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CUARTETO AMERNET cuarteto de cuerdas (Estados Unidos) Martes 22 de octubre de 2013 窶「 7:30 p.m. Bogotテ。, Sala de Conciertos Biblioteca Luis テ]gel Arango Viernes 25 de octubre de 2013 窶「 7:30 p.m. Barranquilla, Iglesia La Inmaculada


TOME NOTA •

Los conciertos iniciarán exactamente a la hora indicada en los avisos de prensa y en el programa de mano. Llegar con media hora de antelación le permitirá ingresar al concierto con tranquilidad y disfrutarlo en su totalidad.

Si al momento de llegar al concierto éste ya ha iniciado, el personal del auditorio le indicará el momento adecuado para ingresar a la sala de acuerdo con las recomendaciones dadas por los artistas que están en escena.

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Agradecemos se abstenga de consumir comidas y bebidas, o fumar durante el concierto, con el fin de garantizar un ambiente adecuado tanto para el público como para los artistas. Durante el transcurso del concierto por favor mantenga apagados sus equipos electrónicos, incluyendo teléfonos celulares, buscapersonas y alarmas de reloj. Esto ayuda a crear un ambiente propicio para disfrutar la música. Por respeto a los derechos de autor de los compositores e intérpretes, no está permitido realizar grabaciones de audio o video ni tomar fotografías durante el concierto.

Los conciertos realizados en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango están autorizados por la Dirección Administrativa de la Secretaría de Gobierno de Bogotá, mediante la Resolución 051 del 15 de febrero de 2013


El estreno mundial de ADAS La comisión o encargo de creación de nuevas obras artísticas ha sido una práctica histórica. En muchos casos, para emperadores, reyes o miembros de la nobleza, hacerlo era una manera de demostrar su poder, celebrar un evento histórico o, simplemente, una manera de hacer uso de los artistas a su servicio – para componer música para eventos especiales o para amenizar diferentes momentos del día. A pesar de los avances científicos que ha traído consigo la modernidad, el arte sigue siendo un espacio en el que -como sociedad- buscamos interpretación, simbología, significado e identidad. El arte presenta al público, de manera abierta, el atrevimiento creativo, el ingenio y el riesgo individual del ser humano. Una obra de arte es capaz de sacudirnos, conmovernos e identificarnos. Desde la inauguración de la sala de conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango en 1966, el Banco de la República ha creído en la importancia que la comisión de nuevas obras artísticas tiene para una sociedad y para los artistas en los que una entidad depositó su confianza. Varios han sido los invitados a ser parte de este programa que fomenta la creación, la circulación de ideas y la formación de identidad musical (tanto para el país como para el compositor invitado). El Banco de la República celebra hoy el nacimiento de una nueva obra compuesta por el compositor barranquillero Guillermo Carbó. ADAS, para cuarteto de cuerdas, será interpretada por el Cuarteto Amernet de Estados Unidos. Adicionalmente, el ensamble grabará esta obra, la cual será incluida en un disco dedicado a obras comisionadas por el Banco de la República –la continuación del proyecto discográfico Compositores de nuestro tiempo el cual fue editado en 2004 y que incluye obras de Fabio González Zuleta, Luis Antonio Escobar, Blas Emilio Atehortúa, Alba Lucía Potes, Sergio Mesa y Germán Borda Camacho. El encargo de una obra es una apuesta. Un salto al vacío que da alas para dejar volar la imaginación, la creatividad y las posibilidades – tanto para el compositor, como para el público que es quien recibe el resultado final. Los invitamos a escuchar activamente y a comentar la nueva obra de Guillermo, y a pensar en cuántas otras creaciones de cuántos otros de nuestros compositores tenemos aún pendientes por descubrir. Bienvenidos

