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Recorridos por la música de cámara

MICHEL BOUVARD, órgano (Francia) Miércoles 21 de noviembre de 2012 • 7:30 p.m. Bogotá, Sala de Conciertos Biblioteca Luis Ángel Arango


TOME NOTA •

Los conciertos iniciarán exactamente a la hora indicada en los avisos de prensa y en el programa de mano. Llegar con media hora de antelación le permitirá ingresar al concierto con tranquilidad y disfrutarlo en su totalidad.

Si al momento de llegar al concierto éste ya ha iniciado, el personal del auditorio le indicará el momento adecuado para ingresar a la sala de acuerdo con las recomendaciones dadas por los artistas que están en escena.

Agradecemos se abstenga de consumir comidas y bebidas, o fumar durante el concierto, con el fin de garantizar un ambiente adecuado tanto para el público como para los artistas.

Durante el transcurso del concierto por favor mantenga apagados sus equipos electrónicos, incluyendo teléfonos celulares, buscapersonas y alarmas de reloj. Esto ayuda a crear un ambiente propicio para disfrutar la música.

Por respeto a los derechos de autor de los compositores e intérpretes, no está permitido realizar grabaciones de audio o video ni tomar fotografías durante el concierto.

AGRADECIMIENTOS La Temporada Nacional de Conciertos Banco de la República 2012 cuenta con el apoyo y colaboración de Alianza Colombo-Francesa Ciudad de Lyon Chaid Neme Hermanos S.A. Embajada de Francia en Colombia Embajada de Suiza en Colombia Embajada de la República de Turquía en Colombia Festival de Música Religiosa de Popayán Fondo Cultural Suizo Fundación Amigos del Silencio Fundación Artephila Institut français Pontificia Universidad Javeriana Schola Cantorum Basiliensis Universidad Central


Nació en Lyon (Francia) en 1958. Su abuelo, Jean Bouvard, originario de la misma ciudad y de quién recibió la pasión por la música, fue organista también y discípulo de Louis Vierne, Florent Schmitt y Vincent d’Indy. Inició sus estudios de piano muy temprano en Rendez, a los que le siguieron estudios en órgano junto a Suzanne Chaisemartin en París y luego en la clase de órgano del Conservatorio Nacional Superior de Música de la misma ciudad a cargo de André Isoir, junto a las clases de armonía, contrapunto y fuga. Mientras se desempeñaba como organista cotitular en la iglesia de Saint-Séverin, continuó perfeccionándose en su arte junto a Michel Chapuis, François Chapelet y Jean Pierre Boyer, y se convirtió luego en el titular de esta iglesia por más de diez años. En 1983 ganó el primer premio del Concurso Internacional de Órgano de Toulouse, evento consagrado a la música francesa de los siglos XVII y XVIII. Al suceder a Xavier Darasse como profesor de órgano del Conservatorio Nacional de la Región de Toulouse, en 1985, Bouvard continuó la labor iniciada por Darasse en favor de la preservación y promoción del patrimonio de la ciudad a través de la organización de conciertos, visitas guiadas, clases magistrales y el Concurso Internacional de Órgano, que coorganiza junto a Jan Willem Jansen. Su labor culminó con la creación del famoso Festival Toulouse les Orgues, del que fue director durante cuatro años, y con la nueva clase de órgano del Centro de Estudios Superiores en Música y Danza de Toulouse, fundada por Marc Bleuse. El reconocimiento de Michel Bouvard como organista concertista y docente lo ha llevado a más de veinte países en los que frecuentemente participa como jurado de los concursos de órgano más importantes. Por más de cuatro años, ha sido miembro de la Comisión Superior de Monumentos Históricos (Ministerio de Cultura). En 1995, fue nombrado profesor de órgano del Conservatorio Nacional Superior de Música de París, junto a su amigo organista Olivier Latry. Unos años más tarde recibió el

