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Con ocasión de la conmemoración de los 150 años del nacimiento de Debussy, el pianista francés Hugues Leclère “rinde homenaje a la sensibilidad y al idioma, siempre actual, de Debussy, al encargar a 22 compositores obras que se entrelazan con los 24 preludios para piano.” Por su modernidad y su escritura innovadora, los 24 preludios para piano de Claude Debussy han dado voz a compositores de los siglos XX y XXI. Escritos entre 1909 y 1913, los Preludios para piano expresan la atmósfera emocional afligida que reinaba en Europa antes de la Primera Guerra Mundial. De acuerdo con el estilo de su arte, Debussy creó, en cada una de las miniaturas que componen los preludios, un clima único, de inspiración poética trascendente. El pianista Hugues Leclère se propuso iluminar esta herencia a través del ofrecimiento de los 24 preludios de los dos libros, intercalándolos con 22 obras comisionadas principalmente a compositores franceses representativos de las más importantes tendencias contemporáneas, así como al estadounidense James Wintle y al joven británico Thomas Adès. Cada libro, así entrelazado, constituye un programa sin intermedio, de una duración de una hora y veinte minutos. Comentario tomado de www.hugues-leclere.com/images/dp_debussy.pdf

Este concierto cuenta con el apoyo de

El proyecto Debussy, poeta de la modernidad contó con el apoyo de

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Hugues Leclère estudió con Catherine Collard antes de i n g r e s a r a l C o n s e r vat o r i o Nacional Superior de Música de París, institución en la que obtuvo por unanimidad tres primeros premios, en piano, análisis y música de cámara.

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Entre las presentaciones que ha realizado en su país se destacan las de la Cité de la Musique, Festival d’île de France, Festival Présences de Radio Francia, piano en Riom, Festival de Comminges, Festival Chopin de Nohant y Festival de la Vézère. También se ha presentado en los Estados Unidos en las universidades de Illinois, (Bloomington) Indiana, Western Michigan y North Texas, en el Japón, China y en la mayor parte del territorio europeo, incluyendo el Concertgebouw y Ópera de Ámsterdam, Alemania, Musikhalle de Hamburgo, Rusia, Italia, España, Portugal y el Festival de Coimbra, entre otros. Ha sido pianista invitado de numerosas agrupaciones, como la Camerata de la Filarmónica de Berlín, la Orquesta Nacional de la Radio de Praga, las orquestas de Lorraine, de Auvergne, de Ciudad de México, de Nancy, de Minsk, de Samara, y de Timisoara, y del Ensambe Itinéraire, entre otras, y ha tocado bajo la batuta de los directores Jacques Mercier, Jean-Pierre Wallez, Arie van Beek, Mikhail Shcherbakov, Ondrej Lenard, Sébastian Lang-Lessing y Vladimir Valek. Leclère tiene una inclinación especial por las composiciones de Debussy, Ravel y sus contemporáneos. Además, reafirma su madurez musical frente al repertorio alemán de Haydn, Beethoven y Brahms, abordándolo como solista o dentro de conjuntos de cámara. También se destacan sus presentaciones junto a Philippe Bernold, Augustin Durnay, el Quinteto de cuerdas de la Filarmónica de Berlín, los Solistas de la Orquesta de París y los cuartetos Modigliani, Talich, Debussy y Ludwig, entre otros. Su pasión por Mozart, Haydn y Beethoven lo ha llevado a una intensa búsqueda de las sonoridades originales


de instrumentos de época, razón por la que posee una copia de un piano Stein -reconocida fábrica de pianos-, la cual se adapta idealmente a las obras maestras de finales del siglo XVIII. Trabaja junto a muchos otros compositores a quienes encarga nuevas obras, contribuyendo así a sus procesos de creación musical. Además, ofrece originales presentaciones que fusionan diferentes expresiones artísticas, como las que ha hecho, por ejemplo, junto a los actores Marie-Christine Barrault y Alain Carré, e incluso al pintor Rubén Maya. Es director artístico del Festival Internacional Nancyphonies y acaba de ser nombrado profesor de piano en el Conservatorio Real de Bruselas.

