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OndaSonora

by Sergi Bellver

LA NARRATIVA DEL SIGLO XXI El relato breve español vive desde hace años un auge evidente a nivel creativo. Sin embargo, todavía a estas alturas fallan varios de los engranajes necesarios para que el cuento alcance en el ámbito hispanoamericano el prestigio del que goza, por ejemplo, en la literatura anglosajona. Para que sonaran los nombres del cuento en castellano como lo hacen aquí Carver, Ford, Cheever o Shepard harían falta una crítica especializada y atenta al cuento, una mayor implicación editorial ―–el cuento bien presentado sí vende, señores–― y espacios como los que las mejores revistas literarias norteamericanas le dedican al relato breve desde hace décadas. Y a pesar de ello cabe insistir en que, desde un punto de vista creativo, el cuento español está más vivo que nunca. A ello ha colaborado el trabajo de lectura, asimilación y búsqueda de muchos nuevos escritores que conocen bien el cuento, la aparición de un resquicio crítico alternativo en Internet y la labor de varias editoriales independientes, especialmente de Páginas de Espuma y de Menoscuarto, que nacieron casi a la par de este siglo para defender el relato breve. El sello palentino, y gracias a la esmerada edición de Gemma Pellicer y Fernando Valls, acaba de publicar una antología con vocación de inventario, donde se recoge lo mejor de esa feraz actividad de los cuentistas españoles en los últimos diez años. Al lector informado podrán llamarle la atención algunas ausencias, como las de Eloy Tizón, Quim Monzó o Gonzalo Calcedo, pero Siglo XXI pretende de manera

explícita presentar una nueva nómina de voces, y muchos de los pioneros de la narrativa breve actual ya tuvieron escaparate―–imprescindibles las antologías Pequeñas resistencias (Páginas de Espuma, edición de Andrés Neuman) y Voces disidentes (Menoscuarto, edición de Ana Casas)– en su momento. Esta nueva compilación está llamada a perdurar porque, entre otras virtudes, Siglo XXI muestra la diversidad del cuento español actual: desde los más dignos herederos del realismo―–artesanos como Escapa, Sáez de Ibarra, Ferrando, Grasa o Castán– a quienes cultivan lo fantástico―–Olgoso o Rengel–; desde narradores de pura raza –Bilbao, Llovet, Moyano, Clemot o Menéndez Salmón– y con un mundo propio –Navarro, Neuman, Erlés, Rodríguez, Moreno, Serrano o Cerrada– a cuentistas dispuestos a hacer saltar cualquier molde por los aires –G. Navarro, Antón, Candeira, Márquez o Zapata–. Si hay o no una narrativa breve propia de este siglo no ha de decidirse aquí. El lector tiene en esta antología de Menoscuarto casi todos los indicios para sacar sus propias conclusiones, gracias a un completo repertorio de propuestas y a momentos cumbre del cuento español contemporáneo como “La vida en llamas” o “Mientras dicen adiós”, tan distintos entre sí y tan capaces, al mismo tiempo, de ganar para el cuento a cualquier buen lector del siglo XXI.

MÁS ALLÁ DE ORIÓN

CUADERNO DE BITÁCORA

Jorge Carrión

Claudia Apablaza

Hay dos maneras limitadas de leer Los muertos: como mero experimento formal y como afirmación de una supuesta vanguardia literaria. Varios iconos de la narrativa audiovisual contemporánea aportan su cuota al imaginario de este libro: Terminator, Lost, The Sopranos, Blade Runner, Watchmen, etcétera. Incluso Facebook o Second Life le prestan estructuras conductivas. Pero Los muertos –que bebe también de Piglia, Sebald, Ballard o Shakespeare– es algo más que una novela y, al mismo tiempo, muestra lo que en esencia debiera ser toda novela del siglo XXI. Por un lado, la reflexión crítica que plantea ha de tomar por fuerza el modelo del ensayo y la hermenéutica sobre la ficción. Por otro, y a pesar de una austeridad narrativa implacable, Carrión cumple con varios de los cometidos de todo escritor que se tenga a sí mismo por artista: abrir el texto a significados no textuales; mostrar un tema de fondo –la identidad, la memoria o la muerte– con coherencia en la forma; ser honesto al delimitar las reglas del juego y el campo semántico de lo posible en su obra; y, sobre todo, cuestionarse lo real. ¿Quién no se ha preguntado por todo lo que vería Roy Batty más allá de Orión? ¿Quién no ha deseado redimir de la muerte a sus héroes y jugar otra partida con su avatar?

