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Soledad

FotografĂ­a: Domingo Leiva


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La Misericordia de Cristo ante el drama del dolor humano

La semana grande de los cristianos, la llamamos Santa por la misericordia que tuvo Dios nuestro Padre con su creación, a través de la entrega amorosa de su Hijo Jesucristo por la salvación de las almas. Pero con las miserias que presenta el mundo moderno, desde todas sus variantes, cabe preguntarse: ¿cómo puede hablarse de Misericordia y de un Dios bueno, ante tantas manifestaciones de maldad y de Mal con mayúscula en nuestro mundo? Puede ser que la medicina descubra la erradicación del sufrimiento físico. Sin embargo, éste es sólo un sector. El terreno del sufrimiento humano es mucho sufre de manera humanamente aún más profunda, si no encuentra una respuesta satisfactoria. Lo primero que debe tenerse en cuenta es que el dolor es un misterio… Y sabiendo que, después de muchas palabras, el misterio seguirá estando ahí hasta que el mundo acabe. Tenemos que acercarnos con realismo, sin que bellas consideraciones poéticas nos impidan ver su tremenda realidad. Y más aún si pretendemos hacerlo, como reza el título de este artículo, desde la Misericordia de Cristo. Este drama se acentuó recientemente en el planeta tras los efectos devastadores de las dos Guerras Mundiales, dando a luz la corriente filosófica del existencialismo ateo. Los pensadores e intelectuales de aquella corriente del pensamiento tomaron conciencia de los efectos catastróficos producidos por ambas guerras. No es posible la existencia de un Dios bueno y Padre ante la herencia de horror y barbarie de ambas contiendas bélicas. Y hacen, por ello, un planteamiento radical del problema del sentido de la existencia humana enfocada desde una perspectiva individual, subjetiva. Algunos de estos autores son Albert Camus, quien afirmaba que "grito que no creo en nada y que todo es absurdo, pero no puedo dudar de mi grito y necesito, al menos, creer en mi protesta". En esa misma línea Jean-Paul Sartre declaró que los seres humanos necesitan una base racional para sus vidas, pero son incapaces de conseguirla y, por ello, la existencia de los hombres es "pasión inútil". Luego irá más allá, diciendo que el hombre es un ser absurdo, ya que ni el nacer ni el morir tienen sentido. El absurdo de la existencia produce el sentimiento de náusea, sentimiento que se experimenta hacia lo real, cuando el hombre toma conciencia de que él mismo es absurdo. Finalmente Nietzsche sentenciará que Dios ha muerto; y por ello se llega a la destrucción de todo significado y valor en la vida. De ahí que antes de hablar de Misericordia Divina, ante esta realidad, es necesario realizar un destierro de las tentaciones y peligros que encierra el dolor y el sufrimiento en sí. La tentación más clara es creernos que nosotros somos los únicos que sufrimos en el mundo o los que más sufrimos. Un dolor de muelas nos hace pensar que somos la víctima número uno del mundo. La solución empieza por el


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descubrimiento del dolor de los demás para medir y situar el nuestro… Así llegaremos al descubrimiento de que se puede ser feliz a pesar del dolor. De hecho, en el corazón del hombre hay muchas cavidades que desconocemos hasta que viene el dolor a descubrírnoslas. Pase lo que pase, a lo que no tenemos derecho es a desperdiciar nuestra vida, a rebajarla, a creer que, porque estamos enfermos, tenemos ya una disculpa para no cumplir nuestro deber o para amargar a los que nos rodean. Para poder percibir la verdadera respuesta al «por qué» del sufrimiento, tenemos que volver nuestra mirada a la revelación del amor más vasto y mucho más variado. El hombre sufre de modos diversos, no siempre considerados por la medicina, ni siquiera en sus más avanzadas ramificaciones. El sufrimiento es algo todavía más amplio que la enfermedad, más complejo y a la vez aún más enraizado en la humanidad misma. Una cierta idea de este problema nos viene de la distinción entre sufrimiento físico y sufrimiento moral. El sufrimiento físico se da cuando de cualquier manera “duele el cuerpo”, mientras que el sufrimiento moral es “dolor del alma”. Y es aquí donde se plantea el interrogante más universal y nuestro: ¿por qué? Solamente el hombre, cuando sufre, sabe que sufre y se pregunta por qué; y


