Page 125

Los estudios desconocidos del Che Guevara A propósito de sus Cuadernos de lectura de Bolivia - Néstor Kohan

El Che y la revolución, asignaturas pendientes El plan y la búsqueda teórica (sociológica, crítica de la economía política, historiográfica, filosófica, en última instancia, política) que inició el Che están inacabados. Hay que continuarlos tomando en cuenta las condiciones actuales. No repetir de memoria ni rumiar las frases del Che sino tratar de repensar de qué modo podemos ser fieles a su método y a su pensamiento radical en las condiciones actuales. ¿Cómo actualizar el internacionalismo revolucionario del Che en tiempos de mundialización capitalista, cuando Estados Unidos riega el continente americano de nuevas bases militares, llena el cielo de satélites espías y lanza su Cuarta flota a vigilar estratégicamente los mares del mundo? ¿Podremos, acaso, someter a discusión los nuevos relatos filosóficos y sociológicos brutalmente eurocéntricos que, como aquellos que combatió el Che, continúan manteniendo una visión provinciana y localista de la revolución mundial centrada exclusivamente en “las grandes capitales” del Primer Mundo? ¿De que modo enfrentaremos los nuevos dogmas objetivistas que, como los de antaño, se empecinan en seguir desconociendo el lugar privilegiado de la subjetividad y la cultura en la lucha anticapitalista y antiimperialista de nuestro tiempo? ¿Cómo eludir el reformismo aggiornado que, defendiendo las ONGs, nos invita a “no tomar el poder” manteniendo la perspectiva de confrontación con los aparatos de represión y la militancia no institucional que nos enseñó el Che? ¿De qué modo combinar hoy todas las formas de lucha, articulando la disputa hegemónica (que promueve hombres y mujeres nuevos y la batalla de las ideas) con el ejercicio de la fuerza material (es decir, preparando y planificando nuevas insurgencias) en la lucha contra el capital de nuestros días? Lamentablemente, para resolver estos y muchos otros interrogantes de la agenda política contemporánea, el Che ya no está. Pero nos deja un ejemplo de vida, un punto de vista político, una tradición sólida de pensamiento y una actitud teórica. Una manera ética de vivir la política y de emprender la tarea del estudio, la reflexión y la militancia. Corresponde a las nuevas generaciones reactualizar y continuar ese camino de rebelión y revolución. Es en ese preciso sentido que, más allá de toda consigna oportunista de último minuto, el Che realmente vive. Sí, ¡el Che vive! Pero no en un museo, en un pedestal o en una estatua tranquilizadora y vacía de contenido. Vive en quienes luchan y resisten a lo largo de todas las regiones, países y latitudes del mundo. Desde su Argentina natal hasta en la Revolución Cubana, que tanto amó y defendió; desde el África, donde combatió, hasta en Bolivia, que lo vio caer con dignidad; desde las montañas de Colombia, donde hoy en día la guerrilla comunista sigue combatiendo sin rendirse, hasta en Brasil y México, donde el movimiento popular no se entrega; desde la Venezuela bolivariana que debate si seguir sus ideas de planificación socialista o tropezarse con las “cooperativas de mercado”. Pero también vive desde las grandes urbes de Estados Unidos y Europa donde se asiste a nuevos incendios, huelgas generales, perspectivas independentistas, sabotajes y enfrentamientos callejeros, hasta en los pueblitos más olvidados y empobrecidos de Palestina e Irak donde se resisten las guerras imperiales de conquista por el petróleo y la dominación de los recursos naturales. El Che vive en el corazón de los jóvenes del siglo XXI que pelean por otra manera de vivir, sin capitalismo, mercado ni burocracia; un mundo socialista, es decir, un mundo humano y no bestial. En aquellos y aquellas que no están dispuestos a aceptar que el planeta y su

125

En la Selva  

Diario de Che en Bolivia, por Nestor Kohan

Advertisement