Page 1

1

1 ¿HAY EN LA VIDA ALGO MÁS QUE ESTO?

De cuando en cuando se realizan encuestas, en las que se pregunta a la gente: ¿Cuál es su religión? y al paso de los años la cantidad de personas que se declaran cristianas se ha ido reduciendo continuamente. Las motivaciones de algunos que van a la iglesia no siempre son muy claras. Por ejemplo, en el periódico gratuito del metro parisino (Métro 16/07/02), salió una noticia interesante: “Un sacerdote de Milán descubrió que a una pareja que asistía regularmente a su parroquia no la impulsaba un fervor religioso. Sin embargo, estos jóvenes acudían todos los días a la misma hora, permanecían con la cabeza inclinada, con mucho recogimiento y siempre durante el mismo tiempo, sentados a un costado junto a una gran cruz de madera que colgaba sobre el muro. El sacerdote respetaba y admiraba esa oración y esa perseverancia. Hasta el día en que, como quería pintar los muros de un color más alegre, realizó una inspección detallada de la iglesia y descubrió que a lo largo de la pared, y al pie de la cruz, había un disimulado cable eléctrico. La pareja venía a recargar su teléfono celular@” Entiendo esta indiferencia, pues yo mismo, durante mucho tiempo, experimenté tres resistencias con referencia a la fe cristiana. Iba de cuando en cuando a la iglesia, pero me aburría. Me preguntaba también si todo eso era cierto, o si no era más que una serie de bonitas leyendas. No veía tampoco cómo alguien que vivió hace 2000 años, a más de 3000 kilómetros de mi país, podía ser de interés para mi vida hoy. En realidad, en aquella época, como mucha gente, yo sabía pocas cosas sobre la fe cristiana. Como dice el famoso cineasta Woody Allen: “Dios ha muerto, Freud ha muerto, Marx ha muerto y yo, yo no me siento muy bien@ Durante mucho tiempo estuve deprimido, a punto de suicidarme. Pero iba con un psicoanalista freudiano estricto, y si te suicidas te hacen pagar las sesiones a las que faltaste.

Alpha 1 – ¿Hay en la vida algo más que ésto?

1


2

Además, todo el tiempo, desde alguna parte de mí, oía esta exhortación: ‘¡sigue viviendo!’ De pronto reconocí la voz. Era la de mi agente de seguros.” Realmente yo no tenía mayor conocimiento sobre la fe, y desde lo profundo de mi ignorancia consideraba que carecía de interés para mí. Mirando hacia atrás veo que me faltaba algo en la vida y que tenía un sentimiento permanente de insatisfacción ya que siempre estaba a la espera de la etapa siguiente. En la escuela me decía: “cuando vaya a la universidad todo será sensacional”. Y luego, un día, llegué a la universidad. Las tres primeras semanas fueron sensacionales, pero al cabo de ellas me dije: “debe de haber otra cosa en la vida”. Y pensé: “¿y si viviera en el extranjero?” Entonces me fui a vivir al extranjero y fue sensacional, pero al cabo de tres semanas me dije: “debe de haber algo mejor que esto”. Luego me dije: “quizá cuando tenga una compañera”@no sé cómo me las arreglé pero encontré una, y fue sensacional. Luego, ¡al cabo de tres semanas@! Y me di cuenta de que no era el único que vivía de esta forma: muchas personas pasan la mayor parte de sus vidas así, siempre mirando a la siguiente etapa, la siguiente promoción, la siguiente relación. Y una vez que ya estamos ahí nos damos cuenta de que no nos satisface, sigue habiendo en nosotros hambre de otra cosa. Jesús dice: “Yo soy el pan de vida”, yo soy el único que puede satisfacer esta hambre espiritual que está dentro de todos los corazones humanos. El resto, por bueno que sea: las relaciones, el trabajo, los placeres, los deportes, etc., nos dejan siempre, en cierto modo, con esa sensación de que algo nos falta. Una japonesa explicaba en sus propias palabras: “en Japón necesitamos comer arroz. Es como si tuviéramos dos estómagos. Un estómago para la comida ordinaria y otro para el arroz. Independientemente de la cantidad de alimentos que comamos –carne, verduras, frutas–, no es suficiente. Mientras no hayamos comido arroz siempre tenemos hambre”. Si Jesús le hubiera hablado, habría dicho: “Yo soy el arroz de la vida, yo soy el único que puede satisfacer a ese otro estómago”. El nos dice: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Juan 14, 6). Intentemos comprender, ¿por qué dijo esto Jesús?

Alpha 1 – ¿Hay en la vida algo más que ésto?

