Page 1

NA MORALES Y LOS BENDITOS Ensamble de mテコsica colombiana (Colombia) Festival Centro 2014

Viernes 10 de enero de 2014 窶「 4:00 p.m. Bogotテ。, Sala de Conciertos Biblioteca Luis テ]gel Arango


TOME NOTA • Los conciertos iniciarán exactamente a la hora indicada en los avisos de prensa y en el programa de mano. Llegar con media hora de antelación le permitirá ingresar al concierto con tranquilidad y disfrutarlo en su totalidad. • Si al momento de llegar al concierto éste ya ha iniciado, el personal del auditorio le indicará el momento adecuado para ingresar a la sala de acuerdo con las recomendaciones dadas por los artistas que están en escena. •

Agradecemos se abstenga de consumir comidas y bebidas, o fumar durante el concierto, con el fin de garantizar un ambiente adecuado tanto para el público como para los artistas.

• Durante el transcurso del concierto por favor mantenga apagados sus equipos electrónicos, incluyendo teléfonos celulares, buscapersonas y alarmas de reloj. Esto ayuda a crear un ambiente propicio para disfrutar la música. • Por respeto a los derechos de autor de los compositores e intérpretes, no está permitido realizar grabaciones de audio o video ni tomar fotografías durante el concierto.

Este concierto se realiza en el marco del Festival Centro 2014, organizado por la Fundación Gilberto Alzate Avendaño.


Conformada en 2011, Na Morales y los Benditos hizo su primera aparición en público en el XXI Festivalito Ruitoqueño. Desde ese día ha venido abriéndose paso en la escena musical mediante la llamativa estética de la música tradicional colombiana hecha en espacios citadinos. Su mezcla de tradición con instrumentos no tradicionales sitúa a la agrupación en el género folclor urbano. Los Benditos son: Óscar Cortés, bajo eléctrico Bajista de 22 años, es estudiante de décimo semestre de música en la Universidad Autónoma de Bucaramanga UNAB. Ha hecho parte de los proyectos Jhakima, Mantilla y Pedro Gómez Band, y se ha presentado en escenarios como Ulibro 2010 y 2011, y Lea 2010, entre otros. Daniel Rivera, guitarra eléctrica Guitarrista de 23 años, cursa décimo semestre de música en la UNAB. Hace parte de la banda Tres y Yo, que en 2012 estrenó su producción ESO, nominada recientemente a los premios Shock. Ana María Rueda, coros Cantante de 20 años, es estudiante de quinto semestre de administración dual en la UNAB. Hace parte del coro de la Universidad Cooperativa de Colombia UCC, con el cual ganó el Diploma de Oro en la categoría Coros Mixtos en el Festival Internacional D’canto 2011. Hizo parte del musical Mensajero de navidad 2011.

1


Sebastián Loaiza, batería Baterista de 23 años, cursa décimo semestre de música en la UNAB. Perteneció al Coro UNAB, agrupación de gran trayectoria que ha participado en diversos festivales internacionales. Se desempeña como percusionista en la Banda Sinfónica UNAB y en la Orquesta Sinfónica UNAB. Natalia Morales, canto, teclado y dirección Nació en Barrancabermeja (Santander) en 1984. Fue estudiante becada de la UNAB, institución que en 2009 le otorgó el título de maestra en música con énfasis en música popular con distinción cum laude. Es compositora del bambuco Gota del sol, obra vocal inédita ganadora en el Festival Hatoviejo Cotrafa 2007. Su bullerengue Suena el viento fue seleccionado para el Banco de Partituras del Plan Nacional de Música para la Convivencia, del Ministerio de Cultura. La Estampilla Procultura de Barrancabermeja la premió con una beca municipal en investigación para la creación artística y cultural, patrimonio artístico, histórico local y regional, por su proyecto de composición e investigación inspirado en la obra literaria Pipatón, el cacique de los talones alados, de Élmer Pinilla Galvis.