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Debussy, poeta de la modernidad Estos programas están concebidos como un diálogo entre obras. Por esta razón los conciertos no tienen intermedio. Para una mejor audición recomendamos no aplaudir hasta que todas las obras hayan sido interpretadas. PROGRAMA No. 1 - martes 22 de mayo Veinticuatro preludios para piano, libro primero (1910) CLAUDE DEBUSSY (1862-1918)

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Bailarinas de Delfos Caminos que no conducen a ningún lado - FRANÇOIS NARBONI (n. 1963) Velas En eco - PHILIPPE HERSANT (n. 1948) El viento sobre la planicie Frugalidad - THOMAS ADÈS (n. 1971) Los sonidos y los perfumes giran en el aire de la tarde Verano - NICOLAS BACRI (n. 1961) Las colinas de Anacapri Bajo la luz de Anacapri - ANTHONY GIRARD (n. 1959) Pasos sobre la nieve Preludio - KAROL BEFFA (n. 1973) Lo que vio el viento del oeste Lo que vi…el cabello de Alain - ALAIN LOUVIER (n. 1945) La niña de los cabellos de lino Canción sobre un poema de Ronsard - FRANÇOISE CHOVEAUX La serenata interrumpida La pitonisa lo predijo - RICHARD DUBUGNON (n. 1968) La catedral sumergida Denso… sumergido - PHILIPPE LEROUX (n. 1959) La danza de Puck Esbozo cómico - JAMES WINTLE (n. 1942) Ministriles CONCIERTO No. 30


PROGRAMA No. 2 - miércoles 23 de mayo Veinticuatro preludios para piano, libro segundo (1911-1913) CLAUDE DEBUSSY (1862-1918)

Brumas Viento de otoño - HUGUES DUFOURT (n. 1943) Hojas muertas Debucidio - LAURENT DURUPT (n. 1978) La puerta del vino Tarta de chocolate - BRUNO MANTOVANI (n. 1974) Las hadas son danzarinas exquisitas Sobre… «Las hadas» - GILBERT AMY (n. 1936) Matorrales Intermedio - THIERRY ESCAICH (n. 1965) General Lavine - excéntrico NO-JA-LI - GERARD PESSON (n. 1958) La terraza de audiencias al claro de luna Los parahelios - SUZANNE GIRAUD (n. 1958) Ondine Mister Quick Pick - MARC-OLIVIER DUPIN (n. 1954) Homenaje a Samuel Pickwick Esq. P.P.M.P.C. El canto de Nâga - PIERRE THILLOY (n. 1970) Canope Sextas y quintas, cuartas alteradas…los ruidos de los sonidos - MICHAËL LEVINAS (n. 1949) Las terceras alternadas Escapada - FREDERIC DURIEUX (n. 1959) Juegos artificiales CONCIERTO No. 31

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NOTAS AL PROGRAMA

Por Ellie Anne Duque

Claude Debussy (n. 22 de agosto de 1862 en Saint Germainen-Laye, Francia – m. 25 de marzo de 1918 en París, Francia) El compositor francés Claude-Achille Debussy vivió sus primeros treinta y ocho años en el ambiente romántico de la segunda mitad del siglo XIX y los dieciocho restantes en las movidas primeras décadas del XX. Tal vez por esta razón no siempre se asocia su nombre al concepto del modernismo contestatario de inicios de siglo, pero, en verdad, sus aportes a la configuración del arte del siglo XX son innegables.

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Debido a que la música del siglo XX nos invita a pensar en vanguardias y rupturas -evidenciadas las primeras en la obra de Stravinsky y las segundas en Schoenberg-, la fluidez del estilo de Debussy parece no entrar en conflicto con la tradición musical centroeuropea. Pero esto es apenas una sensación, una elusiva trampa impresionista, pues Debussy se ingenió la manera de usar la teoría musical tradicional de una forma amplia y poco ortodoxa que sirvió de ejemplo global para hacer una música moderna pero anclada en lo más positivo de la academia. Debussy habría sido el primer sorprendido si hubiera conocido la trascendencia de su estilo, pues en realidad era muy francés, y su principal interés musical fue lograr una ópera francesa en la que la música se adaptara de manera inseparable a las inflexiones lingüísticas. Si bien esta obsesión no produjo una gran cantidad de títulos de ópera, sí se refleja en sus canciones y en su obra más evocadora. Pero es esta obsesión con el lenguaje lo que inspira a otros compositores a buscar un ritmo poético propio y a alejarse de los modelos italianos y alemanes para el canto lírico. Debussy no supo de la ruptura frontal del dodecafonismo de Schoenberg con el sistema armónico de práctica común, pero la búsqueda que emprendió de nuevas escalas y armonías lo llevó a expandir el sistema tonal hasta un punto de ruptura. Las


