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Este libro está escrito por alumnos y alumnas de Taller de escritura creativa (primavera 2009) - GESO Institut Obert de Catalunya

José Luís Lerma Larumbe (LM) Amanda Gordillo Collet (EH) David Maicas Villar Eva López Pérez Beatriz Esteban Yeste (MT) Yolanda Montaña Estany (SO) Amanda Gordillo Collet Marc Barcelo Jimenez (BCN) José Maria Cerveró Sánchez (LM) Cristina Pardillos Pérez (VV) Yolanda Rius Granados (BCN) Antoni Blanch Pérez (MAV) Estela Ruiz Fernández (BCN) Erika Tovar Cassé (BCN)

Pilar Peinado Muñoz (BCN) Margarita Rodríguez Caracuel (LM) Jennifer Fernández de la Cigo Moya (BCN) Raquel Cortés Abadía (BCN) Sandra Ruiz Fernandez (BCN) Marc González Claverol (BCN) Monica Castellvi Freije (SA) Olga Juana Barreales Verde (BD) Mireia Prieto Heras (BCN) Samanta Benaiges Nacimiento (LM) Sandra Velilla Fernández (VV) Ramona Moreno Galdón (BA) Antonio Bautista Capilla (BCN)

Esta selección corresponde a una selección de los trabajos realizados en este módulo. Felicitamos tanto a los publicados como a aquellos que no fueron seleccionados pero que igualmente son excelentes ejercicios de creatividad..


Pensar sobre la creación Todos y todas llevamos grandes escritores dentro, sólo necesitamos valor y desinhibición, abrir nuestra mente y nuestro corazón para expresar nuestras historias. Después, si nuestra intención es que nos lean y se entienda lo que queremos contar si que necesitamos adquirir cierta técnica. Sí que existe el bloqueo creativo, a veces sólo hace falta ponerte delante del papel o de la pantalla del ordenador para deshacerlo, pero otras veces es más profunda y necesitas días para deshacer el nudo de tu cabeza. Pilar Peinado Muñoz (BCN) A diario nos pasan cosas que contamos,unas son de risa, otras de llanto,y otras que no les echamos cuenta pero son historias. No hay que ser un escritor para escribir tales historias, pero si es verdad que necesitamos perder un poco algunos sentidos, como el de la vergüenza o el ridículo, para escribir de esa manera nuestra historias mas autenticas, ya que nada nos frenaría ha escribir nuestros sentimientos. Margarita Rodríguez Caracuel (LM) Pienso que el escribir saca a la persona que tenemos encerrada adentro y que siempre esta en silencio Jennifer Fernández de la Cigo Moya (BCN) El "bloqueo creativo" existe (...): es algo que puede llegar a fastidiar muchísimo, tanto que a veces dan ganas de golpearse contra la mesa a ver si así se desbloquea. Contrariamente, contra menos vueltas le des antes vuelve la inspiración. Raquel Cortés Abadía (BCN)


Inventamos sobre los demás _ ¿Comprende usted el significado que tiene el firmamento? _ Sí, creo que lo comprendo. Pero sepa usted que fui yo quien lo hizo -dijo llorando-. - ¿Aún le sigues dando vueltas a lo mismo? -dijo con algo de tono burlón. Miró un segundo al oscuro océano que se cernía sobre sus cabezas y después bajó la vista para observar a su compañero, aunque con algo de dificultad, pues con la gran capa y sus largos cabellos plateados le impedían verlo completamente debido al viento que esa noche levantaba. Su compañero, de corto cabello morado, piel azulada, de ojos claros y grises, vidriosos por las lágrimas, aguantaba un cetro dorado en su mano izquierda mientras que la otra yacía en descanso, balanceándose dependiendo del viento. Ver a ese ser de torso azulado le enternecía, le llenaba el corazón de congoja y sólo deseaba alargar su brazo y secar sus claros y bellos ojos, pero no lo hizo. Movió rápidamente la cabeza de un lado a otro; no podía permitir que su compañero viera tan siquiera una muestra de debilidad en él, así que empequeñeció sus oscuros ojos y volvió a mirarlo desafiante, aunque su azulado amigo no se diera cuenta de ello, pues no dejaba de observar estrellas fugaces. - Eres un estúpido -dijo al fin tras una larga pausa-. Puedes hacer lo que quieras, eres Dios de los sueños, esas estrellas que mueren ante ti pueden dejar de hacerlo en cuanto tú lo desees, tú mismo has creado éste lúgubre lugar, ¿por qué lloras entonces? - Porque es tan triste... Mira esas estrellas, mira cómo mueren cuando llegan al final de la pradera, mira cómo el cielo llora... - Si te parece triste, ¿por qué no lo cambias? - Porque precisamente porque no son eternas son bellas. Su muerte es bella. Los humanos que nos sueñan podrían desaparecer en cualquier momento, cada instante podría ser el último, como el de esas estrellas. - Los humanos son estúpidos, se pasan casi toda su vida preocupándose por cosas sin importancia, escondiéndose unos de otros, imitando a sus vecinos, ¿y dices que son hermosos? Hasta estas falsas estrellas inspiran más compasión.-el hombre azulado de ojos grises, Dios de sueños, por fin miró a su alto y oscuro compañero de largos cabellos y le dedicó una pícara sonrisa y pícara mirada. - Dime, ¿a qué has venido? - ¿No vas a cederme el cetro?


- ¿Al Dios de las pesadillas? No, hoy quiero que haya un bonito sueño, que este paisaje que he creado llene de paz el alma de quien pueda verlo. Sin embargo, si de verdad quisieras trabajar esta noche provocando malos sueños ya te habrías impuesto y me habrías robado el cetro. ¿Seguro que has venido a trabajar? -sonrió. Su oscuro compañero agrandó sus oscuros ojos y pareció sentirse ofendido, dio media vuelta y desapareció. - Volverá, incluso las pesadillas se sienten solas y buscan luz. -dijo el joven de torso azulado mirando esta vez sonriente a las estrellas morir. Raquel Cortés Abadía (BCN)


-¿Comprende usted el significado que tiene el firmamento? 1 -Sí, creo que lo comprendo. Pero sepa usted que fui yo quien lo hizo - dijo llorando. Aquella noche de verano corría una leve brisa en los jardines de la residencia, y me estremecí, sin saber bien si era por eso o por las palabras del anciano. Un suave aroma a jazmín perfumaba el ambiente y se mezclaba con el olor de las rosas que estaban en todo su esplendor. A lo lejos, se escuchaba aullar a un perro, como si presintiera lo que allí iba a suceder. El anciano sin quitar la vista del firmamento, insistía en querer hacerme participe de todo aquello que él había hecho. Se creía autor de todo lo que podían ver nuestros ojos. Vestido con su pijama azul y sus zapatillas de cuadros agujereadas, y con su barba y su pelo blanco desaliñados, daba una imagen algo triste. Apenado y pensativo, repetía una y otra vez que aquella era su obra maestra. De repente, como si de una señal del cielo se tratara, aquella noche estrellada y calurosa de verano, se convirtió en un cielo negro, repleto de nubes que anunciaban tormenta. En aquel momento el anciano con los ojos llenos de lágrimas, pero con una sonrisa en los labios, apretó contra su pecho una fotografía vieja y arrugada, que guardaba entre sus manos; donde aparecía un muchacho de corta edad triste y descuidado. De pronto un descomunal trueno resonó por todo el jardín, y a su vez el anciano cerró sus ojos para no volver a abrirlos jamás. Y así sus lágrimas desaparecieron para siempre de su rostro, llevándose su obsesión y su verdad consigo. Sandra Ruiz Fernandez (BCN)


_ ¿Comprende usted el significado que tiene el firmamento? 2 _ Sí, creo que lo comprendo. Pero sepa usted que fui yo quien lo hizo -dijo llorando-. -Usted no comprende nada, y no llore!Estaba el monte tranquilo e incluso uno de estos hombres estaba tranquilo. El otro no. Y lloraba y lloraba. -Nadie que haya creado algo llega a comprenderlo jamás, no me venga con esas a mí- continuó el hombre tranquilo. -Y los demás? Cree usted que comprenden algo?- el hombre llorón se había puesto violento. -No. -No? -No! -Tampoco ellos? -Tampoco ellos. El hombre llorón que anteriormente se había puesto violento y que ya no lloraba, pidió un cigarro: -Tiene un cigarro? -No. El hombre tranquilo siguió el camino, el fumador llorón y violento se quedó solo. Dicen que volvió a llorar. Marc González Claverol (BCN)