La escritura, entendida como expresión artística, no puede desligarse de su tiempo, pero tampoco reproducir los automatismos de ese tiempo sólo de manera superficial. La vanguardia mal entendida se queda hoy –agotada ya la primera década de este siglo– en la mención gratuita de la circunstancia –Google, blogs y otras hierbas–, y olvida el trabajo de inventario, descubrimiento y extravío que supone la creación literaria. Claudia Apablaza encuentra el punto de encaje y liga en Diario de las especies lo concreto y lo universal de la condición literaria presente: articula su novela como un blog en el que integra el discurso coral y anónimo del otro, pero también como un cuaderno de bitácora en el que la escritora anota cada deriva y escollo en su viaje por los mares de la narrativa. En Diario de las especies las ya no tan nuevas tecnologías no son anécdota o excusa, sino herramienta. La realidad no es el ovillo del que nace el hilo sino el tejido en el que se anuda la ficción. La literatura no es infiltrada sino protagonista. Por todo ello, Apablaza muestra en su escritura un marcador genético reconocible que le hará perdurar en la darwinista selección natural de lo literario.

Los muertos • Jorge Carrión • Mondadori

Diario de las especies • Claudia Apablaza • Barataria

Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual • VV. AA. • Menoscuarto

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Dis/order Mishima by Neill Higgins como músicos y, sobre todo, para poder lograr el éxito que estáis logrando? m: El orden de un grupo de trabajo nace a partir de la dosis justa de respeto y admiración hacia la aportación de tus compañeros, también a partir de la fe, la certeza de que vuestro trabajo conjunto os llevará hacia un lugar al que solos no podríais acceder. ¿Qué “aventuras” habéis tenido como músicos? LDK: Trabajar en cualquier canción es una aventura. Aunque los caminos parecen muy bien trazados, el trabajo del músico es preguntarle al paisaje por la posibilidad de otras vías. ¿Cómo ayudan el desorden y la aventura en el proceso creativo? M: Cualquier proceso creativo es una combinación de orden y aventura. Un resultado desafortunado de un aumento del orden y el civisme en la ciudad de Barcelona es el cierre de muchos locales y lugares donde se tocaba música en directo. ¿Creéis ¿Cómo crees que se podría lograr un equilibrio que es posible que esto pueda provocar una sano entre el orden y el desorden en una proliferación de creatividad musical y el ciudad como Barcelona? auge de la escena underground de Barcelona? M: Creo que este equilibrio se crea sólo M: Aunque se lleve buena parte de la culpa cuando el legislador es sensible a la realidad la lenta desaparición de la música en directo, en la que vive. sobre todo la de pequeño formato, no sólo Caminando por muchos de los barrios más es responsabilidad de la administración, céntricos de Barcelona se pueden ver muchos también es responsabilidad de los locales carteles colgando de los balcones con una que prefieren programar DJs y de los clientes, reivindicación: “Volem un barri digne”. que no echan de menos la música en directo. ¿Cómo crees que se podría mejorar el espacio común de Barcelona? ¿Se podría establecer un equilibrio, un orden de convivencia en David Carabén y los suyos actuarán próximamente dentro del Festival de la Guitarra, el miércoles 2 de esta ciudad? M: La ciudad, casi por definición, es el espacio junio en la Sala A de Apolo. de encuentro entre gente dispar que confía hallar en ella una cierta prosperidad. El equilibrio aparecerá cuando la capacidad de absorción de lo distinto y la de generar oportunidades de prosperidad sean altas. ¿Cómo mantenéis el orden en vuestro trabajo Este mes nos encontramos con una banda nacida y criada en la ciudad condal, Mishima. Tras producir uno de los discos nacionales más aclamados por la crítica en la última década, esta banda melódica ha vuelto con su segunda entrega, Ordre i Aventura. El nuevo disco de Mishima explora las reflexiones interiores que pueden suceder en cada uno de nosotros durante el día a día, en el que nuestros pensamientos oscilan entre el orden y la aventura, y en que este conflicto puede ser clave en el proceso de creación. Vivimos en unos tiempos en los que se impone el “orden” en la ciudad a través de las ordenanzas de civisme. Reflexionamos con David Carabén, el pensativo y poético cantante y compositor de Mishima, sobre el orden que nos marca y la aventura que nos permite la ciudad en la que vivimos.


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