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nombramiento de organista titular del órgano histórico de Cavaillé-Coll de la Basílica de Saint-Sernin (San Sernín) de Toulouse, que conserva hasta hoy. Desde marzo de 2010 es uno de tan solo cuatro organistas que interpretan el instrumento de la Capilla Real del Palacio de Versalles. Discografía F. COUPERIN: Misa de conventos en alternancia con canto llano barroco. (Sony classical - Órgano Histórico de Cintegabelle) F. COUPERIN: Misa de parroquias en alternancia con canto llano barroco. (Sony classical - Órgano Histórico de St Maximin) J.S. BACH: Clavierübung III (Sony classical - BMG - Órgano Grenzing del CNSM de Lyon) Autores franceses de los siglos XVI y XVII (Du Caurroy, Raquet, L.Couperin… Piezas diversas (Chamade - órgano histórico de Mesnil-Amelot) L. VIERNE: Misa solemne para dos órganos y dos coros - Piezas de fantasía…

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C. M. WIDOR: Sinfonía Romana (Colección « Tempéraments » de Radio-France. Coro Les Éléments - Órgano histórico de St Sernin de Toulouse) M. DURUFLE: Requiem (Hortus. Coro Les Éléments – Órgano histórico de N.D. du Taur en Toulouse) A.P.F. BOELY: 14 preludios sobre cánticos de Denizot. J. BOUVARD: 3 Noels Variés (AOM. Órgano Histórico de St Jacques de Muret) L’ORGUE CAVAILLE-COLL de SAINT-SERNIN DE TOULOUSE : Obras de Widor, Liszt, Franck, Vierne… (Editions Solstice 2006) J. BOUVARD: Noels Traditionnels à St Sernin de Toulouse (Variaciones para órgano y villancicos cantados por los coros de niños y adultos del CNR de Toulouse) Este concierto cuenta con el apoyo de


PROGRAMA Toccata y fuga en fa mayor, BWV 540 Variaciones serias en re menor, Op. 54

JOHANN SEBASTIAN BACH (1685-1750) FELIX MENDELSSOHN (1809-1847)

INTERMEDIO Preludio, fuga y variación, Op. 18

CÉSAR FRANCK (1822-1890)

Variaciones sobre el villancico vasco “Gran Juan”

JEAN BOUVARD (1905-1996)

Adagio de la tercera sinfonía en fa sostenido menor, Op. 28 Carillón de Westminster No. 6, Op. 54

LOUIS VIERNE (1870-1937)

CONCIERTO No. 82

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NOTAS AL PROGRAMA

Por Ellie Anne Duque

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Johann Sebastian Bach (1685-1750) Bach compuso obras para el órgano a lo largo de toda su vida. Sus principales empleos fueron con diversas cortes, parroquias e iglesias en calidad de compositor, organista y maestro de capilla, y si bien tuvo que escribir una gran cantidad de música vocal, en combinación con conjuntos instrumentales, nunca descuidó el repertorio para el órgano solo. Tanto en los archivos de Lunerburgo (Lüneburg, en alemán) como en los de Arnstadt, Mülhausen, Weimar, Cöthen y Leipzig, quedó la obra original para órgano de Bach. La producción de los últimos años en la Iglesia de Santo Tomás en Leipzig es la más sencilla de fechar, pues existen copias autógrafas del compositor y ediciones de muchas de sus piezas para el teclado, como es el caso del gran conjunto de obras consignado en el Klavierübung. Bach llegó a convertirse no solo en una reconocida autoridad en cuanto a la composición de piezas para órgano sino en uno de los músicos más conocedores del instrumento, cuya opinión se consultaba no solo en lo referente al repertorio sino en cuanto a la construcción de los mismos. En la época de Bach, cuando se pensaba inaugurar un nuevo órgano en Alemania, se buscaba la aprobación del compositor, quien además actuaba como recitalista en muchas de las inauguraciones de los instrumentos. La obra completa para órgano de Johann Sebastian Bach apareció en once volúmenes, a saber: dos volúmenes de preludios y fugas, uno de tocatas y fugas, fantasías y fugas, el célebre Orgelbüchlein con partitas corales y variaciones canónicas, un álbum de corales, el Klavierübung, corales sueltos, sonatas, piezas varias, conciertos y el Arte de la fuga. Queda claro, en este listado imponente, que las obras creadas por Bach para el órgano fueron muchas y variadas, y no solo obedecieron a la inspiración religiosa sino que, en el caso de las sonatas y conciertos, hacían parte del universo de la música secular y que además empleó el instrumento para la realización de importantes textos de estudio, como en el Orgelbüchlein, el Klavierübung y El arte de la fuga. La pareja formal de toccata y fuga rememora dos tradiciones barrocas muy importantes: la italiana y la alemana. En el caso de la toccata, una forma asociada con instrumentos de teclado, la obra debe ser idiomática, pensada para el instrumento y de