Un árbol en los Capuchinos Era sábado por la tarde y los turistas empezaban a recorrer las Ramblas de Barcelona. Había una chica con unas ropas muy extrañas sentada bajo el escaparate de una pastelería. La gente observaba a aquella chica delgada, de pelo corto y oscuro. Junto a ella había unas cajas con objetos extraños, la gente dudaba si eran de la chica o solamente basuras. Ella levantó la cabeza, observó el reloj de un edificio y se apresuró a comer sus galletas con chocolate. Seguidamente se levantó, se giró y con algunos gestos rápidos se maquilló el rostro reflejado en el cristal del aparador de la pastelería. Finalizada su obra se agachó y cogió todas las cajas para dirigirse a paso de atleta y silbando hasta la Rambla de los Capuchinos. El lugar exacto que escogió para acampar con todas sus cajas fue el mismo centro de la Rambla, frente al Teatro del Liceo y cerca del mercado de la Boquería. La chica se dispuso a comenzar el espectáculo y para ello se colgó todo tipo de artilugios que sacó de las cajas. Los objetos eran frutos muy diversos, su cuerpo era el tronco de un hermoso árbol, su rostro era la copa y de su cabeza colgaban las ramas, así como de sus brazos, y de estas los frutos. El colorido era espectacular, la gente se detenía a contemplarla, pero él nunca pasaba. Los niños le gastaban bromas, incluso alguno le preguntaba el nombre y conversaba con ella como si de un cuento de hadas se tratase. Ella les respondía encantada, Eloísa era su nombre, joven y amable. Les explicaba a los niños que el árbol buscaba a alguien y que quería estar muy bonito para cuando le encontrase. Así pués los niños prestaban mucha atención y Eloísa describía a los niños el personaje: - Se parece a tu papá, pero con el cabello más claro. Su sonrisa es muy contagiosa y le encantan las manzanas, como las que llevo colgadas aquí, ¿veis?Los niños exclamaban un ¡¡Oooh!! y saltaban para tocarlas. Alrededor de las nueve Eloísa recogía todas sus pertenencias, bajaba las escaleras del metro en la misma rambla y buscaba un lugar seguro para dormir. Le gustaba dormir junto a la escuela oficial de idiomas, al final de la Rambla y muy cerca del Mediterráneo. En la escuela de idiomas había sido una destacada alumna, de eso hacía ya diez años, estudiaba arte moderno con varias amigas de Holanda. Ahora tenía veintinueve años y estaba en la ciudad de sus sueños. Elisa se enamoró por aquel entonces de un amable profesor de francés al que perdió de vista al finalizar sus estudios. Frank era un chico muy guapo y agradable. Eloisa tenía la esperanza de poder volver a verle durante sus actuaciones, sabía que a Frank le encantaba pasearse por las Ramblas. Eran las diez de la noche cuando Eloísa abría una de sus cajas y sacaba revistas que recogía en el metro, mientras se comía cualquier cosilla. Ante su inmensa soledad Eloísa escribía anécdotas y acontecimientos en su diario hasta caer en un ligero sueño, atenta a cualquier peligro nocturno. Era por esta intranquilidad de sus noches que se despertaba con la claridad del sol y con muy mal humor, pues durante la noche los


turistas solían hacer ruidos, los vecinos tenían disputas, las peleas callejeras eran habituales y finalmente los locales nocturnos cerraban ruidosamente sus persianas. Fue esa mañana que al salir del baño del bar donde desayunaba se tropezó con un amable señor de unos treinta y cinco. Él se disculpó y ella, agachada recogiendo el neceser del suelo le dijo que no se preocupase, y mientras recogía todas sus cosas él insistió en invitarla a otro café. Así fue como se volvieron a encontrar. Frank seguía trabajando de profesor en la misma escuela, y también seguía paseando por las Ramblas, pero lo hacía de noche debido a su nuevo horario de trabajo. A partir de ese día Elisa iría silbando al centro de la Rambla de Barcelona, contenta y feliz. Elisa ya no haría nunca más de árbol, sino que después de ese día se disfrazaba de Sistema Solar, y les explicaba a los niños que la Luna brillaba porque el Sol nunca la olvidaba, y las estrellas alegraban los sueños en la Tierra. Monica Castellvi Freije (SA)


Antonia Martín Aquella mañana de abril, Antonia Martin ya se había levantado de mal humor . A las seis de la mañana había llegado al aeropuerto del Prat y enterarse de la huelga de pilotos no había contribuido a que su estado de animo mejorase .Mientras ojeaba en el periódico la sección de necrológicas para comprobar que ningún conocido había dicho su ultimo adiós , descubrió que seis personas que rondaban la cincuentena , habían fallecido el día anterior , entre ellas , cuatro eran mujeres y, eso también la intranquilizo. Su angustia aumento al comprobar en la siguiente pagina, que las mujeres con sobrepeso tenían mas posibilidades de sufrir un infarto . Ojeo los anuncios de la linea erótica gays, lesbianas , mujeres asiáticas , increíbles morenas , pero como siempre hombres no .Ella tenia ciertas necesidades , pero no había mercado , los chicos que ella necesitaba no salían en los anuncios , una pena . Se acerco un posible cliente , su piel morena brillaba , por fin se dijo entre dientes , al acercarse a el pudo comprobar que sus ojos verdes eran enormes y olía a perfume caro . Le abrió el maletero del taxi , el introdujo la maleta , se acomodo en la parte trasera , ella ocupo su asiento y pregunto el destino , bueno la primera carrera del día por fin . En el primer semáforo le ofreció a su pasajero un café que siempre llevaba en un pequeño termo , y el le contesto : - No señor muchas gracias, ya me he tomado uno en el aeropuerto. Al escuchar esas palabras, enrojeció , la ira se apodero de ella y exploto de tal manera que sin dar explicación bajo al ocupante y a su maleta del taxi ,sin darle tiempo al semáforo ha cambiar. Hoy no era un buen día, de eso estaba segura . Olga Juana Barreales Verde (BD)


Cincuenta tacos, aún morena. pionera en el peligroso mundo del taxi nocturno, simpatía personificada… Invitava a café a todo dios. El termo en una mano, el vaso de plástico en la otra. No, Antonia Martín no era una belleza. Aún y así, debajo de la caótica masa de pelos de sus cejas (que un hombre piadoso había comparado con las de Frida Kahlo) se insinuaban unos ojos muy juntos que no podían calificarse de otra forma que de lascivos. Incluso su silueta abombada tenía algo del erotismo de las venus de la Edad de Piedra (eso dijo uno de sus clientes). La conocí hará cosa de un año, eran las tres de la madrugada: ergo iba muy borracho. No uno sinó tres cafés me tomé, en un trayecto de no más de cinco minutos. -Maria de los Dolores Cruz murió cristianamente ayer, al contrario que Libertad Rojo, que tan solo murió- rió su propia ocurrencia. Estaba repasando el periódico. Pasó luego a cantarme todas las páginas de la necrológica (que decía entusiasmarle), los anuncios inmobiliarios (que le aburrían bastante), hasta que llegó a los eroticos. -Japonesas de Hong Kong, para todas tus fantasías- risa bilateral. Ninguno de los dos era un as en geografía, pero eso era demasiado. Me cayó bien, le dije mi nombre y ella me dijo el suyo. No la volví a ver jamás, pero me contagió su manía de leer necrológicas. Ayer vi la suya y fui al funeral. Parece que murió de una puñalada asestada por un borracho, pero todos en el funeral eramos expasajeros, adictos al café y borrachos. Marc González Claverol (BCN)


Mañana será otro día Aquella mañana Eloísa Márquez se levanto de mal humor, como de costumbre. Necesitaba un cambio. Mientras se dirigía a la peluquería iba silbando una canción alegre, queriendo disimular una tristeza demasiado evidente.Cuando llegó se sentó a esperar su turno. Mientras hojeaba una de tantas revistas de actualidad que allí había, la peluquera preguntaba a Eloísa como quería que le cortase el pelo. _Muy corto-respondió ella. _¿No te gustaría cambiar de color? _No, me gusta así, castaño.-respondió firmemente EloísaDe camino a casa, fue parando a mirar los escaparates de las pastelerías que se iba encontrando. Le encantaba observar y elegir entre diferentes pasteles y dulces.Finalmente entro en una y compro unos bollos de nata y chocolate, eran sus preferidos. A pesar de comer tantas cosas dulces nunca pasaba de sus 44 kgs, sus amigas siempre le decían que tenia mucha suerte. Al llegar a casa, puso los dulces sobre la mesa, se quitó la chaqueta, y sacó de un cajón de la cocina un par de velas, las puso sobre uno de los bollos y las encendió. Hoy cumplía 29 años, pero no había nadie allí que le cantara el cumpleaños feliz. Dejó consumir las velas y no comió nada. Se sentía cansada, su trabajo como estatua viviente en las Ramblas de Barcelona la dejaba agotada, pasaba varias horas de pie y nunca faltaba, ni un día. Le gustaba mirar a la gente paseando, no lo hacia solo por el dinero,ya que no era un gran sueldo, pero sacaba al menos para vivir. Se tumbó en la cama y cogió su diario en el que solía escribir a menudo.Saco un punto de libro que marcaba la pagina en la que tocaba escribir, tenia muchos diferentes, le gustaba coleccionarlos. Ese en concreto tenia una margarita dibujada en color amarillo. Empezó a escribir: -Hoy es mi cumpleaños, hoy hace casi un mes que Luis me abandonó, ni una llamada, nada.Que tonta pensar que hoy sería diferente... De repente sonó el teléfono, salto de la cama, y lo cogió antes de que sonara una segunda vez: -¿SI?-dijo Eloísa-Hola, buenas tardes, me llamo Araceli Gutiérrez y llamo de Movistar, ¿podría responderme algunas preguntas para nuestro departamento de atención al consumidor? Eloísa colgó el teléfono, puso las manos sobre su rostro y lloró amargamente, solo paró un momento para escribir en su diario: -Mañana será otro día. Y siguió llorando hasta que se quedó dormida.