tríadas de los acordes simples se desdibujan a medida que se le suman más y más terceras para crear acordes de seis, siete y hasta nueve o más notas. Y si esto funciona, ¿por qué no apilar intervalos de cuartas y no de terceras? Paso a paso, Debussy fue ampliando su visión armónica para producir unas partituras plenas de ambigüedades y referencias escondidas a la armonía tradicional. Cansado de las escalas mayores y menores, buscó inspiración en escalas modales medioevales, inventó sus propias escalas sin semitonos (escalas por tonos enteros) y empleó escalas de otras culturas -como las escalas pentafónicas- para alejarse de la norma. Y, ¿cómo acompañar melodías basadas en estas nuevas escalas? Pues con armonías derivadas de las mismas. Esta ingeniosa propuesta sirvió de modelo a compositores del mundo entero, pues cualquier sistema musical que tuviera una línea melódica basada en una escala no occidental podía desarrollar un sistema armónico propio para acompañarla. Esta noción causó gran impacto en otras culturas en donde romper con una tradición que aún no se dominaba no era atractivo. Sin ir más lejos, el caso de los compositores colombianos de comienzos del siglo XX ilustra la situación: no dominaban la composición académica. Ninguno había escrito una sonata, una sinfonía, un cuarteto o una fuga. Guillermo Uribe Holguín viajó a París a aprender las técnicas, no a convertirse en un moderno, y allí descubrió que Europa entera estaba en ánimo de ruptura con la academia y que, además, había una presión grande por desarrollar estilos nacionales. Los ritmos no eran el problema, la encrucijada estaba en las melodías y sus contextos armónicos. Joaquín Turina y Manuel de Falla entendieron pronto la solución que aportaban las nociones de Debussy a esta encrucijada: ser modernos y nacionalistas a la vez, y así los españoles alentaron a los latinoamericanos para aplicar las soluciones encontradas. Sin el ejemplo de Debussy, esa primera generación de músicos modernos latinoamericanos no habría encontrado su voz. Ahora bien, Debussy tiene otra faceta interesante de la cual él mismo no estaba muy convencido, y es que su obra se asocia a movimientos pictóricos y poéticos. El lenguaje de

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Debussy hizo posible evocar musicalmente -y no simplemente describir- ideas, objetos o hechos tan disímiles como el sueño, un paisaje, un lugar o una cultura. Aunque se ha generalizado la costumbre de definir el estilo de Debussy dentro del marco del impresionismo, sus composiciones han sido objeto de variados análisis que le han merecido clasificaciones tan diversas como las de simbolista, puntillista, expresionista, nacionalista, romántico y neoclásico. Algunas de estas corrientes en las cuales se ha querido matricular a Debussy derivan su nombre de la semejanza que puedan tener sus obras con las de ciertas escuelas pictóricas (impresionismo, expresionismo, puntillismo) o con tendencias poéticas como el simbolismo. Todas resumen los diversos caminos de la música de comienzos del siglo XX. Ciertamente, no es fácil definir un estilo para la obra completa de Debussy, y prácticamente cada una de sus composiciones merece su propio capítulo dentro de la producción musical de este ingenioso compositor francés.