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divino, en la parábola del buen Samaritano. Mediante esta parábola, Cristo responde al drama del sufrimiento desde la óptica de la misericordia divina. Indica cuál debe ser la relación de cada uno de nosotros con el prójimo que sufre. No nos está permitido pasar de largo, con indiferencia, sino que debemos pararnos junto a él. Esta parada no significa curiosidad, sino más bien disponibilidad. Es como el abrirse de una determinada disposición interior del corazón, que tiene también su expresión emotiva. Por consiguiente, es en definitiva buen Samaritano el que ofrece ayuda en el sufrimiento, de cualquier clase que sea. Ayuda, dentro de lo posible, eficaz. En ella pone todo su corazón y no ahorra ni siquiera medios materiales. Se puede afirmar que se da a sí mismo, su propio «yo», abriendo este «yo» al otro. Tocamos aquí uno de los puntos clave de toda la antropología cristiana. El hombre no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás. Buen Samaritano es el hombre capaz precisamente de ese don de sí mismo. Siguiendo la parábola evangélica, se podría decir que el sufrimiento, que bajo tantas formas diversas está presente en el mundo humano, está también presente para irradiar el amor al hombre. Podría decirse que el mundo del sufrimiento humano invoca sin pausa otro mundo: el del amor humano; y aquel amor desinteresado, que brota en su corazón y en sus obras, el hombre lo debe de algún modo al sufrimiento. Y he aquí la clave para entender el drama del dolor humano desde la Misericordia de Cristo. La parábola del buen Samaritano testimonia que la Misericordia de Cristo ante la realidad del sufrimiento humano no se identifica de ningún modo con una actitud de pasividad. Es todo lo contrario. El Evangelio es la negación de la pasividad ante el sufrimiento. El mismo Cristo, en este aspecto, es sobre todo activo. Y se da a sí mismo por amor. Y sufre por amor. Es cierto que hay hambre en el mundo. Pero también hay una legión de misioneros que dan su vida cada día por el rescate de otras. Es cierto que existen desigualdades, pero también es verdad que ante cada injusticia al menos una voz se alza en favor de los más desfavorecidos. Hay dramas familiares provocados por la muerte de un ser querido que dejan una huella imborrable en el corazón humano. Pero no es menos cierto que si abrimos los ojos del alma, veamos la mano amiga de un familiar o un conocido, cuya sola presencia alivia nuestro dolor más que ninguna medicina. Es cierto que ninguno de nosotros podamos arreglar los males de este mundo. Pero tengan claro que tan sólo uno de nosotros es para otra persona, o quizás varias, todo un mundo. José Manuel Palma Segura Director de la Oficina de Medios de Comunicación del Obispado de Almería


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Fotograf铆a: Eva L贸pez Carri贸n


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Reparto de papeletas de sitio

A partir del día 21 de marzo (lunes) se empezará el reparto de papeletas de sitio de lunes a viernes de 18.00 a 20.00 h. en nuestra Casa de Hermandad (detrás del hotel La Perla). Durante la semana del Septenario (11 al 15 de abril) se suspenderá el reparto.

Os recordamos que para poder sacar la papeleta de sitio es imprescindible estar al corriente de los pagos. Si el año pasado portaste alguna de las insignias o alquilaste un equipo de la Hermandad, tienes hasta el día 1 de abril para retirarlo. Si no lo haces, quedará libre para cualquier hermano que lo solicite, siempre atendiendo a la antigüedad como hermano. Es obligatorio el uso de calzado negro (excluyendo el deportivo) y calcetines y guantes negros. También puedes aprovechar la retirada de la

papeleta de sitio para actualizar cualquier dato que haya cambiado en este año, como, por ejemplo, domicilio, teléfono, correo electrónico, o también los datos para la domiciliación bancaria de la cuota.


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La Soledad de Santa María Virgen de los Dolores

Reina y soberana de la Semana Santa almeriense

"Una gran señal apareció en el cielo: una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza"(Ap 11, 19-12,1).

La Soledad, la Soledad, la Soledad, que bello y dulce nombre para describir el sentimiento amoroso que tuvo María Santísima de los Dolores en la conversación sacra del amado discípulo San Juan Evangelista, ambos unidos a la Santa Cruz, a la Cruz de la Redención en el Monte Calvario, donde se encontraba con los brazos amorosamente abiertos el Señor de la Vida y la Esperanza, en la penumbra del crepúsculo del Viernes Santo, con un cielo primaveral gris enlutado tras el ocaso del sol, manando torrentes de agua purificadora salvífica, que dan vida a su Paso de Duelo por las calles vetustas y añejas del casco histórico, camino de la S. y A. Iglesia Catedral de la Encarnación; y sus nazarenos penitentes y devotas cofrades, cubriendo sus cabezas con velos de encaje, rezando con profunda reverencia “Señor pequé, tened misericordia de mi”. Es Viernes Santo, Almería, ciudad milenaria, marina y mariana, y está con lágrimas en los ojos, a la espera de su corazón contrito por el inmenso dolor divino y un suspiro del alma, al paso regio de la Reina y Soberana de Almería, porque Ella, justo en el momento de la muerte de Jesús, “el velo del templo se rasgó en dos partes, de arriba abajo” (Mt 27, 51); continuando el cortejo sacramental y penitencial con ascético silencio de profundo de recogimiento piadoso de adoración al Santísimo Sacramento del Altar, fruto del vientre de María Santísima de los Dolores en sus Misterios Dolorosos y Ánimas Benditas del Purgatorio. La Ilustre y Antigua Cofradía de la Soledad, camina despacio, casi imperceptible a los ojos de fieles, cuando la luz de la luna del último cuarto menguante no es potente, porque llora desconsoladamente, tras el goteo luminoso de la candelería, ante el cumplimiento de tan injusta sentencia humana al Hijo de Dios, y una melodía de saetas sirven de refugio para calmar el inmenso dolor de la ignominia que han presenciado con el Santo Entierro de Jesús Nazareno en su Buena Muerte, al son del silencio sepulcral del yugo de las trabajaderas, solo roto por los suspiros y el rachear de los costaleros, bien igualados, como mandan los cánones cofradieros, y las pisadas descalzas y suaves de los nazarenos de luz de cirio, todos ellos, bajo la siempre afectiva dirección espiritual, revestido con los ornamentos de la negritud de su capa pluvial y el rezo íntimo y profundo de la oración de Completas “Señor, date prisa en socorrerme, Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”. Desde el año de gracia de su Fundación por la Orden Tercera de los Padres Servitas (Siervos de María) y erección canónica en 1773 por el Excmo. y Rvdo. Sr.