Mireia Prieto Heras (BCN)


Un bicho raro Suena la sirena y se forma el caos para salir de clase, todo el mundo se apelotona en la puerta y en los pasillos. Yo voy detrás, bastante detrás de ellos; no me apetece nada llegar a casa con medio pulmón menos. Todos me miran como si fuera un bicho raro, todos excepto los que también son denominados "bichos raros", en otras palabras, que por uno u otro motivo se diferencian del resto del rebaño de ovejas. Es patético ver cómo forman sus grupos; unos son los "macarras", luego está el payaso de clase, la chica obesa con gafas que le ha tocado vivir un infierno de burlas incesantes... Vaya, hay de todo estereotipo, y la mayoría de ellos no se salvan de ser borregos. Me cojo a las asas de la mochila, algo cabizbajo, e intento salir desapercibido del edificio. A la salida, nada más alzar la vista, veo a Sara, la única chica que me ha tratado mínimamente bien desde que entré en el instituto. Es una buena persona, y además está muy buena, todo hay que decirlo, pero jamás se fijará en alguien como yo, hace tiempo que pienso en ella sólo como un amor platónico, y jamás sabrá lo que siento, aunque supongo que lo sospecha porque cuando me mira me ruborizo. Sigo adelante, paso por su lado, embriagándome en su aroma, y paso de largo. A unos pasos está Alberto, uno de mis mejores amigos. - Eduardo, si vas más lento verás cómo envejezco. - Qué gracioso - Pero, tío, ¿ya comes? Eres altísimo y estás como un puto palo, pareces uno de esos del África que pasan hambre. Joder, macho, qué asco. - Y tú como siempre tienes un refinamiento exquisito a la hora de hablar. ¿Qué quieres que le haga? es mi metabolismo, ya ves los atracones que me pego. - Sí, comes más que yo, y yo estoy que un poco más y para luchador de sumo. - Eres demasiado tapón para eso -reí. - ¡Rubén, tío! -se acerca un colega bajo y delgado - Esta tarde partida, ¿no? - Qué va, tengo que estudiar, como no apruebe el examen del jueves mi padre me mata. - Anda, tío... -insistía Alberto- Que Eduardo se ha currado mucho la hsitoria esta vez, lleva días con ella, llama a Marcos y pasamos una buena tarde los cuatro. - Uff, con Marcos tampoco cuentes. Desde que se echó novia nosotros vivimos en una especie de mundo paralelo. Ya sabes, dos tetas tiran más que dos carretas. - Jodido suertudo... Siempre que tiene novia pasa de nosotros como de la mierda, estoy hasta los cojones. - Ya, y yo... Pero bueno... - En fin, que nos dejáis en la estacada, ¿no? ¡Anda y que os den! - Alberto -interrumpí-, cálmate, no pasa nada, otro día jugaremos, tranquilo. - Pero es que me jode mucho -proseguía-. Por una vez a la semana que quedamos y... y no quedamos. ¿Sabes qué pasará? Que nos iremos distanciando.


- Tranquilo, mira... En vez de hacer partida el martes podemos hacerla el viernes o el sábado. - Esos días Marcos se estará cepillando a su novia. - Ya hablaremos con él... Bueno, Rubén, ya nos veremos o pierdes el autobús. Vamos Alberto. Siempre vuelvo a casa con Alberto, vive relativamente cerca. La verdad es que a veces es un tipo algo cabrón, es decir, que cuando no consigue lo que quiere o lo que cree que debería, se cabrea. Además, él es un tipo que el diez por ciento de lo que dice son palabras sensatas, mientras que el noventa por ciento son insultos y palabras malsonantes. No tiene remedio. Aún así, no es mala persona, simplemente que su hogar es un nido infernal con padres y hermanos insultándose continuamente, pero en el fondo, muy en el fondo, Alberto es un buen chico. Marcos es un buen tipo, pero cuando agarra a una chica olvídate de su amistad, y Rubén, bueno, es majo, pero no somos muy confidentes, y ahí se acaba la lista. Tras despedirme de Alberto por fin llego a casa. Parece que está vacía, sin embargo, se oye un murmullo a través de las paredes. Pongo la oreja en la puerta de la habitación de mis padres mientras me mordisqueo el nudillo, una tonta costumbre que tengo desde niño. Oigo a mi madre murmurar, no consigo entenderlo todo, oigo palabras sueltas. Está hablando mal de mí, lo sé, siempre habla mal de mí, me odia. Oigo que se acerca a la puerta y me separo rápidamente y voy al comedor. - ¡Eduardo! -entra en el comedor- Te he visto venir desde la ventana. - ¿Y? - ¿Cómo que "y"? ¿Qué te he dicho de ir con ese chico? - Mamá, Alberto es mi amigo desde que empecé la primaria, no voy a dejar de hablarle porque tú me lo digas. - Es una mala influencia, es raro, por eso tú eres así. - ¿Qué estás insinuando? - Ya lo sabes, te lo he dicho muchas veces. Es por culpa de esa gente con la que te ajuntas por lo que eres así de... rarito. - Mamá... Si me junto con gente así es porque yo soy así. Punto. - Eduardo, no me respondas así, ¿me oyes? Quiero que esto termine, no quiero que cuando vuelva a hablar con tu tutor vuelva a oír que eres un marginado en clase. Además, no me gusta nada esos juegos que te traes con tus amigos, mira las noticias si no, el rol es muy peligroso. - Por favor... A rol juegan millones de personas, porque a un par se les vaya la pinza no significa que sea culpa del juego, si no que esas personas en concreto ya tenían algún trastorno. - Me da lo mismo, no quiero que te vuelvas a ajuntar con esa gente. Podrías parecerte a tu hermano, está en la universidad, es sociable, tiene muchos amigos, novia... - Y cada fin de semana pilla tal borrachera que acaba vomitando sobre el escote de alguna con la que estaba engañando a su novia. - No hables mal de tu hermano, haz el favor. Que beba un poco no quiere decir nada. - ¿Prefieres que me emborrache a que juegue con mis amigos a rol? Esto es increíble. Mira, estoy cansado, muy cansado, no hacéis más que juzgarme, pero, ¿me conoces? ¡No! Pasas de conocer a tu hijo porque te


da grima su aspecto. Aquí la única horrible eres tú, ¿me oyes? - Mira... me voy a hacer la comida, ya te espabilarás. - Bien... -me desplomo en el sofá. Casi nunca me rebelo a mi madre, y mucho menos a mi padre, él ni siquiera me mira, podría decirse que así es un día normal de un bicho raro, tal vez. Raquel Cortés Abadía (BCN)


Eloísa Como cada mañana la veía llegar a las ramblas, algunas veces disfrazada de árbol otras de estatua de la libertad. No importaba el viento, ni la quemazón del sol, ella siempre estaba allí. Siempre que llegaba se acercaba a una pastelería cercana y observaba por el escaparate mientras silbaba. No debía tener más de treinta años o al menos no los aparentaba, delgada y con un pelo castaño, para mi gusto demasiado corto. Finalmente entraba en el establecimiento y compraba algo dulce, siempre llevaba consigo una revista y un punto de libro, cosa que no lograba entender, pues lo único que leía era una revista, lo que la hacía aún más misteriosa. Al llegar a su lugar preparaba su mini escenario con total precisión y maestría y era lógico ya que llevaba años haciéndolo. Una vez todo organizado subía a su taburete y se quedaba estática, como una estatua de verdad, a la espera de que alguna alma caritativa, echará unas monedas al viejo sombrero. A veces y sólo a veces se detenía a descansar y escribía con total silencio en una libreta, la cual guardaba bajo su disfraz vigilante, para que nadie logrará averiguar donde lo escondía. -¿Puedo sentarme? -Por supuesto- anunció a su nuevo compañero. -¿Viene mucho por las ramblas? -Cada día- lo miró. -Es mi peculiar distracción- Explicó medio sonriente y volvió a observar a la joven. -¿Es increíble verdad? -¿El qué? -Lo bien que lo hace- señaló a la joven. -Estudia para ser actriz- informó. -¿La conoce?- Preguntó sorprendido, al fin podría averiguar quien se escondía bajo aquel disfraz. -Es mi nieta Eloísa- Rió. -Soy Juan Márquez- se presentó. Eloísa, incesantemente no podía dejar de pronunciar ese nombre. La desconocida había dejado de ser tan desconocida para convertirse tan solo en: Eloísa. Sintió de repente tristeza, el interés que siempre le había suscitaba la joven, repentinamente había desaparecido. -Parece mentirá verla ahí- volvió a señalar Juan. -Y ver el despertar tan malo que tiene, ¡qué chiquilla!- rió. -Debo irme- se levantó. Ya no tenía que hacer nada más allí; buscaría a otro desconocido al que observar, después de todo Barcelona era muy grande. Samanta Benaiges Nacimiento (LM)


Cojines Sus padres siempre habían creído que Eduardo vivía en las nubes, ya desde pequeño le gustaba inventarse mundos mágicos llenos de seres fantásticos, cosa muy normal con 8 o 9 años, pero es que no prestaba la suficiente atención a la escuela, siempre imaginando historias, aunque contra toda lógica, siempre se las habá arreglado para aprobar los cursos. Y la cosa no había combinado desde entonces. Muchas veces se había mordido el nudillo del dedo, señal inequívoca de que estaba deprimido. Eso pasaba cuando había recibido bronca en casa, por las notas, si bajaban. Ahora con diecisiete años, se había convertido en un atractivo muchacho, su espesa cabellera rubia estaba poblada por un sin fin de rizos que su madre luchaba por recortar, ya que según ella -son muy largos para un chaval- sin embargo a las chicas les gustaba y Eduardo lo sabía, por eso se negaba a visitar al barbero. Con sus 58 kg de peso no era ni muy flaco ni muy gordo, tenia una mirada inquieta y soñadora, el azul de sus ojos, no obstante esa tarde de mayo se iluminó con un brillo especial: estaba, como de costumbre sentado en el replano del segundo piso, frente a la escalera, era su rincón favorito para oír las conversaciones que tenían lugar en el piso de abajo, sin que nadie lo viera, les visitaba su tío Juan, tenía muy buenas noticias para él. -He visto todo el material que Eduardo ha ido elaborando sobre juegos de rol.-Decía el tío Juan. -Si, es preocupante, si sigue así no acabará los estudios, no se como dedica tantas horas a esas tonterías...-Decía su madre. -No sufras cuñada, que para algo le va ha valer... -¿A que te refieres, Juan?-inquirió sorprendido el padre- ¿Que cosas buenas le puede traer inventar esos juegos? -Para empezar, me tomé la molestia de leer sus ideas, sus propuestas para juegos de rol y las he presentado en la compañia para la cual trabajo. -¿Pero tu no eres informático? -Si cuñada, pero en la empresa han abierto una división encargada de elaborar proyectos interactivos para el sector del ocio. -A ver Juan, eres mi hermano, pero habla claro de una vez... -Si, hombre, que elaboran proyectos para nuevos videojuegos on-line y las ideas de Eduardo les han encantado. -Que has hecho, que...mi hijo, sus ideas en tu empresa...-la madre de Eduardo estaba nerviosa, nunca le vio futuro a su hijo estudiando, ni trabajando en el negocio familiar... -Si, he presentado en su nombre algún proyecto y quieren comprárselos, incluso están dispuestos a ficharlo en plantilla, si sus padres consienten, eso si, a horas, hasta que acabe el curso y luego si funciona, tendrá acceso a formación a cargo de la empresa, puede ser muy bueno en esto y el sueldo a medio plazo es más que interesante. -Por probar no pasa nada pero no se que dirá el chico...-El padre no pudo acabar la frase, Eduardo se lanzó escalera abajo, saltando los peldaños de tres en tres.