2

Fue lectora evaluadora del Concurso Nacional de Cuentos de la Asociación Colombiana de Universidades ASCUN. Participó con sus composiciones en la primera producción del dueto Trapiche Molé. Perteneció al colectivo de músicas rivereñas Gaita Hembra. Junto a los coros UNAB y GGA, participó en festivales y seminarios en Colombia, Venezuela, Argentina y España. Fue docente del Programa infantil y juvenil de Estudios Musicales de la UNAB, y actualmente se desempeña como formadora dentro del convenio realizado entre la UNAB y el Ministerio de Cultura para el plan de formación en bandas y coros, del cual fue coordinadora en 2011. También hace parte de la producción Mujeres del Café, y desde 2011 lidera la agrupación Na Morales y los Benditos.


PROGRAMA Quédate

NATALIA MORALES (n. 1984)

Bambuco

Después que me olvidé de ti

HÉCTOR OCHOA (n. 1934)

Pasillo

Caballo viejo Fui y volví

SIMÓN DÍAZ (n. 1928) NATALIA MORALES

Bullerengue

Canción de luna Bambuco

Malas malas

LUIS FERNANDO HERMIDA (n. 1982) NATALIA MORALES

Raspa

Te agradezco INTERMEDIO Sabana

SIMÓN DÍAZ

Tonada venezolana

Seis cuerdas Bambuco

NATALIA MORALES

Suena el viento Bullerengue

Aguacerito de mayo Tambora

En pocas palabras Danza

Tacho Guabina

Todas las flores Bambuco

CONCIERTO No. 3 * Todos los arreglos: hechos por Na Morales y los Benditos.

3


NOTAS AL PROGRAMA Por Manuel Bernal Martínez En las alusiones al trabajo musical de la agrupación que hoy nos acompaña aparecen reiterativamente ciertas palabras y expresiones, que podríamos resumir en la manida frase “una fusión de ritmos colombianos tradicionales y sonidos modernos”. Por supuesto, en esa frase caben todo tipo de experimentaciones, más o menos afortunadas, ya sea ligadas a fenómenos comerciales, y a búsquedas expresivas personales, con mayor o menor grado de interacción entre elementos provenientes de diversas fuentes. Y encontrar ese equilibrio, si es lo que se busca, es de los retos más difíciles para el músico actual.

4

La directora de esta interesante agrupación es Natalia Morales (n. 1984), una joven y brillante compositora, cantautora, instrumentista e investigadora, que desarrolló su carrera musical becada en una reconocida universidad bumanguesa y la terminó en el año 2009 con una tesis merecedora de la distinción cum laude, lo que nos habla a las claras de su compromiso académico y artístico. Nacida en medio de la música local tradicional, la creación de Na Morales y los Benditos es, de alguna manera, producto de la buena fortuna, en tanto que al posponer sus estudios de posgrado decidió convocar a un grupo de artistas conocidos para mostrar y trabajar sus canciones, dando lugar a un muy interesante proyecto que ya se concreta en galardones, presentaciones en conocidos eventos y un primer trabajo discográfico. “Tengo una vibración natural con las raíces, mientras que los integrantes del grupo tienen gustos diferentes, como el rock argentino. Esa mezcla nos da un sonido especial”, afirma contundentemente. Las vivencias amorosas y los estados de ánimo son el hilo conductor en los textos de las canciones de su autoría, que Natalia nos presenta con sus propias palabras: “En este proyecto aparecen tamboras, bambucos, bullerengues, raspa, guabinas, danzas, que hablan del amor y de particularidades en la vida”. Un primer elemento a destacar es esa filiación con géneros locales de diversas regiones culturales del país, que aparecen filtrados a través del intercambio e hibridación con elementos del lenguaje musical provenientes de géneros transnacionales. Se da en la música de Morales un elevado nivel de fusión, de esa fusión bien entendida (y bien practicada) en la que el producto final no parece una colcha de retazos con cosas tomadas de aquí y de allá para parecer novedoso, sino que se logran obras que suenan integrales, auténticas y originales. Por supuesto, se escuchan pasajes que rememoran excelentes trabajos anteriores que son poco conocidos por el público general, como es el caso de la cantante Lucía Pulido, que junto con el Bloque de Búsqueda empezó a “sacudir el cotarro” a mediados de la década de los noventa, especialmente con música de la costa Caribe. Y


