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Serie de los jóvenes intérpretes

RICARDO ANDRÉS FIGUEROA, guitarra (Colombia) Jueves 13 de septiembre de 2012 • 7:30 p.m. Bogotá, Sala de Conciertos Biblioteca Luis Ángel Arango.


TOME NOTA •

Los conciertos iniciarán exactamente a la hora indicada en los avisos de prensa y en el programa de mano. Llegar con media hora de antelación le permitirá ingresar al concierto con tranquilidad y disfrutarlo en su totalidad.

Si al momento de llegar al concierto éste ya ha iniciado, el personal del auditorio le indicará el momento adecuado para ingresar a la sala de acuerdo con las recomendaciones dadas por los artistas que están en escena.

Agradecemos se abstenga de consumir comidas y bebidas, o fumar durante el concierto, con el fin de garantizar un ambiente adecuado tanto para el público como para los artistas.

Durante el transcurso del concierto por favor mantenga apagados sus equipos electrónicos, incluyendo teléfonos celulares, buscapersonas y alarmas de reloj. Esto ayuda a crear un ambiente propicio para disfrutar la música.

Por respeto a los derechos de autor de los compositores e intérpretes, no está permitido realizar grabaciones de audio o video ni tomar fotografías durante el concierto.

AGRADECIMIENTOS La Temporada Nacional de Conciertos Banco de la República 2012 cuenta con el apoyo y colaboración de Alianza Colombo-Francesa Ciudad de Lyon Embajada de Francia en Colombia Embajada de Suiza en Colombia Embajada de la República de Turquía en Colombia Festival de Música Religiosa de Popayán Fondo Cultural Suizo Fundación Amigos del Silencio Fundación Artephila Institut français Pontificia Universidad Javeriana Schola Cantorum Basiliensis Universidad Central Foto portada: Colección instrumentos musicales José Ignacio Perdomo Escobar -30200 detalle guitarra Lacote.


Guitarrista egresado de la facultad de música de la Universidad Industrial de Santander (UIS). Obtuvo su grado con la tesis laureada La guitarra clásica en el contexto musical universal y nacional, y concierto dirigido por el maestro Óscar Javier González Prada. Ha ofrecido conciertos y recitales en las ciudades de Barbosa, Socorro y Bucaramanga, destacándose especialmente en las versiones VIII y IX del Festival Iberoamericano de Guitarra organizado por la Dirección Cultural de la UIS y en el V Concurso internacional para jóvenes guitarristas realizado por Compensar en Bogotá. Ha sido invitado en varias oportunidades a “Guitarra viva”, espacio dedicado al talento santandereano, con el apoyo de la fundación El libro total. Ha participado en talleres dictados por Miguel Bonachea (Cuba), Héctor González (Colombia), Silvio Martínez (Colombia), Petr Vit (República Checa), Marco Tamayo (Cuba), Víctor Villadangos (Argentina), Andrés Villamil (Colombia), Gabriel Bianco (Francia), Edwin Guevara (Colombia), Leo Brouwer (Cuba) y José Antonio Escobar (Chile).

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Como guitarrista acompañante ha participado en los principales festivales de música colombiana, entre los que se destacan el Festival Nacional de la Canción Inédita José A. Morales y Festivalito Ruitoqueño, en Santander; Concurso Nacional del Bambuco Luis Carlos González, en Risaralda; Festival Hatoviejo Cotrafa y Festival Antioquia le canta a Colombia, en Antioquia; Festival Nacional del Pasillo Colombiano, en Caldas; Festival de Música inédita y Campesina en Boyacá y el Festival Mono Núñez, en el Valle. Actualmente continúa sus estudios de guitarra clásica con Óscar Javier González Prada, quien ha sido su maestro desde 2006.