-Hey, ¡claro que me interesa, coj...! -¡Chaval, cuida ese lenguaje o no se habla más del tema ! -Perdón mama, quería decir "cojines que bien"-El tio Juan se hecho a reír: -¡Ya lo veo que creatividad e improvisación no te faltan je, je,je...! Ese día marcó el principio de una nueva y provechosa etapa en la vida de la familia, en especial de Eduardo, que gracias a la experiencia adquirida y a los contactos que hizo acabará formando su propia empresa de juegos de rol con mucho éxito entre gente de todas las edades. Sandra Velilla Fernández (VV)


El contenido del maletín negro le proporciono la primera pista… pensaba Miquel dentro del ascensor que le subía a la planta 16 del edificio Baetulo, situado en la Vía Laietana badalonesa. Se paro delante de la puerta D he hizo sonar el timbre. De su interior broto una voz trémula. -¿quien es? -¿Sra. Martí? Soy el inspector costa. De los mossos. La puerta se entreabrió una cuarta. Una cadena dorada brillaba en la penumbra del pasillo. Ya estaba anocheciendo y las sombras ganaban la partida a la luz. Disculpe inspector le importaría encender la luz del pasillo no se ve bien y no acabo de distinguirle; el agente hecho una media sonrisa, se alejo dos pasos, y pulso el interruptor. Una luz amarillenta ilumino la entrada. La puerta se cerró para volver a abrirse ya de par en par. -Disculpe Sr. Costa en estos tiempos no puede una fiarse. Pero por favor pase usted. Le apetece algo de beber o comer. La vecina me ha traído una pizza, pero no me cabe nada en el estomago. El inspector miro a la mujer. Llevaba un pijama infantil, de “Winnie The Pooh”. (Su hijo tenia una colcha con el mismo personaje por eso lo había reconocido). Aunque la mujer rozaba los cincuenta ese pijama acentuaba sus facciones bastante aniñadas. - Gracias Sra. Martí. Dijo Miquel mientras alargaba la mano y cogía una porción de pizza. disculpe el atrevimiento, pero no he tomado nada, desde el café de la mañana. - ¿Tenia algo que contarme referente a la desaparición de mi marido, no? - Si señora creo que hemos resuelto la desaparición de su marido. Y tiene usted razón. Ha sido voluntaria. En el maletín hemos encontrado un email escrito en la servilleta de un bar. Es de una joven de Cuba. Hemos llamado al aeropuerto y en el vuelo de las12.30PM ha salido un tal Andréu Martí i Rosell, hacia ese país. Miquel se miro en el espejo del ascensor mientras bajaba del piso. En su chaqueta marcas de maquillaje y lagrimas. Y un olor a perfume que le seria imposible de esconder. A ver quién le explicaba a su mujer que solo habia consolado a una mujer abandonada. Pero eso es otra historia… Ramona Moreno Galdón (BA)


Entre paréntesis El miserable atacaba siempre a traición. Gabriela estaba desolada. Con lágrimas en los ojos, observaba a su padre postrado en la cama víctima de aquel monstruo. Gabriela recordaba muy emocionada los buenos momentos que había pasado con su padre; se impregnaba de su risa contagiosa, de sus abrazos. Esbozó una ligera sonrisa cuando recordó aquel día que navegaron en canoa por el río del pueblo en el que solían veranear y al acabar el trayecto su padre perdió el equilibrio al levantarse y se fueron los dos al agua. También, cuando en la playa una enorme ola le arrancó a su padre el bañador que no recuperó hasta diez minutos más tarde. Ahora su padre estaba vacío, ya no volvería a contagiar a nadie con su risa, ni volvería abrazar a Gabriela, ni a ofrecer tanto amor como fue capaz de dar. Ahora Gabriela decidió encerrar para siempre al monstruo. Así pues, escribió su despreciable nombre en un papel y lo encerró para siempre en la cárcel de un paréntesis. Así, apretado, ahogado, estrangulado por ambos lados, para que no escape jamás. (Alzheimer). Antonio Bautista Capilla (BCN)


Eloísa Márquez per Erika Tovar Cassé (BCN)

Sonó el despertador, Eloísa le dió un manotazo y este salió volando para ir a estrellarse contra el armario. Bueno, al menos había dejado de sonar, eso pensó ella. Se levantó de mal humor como cada mañana, se dió una ducha rápida y salió a trabajar. Iba andando de camino al metro, iba silbando, solía silbar por la calle. Se detuvo delante del escaparate de una pastelería, le encantaba hacerlo. Observaba todos esos pasteles, esas formas, esos colores. Imaginaba su textura al probarlos, esa explosión de sabores, le encantaba comer cosas dulces. En frente de la pastelería había un quiosco. Decidió comprarse una revista de esas de actualidad que tanto le gustaban. Cuando abrió el bolso para pagar todos aquellos puntos de libro que guardaba y pensó que debía guardarlos en otro sitio, empezaban a abultar mucho. No los usaba, ya que no leía libros, solo revistas de actualidad, simplemente los coleccionaba. Por fin llegó a la estación de metro, entró en el vagón y se sentó en un rincón, una vez allí decidió sacar su diario íntimo y ojearlo alejada de miradas indiscretas. Eloísa escribía en él diariamente, y tenía por costumbre empezar un nuevo diario cada 1 de enero. Miró la primera página, en ella se leía: "1 de enero de 2009, Eloísa Márquez, 29 años, 44 kilos". Acostumbraba a poner los kilos en cada nuevo diario, le gustaba poder compararlo con los anteriores. No estaba obsesionada en el peso pero si que era algo muy importante en su vida. Escuchó que anunciaban su parada así que se levantó sin prisas, cuando llegó a la puerta esta ya se abría, bajó del vagón y se dirigió a subir las escaleras que le separaban de la ciudad. Una vez en la calle se dirigió a su puesto de trabajo, un banco de esos de parque en plena rambla de Barcelona. Se puso su kimono y cogió su peluca, como tenía el pelo castaño muy corto no le hacía falta recogerse el pelo. Sé puso la peluca y se pintó la cara, tardaba unos 30 minutos en hacerlo. Una vez lista subió encima del banco y se quedó petrificada. Eloísa trabajaba de "estatua viviente", todos los días se ponía su disfraz de geisha y se subía encima del mismo banco cada día a esperar a los viandantes, era su forma de ganarse la vida.


La cafetera Como cada tarde desde su jubilación ya hace quince años, Antonio se dirige a tomar su café en la vieja cafetería de la esquina. Desde que entra por la puerta ya se respira un aroma embriagador de café recién molido. Es el mejor momento del día para Antonio. Cada tarde charla con sus viejos compañeros de tertulia mientras todos disfrutaron del apasionado café que les da la vieja cafetera de la barra. Pero este momento tan dulce está a punto de terminar. La discusión de estos últimos días es siempre la misma: donde se van a reunir cuando cierren su vieja cafetería. - No hay otra cafetera que haga un café así! – comenta Antonio. - Y tampoco podemos andar mucho con nuestra edad – explica Manolo. El dueño de la cafetería, Ramón, los escucha atentamente. Se muestra triste, lleva más de 15 años sirviendo el café cada tarde a estos viejos tan simpáticos. Pero no puede hacer nada para salvar su vieja cafetería. Le quedan pocos días de vida. Ramón va a ser desahuciado porque el ayuntamiento va a construir un supermercado y no se puede hacer nada. Ha llegado el día, la cafetería va a desaparecer. Antonio y Manolo han ido a despedirse de ella. Des del otro lado de la calle, observan como el lugar donde tanto habían disfrutado va a desaparecer. Con lágrimas en los ojos ven como pedazo a pedazo va cayendo la estructura, hasta que queda un vacío, y no sólo un vacío en la calle, también queda un vacío en sus corazones. Ahora ya todos son recuerdos, pero recuerdos que quedarán para siempre en sus mentes. José Luís Lerma Larumbe (LM)


