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REPORTAJE REPORTAJE

FINISHER POR UN DÍA Texto: Eliseu T. Climent Fotografía: Quim Farrero

Finisher es un soplo de gloria. Momentánea, efímera, que se logra únicamente al cruzar la meta. Un estado transitorio que paradójicamente se vuelve permanente en la memoria del corredor. Sólo él sabe cuánto esfuerzo, perseverancia y sufrimiento ha invertido. Entonces todo cobra sentido, y todo acaba. Sensación de éxito, de plenitud, sensación también de vacío. Se siente, en cierta manera, huérfano al dejar atrás su objetivo. Tres corredores, los tres que nos acompañaron en el número anterior explicándonos sus intenciones y estrategias para esta edición del UTMB, nos desvelan ahora sus experiencias después de pasar bajo el arco de meta. Bea García Finisher UTMB. Tiempo: 45h41:44 “Cada edición del UTMB es única y esta, de todas en las que he participado, ha sido la más dura. No ha sido por la lluvia o la nieve, sino por las bajas temperaturas. Te puedo asegurar que la gente que iba con lo justo, lo mínimo que mandaba el reglamento, lo ha pasado fatal y hasta ha abandonado. A mí, no me gusta pasar frío y llevaba guantes de 20

esquí, y hasta en el último momento cargué un chaleco de Primaloft en la mochila.” “En cuanto a mi carrera, hasta Courmayeur fui bien y a partir de ahí me encontré mal: vomité un par de veces y tuve mal de estómago, lo que me impidió comer. Me hizo perder mucho tiempo y llegar muy justa a los tiempos de corte. En Courmayeur llevaba una hora de adelanto respecto al cierre del control, mientras que en La Flégère pasé un minuto y medio


TDS. Tras el Lac Combal, Christophe Le Saux (le saut, el salto) en acción.

después del corte. Me dejaron continuar por encontrarme a seis kilómetros de meta. Fue una excepción porque en el UTMB suelen ser muy estrictos.” “La subida a La Flégère fue un calvario después de dos noches sin dormir, con frío, lluvia y nieve. A mitad de camino, encontré un cartel que indicaba que a La Flégère me quedaba 1 hora 40 minutos. No me lo podía creer... Casi me hundí, porque quedaba menos de una hora para cerrar el control. Me pasaron corredores, hasta que uno se me enganchó detrás. Era la escoba. Ví que no podría llegar y que se me acababa la carrera a seis kilómetros de meta. Todavía me faltaban por ascender 500 metros de desnivel. A dos minutos para el cierre, tenía La Flégère a tocar, pero me era imposible apretar más. Los turistas me animaban y la escoba me empujaba de la mochila hacia arriba. Iba la última. Llegué minuto y medio tarde y me dejaron pasar, a condición de llegar antes de dos horas a meta. No paré en el avituallamiento y me lancé en la bajada, adelantando a unos treinta corredores. No quería ser la última para no subir al podio,

como se suele hacer con el último participante. ¡Qué vergüenza!” “Cuando pisas las calles de Chamonix, llega el momentazo. Cuando giras la última esquina y encaras la línea de meta es un momento único, difícil de explicar. Te sientes muy especial; es tu momento por el que has luchado tanto. En este último tramo, la gente te anima gritándote por tu nombre, que lo llevas impreso en el dorsal. Es muy especial, independientemente del tiempo que hagas y del puesto en que quedes. La gente que no lo ha vivido no puede comprenderlo.” Juan María Jiménez Finisher CCC. Tiempo: 12h13:18 “Mi carrera fue según lo previsto, con los tiempos que había calculado y una buena estrategia de alimentación. El problema fueron las molestias en el gemelo que arrastraba desde hacía quince días y que no me habían permitido entrenar las últimas dos semanas. Y eso lo pagué un poco en carrera, sobre todo en las bajadas. 21


REPORTAJE

UTMB. Tras 170 kilómetros, Zach Miller se exprime para cruzar la meta en noveno lugar.

