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Dial INFLUENCIA TEATRAL

TEMAS Di SIEMPRE

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Recordar e! pálido lienzo de Virtud es la alegría que ale* gra el corazón. Y esta virtud, las tardes que morían allá so bre los montes y el lento, esta alegría, se pone bien de muy lento, apagar de fas bramanifiesto en la isla toda, en sas en e i azul. todos sus habitantes. lejos, los montes dormían Virtud es fortaleza. Ser bueenvueltos en una niebla mano es ser valiente. De ambas ternal. Descansaban las rudas características —-bondad y formoles de piedra que envueltaleza— se nutre el nuevo esven ese prodigio de .La Caldepíritu de la isla que, sin duda ra, ese Parque Nacional da alguna, bien merece el título, Tabú r i ente que se abre entre honroso a todas luces, de la cerros y manchas de pinares, Calma y la Amistad. Pero, re 'Recordar la isla es un rápipito una vez más, de una caldo viaje por toda su quebrada ma que en sí esconde por pay variada geografía. Desde radoja el más intenso de los Santa Cruz, la capital, con trabajos, e! más fecundo de empaque y elegancia, a los los quehaceres. bosques bajo la látigo largo y silbador del viento. Desdq En La Palma, la voz potente Puerto de Ta-zacorte —Amarine de las generaciones junto a la ro y pescador al pie de! mar mar -—savia que le da enerde las plataneras— al recinto gías— y que fue, es y será, tranquilo de Las Nieves. Des» camino de las naves del code Garafía a Los Llanos, desmercio y de sus hombres. Allí, de El Paso a San Andrés y el puerto de Santa Cruz de la Sauces, toda la isla —sonora • Palma, ventana y puerta al bajo la capa del trabajo— SQ mundo por donde se va y reabre en amplias perspectivas gresa, como siempre lo ha he La Palma es la isla de la ma cho, la corriente de sus homno amiga, de la mano comipa; bres. Allí, casi a la sombra ñera. del Risco de la Concepción, se Sus gentes son como aque comprende —y bien, ciertaHas que cantó Machado: mente— todo cuanto la isla toda ofrece de ese su valioso Son buenas gentes que viven, tesoro de amistad y calma, de laboran, pasan y sueñan» cordialidad y trabajo, y en un día como tantos descansan bajo la tierra, J. A. Padrón Albornoz

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Un aspecto de Puntagorda, en La Palma. Sí, la Isla de la Amistad y la Calma. Primero, siempre, la amistad, la mano tendida, abierta y cordial. ¡Como aquella de! taxista que, hace unos años, se negaba a cobrarme un servicio pues, argumentaba él, si yo iba a escribir de «su» isla, ¿cómo, iba a tratar me como a un cliente habí' tual? Y, además, insistía en invitarme a tomar un café en un bar en un bar cercano. .¿•Increíble? No, cierto. Tal me ocurrió cuando, allá por 1970, la isla todavía vivía las fiestas de la «bajada de la Virgen». Esto ocurre en la isla hermana —isla hidalga y seño-

ra— que guarda y encierra con celo tesoros ya desconocidos para el resto del mundo: amistad y calma. Calma que, repito, por paradoja oculta el más intenso trabajo, ei más inquieto y esperanzador de los futuros. La Palma toda es como un algo que, en armonía solitaria, dice todo a las almas viajeras. Es un rincón remoto —y a la vez cercano— pleno de paz y tranquilidad. En ella, el arco de la vida traza e! iris sobre el campo todo que ver dea. Ahora, el recordar y evoca i aquellos días, semanas y meses, en la isla de La Caldera.

CON LA ISLA A CUESTAS

ESBAIDOS Cuando estaba gordo y me pusieron a no comer, me quedé esbaido. A mucha gente le pasa lo mismo. Por mucho trabajo y poco comer, o por cualisquiera de las dos cosas, se queda uno esbaido. Esbaido, por si ustedes no lo saben, es flojo. Sin fuerzas ni ánimo para nada. Esbaido, Señor, lo que se dice esbaido. En una ocasión lo dije delante de un fotre de fuera y va y me dice que querría decir desvaído, y me calenté con él. Porque ya había mirado yo el libro gordo, y desvaído, como él decía, es: «Una persona alta y desgarbada, o se dice del color bajo y desvanecido». ¡Mía qué contra! ¿Es que ©I que no come o trabaja mucho se pone alto y desgarbado? Lo del color puede pasar. Que también lo tiene bajo y desvanecido ®I que está esbaido. Pero esbaido, lo que nosotros llamamos esbaldo, es estar hecho gofio. Sin ánimos para nada y como sí Je hubiera pegado una buena traquina Pero, en fin, que lo esté un hombre que trabaja mucho o que está muerto de hambre, es natural, ¡qué contra! Cualisquiera, después de pasarse un día en la sorriba, o comiendo un platito de lechugas y un fisco de pescado sancochado, no está esbaido. |Y bien esbaido, contra! Lo que no parece Justo es que haya gente que no da golpe, que está bien comida, y ande como arrastrándose por las paredes. Sin ánimos para nada, ni carácter para apencar a un trabajo d& verdad. Y prefieran andar engañando a la gente, viviendo del cuento, y todavía digan que están cansados. Y parezcan estrados, I Cuántas veces he hechado yo de menos aquellos lambriazos dte la Dictadura de Primo de Rivera para los que, sin querer trabajar» parecían esbaidos! JUAN DE LA ISLA