Eran las tres de la madrugada del miércoles. El inspector Gallo llevaba mas de 48 horas sin dormir, aunque para el, estaba viviendo una autentica pesadilla. El lunes había recibido una carta del póker, un As de corazones para ser mas exacto. Escrito en él un nombre y una dirección, María torres, y la dirección de su casa. Era una mujer de 30 años, separada y con un hijo. En el reverso de la carta una nota diciendo, que era la primera de los 30 ases, que recibiría uno cada 12 horas. Hasta el momento llevaba cuatro cartas que correspondían con cuatro nombres con sus respectivas direcciones. Por desgracia en cada dirección había aparecido un cadáver. Todas eran mujeres separadas y con hijos, pero no tenia mas pistas. Sobre las nueve de la mañana esperaba la llegada de otra carta. ¿De donde seria esta vez la victima? No tenía ningún patrón a seguir, ninguna pista que le llevara a un sospechoso. Las victimas eran mujeres normales, solo tenían en común ser madres y separadas. Entre ellas no tenían vínculos conocidos, no quería recibir mas cartas pero el sabia que era la única manera de poder conseguir mas pistas. Era una carrera contra reloj entre el y el asesino. A las nueve de la mañana, puntual, llego el cartero. En el paquete del correo una carta para el inspector Gallo, dentro de ella, otro As el quinto con un nombre y dirección escrito dentro. Isabel Maset, esa era la nueva victima. Se acerco a su casa y en la cocina sobre el fregadero el cuerpo sin vida de María. Tenía todavía su abrigo puesto. Parecía que había sido sorprendida mientras llegaba de la compra. En el bolsillo del abrigo encontró un billete de metro y una tarjeta de un adivino. La tarjeta le abrió los ojos. Corrió a su despacho y miro mas cosas en común entre las victimas y descubrió que todas eran del signo géminis. Todas tenían una tarjeta de transporte que habían usado el día de su muerte. Se acerco a la dirección que ponía la tarjeta. Al entrar se oyó un fuerte aplauso. El vidente se confeso dando las gracias a Gallo. Al preguntarle el ¿por que? Solo dijo esas mujeres me recordaban a mi madre. Metió la mano en el bolsillo y saco una pistola. El disparo sonó antes de que el inspector pudiera hacer nada. El hombre cayó al suelo con un disparo en la sien. Se acababa de suicidar. Ramona Moreno Galdón (BA)


El muro y la ciudad Permaneció toda su vida en aquella ciudad, era muy soñadora y siempre imaginaba que tras aquellos muros se escondía un gran paraíso, algo inimaginable. En cuanto tenía un momento para ella, se escapaba para intentar escalar por aquellos muros tan infinitamente altos. Aquel día mientras recorría los muros, tropezó con una piedra y al caer se encontró un anillo, lo miro, y al ponérselo una luz resplandeciente apareció de entre las piedras de aquel muro, un pequeño ángel le habló, le mostró lo que nunca había podido ver, unos bellos paisajes, ríos, un sin fin de flores y animales, ella quedó asombrada, todo aquello era maravillosos. Una vez que el ángel le mostró todo aquello, le dejó elegir, entre quedarse en la ciudad o quedarse para siempre al otro lado del muro, pero si elegía la segunda opción todo lo perdería… Dudo durante unos instantes aquello era como estar en un sueño, se decidió por quedarse en la ciudad, no podría vivir sin su familia, sus amigos y donde tenia toda su vida. Al elegir esto que era la mejor opción, el ángel la premió, le concedería el gran deseo de ser feliz durante toda su vida. Y así fue, tuvo una vida muy feliz y pasados muchísimos años siendo una anciana muy hermosa, al fallecer, aquel ángel volvió a buscarla y se la llevó al paraíso tras los muros para que siguiera siendo feliz. Amanda Gordillo Collet (EH)


Vidas que son puro cuento Vida, per Mireia Prieto Heras Ella era una persona con grandes inquietudes, siempre le gustaba ir mas allá, investigar, no quedarse nunca con una primera impresión o opción que se le plantease en la vida. Le gustaba ir algo desaliñada, con su pelo largo y siempre revuelto, estatura baja y un cuerpo delgado, se hacia notar siempre por donde pasaba. Un día conoció al hombre perfecto, unos ojos claros y hermosos, un pelo largo y fino, un físico fuerte y enérgico y los mas importante, un corazón enorme lleno de buenas intenciones. Empezó para ellos una nueva vida, en el entorno perfecto, un pueblo pequeño con casitas de piedra, rodeado de arboles en el Pirineo. Estaban ilusionados con la idea de formar una familia. Cuando se entero de que estaba embarazada empezó a prepararse informándose y leyendo a cerca de ello. Ella soñaba con un parto natural.Había opiniones de todo tipo acerca del parto, gente a favor y otra en contra. Parecía una locura, querer parir como siempre se había hecho, de forma natural y de la manera que hoy en día nuestra sociedad a llegado, dejando de lado los instintos primarios, entregando algo tan maravilloso como el hecho de dar a luz a alguien totalmente desconocido que dirige todos tus movimientos en algo tan intimo, durmiendo nuestros cuerpos a base de anestesia. Eso era justamente todo lo que ella no quería. Al fin y al cabo, nuestros hermanos, los animales, dan a luz de una manera totalmente instintiva y nadie les dice como deben hacerlo. _Lo que pasa es que ahora las personas hemos perdido la esencia original. Resolvía su discurso con estas últimas palabras siempre, aveces incluso a modo de predicador o profeta. Al llegar el gran día, su cuerpo empezó a hablar. Tomó una ducha, preparó su bolsa y se pusieron en marcha, para encontrarse con su


comadrona. Todo transcurría tranquilamente y sin sobresaltos, las contracciones eran muy leves. No fue hasta bien entrada la noche cuando empezó el dolor intenso y finalmente perdió el control de la situación. Olvidó todo lo aprendido o leído, y se perdió en un mar de respiraciones profundas que le sumergían en un trance. El mejor apoyo lo halló en su pareja, que la sostenía en cada contracción y le susurraba suaves palabras de animo. Cada uno realizaba su parte de la misión, en el camino que trae a una vida. Después de largas horas de dolor intenso y mas de un día de parto, la evolución seguía siendo muy lenta, con lo cual se decidió a ir al hospital. Allí, medico y enfermeras mostraron su desacuerdo en el plan de parto desarrollado, a modo de reproche. El dolor podía mas que el cargo de conciencia que suponía pedir la epidural, que tanto había criticado anteriormente y aunque el ambiente en el paritorio era frío y las paredes blancas poco acogedoras, no sentir el dolor le ayudo a relajarse y descansar un poco. Después de largas horas de espera , se le practicó una cesárea, ella se entrego a esa opción con resignación. _Has hecho todo lo que has podido y lo has hecho muy bien.-Le dijo el con una mirada entre tristeza y ternura. No se cumplió su plan de parto y sintió una gran frustración. No sintió la emoción que tanto había imaginado en ese momento. Su bebe era de una piel muy blanca y con un frondoso pelo negro. En su carita arrugada unos ojos pequeños y bien abiertos parecían reconocerla. Solo pudo sostenerlo un minuto, antes de que la separaran durante unas horas, que le parecieron eternas, en el post operatorio. Lloró mientras estaba allí sola, es una sala extraña. Las expectativas eran muy altas y la caída fue muy dura. Sintió que la vida le daba una lección de humildad y que como la naturaleza es sabia, ya sabe como debe actuar en cada momento, sin tantos preparativos. Aunque un nacimiento es algo emocionante, es un segundo comparado con lo que empieza después, alimentar a un hijo a base de amor y cuidado es igual o mas importante aun. Poco a poco fue cicatrizando esa herida, física y psíquica, a base de sonrisas que su hijo le dedicó. Aprendió que lo mejor es dejar que las cosas fluyan libremente, y disfrutar el presente con su recién ampliada familia. La vida, sea como sea que llegue, es muy valiosa, y eso es lo mas importante.


La gran hazaña per David Maicas Villar -Ahí estaban los tres,padre e hijas,cada uno con su caña de pescar.Hacía una tarde armónica,el sonido de las olas y esa brisa con aroma a mar,todo parecía ir normal. Cuando de repente una de las cañas empezó a dar latigazos,parecía que habian pescado un tiburón,el padre cogió la caña y empezó a recoger el carrete,sus dos hijas se pusieron a su lado mirando al horizonte con expectación. El padre notó que la fuerza que tenía que hacerpara no irse al agua era tremenda,no sabía que se podía haber enganchado en el anzuelo,desde luego que un pez normal no era.Tras casi 10 minutos de lucha cuando David,el padre,estaba dispuesto a cortar el hilo se empezó a ver una sombra bajo el agua azul verdosa de esa playa,fué en ese momento cuando se quedaron los tres,padre e hijas enmudecidos,paralizados y expectantes. Eva,la hija mayor gritó: -Papa ¿eso qué és? Silvia,la hija menor cogió un par de piedras y cuando se disponía a tirarlasd a esa sombra,algo surgió del mar,pues cual fué la sorpresa que el padre soltó la caña mientras se quedaba sentado en una roca,pues acababan de presenciar como una sirena de la cola a la cabeza surgía del agua. La sirena nadó lentamente hacia la orilla,los tres padre e hijas inmóbiles ante tal asombro solo esperaban a que ella rompiera el hielo,y ella llegó. Era una sirena de estatura mediana,con una cabellera ondulada,unas finas cejas con unos enormes ojos celestes y una miradatierna y profunda, con una voz dulce les dijo: -Hola gente,me llamo Alga y no quiero asustaros ni haceros daño. -Ya,claro pero,¿ de dónde sales tú?- preguntó el padre que aún no creía lo que veía. -Vengo del fondo del mar cuyo lugar no puedo desvelar pues me lo han prohibido,pero esa no es la qüestión,llevo varios dias buscando a alguien sincero con quien hablar y contarle algo muy muy importante,pero antes podrías quitarme el anzuelo con el que casi me pescas porfavor. -Claro que si y disculpa yo no sabía...-con un arte de maestria el padre le desenganchó el anzuelo sin causarle mas daño,mientras la sirena hablaba con las niñas que muy entusiasmadas le hicieron toda clase de preguntas y ella muy cariñosamente les respondió a todas. Una vez acabado el juego Alga empezó a contarle al padre: -He venido para que advirtais a los humanos de que algo terrible va a suceder en el próximo lustro,pues o dejan de contaminar el océano o habrá una catástrofe.


