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Esta agrupación se inició con dos jóvenes estudiantes de música que decidieron unirse para compartir su inmenso gusto por el folclor nacional y andino y ponerle su sello a este arte. Adriana Virgüez, en la voz, y Andrés Alarcón, en la guitarra, trabajan juntos desde hace cuatro años interpretando un amplio repertorio musical de aires tradicionales de la región andina colombiana. Julián Gaviria se vinculó luego con el clarinete, imprimiéndole así un toque único a esta propuesta y terminando de conformar lo que hoy en día es Trial 502, que amplía su concepto y su repertorio de bambucos, pasillos, danzas, guabinas y cañas, basado en un sonido propio, fresco, juvenil, y -lo más importante- que llega a todo tipo de público. En muy poco tiempo han obtenido grandes logros: fueron finalistas en el 48° Concurso Nacional de Interpretación Musical Anselmo Durán Plazas en la ciudad de Neiva en 2008, finalistas en el XXIII Festival de Música Andina y Llanera Hatoviejo Cotrafa 2009 en Bello (Antioquia), al igual que en Bogotá en los concursos organizados por el antiguo Instituto Distrital de Cultura y Turismo. Fueron ganadores del concurso Jóvenes Músicos Javerianos 2009, seleccionados para tocar en el Ciclo de Conciertos Grupos Universitarios Temporada 2009 en el auditorio Fabio Lozano de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, e invitados al Festival Internacional de la Cultura de Boyacá realizado en 2010 en el marco del Bicentenario de la Independencia. Han ofrecido conciertos en diferentes escenarios de Bogotá, como en auditorios de la Pontificia Universidad Javeriana, el Teresa Cuervo Borda del Museo Nacional, las Bibliotecas El Tintal y Virgilio Barco, el Centro Cultural Gabriel García Márquez y la Academia Luis A. Calvo, entre otros.

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Adriana Virgüez Ramos, soprano Nacida en Chiquinquirá (Boyacá), es maestra en música con énfasis en canto lírico de la Pontificia Universidad Javeriana. Inició sus estudios en 2004, bajo la tutoría de Lilia Rosa Osorio. Posteriormente ingresó a la carrera de estudios musicales en la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Javeriana, donde finalizó sus estudios de canto con María Olga Piñeros. Ha ofrecidos conciertos en diferentes salas de Bogotá y participado exitosamente en diversos festivales de música en el territorio nacional, entre ellos: el Festivalito Ruitoqueño 2009, Hermanos Moncada (Santander), Anselmo Durán Plazas (Neiva), Festival Hatoviejo Cotrafa y Antioquia le canta a Colombia (Antioquia). Se desempeñó como solista en el Stabat mater de Pergolesi (2008) y en la Missa Brevis BWV 235 de Bach (2009), acompañada por el coro de cámara y la orquesta de la Pontificia Universidad Javeriana.

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Adriana ha tomado clases magistrales con artistas como Kathleen Wilson, Maya Hoovery y Sharon Seller. También participó en talleres orientados por Carlos Godoy, Lewis Grenville, María Pardo, Jairo Serrano, Beatriz Elena Martínez, Eduard Giménez, Carolina Plata, Humberto Ayerbe, Beth Amin y Katarzyna Sade. Realizó el diplomado de canto en la Universidad Central en 2011. En la actualidad es profesora de canto de la academia Cuarto de tono, en Bogotá, y al mismo tiempo desarrolla su proyecto personal en la consolidación de sus propias composiciones, que son una mezcla de balada, pop y rock. Andrés Eduardo Alarcón, guitarra Andrés Eduardo Alarcón Barrios, guitarrista, compositor y arreglista, actualmente se encuentra terminando sus estudios musicales en la Universidad Central, donde recibe clases de guitarra con Nelson Gómez. Andrés Eduardo ha ofrecido recitales en salas y auditorios de Bogotá. Se destaca su participación en diversos concursos nacionales, incluyendo el XV Festival Nacional del Pasillo Colombiano en Aguadas (Caldas), el VI Encuentro de Jóvenes Guitarristas (Compensar), festival Hatoviejo Cotrafa 2009 y 2011 (Antioquia), Festival Anselmo Durán (Huila) y Festival