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Obispo D. Claudio Sánchez y Torres, la Ilustre Cofradía de La Soledad, Decana de las Cofradías penitenciales de la capital almeriense, ha sido y es, un ejemplo y testimonio de apostolado en todo el barrio con tintes decimonónicos del casco histórico de la ciudad, desde la sede canónica donde han estado ubicadas sus Imágenes Sagradas, Parroquia de Santiago Apóstol y provisionalmente, en el Convento de Santa Clara (Desamortización de Mendizábal, 1837) y en la Parroquia de San Sebastián (1940-1961), durante los años que duró la restauración de la Iglesia de Santiago Apóstol, tras la devastadora persecución religiosa de los incívicos gobernantes de la República y la guerra “incivil” española de 1936-1939, que no solo, las hordas rojas asesinaron ignominiosamente a obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, por ser fieles a la Beatísima Trinidad y a la Santa Madre Iglesia Católica, si no el sacrilegio de las Iglesias con su destrucción y utilización pagana, “El que desprecia el infierno o lo olvida, no escapará de él.” -San Juan Crisóstomo. Al recuperar la Cofradía de la Soledad la esencia y el espíritu fundacional, sobre todo en estos últimos años de gran fraternidad diocesana en el culto y devoción del Pueblo de Dios, de los cofrades y fieles, por Santa María Virgen de Los Dolores, confirmando la veneración mariana a la Sagrada Imagen y constituyendo una verdadera devoción por cuanto su fervor y práctica piadosa alcanza a manifestarse en toda la ciudad de Almería y la provincia a la Soberana Reina de Almería. Ante el laicismo agresivo y de persecución religiosa que está sufriendo la Iglesia Católica, Apostólica y Romana en España, y atendiendo a la gran devoción de los fieles piadosos a la Virgen de la Soledad, por su devoción extendida generación tras generación de cofrades, convirtiéndose la Capilla Sacramental de Santa Lucía de la Iglesia de Santiago Apóstol en el centro de un genuino culto litúrgico y de activo apostolado cristiano,


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imprimiendo carácter en la religiosidad popular almeriense, sería idóneo y oportuno instar, con el debido respeto y obediencia, a la autoridad eclesiástica concedente, “al obispo de la diócesis, juntamente con la comunidad local, corresponde juzgar sobre la oportunidad del coronar una imagen de la Santísima Virgen María”, la CORONACIÓN CANÓNICA DE NUESTRA SEÑORA LA SANTÍSIMA VIRGEN DE LOS DOLORES (LA SOLEDAD). Desde la Coronación canónica de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Roquetas de Mar, Almería no ha vivido ninguna otra experiencia espiritual de coronar a una imagen sagrada de Santa María, y nuestra Semana Santa almeriense, el catolicismo popular, la piedad popular de nuestra ciudad, necesita plasmar en la Virgen de La Soledad el Misterio de la Realeza con la ofrenda de la coronación, como lo incluye el Santo Rosario en la meditación del quinto de sus gloriosos, y la Letanía Lauretana que pregonaba la realeza de la Virgen sobre los creyentes, como primera y cabeza de todos (Reina de los Confesores, de los Profetas, de los Mártires, …..), y la Salve, compuesta por el español Pedro Mezonzo, que la unía a la Maternidad Divina: “Dios te Salve, Reina y Madre…”. Queremos que la Imagen de la Virgen de la Soledad, Nuestra Madre Vestida de Luto en señal del inmenso dolor que sufristeis en la Cruz por nuestra salvación en sagrada conversación con San Juan Evangelista, peregrinará en el cortejo procesional el Viernes Santo por nuestra amada Almería, para que muchos hermanos en la fe puedan contemplarla y rogarle por sus necesidades e intenciones y nos una a todos en una cruzada mariana de oración, pidiendo nos conceda la gracia de ser contados siempre entre los suyos. Que estas breves líneas de exhortación cofrade sean expresión gozosa del anuncio del Santo Padre Benedicto XVI, sobre la beatificación del amado Papa, Juan Pablo II, que sin duda será nuestro gran intercesor. Virgen de los Dolores, La Soledad, Reina y Soberana de Almería, que siga nuestra ciudad siendo más cofrade y más nazarena por los siglos de los siglos. Epílogo Permitidme que agradezca al Muy Ilustre Sr. Don Francisco Escámez Mañas, para quien dedico estas palabras del San Josemaría Escrivá de Balaguer en su libro Camino "El sacerdote -quien sea- es siempre otro Cristo", y a todos los devotos y fieles soleanos que se encuentran en el Paraíso junto a la Beatísima Trinidad, y muy especialmente quien en la Parroquia de Santiago Apóstol me introdujo con el agua bendita y el santo crisma del bautismo en la fe, el Rvdo. Sr. Don Francisco López Ruiz, y mi madrina Rafaela Martínez Oña, q.e.p.d., cuyo testimonio cristiano estuvo reforzado por la continua adoración al Santísimo Sacramento en el Jubileo circular y la veneración a la Virgen de la Soledad. Rafael Leopoldo Aguilera Martínez Devoto de la Virgen de la Soledad