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Misha Vitenson y Marcia Littley, violines; Michael Klotz, viola y Jason Calloway violonchelo. Cuando el New York Times se refirió al Cuarteto Amernet con los términos “inteligencia” y “enorme satisfacción”, quedó en evidencia el aprecio y el reconocimiento a uno de los cuartetos de cuerdas más excepcionales de nuestro tiempo. La agrupación se conformó en 1991, cuando sus integrantes eran aún estudiantes de la Escuela Juilliard; desde 2004 es cuarteto en residencia de la Universidad Internacional de la Florida, en Miami. Apenas terminada su primera temporada de conciertos, despertó gran interés a nivel internacional al obtener la medalla de oro del Concurso Internacional de Música de Tokio, justo antes de ganar el primer premio en el prestigioso Concurso de Cuartetos de Cuerda de Banff (Canadá). La intensa agenda de presentaciones del Cuarteto Amernet los ha llevado a través de los Estados Unidos, así como a Asia, Europa y el Medio Oriente. Han colaborado en trabajos con las agrupaciones más destacadas de nuestro tiempo, como los cuartetos de Tokio, St. Lawrence y Ying, así como con los músicos Shmuel Ashkenasi, Robert deMaine, Andrés Díaz, Roberto Díaz, David Ehrlich, Guillermo Figueroa, Yehuda Hanani, Gary Hoffman, Marc Johnson, Ida Kavafian, Paul Katz, Anton Kuerti, Ruth Laredo,


Seymour Lipkin, Valentina Lisitsa, Anthony McGill, Sherrill Milnes, Rainer Moog, Christopher Rex, Nathaniel Rosen, Barry Snyder, James Tocco, Kyung Wha-Chung y Zvi Zeitlin. Antes de ocupar su actual posición en la Universidad Internacional de la Florida, el Cuarteto Amernet se desempeñó como cuarteto en residencia en la Northern Kentucky University y en el College Conservatory of Music de Cincinnati. Además, durante el 2004-2005 la agrupación trabajó en calidad de cuarteto residente en el Caramoor Center for the Arts. Sus distinguidas presentaciones se han llevado a cabo en escenarios como Ravinia, el Lincoln Center, la Harvard Musical Association y la Universidad de Princeton, así como en notables festivales alrededor del mundo, incluyendo los de Lucerna, San Miguel de Allende, Tel Aviv (Israel), Colima (México), Great Lakes, Maui, el Festival Mostly Mozart, Music in the Mountains, Maverick Concerts, Morelia y Bowdoin. La agrupación se ha presentado también como cuarteto solista junto a la Sinfónica de Cincinnati, con Alan Gilbert. El Cuarteto Amernet ha dirigido talleres y clases magistrales en Buúfalo, Los Ángeles, Memphis y New Orleans, entre otras ciudades, así como programas de residencia en las universidades de Columbia, Penn State y Western Illinois, en el Antioch College y el Wiliams College. Fundaron también el Norse Festival, que consiste en una temporada de talleres de verano en la Northern Kentucky University. Actualmente dirigen un campo de verano en torno a la música, llamado Animato, en la Florida. Son varias las subvenciones que este cuarteto ha recibido de entidades como la Corbett Foundation, la Greater Cincinnati Foundation, La Salle Foundation, Fine Arts Fund, la Cincinnati Chamber Music Society y la Amernet Society, para el desarrollo de programas educativos, de nuevas composiciones de música de cámara por encargo y para sus reconocidas series de conciertos y conversatorios musicales. A la agrupación le fue concedida el premio de la Chamber Music Rural Residency en 1995, año durante el que repartieron su tiempo entre las comunidades de Johnstown, Somerset e Indiana, en Pennsylvania. La música de nuestro tiempo siempre ha sido una importante vocación de la agrupación. Son varias las obras que les han encargado a compositores de renombre, como varios han sido sus trabajos junto a músicos notables, como Anthony Brandt, John Corigliano, Stephen Dankner, David Epstein, Toshi Ichiyanagi, Harold Meltzer, Gerhard Samuel, Morton Subotnick, y Dmitri Tymoczko. Adicionalmente, el Cuarteto Amernet ha realizado numerosas grabaciones, entre las que se cuentan la del Concierto para clarinete, oboe, cuarteto de cuerdas y bajo, de John Harbison, ejecutado junto a Sara Lambert Bloom y Charles Neidich como solistas; The Butterflies Began to Sing (Las mariposas comenzaron a cantar), obra para cuarteto

