Issuu on Google+

ESA DE PROVOCACIONES ACUiFERAS

TEMAS DE SIEMPRE

Aunque por el sur de la Isla parece que no ha llovido, y lo mismo habría que decir de La Gomera —cosa que ya no es de extrañar—, en la zona Santa Cruz-Laguna, como se ha visto, ha caído agua, más que a cántaros, a bidones Para eso es para lo único que se han unido las dos ciudades. —¡Qué barbaridad, decía ayer un agricultor; unas veces por falta y otras por exceso! Como siga así, vamos a perder hasta lo cosecha. •Y en la mañana de ayer me telefoneó don Ezequiel González, desde el Ayuntmiento, para preguntarme: —Oye, ¿pero cuándo van a terminar con esos experimentos de lluvia artificial? ¿Por qué no íes avisan que ya está bienJ

ABARRAS Y PETROLEROS

El «íLIlieferg», da batidera danesa, uno de tos -últimos carboneros que recaló por Santa Cruz de Tenerife (Foto de! autor) Un viejo amigo me confesó que los suministros a flote 10 llevan, mentail'm'eíite, a sus años niños, a aquellos d¡e poco muelle y muchos barcos que •tan lejos nos parecen ya. Con palabras y ¡recuerdos, mi amigo vivió tiempos idos, tiempos que —-aureoia-dos por la añoranza y 'la nostalgia— to< ¡maban claridades de sueño i<n« f&rvtÜ La vida nueva en nuevos años no ha logrado hacer palidecer e»n él tos pintados lienzos del recuerdo, y el canto presente, palpita rute, tiene ecos vivos á&\ sueño lejano. Volvimos a>l Santa Cruz en que, base carbonera por exce< ¡encía, recriaban, ios lentos «tnamps» y los- rápidos «ll'ners* a rellenar sus exhaustas carbo* ñeras. Llegaban al Santa Grúa que aun se adornaba -—como en estos días— con la insuipe' rabie elegancia marinera de &\* tas palos, aparejas de cruz y blancas lonas, siempre llecas de brisa y sol Bi brazo ¡protector del entonces pequeño Muelle Sur daba resguardo a u<n cada vez mayo? número de gabaras y, a golpes de bronce sonoro, la atalaya del CastMIo de San Cristóbal anuir ciaba de continuo la llegada de nuevos vapores. El repique iba seguido por el enarbolar de ro ja bandera en el pendí- de la verga que miraba al- Sur, si aquel era el punto por donde se le divisaba —de «abajo»/ que se decía y aun se dice—, o por la del Norte, de «arriba», si era tras de Punta Anaga donde delataba su presencia la recta y negra columna de hu* rno que escapaba por la espigada chimenea. Eran entonces los años anteriores a la radiotelegrafía ,y por medio de un- prestab'lecido códOgo de pitadas largas y cortas, los vapores señalaban a tierra sus necesidades de car bón y agua mientras, en ei «avante poca» de las entradas, iban hacia el fondeadero asignado; La-s gabarras, siamspre listas, partían 'luego a remolque da los «tu-gs» de! puerto, aquel 109 que, de pequeño tonelaje, tenían a su cargo las operaciones portuarias, pero en espe cía! las de llevar a rastras hasta los costados de los vapor es a Jas embarcaciones —Amacizas, sin gracia, pero ne< cesarías— -encargadas de suministrar el combustible que entonces imperaba en todos los mares, famosa era i a capacidad de trabajo de .aquellos hombres que formaban '[as cuadrillas de¡ carboneo. Verdaderos especialistas en su dura tarea, llegaron en cierta memorable ocasión a suministrar cantidad superior a las 2.000 toneladas en

corto número de horas a die2 barcos que, atracados unos y fondeados otros, necesitaban

-rellenar sus «s'ide bunkers». Creo fue Blasco Ibáñez ei que en una de sus novelas des-

¿Por qué no seguir edificando?

