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Los estudios desconocidos del Che Guevara A propósito de sus Cuadernos de lectura de Bolivia - Néstor Kohan

Entre noviembre de 1966 (estando todavía en Cuba) y febrero de 1967 (instalado ya en Bolivia), el Che incluye en la lista —entre muchísimos otros nombres mencionados— los títulos de los libros que están extractados en los Cuadernos de lectura de Bolivia. La antología de Wright Mills figura allí anotada en el mes de noviembre de 1966. Lo mismo sucede con el libro de poesías de Rubén Darío. El volumen de Lukács, el de Engels y el tomo primero de Trotsky aparecen en diciembre de 1966. El de Rosental-Straks y el de Ovando en enero de 1967. El tomo segundo de Trotsky y el tomo primero de Dynnik en febrero de 1967. Es más que plausible que los libros leídos en Bolivia hayan sido conseguidos allí mismo. No podemos saber si fue el Che quien los adquirió personalmente o si fue alguno de sus compañeros quien se los envió por encargo suyo (puede haber sido Inti Peredo, durante los primeros meses, o también Tania, desde La Paz). Lo que sí es completamente seguro es que Guevara no los llevó personalmente desde Cuba. Por dos razones. En primer lugar, no hay una sola edición cubana en los volúmenes que lee y anota en sus Cuadernos. En segundo lugar, al haber viajado clandestinamente a Bolivia, completamente disfrazado y con una identidad falsa, supuestamente alejada de la política revolucionaria, invalida desde el vamos la posibilidad de que haya pasado las fronteras y las aduanas portando semejante cantidad de textos marxistas. Si la mayoría son de ediciones mexicanas, al menos los dos tomos de Trotsky pertenecen a una pequeña editorial argentina que no se conseguía en Cuba. Esos dos volúmenes los debe haber comprado en Bolivia. También es probable que Guevara contara con una cantidad bien grande de textos, mucho mayor que los que efectivamente alcanza a leer, extractar y analizar. Por ejemplo, al anotar sus reflexiones correspondientes al día 11 de enero de 1967, el Che escribe en su Diario en Bolivia (el diario de campaña): “Alejandro y Pombo se dedicaron a la confección de mapas en la cueva de Arturo y llegaron con la noticia de que mis libros se habían mojado; algunos se habían deshecho y los radio comunicadores estaban mojados y oxidados”. En esa cueva el Che pierde parte de sus libros, pero no todos, lo cual habla de la cantidad de textos en su haber. Eso en cuanto a los libros. Ahora bien, en lo que respecta al discurso de Fidel Castro del 2 de enero de 1967 —del cual extrae y anota un fragmento en sus Cuadernos de lectura de Bolivia — el Che no registra ningún dato preciso. No hace referencias concretas ni aclara si lo leyó de algún periódico cubano que le hubiera traído desde la isla algunos de sus contactos de inteligencia (algo poco probable). Sin embargo, aunque no contamos con información al respecto, es casi seguro que escuchó la intervención de Fidel por Radio Habana, ya que su Diario en Bolivia también hace referencia al discurso en La Habana escuchado en oportunidad del 1 de mayo de 1967 y menciona explícitamente esta emisora en sus anotaciones del día 29 de julio. Además, en ese mismo diario, más precisamente el 10 de agosto, el Che hace referencia al “Largo discurso de Fidel en que arremete contra los partidos tradicionales”. Para terminar de confirmar que, desde Bolivia, Guevara escuchaba los discursos de Fidel por radio, y que esa es su fuente, pueden consultarse las notas correspondientes al mismo 2 de enero de 1967. Allí escribe que tres compañeros salían del campamento guerrillero “cuando acababa el discurso de Fidel” (el mismo que luego él extracta). A continuación, intentaremos abordar con paciencia, detalle y rigurosidad la problemática de cada uno de los textos y la biografía intelectual de los autores analizados por el Che en Bolivia. Trataremos de rastrear la historia política de cada autor, los debates y polémicas en los que se enmarcan sus producciones teóricas (y sus respectivas ediciones, nunca ajenas —si se trata de marxistas— a las luchas y avatares políticos). Nos interesa aprender en serio del Che Guevara y reconstruir rigurosamente su pensamiento para que nos sea útil en las nuevas batallas ideológicas. Por eso se torna necesario aproximarnos a los estudios 28

En la Selva  
En la Selva  

Diario de Che en Bolivia, por Nestor Kohan

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