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Semana de la

guitarra

Banco de la República 90 años www.banrepcultural.org/musica

ARTURO PARRA, guitarra Colombia/Canadá

Jueves 11 de julio de 2013 • 7:00 p.m. Manizales, Auditorio Universidad Nacional de Colombia Sábado 13 de julio de 2013 • 7:00 p.m. Cali, Centro Cultural Comfandi Lunes 15 de julio de 2013 • 7:00 p.m. Villavicencio, Teatro La Vorágine Miércoles 17 de julio de 2013 • 7:30 p.m. Bogotá, Sala de Conciertos Biblioteca Luis Ángel Arango Jueves 18 de julio de 2013 • 7:30 p.m. Medellín, Auditorio Fundadores – Universidad EAFIT


TOME NOTA • Los conciertos iniciarán exactamente a la hora indicada en los avisos de prensa y en el programa de mano. Llegar con media hora de antelación le permitirá ingresar al concierto con tranquilidad y disfrutarlo en su totalidad. • Si al momento de llegar al concierto éste ya ha iniciado, el personal del auditorio le indicará el momento adecuado para ingresar a la sala de acuerdo con las recomendaciones dadas por los artistas que están en escena. • Agradecemos se abstenga de consumir comidas y bebidas, o fumar durante el concierto, con el fin de garantizar un ambiente adecuado tanto para el público como para los artistas. • Durante el transcurso del concierto por favor mantenga apagados sus equipos electrónicos, incluyendo teléfonos celulares, buscapersonas y alarmas de reloj. Esto ayuda a crear un ambiente propicio para disfrutar la música. • Por respeto a los derechos de autor de los compositores e intérpretes, no está permitido realizar grabaciones de audio o video ni tomar fotografías durante el concierto.

Los conciertos realizados en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango están autorizados por la Dirección Administrativa de la Secretaría de Gobierno de Bogotá, mediante la Resolución 051 del 15 de febrero de 2013


Banco de la República 90 años Poco después de su creación en 1923, el Banco de la República asumió la conservación de varias piezas precolombinas, numismáticas, documentos y libros que dieron origen al Museo del Oro y a la Biblioteca Luis Ángel Arango. Hoy, después de 90 años de actividades, el banco central de los colombianos continúa contribuyendo y fortaleciendo su misión de rescatar, preservar, analizar, estudiar, organizar, investigar y difundir el patrimonio cultural de la nación, propiciando en todos sus usuarios un sentido de identidad y pertenencia. La 6ª Semana de la Guitarra – Banco de la República 90 años es testimonio del compromiso sostenido del banco con el país y la cultura. Esperamos que esta programación, que incluye 38 conciertos en 16 ciudades del país, y que cuenta con 10 artistas invitados de Francia, Portugal, Estados Unidos, Irlanda y Colombia, sea un motivo para acompañarnos en este especial aniversario. La 6ª Semana de la Guitarra Banco de la República 90 años cuenta con el copatrocinio de

Organiza

Copatrocinan Organiza

Copatrocinan

y cuenta con la colaboración de Cámara de Comercio de Bucaramanga • Centro de Formación para la Cooperación Española AECID • Comfamiliar del Huila • Comfenalco Valle regional Buenaventura • Facultad de Bellas Artes Universidad del Atlántico • Gobernación del Departamento de La Guajira • Gobernación del Huila • Instituto Departamental de Bellas Artes Valle del Cauca • Instituto Departamental de Cultura del Meta • Museo de Antropología Barranquilla • Universidad Autónoma de Bucaramanga • Instituto Departamental de Cultura del Meta • Universidad del Sinú, Elías Bechara Zainúm • Universidad Industrial de Santander • Universidad Nacional de Colombia sede Manizales • Universidad Popular del Cesar.

