Page 105

Los estudios desconocidos del Che Guevara A propósito de sus Cuadernos de lectura de Bolivia - Néstor Kohan

Pero aunque el Che lee y extracta esas diversas obras de Trotsky de la antología de Wright Mills, en Bolivia su mayor atención está dedicada a leer, estudiar en detalle y extractar numerosos fragmentos y pasajes de los dos tomos de su Historia de la revolución rusa. La edición de la Historia de la revolución rusa que lee, extracta y anota el Che Guevara en Bolivia (¿conseguida a través de Pombo?) sigue la traducción al castellano del dirigente español Andreu Nin (también asesinado por el stalinismo). El Che la lee en una edición argentina que es la que se entonces se consigue en Bolivia. Había sido publicada en los años 1962 y 1963 por la editorial Tilcara (en la que se agregan a la edición española siete nuevos capítulos omitidos en aquella, traducidos por Jorge Enea Spilimbergo). Las dos portadas del libro —el primer tomo tiene 553 páginas y el segundo 764— llevaban ilustraciones del pintor argentino Ricardo Carpani 151 . Esa edición estaba prologada por el escritor argentino Jorge Abelardo Ramos (principal ensayista de la izquierda nacionalista argentina que, al final de su vida, terminó siendo embajador en México del populista neoliberal Carlos Saúl Menem). El Che no hace siquiera mención ni anota nada del prólogo de Ramos en sus Cuadernos de lectura de Bolivia. El Che Guevara lee los dos tomos por separado, intercalando entre ambos la lectura de otros libros, como el del profesor soviético Rosental Categorías del materialismo dialéctico y el del intelectual boliviano Jorge Ovando Sobre el problema nacional y colonial de Bolivia. Una vez que termina estos dos textos (haciendo el balance respectivo de cada uno), sigue otra vez con la Historia de la revolución rusa, leyendo entonces, estudiando y extractando su segundo volumen. De esa extensa Historia de la revolución rusa de Trotsky el Che Guevara destaca largos párrafos y numerosos pasajes que están centrados principalmente en los siguientes núcleos conceptuales: 1) La ley del desarrollo desigual y combinado, clave en la concepción materialista de la historia; 2) La dualidad de poderes, que Trotsky define como un hecho revolucionario, no jurídico ni constitucional; 3) El juego de medidas moderadas y radicales, tensionado según la radicalidad del proyecto revolucionario; 4) La formulación teórica según la cual el materialismo dialéctico no tiene nada de común con el fatalismo; 5) El papel de Lenin y su personalidad destacada e “irremplazable” en la revolución (¿Quizás el Che tuviera en mente al extractar este pasaje el paralelo entre Lenin y Fidel, por un lado, como

en la URSS en 1965: “Las últimas revoluciones económicas de la URSS se asemejan a las que tomó Yugoslavia cuando eligió el camino que la llevaría a un retorno gradual al capitalismo. El tiempo dirá si es un accidente pasajero o entraña una definida corriente de retroceso. Todo parte de la errónea concepción de querer construir el socialismo con elementos del capitalismo sin cambiarles realmente la significación. Así se llega a un sistema híbrido que arriba a un callejón sin salida o de salida difícilmente perceptible que obliga a nuevas concesiones a las palancas económicas, es decir al retroceso”. Obra citada. p.125. En cuanto a Stalin, allí el Che identifica “el tremendo crimen histórico de Stalin: el haber despreciado la educación comunista e instituido el culto irrestricto a la autoridad”. Obra citada. p.214 (adviértase que Guevara no le cuestiona a Stalin “el culto a su personalidad”, como solía repetir Kruschev —dando por sentado que sin el individuo Stalin el sistema estaba perfecto—, sino “el culto a la autoridad”, típico de todo sistema burocrático). 151 Esa edición argentina empleada por el Che en Bolivia corrige y amplia la edición y traducción de Andreu Nin i Pérez, publicada por la editorial Cenit de Madrid en 1932. 105

En la Selva  

Diario de Che en Bolivia, por Nestor Kohan

Advertisement