MontañAgua - Adrián Doura

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ADRIÁN DOURA MontañAgua

Museo de Bellas Artes de Salta


Autoridades de la Provincia de Salta

Gobernador de la Provincia de Salta Dr. Juan Manuel Urtubey Vicegobernador de la Provincia de Salta Sr. Miguel Ángel Isa Ministro de Cultura y Turismo Dr. Mariano Ovejero Afranllie Secretario de Cultura Prof. Sergio Bravo Coordinador General de Cultura Dr. Santiago Juan Suñer Subsecretario de Patrimonio Cultural Lic. Diego Ashur Más Coordinador de Museos Mus. Miguel Xamena Directora del Museo de Bellas Artes Lic. Andrea Elías

Museo de Bellas Artes de Salta

Av. Gral. Belgrano Nº 992 4400 - Salta - Argentina Tel. +54 387 4221745/4318562 e-mail: bellasartesdesalta@gmail.com mbas.culturasalta.gov.ar Horarios de atención: Martes a domingos de 9 a 19 hs Feriados de 9 a 19 hs Lunes cerrado

Anónimo Adrián Doura, montañagua / contribuciones de David Jacobson. - 1a ed . - Salta : Ministerio de Cultura y Turismo de la Provincia de Salta. Museo de Bellas Artes, 2016. 24 p. ; 24 x 17 cm. - (Catálogos de exposición / Elías, Andrea; 6) ISBN 978-987-4122-01-8 1. Pintura. I. Jacobson, David, colab. II. Título. CDD 708



MontañAgua Adrián Doura

Idea y producción general Museo de Bellas Artes de Salta

Catálogo

Agradecimientos

Coordinación editorial Betina Carbonari

Guadalupe Noble Iru Roca Malena Dupuy de Lome Maximiliano Andrade Mario Daniel Ballestero Sofía Ortiz Casas

Asistencia en la realización Laura Martínez Buryaile

Textos David Jacobson Andrea Elías

Colaboración externa Oscar Lesser

Fotografía Keko Ferro

Montaje Miguel Gonza, José Lara

Diseño amanece más temprano

Colabora Dirección de Mantenimiento del Ministerio de Cultura y Turismo de Salta Directora: María Laura Sansón Checa

Maqueta inicial Diego Scaro

Staff MBAS Julia Morales Cecilia Viglione Fernanda González Laura Martínez Buryaile Miguel Gonza José Lara Esther Zapiola Norma Acuña

Programa de Patrocinio Cultural del MBAS

Prensa de Gobernación Jorge Barbatti Dirección de Audiovisuales del Ministerio de Cultura y Turismo de Salta Director: Iván Slodky


7 Presentación

Andrea Elías 9 Travellings de un pintor itinerante

David Jacobson 12 Obras 23 Biografía 24 Lista de obras exhibidas

MontañAgua | Adrián Doura |

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Presentación

La exposición MontañAgua del artista Adrián Doura reúne una serie de pinturas que indagan en un género recurrente de la Historia del Arte: el paisaje. En esta oportunidad, Doura elige pintar los paisajes imponentes de diferentes regiones de la Argentina, resultado de sus viajes por el país. El artista hace un registro fotográfico de estos lugares que le permite componer el paisaje pictórico, pero si bien la fotografía deja aparecer la pintura, no lo hace como un mero artefacto que posibilita la mímesis, sino como un diálogo de dispositivos artísticos. Los paisajes de Doura se despegan entonces de la pintura puramente naturalista y emanan un artificio que interpela al espectador a través de la gran escala de las pinturas. El artista realiza una obra concebida para la sala mayor del Museo, en la que articula el dibujo mural y la pintura. Instala una de sus grandes pinturas en un mural de 8 metros de altura al que denomina Llullaillaco, que evoca al gran volcán y lugar ceremonial inca, ubicado en Salta a más de 6700 metros de altura. Adrián Doura realizó su formación y trayectoria profesional en Francia, país en el que reside hace más de 30 años. Esta muestra es entonces la primera que realiza el artista en un museo de la Argentina. Este hecho cumple, asimismo, con uno de los objetivos del MBAS, el de promover circuitos de exposición cada vez más federales que faciliten a los artistas una genuina proyección nacional.