-Pero,¿a que te refieres con catástrofe? -Me refiero a terremotos, erúpciones y explosiones.No puedo contar, sólo que teneis este lustro para rectificar,por favor yo se que vosotros sois los elegidos para tal hazaña,os deseo suerte y que os lo tomeis en serio. Dicho esto la sirena se quitó tres hermosas conchas que llevaba como sortijas,las dió a la familia y acto seguido se sumergió en el agua azulada sin dejar rastro,los tres se miraron muy seriamente y luego exclamaron mirando al horizonte: -!LO HAREMOS!


Anécdota de la vida per Eva López Pérez Cuando ella era una niña ya solía pensar como sería ser madre, ya que siempre jugaba con muñecas y le encantaban los niños, era uno de sus pensamientos cada vez que cogía un muñeco y le cambiaba la ropa, le daba de comer, etc. Ella nunca podía imaginar que pronto su juventud se vería cortada, y tendría que crecer de golpe, esta es su historia. En la época de instituto ella conoció a un chico del cual se enamoró y ahí ya dejo de ser una niña, más bien era una adolescente con ganas de hacerse mayor. La relación entre los dos iba muy bien, hasta que un día se llevó una gran sorpresa, bueno un disgusto en aquel momento, se enteró de que estaba embarazada, en aquel momento solo podía pensar en su entorno, familia, amigos, etc. Y que no estaba preparada para ser madre. En definitiva ella tubo ese bebé, se casó y paso de ser una adolescente a criar una hija, llevar una casa y sobre todo a dejar de salir con sus amigas. Al principio todo era muy difícil, ella no sabía como llevarlo todo, pensaba que no sería capaz, que era demasiado duro, pero poco a poco vio que no era tan complicado que en realidad ahora estaba haciendo lo que ella soñaba desde niña, aunque algo pronto, sin embargo lo llevó acabo. Su hija fue creciendo y su relación iba cada vez mejor, aunque había épocas muy duras y difíciles ella intentaba que todo saliera bien. Llego un tiempo en que creía que su vida no tenia sentido, empezó a ir todo al revés ella no sabia ya que hacer, pero pensó en su hija y su pareja y volvió a sacar fuerzas, con ayuda de sus padres y marido salió todo perfecto. Hoy ella es muy feliz, tiene dos hijos maravillosos y nunca se ha arrepentido de tener a ese bebé.


De la deseperación a la esperanza per Beatriz Esteban Yeste (MT) Hace ya tres décadas, el 13 de junio, nació en Barcelona el segundo hijo de una joven pareja. Él tenia 21 años y ella 20. Jose Miguel y Antonia se sintieron muy felices con la llegada del nuevo miembro a su familia, al que le pusieron el nombre de Marcos. Cuando Marcos era muy pequeño solía destacar por encima de sus compañeros. Tenia el pelo de un color muy rubio, era alto y con unos profundos ojos marrones. Un día, con cuatro años, estando de vacaciones en el campo, sin decir nada a mis padres, se puso a andar campo través. Lo estuvieron buscando durante mas de dos horas sin éxito para desesperación de todos. Al final lo encontraron durmiendo en medio del prado. Había andado mucho y decidió acostarse a descansar. No era un niño malo, sencillamente le gustaba sentirse independiente. Cuando Sergio tenia 9 años y Marcos 5, nació Virginia, la primera niña de la familia. Todos se sentían felices de ver como la familia crecía y los niños eran felices jugando y riendo. Cuando Marcos contaba con siete años, le detectaron una grave enfermedad. Todos se sintieron muy tristes y dolidos. ¿Porque él? Decidieron luchar por la vida, encontraron una pequeña luz que les dio esperanza para no rendirse. Pero cada día se hacia mas difícil, cada día era un nuevo calvario que les hacia luchar a contra corriente. Las punciones lumbares empezaron a hacerse rutinarias, Marcos intentaba no llorar, pero es algo imposible de soportar en silencio para un niño tan pequeño. Luego vino la quimioterapia, el pelo empezó a caerle, y le compraron una peluca para que no se sintiera aún mas distinto. Al año, la muerte estaba ganando la partida, Marcos estaba muy débil, no tenia defensas y la esperanza dejó de tener cabida entre tanto sufrimiento. Sé marchó una noche de enero, rodeado de toda la familia, de todas las personas que le quería. Se dice que la muerte de un hijo es algo antinatural, que quiebra el verdadero curso de la vida. Mis padres intentaron ser fuertes, siempre lo han sido, principalmente por Sergio y Virginia, que aún no emprendían porque Marcos ya no estaba en sus juegos. Al poco tiempo de su partida, un nuevo rayo de luz ilumino el camino de la esperanza, esta vez en forma de feto, y a los nueve meses nació Lidia. Todos sabían que nadie jamás podría ocupar el lugar de Marcos, pero pudieron comprender que la vida da nuevas oportunidades por las que luchar. Y así fue, después de Lidia, vino Jose Miguel, luego Miriam y finalmente yo. Solemos ir a verle al cementerio de Barcelona, sabiendo que en esta montaña a jamás volverá a perderse


Tarde de reparto per Yolanda Montaña Estany (SO) En una tarde de invierno Anna se dirigía a su trabajo puntual como siempre. Anna era repartidora de paquetes, llevaba ya tres años haciéndolo le gustaba por el trato con la gente ya que era muy abierta. Aunque a veces se molestaba con algún cliente mal educado que la trataba de malas maneras. Ella era sensible, con ojitos negros i pelo largo y liso de color castaño y su mayor ilusión era poder ahorrar para ir de vacaciones a Florencia ese verano que estaba por llegar. Al llegar ya le llenaron de paquetes en la furgoneta y ella con cara alegre dijo-Muy bien, el paquete del señor Hidalgo está en un piso de la calle Agustín ¿verdad? -Su jefe que se llamaba Juan y no era muy simpático y agradable le dijo con tono seco -sí. Y ella cojio se monto en el coche puso su dial preferido en la radio que eran los 40 principales y empezó su reparto. Al llegar a la calle Agustín paro el coche agarró el paquete y se dirigió hacia el bloque de pisos, llamo al contestador y le atendió el mismo señor Hidalgo. -¿Señor Hidalgo? -Sí, yo mismo. -Mire soy de MRW y le traigo un paquete de círculo de lectores seria tant amable de abrirme. -Si ahora mismo ,ya puede subir. Y Anna observando si había algún ascensor por no subir aquel sexto piso que tanta pereza le daba subir los escalones. Lo vio allí estaba salvada entro pulso el botón núm. seis y cuando empezaba a subir se quedo parado. En su cabeza le vino el señor Hidalgo el arriba esperando y ella allí cerrada sin saber cómo saldría .Llamo a su jefe Y le dio el numero de los bomberos, los llamo con tranquilidad y le dijeron que en un momento estarían allí. De repente oyó al señor Hidalgo diciéndole perdona estas aquí dentro había más gente a fuera todos la tranquilizaban y Anna se reía de lo que le estaba pasando no le daba nada de miedo estar allí encerrada sabia que pronto llegarían los bomberos y la sacarían de allí. De repente se oyeron los bomberos, -Señorita ¿está bien? -Si, si estoy bien-sonrió Anna -La vamos a sacar enseguida-dijo el bombero


-Vale, estoy bien, y de repente la puerta se abrió Anna salió haciendo un saltito ya que el ascensor había subido solo un poco, los vecinos le preguntaban si estaba bien ella sonriendo dijo que si y le dijo al señor Hidalgo-Ahora ya no voy a subir hacia arriba ¿le puedo entregar el paquete? Y el señor Hidalgo le contesto-¿como no? donde firmo Anna salió de allí sonriente y pensando que gafe que soy pero lo que más le sorprendió que el día siguiente cuando fue a entregar otro paquete en una tienda oyó que decían – -Ayer una chica se quedo encerrada en el ascensor de la calle Agustín y le vino un ataque de ansiedad. Anna giro la cabeza y dijo-Perdone la chica era yo y que sepa a mi no me vino nada. El hombre se quedo callado de golpe y prosiguió diciendo-Discúlpame es lo que me dijeron Anna con voz flojita y cara dulce le dijo-No pasa nada ya sabe cuando algo pasa siempre hay alguien que se dedica a cambiarlo todo y claro esto va de boca en boca y la historia va cambiando mucho. Anna se fue y por dentro pensó que poco trabajo tienen algunos, pero recordó que esa tarde en la calle Agustín paso una gran anécdota y que ese fin de semana cuando lo contara en la cena que hacía con sus amigos se reirían un montón y que sería una más de sus divertidas historias de repartidora.


Aitana, mi pequeña princesa. per Amanda Gordillo Collet Era una pareja muy joven, ella casi una niña de piel blanca y suave, con su melena rubia y rizada y él un apuesto joven muy dulce, de ojos marrones y mirada serena. Un viernes del mes de Mayo del 2006 se llevó una gran sorpresa, en su vientre crecía el amor que sentían el uno por el otro. En Enero nacería una pequeña muñequita, y ansiosos esperaron el momento. Los meses pasaron y por fin llegó el gran día, tuvo una tarde bastante movidita y al llegar la noche su pequeña dijo que ya era el momento de salir, no se lo pensaron ni un segundo, cogieron el coche rumbo al hospital. Una vez llegó, estuvo en observación una hora, en todo momento escucho el latir de su pequeño corazón y sintió las ganas de salir que su pequeña tenia. Las catorce horas que pasó se le hicieron larguísimas, pero todo valió la pena por ver su cara. Estuvieron toda la noche juntos, en todo momento sintió el apoyo que él le daba, no se separó ni un instante de ella. Ella solía decir que no quería la epidural, hasta que llegaron los dolores y fue cuando la pidió a gritos, le dolía y creyó no poderlo soportar. Pasaron las horas y cuando llegó el mediodía del día 27 de Enero, un día frío y nublado, a la una y dos minutos, le pusieron a su niña en sus brazos, todo dolor pasado se le olvidó, su llanto se oyó en aquella sala que hasta aquel instante le había sido tan fría y tan triste, vio como unas lagrimitas le recorrieron sus pequeñas mejillas coloradas, aquellos ojos grises, grandes y brillantes iluminaron aquella sala, su boca pequeña y entreabierta por el llanto que tenia, su pequeño y gran cuerpo a la vez, y aquel olor a vida que desprendió, algo inolvidable. Cuando salieron de aquella sala la envolvió en una mantita y la puso en los brazos de su papi, su niña dormía tranquila después de todo lo que había aguantado.