Colono de Oro (Caquetá). Fue ganador del concurso Jóvenes Intérpretes Javerianos; ganador de la convocatoria de de la Universidad Jorge Tadeo Lozan Grupos Universitarios 2010 con el cuarteto de guitarras “Nuevo Ensamble Tradicional”. También es director, arreglista y guitarrista del ensamble Faoba con quienes ocupó el primer lugar en el concurso Hermanos Moncada y mejor propuesta creativa en el festival Antioquia le Canta a Colombia. Julián H. Gaviria, clarinete Inició sus estudios en la Banda Santa Cecilia, de Garzón (Huila), luego se trasladó a Bogotá para continuar sus estudios de clarinete en la Universidad Central con el maestro Christopher Jepperson, el título de Músico Profesional con énfasis en Clarinete. Actualmente hace parte del grupo de cámara Klarinissimo, ensamble con el que ganó la convocatoria para conciertos didácticos organizada por la Orquesta Filarmónica de Bogotá en 2009 y la de Grupos Universitarios organizada por la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en este mismo año. También es integrante del dúo GABO, en el que interpreta música colombiana y con el que ganó el concurso de Jóvenes Intérpretes Javerianos en 2009; ocupó lugares destacados en el Festival Nacional del Pasillo en 2009, y festival Anselmo Durán Plazas en 2010. Ha recibido clases magistrales con los maestros HansDietrich Klaus, Wenzel Fuchs, Benito Meza, Jorge Montilla, Joaquín Valdepeñas, Ivan Stolbov, Ivan Petruzziello y Robert de Gennaro y Philippe Berrod así como de los miembros de la Banda Sinfónica de Nuevo México. Participó en el Primer Encuentro Nacional de Cañas organizado por la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile, en Santiago de Chile en 2009. En ese miso año fue galardonado con el premio al mejor estudiante en el Departamento de Estudios Musicales de la Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Arte de la Universidad Central, en 2009.

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PROGRAMA No voy a quedarme Bambuco

Aire

Pasillo

Daniela

Bambuco

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Mis mágicos tesoros Caña

Final

Danza

Dime Patria Bambuco

DORIS ZAPATA (n. 1957) Arreglo: Andrés Alarcón

LUIS FERNANDO HERMIDA (n. 1982) Arreglo: Trial 502

GUILLERMO CALDERÓN (n. 1957) Arreglo: Andrés Alarcón

LUIS FERNANDO HERMIDA Arreglo: Trial 502

GUSTAVO ADOLFO RENJIFO (n. 1953) Arreglo: Trial

LUZ NIYIRETH ALARCÓN (n. 1977) / JUAN CARLOS MONTES Arreglo: Andrés Alarcón

INTERMEDIO


Juan

Bambuco Obra inédita

Mi sueño

Bambuco

ADRIANA VIRGÜEZ RAMOS (n. 1987) Arreglo: Andrés Alarcón

LUIS ENRIQUE ARAGÓN FARKAS (n. 1951) Arreglo: Andrés Alarcón

Debe ser

LUIS FERNANDO HERMIDA

Hasta el final

JUAN MANUEL GONZÁLEZ (n. 1983) / SAMUEL IBARRA (n. 1987)