Lic. Andrea Elías

Directora del Museo de Bellas Artes de Salta

Vista de sala: El Llullaillaco y montañas, 2016 Dibujo mural y pintura [pigmento con ligante vinílico s/muro], 850 x 1420 cm Río rosa (Río Calchaquí, Puente de Cachi), 2016 Óleo s/lienzo, [díptico] 300 x 200 cm c/u Colección del artista Río y rocas (Rutas de los artesanos, entre Cachi y Molinos), 2015. Óleo s/lienzo, 250 x 200 cm Colección del artista

MontañAgua | Adrián Doura |

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Travellings de un pintor itinerante David Jacobson


David Jacobson, de nacionalidad estadounidense, estudió Letras Comparadas en la Universidad Yale e integró el equipo de redacción de la New York Review of Books (1996-2000). Desde el año 1989 publica notas sobre artistas contemporáneos para muestras en galerías de Nueva York y Zürich, y durante décadas ha traducido textos sobre arte del francés, alemán,

Con el título MontañAgua, Adrián Doura rinde homenaje al shanshui –antiguo ideograma chino para “paisaje” (shan: “montaña”, shui: “agua/río”)– y por extensión, a la civilización que durante milenios ha venerado el paisaje como género pictórico supremo. Pero esta palabra-valija propone también una trama más compleja: gracias a la “ñ” se pronuncia montaña-y-agua; sin embargo, la A-mayúscula, abrupta, de Agua pone en acto –por un recurso puramente visual– una precipitación: borra de vista la “y”, y así, el agua reafirma su dominio sobre las alturas terrestres.

italiano y castellano para revistas (entre ellas, Artforum), editoriales e instituciones. En 2005 migró a Buenos Aires, donde se formó como psicoanalista en el Instituto Mayéutica. Dirige la revista digital La pluma en el blanco del Centro PEN Argentina.

La fórmula Montaña + Agua podría evocar tanto la fertilidad como la erosión: y de hecho, en esta muestra se exhiben, por un lado, escenas de gran altura de una lozanía resplandeciente, a veces casi esmaltadas; y por otro, varias “obras maestras” de la erosión de terrenos áridos archiconocidos de la Argentina. Íconos, casi irrisoriamente figurativos, que tienen apodos como El Hongo, la Cabeza del Inca, El Centinela (¡solo falta El Submarino!). El agua ha sido el elemento central en los paisajes de Adrián Doura, y el paisaje su género por excelencia: en sus archivos de internet clasifica sus pinturas de aguas como paisajes; la presencia del Río de la Plata, de apariencia cuasi-marítima, aunque de agua dulce por cierto, descarta la opción de “marinas”. Demuestra maestría al pintar masas de agua, y también escarpadas montañas, aunque hasta ahora lo haya hecho por separado. Se trata de aguas siempre vacías, sin barcos, orillas ni seres humanos –pintadas en un amplio espectro cromático y de diferentes texturas– que condensan un imponente volumen vis-à-vis enormes cielos efímeros. Pero hasta ahora, el artista ha vigilado –por decirlo de algún modo– a la bestia en su guarida, observando las permutaciones ilimitadas del agua dentro del límite del río o del mar; no en su transformador encuentro con la tierra. Desde 1993, Doura ha pintado paisajes con frecuencia aunque no en exclusividad. Aceptar la invitación del MBAS para crear este nuevo conjunto de obras significó interrumpir un ciclo de pinturas figurativas que reinterpretan con un guiño actual algunos mitos occidentales clásicos sobre la violencia. Previamente, creó un monumental políptico de siete paneles, instalado en una capilla medieval en Arles (Francia) y combinó por única vez la figura humana, el vasto mar y un paisaje rocoso.