2


3

I. UNA ORIENTACIÓN PARA UN MUNDO DESORIENTADO El famoso poeta mexicano Octavio Paz escribió: Relumbra el aire, relumbra, el mediodía relumbra, pero no veo al sol. Y de presencia en presencia todo se me transparenta, pero no veo al sol. Perdido en las transparencias voy de reflejo a fulgor, pero no veo al sol.

Muchas veces vamos por la vida queriendo “ver el sol” y, en vez de ello, nos encontramos confusos, como “perdidos en las transparencias” que el poeta menciona. Nuestro mundo está desorientado, parece haber perdido el sentido de hacia dónde va, o incluso se inventa razones para vivir. Jesús dice «Yo soy el camino », y satisface nuestro profundo deseo de descubrir el sentido de la vida y su finalidad. Todos nosotros, en algún momento determinado nos hemos hecho las siguientes preguntas: ¿Qué hacemos sobre la tierra? ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué pasa cuando morimos? ¿Tiene sentido y finalidad nuestra vida? En una palabra: ¿Hay en la vida más que esto? Como Miguel de Unamuno, famoso escritor español, que decía: ¿Qué es tu vida, alma mía?, ¿cuál tu pago?... ¿Cómo tu vida, mi alma, se renueva?,

O Rubén Darío de Nicaragua, quien lo expresa de esta manera: Una vez sentí el ansia de una sed infinita@ Quiero en el alma mía tener la aspiración honda, profunda, inmensa: luz, calor, aroma, vida.

Alpha 1 – ¿Hay en la vida algo más que ésto?

3


4

Por eso existe el curso Alpha, para tener la oportunidad, cada semana y durante dos meses, de explorar -en un ambiente sin presión- las grandes preguntas de nuestra vida. León Tolstoi, el autor de La guerra y la paz y de Ana Karenina, también escribió el libro titulado Confesiones. En él describe cómo, después de haber rechazado el cristianismo de su infancia, se preguntó: “quisiera tener éxito en la vida, ¿cómo lo hago?”. De joven pensó “quizá la respuesta esté en el placer”. Ingresó así en el torbellino de la vida mundana de Moscú y San Petersburgo. Se dio a la bebida y al juego, en una aventura tras otra, en la juerga continua. Se dio cuenta de que eso no le satisfacía. Luego se dijo: “quizás el dinero sea la respuesta”. Había recibido una cuantiosa herencia y ganaba mucho dinero con sus libros. Pero pronto se dio cuenta de que ni siquiera mucho dinero le satisfacía. Después se dijo “quizás el éxito y la fama sean la respuesta”. Y escribió libros que se consideran entre las grandes novelas de la literatura mundial. Pero eso tampoco le satisfacía. Entonces puso toda su energía en la vida de familia. En 1862 se casó con una mujer dulce y amorosa y tuvieron trece hijos. Pero ¡decía que éstos le distraían en su búsqueda de sentido! Aparentemente tenía todo para ser feliz. Pero la pregunta que lo llevó al borde del suicidio permaneció intacta: “¿Hay algún sentido en mi vida que no sea aniquilado por la muerte que inevitablemente me espera?” Así, se dedicó a buscar la respuesta en las ciencias y lo que encontró fue lo siguiente: “en el espacio infinito y el tiempo infinito, partículas infinitamente pequeñas sufren mutaciones infinitamente complejas.” Pero, ¡eso tampoco le satisfizo! Después de haber vivido todo esto, finalmente encontró la respuesta en la fe cristiana de los campesinos de Rusia, y cayó en la cuenta de que sólo en Jesucristo, adquiere sentido nuestra vida.

Alpha 1 – ¿Hay en la vida algo más que ésto?