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La guitarra como jamás la escuchó, jurado. OCTOPUS (Francia) Solista y cofundador del cuarteto de guitarras colombiano, Cuarteto Espiral, Arturo Parra se convirtió en un guitarrista de vanguardia en Colombia, dedicado enteramente a interpretar y estrenar obras originales de compositores contemporáneos escritas para su instrumento. Numerosos recitales y giras de conciertos en las salas más prestigiosas del país, así como estrenos y grabaciones para la radio, la televisión y el cine, dan testimonio de este intenso y rico periodo profesional a lo largo de los años ochenta. Para finales de la década obtuvo la Beca Nacional de Artes de excelencia de la Entraide Universitaire Mondiale du Canada, que le permitió realizar estudios de maestría en guitarra y música contemporánea. Poseedor del primer doctorado latinoamericano en música de la Universidad de Montreal, se radicó en Canadá y se consagró desde entonces a la composición e interpretación de sus propias obras. El contacto directo con la internacionalmente reconocida “escuela electroacústica de Montreal” y con su fundador, el compositor francés Francis Dhomont, llevó a Parra a proponer una novísima interacción que le ha permitido explorar y crear insospechados universos sonoros para la guitarra. Once apariciones discográficas, cuatro de ellas dedicadas totalmente a su propia música, confirman su original huella sonora: Parr(A) cousmatique, primer disco mundial en su género —cinco obras mixtas para guitarra y soporte electrónico escritas a cuatro manos—, finalista del Prix Opus de Canadá como mejor producción del año y VOZ —cuatro obras para guitarra y expresiones vocales—, ambos aclamados ampliamente por la crítica internacional. Y ahora en 2013, sus dos más recientes publicaciones en CD: Terra Incognita —siete retratos sonoros para guitarra y expresiones vocales— y Hacia la luz, Miguel —con el dúo canadiense Paroles Égales, el teatro para el oído—, un homenaje bilingüe al poeta español Miguel Hernández. Su insaciable curiosidad por todas las formas expresivas lo llevó a colaborar regularmente con artistas de otras disciplinas: literatura, electroacústica, video, danza, mimo, teatro, cine a mano (técnica de animación). En 1995 fundó junto con la comediante y escritora francocanadiense, Catherine Ego, el grupo de guitarra y voz hablada Paroles Égales, que se caracteriza por su enfoque único de “teatro para el oído”. El equilibrio y la fuerza viva entre


la voz literaria y la música han permitido que mantengan hasta la fecha una impresionante actividad de creación y estrenos. Su espectáculo, Hacia la luz, Miguel, fue escogido por el gobierno español como portavoz oficial en Canadá para conmemorar en 2010 el centenario del nacimiento de Miguel Hernández. Investigador infatigable, sigue creando hasta hoy más de medio centenar de nuevos modos de toque (técnicas extendidas) y de interacciones guitarra / expresiones vocales, que amplían y enriquecen el espectro expresivo de la guitarra. Conferencista de un entusiasmo contagioso y pedagogo fuera de lo común —Premio Nacional de Pedagogía 2008, Ministerio de Cultura de Colombia—, recibió en 2010 la invitación de la Universidad Juan N. Corpas, para dirigir el Departamento de Guitarra y Cuerdas Pulsadas. Reparte, desde aquel año, su tiempo y actividad artística entre Colombia y Canadá. Entre sus principales logros internacionales se cuentan el premio a Mejor Composición y Premio del Público del Grand Prix de Guitare de Montreal 2010 y 2011, respectivamente. En Colombia recibió el Premio Nacional de Composición Ciudad de Bogotá, 2008. Arturo Parra propone un enfoque de la música y de la práctica instrumental que pulveriza los marcos convencionales. Es pionero mundial como compositor e intérprete de obras electroacústicas mixtas para guitarra y soporte electrónico. Sus composiciones, verdaderos poemas sonoros, así como sus colaboraciones e interpretaciones, han sido galardonadas en los concursos y festivales más prestigiosos alrededor del mundo (ARS Electrónica, Austria; Luigi Roussolo, Italia; Bourges, Francia; Musica Nova, Checoslovaquia; CIMESP, Brasil; ICMC, Estados Unidos y España, y Música Actual Victoriaville, Canadá).

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PROGRAMA Terra incognita Retratos Sonoros Miroitements de quartz / Albores de cuarzo

ARTURO PARRA (n. 1958)

Estreno mundial

Trois joies au bord des larmes/ Tres alegrías a la orilla del llanto Alas de tierra y cielo Estreno mundial

Ventana abierta Rayo de sol

Cavalcade céleste / Cabalgata celeste Estreno latinoamericano

INTERMEDIO

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Lumière secrète / Luz secreta

ARTURO PARRA

Estreno mundial

Vers la lumière (L’hirondelle) / Hacia la luz – La golondrina Preludio: Los pies y las manos presos Umbral: Soplo de libertad Hacia la Luz (La golondrina): I. Canto fúnebre I II. Helechos III. Canto fúnebre II IV. Ausencia V. Luz VI. La golondrina

