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DÍA

rctt*fc del domingo

A imagen es de cuando res pues, sin duda, les dominaentonaban el corazón la ba la pasión por Santa Cruz, por tranquilidad y soledad de toda la Isla, por todas las Islas. las calles tendidas entre la tierra En octubre de 1960, don Franfresca y la mar dura. De cuando cisco Martínez Viera escribió — de todas partes afluía paz de con motivo del centenario de la vida, paz casera y dormida, toda plaza— lo siguiente: «¡Cien años una paz antigua. de Plaza del Príncipe, de AlameCon la verde y alegre claridad da de la Libertad! Cien años de de la plaza del Príncipe, la calle que la vieja huerta de los frailes del Norte —o de Valentín Sanz, franciscanos, convertida en besi se prefiere— en la que todo tellísimo lugar, dignificó el pobre nía un ensueño y un corazón. Es panorama urbano de nuestra ciutan humana su calma que, sin dad. duda, hoy tenemos que evocar Esta noche, cuando se hayan toda su sencilla grandeza y su sidispersado los concursantes y lencio de ayer. Y es que, en la sólo imperen el silencio y la osimagen, la plaza, las casas y las curidad, un mundo de sombras casonas tienen y bien mantienen «poblará» la plaza. Sombras, una nobleza llena de donaire, muchas sombras, queridas y veadorno grato en la ciudad portuaneradas, allí se congregarán. Allí ria y salada, siempre con rumor estarán las de don Bernabé Rode olas. dríguez, don José Luis de MiranTodo parece sumido en un sueda, don Patricio Madan y Camño nostálgico y, en la calle, lubreleng, don Juan García Alvacen y relucen —con color y carez, don Emilio Serra y Riiz, don lor de toda la mar— los callaos José Suárez Guerra, don Manuel que, antes de pavimentarla, en La plaza del Príncipe fue inaugurada oficialmente el 29 de octubre de 1860. Seis años más tarde, en el bergantín redondo «El Guan- García Calveras, los alcaldes que las playas cantaron y encantaron che» —de Hamilton— llegaron de La Habana los primeros plantones de laureles de Indias destinados a la plaza. En la imagen9 más en contacto estuvieron con al ir y venir de las olas. y a la entrada, las dos estatuas de mármol que regalé don Manuel García Calvaras i ella. No faltarán tampoco las del La plaza del Príncipe, felizcapitán general Atmeller y del mente remodelada, ha recuperabrigadier Ravenet, que llevó a do el sabor romántico que tuvo cabo en esta ciudad una impordurante la mayor parte de su ya tante reforma urbana; ni las del larga historia. En ella, juegos de arquitecto don Manuel Oraa, don sombra azul y sol. Allí, en y bajo Domingo Serís, el experto capisus viejos laureles de Indias, toAl año siguiente, al constituir- dez, don Juan La Roche y Sie- plaza. Habían sido encargados —a bordo del bergantín inglés tán de «El Guanche», y el escridos los verdes, todos los oros, to- se el nuevo Ayuntamiento y ser rra, don Luis Segundo Román y por el entonces alcalde de Santa «Jessie»— el 19 de noviembre de tor belga Julio Leclerq. Ni las de das las luces de la antigua ciu- designado alcalde don Bernabé Elgueta y don Cesáreo Caprario. Cruz, don José Luis de Miran- 1870. El coste, incluyendo los don Pedro Mariano Ramírez, dad de Santa Cruz, la que nació Rodríguez, se reanudaron las «El ocho del referido mes — da, y el fino velero que los trajo gastos de la tubería y colocación, don Pedro Maffiotte y Arocha, al filo de la ola y, como un vue- gestiones con tal tesón y entu- dice una antigua crónica de la venía al mando de un buen y ex- ascendieron a 12.669 reales ve- M. Sabino Berthelot, don José lo blanco y sereno de gaviotas, siasmo, que dieron el resultado ciudad—, día de la Inmaculada perimentado marino santacruce- llón. Desiré Dugour, don Pedro Berluego se extendió tierra adentro. apetecido. La huerta, cuyas di- Concepción de Nuestra Señora, ro, el capitán don Domingo SeEl 25 de julio de 1870 —era al- nardo Forstall, don Agustín GuiLos que la hicieron realidad, mensiones eran de 92.247 pies se inauguró la obra con toda so- ría Granier, tío carnal de don calde don Emilio Serra— se or- merá, don Nicolás Alfaro, don largamente la soñaron con juegos cuadrados, con estanque y cañe- lemnidad, derribándose el muro Imeldo Serís, marqués de Villa- ganizó una rifa, cuyo producto Juan La Roche, don Cirilo Truilde sombra azul y fresca; los que rías, fue adquirida. Convenido el del frente