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PROGRAMA Passameze

ADRIEN LE ROY (c. 1520-1598)

Adaptación: Jorge Cardoso

Fantasía

SILVIUS LEOPOLD WEISS (1687-1750) Adaptación: Silvio Martínez

Fantasía Op. 40 Suite del Plata No.1 Preludio Tango Milonga Murga Candombe

FERNANDO SOR (1778-1839) MÁXIMO DIEGO PUJOL (n. 1957)

INTERMEDIO Recuerdos de la Alhambra Suite cavatina Preludio Sarabande Scherzino Barcarolle Danza Pomposa

Sons de Carrilhoes Bambuco en mi menor

FRANCISCO TÁRREGA (1852-1909) ALEXANDER TANSMAN (1897-1986)

JOAO PERNAMBUCO (1883-1947) ADOLFO MEJÍA (1905-1973)

CONCIERTO No. 55

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NOTAS AL PROGRAMA

Por Manuel Bernal Martínez

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Una de las características más sobresalientes que se perciben al hablar con Ricardo Andrés Figueroa es su genuino interés por la formación guitarrística en el país, a la que le hace variadas críticas y también reconocimientos: “El movimiento guitarrístico en Colombia ha crecido mucho últimamente; el nivel es bastante parejo, aunque todavía dependemos mucho de guitarristas extranjeros”. Reconoce también que hay muchos festivales y concursos, pero pocos de ellos han superado el nivel local o regional, incluso el meramente institucional, como para volverse verdaderos circuitos en los que los intérpretes vayan formándose en el repertorio y la práctica de alto nivel, de nivel mundial. Eso se percibe claramente -y aquí la opinión es personal- cuando en las clases magistrales con eminentes maestros internacionales se escuchan guitarristas que todavía carecen del nivel de formación y, a veces, lamentablemente, incluso del nivel técnico, para asumir con algo de madurez la totalidad del repertorio que plantea algún concurso. Al respecto dice Figueroa: A veces se siente que en los 15 o 20 minutos de contacto entre gran maestro y concursante es poco lo que nos queda. En general, seguimos siendo hijos de la inmediatez, en la que un repertorio para concurso se inscribe y se monta muy rápidamente, sin foguearlo en diversos escenarios ni madurarlo lo suficiente para trascender lo técnico y abordar lo interpretativo […] Se abordan demasiado pronto obras muy complejas. El interés por la interpretación profesional de la guitarra crece como espuma pero, como espuma, poco se consolida.

En su corta pero fructífera carrera se destaca su trabajo de grado con la distinción de laureado, en el que hace un recorrido por la guitarra en varios periodos de su historia. De hecho, ese esfuerzo de montaje es la base del concierto de esta noche. Figueroa se reconoce producto de una escuela “que sigue la línea de Segovia” por intermedio de Silvio Martínez Rengifo, maestro de su universidad, que se graduó con honores en Cali y luego realizó estudios de posgrado en el Conservatorio Superior de Música de Madrid con el maestro José Luis Rodrigo; con el guitarrista Jorge Cardoso estudió música del folclor suramericano, y con el maestro Gerardo Arriaga música del Renacimiento al Barroco. “Es una escuela que trabaja fundamentalmente los ataques, el color del sonido, el cuidado


en timbres y fraseos, la conciencia de los patrones de contraste formales, la técnica de ligados y trémolos… todo muy vinculado a las formas clásicas”. Adrien le Roy (c. 1520-1598), además de tañedor de laúd, guitarrista, cantante y compositor, fue muy activo editor de música, labor que hizo vieran la luz pública colecciones completas de motetes, música de danza y canciones, gran parte de ellas en tablatura para laúd. Escribió también un método para guitarra, y su obra se destaca por la composición de numerosos airs de cour, y canciones1. Passameze fue publicada en la colección A Briefe and Easye Instrution to Learne the Tableture to Conducte and Dispose the Hande unto the Lute, del año 1568, y es una obra corta, de moderada velocidad, cuyo nombre parece provenir de la manera como se bailaba: su traducción más cercana es “paso y medio”. La adaptación que escucharemos es del maestro argentino Jorge Cardoso. Por su parte, Sylvius Leopold Weiss (1687-1750) es considerado el laudista más prestigioso del último periodo de laúd en Alemania. Se dice que Bach reconoció su talento y escribió para él varias piezas sueltas y dos suites de danzas. Es autor de unas 600 piezas para laúd, la mayoría de ellas sonatas barrocas, así como de música de cámara y conciertos de los que solo se conocen en la actualidad las partes solistas. Sus obras explotan al máximo las posibilidades de la polifonía en el laúd, y entre ellas destaca la Fantasía, en tonalidad de do menor, con una primera sección basada en arpegios y segmentos escalísticos, que conduce a una segunda parte de contrapunto en la que debe mantenerse un cuidadoso equilibrio en la presentación de las diferentes voces. La adaptación es de Silvio Martínez. Tenemos en el programa dos bastiones españoles: Ferrán Sors y Francisco Tárrega. Según Figueroa, Ferrán Sors o Fernando Sor (1778-1839), tal vez el guitarrista más célebre de su tiempo, se constituye en un “pilar de la guitarra clásica, que explota la gran mayoría de los recursos técnicos del instrumento, 1 El air de cour es un tipo de canción francesa del Renacimiento y Barroco temprano, con estrofas, que registra tanto una versión para cuatro o cinco voces como una simplificación para voz solista y acompañamiento de laúd. Generalmente sus textos son amorosos. Por otra parte, el principio de la tablatura consiste en representar las cuerdas mediante líneas paralelas y, sobre ellas, letras y números que indican la colocación de los dedos durante la ejecución.

