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R E F L E J O S

Re c i t a l Po 茅 t i c o Prisi贸n de Sevilla S e v i l l a , N ov i e m b r e 2 0 0 8 BARATILLO JOVEN


Desde el acontecer del ser humano, éste ha tenido la necesidad de expresarse. La ritualidad de ésta, se profesaba a través del halo mágico, que lo ceñía a la espiritualidad de su carga emocional. Desde los primeros gritos y sonidos guturales, vinculados a todo cuanto le rodeaba, hasta la desnuda y onírica pintura rupestre, pasando por el enfervorizado cántico, han jalonado sus periodos de búsqueda, pérdida y, hallazgo en su incesante aventura de la vida. Tal vez, podamos especular con que la primera expresión oral pudo tratarse del grito desgarrador que, aún en ciertas culturas permanece hoy día, se unía a la muerte del ser amado. La expresión como liberación del dolor y la necesidad de su poder purificador. De ahí, la herencia atávica que ha trascendido en la sociedad contemporánea y que se hace eco pero hacia otros reflejos que embargan el alma humana, traspasado el umbral del siglo XXI. Hablamos de la soledad, la desolación, la frustración, la ausencia de comunicación, el desarraigo… aunque también del amor, de la muerte, de los deseos y los sueños. Mescolanza de hechos y sentires que componen el planisferio emocional de cualquier ser humano. Más allá de otras consideraciones e interpretaciones, la expresión nos ha dotado, entre otras, de ese alivio sanador y reparador que detentan las Artes. Y que sigue formando parte inexcusable de cada uno de nosotros, con mayor o menor acierto, como hermosa herramienta que permite despojarnos del sufrimiento o revestirnos de amor. En nuestro caso, aquella se trata de la palabra, y más concretamente de la palabra poética.


Desde Baratillo Joven concebimos la Poesía como lugar de encuentro y celebración de la Palabra entre los seres humanos. En ese cruce de caminos y sensibilidades, conformamos un espacio abierto al desarrollo creativo al que os invitamos a formar parte protagonista: tejer la tupida urdimbre que eleve la trama poética hasta su mayor esplendor, contravenir los mensajes que tratan de individualizar y constreñir, dimensionar su referencia para sublimar su esencia. La Poesía es mestiza y por consiguiente, alabanza de la diversidad humana. Somos una continuación de ese invisible y enigmático hilo que nos vincula en el sentir poético con los que fueron e hicieron de la poesía su propia vida. Como herederos de la tradición oral, nos sentimos dichosos de compartir nuestras voces y palabras. Es un placer corresponder hoy, aquí, a vuestra consideración, porque la Poesía nos vincula a unos y a otros en el quehacer de la belleza como camino y acción. Y en ese empeño común, de forjar aquella, nos comprometemos, adicionando a la actitud del poeta, la del hombre, la de la mujer y sus circunstancias. La Poesía es palabra entregada que germina en quienes su sementera es fértil; es palabra habitada que se abre hospitalaria y generosa en la estancia que se ofrece. Hablamos de la palabra enaltecida y honesta, la palabra poética, nuestra palabra. "Y sólo en los demás y con ellos, nuestra palabra adquiere su verdadera esencia. Abiertas por siempre están las puertas..."


Inspirado en el poema III de Las Afueras, de J. Gil de Biedma. “Ciudad ya tan lejana! Lejana junto al mar:…”


El panorama de los insectos y la luna, Poeta en Nueva York, FGL


ยกquillo, vete para otra puerta que en mi cuerpo no te quiero y deja que entre el del pan, que me lo trae calentito y tierno!


Baratillo Joven


Reflejos