Page 44

Los estudios desconocidos del Che Guevara A propósito de sus Cuadernos de lectura de Bolivia - Néstor Kohan

Un buen ejemplo de este típico estilo de criticar al stalinismo es el que caracterizó a Kruschev (y a todo el “espíritu de época” que lo acompañó), quien redujo el problema a un simple y cómodo “culto a la personalidad”. Lo mismo vale para las críticas al “totalitarismo” de Stalin, recurrentemente presente en algunos segmentos de la intelectualidad liberal o incluso progresista de Occidente (principalmente de factura académica, como es el caso célebre de Hanna Arendt). El Che Guevara intenta profundizar y penetrar más allá de la superficie del problema que atraviesa a las sociedades —post capitalistas— del Este europeo y asiático. Por eso en sus escritos e intervenciones arremete contra: (a) la apuesta estratégica por el socialismo de mercado; (b) la creación, “en nombre del socialismo”, de instituciones fabriles de signo capitalista con funcionarios estatales que cobran muchísimas veces más que un simple obrero o trabajador; (c) la existencia de una burocracia que separa y aísla a los dirigentes de las masas populares; (d) la peligrosa supervivencia de mecanismos de reproducción social —como los estímulos materiales individuales y monetarios o la autogestión financiera empresarial— que mantienen viva e incluso alimentan la enajenación sobre la conciencia socialista, sobre la “superestructura” social y sobre la subjetividad de las masas populares; (e) el debilitamiento e incluso el abandono del internacionalismo proletario militante (sea en cuestiones de geopolítica o también en el intercambio comercial entre distintas sociedades postcapitalistas); (f) el escolasticismo como freno de la filosofía marxista; (g) el dogmatismo intransigente y el pragmatismo inconsistente que ha caracterizado sucesivamente a la ideología soviética en diversos períodos; (h) la sustitución de la crítica de la economía política por la vulgar apologética; (i) el reemplazo de El Capital de Marx por los manuales (que no permiten pensar, pues el partido ya lo ha hecho por el lector y a éste sólo le resta digerir), (j) la imposición de estilos oficiales en la cultura y el arte, como por ejemplo, el realismo socialista. (En todos estos cuestionamientos arriba mencionados la enumeración y la ordenación es nuestra, pero los términos y la forma de expresar cada crítica son prácticamente textuales del lenguaje empleado por el Che en numerosos escritos y discursos). Frente a todas estas deformaciones, falencias, limitaciones, y pérdidas del rumbo revolucionario, el Che vaticina: “Muchos sobresaltos esperan a la humanidad antes de su liberación definitiva pero —nos guía el más absoluto convencimiento de ello— esta no podrá llegar sino a través de un radical cambio de estrategia de las principales potencias socialistas. Si este cambio será producto de la insoslayable presión imperialista o de una evolución de las masas de esos países o de una concatenación de factores, es algo que dirá la historia”. Creemos que cuando el Che escribe “las principales potencias socialistas” está pensando no sólo en la URSS sino también en China. Esta aseveración se puede corroborar pues esa misma expresión aparece en su célebre y último “Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental”, donde denuncia “la guerra de denuestos y zancadillas comenzada hace ya buen tiempo por los representantes de las dos más grandes potencias del campo socialista”. Luego de esta denuncia, en ese mismo mensaje el Che se preguntaba: “¿Está o no aislado el Vietnam, haciendo equilibrios peligrosos entre las dos potencias en pugna?”. Entonces, en el conjunto articulado de todas estas observaciones y diagnósticos críticos sobre la sociedad y el marxismo oficial de la URSS y el resto de los países del Este existe —desde nuestro punto de vista— un cuestionamiento al stalinismo mucho más radical, lúcido y profundo que el ensayado por Wright Mills o por otros académicos norteamericanos o europeos, progresistas, simpatizantes del socialismo y bienintencionados. Quizás por eso el Che no se siente del todo satisfecho o consustanciado con las críticas de Wright Mills, aun cuando le reconozca agudeza y justeza.

44

En la Selva  

Diario de Che en Bolivia, por Nestor Kohan

En la Selva  

Diario de Che en Bolivia, por Nestor Kohan

Advertisement