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Serie de los Jóvenes Intérpretes

ESCUELA DE MÚSICA DE CHICORAL, ensamble de música colombiana (Colombia) Martes 2 de abril de 2013 • 7:00 p.m. Armenia, Armenia Hotel Jueves 4 de abril de 2013 • 7:30 p.m. Bogotá, Sala de Conciertos Biblioteca Luis Ángel Arango


TOME NOTA •

Los conciertos iniciarán exactamente a la hora indicada en los avisos de prensa y en el programa de mano. Llegar con media hora de antelación le permitirá ingresar al concierto con tranquilidad y disfrutarlo en su totalidad.

Si al momento de llegar al concierto éste ya ha iniciado, el personal del auditorio le indicará el momento adecuado para ingresar a la sala de acuerdo con las recomendaciones dadas por los artistas que están en escena.

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Agradecemos se abstenga de consumir comidas y bebidas, o fumar durante el concierto, con el fin de garantizar un ambiente adecuado tanto para el público como para los artistas. Durante el transcurso del concierto por favor mantenga apagados sus equipos electrónicos, incluyendo teléfonos celulares, buscapersonas y alarmas de reloj. Esto ayuda a crear un ambiente propicio para disfrutar la música. Por respeto a los derechos de autor de los compositores e intérpretes, no está permitido realizar grabaciones de audio o video ni tomar fotografías durante el concierto.


Íngrid Lorena Aranda, contralto y bajo eléctrico; Yeimi Alejandra Aranda, contralto; Marlín Yuranni González, soprano; José Fabián Fajardo, barítono y tiple y Mauricio Arcila, tenor y guitarra. La Escuela de Música de Chicoral funciona desde 2006 en la vereda de La Cumbre, Valle del Cauca. Cada sábado, la Fundación Música de Chicoral, MUSICORAL, con el patrocinio de la Fundación Té Hindú y la gestión de otros apoyos, lleva desde Cali profesores para trabajar con cuarenta niños y jóvenes del área rural. Gracias a este programa con énfasis en música andina colombiana, los beneficiarios reciben clases de tiple, guitarra, bandola, vientos, percusión menor, técnica vocal, gramática y apreciación musical. También reciben terapias y capacitaciones para el manejo de dificultades de aprendizaje, apoyo académico, proyecto de vida y refuerzo de la autoestima. Los estudiantes de la fundación han participado en diferentes formatos (solistas, dueto, trío, estudiantina y coro) en certámenes infantiles y juveniles del orden nacional como la Hormiga de Oro, Bucaramanga; Festival Nacional de la Música Colombiana, Ibagué; Cuyabrito de Oro, Armenia; Abeja de Oro, Cali; Colombia canta y encanta, Medellín; Feijoa de Oro, Tibasosa; Yuma de Cristal, Neiva, y Tarima Mateo Ibarra Conde del Festival Mono Núñez, Ginebra, Valle.

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Grupo vocal de la Escuela de Música de Chicoral Se inició como estudiantina en enero de 2009 con el esquema andino tradicional de dos tiples, dos guitarras y dos bandolas, para presentarse en eventos como el Premio Solitario Andino y en el VI y VII Encuentro Nacional de Estudiantinas en Tuluá. También obtuvo el primer puesto en la modalidad Grupo instrumental en el Concurso Abeja de Oro 2010 en Cali. A partir del segundo semestre de 2011, con la intención de participar en los eventos más importantes de la música andina colombiana, cinco de sus integrantes en cuatro líneas melódicas iniciaron el montaje de temas vocales del repertorio tradicional, con arreglos, y bajo la dirección del maestro Fernando Salazar Wagner. Así, en 2012 obtuvieron el primer puesto como Grupo vocal en el Concurso Nacional del Pasillo, en Aguadas; obtuvieron el segundo puesto en su modalidad en el Festival Antioquia le canta a Colombia, en Santa Fe de Antioquia, y obtuvieron el segundo puesto y mejor Interpretación de la obra de Luis Carlos González en el Concurso Nacional del Bambuco en Pereira.

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En el presente año han sido seleccionados como representantes del Valle del Cauca para el Concurso Mono Núñez, de Ginebra, Valle; Festival Hato Viejo Cotrafa, en Bello; Zué de Oro, en Sogamoso; Antioquia le canta a Colombia, en Santa Fe de Antioquia; Concurso Nacional del Bambuco, en Pereira, y Festival Nacional del Pasillo, en Aguadas, donde obtuvieron por segundo año consecutivo el primer puesto como Grupo vocal.


