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Los estudios desconocidos del Che Guevara A propósito de sus Cuadernos de lectura de Bolivia - Néstor Kohan

las formas políticas de participación en la sociedad en transición (mundial) al socialismo. El marxismo revolucionario y el pensamiento político que se inspira en el Che —como uno de sus máximos exponentes a nivel internacional— tienen en ese rubro una tarea pendiente que hasta ahora no ha sido del todo resuelta. Si las mencionadas han sido algunas de las posibles explicaciones que permiten comprender la conclusión del Che sobre las críticas de Wright Mills, habría que preguntarse ¿por qué Guevara lo ubica en la “intelectualidad liberal de izquierda norteamericana”? Para responder, hay que desentrañar la biografía intelectual y política de Wright Mills, lo que hemos intentado bosquejar más arriba. Cabe agregar que el sociólogo norteamericano nunca fue un militante marxista. Como muchos otros intelectuales de Estados Unidos leídos por el Che (por ejemplo Paul Sweezy), Wright Mills nunca militó ni en el Partido Comunista (PC) ni en el Partido Socialista de los Trabajadores (SWP) de EEUU. Fue un francotirador. Pero podría ser, quizás, un francotirador marxista. ¿Por qué el Che lo califica de “liberal”? Es probable que la razón principal resida en que el autor de Los marxistas insiste, una y otra vez, en que el marxismo y el liberalismo constituyen corrientes con muchísimos vasos comunicantes. A pesar de haber cuestionado al liberalismo como ideología oficial de Occidente en la guerra fría, y aun habiendo señalado que “el marxismo constituye el drama intelectual más importante de nuestro tiempo” (en una formulación que mucho recuerda a la de Sartre...), Wright Mills nunca hizo suyo el marxismo como su propia concepción del mundo. Para él, era “una de las fuentes” en las que basarse. Una de las más importantes. Pero compartía ese lugar con sociólogos liberales como Max Weber o incluso con la tradición humanista liberal de la Modernidad. Si Noam Chomsky ha conjugado el anarquismo moderado con el liberalismo democrático en sus críticas a los Estados Unidos, en su época Wright Mills compuso una mezcla similar, sólo que reemplazando en su caso el anarquismo de Chomsky por el marxismo humanista que tanto seducía al Che. Por eso Guevara lo ubica en esa corriente. No es un reproche ni una acusación, es una constatación. Quien lea la obra del norteamericano constatará que Wright Mills no se hubiera sentido del todo incómodo ni molesto por esa apreciación. Ahora bien, si en la libreta de futuras lecturas Guevara había anotado una cantidad incontable de libros, ¿por qué eligió a Wright Mills? Creemos que en esa decisión no influyó solamente el hecho de haberlo conocido personalmente en Cuba. Probablemente hayan pesado también otras dos razones, quizás más importantes. En primer lugar se ubica la concepción internacionalista de la Revolución Cubana, de Fidel y del Che, para quienes todo lo que digan, hagan y piensen los movimientos de disidencia organizada u oposición militante en el seno de los EEUU resulta siempre de un interés mayúsculo. En ese sentido no deben olvidarse la atención privilegiada que la dirección política de la Revolución Cubana ofreció siempre a las Panteras Negras, al movimiento de los derechos civiles de os afroamericanos, a las iglesias pacifistas y a toda expresión del pensamiento antimperialista que floreciera en el país de Abraham Lincoln, Malcom X y Angela Davis. En segundo lugar, el Che no sólo leyó a Wright Mills. No se limitó únicamente a su obra. Además, siguió bastante de cerca la producción y los debates protagonizados por la Monthly Review de Paul Sweezy y sus compañeros. Así lo expresa en sus conversaciones e intervenciones en el Ministerio de Industrias, donde además de hacer mención de los análisis de Sweezy (quien también aparece mencionado en el plan-índice de Praga y Bolivia), comenta que algunos de sus trabajos no convenía publicarlos desde Cuba porque la Revolución Cubana

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En la Selva  
En la Selva  

Diario de Che en Bolivia, por Nestor Kohan

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