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Soy Normalista M贸nica Olivares: Dedicaci贸n, orgullo y aula:


S A las de hoy, a las ayer, a las que quedaron en la memoria, a las esforzadas, a las rebeldes, a las ordenadas. A Rosa, a Patricia, a Elisabeth, a las que educaron y formaron el legado del ayer que es el presente de hoy en dĂ­a. S


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YO, Mónica * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * Nacida en Santiago, 1948, Profesora Normalista. Mónica Olivares ha dedicado su vida a la educación y ya pudiendo jubilar, sigue en pie por la lucha del papel y el lápiz en diversos colegios vulnerables.

å Le gusta cantar, el teatro y se considera afortunada.

la escuela Entrábamos muy pequeñas, a los once años. Todos los días debíamos recitar con nuestras profesoras una canción que no se me olvidará nunca: “Usted va a ser profesora, usted va a ser modelo para sus niños”. Teníamos tan internalizado eso que nosotros sabíamos que íbamos a ser muy importantes en la vida de los niños y para esto teníamos que estar bien preparadas. Yo me acuerdo que al haber estado estudiando, me sentía muy orgullosa de pertenecer a la Escuela Normal. Era muy linda la vida. Muy linda. La Escuela Normal era como un hogar. Yo estaba en la Nº2. En ella postulaban muchas niñas para quedar solamente en dos cursos. Desde el primer día te iban haciendo exámenes. Uno de los primeros era cantar. Si tu tenías buena voz, pasabas y así, muchas pruebas… hasta que al final quedaba la gente que se creía que tenía mayores condiciones porque antes se decía que “las profesoras tenían que estar preparadas para todo”. Cuando estábamos ya en quinto, nos decían que teníamos que saber atender un parto porque si al día nos íbamos a trabajar al campo y no había nadie más que asistiera a la mamá, nosotras debíamos saber como atenderla. A ese nivel nos preparaban.

profesores Izquierda: Mónica, a los tres años de edad. 11 de marzo de 1965. 2

La primaria en la Escuela Normal duraba seis años: cuatro años académicos y dos de práctica. Yo entré el año 1959 y salí en el año 1966, con dieciocho años. En mi época ya la Educación Normal era una educación más personalizada, teníamos profesores de Filosofía, de 3


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Música…nos enseñaban Literatura. Que era maravillosa. Yo me acuerdo perfectamente de esa profesora. Me quería mucho porque a mí nunca me costó escribir y ella le encanta la gente que escribía, como yo. Se llamaba Sofía Brand. Esas son personas que me marcaron, hasta el día de hoy. La profesora de Filosofía. El profesor de Música, yo adoraba ese ramo porque teníamos coro y yo pertenecía a él. Cuando murió la Gabriela Mistral, la trasladaron y la sepultaron en El Valle y el coro de la Escuela Normal le fue a cantar. Yo estaba ahí. Ay, que cosas más lindas. Muy lindo. Nuestros profesores nos mantenían derechitas. No nos pegaban ni nada, si no que eran súper estrictas. Muy, muy estrictas.

las escuelas anexas Eran colegios que estaban al lado de las escuelas normales para que así, nosotras pudiésemos estar en contacto de inmediato con los niños. Yo hice mi práctica en la anexa de la Normal Nº2 y después teníamos práctica vespertina. También me acuerdo que hice una práctica en la José María Caro. Teníamos que conocer diferentes niveles sociales. En mi primera práctica, no tuve problemas. Me costó mucho eso sí porque tuve que hacer una clase muy complicada para mí. Para saber que ramo te tocaba impartir, te hacían entrar muy solemnemente, a una sala con las directoras y te hacían sacar un papelito y en el escogido sacaba la clase. Y me tocó Educación Física. Y yo, era terrible para ello. Era súper tiesa, me daba susto, no me salía. Pero hice mi clase de Educación Física porque uno “la hacía o la hacía”. Lo que fuera. Me tocó también una clase de Historia y Geografía.

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Después, en la José María Caro, fue divertido porque habían muchos profesores hombres, entonces estaban fascinados con que nosotras, las chiquillas fuésemos para allá. Así que no me acuerdo académicamente mucho de eso (risas). Estábamos grandes, entre comillas, porque no éramos grandes: solo teníamos 17 años. Hubieron colegas que se recibieron y no pudieron porque no tenían la edad, tuvieron que esperar para trabajar.

rutina A mí, toda la gente me dice que tiene la percepción que la Escuela Normal es una familia más. Y la verdad, si, es una familia más. Porque uno comparte tanto tiempo, tantas experiencias, tantos recuerdos. Estábamos mucho tiempo juntas: entrábamos a las ocho de la mañana y salíamos a las seis de la tarde. Desde las ocho teníamos clases, toda la mañana y después íbamos al almuerzo. Ahí teníamos que llevar “servilletero” y la que no tenía el suyo tenía que conseguirse uno ya que sino, no podía entrar. Esta era la carta de presentación para poder almorzar como buena Normalista. Terminábamos de comer y rapidito nos íbamos a la parte de atrás de la Escuela, a unas colchonetas y ahí nos tirábamos a descansar. De repente hacíamos shows, cantábamos, jugábamos. Nos entreteníamos en forma muy sana y plena. Teníamos clases en la tarde . Recuerdo que me tocaba “Economía Doméstica”. Nos enseñaban a cocinar. Nos enseñaban a como se ponía la mesa, que es lo que teníamos que hacer, como se hacía el aseo, las minutas que teníamos que hacer, que estuvieran bien equilibradas, nos enseñaban pastelería, ¡para mí era muy entretenido! 5