PROGRAMA Besito de fuego Bambuco

Me llevarás en ti Pasillo

Soy del Valle Bambuco

Sigo pensando en ti Pasillo

Flor de agua Bambuco

Viva la fiesta Torbellino

Bésame morenita

ENRIQUE FIGUEROA (1903-1977) Texto: Luis Carlos González

JORGE VILLAMIL (1929-2010) FERNANDO SALAZAR (n. 1959) Texto: Volney Naranjo

ÁLVARO DALMAR (1917-1999) ARMANDO LENIS (n. 1961) LUIS MARÍA CARVAJAL (1900-1960) ÁLVARO DALMAR

Bambuco

Mi tierra

FERNANDO SALAZAR

Vals

INTERMEDIO

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El beso que yo le robé a la luna Bambuco

Para decirte Bambuco

Como tú dices Vals

Vamos a Chicoral Bambuco

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Viejo tiplecito Pasillo

Mi casta Bambuco

Soy Caña-bambuco

El jardín de tus recuerdos Bambuco

LUIS ENRIQUE ARAGÓN (n. 1948) FERNANDO SALAZAR LUIS ENRIQUE ARAGÓN JAIRO OJEDA (n. 1948) JOSÉ A. MORALES (1913-1978) JOSÉ MACÍAS (1912-2003) Texto: Luis Carlos González

FERNANDO SALAZAR Texto: Ancízar Castrillón

JOSÉ A. MORALES

CONCIERTO No. 14


NOTAS AL PROGRAMA Por Manuel Bernal Martínez Uno de los primeros asuntos que regularmente debe aclarar la agrupación que nos acompaña esta noche es su procedencia: no se trata de la población de Chicoral en el departamento del Tolima, más conocida, sino de la vereda del mismo nombre en La Cumbre, cerca de Bugalagrande y Andalucía, al norte del departamento del Valle del Cauca. Esta precisión geográfica es importante porque nos sitúa en la realidad de un proyecto de desarrollo comunitario que no es solamente musical, ya que abarca aspectos ecológicos y de conservación ambiental del bosque de niebla en que está situado. “Acá ninguna casa queda pegada a la otra”, nos comenta Eduardo Uribe Gómez, el coordinador de MUSICORAL. “El proyecto busca sembrar las raíces de la música andina y le abre este espacio musical a la comunidad buscando que se tenga una sensación de progreso [...]”. En contravía de la imagen idealizada y bucólica del campesino que se tiene a veces en las teorías y prácticas escénicas del folclor, o en los restringidos espacios que se les brinda a las manifestaciones de pequeñas localidades en los concursos de música andina más reconocidos, el proyecto arrancó con la conciencia de que en la zona no había práctica musical estructurada alrededor de los géneros de música regional, en parte porque la presencia de los medios ha hecho que se pasara cada vez más de la producción de música en familia o grupos de vecinos al consumo e imitación de lo que se difunde comercialmente. Es por ello que se habla de sembrar o construir, más que de rescatar unas prácticas alrededor de la voz y de los instrumentos de cuerda, en géneros como bambuco, pasillo, torbellino, danza o vals criollo. Otra claridad: no se trata de formar profesionales de la música, así resulte que alguno finalmente decida tomar este camino personal; el verdadero sentido es relacionarse de manera vital con una larga tradición que ha sido mayoritariamente urbana o suburbana. Los cinco integrantes que escucharemos, todos entre 16 y 20 años de edad, son de origen campesino, y lo que nos cantan es producto de su relación con profesores de variada procedencia, que cada sábado en la mañana arriban a la vereda para orientar una formación “no escuelera” en la que lúdicamente se van apropiando de unos repertorios mediante un trabajo artístico que involucra también las artes plásticas, el teatro y la danza. Cabe decir que para algunos de los estudiantes esta asistencia involucra largos desplazamientos desde sus casas, y que las actividades artísticas se suman a sus normales actividades como estudiantes y a las labores del campo. Eduardo Uribe, administrador de empresas y melómano no practicante, ha desarrollado estrategias como organizar un concurso interveredal para detectar talentos que busca encaminar hacia el trabajo con la fundación, un programa de padrinazgo

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por parte de voluntarios; igualmente hace gestión ante los rectores de las instituciones educativas para que se apoyen y reconozcan en los alumnos sus logros artísticos. Valga mencionar acá el bello nombre que se dio al concurso mencionado: el Solitario Andino, en honor a una especie de ave local que canta muy bonito. De esa manera, lento pero seguro, con el compromiso irrestricto de su equipo de trabajo, la comunidad ha venido involucrándose y emocionándose con los resultados de estos jóvenes; logros que son muy halagadores en los dos últimos años: primeros y segundos lugares en concursos regionales y nacionales, invitaciones a participar en el circuito de festivales mayores y la presentación en esta sala de conciertos.

