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EL DÍA

OPINIÓN ?fllilli!liliW!iií¡l!Win!imill!W!¡iíi!¡!¡W

EDACCION

ESA DE

El Standard dé Lieja perdió con el Salamanca. —Sí, me dijo alguien; se ve que el "Standar" de vida aquí está muy bajo.

tEMAS ISLEÑOS —A mí no me gustan estos partidos amistosos y de torneos veraniegos. Prefiero la Liga. —Sí, a la Liga y al limón...

La sencilla y elegante arquitectura de

Aquí, corond'e'I por medio, u>n antiguo 'rincón de La Octava, tina visión de la vüeja cvudad que nos Ibga con muchos años sobre la tarjeta postal que, bien conservada, es toda urva <rei'¡qu>¡a detl pasado. En la antigua fotografía, la sft'nci'lla y elegante arquitecto!ra de antaño, \<a que ponía rojez de tejas sobre la blancura de los muros, aparece plena de gracia. Aquí, corondel por medio, un rincón día la antigua y siempre nueva vir lia de la Octava, villa a 'la que Lafcadio Heam definió como «un jardín de aglomeración en que encontramos las plantas de Australia junto con las rosas de Francia». Delicisa villa, la disnominó

Francisco González Díaz. Y ío era —es y será— tendida en e! mar verde* que, abajo, se une al azu¡! que rompe en la costa. La Orotava es villa quie, arriba, tiene ios cerros —altos y orgullosos— abiertos ai aire y a -la nieve. Son cerros con un cielo viobta, casi nazareno, y entre ellos y el mar, las viejas y las nuevas casas de la villa. Estas últimas, relucientes al sol siempre nuevo

HUMOR

CAMARERO

ser sino dejando de ser. Hoy •avocamos aquellos paisajes temblorosos de prados y acequias, el aoua cantora y el mar verde de !as plataneras y, con ellos, —aquellos que se extendían y extienden diesde la montaña r 1 mar— las antiguas casonas bajo un aire endurecido de campanas y junto a ¡a santa soledad del campo. Arriba, caseríos pegados a la cordillera, acurrucados en sus azules flancos, ie>janos del aliento salino de la mar y, abajo —después de ios muros morados de buganviHas— la tranquilidad de! Atlántico en siesta. Ahora, a ¡a vista de la antigua fotografía, pienso que al pasado hay que amarlo como tal pasado y no deseando fu'sse todavía presente. Pero uno no puede menos que exceptuar de este criterio e! pasado persona!, e! propio tiempo niño. J. A. Padrón Albornoz

JUAN ANTONIO SAAVEDRA DE LA TORRE

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El domingo por ¡a tarde un negrito y su negrita venían de darse un baño en las bellas Teres/fas. —Ay, nega, que suete teñen los bancos de cada vez y en cambio a los pobes negos todito sale al revé. Si Queren poca cosa sólo teñen bañase en

golvese negos necesitan, que esta tade Las Teres/fas.

Pero el pobecito negó que banco desea sé, se ponga como se ponga nunca lo puede jacé. Manque con leche de vaca te queras embadurna o con Celgán, Lita, lltesa... no te servirá de na. En que tabajes un poco o haya un poco de caló, lo banco se va a la porra po culpiía del sudó.

En la mañana de ayer estaba en el salón de actos del Ayuntamiento la "Farola del Mar", que iba a ser entregada al equipo del Salamanca, ganador del Trofeo. Alguien, que se asomó a la puerta y la vio, preguntó: —¿Esta "Farola" es hija de los "faroles"?.

Hay un deportista aquí, en Santa Cruz, que ganó una Medalla de Bronce sin haber ido a las Olimpiadas: Paco Zuppo, Medalla de Bronce de la Ciudad.

"El hombre del pito y las gafas en la oreja", que marchará el día primero de vacaciones a la Playa de San Marcos, lleva 26 años yendo a Icod. —¿Es que estás buscando otra Medalla?, le preguntó alguien. —Hombre, una Medalla no; pero si cae un homenaje, no te creas que me "arripio".

Uno de nuestros reporteros preguntó entonces a Zuppo si en los años que lleva yendo a la ciudad del Drago, han cambiado mucho las estructuras urbanas. —Bueno, contestó; yo lo que sé es que el primer año que fui, me costó un kilo de viejas ocho pesetas, y el año pasado iba ya por las trescientas.

"Currito de Las Caletillas" se está entrenando, por lo visto, para torear, el mes que entra, una becerra. —¿Cómo van esos entrenamientos?, le preguntó un amigo. Y como el hombre viene arrastrando una cojera desde hace tiempo, contestó rápido. —De "muleta", estupendamente.

Suspende su consulta des de el 11 de agosto, reanudándola e! 24 de septiembre.

ALTOBER

EL AGUA QUE DESPILFARRAMOS Todos nos lamentamos de la faJta de agua. El líquido filamento escasea, y no lo de-

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sin mala intención

S

s s s s s s s s s s i s s s s s s y s s s s s s s s s s s s s s s s s s s s S

de 1*.

Interesados llamar a los

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Y uno de los que van todas las noches al Puerto de la ruz, rectificó: —No, a la Liga y al ligón...

