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Los estudios desconocidos del Che Guevara A propósito de sus Cuadernos de lectura de Bolivia - Néstor Kohan

Che se está defendiendo allí de una acusación (proveniente de los soviéticos). Y ese contexto de ataque e increpación de algún modo marca el tono elegido por Guevara para formular sus críticas. Sin embargo, a pesar de que esa circunstancia lo condiciona (porque no es lo mismo analizar en forma relajada a un pensador que tener que hacerlo en medio de una acusación impugnatoria y más si proviene de otro Estado, tan poderoso entonces como la Unión Soviética), Guevara explícitamente rechaza el procedimiento stalinista de “destruir las opiniones a palos”. En otra ocasión, en una carta a Armando Hart enviada desde Dar-Es-Salaam, Tanzania, el 4 de diciembre de 1965, donde resume grandes líneas de un plan de estudios de la filosofía, la política y la economía política, le dice a su interlocutor que, junto a muchos otros marxistas y pensadores anteriores y posteriores al marxismo que deberían estudiarse, “[también] debía estar tu amigo Trotsky, que existió y escribió, según parece” 146 . Coronando entonces esa prolongada afinidad electiva y esa detallada relación de lectura, aprendizaje, apropiación y balance crítico sobre el dirigente bolchevique, el Che Guevara elige leer en Bolivia los dos gruesísimos volúmenes —tomo primero: 553 páginas; tomo segundo: 764 páginas— de la Historia de la revolución rusa de Trotsky. Junto a esta obra, también lee y reproduce en sus Cuadernos de lectura de Bolivia fragmentos de Literatura y revolución, La revolución traicionada y La revolución permanente, extractados y compilados en la antología comentada de Wright Mills. De los tres últimos trabajos, en el caso de La revolución permanente sería más preciso dejar registrado que lo lee por segunda vez porque, según el testimonio del militante peruano Ricardo Napurí —quien tuvo vínculos con el Che durante los primeros tiempos de la revolución en Cuba, desde 1959 a 1964, preparando contactos con otros sectores revolucionarios sudamericanos, principalmente peruanos y argentinos—, Guevara ya habría leído La revolución permanente de León Trotsky en el año 1960. El mismo Napurí le habría acercado, personalmente, este libro al Che al Banco Nacional de Cuba y, a los pocos días, habrían mantenido un diálogo sobre el texto ya leído por Guevara 147 .

El Che Guevara lector de Trotsky en Bolivia De La revolución permanente incorporada por Wright Mills a su antología, Guevara reproduce en sus Cuadernos de lectura cuatro largos fragmentos. No los comenta, sólo los anota en su cuaderno. Le llama la atención cuatro ideas clave y formulaciones centrales del pensamiento político de Trotsky: 1) En la revolución permanente el proceso no se detiene en la etapa democrática, sino que pasa de forma ininterrupida a reivindicaciones de carácter socialista; 2) Según el internacionalismo la revolución socialista implantada en un país no es un fin en sí mismo, sino únicamente un eslabón de la cadena internacional. La revolución internacional representa de suyo, pese a todos los reflujos temporales, un proceso permanente; 3) En los países de desarrollo capitalista atrasado, coloniales y semicoloniales, la emancipación nacional sólo se puede conquistar mediante la dictadura del proletariado, pero para resolver al mismo tiempo el problema agrario y nacional durante la revolución democrática se deben tejer alianzas del proletariado con los campesinos; 146

Véase nuestro Ernesto Che Guevara: El sujeto y el poder. Obra Citada. Véase entrevista de José Bermúdez y Luis Castelli a Ricardo Napurí. En Revista Herramienta N°4, Buenos Aires, 1997 y el comentario sobre la misma en nuestro Ernesto Che Guevara: El sujeto y el poder. Obra Citada. 147

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En la Selva  

Diario de Che en Bolivia, por Nestor Kohan

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