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Los estudios desconocidos del Che Guevara A propósito de sus Cuadernos de lectura de Bolivia - Néstor Kohan

Che Guevara: ¿Mártir suicida o militante revolucionario? En infinidad de biografía comerciales y en ensayos escritos a las apuradas —cuya fama dura un par de meses, lo que dura la campaña comercial y propagandística de la editorial que los financia— se ha retratado a Ernesto Guevara como un suicida. Un inútil con ideas simpáticas pero que no sabe nada de política. Un tipo solo, aislado, derrotado, sin perspectiva de futuro, abandonado por todo el mundo, por su familia y por su corriente política, una mélange sui generis de poeta maldito del siglo XIX, kamikaze de la segunda guerra mundial y héroe fracasado de la caballería medieval que busca la muerte como salvación metafísica frente a una modernidad —capitalista, obviamente— que no comprende y a la que no puede adaptarse. Nada más lejos de la realidad profana en que combatió, vivió y murió el Che. Si el Che “se fue a morir a Bolivia como un mártir cristiano” (sufriendo mucho, dicho sea de paso, para redimir a los pecadores marxistas y a los sumisos indiecitos que no entienden de civilización...), ¿por qué escribe un plan para investigar en el futuro? La misma idea de “plan”, donde se asientan líneas posibles para futuras reflexiones, lecturas, investigaciones y escrituras, ¿no presupone que su autor estaba escribiendo con la mirada puesta en el futuro? ¿Qué suicida elabora pautas para continuar desarrollando en el futuro, cuando se supone que ya no hay futuro por delante, excepto la inmensidad inconmensurable del tiempo? No sólo aquí pero también en este punto hacen agua las biografías mal intencionadas que dibujan artificialmente la imagen de un Che derrotado, cansado de vivir y de luchar, caminando mustio y triste hacia un resignado martirologio. Guevara en Bolivia no sólo tenía ganas de seguir viviendo y luchando. También tenía ganas y voluntad de seguir leyendo y pensando, escribiendo y reflexionando. Y así lo deja por escrito. Por eso traza un mapa teórico para futuras indagaciones en torno a la concepción marxista de la historia y la sociedad. Él no se suicidó ni se murió de tristeza. Los militares lo apresaron y, por órdenes de la CIA, lo asesinaron cobardemente a sangre fría, mutilando su cuerpo y enterrándolo como NN 174 . Vale la pena recorrer no sólo sus anotaciones y reflexiones de teoría marxista redactados en Bolivia sino también algunas de las poesías volcadas por el Che en sus Cuadernos 175 . Por ejemplo, en el Cuaderno verde (no el de la antología publicada y comentada por Paco Ignacio Taibo, sino en el otro cuaderno verde), Guevara reproduce tres poesías de Rubén Exactamente lo mismo le sucedió en las décadas siguientes a más de 100.000 compañeras y compañeros desaparecidos en todo el continente a partir de los planes de guerra contrainsurgente y la “seguridad nacional” de Estados Unidos. Ninguno se quiso morir. Los mataron y de la peor manera. No se puede encubrir tan impunemente semejante genocidio. 175 No intentamos aquí un análisis literario de los gustos poéticos del Che, sobradamente analizados en otras investigaciones. Véase por ejemplo la mencionada introducción de Paco Ignacio Taibo II: “El Che y la poesía”. En El cuaderno verde del Che. Obra citada. pp. 9-30; Vicente Zito Lema: La palabra en acción de Ernesto Che Guevara. Poemas, relatos, cartas. Buenos Aires, Colección Fin de Siglo, 1997 y el ya clásico de Adolfo Sánchez Vázquez: “El Che y el arte”. En Casa de las Américas N°169, año XXIX, julio-agosto de 1988. pp.123-128. Nos interesa destacar en cambio las connotaciones ideológicas y las motivaciones políticas (además de estéticas), por las cuales el Che incluye algunas poesías en sus Cuadernos de Bolivia. 174

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En la Selva  

Diario de Che en Bolivia, por Nestor Kohan

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