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Como desafío, instaló esta summa en un ambiente religioso austero y lo rodeó con tondi de aguas, a las que describió como “marco de una gigante plataforma giratoria del vacío” e “imágenes sin nostalgia, llenas de vacío”. En MontañAgua, por el contrario, Doura claramente disfruta la plenitud de las superficies intensamente diversas, desde el Río de la Plata hasta el noroeste argentino. Estos paisajes plenos juegan constantemente con expectativas de presencias antropomórficas o criaturescas, ídolos que comunican por presagios del tiempo o del momento del día, o líneas ambiguas sobre superficies rocosas que sugieren una “mirada” (sin otro propósito discernible) por parte de la naturaleza. La cima del Aconcagua (“Ojo de Agua”) acoge a su águila –o a esa forma de ojo de águila–, con un primer plano de lago en forma de ojo; la brisa o las sombras sobre los acantilados en Río y rocas sugieren a un geniusloci adueñándose de un desfiladero marcadamente femenino; el sol en el crepúsculo –en el Río con nube rosa– a un dios enfadado. El agua que, milenios atrás, esculpió la Cabeza del Inca ha creado un capricho literalmente grotesco, que es el otro nombre, junto con veduta di fantasia, para la histórica vedutaideata que Doura reconoce como su legado artístico; el modelo para la creación de paisajes. De hecho, en la absorción que transforma un mero sitio natural en un “paisaje”, Doura recapitula el pasaje de la vedutaideata del siglo XVIII hasta fines del XIX: primero, un conglomerado de perspectivas ideales recogidas, a menudo, con la ayuda de la cámara oscura; luego, una producción más impresionista, aunque aún representando las maravillas de Roma o en especial, los canales de Venecia. Doura simplemente ha aplicado los principios compositivos de este producto del Iluminismo europeo a la vertiginosa vastedad del Nuevo Mundo, en una escala inabarcable que se opone a la “canalización”. En este sentido, considera la cinematografía –y en especial, los travellings– como más relevantes que la fotografía para la labor perceptiva y física que él ejerce frente a esta inmensidad. Su “cámara” viaja, ¿pero con qué lentes y filtros? Su respuesta frente a las variadas superficies muestran la amplia familiaridad del artista con los estilos pictóricos europeos y americanos. En algunas escenas de desiertos perfora la precisión cuasi-fotográfica –lograda a pincelazos y no pixeles– con el estilo ameno del dibujo de historietas y un cierto tipo de puntillismo. Doura conoce los sitios de primera mano, pese a lo cual nunca rehúsa utilizar información fotográfica para brindarles la mayor intensidad sensorial posible. Asume así, con serenidad, la caracterización freudiana del hombre contemporáneo como “una suerte de dios-prótesis” –como subraya, al inicio, el cuadro Cruzando el charco, con su olímpica visión de nubes animadas percibidas desde el avión, inevitablemente recreadas por el archivo fotográfico.