de la huerta, que es el segura. Estos fueron los planto- íntegro, 30.000 reales, se desti- hé y tantos y tantos que no «caam. su decidido esfuerzo la le- precio (90.000 rv.), abrióse se- que da a la calle del Norte, por nes que, en años posteriores, se nó a las obras de la plaza del brán» esta noche en la plaza. vantaron, pusieron en ella copas guidamente una suscripción pú- la compañía de bomberos, tocan- extendieron por la Isla —por to- Príncipe y, así, se terminó todo Sombras regias también acudinacientes y, en el centro, el agua blica, que encabezaba el alcalde do mientras tanto escogidas pie- das las Islas— y hoy nos llenan el costado Sur, «con su buena y rán: las del infante don Fernanabundante y retorcida de la fuen- con 4.000, aportación la más zas la banda del Batallón provin- de orgullo con su ramazón ver- espaciosa escalinata». La que do y del rey Alberto de Bélgica, te de hierro. daba a la calle de Ruiz de Padrón que buscará los gigantescos laugrande que se hizo para la plaza cial que guarnecía esta Plaza, a de y espesa. Laureles, ramazón verdosa y, del Príncipe. El mismo año, don Manuel se había terminado un año antes reles que con tanta admiración los cuales se obsequió con abuna un lado, la aguja vegetal de la García Calveras —que fue alcal- merced a una colecta llevada a contemplara...». Don Bernabé hizo además va- dante refresco». araucaria ya desaparecida, herLa plaza del Príncipe, para tode de la ciudad desde el 8 de oc- cabo por don Manuel García CaUna vez derribado el muro, el mana de la que, en la plaza de rios anticipos, a medida que las gobernador civil pronunció unas tubre de 1872 al 21 de febrero del veras. dos tiene claros amaneceres de la Iglesia, a la sombra de la to- obras se iban realizando, antici- palabras y, posteriormente, pro- año siguiente— encargó a GenoUna larga, muy larga serie de infancia —para unos lejanos y rre de la Concepción ponía su es- pos que jamás reclamaría. A esa puso que, «en atención a la coin- va las dos estatuas, que luego renombres en la siempre buena y para otros próximos en el tampa fina. Antes —como suscripción contribuyeron las cidencia de haber llegado a puer- galó a la plaza para que, en setiempo— y, mientras para los ahora— bajo la arboleda gris y más destacadas personas, pero, to, tres días antes, la fragata de nas pilastras, adornasen la entra- sencilla historia de la plaza del primeros hay como un dolor que Príncipe. En ella, los coros de ¡oh, mísero Santa Cruz de aqueverde asomaba, cargada de años guerra española «Berenguela», da. En 1867 se constituyó la Jun- los laureles altos y temblorosos remuerde y afila, todo un olor y y recuerdos, la espadaña de la lla hora, cuyos presupuestos mu- portando la noticia del natalicio ta de Ornato y Mejoras, la cual que, en las noches largas, tocan temblor en la memoria, para nicipales apenas si llegaban a los capilla franciscana. del príncipe de Asturias, que lue- se encargó de la colocación de y cantan para fiestas desconoci- otros la alegría de los laureles Laureles de Indias, la cofradía cuatro cientos mil reales para go había de ser rey Alfonso XII, las dos estatuas de mármol do- das mientras, desde la costa, lle- que echan en la luz el claro atender a todos los servicios púdel verdor perenne —da guarda se diera a la incipiente plaza el nadas por el señor García Cal- gan las voces suaves —y por pa- verde. como en los años de la antigua blicos!, la suscripción no dio su- nombre del príncipe. Aceptada veras y, también, de los catorce En la imagen, un día vertical radoja fuertes— de las olas que ficiente para cerrar la cifra que imagen— a la plaza que nació como lanza azul parece toca unánimemente la propuesta, el jarrones —también de mármol— baten y baten. ante el hecho de que «la Alame- se necesitaba, pues sólo alcanzó gobernador colocó, en uno de los que habían sido adquiridos por nuestros corazones con su luz da de la Marina, suficiente en un la suma de 41.236 rv. La difícil arbustos, una tablilla con una el Ayuntamiento. En la plaza del Príncipe, ecos profunda. La calle y la plaza, tiempo para el vecindario, no po- situación del Ayuntamieno no le inscripción que decía: «Plaza del La Junta de Ornato y Mejoras de los hombres ejemplares que .ambas con manchas de ausencia, día contener ya la inmensa con- permitía hacer mayor donativo Príncipe de