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de cuerdas, bajo, teclado MIDI y computador, de Morton Subotnick; un álbum de cuartetos del compositor norteamericano Stephen Danker; el Cuarteto para cuerdas y el Quinteto de contrabajo, de Dmitri Tymoczko; y el Cuarteto de cuerdas, de Debussy, junto con el Concierto para piano, violín y cuarteto de cuerdas, de Chausson, con James Tocco y Yehonatan Berick. A esto se suma el interés manifiesto de Amernet por explorar trabajos en colaboración con otros artistas y agrupaciones, lo que recientemente los llevó a presentarse junto al pianista de jazz Steve Allee, con la agrupación de danza Josée Garant Dance y con los Kruger Brothers. El Cuarteto Amernet aboga sin cesar por la interpretación de obras ignoradas del pasado, buscando darle vida nueva a la experiencia del concierto a través de programas innovadores. La temporada de conciertos en curso del Cuarteto Amernet incluye presentaciones en el Festival Internacional Cervantino y el Kennedy Center, tanto para los conciertos Fortas como en colaboración con Cantor Netanel Hershtik para Pro Musica Hebraica. En calidad de solistas, se les escuchará junto a la Princeton University Orchestra, así como en los estrenos de diversas composiciones para cuarteto. A esto se suman presentaciones en Canadá, Latinoamérica e Israel.

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Guillermo Carbó nació en Barranquilla en 1963. Inició sus estudios musicales en armonía con Solón Garcés y estudió teoría de la música en el Conservatorio de la Universidad Nacional en Bogotá. Posteriormente ingresó al Berklee College of Music en Boston en donde, laureado con los premios Youth Concerts at Symphony Hall y Richard Levy Award, se graduó con honores – Cum Laude – como compositor bajo la tutela de John Bavicchi (alumno de Walter Piston). Además profundizó sus estudios en armonía y contrapunto con Hugo Norden, profesor del Boston Conservatory. En Francia estudió composición con Philippe Leroux en los conservatorios de BlancMesnil y de Nanterre. Paralelamente realizó estudios en la Universidad de la Sorbona y obtuvo una maestría y un doctorado en musicología con una tesis laureada sobre la música de tradición oral de un grupo de poblados del Caribe colombiano, investigación publicada en Francia por la casa editorial L’Harmattan en el libro Musique et danse traditionnelles en Colombie: la Tambora. Igualmente obtuvo los premios Carolina Oramas del Icetex y Becas de Creación de Colcultura. En su repertorio de obras se encuentra música para diversos formatos instrumentales: orquesta, banda, solos, dúos y de cámara, además de algunas incursiones en la música electroacústica. Su música, “elocuente y expresiva” (Rafael Puyana: El Tiempo, 23-7-98), ha sido difundida e interpretada en Colombia, Francia, Inglaterra y Estados Unidos por agrupaciones como la Orquesta Sinfónica de Colombia, la Orquesta Filarmónica de Bogotá, la Banda Nacional, la Sinfonietta de París, la Camerata Latina de París, la Chimera Ensamble de York, la Berklee Concert Band, entre otras. Actualmente es productor y director de YAI Records y profesor de armonía y composición en la Universidad del Atlántico de Barranquilla.

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OBRAS DE GUILLERMO CARBÓ

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- ADAS para cuarteto de cuerdas (2012) Obra comisionada por el Banco de la República - Bor para piano, clarinete y fagot (2012) - Alborada para banda sinfónica (2007-2008) - Curramba para quinteto de cuerdas(2000-2003) - Cordal 23 para orquesta de cuerdas (1998) Estreno en París, Iglesia Saint Severin - Chontaduro para marimba (1998) Estreno en Nanterre, Francia, 1998 - Magüare para guitarra (1995) Estreno en Bogotá, 1995 - Wayra para quena (1994) Estreno en Duran, Francia, 1995 - Trípode para contrabajo y medios electroacústicos (1992) Estreno en París, 1992 - Cordal 2 para violín y violonchelo (1991) Estreno en París, 1991 - Frecuencia modulada para cinta magnetofónica (1990) Estreno en Bogotá, 1990 - Cordal 11 para once instrumentos de cuerda (1989) Estreno en París, 1989 - Ensayo para orquesta (1989) Estreno en Bogotá, 1994 - Mojón para banda (1985) Estreno en Boston, 1985 - Sona para piano Estreno en París, 1989

GRABACIONES DESTACADAS - Curramba, música de cámara de Guillermo Carbó. YAI Records - Producciones Tambora 2004. -

Trípode de Guillermo Carbó para contrabajo y medios electroacústicos Incluida en Onda electroacústica en Colombia, obras colombianas de música electroacústica C.D. A.C.M.E. 01, 1998.


