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Serie de los Jóvenes Intérpretes

JULIÁN PERNETT, piano (Colombia) Sábado 19 de enero de 2013 • 4:00 p.m. Bogotá, Sala de Conciertos Biblioteca Luis Ángel Arango Programa perteneciente al Festival Centro 2013


TOME NOTA •

Los conciertos iniciarán exactamente a la hora indicada en los avisos de prensa y en el programa de mano. Llegar con media hora de antelación le permitirá ingresar al concierto con tranquilidad y disfrutarlo en su totalidad.

Si al momento de llegar al concierto éste ya ha iniciado, el personal del auditorio le indicará el momento adecuado para ingresar a la sala de acuerdo con las recomendaciones dadas por los artistas que están en escena.

Agradecemos se abstenga de consumir comidas y bebidas, o fumar durante el concierto, con el fin de garantizar un ambiente adecuado tanto para el público como para los artistas.

Durante el transcurso del concierto por favor mantenga apagados sus equipos electrónicos, incluyendo teléfonos celulares, buscapersonas y alarmas de reloj. Esto ayuda a crear un ambiente propicio para disfrutar la música.

Por respeto a los derechos de autor de los compositores e intérpretes, no está permitido realizar grabaciones de audio o video ni tomar fotografías durante el concierto.


Nació en 1993 en Bogotá. A los cuatro años de edad inició sus estudios de música con el compositor y pedagogo Jaime Torres Donneys, y posteriormente de solfeo y gramática con José Arroyo, en la Cooperativa de la Orquesta Filarmónica de Bogotá (2005). En 2008 continuó su formación en piano con Renato Pernett Castilla y simultáneamente experimentó con la interpretación de música latinoamericana y jazz bajo la dirección de Aristóbulo Mazabell. Ingresó a la Facultad de Música de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas en 2009. Se ha presentado en recitales dentro del programa ¡Música en la Corpas!, en la Sala Otto de Greiff y en el Auditorio Uniandinos, en el Auditorio Teresa Cuervo Borda del Museo Nacional y dentro del marco del Bogotá Festival Internacional de Piano, en el Auditorio Fabio Lozano. En agosto de 2011 participó en el XII Festival Internacional de Piano de Gijón (España) en donde fue seleccionado para dar un recital compartido en el Conservatorio Superior de Música de Asturias en la ciudad de Oviedo. En el marco del mismo festival tomó clases magistrales con José Ramón Méndez (España), Dominique Weber (Suiza), Julian Martin y Spencer Myer (Estados Unidos). Asimismo, ha recibido clases magistrales con Wendy Chen (Estados Unidos) y Hugues Leclère (Francia). En julio de 2012, se presentó al IV Festival de Piano Universitario de la UNAC en Medellín para el cual la maestra Blanca Uribe fue la tallerista invitada. Fue seleccionado en la convocatoria para la Serie de Jóvenes Intérpretes del Banco de la República 2012 y 2013. Actualmente cursa IX semestre de área mayor en formación de piano dentro de la cátedra de la maestra Pilar Leyva, y área menor en formación de teoría dentro de la cátedra de la maestra Alena Krasustkaya.

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PROGRAMA Sonata No. 62 en mi bemol mayor, Hob. XVI:52

Allegro Adagio Finale: Presto

Klavierst端cke, Op.118

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Intermezzo en la menor Intermezzo en la mayor Balada en sol menor Intermezzo en fa menor Romanza en fa mayor Intermezzo en mi bemol menor

FRANZ JOSEPH HAYDN (1732-1809)

JOHANNES BRAHMS (1833-1897)

INTERMEDIO

Arabesco Del primer libro de preludios para piano

Bailarina de Delfos El viento sobre la planicie Los sonidos y los perfumes giran en el aire de la tarde Las colinas de Anacapri

LUIS A. CALVO (1882-1945) CLAUDE DEBUSSY (1862-1918)

CONCIERTO No. 4


NOTAS AL PROGRAMA

Por Jaime Ramírez

El piano, así como sus predecesores, ha mantenido una fructífera y constante relación con la cultura occidental representando -en muchos casos- un síntoma de necesario refinamiento social y, en muchos otros, un inexorable requisito profesional. A medida que se optimizaban las técnicas de construcción de los instrumentos de teclado, su accesibilidad crecía aceleradamente; así pues, el piano se convertía en un ineludible miembro de la sociedad. Charles Rosen comenta sobre la percepción que se tiene del piano y su importancia en la sociedad a través de las crónicas de Marcel Proust:

[…] Proust ubica las sonatas para piano de Beethoven en su justo lugar como las grandes representantes de la cultura occidental en los hogares de la clase media-alta desde 1850 hasta hace poco, una parte tan importante de la vida civilizada como la recepción de invitados y las cenas familiares. Las grandes pinturas se admiraban en los museos; la lectura de poesía y novelas era una actividad más bien individual que familiar; el teatro y la danza solo existían fuera de casa, al igual que las sinfonías y la ópera. Sin embargo, para los niños de una clase moderadamente privilegiada, aprender a tocar el piano era lo segundo más importante después de aprender a leer. Particularmente para las mujeres jóvenes, saber tocar el piano era esencial para su dignidad y afianzaba su lugar en la sociedad1.

Si bien el anterior relato describe cómo el piano se ha “socializado” en nuestra cultura, desde hace ya unos cientos de años, no describe claramente el impacto que generó en el medio del músico profesional. La presencia del piano como instrumento de concierto también evolucionó particularmente y no fue sino hasta la segunda mitad del siglo XIX que el “recital” se estableció como lo conocemos actualmente. Durante los siglos XVIII y XIX, la figura del solista instrumental era realmente un componente dentro del prolongado evento, muchas veces itinerante, compuesto por la presentación en escena de diferentes ensambles y fuerzas instrumentales; el programa podía durar varias horas. En la actualidad se considera que Franz Liszt ofreció el “primer recital público para 1 Charles Rosen, Las Sonatas para piano de Beethoven, traducción de Bárbara Ellen Zitman, Madrid, España: Alianza Editorial, 2005, p. 20.

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piano solo” en 1840, un evento novedoso y antecesor de un naciente género llamado “recital histórico”. La idea del recital histórico hacia las últimas décadas del siglo XIX fue llevar al escenario una recopilación de estilos a través de un programa para un solo instrumento. El recital de esta noche continúa la tradición del “recital histórico” en el que su repertorio se constituye de una recopilación de estilos característicos de diferentes épocas y lugares. El programa inicia con una de las sonatas más conocidas de Haydn y pasa por diferentes obras maestras de la literatura pianística, incluyendo obras de Brahms, Debussy y Calvo. Este tour de force a través del cual se explota una inmensa paleta de recursos expresivos nos invita a contemplar la evolución del repertorio para piano, reinventándose dentro de contextos tan ricos y diversos como nuestra propia contemporaneidad.

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Franz Joseph Haydn (1732-1809) es considerado una figura patriarcal para la estética musical del siglo XVIII. Su obra fue tan prolífica como paradigmática; compuso prácticamente en todos los géneros en boga de su tiempo y gozó de los beneficios de haber desarrollado gran parte de su carrera al servicio de los Esterházy, lo cual incidió para que pudiera publicar una parte considerable de su obra poco después de compuesta, logrando llegar a una audiencia mucho más amplia que la mayoría de sus colegas. Si bien se consideran sus sinfonías y cuartetos para cuerda como los géneros más serios y de mayor incidencia sobre la estética de su época, el desarrollo de sus sonatas para piano -especialmente en sus composiciones a partir de 1784- llevó a este género a obtener un alto reconocimiento artístico y profesional en el medio, superando así el carácter ligero y banal con que se asoció este repertorio a inicios del siglo XVIII. Haydn compuso sus últimas tres sonatas para piano en Londres entre 1789 y 1794 y las dedicó a la pianista inglesa Theresa Jansen. Además de las altas exigencias técnicas para el intérprete, estas sonatas se caracterizan por una sonoridad exuberante y un dramatismo que solamente encuentran su