Torrent de vie / Torrente de vida Estreno mundial versión definitiva

CONCIERTO No. 41


NOTAS AL PROGRAMA Por Catherine Ego y Arturo Parra Terra incognita Desde tiempos inmemoriales, quizá desde las cuevas del paleolítico, los humanos se representaban con trazos de tierra, sangre o tinta sobre la piedra, la arcilla, el lienzo o el papel. El ojo es ávido… y el oído, discreto. Con los ojos devoramos al otro, ¿pero realmente lo oímos? ¿Escuchamos quién es, su búsqueda, el camino que recorre, lo que experimenta y vive? Este concierto, Terra incognita, se conforma de ocho “retratos sonoros”, obras que compuse por encargo de sus destinatarios respectivos, después de haberlos encontrado, escuchado, después de haberlos visto vivir un poco. En lo absoluto se trata en estos retratos de representaciones figurativas. El objetivo era expresar en música, en sonidos, y en silencios también, aquello que percibía de mi interlocutor o interlocutora; darle una voz a través de mi guitarra a ese rostro que me mostraban. Agradezco sinceramente a estos hombres y mujeres que accedieron vivir esta experiencia, y aceptaron, con generosidad y confianza, que mi escucha se adentrara en ellos. ¿Son realmente fieles estos ocho retratos? Puede que sí…, puede que no… ¿Quién sabría decirlo? Antiguamente, cuando mares y tierras quedaban por descubrir, cuando los exploradores no habían recorrido aún todos sus repliegues, cartografiaban el planeta al paso de sus descubrimientos, y dejaban en blanco, sobre sus pergaminos, las regiones misteriosas que quedaban, los suelos que aún no habían pisado, las aguas que las proas de sus barcos no habían jamás surcado. En sus mapas se extendía entonces, aquí o allá, un territorio virgen calificado como terra incognita, “tierra desconocida”. Ellos la poblaban de imaginación con animales fabulosos, terríficas quimeras, árboles gigantescos de perfumes embriagantes, flores cautivantes y frutos que enloquecían. ¿Son realmente fieles estos ocho retratos? Puede que sí…, puede que no… En el fondo hablan también de mí. Al final de este viaje al encuentro del otro me di cuenta de que también había llegado a mí. Como un navegante desplegando todas sus velas hacia el Levante, había regresado a mi puerto natal por el Poniente. ¿Acaso la tierra no es redonda? Cada uno es para el otro una terra incognita, misteriosa, un vasto territorio virgen de arena enigmática o de nieve impasible donde se proyectan todos los sueños realizados, los fantasmas y las esperanzas fallidas. Cada uno de esos rostros, de esos seres, es para el otro un espejo sin fondo, detrás del cual creemos discernirlo, pero desde donde él nos observa; en él nos

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contemplamos al infinito, embrujados por nuestros propios rasgos, y desde allí, el otro creyendo escrutarnos, es él mismo que se divisa. Estos retratos me exponen más de lo que habría o hubiese querido —o creído—. ¿Los habría escrito, si hubiera sabido hasta qué punto me dejarían al desnudo, si hubiese adivinado su impudor? Realmente no lo sé. Aquí los tienen. Ya lo saben: se los ofrezco como un espejo. Puede ser que, creyendo espiar al otro, son ustedes mismos los que se miran. En la terra incognita el encuentro solamente puede ser consigo mismo… Miroitements de quartz / Albores de cuarzo A Gonzalo, Emmanuel, Beatriz y Beatriz...

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Pacientes roces del viento sobre la arena —y la materia esculpiéndose en pétalos transparentes—. Misterio de las amistades, entre átomos, de las alianzas entre moléculas. Lentamente, en lo indecible y la belleza del gesto, la arena infanta la piedra viva que el viento acaricia. Mineral y centellante, ofrece su corazón latiente como una flor improbable en un desierto blanco. La piedra respira y crece cambiando de rostro en cada cara que dibuja la arena y, sin embargo, siempre es la misma; un rasgo de familia se apega a su camino. El sol que la traspasa revela la luz de sus paredes transparentes. La piedra es serena y perseverante, alborada de un mundo en tenues reflejos, destello tierno del primer día que despierta sobre la tierra desconocida, fértil cuarzo de alquímicos y mesurados gestos. Sus albores, iluminando como un faro, inventan un universo abierto a los cuatro puntos cardinales —punto de encuentro de los viajeros, punto de partida de los exploradores, punto de agua de los sedientos de belleza, punto de anclaje de un cristal que nace y florece—. Trois joies au bord des larmes / Tres alegrías a la orilla del llanto ¿Qué sería de la felicidad sin el recuerdo de la tristeza, de la risa sin la memoria de las lágrimas? Rostros, almas que se cruzan en el camino haciendo eco. De estos tres encuentros en contrapunto emana la certeza de una sororidad secreta, de un diálogo constante entre la delicadeza etérea y la fuerza de vida telúrica, de un equilibrio que a cada momento se reconquista. Alas de tierra y cielo A Catalina Isaza