gran vistosidad. Implica cierta flexibilidad en la forma, actividad rítmica intensa y energía incesante. La fuga que empleó Bach es la fuga escolástica, claramente desarrollada por sus antecesores, en especial por Buxtehude. Se trata de una obra contrapuntística a varias voces con un tema principal o sujeto que siempre se enuncia solo y que luego es “perseguido” por las otras voces. Cuando las voces no están ocupadas en esta imitación, hay episodios construidos por trozos del tema principal en los que el compositor da muestras de ingenio y astucia musical. La Toccata y fuga en fa mayor, BWV 540 fue escrita en Weimar (1714-1717) junto con otras del mismo género. La Toccata en fa mayor es una obra de inmenso despliegue virtuosístico. Su esencia es un canon de tema largo que se plantea en varias oportunidades con cambio de voz líder, con extensas notas de acompañamiento sostenidas en el pedal. Se destacan de manera especial las dos ocasiones en que el tema se entona con el pedal, que abandona su papel estático por una gran actividad melódica y rítmica. Este tema, que se deshilvana de manera prácticamente inconsciente, transporta al oyente por las más diversas regiones armónicas, dando a la obra su inusitado colorido y duración. No hay relación temática evidente entre la toccata y la fuga; esto ha llevado a muchos a pensar que se escribieron en diversos años y que el compositor unió las dos obras tardíamente. Sin embargo, la fuga es otro trozo de gran complejidad contrapuntística. Se trata de una fuga doble, es decir, que se trabaja con dos temas o sujetos; el primero de ellos, cromático y el segundo, más directo, con menos vericuetos armónicos. Comparte con la toccata un gran sentido rítmico Felix Mendelssohn (1809-1847) La admiración por la obra de Johann Sebastian Bach tomó un impulso inusitado a partir de la reavivación de la Pasión según San Mateo, a inicios del siglo XIX, bajo la iniciativa de Felix Mendelssohn. Si bien su obra era conocida, en especial El clave bien temperado, la nueva actividad de conciertos amplió el conocimiento que se tenía de la obra de Bach en el siglo XIX, y finalmente llevó a la creación de una sociedad que eventualmente se convirtió en la Bach Werke Verzeichnis (BWV), dedicada a recopilar, datar y clasificar la enorme obra del compositor. Había una gran cantidad de coincidencias entre el espíritu romántico y el barroco que facilitaron la reconsideración de la obra de Bach y su permanencia en el repertorio. Entre

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ellas podríamos mencionar el retorno a formas continuas (los Preludios para piano de Chopin son un buen ejemplo de esto), la búsqueda intensa del mensaje profundamente afectivo de la música, el uso de rasgos homogéneos en ciertas obras (como en los Movimientos perpetuos de Weber) y la propensión por la variación. ¿Cuál no sería la sorpresa de los compositores románticos al retomar las Variaciones Goldberg y encontrar en ellas algunos de los paradigmas que señalarían el rumbo de los conceptos de variación del siglo XIX? Las variaciones de espíritu romántico no acusan la claridad estricta de los clásicos o del mismo Händel, en el que se presenta el tema y luego varía, según ciertas expectativas ya establecidas: aceleración del ritmo, ornamentación, cambio de modo, cambio de textura y un final vistoso de ciertos requerimientos técnicos. Para ser más precisos, intentan convertirse en una obra unitaria, orgánica y de extensión considerable.