4


5

Cien años después, nada ha cambiado: Freddie Mercury, el cantante de Queen, aún siendo millonario y mundialmente famoso, reconoció, en una entrevista dada poco antes de su muerte, que estaba desesperadamente solo: “Se puede poseer todo y todavía ser el hombre más solo de la tierra, y ésa es la más cruel de las soledades. El éxito hizo de mí un ídolo mundial y me produjo millones. Pero me privó de la relación que todos necesitamos: una relación de amor duradera.” Ni siquiera las más íntimas, las más amorosas de las relaciones humanas pueden cumplir totalmente sus promesas. No existe más que una sola relación de amor duradera, y es la relación que cada uno de nosotros puede establecer con Dios a través de Jesús. A veces me preguntan: “¿Qué diferencia encuentras en tu vida al ser cristiano?” Sucede como cuando yo era niño, en casa teníamos un televisor en blanco y negro. Nos gustaba mucho a pesar de que la imagen era mala, borrosa y deformada. Recuerdo haber visto el primer paso del hombre en la luna en julio de 1969. Cada vez que ocurría algo interesante, la pantalla se llenaba de rayas y si uno de nosotros ponía la mano encima del aparato, o por detrás, la imagen mejoraba. Finalmente comprendimos que ¡lo que le faltaba era una antena! Cuando colocamos la antena, la imagen se volvió clara y nítida. Y después de haber tenido la experiencia de las imágenes con la antena nunca habríamos querido volver a la situación anterior, sin antena. Hubo un antes y un después. Tener una relación con Dios a través de Jesucristo es como tener una antena. Algunas personas parecen muy contentas pero eso es sólo porque no saben que hay algo mejor. Una vez que hayamos tenido la experiencia de una relación con Dios el significado y el propósito de la vida se hacen claros.

II. SENTIDO DE LO REAL EN UN MUNDO CONFUSO A veces oigo a la gente decir: “con tal de que uno sea sincero, no importa en lo que crea uno.” Pero es posible equivocarse aún siendo sincero. La sinceridad no es suficiente para descubrir la verdad. Hitler perpetró el mal con sinceridad. Sus convicciones fueron las que lo llevaron al mal y le costaron la vida a millones de

Alpha 1 – ¿Hay en la vida algo más que ésto?

5


6

personas.

Es un caso extremo, pero demuestra que lo que creemos es de

primordial importancia, pues ello es lo que va a dictar nuestra conducta. También hay quienes me dicen: “La fe está bien para ti pero no para mí”. Este razonamiento no es lógico. Si una cosa es verdadera, lo es para todo el mundo. Si no es verdadera, es tan falsa para mí como para los demás, y entonces estamos perdiendo el tiempo. Sé muy bien que nuestra sociedad es profundamente escéptica frente a toda pretensión de verdad. En la era de lo virtual la verdad es lo que hacemos aparecer sobre la pantalla de una computadora. Leí la historia de un piloto que se dio cuenta, después de despegar de un aeropuerto en Perú, de que todos los radares de su avión se habían vuelto locos. Cuando giraba a la izquierda las pantallas de control decían que iba a la derecha y cuando subía indicaban que descendía. Sus últimas palabras fueron: “todo es ficticio”. Desgraciadamente la montaña contra la que chocó no lo era. Por eso tenemos que plantearnos la pregunta: “¿Y si fuera verdad?” Jesús dijo: “Yo soy la Verdad”. Es necesario que decidamos: ¿es verdad o es falso? Una de dos, o bien el cristianismo es falso y carece totalmente de importancia, o bien es verdadero y es infinitamente importante. No puede ser medianamente importante. ¿Es verdad? ¿Hay algún tipo de evidencia? Estas son algunas de las preguntas que examinaremos en este curso.

La pieza clave del cristianismo es la

resurrección de Jesucristo. Son numerosos los elementos históricos de la vida, la muerte y la resurrección de Jesús que establecen la base del cristianismo. La mayoría de los fundadores de la ciencia moderna eran creyentes: Descartes, Newton,

Kepler,

Galileo,

Copérnico,

Faraday,

Mendel,

Ampère,

Edison.

Oppenheimer, por ejemplo, premio Nobel de física, uno de los fundadores de la física nuclear moderna, dijo: “para mí la venida de Jesucristo rebasa en importancia cualquier cosa que podamos aprender de la ciencia.”

Asimismo,

James Irvine, un astronauta que caminó sobre la luna dijo: “lo más importante no es que el hombre haya caminado sobre la luna, sino que Dios haya caminado sobre la tierra en la persona de Jesucristo.”

Alpha 1 – ¿Hay en la vida algo más que ésto?