Asturias», quedando encargó a la firma Handyside dieron leyes a las cosas, que bien llaman a la puerta de nuescurrencia que a ella afluía, con que el de 36 mil 764 rv., con los así designada, hasta el triunfo de and Derby, de Londres, una crearon en la ciudad mundos con tros recuerdos. especialidad en los días festivos. que tampoco se cubría la canti- la revolución de septiembre, en fuente de hierro fundido para co- más luz y vidas más dignas. Juan A. Padrón En 1822, el Ayuntamiento de dad exigida por el dueño de la que por acuerdo municipal, fue locarla en el centro de la plaza. Ellos dieron ejemplo y enseñahuerta, viéndose el alcalde en la Albornoz Santa Cruz incoó un expediente denominada Alameda de la Li- Tal fuente llegó a nuestro puerto ron a las generaciones posteriocon objeto de le fuese cedida la necesidad de solicitar un présta- bertad». huerta del convento de San Fran- mo de 12.000 que hicieron los La plaza del Príncipe fue oficisco «para formar en ella la pla- entusiastas vecinos don Ramón cialmente inaugurada el 29 de Mandillo, don Agustín Guimerá za pública». Pero los años pasade 1860, fecha que coinron con su lento y paradójico rá- y don José García-Rarnos, sin in- octubre cidió con la onomástica del capido paso y, en 1857, de nuevo terés alguno, rasgo que hizo pú- pitán general. Estaba engalanablico, con su agradecimiento, el se planteó —y definitivamente— da con banderas y ramas y, por la vieja cuestión. Y, en sesión ex- señor Rodríguez-Pastrana». la noche, se iluminó con buen traordinaria del 27 de noviembre, número de farolillos. Al acto, al se acordó la compra de la huerLAS OBRAS DE LA que asistió el entonces capitán ta, cuya adquisición se llevó a PLAZA general de Canarias, gobernador, cabo, según escritura pública cealcalde y concejales y demás lebrada ante don Manuel del Santa Cruz se alegró con el co- autoridades y representaciones, Castillo Espinosa, el siguiente 7 mienzo de las obras de la cons- fue sencillo y, al propio tiempo, Poeta Hdez. Amadon.17 de diciembre. trucción de su nueva plaza, com- pleno de emoción para todos los S/C.de Tenerife De aquella compra, don Fran- plemento de la Alameda del Tfno.2~7OB63 santacruceros. cisco Martínez Viera —buen y Muelle. Los que supieron escoSiempre con la ayuda de las siempre recordado alcalde de ger, como deber y alegría todo »s de pequeño y gran formato, en PVC, Poliéster oro y Santa Cruz— en su obra sobre el trabajo fueron, con los ya ci- autoridades, sociedades y veciplata, papel y prismático. nuestra antigua ciudad escribió: tados, los restantes miembros de nos prosiguieron las obras, si »: PVC, rígido, metacrílato, cristal, madera, aluminio, etc. «La iniciativa de la construcción la Corporación municipal santa- bien en 1963 —era alcalde don • TEXTIL.: Sueters, camisetas, pancartas, banderas, etc. de la plaza del Príncipe partió del crucera: don Pedro Bernardo Patricio Madan y Cambreleng—entonces alcalde don José Luis Forstall, don Manuel Sierra, don el Ayuntamiento se hizo cargo o SEÑALIZACIONES: Hoteles,empresas, industrias,superde Miranda, en 1856, que hizo Manuel de Aguilar y Fuentes, tanto de ellas como del cuidado mercados, etc. las primeras gestiones para ad- don Félix Soto, don Enrique Pé- de los jardines. • CARTELES PUBLICITARIOS, BANCOS, ESPECTÁCULOS, ETC. Las obras de la plaza del Prínquirir la huerta del ex-convento rez, don Secundino Rodríguez, • COLORES PLANOS, SIN LIMITES DE IMPRESIÓN Y CUATRICROMIA. cipe pasaron por varias etapas. franciscano de San Pedro Alcán- don Juan García Alvarez, don • GARANTIZAMOS LOS TRABAJOS CON MATERIALES DE 1a CALIDAD. tara, que era propiedad particu- Pablo Cifra, don Fernando Pa- En 1866, en el bergantín redondo «El Guanche» —de lar, y cuyo dueño, don Gabriel drón, don Juan Ballester, don • EXPONGA VD. SU IDEA, NUESTRO DEPARTAMENTO GRÁFICO Y TÉCNICO DARÁ CON Pérez, se negaba a vender, po- Melchor Vidal, don Luis Cande- Hamilton— llegaron de La HaLA SOLUCIÓN MAS APROPIADA. 'J niendo en trance de que se ma- llot, don Nicolás Alfaro y Brie- bana los primeros plantones de lograra mejora tan trascendente. va, don Cirilo Truilhé Hernán- laureles de Indias destinados a la

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Toda una nobleza ¡lena de dulzura

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TODA UNA NOBLEZA LLENA DE DULZURA