Guabina

Bambuco Obra inédita

Amor profundo Guabina Obra inédita

Canción de luna

Bambuco

Arreglo: Andrés Alarcón

Arreglo: Trial 502

JUAN MANUEL GONZÁLEZ (n. 1983) Arreglo: Trial 502

LUIS FERNANDO HERMIDA Arreglo: Trial 502

CONCIERTO No. 23

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NOTAS AL PROGRAMA

Por Manuel Bernal Martínez

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Desde hace ya algunos años estamos asistiendo a una revaloración de las músicas locales, especialmente por parte de una generación de jóvenes estudiantes de música de diferentes instituciones universitarias del país. Por mencionar solamente el caso de Bogotá, se pasó muy rápidamente de tener tres a tener más de diez programas de estudios que, si bien son bastante homogéneos en cuanto a su objeto central de estudio (la música académica de tipo occidental que se produce en el mundo), también comenzaron a implementar perfiles y opciones distintos. Esa ampliación de “la música” objeto de estudio a “las músicas” que comienzan a aparecer y conforman el amplio abanico actual fue motivo de intensos debates, aunque, en general, lo que no ha venido cambiando con igual velocidad son las maneras de acercarse vital y pedagógicamente a cada tipo de música: se reconoce el nuevo objeto sin implementar sus prácticas fundantes, persistiendo el peso de la partitura, el discurso formalista analítico, el desarrollo de la técnica más como fin que como medio, la actitud racionalista (desde la teoría) y -sello de nuestros tiempos- la hipervaloración de la armonía (Ochoa, 2011). En relación con este carácter hegemónico, Juan Sebastián Ochoa nos dice: [se tiene la idea de que] la música clásica debe ser aquella con la que se formen todos los músicos, al menos hasta el nivel de pregrado. Luego, una vez se tiene esa formación “básica”, de carácter universal, el estudiante podrá decidir si quiere estudiar otras músicas. La música clásica se entiende entonces como si fuera el sustrato común a todas las músicas populares y tradicionales.

Para la mayoría de las universidades que abrieron programa de música en los últimos diez a quince años, la inclusión preferencial se dio hacia el jazz, opción perfectamente sustentada en una música considerada popular pero que desde hace mucho tiempo ha venido siendo estructurada y sistematizada en sus prácticas musicales y pedagógicas bajo esta mirada racionalista y que, para quien esto escribe, todavía no se configura como una música popular de amplia difusión en nuestro país. Por otra parte, el ideario de la globalización y el surgimiento de la llamada world music también toman mucha fuerza en la reconfiguración del paradigma de lo nacional


en música, con el movimiento de la autodenominada Nueva Música Colombiana (NMC). Al respecto comenta Carolina Santamaría: “estas tendencias surgidas en el jazz y la música popular masiva parecen haber sido más determinantes y tener una influencia mucho más directa en el desarrollo y el ímpetu que tiene actualmente el movimiento, que la vertiente más académica.” Es en este contexto -muy someramente expuesto- donde se sitúa la producción del grupo que hoy nos acompaña. En palabras de su cantante, el repertorio se escoge “por las armonías, que se prestan para jugar mucho… hay secciones de improvisación, grandes influencias del blues… ahí le estamos metiendo una fusión.” Cantante y guitarrista se conocen inicialmente en la universidad, conforman con otros estudiantes un quinteto para la asignatura Música de Cámara y terminan “enganchados con el tema de la música andina”. Comienzan a “festivaliar” y en las tertulias que se dan paralelas a festivales y concursos descubren un mundo interesante en el que “hay mucha canción por ahí escondida que uno escucha… queremos mostrarlas y más si son de jóvenes compañeros y amigos”, aunque no desconocen en su repertorio compositores y canciones de las últimas décadas del siglo anterior. Hay otra intención que es constantemente mencionada por esta y otras propuestas musicales actuales: se trata de “llevar la música a las nuevas generaciones; es una manera de entrarle más fácil a un público urbano ajeno a la música andina.” Es bien diciente el paralelo que podría trazarse: Pedro Morales Pino (1863-1926) hizo algo muy similar en su tiempo, al darle a sus composiciones basadas en música de sustrato campesino y suburbano el carácter de la música de salón y presentarlas en conciertos formales, logrando “entrarle” a su público objetivo y conformando el lenguaje de nuestra primera “música nacional”. Como en todo intento que implique un nuevo contexto para unas prácticas musicales específicas, en el proceso se pierden y se ganan cosas. Hay cuatro canciones de los “clásicos”. En primera instancia tenemos al cantautor vallecaucano Gustavo Adolfo Renjifo (n. 1953), quien desde hace ya casi cuatro décadas viene desarrollando un trabajo creativo muy interesante y valorado en los principales géneros de la música andina colombiana.