Desde lo más alto del acantilado se abre bajo mis pies un precipicio. La mirada absorta por el vacío, el cuerpo suspendido entre la cumbre del cielo y el centro de la tierra, el infinito abajo me sacude, la inmensidad arriba me


golpea. Iridiscentes gotas de agua salpican mis mejillas, ¿o brotan ellas de mi rostro? Un soplo me acaricia, recorre mi piel y suavemente me empuja hacia adelante. Me inclino, caigo… mis alas se despliegan. Como una risa al viento, el aire me lleva y me sostiene. Floto en el precipicio convertido en lienzo, tímidamente dando un paso y luego otros… giro y bailo. Remolineo con mis brazos extendidos como albatros, mi canto se hincha de alegría. Hasta donde mis alas me lleven, iré; hasta el confín del mundo volaré; el cuerpo resplandeciente de vivir, y de vivir libre. Soy de tierra, de cielo y de vuelo, de alegría y de silencio. Jamás olvido el precipicio inmenso que me lleva. Jamás olvido el cielo infinito que llevo adentro. Ventana abierta A Rosa de Isaza

Al mismo tiempo afuera y adentro, dos mundos, dos universos separados por una hoja liviana como organza. De un lado, la alegría, las tristezas, esperanzas y penas. Del otro, la alegría, las tristezas, esperanzas y penas… Se desgarra la hoja sin un grito, calladamente, como un secreto. El adentro se ha convertido en el afuera, el afuera en el adentro. Los dos mundos no son más que uno. Alegres tristezas, esperanzas rebosadas de penas, penas llenas de esperanzas, felicidades enriquecidas de sus tristezas. Todo aquello que comienza un día, llega un día a su fin. Todo aquello que termina un día, llega un día a su renacer. No hay más afuera ni adentro, solamente una hoja que acaricia el viento, una hoja que bailando susurra, una vida de ternura murmurada al oído en un roce de organdí, origami de organza. Rayo de sol

A Martha Díaz

En un bosque, una piedra; sobre la piedra, un musgo; sobre el musgo, una florecilla roja diminuta; sobre ella, una gota de agua que destella y respira como un ojo oceánico —y allí, el universo entero que palpita—. Felices olas danzando en torrentes tumultuosos, un rayo de sol radiante de mil colores, árboles gigantes devorando el cielo con sus hojas amorosas. Lentas quimeras caminan silenciosas con su mirada fija. Un pájaro de ojos de ónix vuela; desgarra el viento con su voz, llevando consigo todo el universo. Una gota de agua que destella y el universo entero palpitando allí en esa florecilla roja diminuta, en ese musgo, esa piedra y ese bosque. De un ojo oceánico a los repliegues de una piel, de la mejilla más tersa al cuello más dulce, el universo entero palpita en una gota; rayo de sol, risa luminosa, lágrima que respira. Cavalcade céleste / Cabalgata celeste A Martín Emiliano García Parra

“Parece que todos los dragones de nuestra vida son más bien princesas esperando vernos resplandecientemente hermosos y llenos de valor [...]”, Rainer Maria Rilke, Cartas a un joven poeta.

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Cuando el sol se duerme, todos los dragones de nuestra vida se levantan… Surge un canto de la tierra adormecida que las tinieblas abrazan, y de su caricia nace un viento de polvo ondulando hasta las estrellas, dibujando constelaciones de destellos. Aparece un primer dragón en el firmamento, con la dulzura de la noche y la fuerza de los sueños de un niño. Avanza envuelto en una aureola de misterio. Con ojos de terciopelo bien abiertos, lee el destino de esta vida que se abre delante de él. Un segundo viene, con la majestad del oro y la ferocidad del hielo. Espanta los sortilegios y crea todos los posibles, protegiendo al niño que sueña. El tercer dragón trae las esperanzas y las alegrías que vendrán. Los ojos claros, el cuerpo ágil, bailan, siembran la tierra con su soplo de vida, inflamando el alba del día que comienza. Si todos los posibles de nuestras vidas se pudieran desplegar frente a nosotros, trazarían un camino tornasolado de entrecruzadas tristezas y alegrías. Lumière secrète / Luz secreta A Renée Tremblay