PROGRAMA Cuarteto de cuerdas No. 5 (1995) Introducción Giocoso Interludio I Lento espressivo Interludio II Presto scorrevole Interludio III Allegro energico Interludio IV Adagio sereno Interludio V Capriccioso

ELLIOTT CARTER (1908-2012)

INTERMEDIO ADAS (2012)

Cuarteto de cuerdas No. 4, BB95 (1928)

GUILLERMO CARBÓ R. (n. 1963) Estreno mundial Obra comisionada por el Banco de la República

BÉLA BARTÓK (1881-1945)

Allegro Prestissimo, con sordino Non troppo lento Allegretto pizzicato Allegro molto

CONCIERTO No. 72

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NOTAS AL PROGRAMA Por Ellie Anne Duque

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Elliott Carter (1908-2012) Los cuartetos para cuerda de Elliott Carter están posicionados dentro de los mejores del repertorio norteamericano moderno. En ellos hay riqueza técnica y expresiva en medio de un ambiente ampliamente experimental que se pone límites sonoros al trabajar con instrumentos acústicos. Cuando en 1951 Carter se decidió a componer por primera vez para un cuarteto, lo hizo no solo para participar en un concurso, sino para “entenderse a sí mismo”. El compositor asegura haberse recluido con el repertorio de cuartetos de Haydn, Mozart, Beethoven, Debussy, Ravel, Bartók, Berg y Crawford Seeger para entender el conjunto como medio de expresión de sus ideas. Como resultado, nació uno de los cuartetos norteamericanos más difíciles en lo técnico y más complejos en cuanto a contenido. Su segundo cuarteto apareció en 1959, el tercero en 1971, el cuarto en 1986 y el quinto en 1995. Usó la cuerda también en tríos y existen dos obras más para cuarteto, tituladas Fragmentos. Sin embargo, para el mismo compositor, el enfrentarse a la tradición de escribir para un cuarteto le exigió un esfuerzo que fue más allá de lo musical. Elliott Carter fue sin duda una de las figuras más importantes de la música contemporánea norteamericana, sobre la cual ejerció un gran dominio con más de medio siglo de actividad. Sus primeras composiciones, incluyendo el ballet Pocahontas, de 1939, y su Sinfonía No. 1, de 1942, reflejan sus gustos neoclásicos, aprendidos de Walter Piston y Gustav Holst, sus primeros maestros en Harvard (1926-32), como también la influencia de la música de Stravinsky, recibida por medio de las enseñanzas de Nadia Boulanger en París. Su estilo más característico surge a partir de la Sonata para piano, de 1946, y la Sonata para violonchelo, de 1948, en las que prima una compleja polifonía de índole rítmica. En su obra hay cambio permanente y mutación rítmica constante lograda a través del manejo de tiempos musicales diferentes y simultáneos. En sus piezas, Carter construye lo que luego habría de denominar “un escenario auditivo para que los intérpretes actúen con sus instrumentos.” Compositor prolífico y longevo, logró escribir unas cuarenta obras en la década comprendida entre sus noventa y cien años de edad. Su trayectoria fue reconocida con dos premios Pulitzer y un sinnúmero de menciones de prestigio académico. El Cuarteto No. 5 está organizado en once secciones breves (la más extensa dura un poco más de dos minutos y medio), las cuales, a su vez,