eso está muy bien, porque indica que, además de lo tradicional campesino, hay un conocimiento de la historia reciente; esto le permite proyectar hacia el futuro una continuidad que construye sentido en momentos en que se tiende a una producción individual descontextualizada en la que cada quien desea ser tan original que termina descubriendo el agua tibia. Sin duda, uno de los aspectos fundamentales de la mencionada modernidad en sus obras radica precisamente en la construcción de las letras de las canciones. Acostumbrados como estamos a que, en su gran mayoría y por una tradición más que centenaria, los textos tuvieran formas clásicas de la rima con grandilocuencias en símiles y metáforas, o, por otra parte, estuvieran formulados con la estructura de la copla popular o la décima, es refrescante encontrar un lenguaje sencillo, de actualidad, que nos conecta rápidamente con la vivencia, que nos permite sentirnos identificados y sonreír... que nos llega. Algo asimismo destacable es que esa sencillez que a veces se percibe como simplicidad ingenua cuando solamente se leen las letras, encuentra su lugar adecuado y engrandece su significado con melodías y ambientes sonoros bien desarrollados. El bambuco Seis cuerdas es del año 2009 y, contrario a otras canciones dedicadas al instrumento, no presenta a la guitarra como el medio para crear y expresarse (la compositora es pianista y en la canción deja clara su difícil relación con este instrumento), sino como el medio físico para construir el amor desde la cotidianidad: ... con otra cuerdita conecté mis ojos con tu mirar. Desde otra cuerda me lancé, cual Tarzán, al paisaje florecido que prometen tus labios al besar. ... con la sexta cuerda: el mi profundo, amarré tu cuerpo a mi mundo, y te amé.

Fui y volví es un bullerengue de reciente creación (2011) y a partir de la segunda aparición de los primeros versos, que se volverán el estribillo de la canción, estos se nos presentan con el tradicional acompañamiento de palmas y tablitas llevando el pulso, elemento que caracteriza al formato campesino y a los denominados ‘bailes cantados’. Aquí, el amor es más complicado y la letra se debate entre el estribillo, que semeja un reclamo por la inmovilidad del otro: “Fui y volví, y tú, ¿qué has hecho? / Yo he visto el mundo con mis ojos miopes, / yo pisé la arena, miré la noche / y a la luna la vi”, y el reconocimiento a regañadientes del amor todavía existente: “Siete guerras he vivido / y entre flores me han amado, / pero si oigo tu llamado, / creo que me rindo / y olvido todo lo que ha pasado...”. Te agradezco, del año 2008 y sin género reseñado, es una balada muy íntima en la que la cantautora se enfrenta, solitaria con su piano, al sentimiento que le da título a la canción: “... Te agradezco que has podido soportar / mis

5


derrumbes, mis tormentas, mi altamar; / que si lloro en el teléfono, siempre sabes escuchar / hasta el último de mis tristes cuentos...”. En contraste temático está la raspa Malas malas, del mismo año, en la que las conductas tildadas como reprochables de cierto tipo de mujeres son asumidas en una soledad engañosa donde el término “nadie” es más una personificación, algo real, que el vacío que denota: “...Yo solo soy así cuando nadie está conmigo, porque nadie es mi amigo, yo con nadie soy así. Si acaso yo me voy, yo solita no me voy porque nadie empaca la maleta y se va conmigo...”