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El manto de salida de Ntra. Sra. de los Dolores. 175 años de una devoción

El manto que anualmente luce nuestra titular mariana cada Viernes Santo y en las innumerables festividades que a lo largo del año se le brindan en su honor es, sin duda, junto con la diadema de oro, el tesoro más valioso que posee la Hermandad y que afortunadamente pudo conservar a pesar de las vicisitudes acaecidas en el año 36 con la quema entre otras cosas de la imagen que se veneraba en Santiago. Fue, precisamente, según el diario Yugo de 22 de febrero de 1948, “D. Pedro Segado quien salvó de las llamas el magnífico manto bordado en oro por las Adoratrices, y que es el que luce actualmente la imagen en la Procesión de la Soledad. También fue salvado por el citado señor el artístico vestido que lleva la imagen de San Juan Evangelista, la corona de oro de la Virgen se debe a la camarera doña Gracia Acosta, que con gran exposición de su vida, la preservó de los perversos instintos de la impiedad desatada”. Este hecho posibilitó que hoy, 175 años más tarde, no desapareciera y podamos contemplarlo todos los años. Ese manto, que según cuentan las crónicas de la Hermandad fue regalado por la familia Barbarín en 1835, ha llegado a nuestros días en un estado más que considerable a pesar de los varios años que ya posee tan rica pieza bordada que la hace ser, además, la pieza más antigua de las que tenemos constancia dentro de los ricos ajuares de las dolorosas almerienses. Pero el manto que hoy observamos no es tal cual pudo verse el año que se le impuso por primera vez a aquella primitiva imagen atribuida al circulo de José de Mora, a la que daban cultos con la mayor solemnidad posible los antiguos hermanos de nuestra Congregación. Las recientes actuaciones de limpieza y cambio de forro, para hacerlo más acorde al primitivo de seda blanco que tuvo en origen del que solo nos queda como testigo original el que aún presenta la saya compañera del terno en cuestión, ha posibilitado la observación de varios elementos por los que podemos precisar en las siguientes palabras lo que pensamos que ha sido la evolución de esta pieza indiscutible en nuestra Hermandad. El primitivo manto (desconocemos si respondía a las dimensiones actuales) estaba formado por una greca a lo lago de todo el perímetro consistente en un campo con una guirnalda alternando margaritas de cinco puntas y campanillas en ramos de tres, contenido entre dos galones. Al interior se dispone a lo largo de todo él ramos de campanillas con lazos. Rematan el conjunto tres ramos de campanillas con tallos y lazos más prominentes. Todas las piezas están realizadas bajo la técnica de la cartulina. Este modelo encaja a la perfección con otros modelos de la época conservados en otras Hermandades de estilos decimonónicos. La calidad del mismo, en cuanto a ser un conjunto en su mayoría de piezas de cartulina, lo hace cercano a un taller local, probablemente monjil, ya que en la mayoría de los casos eran las