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Las Variaciones serias en re menor, Op. 54 de Mendelssohn lo muestran como estudiante acucioso de la obra de Bach, Mozart y Beethoven, y demuestran su capacidad genial de expresarse empleando formas y modelos rígidos. El tema de las Variaciones incorpora una gran cantidad de elementos cromáticos desde el inicio que permite al compositor realizar una amplia gama de variaciones en el aspecto armónico. En total son 17 variaciones. Las 5 primeras guardan relación relativamente estrecha con el tema inicial. Las restantes exploran diversos aspectos de la armonía y los estados anímicos hasta llegar al reposo de la variación 14. De allí en adelante se prepara un final enfático y agitado. Las Variaciones serias nacieron como parte de una estrategia para recaudar fondos para un homenaje a Beethoven, una estatua de bronce que se instalaría en Bonn. Al llamado del editor respondieron, entre otros, Liszt, Chopin y Moscheles. Este gesto recuerda el mismo realizado por Beethoven años atrás, cuando escribió las Variaciones Diabelli, que terminaron gozando de mayor fama que el resto de las que se escribieron. Las Variaciones serias son originales para piano. Algunas de ellas tienen el nivel virtuosístico de un estudio; otras, la delicada descripción anímica de una pieza de salón. Las hay con inicios fugados que denotan el espíritu barroco subyacente. Si bien hay pausas y contrastes entre las variaciones, algunas conforman un pequeño bloque de ideas musicales desarrolladas.


César Franck (1822-1890) Luego de su formación en el Conservatorio de París, el músico belga César Franck permaneció en la capital francesa y pasó a ser el organista de la iglesia de San Juan y luego a la de San Francisco, en 1853. Cinco años más tarde, y hasta su muerte, asumió el cargo de organista de Santa Clotilde. Sucedió a su maestro de órgano, Benoist, como profesor de órgano del Conservatorio a partir de 1872, y fue allí en donde se convirtió en la figura más decisiva de las carreras de sus discípulos D´Indy, Duparc y Vierne, a quienes enseñó el amor por los procedimientos barrocos y clásicos. Los músicos franceses se debatían entre el desarrollo de un estilo nacionalista y la práctica del romanticismo, vistas desde la perspectiva operática. Franck reconcilió las dos tendencias a través de su música para órgano y señaló el camino hacia una nueva música instrumental. En ella priman las armonizaciones cromáticas e ingeniosas, los ideales estrictos del contrapunto de Bach, las formas claras y las inspiraciones de índole poética. Fue uno de los primeros compositores franceses de finales del siglo XIX en alejarse de la composición prácticamente exclusiva de música vocal y dedicarse a las obras instrumentales para desarrollar así un repertorio interesante de amalgama franco-germana. Precisamente, una de las razones por la que se admira su obra radica en el dominio de la estructura formal, en donde combinan los principios cíclicos con los diseños clásicos y con los preceptos del buen gusto francés. Franck se dedicó con ahínco a la enseñanza de la composición y ejerció una gran influencia sobre otros compositores franceses. A su lado, en la Sociedad Nacional de Música, laboraron figuras destacadas como Camille Saint-Saëns, Gabriel Fauré y Henri Duparc, a quien está dedicada la Sinfonía en re. Influyó de manera decisiva en las carreras de sus alumnos Charles Bordes, Guillaume Lekeu, Guy Ropartz, Paul Dukas, Gabriel Pierné y Alexandre Guilmant. Las tres piezas para órgano que conforman el Op. 18 de Franck son obras en las que la devoción católica, la mística y el éxtasis de su experiencia como organista se reflejan con poderío singular. Para esta época, Franck había perfeccionado un estilo de composición cíclico en el que señalaba diversas secciones en una pieza pero las unía a través de los temas. Estos son tratados a la manera wagneriana del Leitmotiv y la transformación temática de Liszt, los dos compositores que mayor influencia tuvieron sobre su estilo. Contrario a la práctica sinfónica decimonónica imperante, las tres piezas no tienen un

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contenido programático. Es decir, no narran ningún episodio literario, ni se inspiran en eventos reales o en música religiosa preexistente. Es un trabajo musical abstracto e innovador, para su momento, que no se limita al oficio intelectual, sino que también conmueve nuestros afectos con su gran manejo del instrumento, sus registros sonoros, el potencial de su sonido y el manejo de los temas y motivos, ambientados en un rico marco armónico. Louis Vierne (1870-1937) A instancias de César Franck, Vierne, prácticamente ciego de nacimiento, inició sus estudios de órgano en 1886. En el Conservatorio de París fue alumno de Franck, y a la muerte de este pasó a ser pupilo y asistente del gran organista Charles-Marie Widor. En la cátedra de órgano de Widor, en el Conservatorio, fue el receptor de una de las más grandes tradiciones musicales francesas: el dominio del órgano y de la improvisación. Vierne llegó a ser el organista titular de la catedral de Nôtre Dame y profesor en la Schola Cantorum de Vincent D’Indy.