Salí sin molestias porque antes de arrancar me tomés un Voltarén y más tarde lo reforcé con algo más de medicación. Ya sabes que cuando vas así, siempre estás alerta de no pasarte en las bajadas e ir escuchando los avisos que te da el cuerpo.” “La méteo no nos afectó como en el UTMB. Al principio, hasta tuvimos sol y un tiempo agradable. Fue un día perfecto de temperaturas y, aunque suene raro, eso me perjudicó en la clasificación. Yo necesito que haga frío y mal tiempo, o al revés, mucho calor; así es más fácil que los primeros pinchen un poco. Pero si sale un día como el que nos hizo, los de delante rinden mucho más. En el tramo que modificaron en La Fouly, donde se circulaba por carretera, yo bajé a 4’10 minutos/kilómetro, mientras que Pommeret lo hizo a 3’55 y 4’00. Es muy rápido.” “Durante toda la carrera fui muy bien, porque la alimentación y la estrategia las llevé muy controladas. Empecé el 80 y en cada parcial adelantaba a seis o siete, yendo de menos a más. Lo que se me hizo más duro fue la parte final, donde modificaron el recorrido y se subía directamente a La Flégère. Pen22

sando que sería una subida mantenida, me había tomado todo lo que llevaba (agua, comida y geles) confiando que estaba a punto de llegar, pues me encontraba a unos 100 metros de altitud por bajo del control. Allí nos hicieron volver a bajar, llanear y remontar unos cientos de metros. Y me vino el bajón, porque no sabía cuánto me faltaba. Bajé el ritmo. De repente, me giré y vi que subían cuatro luces. Apreté. En la última bajada, me adelantó Rachid El Morabity y al entrar a Chamonix me adelantó otro chico, porque yo iba grabando el video de la llegada y me daba igual un puesto más que menos.” Manuel Tajada Finisher CCC. Tiempo: 24h13:12 “Me encuentro muy bien después de la carrera, muy recuperado. También es cierto que iba al ritmo de mi pareja y Noemí llegó a la meta tan cansada que le fue imposible disfrutar ese gran momento que representa entrar en las calles de Chamonix y cruzar el arco de meta.” “Nosotros salimos muy tranquilos, pero con el estrés


UTMB. Bea García vuelve a ser finisher tras 45h41:44 de esfuerzo.

de la incógnita del recorrido. Al principio, cogimos mucho atasco en la primera subida. Se trata de un sendero de a uno con 1.200 metros positivos. Ahí me rallé un poco, pero me mentalicé. Llegamos a Arnouvaz con algo más de una hora de adelanto sobre el tiempo que yo había previsto, y eso nos dio ánimos. Allí empezó el mal tiempo; cruzamos muy bien el Grand Col Ferret y la bajada a La Fouly. Hasta Champex fuimos mucho mejor de lo previsto: frescos, hablando, con ánimos... Allí, hicimos una parada de casi una hora y salimos vestidos con ropa de más abrigo, como mallas largas y camiseta térmica que nos traía nuestra asistencia; optamos también por un un gore-tex más potente y nos llevamos ropa de repuesto en la mochila. A partir de este punto, empezó a haber mucho barro y eso nos ralentizó la marcha.” “En la subida para cruzar a Trient tuve un principio de pájara, porque iba más pendiente de los tiempos y ritmos y de Noemí que de mi alimentación. Comí y bajamos algo el ritmo hasta Trient. En la subida posterior a Trient, ella cogió una pájara

importante. Se le echó el frío encima y se le mezcló con el cansancio añadido de andar por barro. Además, empezó a tener problemas en los ojos por irritación, a causa de la cantidad de barro que había en el camino. Le costó mucho llegar a La Flégère y después bajar hasta Chamonix. Llegados a Vallorcine, descansamos bien. Le daba ánimos diciéndole que sólo quedaba la subida a La Flégère. Y en este tramo llegó la sorpresa final, el cambio de recorrido que no esperábamos. Conozco bien el camino del Col de Montets a La Flégère y lo tenía todo calculado a partir del itinerario oficial, pero cuando anunciaron el cambio de recorrido no podía imaginar que bajaríamos tanto para volver a subir por una pista de esquí.” “Al final, las piernas no querían correr, pero llegamos a Chamonix en 24 horas 15 minutos, casi dentro de las 24 horas que yo había previsto. Entramos en la recta final. Mi hijo nos estaba esperando.”

utmbmontblanc.com/es/live 23

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Revista Trail  

Ultra-Trail du Mont-Blanc: Finisher por un día

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