se subdividen en cinco secciones separadas por Interludios que semejan trozos improvisados, si bien todas las notas están escritas en la partitura. En estos interludios, Carter quiso que se escucharan gestos tentativos, similares a los que ejecuta un instrumentista cuando “calienta” sus dedos antes de una presentación. Son pequeños debates entre los instrumentistas acerca del fraseo y el colorido. Se escuchan frases de secciones ya escuchadas, ornamentos y sucesiones sueltas de notas. Los otros movimientos conforman una suite, y en cada uno de ellos Carter dirige su atención a un evento musical: sonidos ágiles, volátiles, acordes deslizantes, armónicos, pizzicatos y gestos aleatorios. La narrativa es breve, constantemente interrumpida, si bien todo el ambiente del cuarteto es ligero y suelto para esconder así su técnica imaginativa. De esta obra dijo Carter: “Mi quinto cuarteto se convirtió en una despedida a los cuatro anteriores y en la exploración de una nueva visión…” Guillermo Carbó Ronderos (n. 1963) Guillermo Carbó es oriundo de Barranquilla y poseedor de una hoja de vida que lo acredita como docente, investigador, compositor y director. Sus intereses musicales son muy variados y giran alrededor no solo de la tradición musical académica, sino también de la tradición de las tamboras de la costa Atlántica colombiana y del jazz. Actualmente se desempeña como decano encargado de la facultad de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico y como director musical de la Atlántico Big Band. Adelantó estudios de pregrado en composición musical en Berklee College of Music (Boston) y de análisis, composición, electroacústica y musicología en la Escuela Nacional de Música de Pantin, el GRM, el IRCAM y la Sorbona de París, universidad que le otorgó un doctorado Ph. D. en musicología. Acreedor de varias distinciones, se destacan entre ellas: Youth Concerts at Symphony Hall Award; Berklee College of Music (1985 y 1986); Richard Levy Award; Becas Creación Colcultura (1996); Ganador en el III Concurso de compositores colombianos, Orquesta Sinfónica de Colombia (2002); Carolina Oramas, Icetex (1995); Ganador del Portafolio de estímulos, en la modalidad Temporadas concertadas - Atlántico Big Band, Secretaría de Cultura, Patrimonio y Turismo, Alcaldía de Barranquilla (2011). En su listado de obras sobresalen piezas para banda (Mojón, Fantasía), para piano solo (Sona),conjuntos de cámara diversos (Cordales, Curramba) y obras con cinta magnetofónica (Trípode, Cordales). Algunas de sus composiciones originales así como sus trabajos de jazz e investigaciones sobre la tambora se pueden escuchar en grabaciones.

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El cuarteto para cuerdas ADAS, escrito por encargo del Banco de la República, es un ejercicio sonoro que se construye a partir de la experiencia de Carbó en el medio de las cuerdas, bien desarrollado en su serie de Cordales, donde se suceden eventos y cuadros sonoros. En palabras del mismo compositor,

ADAS es un momento de obra sin real principio ni fin, solo una muestra posible de sí misma, una composición unitaria de carácter vivo y un tanto jovial, inscrita entre los silencios de cualquier sala de conciertos, espacio o lugar. Posee una forma casi abierta, más bien circular, y podría prolongarse o cortarse, aunque tal vez nunca truncarse. Está compuesta de situaciones acústicas aparentemente opuestas, no obstante profundamente relacionadas entre sí, yuxtaponiendo espacios de exploración tímbrica en un mundo introspectivo en el interior del sonido, con la recurrencia propia de las músicas tradicionales y de la música popular. Son los dos lados de un mismo objeto, cuyo contenido contrasta obviamente, manteniendo sin embargo su esencia, siempre presente y la cual pertenece a una misma realidad.

El nombre apocopado proviene de una serie de obras para dos, tres y cuatro instrumentos respectivamente (Al, Bor, Adas,), que se inspiran en aquellos espacios concomitantes de prácticas musicales en heterofonía, y que generan una particular sensación de desfase acústico de gran impacto sensitivo y espiritual, finalmente siendo esto solo un pretexto composicional…