LA PROLONGACIÓN DE LA A VENIDA DE ANAGA Entrando en Santa Cruz desde él mar, la ciudad presenta una bella estampa. Da el auténtico aspecto de una urbe ribereña, moderna, luminosa y con esos desniveles topográficos que tanto contribuyen a ofrecer una mejor perspectiva. Sencillamente, me sorprendió gratamente la última vez que tuve oportunidad de admirar didha estampa, como dejo dioh o, desde el mar y desde cierta lejanía, iPero no ocurría lo mismo hace años, en que las oasucas viejas y los solares destacaban negativamente en el conjunto del perímetro urbano Creo que el mejor primer plano que se le 'ha puesto a esa aludida visión marítima de ía ciudad, ¡ha sido esa serie da edificaciones modernas, elegantes y nobles, que se ¡han construido a lo largo de la Avenida de Anaga, desde la Plaza de 'España, o calle de 1-a 'Marina, hasta la Casa de¿ Mar, ¡Porque antes, ¡hay que reconocerlo, Santa Cruz era como un monstruo —un monstruo pequeño, si se quiere— con un cuerpo y una cabeza, pero sin brazos. ES cuerpo y la cabeza estaban representados por el casco de la ciudad a partir de la Plaza de la Candelaria, 'D-ero se observaba que a ambos lados, en las direcciones sur y norte, no habí o nada, no se veía nada construido. lAlhora ya !ha comenzado a tener un poco de brazos. Hacia el sur ?e encuentran algunas, aunque pocas todavía, edificaciones, y ¡hacia el norte, encontramos esa serie de edificios que 'hemos citado, ¡hasta la Casa de! 'Mar. ;:Por 'qué no se sigue construyendo, a partir de la Casa del 'Mar ! h?c?a San Andrés, por lo menos ih?sta la zona del di quede! Este? Tengo noticias de •que se 'han presentado algu nos proyectos -el Ayuntamiento, pero que non sido rechaza* dos, ,;En virtud de qué 'alegaciones? ¿Que. todavía sHueillo es*3 cons'derado zona rústica, porque el 'Municipio no ha llevado

Jueves, 13 de mayo de 1976

a cabo e! pían correspondiente? 'Bueno, pero también lo era a partir de las casas de la Junta de Obras del ¡Puerto, frente al Club Náutico. Y 411! ya 'hay varios edificios, muy bien logrados por cierto, porque no molestan a nadie, y cubren, por otro lado, e! risco,, dando un mejor tono a aquella -avenida. Sinceramente, no vemos motivo alguno de -oeso que justifique tal actitud de la Corporación Municipal, puesto que, aun tratándose de zona rural, los posibles solares objeto de construcción tendrían su frente a una importante artería pública, que, por otra parte, está redamando a todas luces unas edificaciones que \>z bordeen y prestigien. Eso, sí, junto a la montaña; 'que otra cosa sería entre la avenida y el mar, contra lo que, como es lógíglco, nos pronunciamos abiertamente, y creo que se pronuncian todos los b-abitantes de la ciudad, pues basta recordar el clamor popular que se levantó cuando se trató de instalar en l-as cercanías de la Escuela Náutica unas dependencias industriales. En todo caso, nosotros no vemos, como de i amos dicho, razones fundamentales ¡que se ooonaan, contando con la buena disposición del Ayuntamiento, nara cri.ie a continuación de la Casa del Mar, en dirección a San Andrés, se sigan levantando ed'ficíos, siempre que se ajusten a unas normas estabiecidas por la Corporación. 'Es como si expendiéramos más ese aran brazo que Santa Cruz ya muestra, en dirección norte, vista desde el mar, y aue tan bien constituido y robusto <?. o a re ce en el primer tramo. Y míe se construya algo Importante también por favor, en las Teresitas, Porque, ¡qué vacía resulta toda esa 7-nna de! litoral santacmcero, b'er* se le m're desde e^ m-ar o desde e! a're. fine también se anrec¡'í? muy bien, cuando uno. en pl av'on, en+ra en la vprHoal de Santa 'Ouz, para dirigirse a -Los Rodeos!