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Vierne continuó con la composición de “sinfonías” para el órgano (iniciada por Widor) y escribió seis que permanecen en el repertorio de los organistas por su ingenio, gran sonoridad y despliegue de virtuosismo. Su estilo es altamente cromático y ancla los centros tonales mediante pedales extensos y ostinati (células melódicas y rítmicas reiteradas). Su obra tardía sugiere una ambigüedad tonal creciente. Si bien los temas son de carácter modal, no está presente el canto gregoriano. Widor, profesor de Vierne, había escrito diez sinfonías para órgano con la intención de hacer más secular el repertorio del instrumento y contribuir a que el recinto de la iglesia también fuera un recinto de conciertos. Así se aprovechaban las grandes capacidades del instrumento para otras experiencias musicales que no se asociaran al culto religioso. Esta práctica, heredada por Vierne, redundó en seis sinfonías en las que el alumno desplegó su pensamiento musical original. Escribió su primera sinfonía en 1899 y la sexta y última en 1930. Estos grandes trozos de concierto tienen cada uno entre cinco y seis movimientos. La Tercera sinfonía apareció en 1911 y refleja un periodo difícil de la vida del compositor, marcado por el divorcio, la muerte de la madre y del maestro Guilmant y desilusiones en el campo profesional. Esta obra se escribió en la casa de verano de su alumno Marcel Dupré. Consta de cinco movimientos:


Allegro maestoso, Cantilena, Intermezzo, Adagio y Final. El ambiente trágico y oscuro del primer movimiento da paso a un trozo melódico, mientras que el Intermezzo hace las veces de scherzo, lo cual prepara al oyente para el ambiente tranquilo y melancólico del Andante. Este último ofrece melodías extensas de gran belleza. Vierne compuso cuatro volúmenes de Piezas de fantasía; cada uno contiene seis piezas, y el Carillon de Westminster es la sexta de la tercera suite. Se cuenta entre las más populares, sobre todo por la fluidez hipnótica del ritmo, su gran virtuosismo, sonido creciente y trabajo complejo en torno a ideas sencillas y repetitivas. Esta pieza de fantasía, que evoca las campanas de la abadía de Westminster, en Londres, es un ejemplo del estilo mencionado: Un ostinato imita el repicar constante de las campanas más pequeñas, y en lujo de presentaciones se escucha la sucesión de notas más graves. Aparentemente no coinciden con las notas del carrillón debido a que Vierne no las oyó el mismo sino que se las dictaron. En todo caso, con muy poco material, se construye un trozo animado y exuberante. La obra se estrenó en la catedral de Nôtre Dame por el compositor, en noviembre de 1929. Jean Bouvard (1905-1996) Jean Bouvard nació en la ciudad de Lyon en donde se desempeñó como organista. Fue el abuelo y el inspirador de la carrera de Michel Bouvard, quien se ha encargado de mantener viva su memoria y obra a través de la ejecución de sus composiciones. Estudió con Louis Vierne, Florent Schmitt y Vincent d’Indy. Escribió un importante artículo sobre las técnicas de enseñanza de Vierne en torno a la improvisación y recopiló cincuenta temas empleados por el maestro para su docencia. La obra de Bouvard es relativamente pequeña: piezas corales a cappella, piezas corales con acompañamiento instrumental, obras diversas para conjuntos de saxofones, obras diversas para conjuntos de madera y piano, trece chansons y danzas para saxofón y órgano y piezas para órgano. Entre las piezas para órgano se destaca un conjunto de villancicos tradicionales europeos sobre los que hace variaciones. Entre estos villancicos, los hay de Inglaterra, Francia (de las regiones normanda, bernesa, de Besançon, la Borgoña, la Lorena, Languedoc, entre otras) y de la región vasca. El villancico vasco empleado para un conjunto de variaciones se titula Gran Juan. Luego de la presentación clara y sencilla del tema original, el compositor ofrece una serie de variaciones ingeniosas y de dificultad creciente.

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Los conciertos realizados en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango están autorizados por la Dirección Administrativa de la Secretaría de Gobierno de Bogotá, mediante la Resolución 027 del 10 de febrero de 2012


Michel Bouvard, órgano (Francia)