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supervivientes de una artesanía extinta; descartando a priori el rumor de que el manto fuera adquirido a otra Hermandad del Norte de España, como así ha circulado a lo largo de los años y, por tanto, no realizado ex profeso para nuestra primitiva imagen. Pero hay un hecho significativo que sí podría dar validez a tal cuestión. En 1835 se produce lo que se conoce como Desamortización de Mendizábal, esto es, un proceso político mediante el cual se expropiaron forzosamente los bienes llamados de “manos muertas”, es decir, de la Iglesia Católica. Numerosos bienes de conventos, órdenes e Iglesias al ser expropiados, pasan a venderse públicamente. Esto debió afectar indiscutiblemente a diversas hermandades, que aun a pesar de ser congregaciones con cierta autonomía, al verse carente de iglesias o templos donde rendían culto, muchas de ellas no sobreviven y se extinguen. Es probable que sea el momento en el que el manto sea adquirido por esta familia y donado a su vez a la imagen de Nuestra Señora de los Dolores. Otra teoría se nos presenta encima de la mesa. Al igual que ocurriera con numerosos templos, la Iglesia de Santiago, nuestra sede primitiva, pasa a formar parte del lote de templos expropiados y la feligresía se traslada al actual convento de Santa Clara. La Hermandad, indiscutiblemente, se vería abocada a trasladarse a dicho templo. A esto se une otro dato, que no es otro que la expulsión y supresión de numerosas ordenes en España entre las que se encontraban los frailes Siervos de


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Maria (Servitas) que años atrás habían propiciado y auspiciado la fundación de la Hermandad en Santiago y que habían mantenido con el espíritu primitivo de culto a los Dolores de María representada en la imagen anterior. Su ida, por tanto, debió suponer la pérdida de los principales guías espirituales de la Hermandad y por tanto, como pasara con muchas hermandades de culto y fundación servita, se extinguieran. Es un año, por tanto, de numerosos cambios y vicisitudes en el seno de nuestra corporación. Es innegable que nuestra Hermandad no siguió los pasos de muchas otras y permaneció viva. La solución quizás vendría ligada a un cambio sustancial en su espíritu primitivo que no es otro que el paso a hermandad penitencial, y entre eso, la de realizar estación de penitencia dentro de los días de la Semana Mayor. Este nuevo rumbo motivó ciertas necesidades que hasta el momento no se habían producido, como era el procesionar a nuestra imagen y, por tanto, la necesidad de adquirir una vestimenta acorde con tal motivo, haciéndose dicha familia Barbarín con tal benefactora donación. En tal caso, son muchas las teorías que podríamos explicar en torno a eso años, aunque la coincidencia de tal donación con los acontecimientos para la Iglesia en España por entonces no es, por menos, un hecho casual y la Hermandad pudo sobrevivir manteniendo el espíritu servita en sus constituciones, ya que se siguió manteniendo el principal culto que era el Septenario y el rezo de los Siete Dolores, el uso del escapulario en los hermanos, etc.


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Se tienen noticias de otra donación que así nos relata la Crónica Meridional del 25 de marzo de 1880: “La Virgen estrenaba el manto regalado por la difunta doña Francisca Giménez”. Es probable que dicha pieza se corresponda con el juego de manto y saya que actualmente se conoce en la Hermandad como de capilla o de septenario, por ser usado tradicionalmente para aderezar a la imagen en su cultos principales. De no ser así, no nos ha llegado a día de hoy más referencia de la misma, no solo materialmente sino documentalmente. Otro hecho avalaría la pérdida de tal conjunto. Y es que conjuntamente a la destrucción de la imagen en 1936 irían ligadas las ropas con la que se encontraba vestida en dicho momento, que bien pudiera tratarse de la misma. En definitiva, el manto y saya, llamada así por la moda cofrade, porque bien tenemos constancia de que no era una pieza bordada en la parte frontal o visible como hoy aparece, sino que se trataba de un vestido completo y bordado en toda su extensión, de donde parece provenir otra pieza bordada y que la hermandad conserva en la actualidad ya que así la similitud de diseño entre ambas parece unirlas a una misma pieza en origen, se mantiene intacto hasta la década de los años 20 del pasado siglo. Sin poder precisar una fecha exacta, en estos años se interviene sobre el mano de salida, y no sobre la saya que se mantiene tal cual en nuestros días. No sabemos los motivos, si bien es por estar en avanzado estado de deterioro o bien porque los gustos estilísticos cambian. El caso es que se produce un pasado a terciopelo nuevo, aunque se mantiene un tipo de terciopelo de la máxima calidad como era el de origen y llamado “de Lión”. Las Madres Adoratrices, que son las que se encargan de llevar a cabo semejante tarea, no solo respetan el diseño primitivo en el nuevo soporte sino que aprovechan para enriquecer la pieza mediante la incorporación de nuevos elementos decorativos tanto en las vistas delanteras como en la cola trasera. Estos nuevos bordados se disponen en todo el campo central del manto. Se trata de tres composiciones, tanto en las vistas como en la cola. Lo forman varios tallos con hojas de acanto y cardos de la que salen cuernos de la abundancia conteniendo ramos formados por orquídeas y margaritas de cinco puntas. Es a la vez el momento en el que se le dota de innumerables flores de lis por todo el manto. Este hecho no puede pasar desapercibido si bien pensamos que el título de Real otorgado por Alfonso XIII, tal como así parece corresponder la tradición oral, tiene como representación precisamente en dichos motivos y emblema la del apellido borbónico. Esto no es más que otro motivo más que casual a tener en cuenta. En una intervención en el ultimo tercio del siglo XX, se le va a modificar el forro blanco de seda por el que ha tenido hasta nuestros días de un pobre raso negro, que, felizmente y a instancias de una donación de la actual camarera, ha sido de nuevo reemplazado por un forro de seda blanco acorde con el que debió poseer primitivamente recuperando en parte su fisonomía histórica. En definitiva, animo a observar este Viernes Santo su manto cuando vayamos a visitar a nuestra Excelsa Madre entronizada en su paso y que pensemos