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Esa permanencia inicial entre las nubes encuentra su contraparte en el “sitio arqueológico más elevado del mundo”, el volcán salteño Llullaillaco, sitio que también significa “el final del agua” dado que su nombre supuestamente deriva de dos palabras quechuas que juntas significan “aridez” o “agua engañosa”: la pequeña cantidad de nieve que puede retener un volcán. El espectador reconocerá aquí otras tres vistas directas de Salta, dos de las cuales acompañan esta visión final de Llullaillaco. Colgada aparte, Valle con cardones (vista de la ruta 40 entre Cachi y Molinos), con su esquina de oscuras nubes, es literalmente la calma antes de la tormenta. Río y rocas, de la misma ruta, conjuga –junto con Cuesta del Viento– una soleada serenidad y frescas brisas con dramáticas sombras sobre una corriente levemente espumosa. La masa de agua de este último cuadro confronta su naturaleza artificial con la del caudal del díptico Río con nube rosa (el río Calchaquí visto desde el puente de Cachi), esa espuma crece virulenta, con serpenteantes calaveras petrificadas, algunas abiertas en la parte superior, como si hubieran sido trepanadas. Pintadas en la provincia de Buenos Aires –donde el agua atlántica es marrón en su confluencia con el Río de la Plata– en las proximidades de un aniversario de la era de la violencia de estado que en su juventud impulsó al pintor a partir de su país, su visión de las muertes emergiendo del lecho no puede ser considerada como mero capricho barroco. Sobre la larguísima correntada resplandece una nube inmensa, como un tocado, en el cual un furioso sol moribundo es sepultado como una brasa o volcán en miniatura. El ciclo pictórico de la mítica violencia europea que Doura interrumpió en París ha encontrado su contrapartida en el ancestral sacrificio andino. La ausencia de la figura humana le ha otorgado a MontañAgua la estimulante libertad de la escala inverificable; sin embargo, las figuras humanas regresan ahora en una especie de ritual artístico, dado que el artista pintó expresamente para la exposición un dibujo en acrílico negro, en el espacio del largo y curvo muro del museo, de imaginarias laderas del volcán –un rito para conmemorar el ancestral sacrificio que tenía objetivo de asegurar, precisamente, el fluir del agua, junto con la salud y fertilidad que ello significa. El contra-acto de creación de Doura permite la renovación de las formas humanas, y las que podemos ver nuevamente son apropiadamente jóvenes.

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Reina de la plata (Río de la Plata), 2000 Óleo s/lienzo, 200 x 280 cm Colección particular


Río de la Plata, 2007 Óleo s/lienzo, 100 x 100 cm Colección del artista


Cabeza del inca (Talampaya), 2015 ร leo s/lienzo, 100 x 200 cm Colecciรณn del artista


Ruinas geolรณgicas (Talampaya), 2007-2016 ร leo s/lienzo, 145 x 181,5 cm Colecciรณn del artista


Hongo (Ischigualasto-Valle de la Luna), 2007-2016 Ă“leo s/lienzo, 194,5 x 130 cm ColecciĂłn del artista


Centinela (Talampaya), 2015 ร leo s/lienzo, 300 x 150 cm Colecciรณn del artista


Valles de los cardones (Ruta 40, cercanía de Cachi), 2016 Óleo s/lienzo, [díptico] 200 x 250 cm c/u Colección del artista



Cuesta del viento (Ruta 40, Cuesta del Viento), 2016 ร leo s/lienzo, 100 x 250 cm Colecciรณn del artista


Río y montañas (Ruta 40, cercanías de Uspallata), 2016 Óleo s/lienzo, 200 x 300 cm Colección del artista


Cruzando el charco (Canal de la Mancha), 2002 Ă“leo s/lienzo, 200 x 280 cm ColecciĂłn particular