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Béla Bartók (1881-1945) Tal vez uno de los aspectos más apasionantes del trabajo de Bartók —por su carácter pionero y sus posteriores repercusiones— es el relacionado con las investigaciones en el campo de la música popular húngara, comenzadas en 1904. Béla Bartók (1881-1945) y Zoltán Kodály (1882-1967) fueron los iniciadores de la investigación científica y sistemática de la música tradicional. Sus inquietudes en torno al tema fueron suscitadas por el ánimo nacionalista que invadió a Europa a finales del siglo XIX y que inspiró las obras de Chopin y Liszt en un principio, y luego las de Smetana, Grieg y Dvorak. En Bartók la chispa nacionalista se alimentó de su profundo sentido de lo humano y lo llevó a emprender una minuciosa labor investigativa que nunca interrumpió, ni siquiera durante sus últimos años de vida en los Estados Unidos. A lo largo de sus investigaciones sentó las bases de un método de recolección y análisis cuyos lineamientos generales tienen, aún hoy en día, gran aplicabilidad. Su método se inicia con una descripción detallada de las primeras observaciones y recolecciones y continúa con la ardua labor de transcripción, catalogación y análisis, para llevar la investigación a su objetivo último: el análisis comparativo y, en el caso de Bartók, la reelaboración y proyección creativa del resultado de sus pesquisas, a través de sus propias composiciones. Mientras la mayoría de sus contemporáneos miraba con desdén la música de las comunidades rurales que Bartók estudiaba (por considerarla de corte


primitivo y rudimentario), este desentrañaba, con el análisis, la estructura esencial de los ritmos y tonadas, para luego esbozar interesantes teorías acerca de las comunidades rurales húngaras, rumanas, eslovacas, turcas y del África Septentrional y desarrollar su filosofía e ideología propias. El tratamiento que dio Bartók a esta materia prima musical tuvo muchas variaciones. Desde las instrumentaciones y armonizaciones relativamente descomplicadas, hasta las más abstractas reelaboraciones de los elementos esenciales de las músicas estudiadas. Su estilo más característico surgió en 1911 con el Allegro bárbaro para piano solo. El tema central de la obra no es una tonada tradicional, aunque su ritmo y fraseo se asemejen a un aire popular. Las notas martilladas con énfasis se convirtieron en uno de los rasgos sobresalientes de su estilo. También surge una nueva armonía plena de disonancias y a la vez firmemente arraigada en un centro tonal. Desde la armonía, Bartók controla forma y contrapunto. La armonía en Bartók elude cualquier definición: ni los términos de politonalidad o atonalidad describen por completo sus sonoridades características. Bartók, uno de los grandes pianistas virtuosos de la primera mitad del siglo XX, hizo aportes considerables a la música para cuerda. Sus dos conciertos para violín, las dos rapsodias para violín y orquesta, el concierto para viola y los cuartetos así lo demuestran. Estos últimos fueron, además, vehículos de sus propuestas musicales más radicales y experimentales. En total, Bartók escribió seis cuartetos, logrados entre los años 1909 y 1939, obras que permiten rastrear su desarrollo, desde los reflejos del repertorio que influenció su formación, pasando por las inspiraciones tomadas de músicas rurales y el afincamiento de su propia voz. El primer movimiento del Cuarteto No. 4 es un trozo serio de ritmos enfáticos de colorido oscuro con grandes gestos expresivos. El segundo, es un acelerado movimiento perpetuo, enmarcado por el misterio del sonido opacado con sordinas, que se puede traducir como el retrato de un estado de conmoción expectante que se resuelve en el tercer movimiento No muy lento. Aquí, el discurso entonado por cada instrumento está impregnado de sabiduría, como si fuera la plácida resolución de las dudas planteadas en los dos primeros movimientos. Ahora hay libertad para un juego: el Allegretto pizzicato que evoca el papel del scherzo de antaño. Sobre un ritmo insistente y estable suceden pequeñas explosiones sonoras y síncopas lúdicas que presentan el conjunto de cuerdas bajo una luz diferente. Solo resta cerrar con un Allegro muy movido en el que se resumen algunas de las características de la obra: ritmos enfáticos a veces asimétricos, sobre los cuales se escuchan melodías abstractas con armonías no tradicionales pero de bajo nivel de disonancia, todo esto contrastado con momentos de pausa reflexiva que dan nuevos ímpetus al gesto final.

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CUARTETO AMERNET, cuarteto de cuerdas (Estados Unidos)