Pilar: N-arvión: comenta, ¡en «Pueblo», que el vicepresidente del Gobierno, don- Manuel Fraga IrJbarne," en su reciente estancia en Venezuela, ha diar do pruebas de un gran 'realismo. Y dice esto en¡ base a que, em -unías declaraciones, se mo'Sr fcró partí danto de la separación amiiStos'a entre Ja Iglesia y el Estado, del -matniímomio civil y del divorcio. ¡El" «divorcio a -la española? —expresa Pi^ar Man/ion1— está a ila orden del día en muestra sociedad, donde som mochas las famiil'ias; construidas sobre las ruinas de matrimonios que han hecho onSsis y donde existe un inúmeno más elevado de matni'mo¡ni'os separados de Jo que el común' de las gentes súpome. Se da en España, por cierto, un contra sentidlo tremando, porque 'míeinitras el ma-tiriimontio eclesiástico, que siempre ha sido considerado como ¡'indisoluble, se ¡puede disolver o anular; para el civiiil, qtne viene a ser, a! fin y el cabo, um contrato eirntre dios (personas de dii'Stiinrto sexo y, por ilo tan^ to temporal1, imo hay solución posóle, debido a qtue ¡no existe el divorcio'. Amular um maiwmoinio canónico ¡puede que tarde más o memos tiempo, que cueste lo suyo, que haya que hacer muchas gestiones; pero si está bien enfocado el tema y hay alguna razón en qué basarse, !a ain-uilacián se convierte en rea¡!'iicHid con. todos •los prorouinoiíairní!.' i*os favonar bles. No ocurre rn<i¡s>mo, corno decimois, en ;ue a >Ia cfti^ solución del ma<b¡ ¡momio civil se refiere, en lo que a> lo más que se llega es a ina seipa ción de cuerpos y bienes, ¡pero sin que losi cónyuges puedan, in'ici-ar una nueva vidia y crear un nuevo hogar, casándose cada umo por su> parte. Así se da el caso paradójico de que, mientras durante la última República españoila algun-as personas se casaban solamente ¡por lo oivitl, por aqueíHo die que había que di-

vorciarse, ahora se oye d¡e vez en cuando esta recomendación de algunos amigos & otros: —-Muchacho, no te cases por lo cvvíil, s'Jno por !la Iglesia, porque así puede que .te anulen el matrimonio alguna vez, si te es preciso. No es UCfícll, en- nuestro país caer en' eso que se ha dado en llamar el «divorcio a 'la asipa¿ ñola». El hecho de ser en< muchos de los casos, por no áe-' cir en la mayoría, católicos solamente por tradüioión., porque a los pocos días de nacer nos ¡iimpUiS'iíeron las aguas, bautismales; pero sin uma conciencia posterior d¡e lo que eil'lo significa y con abandono de las prácticas religiosas a que todo católico está obligado, aparte de los problemas que,

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la señora i'ba tranquila en su cache por la calle. Las «mifjenes, ya se sabe, suelen ser más «reposónos» que los hombres, a la hora de ponerse al volante, salvo algunas jovencitas con derecho a «mini», que galopan y corta ej viento, como s!i Ja repavimentación de la vía pública Ja hubiesen pagado ellas solas. Bien,'pues iba la señora, como digo, tan tranquila, tan rteponchona, en su flamante coche, y un señor qwe venía detrás en un potente vehículo, no hacía sino sonat -la bocina. En esto, logró adelantarla a una velocidad de vertí» 00, Y la señora un poco turbada por aqueílla velocidad, no pudo sino grita ríe: —¿Por qué corres, • mises? DISCUSIÓN GRAMÁTICO-DEPORTIVA Estaban discutiendo en la oficina eso de'Ja «zaga» de JOSP María García en Tenerife. Ou-e si «saga» era mujer hechicera, que si'«zaga» era esto o ¡o otro; hasta que uno de ellos dijo: —¡Pues yo ¡lo he mirado en mi 'Diccionario y debe s(e<t con «z», porque habla de parte atrás de una cosa, conti •Filiación, de una fila, ¡etc. etc. —.Pero, ¿qué diccionario es el tuyo?, inquirió alguien. —-El de Sopeña. —(Bueno, so pena ée que efectivamente no sea con «s». ALTOBEÜ

SU BODA CELÉBRELA EN EL SALÓN ' .

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ESPAÑOLA» como dejamos dicho, se fes presentan a la hora de tomar una decisión de este tipo, hace que muchas personas se abandonen en esa solución más fácil de separarse' y «arrimarse». Que en- la familiía tradicional! hay crisis, es -¡innegable, y e! propio Vaticano II ha aceptado esta realidiad, calificándola de «problema urgente». Por ello, es por lo que se impone una adecuación» de ¡las leyes al momento actual ein que vivimos y á Jas cincunstaíncias que conforman actualmente nuestra sociedad. Y en este sentido, sie ha expresado el señor Fraga IrSbarne en sus declaraciones de Venezuela, dejando constancia de que es un político óe realidades,

No afecta, sin embargo, esto a quienes son' católicos de verdad, no sólo d¡e tradición., y, considierandio que el matrirmonio es un sacramento irreversible, no se verían afectados por una posible modificación del Derecho de Fam>i!áa. Pero parece lógico que ese 35 por ciento de la población española que, según Pillar Narvión, es diivorcista, pueda tan> bien tener acceso a.'lia posibiV 'Lidad d¡3 que sus problemas encuentren algún día una solución dentro de los cauces légale s, para ruó recurrí", como se hace en muchos casos ahora, a! referido «divorcio a la española». DIONISIO

por galarza

LA PALMA ISLA DE LA AMISTAD  

Artículo de Juan Antonio Padrón Albornoz, periódico El Día, sección "Temas de siempre", 1976/06/09