paralelo en las últimas sinfonías del compositor. Su manejo de la forma, su marcada tendencia hacia el monotematismo y su control de las expectativas del oyente mediante inesperadas sorpresas armónicas y tonales son características que, si bien se presentaban intermitentemente en periodos precedentes, son constantes en las obras compuestas durante la estancia de Haydn en Londres hasta el crepúsculo de su vida. La Sonata Hob. XVI:52 se considera una de las más famosas sonatas para piano de Haydn, así como una de las más complejas y avanzadas por su desarrollo en el lenguaje compositivo de la época. El primer movimiento es una forma sonata monotemática que abre con un motivo de majestuosa marcialidad; este motivo rápidamente se disuelve en la transición para reaparecer posteriormente en la tonalidad de la dominante, que antecede un material contrastante que será explotado prolíficamente en el desarrollo del movimiento. El nivel de experimentación tonal mencionado se representa en la sección central del movimiento modulando de manera sorpresiva a mi mayor; tonalidad bastante lejana para esta sonata, pero que cobrará coherencia al presentarse como la tonalidad central del segundo movimiento. El segundo movimiento es un Adagio de carácter serio basado en motivos apuntillados que delatan bastante cercanía a los movimientos lentos de varias sonatas de Beethoven; por ejemplo, las sonatas Op. 2 No. 3, Op. 31 No. 2 y Op. 81a, entre otras. El último movimiento es también una forma sonata que de manera brillante retoma el virtuosismo del movimiento inicial cerrando esta de manera integral. Si a Haydn se le considera el padre de la estética musical clásica que más tarde heredaría Mozart, y Beethoven desarrollaría climáticamente hasta los inicios del Romanticismo en el Siglo XIX, Johannes Brahms(1833-1897) es estimado como el heredero y continuador del legado de Beethoven y el responsable por derecho de insertar dicho legado en la naciente estética romántica. Brahms sucedió a Beethoven y Schubert en los géneros orquestales y la música de cámara, a Schubert y Schumann en la composición de piezas para piano y géneros vocales, y asimismo sucedió los maestros de

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la polifonía renacentista y barroca a través de su obra coral. En general, se puede considerar a Brahms como el compositor que continuó y desarrolló las principales tradiciones musicales europeas que acoplaron los fundamentos de la estética del Siglo XIX. Brahms compuso las últimas colecciones de piezas de carácter (o miniaturas) para piano Op. 116 a 119 entre 1891 y 1893. En general, estas obras mantienen los mismos patrones formales de sus colecciones precedentes pero contienen menos obras en cada colección; son obras en las que predominan las formas a tres partes con una marcada tendencia hacia los intermezzi de apasionado lirismo.

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El Klavierstücke Op. 118 fue compuesto y publicado en 1893 con dedicación a Clara Schumann; esta colección se considera la penúltima obra en publicarse durante la vida de Brahms, y adicionalmente es también la penúltima obra del compositor para piano solo. Las obras del Op. 118 están reunidas en una colección de intermezzi interpolados por una balada y una romanza. Si bien, en algunas colecciones anteriores Brahms hacía una distinción de carácter entre el intermezzo como una obra de carácter lírico y el capriccio como una obra de carácter más agitado, en su Op. 118, abandona esta distinción manteniendo una preferencia por el intermezzo como una obra de carácter introvertido y líricamente melancólico que en esta colección presenta novedosamente destellos de agitación y virtuosismo. Luis Antonio Calvo (1882-1945) es uno de los más representativos músicos colombianos de los primeros años del Siglo XX y junto con una estrecha selección de compositores, entre los que se encuentran Pedro Morales Pino y Emilio Murillo, fue forjador de un repertorio y de una identidad nacional indiscutible2. La intensa inclinación musical de Calvo lo llevó a radicarse en Bogotá, donde alcanzó un encomiable reconocimiento artístico; sin embargo su carrera en la capital fue trágicamente suspendida cuando contrajo lepra en 1916; Ellie Anne Duque, “Luis A. Calvo (1882-1945): en el cincuentenario de su muerte, un análisis de su obra musical”, Credencial Historia, núm. 72, Biblioteca Virtual, Biblioteca Luís Ángel Arango (consultado el 14 de diciembre de 2012).

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por ello se vio forzado a recluirse en Agua de Dios, conocida como “La ciudad Martirio”. Su obra está constantemente marcada por un carácter nostálgico de permanente añoranza y sentido de lo trágico3. Las composiciones de Calvo son en su mayoría obras para piano. Estilísticamente presenta alusiones a la estética romántica europea del Siglo XIX a través de miniaturas y piezas de carácter. Asimismo, su catálogo de obras también consta de una generosa producción de danzas tradicionales colombianas y latinoamericanas entre las que se encuentran bambucos, pasillos y tangos. Arabescos es una miniatura que pertenece a este primer grupo en el que se alude más a las obras de carácter del Romanticismo europeo que a una identidad nacional colombiana. Esta obra presenta una forma sencilla basada en repeticiones en donde una melodía claramente romántica desemboca en exuberantes arpegios que desde el acompañamiento atraviesan la textura de modo ascendente para ser compensados con gestos escalísticos descendentes. El inicio del Siglo XX en Europa se caracterizó, en parte, por el decaimiento de la tradición romántica acompañado por una reaccionaria transformación estética a partir del legado alemán de finales de siglo. Esta transición casi metamórfica fue particularmente clara en Francia, donde la música ejerció una simbiosis con otras artes, en especial con la pintura y la literatura. Es en este punto donde la figura de Claude Debussy (1862-1918) adquiere una importancia innegable en el desarrollo de una nueva identidad estética; su obra dejó una marca indeleble en la música francesa del momento y fue rápidamente aceptada como el paradigma característico de la música impresionista. El término Impresionismo lo utilizó inicialmente el crítico de arte Louis Leroy en un artículo para Le Charivari para hacer referencia a las obras de Claude Monet, que se presentaron en París, en una exposición, en 1874. Posteriormente este 3

Ibíd.