6


7

Los historiadores llegan también a la conclusión de que los cimientos históricos del cristianismo son sólidos. Grandes historiadores franceses como Henri-Irénée Marrou, profesor en la Sorbona, Jean Delumeau, profesor en el Colegio de Francia, René Rémond, presidente de la Fundación Nacional de Ciencias Políticas, eran o son cristianos convencidos. Muchos magistrados, juristas, hombres políticos eminentes profesan la fe cristiana. En Francia, por ejemplo, Robert Schuman, político e historiador, ministro del General de Gaulle y fundador de la Unión Europea, también era un cristiano convencido que lo declaraba publicamente. Vemos así que científicos, historiadores, magistrados se forjan una convicción: “así ocurrió verdaderamente, es verídico”. Sin embargo, cuando Jesús dice: “Yo soy la Verdad”, se refiere a una verdad más que intelectual. En el pensamiento hebraico la verdad es una experiencia. Hay una diferencia entre un conocimiento de orden intelectual y una experiencia personal. Dicho de otro modo, entre la cabeza y el corazón. Pongamos la siguiente analogía. Imaginemos que antes de conocer a Florence, mi esposa, hubiera encontrado en una librería un libro sobre ella: Florence, retrato de una mujer excepcional. Mmm, suena interesante, le echaré una mirada. Capítulo 1: “Una personalidad dulce y abierta”; capítulo 2: “Una inteligencia vivaz”; capítulo 3: “Una paciencia a toda prueba”; capítulo 4: “Sus cualidades de cocinera”; capítulo 4: “Sus cualidades de deportista” (capítulo más bien corto, pero más largo si se hubiera tratado de mí). Hubiera pensado: “¡Qué mujer excepcional!” Ése es un conocimiento intelectual, de la cabeza. Ahora, tras diez años de matrimonio, sé que es una mujer excepcional: es el fruto de la experiencia, del corazón. Y cuando alguien dice: “Jesús es la verdad”, no solamente está hablando de una verdad intelectual o histórica. Está hablando de la experiencia de una relación personal con Jesús resucitado. ¡El cristianismo es alguien!

Alpha 1 – ¿Hay en la vida algo más que ésto?

7


8

III. LA VIDA EN UN MUNDO DE TINIEBLAS Jesús lleva a la vida a un mundo de tinieblas: “Yo soy la Vida.” Vino para liberarnos del mal que estropea nuestra existencia. Hay una gran diferencia entre el mal y los errores. Todos cometemos errores. Algunos son relativamente inofensivos, como éstos que provienen de trabajos de chicos de secundaria: en historia, sobre Napoleón: “Tenía la capacidad de dictar cinco cartas a la vez; era un gran dictador”; en ciencias naturales: “los vegetales fijan el oxígeno gracias a los glóbulos verdes”; “el cerebro posee capacidades tan asombrosas que hoy prácticamente todo el mundo tiene uno.” Así, pues, algunos errores pueden ser poco importantes. Pero hay aspectos en nuestras vidas –en la mía, en todo caso– que son nefastos. El bien y el mal cohabitan en cada uno de nosotros. Solzhenitsyn, el escritor ruso, premio Nobel de la paz, lo dijo así: “La línea que separa el bien del mal no pasa entre los estados, ni entre las clases sociales, ni entre los partidos políticos, sino a través del corazón humano, de cada corazón humano”. ¿Quién de nosotros no lo ha experimentado? Por eso el mensaje cristiano es una buena nueva. Esto es lo que significa la palabra “Evangelio” y la buena nueva es que Dios ama este mundo, nos ama a cada uno de nosotros. Nos ama tanto, a ustedes y a mí, que vino en la persona de su Hijo Jesús a vivir y a morir por nosotros. Si uno de nosotros hubiera sido la única persona en el mundo lo habría hecho por ella, porque hasta ese grado nos ama. Jesús vino a hacernos libres. Vino a liberarnos de todas nuestras adicciones, de esos aspectos de nuestra vida que nos dominan, que conocemos demasiado bien y de los cuales querríamos despojarnos. Vino a hacernos libres de conocer a Dios, de experimentarlo, de tener una relación con Él. Vino a hacernos libres para cambiar, para ser la persona que en el fondo de nosotros mismos aspiramos ser. Nos da a su Espíritu que viene a vivir en nosotros, que nos transforma progresivamente desde el interior y crece fructificando en amor, alegría, paz, paciencia, bondad, dominio de nosotros mismos.

Alpha 1 – ¿Hay en la vida algo más que ésto?

