Page 123

Los estudios desconocidos del Che Guevara A propósito de sus Cuadernos de lectura de Bolivia - Néstor Kohan

Darío [1867-1916] de su libro Cantos de vida y esperanza: “Salutación del optimista”, “Marcha triunfal” y “Letanías de nuestro señor don Quijote”. ¿Cómo explica el relato comercial del supuesto guerrillero suicida, deprimido, marchito, solito, fracasado y mustio, la poesía “Salutación del optimista”, reproducida por Guevara en su Cuaderno? ¿Cómo interpretar al Che que rememorando a Rubén Darío, escribe en plena selva boliviana: Abominad la boca que predice desgracias eternas, abominad los ojos que ven sólo zodíacos funestos abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres o que la tea empuñan o la daga suicida. En medio de la acechanza de la muerte, con los asesinos yanquis persiguiéndolo y la incertidumbre golpeando cada paso en la selva boliviana, el Che apuesta a la vida y por eso reproduce en sus Cuadernos la “Salutación del optimista” de Rubén Darío. ¡Qué lejano este Che real, de carne y hueso, amante de la vida y optimista aún en las peores circunstancias imaginables, de aquella caricatura degradada que nos quiere presentar a un Guevara derrotado, entregado, arrodillado, cabeza gacha, gris y opaco, supuestamente suicida compulsivo y abandonado por la Revolución Cubana! Ese espejismo artificial y trabajosamente construido en no pocos artículos y biografías redactadas a sueldo y al ritmo desbocado del mercado, nos habla más que del mismo Guevara, de sus animosos detractores. Esos conversos mediocres, timoratos, acomodaticios y pusilánimes, que escupen en el Che todo aquello que les recuerda lo que alguna vez quisieron ser o soñaron para el futuro de sus pueblos. La “derrota ineluctable” con la que tanto machacan no es la del guevarismo. Es la derrota personal —política, ideológica y moral— padecida por ellos mismos al haber vendido por moneditas su escritura y al haber abandonado sus ilusiones y sus esperanzas juveniles.

Guevarismo, un marxismo bolivariano Y no sólo Rubén Darío, padre de Sandino y de Carlos Fonseca, lo acompaña en sus avatares guerrilleros e insurgentes. De la mano de Pablo Neruda [1904-1973], el Che intenta escapar de la muerte y continuar con su lucha por la vida acompañado también por Simón Bolívar. Aquel mismo que lo llevó a reprochar a su admirado maestro Marx el no haberlo comprendido. El marxismo guevarista es un marxismo bolivariano, ¿qué duda cabe? La perspectiva de la lucha insurgente y libertaria planificada como una lucha de alcance continental, donde lo que hay que liberar (y construir al mismo tiempo) es la Patria Grande, remite necesariamente a los sueños insepultos de Bolívar. Pero en el Che ese bolivarianismo, esa perspectiva continental, no sólo responde a una filiación historiográfica o a una identificación emocional hacia atrás que promueve la empatía con las luchas del siglo XIX. La misma organización de la guerrilla boliviana del ELN, pensada estratégicamente como una trinchera inicial desde la cual —según el plan originario de Guevara, tal como lo relatan sus combatientes que lograron sobrevivir— se desprenderían más tarde columnas insurgentes hacia todo el cono sur, responde al pensamiento independentista continental de los primeros libertadores San Martín y Simón Bolívar.

123

En la Selva  
En la Selva  

Diario de Che en Bolivia, por Nestor Kohan

Advertisement