Al volver a su habitación, se encontró a toda su familia, que ansiosos estuvieron toda la noche esperando poder conocer a aquella pequeña muñeca que tanto los hizo esperar. Después de todo aquello comprendió lo que es ser madre, todo se hace por un hijo.


El Matagatos per Toni Blanch Él tenía doce años cuando se le despertó su instinto de cazador, sus presas eran los gatos del barrio. En casa de su padre, el huerto era su territorio de caza. Él esperaba paciente a que vinieran los gatos a dormir la siesta aprovechando el calor del sol. Los observaba detrás de la puerta hecha con tela mosquitera, con mucha cautela la abría y sigilosamente apuntaba a los gatos que dormían descuidados, les disparaba un certero disparo a la cabeza con su escopeta de balines, observaba cómo agonizaba su víctima y una vez muerto cogía su cadáver, lo metía en una bolsa de plástico y lo tiraba al contenedor de basura. No estaba obsesionado con matar gatos, simplemente le suponía un reto, los gatos tienen siete vidas por su astucia y maneras de librarse del peligro, él iba perfeccionando y entendiendo el comportamiento de los gatos, si un gato lo sorprendía abriendo la puerta del jardín o por hacer algún ruido, él actuaba con naturalidad sin mostrarse disgustado y ni mucho menos persiguiéndolos para que se asustaran, a él le interesaba que volvieran y que se confiaran de nuevo. En unas de esas huidas observó cómo se escabullían los gatos saltando a través de los barrotes de la puerta del huerto que daba a la calle, pensó la manera de pillarlos y recordó una escena de una película donde ponían trampas con lazos de alambre, decidió ponerlo en práctica, dejó el lazo preparado a la altura donde el gato metería la cabeza y al saltar dentro el huerto quedaría ahorcado. El lazo estuvo varios días colocado y cada mañana antes de ir a la escuela echaba un vistazo, se quedó un poco frustrado creyendo que no lo había hecho bien ya que los gatos desconfiaban el tener que pasar por el aro. Un día se fue a la escuela sin mirar la trampa y al volver al mediodía su padre lo reprimió con la bronca del año, un gato había caído durante la noche, pero no por el lado del huerto como el esperaba, sino por el lado de la calle con la siguiente exposición del cadáver durante toda la mañana en la puerta de huerto a vista de todo el vecindario y haciendo pública su afición de matar gatos.


Él aguantó el enfado de su padre mostrándose arrepentido, pero por dentro gritaba de alegría por haberlo conseguido una vez más.


A la orilla del mar per Samanta Benaiges

Hace muchos y muchos años, cuando Anabel era pequeña solía mirar hacía el mar, desde la ventana redonda de su pequeña habitación en bahía azul; allí veía a su abuelo preparar el barco de pesca. Como los pescadores se despedían de sus familiares sin fecha de retorno. El barco era blanco y azul, blanco por que así reflejada la luz la pureza y azul por el cielo y el mar. Cada día la pequeña Anabel bajaba hacía el puerto, esperando la llegada de su querido abuelo. Ese hombre alto y de constitución fuerte, con una espesa barba negra y esos sabios ojos azules. Isabel de él sólo había heredado una larga melena negra y los expresivos ojos azules, sin embargo era de tez muy pálida y escuálida .En uno de sus viajes al puerto un barco llegó, lo reconoció de inmediato, era el de su abuelo el nombre del barco lo hacía indudable: "Anabel" pero no había nadie en su interior, ni su abuelo, ni los demás pescadores que salían al mar con intención de ganarse la vida. Su abuelo se había ido para ya no regresar... Una noche de tormenta, Anabel abrazaba fuertemente su peluche asustada de los fuertes truenos, y la furia del mar. La brisa marina movía exageradamente las cortinas de la ventana. El olor a salitre penetro en la habitación sin pedir permiso, la pequeña habitación era alumbrada escasamente por la luna llena, y unas formas siniestras se formaban por las medio sombras; él pequeño corazón se movió agitado, cerró los ojos ignorando las sombras, fingiendo no oír los truenos ni la furia del mar, y así sólo así logro calmarse y entregarse voluntariamente a un sueño sereno y profundo. En él vio a su abuelo, le dijo: que nunca temiera, que él cuidaría de la abuela y de ella, le ordeno que cada luna llena fuera a la orilla con sacos… Era un sueño extraño, pero Anabel se sintió a salvo, así que obedeció el mandato de su abuelo. Cada luna llena; Anabel bajaba en silenció al mar, pues un suceso inimaginable sucedía, los peces por propia


voluntad se lanzan a la orilla del mar ofreciéndose, eran los suficientes para seguir viviendo, hasta que la próxima luna llena aparecía. Anabel lloraba de alegría y de tristeza, porque su abuelo a pesar de no estar junto a ella, nunca dejaba de cuidarla.


Una aguja en un pajar per Marc Barcelo Jimenez (BCN) Es de costumbre empezar a trabajar a plena luz de la luna, ya que cuando despierta el sol, son protagonistas los cuarenta y cinco grados a la sombra. María, una mujer alta de 1,75 de altura, ancha de hombros, piel lisa y de ojos azules. Es la primera en despertar. Su rutina es dejar preparada la comida para el medio día. Cuando despierta su esposo es porque ya pasa mas de cuatro horas que yace sobre el colchón. Culpa de una hernia discal que hace unos años azota de dolor su columna. Caduco, que así es como se hace llamar, es de una estatura similar a su esposa, pero mucho mas delgado. Tan solo necesita unos pocos minutos para vestirse, asear-se y dirigirse a la cochera, arranca una Seat Terra de unos quince años, y por la parte delantera de la fachada le espera María con su cesto de mimbre y una nevera portátil. Antes de llegar al pajar hay unos 1500 metros de camino de tierra. El trabajo del día de hoy será empacar la paja de sus tierras ya cosechadas. Mientras Caduco se dirige al tractor, María se va hacía el pajar, allí mata el tiempo cosiendo. María puede pasarse horas cosiendo como si el tiempo no corriera, hasta que Caduco le interrumpe para tomar el almuerzo a media mañana. Pero esa mañana ocurrió algo inesperado. Caduco vio como se dirigían hacia el pajar una pareja de zorros. Junto a su esposa, la cesta de mimbre en la que transporta el almuerzo. Caduco corrió hacia la furgoneta, cogió la escopeta, y sin pensarlo ni un segundo la cargó. Su esposa se percató de la situación y se escondió detrás de una de las paca que habían en el pajar, Caduco apunto hacia los zorros y disparó. Cuando llegó al pajar, María estaba realmente muy asustada. Caduco le abrazó, le dio un vaso de agua, y la sentó para que se relajara. El le preparó el almuerzo, cuando María ya estaba servida se sentó para tomar su almuerzo. En el mismo instante que reposó su trasero sobre una paca de paja pegó un fuerte grito. Un instante después, el matrimonio estaba relajado y cómico ya que Caduco alzó la voz por que en su trasero se había clavado una aguja, y el exclamó: - Anda! He encontrado una aguja en un pajar.


El rico que antes fue pobre per José Maria Cerveró Sánchez (LM) Hace muchos años un joven llamado Juan, victima de la pobreza y destrozado por ver como su familia pasa hambre día tras día, decide irse de su casa para buscar fortuna. Juan era un chico delgado, por obligación, no tenia aficiones ni diversiones, ja que sus padres estaban enfermos y el no tenia ni trabajo ni dinero para mantenerlos.Un día Juan decide emprender su camino hacia la fortuna, el no se lo creía se sentía culpable de abandonar a sus padres pero al final se fue. Cogió un barco con destino a Londres, a penas le sobro dinero para comer, pero el confiaba en su suerte. Ese mismo día conoció a un chica, se llamaba Eva y era hija de millonarios ingleses. El pese a su pobreza era un chico guapo y apuesto, sin embargo poseía un encanto oculto que fue el que enamoro a Eva. Eva lucia un vestido que brillaba como el sol, parecía sencilla y un poco pija, pero fue un flechazo, se habían enamorado los dos a primera vista. Al mes siguiente pese a la desesperación de los padres de Eva, que no comparten la relación con Juan, ellos dos se casaron . A juan en pocos meses le había cambiado la vida, viste bien , no pasa hambre y lo mejor de todo es que era rico. Una mañana su mujer le dijo: -¿No crees que deberías ir a ver a tus padres? -La verdad es que si, no se nada de ellos desde que me marche.Dijo Juan con cara de preocupado -Me marchare para verano y así podrás tu cuidar el negocio. Volvió hacia Junio, una limusina grande llevo a Juan al hotel.Su madre no sabia que el poseía tanta riqueza, ella al verlo se quedo sorprendida por como iba vestido y arreglado. Por un momento ella se veía obligada a preguntarle a que se dedicaba el, porque ellos provienen de una familia pobre y dudaba de donde provenía dicha fortuna. Tras varias horas charlando con el, y recibir explicaciones positivas, ella le da un beso junto con un abrazo. Durante ese periodo de tiempo ella soltó lagrimas y sentimientos que incluso llegaron a su corazón.