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en la cantidad de amor y cariño que los innumerables años de devoción de las gentes de Almería han ido plasmando en tal sublime pieza. Nos debe llenar de orgullo tener en nuestro rico patrimonio un elemento tan importante, que plasma como ningún otro los muchos y ricos años de Historia que la Hermandad de la Soledad representa, como la que es: Decana de la Semana Santa. Francisco Javier Morcillo Matillas Prioste

Fotografía: Guillermo Méndez Sánchez


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La Soledad de María hoy

A veces pienso qué complejos son los designios de Dios, cómo es posible que una tarde gris tan oscura pudiera irradiar tanta luz para siempre y a toda la Humanidad, nos mostró el camino hacia la vida eterna, y darnos el precioso regalo de María para que en Ella hallemos el modelo a seguir. María y su hijo han experimentado hasta lo más profundo el sufrir humano. La soledad de María es la soledad de tantas mujeres que HOY han perdido sus hijos en la guerra, de aquellas que arriesgan su vida en el tránsito del estrecho, en muchos casos en estado de gestación, poniendo en peligro no solo su propia vida sino también la de su hijo, buscando un futuro mejor, de aquellas mujeres que no tienen un esposo que las acompañe, que también han sido abandonadas, las que son maltratadas, física y psicológicamente, las que la droga y los vicios les arrebataron a sus hijos en un mundo de tristeza y soledades. Al igual que María fue fuerte y valiente y comprendió el mensaje de Dios, la mujer hoy tiene que vencer el dolor y apoyarse en la fuerza que nos inspira María al pie de la Cruz junto a Jesús, en esos momentos dramáticos donde transmitió fuerza a los apóstoles para continuar con la labor de evangelización. ¿Cómo es que hay quien dice que dónde está la importancia de la mujer en la Iglesia? María no se paró, y lo pudo hacer cuando los apóstoles la dejaron sola con su hijo en la Cruz, más bien supo entender el miedo de estos, los llenó de valor como nos llena a nosotros hoy, por ello María es la "Madre de la Iglesia". La soledad en sí no es algo negativo, más bien es el camino que nos lleva hacia el interior del ser humano, como vivir en este momento sin pertenecer a él. En la más profunda soledad María junto a su Hijo en el momento sublime sufría más por nosotros, por nuestra ignorancia ante una ceguera total, como la que hoy a veces manifestamos ante estos hechos que relato, que por un Cristo muerto y aparentemente fracasado. María hoy sigue llorando por nuestras incomprensiones, por habernos pegado a una vida fácil y querer despegarnos de la CRUZ, tendemos a huir de las dificultades y de las personas que las padecen por cualquier motivo y situación social. No sabemos enfrentarnos al fracaso y levantarnos como lo hizo Jesús. Hoy María contempla cómo hay en muchos casos un amor desnudo envuelto en egoísmo. Esto es terrible, no tiene sentido, mientras que la soledad del que entrega todo lo que tiene, sin recibir nada, pone su esperanza en la persona humana y sus valores. Cuanto el dolor nos golpee con su absurdo y no entendamos nada, tan solo la rebeldía del propio absurdo, miremos a la Virgen de la Soledad. En un mundo que tienen a huir despavorido de la soledad, que siente un miedo tremendo, mientras muchos están conectados a ordenadores creyendo vencer la soledad, más bien desconectados inconscientemente del mundo, a veces no sabemos qué pasa en nuestro propio edificio e incluso en nuestra propia familia, sí, en nuestra propia casa. Estamos tan cerca unos de otros, pero realmente MUY LEJANOS. El hombre del siglo XXI, alejado, en muchos casos de Dios, envuelto en muchos placeres, no busca la felicidad en la persona, y con su distanciamiento de Dios le impide ver esas cruces diarias en los hermanos que sufren y padecen los problemas de un mundo insolidario e injusto. Por tanto, la figura de María Dolorosa, MARÍA DE LA SOLEDAD, nos invita a reflexionar que Dios nos ha hecho para AMAR, fin primordial de nuestra existencia. Nicolás Jesús Ruiz Gutiérrez Hermano cofrade