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La formación inicial de Debussy como pianista le permitió, ya como compositor, explorar en profundidad las posibilidades del instrumento. Uno de los primeros impactos que el oyente recibe al escuchar los preludios es el de la variedad de efectos sonoros y el del empleo sistemático de todo el rango del instrumento. Como su nombre lo denota, los preludios son un homenaje a Chopin y una reverencia a la delicadeza sentimental de cada perfecta miniatura lograda por él. Algunos de los títulos concebidos por Debussy para sus preludios son muy acertados para sus descripciones musicales. La serenata interrumpida y La catedral sumergida logran transmitir claramente su asunto: el primero de ellos, con las interrumpidas afinaciones y entonaciones del guitarrista frustrado; y el segundo, con las sonoridades masivas que emergen de las octavas inferiores del teclado. En La catedral sumergida Debussy experimenta con notas sostenidas a manera de pedales que actúan como centros de gravedad tonal, con acordes que se desplazan paralelamente para eliminar tensiones armónicas y con escalas modales medioevales que evocan la imagen de la catedral de Ys, hundida en el mar y cuyo campanario emerge con la marea baja. Los preludios restantes


son auténticos paradigmas de sutileza en la descripción. Los mismos temas que enfrenta Debussy son poco concretos y más bien se trata de visiones poéticas. ¿De qué otra manera se pueden explicar las visiones de Debussy de una cariátide de Delfos o las imágenes que pinta del vaivén de las velas de un bote sobre la mar en calma, o del brillo del cabello de una niña? El ambiente poético se confirma en el preludio Los sonidos y los perfumes giran en el aire de la tarde, en el que Debussy cita a Baudelaire desde el título. Los pasos sobre la nieve logra un ambiente misterioso, mientras que el viento del oeste ha visto cosas que incitan su furia. Y así proceden las descripciones sutiles y personales del Primer libro, que remata con la danza asimétrica de Puck -personaje de Shakespeare en Sueño de una noche de verano- y con ecos del jazz en el retrato de Minstrels norteamericanos dedicados a una nueva música popular. El Primer Libro fue escrito entre diciembre de 1909 y febrero de 1910. Debussy no aceptó que su música se asociara a las imágenes diluidas de los pintores impresionistas. Pero, ¿qué otra asociación se puede hacer cuando se escucha Neblinas? En el primer preludio del Segundo libro priman los acordes desdibujados y enriquecidos con terceras adicionales, los paralelismos, la discreción sonora, los colores pastel, los bordes tenues… un excelente acompañamiento para alguno de los cuadros de Monet en donde la bruma impide la clara visión de una catedral o de un montículo de heno. El Segundo libro de preludios complementa el primero. Aparece la imagen de un otoño melancólico representado en las Hojas muertas, seguido de una habanera que representa una puerta de la Alhambra, consignada en una postal enviada por Manuel de Falla. Los preludios de Debussy son obras independientes que pueden tocarse en su conjunto o de manera suelta. De allí su carácter permanentemente contrastante. Son, además, descripciones o evocaciones de eventos y objetos que llamaron la atención del compositor e inspiraron una versión sonora. Unas hadas danzantes sirven de excusa para un trozo ágil y gracioso inspirado en los seres alados de una ilustración

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de un libro infantil (Peter Pan in Kensington, de J. M. Barrie), al igual que la sirena Ondine. La campiña y sus matorrales invitan al descanso, que se interrumpe por el ritmo métrico de un cakewalk que representa al célebre payaso Edward Lavine, quien actuara en el teatro Marigny de los campos Elíseos. Hacer retratos sonoros de una noticia es un concepto que se repite en la sugerente Terraza de audiencias al claro de luna, en la que Debussy imagina al rey Jorge V de Inglaterra presidiendo audiencias en su calidad de Emperador de la India. El ambiente es oriental y elusivo. También rinde homenajes marcados por la bonhomía, como lo es el trozo que dedica al personaje de la primera novela de Charles Dickens, Samuel Pickwick -Esquire, Presidente Perpetuo del Pickwick Club (P.P.M.P.C.)-, el cual es un juego sobre el título original en inglés The Posthumous Papers of the Pickwick Club; este preludio se inicia con las primeras notas del himno británico en la mano izquierda, y sus gestos se repiten a lo largo del breve trozo. La contemplación de un Canope (una vasija egipcia) se realiza de manera grave y sosegada, con música que es plácida y lejana a la vez.

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El conjunto de preludios termina con dos obras de gran dificultad y exigencia pianística: un ejercicio en terceras paralelas y veloces, y un juego de artificios musicales con una distante cita de la Marsellesa, digno broche de cierre para un conjunto exquisito de impresiones sonoras. La vigencia de estos breves poemas musicales inspiró al pianista Hugues Leclère a solicitar a los compositores integrantes de una brillante nómina contemporánea sus comentarios y visiones de Debussy y de los preludios. La iniciativa dio como resultado 22 nuevas obras en estilos variados y personales, algunas de ellas breves y contundentes aforismos que imitan su sentido poético original.