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Con su tiple en la mano y una sensibilidad comprometida con la realidad, Renjifo forma parte de esa necesaria y relativamente desconocida renovación en el tratamiento temático de bambucos y pasillos, para la gran mayoría todavía atados a una imagen del pasado. Su danza Final, con letra de Octavio Gamboa, nos habla de los contrastes que conforman la realidad, a través de parejas de palabras aparentemente contradictorias: luz y sombra, mentira y verdad, lágrima y sonrisa, unión y dispersión: “De vida y muerte, amor, todos estamos hechos, así como la música de sonido y silencio…”

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En ese mismo sentido de transformación comprometida, la cantante y compositora antioqueña Doris Zapata (n. 1958) se anotó un verdadero éxito con su bambuco No voy a quedarme, en el que logra sintetizar bellamente esos cambios en el género a los que venimos aludiendo, ya que sin perder los elementos estilísticos del bambuco se encarga de darnos un mensaje acorde con las realidades contemporáneas: el amor se acaba, es necesario romper el círculo vicioso en que se ha convertido una relación, no vamos a rasgarnos las vestiduras ni a declarar que sin el otro es imposible vivir, incluso estamos en capacidad de desearle a ese otro “un nuevo abrazo para tu alma”, pero no tiene sentido seguir incumpliendo promesas por culpa de la necesidad y el dolor. Al tolimense Luis Enrique Aragón Farkas (n. 1948) se le conoció durante algún tiempo como el compositor de la luna, porque algunas de sus más conocidas canciones hacían referencia a ella (Como si fueras la luna es la más diciente al respecto). En Mi sueño, un hermoso bambuco dedicado a su hija, que combina lo más tradicional del género con progresiones y modulaciones de muy buen gusto además de una exigente línea melódica, aparece la temática: “… y tengo el antifaz que usa la luna cuando vuela, con su manto de sirena y su traje de arlequín…” Finalmente, está Guillermo Calderón Perdomo (n. 1957), músico de alta presencia en festivales y concursos, y quien tiene cierta preferencia por los temas de carácter social: así como en El sueño de Juan presenta la problemática entre dueños de la tierra y aparceros, en su bambuco Daniela, de amplísimo y exigente registro, a la par que canta con alegría a la hija próxima a nacer, proyecta en ella sus inquietudes por


la situación del país: “Y cuando crezca y pregunte: por qué en la guerra unos se matan mientras otros conversan, por qué otros niños viven bajo la tierra, por qué unos tienen y otros no?” Luis Fernando Hermida Cadena (n. 1982) se encontró la guitarra a los doce años y desde entonces “vi a mi verdadera cómplice y compañera, aquella que vibra conmigo como si fuéramos uno solo, porque siempre que la toco la acomodo en mi pecho cerca de mi corazón”. Luego de una formación en las prácticas populares de su natal Garzón (Huila), realiza estudios universitarios en Bogotá y desde 2006 se da a conocer y obtiene distinciones en varios concursos regionales y nacionales, además de incursionar como productor musical y compositor de bandas sonoras para algunos cortometrajes. De su producción se nos presentarán cuatro temas. El pasillo Aire se basa en un ciclo de cuatro compases con ocasionales salidas a otros acordes, y su texto tiene una temática general urbana: “Queriendo ser la sed calmando al agua y me encontré ahogado entre tus mares… esa sustancia que me embriaga de bien y mal, de humanidad, de laberinto… Aire”. La caña Mis mágicos tesoros conserva la alternancia de compases binario y ternario tan característica del género originario del Tolima grande, con un tratamiento modal en los acordes y las melodías. Debe ser es una guabina canción más bien lenta y muy cercana al vals, mientras que Canción de luna es un bambuco con bastantes elementos del blues y un acompañamiento de guitarra más “suramericano” que otra cosa, que acerca el tema a una chacarera que se mueve sobre dos ciclos armónicos de 4 acordes. Es con este tipo de canciones que la temática planteada al comienzo de esta nota toma relevancia: teniendo en cuenta esa tendencia globalizante, se pensaría que el hecho de parecerse a otro es mejor que parecerse a uno mismo, o por lo menos mejor que tratar de desarrollar las características de lo local. Que quede claro que no se trata de cuestionar la originalidad y autenticidad de unas canciones -bien realizadas por demáso de moralizar sobre lo supuestamente bueno o malo en la música colombiana. Es solo que quedan flotando interrogantes cuando escuchamos algunos de los caminos escogidos, no solamente el que nos ilustra Hermida: cuando se toman pocos elementos de los géneros locales -el compás básico, incluir

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de vez en cuando la base de acompañamiento más conocida, uno que otro instrumento que le da color regional- y tantos de géneros transnacionales, ¿será suficiente esto para hablar de bambuco, pasillo, guabina o danza?; ¿no será que el asunto es al revés: que está haciéndose algún tipo de jazz y es este género el que está nutriéndose con las características sonoras de lo local?; ¿puede hablarse seriamente de “evolución” de un género musical y basar esta evolución en la adopción de modelos de otros géneros musicales?; ¿es o no necesario mantener algunas fronteras entre los géneros? En fin. Por supuesto, la construcción de un género es una cuestión del conjunto de la sociedad, y las opciones escogidas responden a las circunstancias, vivencias y contextos particulares en que se mueven los músicos y el público en este mundo actual, plurisonoro como nunca antes en la historia.