Biografía

Adrián Doura Nace en 1958 en Buenos Aires, Argentina. Vive en Francia desde 1982. En 1989 se diploma en Artes Plásticas en la Escuela Nacional de Bellas Artes de París, bajo la dirección de Tony Grand. Actualmente trabaja, también, en Costa del Este, Argentina. Desde 1993 trabaja sobre el paisaje y cierra así un ciclo de exposiciones de sus obras no figurativas, ensamblajes e instalaciones. Parte de las bases del realismo mágico europeo de los años 20, desde el cual desarrolla un metarrealismo que activa, en el observador, la memoria de las emociones promovidas por la percepción de lo real. En 1980 obtiene el premio del Instituto de Cooperación Iberoamericana de Madrid. En 1986 expone en la Fundación Dosne-Thiers de París y entre 1991 y 1993 realiza una serie de exposiciones en la Galería de Nesle y en la Galería Catherine Fletcher, de la misma ciudad. Marsella lo recibe en residencia de artistas en 1993, en el Château Fallet, y expone en las galerías le 27, du Tableau, J.F. Meyer, y en el Château de Servières. En 1997 el Fondo Comunal de la Ciudad de Marsella adquiere una de sus obras; obtiene el premio de la Fundación Regards de Provence y dos de sus pinturas ingresan en la colección privada Vacances Bleues. La Fundación Yves Saint-Laurent le otorga una beca en 1998. Ese mismo año realiza una residencia con Triangle Artist’s Workshop, en el World Trade Center de Nueva York, adonde regresa en 1999 con el Lower Manhattan Cultural Council. En París, desde el año 2002, expone en diferentes espacios tales como La Maison de l’Amérique Latine o el Senado de la República Francesa, exposiciones organizadas por l’Observatoire de l’Argentine Contemporaine. También participa en las Jornadas del Patrimonio Europeo en St-Germain l’Auxerrois de Pantin, de la misma ciudad. Participa en el Espace Commines (2005) y en el “Salon de la Marine”, Museo de la Marina (2005 y 2007). Forma parte de la exposición Art et Mémoire, del Colectivo Argentino por la Memoria, organizada en 2010 en la Galería Argentina, y en 2011 realiza allí una exposición individual. En los años 2015 y 2016 participa en las exposiciones de El Colectivo, en La Casa Argentina de París. Con la Municipalidad de Arles realiza la exposición-instalación Traverser, en la Chapelle Sainte Anne de esa ciudad (2011). Expone en Marsella en la Galería Athanor (2003 y 2004) y allí participa en la manifestación Cien miradas sobre Marsella, en el Palais des Arts (2005). Con la Galería Artecité participa en Art-Istanbul, Turquía (2006) y expone en Nueva York en la Galería del Consulado General de Argentina. Participa en el Armory Show en Nueva York (2007) y en el Fine Arts and Antiques Show, de Palm Beach (2006 y 2007). En 2012 expone en la Maison de l’Amérique Latine de Mónaco. El Fondo Comunal de la Ciudad de Pantin adquiere una de sus pinturas en 2016 para su colección pública. Entre 2001 y 2014 expone con regularidad en Buenos Aires, en el espacio Miguel Frías Arte Latinoamericano. A nivel internacional, numerosos coleccionistas han reconocido su obra durante esta trayectoria.

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Lista de obras exhibidas

Aconcagua ojo de agua (Ruta 40, Aconcagua), 2016 Óleo s/lienzo, 200 x 300 cm Colección del artista

Río rosa (Río Calchaquí, Puente de Cachi), 2016 Óleo s/lienzo, [díptico] 300 x 200 cm c/u Colección del artista

Cabeza del inca (Talampaya), 2015 Óleo s/lienzo, 100 x 200 cm Colección del artista

Río y montañas (Ruta 40, cercanías de Uspallata), 2016 Óleo s/lienzo, 200 x 300 cm Colección del artista

Centinela (Talampaya), 2015 Óleo s/lienzo, 300 x 150 cm Colección del artista

Río y rocas (Rutas de los artesanos, entre Cachi y Molinos), 2015 Óleo s/lienzo, 250 x 200 cm Colección del artista

Cuesta del viento (Ruta 40, Cuesta del Viento), 2016 Óleo s/lienzo, 100 x 250 cm Colección del artista Cruzando el charco (Canal de la Mancha), 2002 Óleo s/lienzo, 200 x 280 cm Colección particular

Ruinas geológicas (Talampaya), 2007-2016 Óleo s/lienzo, 145 x 181,5 cm Colección del artista Valles de los cardones (Ruta 40, cercanía de Cachi), 2016 Óleo s/lienzo, [díptico] 200 x 250 cm c/u Colección del artista

El Llullaillaco y montañas 2016 Dibujo mural y pintura [pigmento con ligante vinílico s/muro], 850 x 1420 cm Hongo (Ischigualasto - Valle de la Luna), 2007-2016 Óleo s/lienzo, 194,5 x 130 cm Colección del artista Reina de la plata (Río de la Plata), 2000 Óleo s/lienzo, 200 x 280 cm Colección particular Río de la Plata 2007 Óleo s/lienzo, 100 x 100 cm Colección del artista

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Retiraciones de tapa y contratapa Río y rocas (detalle) (Rutas de los artesanos, entre Cachi y Molinos), 2015 Óleo s/lienzo, 250 x 200 cm Colección del artista