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Centelleos en el bosque, un sendero adentrándose en lo obscuro, guiado solamente por las luces fugaces de luciérnagas y fuegos fatuos. Una sombra se mueve aquí y allá, esperanza naciente o agujero negro. Sube el sendero, voltea, regresa sobre sí mismo, desciende y vuelve a subir sin que el ojo lo perciba. Sin embargo, el cuerpo no se cansa. Sin ver dónde va, avanza seguro, sabiendo que sigue la buena senda. Al final del sendero, la silueta de un mago se dibuja, mujer u hombre, animal o humano —ni uno ni otro, y todo esto a la vez, Melusina y Merlín, hipogrifo, esfinge y minotauro—. Ella/Él/Eso lleva en su mano un farol para esclarecer el camino, el abrupto sendero que ondula. Ella/Él/Eso retrocede a cada paso con su luz, ya que el camino no tiene fin. Llega hasta donde los pasos del caminante lo llevan. La senda justa no tiene fin. Se adentra serpenteando en el bosque obscuro, guiado por los destellos fugaces de un farol que se aleja a cada paso. El caminante solitario jamás va solo. Camina en la senda que lo lleva a sí mismo; mujer u hombre, animal o humano —ni uno ni otro y todo a la vez—; él es la senda misma que camina. Vers la lumière (L’hirondelle) Hacia la luz (La golondrina) Dedicada a la memoria de Maurice Ego, 1927-2005

Preludio: Los pies y las manos presos Frotan los pasos el suelo polvoriento. Incesantes idas y vueltas entre los cuatro muros. Un eslabón de hierro rechina en la piedra húmeda. Susurros solitarios. Toques en cada puerta buscando al poeta, pero las celdas están vacías. Se acercan cada vez más los toques. Han descubierto al poeta, los pies y las manos presos.


Umbral: Soplo de libertad Camina el poeta hacia la muerte. Ella le abre sus brazos para estrecharlo por última vez. ¿Pero, quién encierra una sonrisa? ¿Quién amuralla una voz? Este, su último combate, tampoco lo perderá el poeta. Avanza y su pecho se hincha como las velas de un navío. Se agrietan y resquebrajan los muros, desplomándose estrepitosamente. El poeta ha recobrado su libertad, y sus cadenas no son más que un puñado de escombros. Hacia la luz / La golondrina Después del combate viene la calma. Lágrimas brotan de los ojos como la lluvia del cielo. Soy un helecho de oro, un bosque que camina. En el surco del llanto despuntan el recogimiento y la soledad serena. Pero cambia de rumbo el viento y se yergue la ausencia entre el derribo. Ausencia como un caballo que galopa, como un loco cuchillo enceguecido hiriéndose a sí mismo. La tierra sedienta recoge su sangre colmándose de ella. De su carne florece una golondrina que se eleva al cielo como un canto. Lentamente sus alas se despliegan y los ojos la miran acariciar el viento con su vuelo. En su ascenso, la golondrina ha roto sus cadenas y, feliz, gira y da vueltas en los repliegues del azul infinito. Embriagada de sol, ella no es ahora sino un punto lejano en el horizonte que prodiga a la tierra su ola de fuerza y luz, su invencible alegría. Tan lejos está, que solo queda un reflejo en el agua, una gota que en el mar se sumerge. Torrent de vie /Torrente de vida A Christian Lamontagne

Antes que todo nacen de la roca estas perlas de rocío, cargadas de todos los colores del mundo, hasta aquellos que no existen. Se derraman sobre la roca, abriendo un cráter entre el polvo, desembocando en meandros que se ensanchan en lechos de ríos. Soy una lágrima dibujando la cartografía de una vida sobre una piel ajada. Soy el arroyo buscando su ruta, sin dar media vuelta en el camino ni nunca detenerse. Soy el río saltando de meandro en meandro, sin mirar jamás atrás. A través de curvas, de rayos y áridas planicies, respiro y avanzo al ritmo de los latidos de mi corazón. Soy un torrente incontenible que nunca retrocede, que jamás claudica. De mi cuerpo serpenteando surge un canto de los guijarros que transporto, de mis brumas que al sol se irisan y caen como lluvia. ¡Finalmente, hela aquí! La tierra desconocida… desierto fértil erizado de animales fabulosos y de árboles que murmuran. Volviéndome pirueta, tumulto, me convierto en lo que siempre he sido: el amor invencible por vivir. Al término de mi largo viaje, la terra incognita me abre sus brazos, me estrecha y emprendo el vuelo en su inmenso cielo. De nuevo he llegado a casa.

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6 ª

Semana de la guitarra

Banco de la República · 90 años 10 artistas · 38 conciertos · 16 ciudades Julio 2013 Organiza

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ARTURO PARRA, guitarra (Colombia - Canadá)  

Desde hace más de veinte años, el guitarrista bogotano Arturo Parra se dedica a la interpretación, creación y composición de sus propias obr...

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