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Canción a María Santísima Dolorosa Estabas, Madre dolorosa, al pie de la cruz llorosa, donde pende el Redentor, Cuyo espíritu paciente traspasaba vivamente una espada de dolor. ¡Oh qué triste y afligida fuiste Reina esclarecida, Virgen y Madre de Dios! ¡Qué dolores, qué agonías cuando las penas veías de tu Hijo ínclito! No es humano quien no llora al ver la amable Señora en suplicio tan cruel. ¿Quién podrá no enternecerse viendo a tal Madre dolerse de la aflicción de su Hijo? Lo vio por los pecadores en tormentos y dolores y de azotes maltratado. Vio a Jesús la triste Madre desamparado del Padre, cuanto dio su espíritu. Haced, Madre del amor, que sienta vuestro dolor, y en el llanto os acompañe. Had que el corazón lloroso sirva fino y amoroso a tu Hijo y mi Señor. Suplico, Madre, que hagas, que del buen Jesús las llagas fijes en mi corazón.

Pues por mí padece tanto, hoy conmigo ese quebranto de sus penas dividid. Had, Señora, que a tu lado llore yo al Crucificado sin cesar hasta morir. Al pie de la cruz deseo imitar el dulce empleo de tu llanto y compasión. No me niegues, Virgen pura, que contigo la amargura de este cáliz beba yo. Had que su pasión imite, que en sus penas me ejercite, y en su muerte con fervor. De sus llagas vulnerado, y de su sangre embriagado viva ya sin mí a su amor. Inflamado y encendido de vos sea defendido cuando vaya a ser juzgado. Haz que en la cruz me prepare, porque su pasión ampare con gracia y auxiliios. Buen Jesús, luego que muera, por tu amante Madre espera salvarse este pecador. En la hora de mi muerte had que logre yo la suerte de su eterna bendición. Amén.

Canción sacada de El verdadero siervo de María, o Historia del origen de los Servitas, Madrid, Imprenta de la calle de la Greda, 1820, págs. 371-373.


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Fotografía: Víctor González Felices


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Hablan los documentos

Estampa publicada con motivo del Septenario en honor a Nuestra Señora de los Dolores en el año 1969

Dicho documento ha sido cedido a la Hermandad por don Antonio Andrés Díaz Cantón y el original es propiedad de la viuda de Segado.


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“Hermandad del Santísimo Sacramento y de Nuestra Señora de los Dolores. Para dar cumplimiento al acuerdo tomado por la Junta primera celebrada después de la liberación con fecha 4 de enero de mil novecientos cuarenta, se abre este nuevo libro de actas por haber desaparecido el antiguo durante la dominación marxista. Almería 4 de enero 1940 El secretario”

Así dicta el documento que hoy traemos a estas páginas. Y hace referencia a la segunda reunión mantenida con el firme propósito de volver a revitalizar la Hermandad (que no refundar), tras los años, tristes años, en el que se desarrollo la Guerra Civil española. Esta reunión, de la que desconocemos los asistentes, se debió producir en casa de algún hermano o bien en dependencias de la Iglesia de San Sebastián, pues bien sabemos que la Iglesia de Santiago se encontraba destruida y la Hermandad toma por sede dicha Iglesia esperando la pronta restauración de Santiago. Tal como queda expresado, debió de ser desolador para los hermanos volver a reunirse después de la Guerra y ver que no quedaba nada salvo el poco ajuar que lograron rescatar diferentes miembros de la cofradía y así lo manifiesta en referencia al anterior libro de actas debiendo iniciarse una nuevo. Gracias a la donación de nuestra hermana Finita, hoy podemos mostrar este documento inédito de un amplio conjunto de documentos que vienen a enriquecer nuestro archivo y sin duda nuestra Historia.


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El tiempo vuela

Hace 100 años (1911)

El Viernes Santo de aquel año, la Iglesia de Santiago Apóstol celebró los Santos Oficios a las 9 de la mañana con Pasión cantada. A las 6 de la tarde salía de San Pedro la procesión del Santo Entierro y a las 9 lo hacía la de la Soledad con el itinerario acostumbrado (Tiendas, Mariana, Cervantes, plaza de la Catedral, Cid, Real, Gravina, plaza de Santo Domingo, Sagasta, Bulevar, Puerta de Purchena, plaza Nicolás Salmerón y templo). Mucho antes de la hora de salida, las calles adyacentes a Santiago estaban completamente abarrotadas de público. Las principales calles y plazas por donde pasaba la procesión estaban iluminadas por potentes focos de luz eléctrica. La procesión la abría una escolta de la Guardia Civil, tras ellos los nazarenos de San Juan, el paso de San Juan, el paso de la Santa Cruz, los nazarenos de la Virgen y el paso de la Virgen de la Soledad. Tras el paso de la Virgen, acompañaba el desfile una comisión del Ayuntamiento, la banda de música y cerraba la comitiva la Compañía de Infantería del Regimiento de África, al mando del teniente señor Vázquez.