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término lo adoptaron conscientemente Monet y otros artistas, entre los que se encontraban Degas, Pissarro y Renoir. Luego, en 1887, el secretario de la Academia de Bellas Artes en París empleó el mismo término para criticar la adjudicación del Prix de Rome a Debussy por su obra Printemps. El compositor al parecer tenía sentimientos encontrados sobre este calificativo, pues, si bien en una carta de 1906 admitía que este término se aplicaba mejor a la música que a la pintura, en otra carta a sus editores en 1908 señalaba que era una expresión pobre y que solamente personas de poco criterio lo emplearían para referirse a la música5. Sin embargo, y a pesar del eventual repudio expresado por el compositor, el término parece todavía rescatar -de modo positivo- la innegable conexión entre la propuesta estética de los pintores impresionistas y las sonoridades empleadas por Debussy, en la que la funcionalidad armónica tiende a subordinarse a diferentes cambios de color. Asimismo, la ausencia de trazos claros de las obras impresionistas parece estar correspondida por una marcada libertad en la aproximación del manejo de la forma musical, la cual parece generar el mismo efecto de los escritos simbolistas de Mallarmé o Baudelaire. Los preludios para piano de Debussy se publicaron en 1910 (Libro I) y 1913 (Libro II) y corresponden a un estilo musical completamente desarrollado. Cada uno de estos preludios son piezas más compactas que las obras de sus suites anteriores y están acompañados por títulos sugestivos que Debussy ubicó al final de cada obra; de alguna manera el compositor indica la importancia inicial de considerar cada preludio como una obra musical abstracta más que una descripción sonora. Los títulos de los preludios corresponden a crípticas referencias a obras de arte, leyendas, elementos de la naturaleza y cultura popular de la época. Para el programa que cierra el recital de esta noche se seleccionaron cuatro de los primeros preludios del Libro I: Danseuses de Delphes (Bailarina de Delfos) hace alusión a la ciudad griega de Delfos, ubicada en las faldas del monte 4 Stewart Gordon, A History for Keyboard Literature: Music for the Piano and its Forerunners, Belmont, EU: Schirmer, 1996, p. 361.


Parnaso y reconocida por ser la sede del Oráculo y centro de adoración a Apolo. Delfos ha sido durante años fuente de inspiración de abundante iconografía, convirtiéndose así en un símbolo que concentra las exóticas memorias de la antigüedad griega. Debussy organiza esta imagen en acordes que lentamente se presentan en diferentes niveles de líneas paralelas las cuales giran en torno al si bemol. En Le vent sur la plaine (El viento sobre la planicie), el compositor construye fragmentos melódicos sobre una figura ostinato que se ubica en el registro medio del teclado. El preludio se centra sobre el mi bemol entrelazando sonoridades modales y tonalmente funcionales; esta ambigüedad cierra la obra en un acorde sin resolución a medida que la sonoridad se disipa. El título Les sons et les parfumes tournent dans l´air du soir (Los sonidos y perfumes giran en el aire de la tarde) retoma las líneas de Las flores del mal de Baudelaire. En este preludio resuena la sensualidad el poema de Baudelaire mediante ricas sonoridades de acordes construidas sobre un motivo recurrente en la y posteriormente en la bemol. Les collines d´Anacapri (Las colinas de Anacapri) describe vívidamente los brillantes colores que caracterizan el paisaje tradicional de Anacapri. Esta ciudad situada en la parte más elevada de la Isla de Capri, al norte de Nápoles, se ha caracterizado por su impactante vista hacia el mar Mediterráneo convirtiéndose en un atractivo turístico desde finales del Siglo XIX. En su preludio, Debussy representa el paisaje de Anacapri con rápidos y brillantes fragmentos pentatónicos que se entremezclan con otro tema que sugiere la libertad de una tonada popular napolitana5.

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Ibíd., pp. 370-371.

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Los conciertos realizados en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango están autorizados por la Dirección Administrativa de la Secretaría de Gobierno de Bogotá, mediante la Resolución 027 del 10 de febrero de 2012

Julián Pernett, piano  

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