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Un elemento fundamental para entender este éxito, además de la calidad del trabajo, es su estrategia de participación y visibilización en los concursos. Su director musical, el conocido cantante y compositor Fernando Salazar Wagner, decidió colonizar un nicho que tiene pocos representantes en la música andina de la actualidad: el de las agrupaciones vocales con apoyo instrumental, ya que, si bien han existido otras agrupaciones similares, todavía el fuerte de lo vocal se centra en la actividad de solistas y duetos. El formato es un poco extraño en tanto integra tiple, guitarra y bajo eléctrico, todos instrumentos de registro medio y grave, pero esto se explica también como complemento del registro de las voces. El estilo se basa en una mezcla de texturas vocales que pasa por trabajos en bloques de voces pero también incluye sutiles elementos de contrapunto, de imitaciones textuales, que convergen en las frases finales, y de rearmonizaciones en las obras más tradicionales. A propósito -y como escucharemos durante este concierto-, el repertorio está conformado por obras de autores ya consagrados y por obras más recientes, algunas de ellas nacientes en el contexto escolar. Por supuesto, esto tiene que ver con la mirada tradicionalista de algunos concursos, con el hecho mismo de que para muchos de los jóvenes de Musicoral toda la música andina es “nueva”, pero también con la necesidad de expresar de modo más actual los sentimientos de siempre. Entre los compositores más divulgados figuran Enrique Figueroa López (1903-1977) y José de Jesús Mazo Martínez (1912-2003), conocido con el nombre artístico de José Macías, quienes adaptaron música de bambuco a dos hermosos poemas de Luis Carlos González Mejía (1908-1985), llamado el poeta de la raza, y de quien se afirma coloquialmente que escribía sus textos en “tempo de bambuco”. Mientras que Besito de fuego es un pícaro canto al hecho de haberle robado un beso a la mujer amada y de cómo el día se pone envidioso “[...] quiero que se muera el día, matémoslo vida mía, de envidia con otro beso”, Mi casta es una proclama a la estirpe y pujanza de quienes conquistaron la montaña en la colonización antioqueña, cuyas cartas de presentación eran “perro, labrantío, machete, carriel y ruana”. El santandereano Luis María Carvajal Prada (1900-1960) es conocido


fundamentalmente por el torbellino Viva la fiesta, que compuso a petición de un cura para celebrar un jueves de Corpus Christi, obra en la que describe la romería campesina y los amores que se desarrollan en ella bajo la mirada de Jesucristo y la Virgen María. La vida y la obra musical de Jorge Villamil Cordovez (1929-2010) y de José Alejandro Morales López (1913-1978) son muy conocidas tanto en el país como en el exterior. Al lado de duetos como Garzón y Collazos, Los Hermanos Martínez o Silva y Villalba, se constituyeron en los más representativos y más grabados autores de música andina a partir de la década de 1960, luego del auge y posterior declive de compositores y duetos paisas. La mayor parte de la obra de Villamil expresa su devoción hacia el departamento del Huila, así como a sus paisajes naturales, aunque la veta romántica se manifiesta en pasillos como Me llevarás en ti, canto a un amor ya terminado. Por otra parte, escucharemos dos obras de Morales. En primer lugar, el emblemático pasillo Viejo tiplecito, que recoge en cuatro estrofas elementos religiosos, la nostalgia por el pasado, la sencillez de lo campesino y la bravura comunera, tema tan caro a los compositores santandereanos. En segundo lugar, el bambuco El jardín de tus recuerdos, menos conocido, que le canta a los amores trastocados “[...] porque las rosas sin riego, y sin besos los amores, se mueren poquito a poco [...]”. Otro compositor de estas generaciones es Álvaro Chaparro Bermúdez (1925-1999), quien se presentó mundialmente con el nombre artístico de Álvaro Dalmar, cuya obra es muy variopinta, como se pone de manifiesto en las dos canciones de su autoría escogidas para hoy. Tenemos inicialmente el pasillo lento Sigo pensando en ti, que presenta el sentimiento contrario a la obra de Villamil: acá quien canta es el olvidado, mientras que Bésame morenita fue un suceso internacional por su texto y la alegría inherente a su interpretación; tanto así que tiene múltiples grabaciones por grupos extranjeros, entre ellos la Sonora Matancera. Al tolimense Luis Enrique Aragón Farkas (n. 1948) se le conoció durante algún tiempo como el compositor de la luna, porque algunas de sus más conocidas canciones hacen referencia a ella, siendo la más directa en este sentido Como si fueras la luna, un bonito bambuco que combina texto y música originales y modernos “[...] porque en mí todo lo enciendes, porque en mí todo lo alumbras, como si fueras la luna”. Aragón reconoce en su estilo la influencia de músicos como León Cardona García, en Colombia, pero también, y especialmente, la influencia de la trova cubana y el llamado “bolero filin”, cuyas armonías enriquecidas y modulaciones sorpresivas se evidencian en este bambuco. Como tú dices es un vals, en el estilo más sencillo del vals criollo, con una temática amorosa de desencanto al comienzo “[…] y no puedo negar que me entristece saber que de verdad tú no eres mía [...]”, para en la segunda parte cambiar el estado de ánimo: “Por