Hace 75 años (1936) Sin lugar a dudas, se trata del peor año en la extensa historia de la Hermandad de la Soledad. Tras varios años sin procesionar por las calles de Almería, aunque sí realizando cultos internos, el alzamiento del 18 de julio trajo consigo que algunos ateos exaltados de izquierdas destruyeran nuestra sede canónica, nuestro archivo, nuestros enseres, nuestras imágenes titulares e, incluso, martirizaran a nuestro consiliario, don Carmelo Coronel Jiménez. Algunos indeseables sacaron todos los enseres, archivo y las antiguas imágenes de san Juan Evangelista y de Nuestra Señora de los Dolores a la plaza Flores. Llevaron hasta allí varios bidones de gasolina y les prendieron fuego. No contentos con eso, decidieron incendiar el templo más antiguo de la diócesis de


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Almería: la Iglesia de Santiago Apóstol. Los únicos enseres que se salvaron al estar en casas de particulares fueron el manto de salida de la Virgen y el manto de san Juan, a manos de don Pedro Segado, y la diadema de oro de la Virgen, a manos de doña Gracia Acosta, camarera de la Virgen. Su supina ignorancia les hacía creer que destrozando todas las cosas materiales iban a poder quitarnos nuestra fe en el Santísimo Sacramento y en Nuestra Señora de los Dolores.

Hace 50 años (1961)

Año muy importante, puesto que siendo Hermano Mayor don José Marín Rosa, la Hermandad de la Soledad regresa a Santiago Apóstol, tras veinte años en los que nuestra sede canónica fue la Iglesia de san Sebastián, y después de la reapertura al culto de Santiago el 30 de diciembre de 1960, siendo párroco y consiliario don Luis Pérez Romacho. El tradicional Septenario tuvo lugar en San Sebastián. El encargado fue fray Bernardino Rober, O.F.M., del convento de los padres franciscanos de Teruel. El Viernes de Dolores la Santa Misa fue oficiada por el Excmo y Rvdmo. Sr. Obispo don Alfonso Ródenas García.. El Viernes Santo la procesión salió a las 22.30 horas. Nuestra Señora de los Dolores estrenó un precioso retablo dorado en la capilla de santa Lucía, obra de don Jesús Perceval y del Moral. La bendición fue el 9 de abril a las siete y media de la tarde. La ceremonia comenzó con la bendición del retablo, después fue expuesto el Santísimo, se rezó el Rosario y hubo bendición con S.D.M. Después don Luis Romacho dirigió unas palabras a los presentes y elogió a la parroquia de San Sebastián y a la Hermandad. Por último, se cantó la Salve. El templo estaba completamente abarrotado de fieles.

Hace 25 años (1986)

Siendo Hemano Mayor don Juan Montoya Gallardo, Nuestra Señora de los Dolores defiló por primera vez a hombros portada casi en su totalidad por la cuadrilla de costaleros de la Hermandad de las Angustias, estrenando una canastilla de alpaca cincelada y plateada y a cera. Como la Virgen de la Soledad ya contaba con un nuevo paso, San Juan pasó a procesionar con el de la Virgen, obra de don Ramón Cuadra.


Soledad ROSARIO DEL MAR

CALVARIO

UNIDAD

CRISTO DEL CAMINO


Soledad BORRIQUITA

ÁNGELES

ESTRELLA

SANTA CENA


Soledad MACARENA

GRAN PODER

PASIÓN

CORONACIÓN


PERDÓN

Soledad

AMOR


Soledad PRENDIMIENTO

ESTUDIANTES

ENCUENTRO

ANGUSTIAS


Soledad SILENCIO

ESCUCHA

CARIDAD

SANTO SEPULCRO


1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12

CRUZ DE GUÍA Salida C/ Hernán Cortés Plaza del Monte Jovellanos C/ Mariana Pl. de la Administración Vieja C/ Arráez C/ Eusebio Arrieta C/ Cubo C/ Real Santuario Virgen del Mar Entrada en Carrera Oficial C. O. Paseo de Almería C/ Ricardos Plaza de San Pedro Plaza Flores Entrada en Iglesia

Soledad

HORA 21.00 21.05 21.20 21.30 21.45 22.00 22.05 22.25 22.45 23.05 23.25 23.45 00.00 00.15 00.30 00.40 00.50 01.00 01.15

PASO DE VIRGEN

1

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12

Puerta Iglesia de Santiago C/ Hernán Cortés Plaza del Monte C/ Jovellanos C/ Mariana C/ Arráez C/ Eusebio Arrieta C/ Cubo C/ Real Santuario Virgen del Mar Entrada en Carrera Oficial C. O. Paseo de Almería Salida de Carrera Oficial Puerta Iglesia de San Pedro Plaza San Pedro Plaza Flores Puerta Iglesia Santiago


Soledad

SOLEDAD

RESUCITADO


Grabado realizado por don Javier Morcillo Matillas, prioste


Boletín Cuaresma 2011-3  

Tercera parte del boletín que la Hermandad de la Soledad de Almería ha editado con motivo de la Cuaresma de 2011.

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