cribió el carboneo en esta puerto, carboneo que se reali* zaba fuera del puerto, en mar abierto y libre, con tc-das las incomodidades que tal /operación llevaba.consigo. f.. luego, ya con- sus bodegas vacías, 'las gabarras —-siempre a remolque de los «Teide», «Santa Cruz» o/- «Tenerife»— iban hacia los «mwlistos» que, cercanos a los depósitos de las empresas encargadas dd suministro, servían para repo» oer la carga de tales embarcaciones. Aquella época fue 'la de las altas ch«meneas en caíéa, pa* 1*08 sin el adorno de las anteñas de la radio, ¡popas guarnecidas de relieves enmarcando nombres y matrícula y, sobre e! castillo, alguna ancla de cepo. Todo ello envuelto en nubes de tenue pdlviillo y 01 rebrillar negro de1! carbón —ca-si todo procedente de Caindiff— •que ,por las gal anón ais resbalaba desde ios «coliiers» que lucían a popa la-s matrículas de Swan* sea, Huli o Newcastle. Hoy pesa y duele el corazón de mi amigo. Ha muchos años que, caminante viejo, asiste 3 la diaria y siempre nueva estampa del puerto —el que da todos los días a la ciudad un regalo de bancos— y, como antaño, como en sus años niños, conserva ese amor por las embarcaciones que llegan por loa caminos sin linderos del Atlántico isleño. Ya no hay gabarras en e1! pu-ento. Pero sí unos petroleros —«Mayorga», «Ciudad Rodrigo», etc— que, abarloados a ¡los grandes «tankers», «bulk carniers» y «ore-oil carriers»< parece continúan con una tradición que, por lo que a Santa Cruz respecta, nació cuando por aquí recaló él «Atalante», aquel vapor de ruedas que en la primera mitad del pasado si•$!o llegó en viaije .hacia la India. J. A, Padrón Albornoz

VERSOS

LO ÚNICO QUE FALTO

Parece ser que la manifestación da! martes en Santa Cruz organizada por los estudiantes de Filosofía de la Universidad de La Laguna, pidiendo la implantación de los segundos ciclos de di oh a carrera y debidamente autorizada por el Gobierno Civil, fue un completo éxito. Según leernos en este mismo periódico, asistieron más de cuatro mil personas y' todo se desarrolló en paz y en orden. Sin embargo,- a nosotros, que nos sumamos a la justa petición de los estudiantes tsnerfeños, nos parece que hubo un poco de precipitación, ¿'Precipitación en el sentido de que debió postergarse para otra fecha o que no se hicieron ios trámites reglamentarios? En absO'iuto, La precipitación, a nuestro juicio, estuvo en el momento de escribir una de las pancartas. Precisamente en la que aparecía en una de las fotos de primera plana de nuestro 1 periódico, en la que se lee claramente: «Queremos CON- | TII4AR ios estudios de Filosofía, Psicología y Pedagogía». Con una «u» en su sitio, no hubiera habido el más mí- ff nimo reproche que oponer a los justamente reiviridicativos | estudiantes. ALTOBER

SE ALQUILAN LOCALES DE OFICINA Plantas TRES Y ONCE Edificio Banco Popular. Informes en portería y teléfonos 27-17-37 y 27-57-43 (tardes).

FESTIVOS

EM POS DE LOS 14 MONTERO, ei del Sobradillo Con una ciara visión digna del mayor distingo, vamos a pronosticar ia quiniela del domingo. A la Real SociedacKHércitles, que salen rompiendo el paso, ¿ie colocamos un 1? Y un 2 también, por si acaso. Siguen Español-Oviedo. Como ei equipo asturiano está con el agua ai cuello, el 2 se impone, cristiano. Ai Valencia-Santander, como tío se juegan nada en este final de Liga, optamos por la igualada. Rea] Madrid-At. de Madrid. Encuentro muy disputado por su gran rivalidad. Ei empate es io Indicado. ¿Y ai Zaragoza-Granada, qué le vamos a poner? Pues otra rotunda X, a nuestro modo de ver. Sigamos con ei GijónBarcelona. Prontamente estampemos aquí un 2, será lo más conveniente. Eiche-At. de Bilbao. ¡Amigos, atentos a nuestra voz!

Un 1 aquí no interesa; coloquémosles el 2. Sevilla-U D. Salamanca. Con el 2 hay que seguir. ¡Qué bien va el boleto. Sueno!, esto sólo es un decir. Huerva-Reai Valladolid lucharán hasta el final por lograr el triunfo... pero, una X es lo normal. Real Murcia-CalvoSotelo. El 2 aqu, ¿qué os parece? Mas, poniendo los tres signos, ia duda desaparece. AI Ensidesa-Coruña —aunque éste club es mejor— vamos a estamparte un 1 con entusiasmo y valor. Castellón-Alavés. Oiga, distinguido aficionado, repetir la misma cifra no está muy desacertado. Real Celta-Córdoba. Como el once andaluz se bate con ardor en campo extraño, le pondremos un empate. i Y en Burgos el Tenerife vencerá; ya lo veréis! vamos a ponerle un 6... Aquí, para más certeza,

HUGO MASAND1

Pácnrra


GABARRAS Y PETROLEROS