6

El título Tacho hace referencia a esos momentos de juego infantil en que se solicita un receso, un rompimiento momentáneo del flujo lúdico para detenerse por algún motivo personal de quien lo solicita o para retirarse definitivamente. La obra, del año 2009, es una guabina con toques de blues y evidentes referencias a un jazz-waltz, con momentos muy contrastantes entre el sentimiento de tristeza por el fracaso amoroso y la rebelión contra el daño que se causó, para, finalmente, esbozar una “brisa de paisaje nuevo”. Comienza con una voz grave y lejana que explota dolorosamente en el estribillo: “...y siento que el engaño es cosa natural pa’ mí y pa’ ti, pero hace tanto daño que ya no quiero seguir: ¡Tacho, tacho, tacho! Siento que el engaño es cosa natural pa’ ti, ya no pa’ mí, y que opaca las miradas y las luces que te di. Hoy renuncio a ti, este juego ya no más, yo tacho, tacho, tacho...” Quédate es un bambuco modal compuesto en el año 2006, rápido y de carácter fuerte, pleno de cortes y sonoridades urbanas, con solos instrumentales en la sección central y con elementos de la tradición Caribe presentes en el tratamiento vocal. El texto comienza simultáneamente con la música y nos habla también de los sentimientos encontrados y las dudas del amor: “Abriré la puerta para que puedas entrar... puede que esta noche principalmente juguemos a amar... No se vale mentir, no se vale escapar ... Ay, yo no sé si puedas regresar… Ay, yo no sé si deba olvidar”. Por otra parte, aunque en la misma línea de sentimientos amorosos ambivalentes, En pocas palabras es una bella danza con marcada influencia de la balada pop, e incluye la sonoridad ubicua de la armónica: “Mejor me duermo bien tempranito, / así no pienso más en ti; / aunque confieso que te llevo siempre conmigo / y cuando sueño también estás aquí. / Lento y espeso parece el tiempo que viene, llega y se va sin ti. / No sé, creo que tu voz trae la fuerza, el viento, las tardes… / trae al sol.” Suena el viento es una canción del año 2007 que conserva del bullerengue campesino la rítmica básica y el conocido “lereo” que las cantadoras intercalan adornando los textos e improvisaciones; es también modal y


fue seleccionada para el Banco de Partituras del Plan Nacional de Música para la Convivencia del Ministerio de Cultura1. Su texto es algo complejo, con referencias tanto al extrañamiento como al regreso: “... Ven a bañarte en Miramar. / Ven, asómate a la verdad. / Aquí nacieron tus hermanos, / tu corazón no sufrirá (...) Lejos de ti voy a volar, / tus callecitas he olvidado para no regresar (...) Yo guardo todo lo que amas y por mi amor regresarás / olerolei, suena el viento y ya...”. También proveniente del complejo de los bailes cantados, está la tambora titulada Aguacerito de mayo, con permanentes citas rockeras y algunas jazzísticas, superpuestas a la base campesina de acompañamiento resumida en la batería. Aquí, el amor parece llegar en contravía de la temporalidad, de manera inoportuna, con el otro ya comprometido en su amor, y de allí el juego de palabras: “Aguacerito de mayo, ¿por qué caes en abril? ... Pareces brisa de agosto que debe elevar cometas ... ¿Por qué será que al mirarte me siento como en enero? ... Mira que soy toda orejas, / mira que soy toda oídos. / Si de tu novia te quejas, / canto, salto, bailo y brinco...” Finalmente está el bambuco Todas las flores, del año pasado, tal vez el más tradicional de todos en su música y en su canto al amor: “... tú me creaste con tu voz, me regalaste un buen corazón, / y entre las aguas que hay para beber, tú me dejaste escoger. / Y aunque a veces yo me alejaba, tú me regalaste todas las flores. ... Hoy te lo digo y te lo canto: / mi corazón te anhela tanto / que ya no quiero de vez en cuando. / Quiero vivir a diario de tus encantos. ... Yo te amo, sí, yo te amo...” De otros compositores, la agrupación nos presenta cuatro canciones. En primera instancia, y muy relacionado con Natalia Morales por su juventud y su estilo compositivo, está Luis Fernando Hermida (n. 1982), quien se ha dado a conocer en los últimos años en el circuito de concursos y festivales con canciones y músicas novedosas que le han ganado gran reconocimiento en el medio. Su bambuco Canción de luna fue ganador como obra inédita en el Festival Mono Núñez del año 2006 y desde entonces cuenta con el favoritismo de muchos intérpretes de música andina que lo han incorporado en su repertorio. La obra tiene bastantes elementos del blues y un acompañamiento de guitarra más “suramericano” que otra cosa, que acerca el tema a una chacarera que se mueve sobre dos ciclos armónicos de cuatro acordes. El texto es bien interesante, pues difiere de aquellos en que la luna está en contexto romántico, para presentárnosla como testigo del transcurrir humano: “Ahí estás, luna, cuánto tiempo llevas esperando al sol ... guardando secretos por la eternidad...”; pero además está cansada: de callar, de ver al tiempo pasar, de brillar incluso, de seguir girando, de quien le declamó, de quien por amor la regaló. 1