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aunque, en su afán de mostrarlo, en algunas obras su escritura es muy complicada”. Su obra es esencial para la literatura de la guitarra tanto por su extensión como por sus pioneros trabajos a varias voces y por el acercamiento a formas grandes, especialmente sonatas y temas con variaciones. Es ya un lugar común mencionar su apodo de “Paganini de la guitarra” obtenido durante su estancia en París y sus celebradas giras por toda Europa. De Sor escucharemos su Opus 40, titulado originalmente Fantaisie et variations sur un air écossais, que consta de una introducción, el tema propiamente dicho y tres variaciones a lo largo de las cuales se mantienen la tonalidad básica de re mayor y el compás, lo que sitúa las variaciones más en el campo de la ornamentación y del uso de recursos característicos de la guitarra, como las secuencias de terceras de la variación II o los armónicos de la variación III.

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De alguna manera, Francisco de Asís Tárrega Eixea (1852-1909) es un continuador de la labor de Sor, aunque su producción se sitúa en pleno Romanticismo nacionalista; de allí los títulos y la esencia de muchas de sus obras, en las que España y lo español predominan. Al igual que Sor, realizó un importante trabajo de difusión de la guitarra como instrumento de concierto y objeto de la composición, a lo que sumó la transcripción y adaptación de obras de Bach, Händel, Haydn, Mozart, Beethoven, Schubert, Chopin, Schumann, Grieg y Albéniz, entre muchos otros. Además, dejó una escuela importantísima en Barcelona y fue maestro de grandes guitarristas y compositores que marcarían el rumbo del instrumento en la primera mitad del siglo XX. De la obra de Tárrega, el estudio de trémolo Recuerdos de la Alhambra es tal vez el más conocido e interpretado; en él, el principal reto es mantener constante y ligera la línea de la melodía, con sus mudanzas de tempo y carácter, mientras bajos y voz intermedia dialogan con ella. La historia de Máximo Diego Pujol (n. 1957) con la guitarra es muy bonita: hijo de un cantante popular de tangos y milongas, a los ocho años comenzó a aprender con quien mejor sabía tocar en su barrio bonaerense, y al poco tiempo se le vio dando recitales y componiendo sencillas piezas de música local. Como muchos de nosotros, se debatió entre