Claude Debussy: 24 preludios para piano Libro I (1910) Danseuses de Delphes (Bailarinas de Delfos) Voiles (Velas) Le vent dans la plaine (El viento sobre la planicie) « Les sons et les parfums tournent dans l'air du soir » (Los sonidos y los perfumes giran en el aire de la tarde) Les collines d'Anacapri (Las colinas de Anacapri) Des pas sur la neige (Pasos sobre la nieve) Ce qu'a vu le vent d'ouest (Lo que vio el viento del oeste) La fille aux cheveux de lino (La niña de los cabellos de lino) La sérénade interrompue (La serenata interrumpida) La cathédrale engloutie (La catedral sumergida) La danse de Puck (La danza de Puck) Minstrels (Ministriles) Libro II (1911-1913) Brouillards (Brumas) Feuilles mortes (Hojas muertas) Puerta del Vino « Les Fées sont d'exquises danseuses » (Las hadas son danzarinas exquisitas) Bruyères (Matorrales) Général Lavine – excentric (General Lavine – excéntrico) La terrasse des audiences du clair de lune (La terraza de audiencias al claro de luna) Les Ondine (Ondina) Hommage à S. Pickwick Esq. P.P.M.P.C. (Homenaje a Samuel Pickwick Esq. P.P.M.P.C) Canope Les tierces alternées (Las terceras alternadas) Feux d'artifice (Juegos artificiales)

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Debussy, poeta de la modernidad: 22 creaciones en homenaje a los 24 preludios para piano

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F. NARBONI: Chemins qui ne mènent nulle part (Caminos que no conducen a ningún lado)

Comisionada por el festival Nancyphonies

P. HERSANT: En écho (En eco)

Comisionada por el CRR de París

T. ADÈS: Thrift (Frugalidad)

Comisionada por el festival Nancyphonies

N. BACRI: Été (Verano)

Comisionada por el CRR de París

A .GIR ARD: Au- delà de la lumière d’Anacapri (Bajo la luz de Anacapri)

Comisionada por el festival Nancyphonies

K. BEFF: Prélude (Preludio)

Comisionada por el festival Nancyphonies

A. LOUVIER: Ce qu’ont vu… les chevaux d’Alain (Lo que vi…el cabello de Alain)

Comisionada por Saint-Gobai

F : CHOVEAUX: Chanson d’après un poème de Ronsard (Canción sobre un poema de Ronsard)

Comisionada por el festival Nancyphonies

R. DUGNON: La Pythie l’avait prédit (La pitonisa lo predijo)

Comisionada por el festival Nancyphonies

P. LEROUX: Dense… Englouti (Denso… sumergido)

Comisionada por Saint-Gobai

J. WINTLE: Comedy sketch (Esbozo cómico)

Comisionada por Saint-Gobai

H. DUFOURT: Vent d’automne (Viento de otoño)

Comisionada por Saint-Gobai

L. DURUPT: Debucide (Debucidio)

Comisionada por Saint-Gobai

B. MANTOVANI : Tarte au chocolat (Tarta de chocolate)

Comisionada por el CRR de París

G. AMY: Après… « les fées » (Sobre… «Las hadas»)

Comisionada por el CNSMD de Lyon

T. ESCAICH: Intermezzo (Intermedio)

Comisionada por el festival Nancyphonies

G. PESSON: No-ja-li

Comisionada por el festival Nancyphonies

S. GIRAUD: Parhélies (Los parahelios)

Comisionada por Saint-Gobai

M. DUPIN Mister Quick Pick

Comisionada por el festival Nancyphonies

P. THILLOY: Le chant du Nâga (El canto de Nâga)

Comisionada por el festival Nancyphonies

M. LEVINAS: Sixtes et quintes, quartes altérées... les larmes des sons (Sextas y quintas, cuartas alteradas… los ruidos de los sonidos)

Comisionada por el festival Nancyphonies

F. DURIEUX: Echappée (Escapada)

Comisionada por Saint-Gobai



Hugues Leclère, piano (Francia) - Programa No. 1