María, coraje y ganas de ser feliz per Sandra Velilla María vivía en un mundo de lujo, era objeto de la envidia de quienes la veían, pero siempre estaba triste. Estaba casada con un hombre que no le prestaba atención, por ello poco a poco le había embargado el desamor. Aunque tenían dos hijos, ni siquiera con su presencia, María era feliz. En el fondo de su alma, María, ansiaba ser alegre y disfrutar de la vida y sabía que no lo podía conseguir con ese hombre a su lado. Su marido, era un hombre bien proporcionando, alto y fuerte; tenia los rasgos marcados, pero bien equilibrados. Hubiera sido atractivo si no fuera por la manía de caminar siempre agazapado, mirando el suelo, pensando en sus cosas... como si en el mundo solo importaran sus asuntos. Era egoista y muy tozudo; para ese hombre las cosas siempre eran “a su manera y punto”. Ella, en cambio, era atractiva. Tenía una figura esbelta, larga melena dorada, profunda mirada color avellana... su nariz era discretamente respingona y sus labios carnosos. Pero se veía reprimida, insegura... dudaba de su fortaleza. Siempre había creído en los príncipes azules, como salvadores de princesas, pero con el tiempo había cambiado. No tanto su cuerpo -pese a los embarazos seguía luciendo una figura envidiable sino su mente. Así que sin saber cuándo, había cruzado el punto de inflexión. Una mañana de primavera; María despertó de un cansado sueño, miró a su marido que aun dormía a su lado y no sintió más que aversión por aquel, que con su indiferencia, la había convertido en una "mujer florero". No era ella más que otra de sus posesiones con la que presumir en fiestas y eventos. En ese momento tomó la decisión: no quería ser nunca más un objeto. En el desayuno se lo dijo a su marido. Pronto la indiferencia de él, hacia María, se convirtió en agresión; verbal, psicológica y más tarde física. Rápidamente María salió de la casa con sus hijos y emprendió la difícil tarea de reconstruir su vida.


Ahora María tiene nuevas amistades, sencillas pero honestas y ella es más fuerte cada día. Así es la nueva María. Porqué María resurgió de sus cenizas con fuerza y decisión. A su porte atractivo se unió una gran seguridad y autoestima. Fue como si años de represión hubieran derrumbado la presa que contenía sus ansias de vivir en plenitud y toda la energía desbordada había invadido todo su ser.


Cuidado con lo que deseas per Raquel Cortés Abadía (BCN) Cuando era pequeña, sus abuelos solían ir regularmente de visita a su casa. La casa no era muy grande, era un pequeño piso de apenas sesenta metros cuadrados, pero a la niña poco le importaba, la encontraba acogedora. Su abuela se dedicaba a criticar a toda persona viviente que había visto o conocido, como si ella fuera una única persona cuerda la cual de joven era perfecta y todo le salía a la perfección; ella había sido la más guapa, la más delgada, la que mejor trabajaba, la que mejor bailaba, la que mejor cosía, la mejor hija que pudiera haber… Los demás simplemente eran basura a su lado. Mientras la abuela torturaba a su hijo y su nuera, su abuelo prestaba más atención a su hermano y a ella. Siempre los sentaba sobre sus rodillas y hacía ver que se caían de ellas, pero él les tenía siempre bien cogidos de las muñecas, por lo que cuando volvían a subir reían del susto que habían tenido. Al menos su hermano reía, pues a ella nunca le gustó demasiado, pasaba mucho estrés y miedo en casa y el parvulario, le costaba entender el lenguaje corporal o las verdaderas intenciones de la gente, y aquello sólo hacía que se asustara más, pero su abuelo no se daba cuenta de ello y seguía, qué iba a saber el pobre hombre. Un día le dio tanto miedo que le miró enfurecida y llegó a desearle la muerte. Lo que ella no sabía es que esa sería la última vez que su abuelo fuera a verla, pues al día siguiente moriría. En el cementerio su abuela vestida de negro lloraba mientras que su padre la aguantaba. Tras un rato de pena y malas caras, decidieron que era hora de volver al coche y abandonar ese lúgubre aunque florido lugar. Fue entonces, una vez se hubieron alejado, cuando la niña se acercó por primera vez a la tumba de su abuelo y en un susurro le dijo que lo sentía. Atormentada por lo que había deseado, siempre se culparía.


Desengaño per Cristina Pardillos Pérez (VV) Maria era una niña pequeña, enfermiza, y muy delgada tenía unos ojos muy grandes y un pelo negro como el azabache. Iba a un colegio cercano a su casa, sus hermanas y ella iban andando solas hasta él se llamaba “Jesús y Maria”. Era un colegio de monjas y de pago, pues sus padres creían que la educación y la disciplina enseñada, seria mucho mejor que la de podrían tener en un colegio público. Sus padres eran muy católicos, y muy disciplinados, sobre todo su padre dado que el era militar. Así que cada domingo por la mañana se iban a misa a una iglesia cercana que se llamaba Divina Pastora, se ponían la ropa nueva y un pequeño pañuelito cubriendo la cabeza.Aquello del pañuelito le parecía fantástico, era como un símbolo de feminidad y eso de la feminidad era mujeres adultas. Años más tarde sintiéndose ella feminista y siendo miembro activo de dicho movimiento, pensaría que aquello eran ya los primeros símbolos de discriminación femenina que ella habría usado. Poco a poco en aquella niña fue creciendo un sentimiento religioso que llegaría hasta la adolescencia. A veces su madre la encontraba de rodillas en un rincón de la habitación rezando, con un pequeño misalito en las manos que tenia unas tapas duras de color negro en el que en letras doradas aparecía escrito”Misalito Regina” Se lo habían regalado el día que hizo la primera comunión. Y desde entonces lo guardaba debajo de su cama en una cajita que ella misma había decorado Sus hermanas se reían de ella pero a ella le daba igual. Fue haciéndose mayor y las primeras dudas existencialistas afloraron en su mente ¿ porque Dios a veces era tan cruel?.¿Porque permitía que hubiera hambre en el mundo y que los niños se murieran?. Un día decidió ir sola a misa, porque sus padres estaban limpiando la cocina y habían decido ir por la noche y sus hermanas se quedaban en casa jugando. Bajo la calle Entenza y una vez allí se sentó en uno de los bancos de en medio, brillantes por el uso, detrás tenia de unas señoras mayores emperifolladas y enjoyadas hasta los topes.. El cura de la parroquia engalanado también con sus hábitos dijo con una voz solemne: Arrodillémonos y recemos un padrenuestro en el nombre del Señor.


Empezó a rezar pero no se arrodillo y entonces una de aquellas mujeres que estaban delante se giro y le dijo que para hablar con Dios tenía que arrodillarse como decía el cura. Se quedo parada, indignada, no entendía la importancia que tenia la posición que ella tuviera para dirigirse a Dios y mucho menos que una de esas mujeres beatas cargadas de joyas se creyeran con derecho a llamarle la atención. No les hizo caso pero las palabras emitidas por aquel hombre en medio del altar pidiendo que las personas fueran bondadosas y que ayudaran al prójimo resultaron vacías. Salio de la iglesia triste y enojada, enfilo calle arriba hacia su casa. Nunca más volvió, ella ya era buena y no necesitaba a nadie que le dijera como debía comportarse con los demás. La iglesia no podía ser tan buena tampoco por que en ella se escondía gente como aquellas mujeres que solo iban a misa a lucirse y a criticar. Así dejo de creer en Dios y empezó a pensar que Dios esta en la bondad de los hombres.


La poesía mana de nosotros Versos breves per Raquel Cortés Abadía (BCN) Tres mujeres tejen y se aborrecen.

La caída de la hoja fue lenta y perezosa.

Entre los pinos duerme Narciso, bajo llave guarda su ego enfermizo, más allá de toda razón siempre esconde su corazón.

Las palabras se escapaban del muro filtradas entre las piedras parecían susurros. Poesia per Yolanda Rius Granados (BCN) Mujeres. Tres mujeres tejen. El hilo de la verdad. Tres mujeres unidas hasta el final. Destruyeron sus vidas, tres hombres sin piedad. Ahora claman al cielo, que Dios les de otra oportunidad. Quieren volver a ser libres. Quieren volver a amar. Poemas per Antoni Blanch Pérez (MAV) Las palabras se escapaban del muro de la represión y volvían a las calles, convencían a los que habían perdido la fe, y proclamaban otro mundo es posible!

Las palabras se escapaban del muro, per Estela Ruiz Fernández (BCN)


Y por mas que intenté apresarlas, escaparon de mi empeño. Quise perseguirlas, y quise aniquliarlas, antes de que su rápida huída encontrase la popia meta. Legué tarde a mi empeño, y al llegar vi expandirse el veneno , que yo mismo había cargado , en mis terribles y precpitadas palabras. Poesía per Marc González Claverol (BCN) Entre los cuadernos, bajo llave en un cajón, más allá de mis diarios, siempre guardado, el reloj. Las palabras se escapaban del muro Y yo las fijo y aguanto, yo reescribo. Miedo per Samanta Benaiges Nacimiento (LM) Bajo llave guardo un eterno secreto mi tesoro, mi anhelo, como una caja de Pandora, Con temor a que se abra, se revelen y todos seguidamente escapen. Dejándome Desnuda, vacía y en la intemperie. Pedacitos de mi ser per Sandra Velilla Fernández (VV) Mama Entre los grises muros, bajo llave eternamente, más allá de los recuerdos, siempre sentimiento. (En memoria de mi difunta madre) Las palabras. Las palabras se escapan del muro,


al leerlas: cobran vida, al recordarlas: toman alas, al gritarlas: alzan el vuelo. (PorquĂŠ la palabra escrita; estĂĄ pensada para ser divulgada)


Profesora del Módulo: Bea Marín Peralta Institut Obert de Catalunya Àmbit de la Comunicació Muchas gracias

Ficciones nº 2 - Primavera 2009  

Es una publicación del módulo Taller de escritura creativa - GES - IOC

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