HUMOR NEGRO

SE SOLICITA Para Cafetería

y, las otras —en ¡las que se vive desde hace siglos y se acumulan los recuerdos— tienen en sí la evocación de la vida plácida, la misma que se refleja en la antigua fotografía que ilustra estas líneas. Aquí, las viejas casas, las de la vida plácida, aquellas en las quie cada cierto tiempo desaparecía una generación para dormir bajo los verdes cipreses y en cuyas amplias habitaciones bullía la vida intensa —grata, ciertamente— de los hijos y los nietos. Hoy, aquellas viejas casas —todas— están cargadas de recuerdos. Todas tienen su historia y su pequeña aneo dota y, como entonces, las que quedan, que por suerte son muchas, son nobles ca« sas con fachadas adornadas con la gracia insuperada —insuperable— del balcón canario, historiado alero y ancha y guarnecida portalada. Aquí, corondel por medio, la calle tranquila, hecha para el paso moroso y sensitivo de paseante y quia toda ella está como llena de un espíritu pie n<> de sonrisas y piedades. Desde los altos balcones se divisaba antaño el lejano lindero del mar acercado, e! cielo que se despejaba en un azuií claro y trémulo, la tranquilidad del mar en siesta y la ciudad tendida y desplegada como un vuelo de palomas. ^ Sobre los muros llenos de siglos y de soles, «il cielo azul que da a los campos su grac : a de primavera y, en ¡la villa tranquila, campanas que repican albora zades de gloria. Entonces —isran años niños—• la m ! rada iba hacia los monr tes y los surcos, hacia los •amaneceres de siembras y plataneras y las noches de bosques. Hoy, a la vista de la antigua fotografía, comprendemos que no se puede vivir sino muriendo, que no se puede

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Pero el banco que se bañe en Las Teres/fas, no, a ese no se le va el negó ni con agua ni con so. Si se quere gofvé banco poque güelve a sé su guto, antes de perder el tinte se lleva tremendo suto. Después de da gasolina, da lejía y estópalo a lo me¡ó se le va... ¡Pero le cuesta un tabajo! Esta cosa que te cuento no teñe nenguna gacia y es un caso en que debía obliga la democacia.

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Dejemo ya el humó negó que me teñe jeringado y a vé si "a quén corresponda" lo pone al fin colorado. MONCHO

dimos precisamente por esas * cartas a! director» que un día sí y otro no salen en testas páginas, protestando porque un barrio o un sector de •la ciudad se encuentran sin el debido suministro, porque puede tratarse en esos casos —y Afectivamente se trata— de deficiencias en los servicios, motivadas por mala regulación o por obras. Nos referimos a las cada día más mermadas reservas acuáticas de que va adoleciendo ia isla nuestra, en particular, y las d¡sl Archipiélago, en general. Eso es un foscho incontrovertible y por todos admitido. Por eso, extraña tanto que todavía no nos hayamos for mado una c!9f2 cene i erra i 2 de ios extremos deficitarios en que nos encontramos ai respecto y no hayamos toma>do nrvsdidas, si no de carácter oficial, por lo menos personal; es decir, aquellas que nos aconsejen nuestro sentir de ciudadanos, impuestos de la realidad de! momento que vivimos, dentro de este sector, que tanto inc'de no solamen*e en ia economía del país, s'no ncluso en la propia subsistencia. ¡Qué poco caso hacemos de esa recomendación de EM MASA, que dice: «El agua ea un don preciado de la Naturaleza. No la malgastemos»! Claro es que tampoco EMMA SA, en algunas ocasiones, es consecuente con lo qué predica, pues permite que en algunas tuberías, por deficiencias de éstas, el preciado líquido se haya estado saliendo durante años. Por lo menos en las tu berías v ; ejas, puesto que hay quien af'rma aue el agua que se encuentra en el subsuelo cuando se trabaja en un solar, procede di3 esas filtraciones. Tampoco -33 consecuente con ese s-loaan. cuando efectúa

cortes, sin tener en cuenta que sin e sis «don preciado de ¡a Naturaleza», una casa n-c puede vivir ni un solo día. PISTO a lo que íbamos, quiero referirme principalmente a esa alegría con que todos derrochamos '3-I agua, como sí fuéramos ricos en esta mate ria. A uno ¡e da pena ver có mo se- -limpian los coches en cualquier sitio, a base de manguera, pero dejando quie ésta siga echando el chorro al mar gen de la operación; c6mo se ma!qasta asimismo en los jard'nes, y por último —esto ¡o presenciamos cada día—, cómo oara ¡impiar un pequeño yate se tiene la referida manguera horas y horas lanzan do un chorro :ncalculable del preciado líquido. En Francia y en Inglaterra creo que están ya prohibidas, estas operaciones de- limpieza de coches y yates en esa forma, y nosotros, que teme mos más problemas el resoecto, nos comportamos como si poseyéramos un cauda i inagotable para muchísimos años. Esto es deplorable y, como decimos, tenemos que tomar concienc'a de la grave responsabilidad en que estamos incurriendo, pues quizá lo que tan alegremente despilfarramos hoy, lo tengamos que llorar mañana. Un espíritu de ciudadanía v de solidaridad humana debe hacemos pen sar seriamente sobre el te ma. LADISLAO

TINERFEÑO: De tu generosidad depende la mejora de los servicios de la Cruz Roía

LA SENCILLA Y ELEGANTE ARQUITECTURA DE ANTAÑO  

Artículo de Juan Antonio Padrón Albornoz, periódico El Día, sección "Temas isleños", 1976/08/20