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Cuando el mar se viste de BLANCO

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iempre me ha gustado la playa. Me gustan especialmente las que tienen oleaje; Santa Teresa es mi favorita. Es la sensación de la playa antes de oscurecer, pero con unos rayos de luz aún asomándose entre la noche que llega. El aire se empieza a enfriar y todo está más tranquilo que en cualquier otro instante anterior. Al caminar al lado del mar, se hunden los pies en la arena húmeda, especialmente en el momento en el que los pies quedan cubiertos por el frío líquido. El agua sigue su curso; las olas van y vienen con un sonido relajante y naturalmente poderoso. Lo que más me gusta de todo ese cuadro es el momento preciso después de que las olas revientan, en el que las aguas se visten de blanco y el mar queda en silencio por un pequeño fragmento de tiempo. Aunque esto siempre me ha me ha gustado, hasta hace poco ha causó una pequeña interrogante en mí… ¿por qué razones me gusta tanto la espuma del mar? Al hacer un recuento y ponerme a investigar, descubrí varias cosas. Lo interesante y único de este fenómeno es que nunca vemos espuma en lagos con agua dulce, o por más que movamos y agitemos una botella de agua y se hagan burbujas, nunca va a quedar espumosa.

er para sentir: Primero que todo, la belleza de ese paisaje entra por mis ojos: la espuma del mar es perfectamente blanca. Transmite paz. Según Eva Heller en su libro titulado “Psicología del color”, el blanco lo vuelve todo positivo, es limpio y estilizado.

“La espuma aparece tan solo instantes después de su llegada, para luego volver a aparecer.”

Imagen 1. Espuma de mar.

Según Fondear, la enciclopedia náutica electrónica, esto se debe a que en la superficie marina hay una convergencia de sustancias orgánicas que induce cargas eléctricas del mismo signo en la membrana líquida de las burbujas, y al repelerse estas cargas la membrana se hace más fuerte y no estallan tan fácilmente. Así mismo, factores como la fuerza de las corrientes marinas y el roce de estas con la arena, el agua y otras sustancias ayudan a la constante formación de la espuma.

Me recuerda que cuando era pequeña, algunas noches me apuraba a cenar, y después me iba corriendo para acostarme en las sábanas blancas de la cama de mi mamá. Antes de que alguien se les tumbara encima eran siempre impecables y refrescantes. Sin embargo, de acuerdo con Heller, el blanco también es el color de los espíritus, y como ellos, la espuma desaparece tan solo instantes después de su llegada, para luego volver a aparecer. Es un color ligero e inocente; llega como una joven y tímida novia a besar la superficie marina, luego desaparece… y vuelve otra vez.

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onidoterapia: Los sonidos a través de la historia han sido utilizados como terapias para promover


el bienestar del ser humano (Puerto, 2010), especialmente los naturales. Tal vez es por esta razón que, aunque no sea practicado como algo médico, para mí el sonido de las olas, y específicamente de la espuma, me resultan relajantes y terapéuticos; cambian mi humor a más positivo y alegre. El sonido que nos imaginamos cuando pensamos en el mar es característico: fuerte, imponente, poderoso, bello, e hipnotizante. Sin embargo, el sonido de la espuma es el que viene después del reventar de las olas. Es el momento en que el oleaje, acaba de pasar y se encuentra en silencio; parece como si el mar se relajara y se diera un instante para descansar. Respira y yo con él. Se escucha el susurro de la espuma reventando y luego, rápidamente, el mar vuelve a llevarse el agua y nacen de nuevo las olas.

“Me gusta mucho eso de tener algo un momento y que para el siguiente ya no esté. Me hace pensar sobre la fugacidad de las cosas .”

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ensación de fugacidad: Es como abrir una botella de champagne, o bien algo tal vez un poco más común, pegarle a una botella de vidrio de cerveza por arriba para que el aire salga rápidamente, o batir una gaseosa y abrirla. En un principio abunda la espuma pero rápidamente desaparece y sólo queda el

líquido. Lo mismo pasa con la espuma del mar. Al contacto con la piel se siente más. Las terminaciones nerviosas de mi piel sienten el momento en que las burbujitas que componen la espuma se van reventando al chocar con mi cuerpo. Me gusta mucho eso de tener algo un momento y que para el siguiente ya no esté. Me hace pensar sobre la fugacidad de todas las cosas y me hace apreciar lo que tengo en ese momento.

En conclusión, la mezcla de la estimulación de estos tres sentidos (vista, sonido y tacto) son tres de las razones por las cuales la espuma de mar es el “objeto” que más me gusta y más me transmite emociones. Sin embargo, sé que también tienen mucho que ver los recuerdos y los buenos momentos que he pasado estando ahí. La espuma de mar, por más de que es algo que las personas no suelen notar ni les suele fascinar, para mí es hermosa y curativa, ya que es como un escape de todas las malas vibras y el estrés de mi día con día citadino. Gracias a esto aprecio profundamente y quiero nunca dejar de ver ese paisaje sin igual. Beatriz Paniagua Wang B14890 Grupo 03 Referencias bibliográficas:

Imagen 2. Playa Santa Teresa.

El mar, cubierto de blanco, también me recuerda a mi papá. Desde que era pequeña siempre que vamos a la playa él me sostiene por la espalda mientras yo me acuesto y floto en el agua, en la espuma. La siento y la escucho reventar al contacto con mi cuerpo mientras me relajo y no escucho nada más que los sonidos del agua. Son los mejores momentos; los mejores recuerdos. Cuando eso pasa siento un bienestar y ligereza en todo mi ser.

Fondear, Enciclopedia náutica. (2007). La espuma de las olas. Recuperado el 28 de noviembre, 2011, de http://www.fondear. org/infonautic/Mar/El_Mar/ Olas_Espuma/Espuma_Olas. htm Heller, E. (2004). Psicología del color: cómo actúan los colores sobre los sentimientos y la razón. Alemania. Puerto, R. (2010). Terapia del sonido. Recuperado el 27 de noviembre, 2011, de http://todoterapias.com/terapias.php?id=19

Ensayo final de estilo y comunicación  

Ensayo final sobre la espuma del mar

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