una carrera tradicional y la música, hasta que la guitarra salió ganando y, aún sin terminar su carrera, la composición para el instrumento comenzó a darle triunfos: su obra final para la clase de Morfología, titulada Sonatina, obtuvo premios nacionales e internacionales. Continuó bebiendo de las fuentes popular y académica y tocando en diversos formatos en locales nocturnos, y simultáneamente estudiaba las obras de los grandes del pasado y de la vanguardia tanguera, con el fin de consolidar un estilo en el que se propuso fundir elementos de diversos lenguajes. Su Suite del Plata No. 1 incluye cinco movimientos (Preludio, Tango, Milonga, Murga y Candombe) en los cuales se plasma ese interés que lo motivó a desarrollar de manera cuidadosa y hasta obsesiva el lenguaje propio de la guitarra, en la línea de compositores latinoamericanos como Heitor Villa-Lobos y Leo Brouwer, autores a los que admira profundamente y que han influenciado su estilo. La vida del compositor polaco Alexander Tansman (1897-1986) estuvo marcada por los grandes hechos sociales e históricos de su tiempo. Vivió su infancia y adolescencia en Polonia, y una vez terminada la Primera Guerra Mundial desarrolló su carrera en París, de donde debió salir exiliado hacia los Estados Unidos, en 1941, para luego retornar y pasar los últimos 40 años de su vida de nuevo en Francia. Hijo de una familia judía acomodada, la música fue su entorno natural, lo que le permitió decidirse a ser músico a los seis años y empezar a componer a los ocho. En París estudió, compuso, conoció a eminentes músicos y directores, y se fue haciendo un espacio de reconocimiento a través de su producción sinfónica y de cámara. Pero fue en su última etapa parisina cuando compuso para guitarra, instrumento que conoció gracias a su relación con el concertista Andrés Segovia. Escribió la Suite cavatina entre los años 1950 y 1951; al parecer, la ciudad de Venecia le sirvió de inspiración para esta obra compleja y llena de contrastes, que dedicó a Segovia. En principio, la composición fue de cuatro movimientos: Prelude, Sarabande, Scherzino y Barcarolle, pero posteriormente -y por petición también de Segovia- Tansman le añadiría la Danza Pomposa, que culmina la obra con un final más brillante.

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Para cerrar, vienen dos obras de compositores latinoamericanos, que reflejan mucho más la adecuación de géneros musicales locales para el instrumento que un tipo de composición academizante, sin que ello quiera decir que sean simples, pues respetan tanto el lenguaje fundante como las formas características de la música popular. Para nuestro guitarrista de esta noche, La parte folclórica debe ir en paralelo, para tener la capacidad de interpretar otra música. A veces, en la formación de conservatorio se queda uno pegado a la partitura, y creo que es necesario desempeñarse en otros roles, tener un cierto criterio de empírico. Es una cuestión más de gusto, aunque también de dificultad técnica y de estilo. Es una cuestión de construir criterios.

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De Joao Teixeira Guimaraes (1883-1947), conocido mundialmente como Joao Pernambuco, su obra Sons de carrilhoes es la más interpretada entre los guitarristas y sobre ella hay todavía muchas discusiones. Algunos especialistas afirman que Teixeira nunca escribió algo distinto a la melodía y la cifra -si es que realmente escribía partitura-, manera usual de editar mucha música popular, y que la versión más conocida es una que elaboró Turibio Santos, pero que hay evidentes diferencias rítmicas e incluso de armonía entre las diversas versiones en partitura que circulan. En fin. Respecto del género también hay discusión: en algunas publicaciones y grabaciones aparece simplemente como choro, pero en otras como chorotoada o maxixe-choro. Por otra parte, está la única obra reconocida como original para guitarra del muy apreciado compositor costeño colombiano Adolfo Mejía Navarro (1905-1973): su Bambuco en mi menor. Además de ser conocido por su producción sinfónica y para piano, Mejía fue un excelente guitarrista en diversos conjuntos de música popular, y la guitarra fue su fiel compañera de parranda y bohemia: tal vez el único conjunto en el que grabó con su guitarra lo conformó junto a Terig Tucci en la ciudad de Nueva York: el fugaz Trío Albéniz. Referencias Pueden verse interpretaciones en laúd de la obra Passameze de A. Le Roy en el enlace <youtu.be/xDS_EIB-H7g>; y de la Fantasía de S. L. Weiss, en <youtu.be/HL2E3iqeWOo>.


DIEGO BAHAMON y MARTÍN PÉREZ, tiple Serie de de los jóvenes intérpretes

Jueves 20 de septiembre de 2012 • 7:30 p.m. Bogotá, Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango Un concierto dedicado a la música andina colombiana, y uno de sus protagonistas: el tiple. Como instrumento representativo de este género el concierto contará con obras que pondrán a prueba el virtuosismo de los intérpretes. La primera parte del programa estará a cargo de Diego Bahamón, la segunda estará a cargo de Martín Pérez. Ambos intérpretes hacen parte de la reconocida agrupación de música andina La Séptima.


Los conciertos realizados en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango están autorizados por la Dirección Administrativa de la Secretaría de Gobierno de Bogotá, mediante la Resolución 027 del 10 de febrero de 2012


Ricardo Andrés Figueroa, guitarra (Colombia)