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Luz Niyireth Alarcón (n. 1977), cantante oriunda del Huila, lleva quince años de trabajo constante en la música andina colombiana. Con un estilo muy personal, ya va por siete producciones discográficas, los primeros puestos en los concursos más representativos de este género, innumerables conciertos en Colombia y el exterior y la consolidación de una propuesta en la cual tradición y modernidad encuentran espacios comunes y conciliadores. Se destacan sus temáticas de compromiso con la dura realidad del país a través de la denuncia social. En conjunto con Juan Carlos Montes, elaboró el bambuco Dime Patria, texto doloroso que me permito transcribir casi totalmente: Un día despertamos con la noticia de cuarenta almas menos sobre tu piel. Desde entonces, cambiamos sonrisas, palpamos el miedo, quisimos correr. Fuimos niños; hoy, hombres bajo esta historia; somos madres, amantes, niños otra vez. Seremos savia nueva, somos memoria, pero es posible que antes volvamos a caer. Entonces, dime, patria, cómo te abrazo, dime cómo mirarte y pertenecer. Muchos sueños que tuve, también murieron: dime, patria, a qué apuesto pa no perder. Dímelo tú, tierra bendita de emberas y koguis, dímelo tú, por qué se rifan entonces tu nombre…


Juan Manuel González (n. 1983) es un guitarrista risaraldense que inició estudios universitarios, se retiró sin concluirlos y siguió trabajando la composición y la interpretación en variados géneros musicales. Su guabina Amor profundo -que se estrena hoy- está hecha en un lenguaje más cercano a lo tradicional, tanto en su texto amoroso de carácter jovial como en el tratamiento musical: “… porque si insistís de poquito a poquito, te puedo dar un besito y algo que guardo para ti… si descubres lo que quiero, cautivarás mis sentimientos, me enredarás pronto en tu juego y puedo regalarte un sí”. En contraste con esta, González nos presenta Hasta el final, bambuco inédito con letra de Samuel Ibarra (n. 1987), cuyo tema central es el desespero de muchos jóvenes de otras regiones que viven en nuestra ciudad durante su época de estudios: “Caminando por la pálida ciudad, triste, gris y fría, buscando alguna verdad… tan llena de luces, de profunda soledad… Y es que te adueñas de mi existir, llenas de colores mi alma gris, y aunque me quiera largar de aquí, estoy anclada a tu vida…” Tal cual su texto, la música refleja el estado de ánimo y los sentimientos encontrados entre el amor que conforta y la necesidad de salir. Finalmente, es la misma cantante de Trial 502, Adriana Virgüez Ramos (n. 1987), quien nos presenta otra obra inédita. Se trata del bambuco Juan, que fuera compuesto a sus dos sobrinos nacidos más o menos simultáneamente y que llevan el Juan en su nombre completo: “Ando preparando tu juguete, ando componiendo una canción, ando imaginando tu carita, tus manitas, y ando repitiendo una oración… Contando los días ando yo, diciendo tu nombre a viva voz y pidiendo a gritos suavecitos ¡ay! que llegues pronto, por favor.” Bibliografía Ochoa, J. S., La “práctica común” como la menos común de las prácticas: una mirada crítica a los supuestos que configuran la educación musical universitaria en Colombia, Tesis de Maestría en Estudios Culturales, Universidad Javeriana, 2011. Santamaría, C., “La Nueva Música Colombiana: la redefinición de lo nacional en épocas de la world music”, en El artista: revista de Investigaciones en Música y Artes Plásticas, Universidad de Pamplona (Colombia), 2007, pp. 6-24.

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Trial 502, música colombiana  

Imprimir nuevos colores a la música colombiana, refrescar el repertorio tradicional con obras propias e improvisaciones es la propuesta de T...

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