8


9

Vino a hacernos libres para amar de una nueva manera. Cuando experimentamos el amor que Dios tiene por nosotros, recibimos una nueva capacidad de amar. Un amor que no se limita a buenos sentimientos, sino que nos lleva a transformar al mundo, que tanto lo necesita. Por último, vino a liberarnos del miedo a la muerte. Jesús resucitó de entre los muertos. Ante él, la muerte perdió su poder. No es fácil. Creo que hoy es más difícil ser cristiano que no serlo. El roquero estadounidense Alice Cooper reveló hace poco en una entrevista que es cristiano. Describió su conversión al cristianismo así: “No ha sido fácil combinar el rock y la fe. Ésa ha sido mi mayor revolución. Porque beber cerveza es sencillo y destrozar la habitación del hotel es fácil. Pero ser cristiano es verdaderamente difícil, es una verdadera revolución”. Es difícil pero no es aburrido; la fe cristiana es un encuentro personal con Jesús. El cristianismo no es falso, la amistad con Jesús ilumina toda nuestra vida con el resplandor de la verdad. El cristianismo no está pasado de moda, es una intimidad con Dios que transforma desde ahora profundamente la vida. Cristo es la respuesta a nuestra sed de felicidad. Él que es “el Camino, la Verdad y la Vida” los invita a que le tengan confianza, a que se vuelvan hacia él, a que lo reciban. * No sé cómo están reaccionando a lo que acaban de escuchar. Puede haber varias reacciones. Algunos de ustedes se dirán quizás: “Así es ciertamente. Nunca había oído hablar del curso Alpha, pero sé exactamente lo que quiere usted decir. Yo tengo una relación con Dios a través de Jesucristo”. Es maravilloso y eso es lo esencial. Otros pensarán: “Yo no creo tener esa relación”, y de ahí podrán sacar varias conclusiones. San Pablo fue a Atenas a proclamar la buena nueva de Jesús y de la resurrección. Atenas era la capital intelectual del mundo, un poco como París, Londres o Nueva York hoy. Se encontró con tres clases de reacciones:

Alpha 1 – ¿Hay en la vida algo más que ésto?

9


10

1. Algunos se burlaron: “otro día te escuchamos”. Lo entiendo porque yo mismo, durante mucho tiempo, reaccioné así al escuchar enseñanzas sobre la fe. Tal vez no sea el momento para ustedes. 2. Otros se dijeron: “no estoy convencido, pero me gustaría saber más”. Si es su caso, los invito a profundizar. Una manera de hacerlo es asistir a un curso Alpha, diez veladas y un fin de semana. Miles de parroquias lo proponen en nuestro país y en el mundo entero. Alpha no es la única manera, lo importante es buscar más a fondo. 3. Algunos creyeron, es la tercera categoría. Tal vez haya alguien aquí que se diga: “Es la primera vez que escucho esto y en verdad me dice algo. Me gustaría recibir a Jesús en mi vida y tener esa relación con Dios”. Pueden tener esa experiencia aquí y ahora. ¿Cómo hablar con Dios? Es sencillo. Lo podemos hacer a partir de tres palabras usuales. Tres palabras que, al igual que todos los padres, procuramos inculcar a nuestros hijos: Perdón, Gracias, Por favor. Dios es Padre, es natural que hablemos con él con palabras de niño. Primero pedir perdón, apartarse de todo aquello que sabemos que está mal en nuestras vidas. Después dar gracias a Jesús de haber muerto por nosotros, poner su confianza en él. Y finalmente pedir: “por favor, Señor, entra en mi vida a través de tu Espíritu Santo”. Quisiera dar a todo aquél que lo desee la posibilidad de formular una oración sincera. Nadie está obligado a hacerlo. Sólo les pediré, por discreción, que inclinen la cabeza. Pido perdón a aquellos a los que pudiera molestarles. Simplemente quisiera posibilitar a los que lo deseen rezar en el silencio de su corazón, entregar, si lo desean, su vida a Jesucristo y recibir su Espíritu Santo. Oremos. Jesús está aquí y ahora en persona. Resucitó de entre los muertos, está vivo, con nosotros aquí. Pueden hablarle. Si así lo desean, háganse eco de esta plegaria en el silencio de su corazón: -

Señor, te pido perdón por las cosas malas que he cometido en mi vida. (Tomen unos momentos para pedir perdón, en especial por las cosas que les vienen a la mente ahora). Perdóname, Señor. Renuncio a todo lo que sé que está mal. Alpha 1 – ¿Hay en la vida algo más que ésto?

10


11

-

Gracias por haber muerto por mí en la cruz para que yo fuera perdonado y liberado. Ahora quiero recibir tu perdón. Te entrego mi vida.

-

Y te pido: ¡Ven!, entra en mi vida a través de tu Espíritu Santo, que esté conmigo hoy y por siempre. Gracias, Señor Jesús. Amén Señor, te doy las gracias por todos los que han hecho esta plegaria. Te pido ahora que los colmes de tu Espíritu Santo, que manifiestes tu presencia en ellos. Acoge a los que te buscan, Tú que eres el camino, fortalécelos; Tú que eres la verdad, vivifícalos; tú que eres la vida; colma a cada uno de nosotros con tu bendición. En el amado nombre de Jesucristo, ¡amén!

Alpha 1 – ¿Hay en la vida algo más que ésto?

11

curso  

manual curso, no es para uso comercial