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eso para cuando tú me olvides, yo guardo una canción [...] para echarla a volar [...] sin pena, sin dolor y sin nostalgia”.

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El cantante y compositor vallecaucano Fernando Salazar Wagner (n. 1959), quien ha obtenido recientemente muchos premios con sus canciones en diversos concursos, fue integrante y director musical del Grupo Farallones, conformó el dueto Café, y desde hace algunos años forma parte del dueto Vivir Cantando con el maestro Lucho Vergara. Actualmente es el director, arreglista y principal asesor de la agrupación que nos acompaña esta noche. Poseedor de gran sensibilidad, sus canciones se enmarcan en estilos eclécticos. En tanto Para decirte es un bambuco muy influenciado por los elementos musicales de la balada en español, que utiliza un ciclo armónico a manera de módulo y cuyo texto celebra todas aquellas cosas entrañables a las que nos mueve el amor; Soy del Valle es un bambuco más tradicional que le canta a los paisajes, las mujeres, los trabajos y el orgullo terrígena. En esta misma línea, la caña Soy, ese género del Tolima grande que se caracteriza por alternar un compás binario con uno ternario, comienza con una clara alusión a procedimientos armónicos de la música popular brasileña, MPB, y en medio de modulaciones y partes de bambuco se constituye en una actualización musical, aunque no discursiva, del “orgullo de ser colombiano”, caso similar al vals Mi tierra. El bambuco Flor de agua de Armando Lenis Duque (n. 1961) fue finalista en la novena versión del festival infantil El Cuyabrito de Oro en 2009, y como la mayoría de su obra describe la belleza del campo, los valores morales, la ternura, la unión familiar y el amor. Finalmente tenemos a Jairo Ojeda (n. 1948), un destacado cantautor que desde hace más de treinta años se ha dedicado a la música infantil, aunque no de modo exclusivo, cuyas canciones se conocen mundialmente. Su bambuco Vamos a Chicoral nació en el contexto de trabajo de MUSICORAL, y de alguna manera describe el trabajo en esta vereda, para hacernos un llamado “a juntar voces, a juntar manos, brazos y empeños [...]”. Videografía sobre MUSICORAL <http://youtu.be/3N9_qfewgbM> <http://youtu.be/zNeAJsCMY1U> <http://youtu.be/kl_qYxCm48U> <http://youtu.be/TRKlyGze-mE>


KATHERINE LASSO, bandola (Colombia)

Jueves 11 de abril de 2013, 7:30 pm Biblioteca Luis Ángel Arango, Sala de Conciertos La bandolista Katherine Lasso presenta un repertorio rico en estilos y épocas, que incluirá obras del Barroco y el Romanticismo, música contemporánea, así como obras latinoamericanas y colombianas, una propuesta que busca mostrar la bandola andina como un instrumento universal. Lasso, integrante de la Orquesta Colombiana de Bandolas, busca que este sea un concierto “mágico y cautivador”, donde el público pueda apreciar la versatilidad de su instrumento.


Los conciertos realizados en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango están autorizados por la Dirección Administrativa de la Secretaría de Gobierno de Bogotá, mediante la Resolución 051 del 15 de febrero de 2013

ESCUELA DE MÚSICA DE CHICORAL, (Colombia)  

Desde 2006, en la vereda La Cumbre del municipio de Chicoral (Valle del Cauca) funciona la Escuela de Música del Chicoral - Musicoral, una f...

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