Puede consultarse, junto con muchas otras, en www.senderos.gov.co/partituras/

7


En segunda instancia está el compositor antioqueño Héctor Ochoa Cárdenas (n. 1934), cuya obra está centrada mayoritariamente en la exaltación del sentir popular, con una “sincera y profunda inspiración impulsada por el amor a su tierra antioqueña”, y quien se convirtió en continuador del estilo de la música colombiana del interior del país basada en los lenguajes compositivos desarrollados por los centenaristas, con alguna influencia de músicas populares latinoamericanas como la ranchera y el bolero. Su conocido y romántico pasillo Después que me olvidé de ti es muestra fidedigna de ese estilo.

8

El único compositor no colombiano en este programa es el gran Simón Díaz (n. 1928), músico que logra plasmar la universalidad humana en música profundamente arraigada en su terruño llanero. Tal vez su obra más conocida es el pasaje Caballo viejo, en el que describe metafóricamente los sentimientos de amor de un hombre mayor por una mujer más joven. Lo que pocos saben es que la temática de esa canción, e incluso parte de la letra, provino de una sesión de contrapunteo en un parrando, cuando Díaz, ya entrado en años, se disputa no tan cordialmente la atención de una bella muchacha con otro coplero que estaba en la reunión2. Por otra parte, está la bellísima tonada Sabana, basada en las características de los cantos de trabajo de arreo y vaquería, que se refiere a la historia de un hecho cumplido: el encuentro entre dos hombres, uno encima de un tractor, que le propone a otro, que está a pie, su desarraigo del llano y de las labores llaneras en pos de mejores ingresos en los campos petroleros. Es en ese contexto, cuando el llanero se despide del paisaje entrañable, que entendemos los textos nostálgicos y las alusiones a que “... mañana, cuando me vaya, te quedarás tan solita como becerro sin madre, como morichal sin agua...”.

2 Una reconstrucción de este contrapunteo, seguida de la versión original de Caballo viejo, así como la de la tonada Sabana, están en el disco “Simón Díaz cuenta y canta, Volumen 1”. Caracas: El palacio de la música, 1994. CD-2067.


Biblioteca Luis Ángel Arango Horario: Lunes a sábado de 8:00 a.m. a 8:00 p.m. • Domingos de 8:00 a.m. a 4:00 p.m. • No hay servicio los días festivos

Calle 11 # 4 - 14 Ahora usted puede afiliarse a nuestra

Red de Bibliotecas La Red de Bibliotecas está compuesta por la Biblioteca Luis Ángel Arango en Bogotá, 20 bibliotecas, 10 áreas culturales y 5 centros de documentación y presencia en 28 ciudades del país.

Beneficios generales

• Préstamo externo de material bibliográfico de toda la Red de Bibliotecas, con excepción de los de consulta limitada. • Reserva de material bibliográfico desde la cuenta de usuario. • Descuento en boletas para conciertos realizados en la BLAA. • Acceso remoto a algunos recursos electrónicos (bases de datos especializadas, revistas electrónicas y libros electrónicos) suscritos por la Red de Bibliotecas del Banco de la República. sociosblaa@banrep.gov.co • www.banrepcultural.org Biblioteca Luis Ángel Arango

@banrepcultural

Programa de mano aprobado na morales 21 11 2013  

Conformada en 2011, Na Morales y los Benditos hizo su primera aparición en público en el XXI Festivalito Ruitoqueño. Desde ese día ha venido...

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you