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Quince niñas se quedaban en Economía quince se iban a la sala de Puericultura. Ya en la tarde, habían más talleres, por ejemplo, coro, al cual yo pertenecía pero también otros como taller de Artes Plásticas, Música. Al tomar música, podías elegir piano, violín, guitarra. En el taller de Artes Plásticas, te enseñaban de todo.

mujer En lo que radica el Normalismo es en la vocación, de todas maneras. Si yo no tuviera vocación, yo no podría estar aquí, sería muy difícil2 . Como era la educación Normal eran escuelas de puras niñas y de puros niños, yo no he conocido muchos profesores Normalistas hombres. La escuela que había en ese momento era la Abelardo Núñez y conocimos pocos. Y si tu me preguntas, bien en confianza, en mi vida profesional, quienes son mejores… las mujeres. En el sentido maternal, en todo sentido. * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Complejo Educacional Marcela Paz, La Florida. 1


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ÉL, el pequeño * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * Rodrigo Tobar Alfaro. Nacido en Santiago, 1967, Profesor de Historia, hoy Masajista y emprendedor. Rodrigo fue uno de los alumnos más pequeños que tuvo Mónica Olivares en el aula.

å Le gusta su barrio, reciclar y observar la naturaleza.

la escuela y el barrio Ella me tomó en primero básico. Fueron cuatro años hasta cuarto básico. Ella era mi profesora Jefa. Y de quinto a octavo ya teníamos otra porque ella solo se dedicaba a la enseñanza básica. Iba en una escuela de la SIP, aquí en la José Gabriel Ocampo, cerca de mi casa, acá en Santiago Centro. Era típico eso que se daba antes que las escuelas eran “del barrio”. Tu eras vecino y compañero, te juntabas en la escuela y también te juntabas afuera. Eran muy pocos los niños que vivían por ejemplo en Ñuñoa o viajaban. No se daba mucho eso. Yo entré el año 1976 hasta el 1982 a la Escuela Ocampo. Tenía ocho años y me acuerdo de Mónica porque me acogió bastante bien. Yo era el más chico de todos mis compañeros. Era su regalón. Si tu hablas con ella, estoy seguro que diría «Ah, Rodrigo Tobar, era mi regalón». Ella era estricta con los demás cabros. Conmigo, como era el más pequeño, era otro cuento. Ella me cobijaba más, estaba al lado mío siempre. Esa es mi sensación de ella, desde siempre. Recuerdo a la profesora Mónica como una persona joven. Destacaba físicamente, porque ella era rubiecita y de ojos verdes, ella tenía rasgos más… de otra estampa. No sé como decirlo. Cuando salí de la escuela no la vi nunca más. Pero, años después me tocó verla y retomar el contacto por mi hermano menor. A él le tocó ir a otro colegio de la SIP , que era la Escuela Olea y ahí me la topé de nuevo, porque estaba de profesora, subdirectora, no recuerdo muy bien esa época. Sociedad de Instruccción Primaria. 2

Entonces mi hermano agarró el hilo de su legado, claro, eso debe haber sido como el año 1988, 1989. 13


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Años después, se me ocurrió pasarla a ver y averigué donde estaba. Estaba en un colegio por allá por Carrascal. Y la fui a ver. No la veía hace mucho tiempo, desde la vez que la había visto con mi hermano, como unos ocho años después. Fue un lindo encuentro. Con la profesora Mónica, ahí te das cuenta que es vocación. Así, plena. Si está trabajando hasta esta altura…ella lleva harto, mucho…un montón de años…y eso se lleva en la sangre. Ella, la recuerdo con muy buena onda y disposición a ayudarme, siempre.

disclipina y rigor Lo que tenían o lo que había en esa época era otra mística, era un discurso más recio de las profesoras, adonde los alumnos se comportaban y sabías que tenías guardar silencio. También, estábamos en época de dictadura. Esa típica parada del día lunes, cantando la canción nacional sagradamente, alzando la bandera y todos formados y se escuchaba “distancia: arriba, atrás…”, eran otros tiempos. No sé si buenos o malos. Era una educación mucho más real. Yo siento esa vocación de las profesoras Normalistas. Siendo duras, estrictas y todo eso, era lo que se daba y eran los tiempos también, yo lo comprendo. Éramos cursos de sesenta cabros chicos, sesenta y cinco a veces, entonces, yo me pongo en el lugar de ellas y debían ponernos a raya, si no, ¡todos se descontrolaba!

encuentro Yo soy mucho de añoranzas. El año 2008 yo estaba convaleciente y me habían operado. Tenía tiempo libre y justo sale esta cuestión llamada


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Facebook y pensé: “ah, ya, vamos a ver que es esto" y , Y típico de Facebook, empecé a investigar. ¿Estará esta persona? ¿esta otra? y así, nos fuimos conectando con la gente de básica de la Escuela Ocampo. Y se fue armando de red, hasta que con otro ex compañero de básica dijimos “oye podríamos hacer una reunión” y ahí empezamos a indagar. Yo fui a su casa, vivíamos cerca y mucha gente vivía por ahí también todavía. Así nos fuimos comunicando y logramos una de dieciséis personas. Invitamos a la profe Mónica ya que yo tenía su teléfono (desde esa vez que la fui a ver a Carrascal) e invitamos a la profesora Eliana, quien nos guió de quinto a octavo. Juntamos a las dos profesoras, Normalistas las dos y fueron a nuestra reunión y fue súper entretenido. Ahí uno entiende la memoria infinita que tienen ellas con cada uno de sus alumnos, que no se olvidan. Recuerdo escuchar a Mónica comentando “No, que este alumno y blah blah” y….¡han pasado cuantos cabros chicos! Fue muy entretenido vernos ya de adultos, ver como cambia las personas, fue simpático. * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

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