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Licencias de servicio 3G Los detractores de las subastas suponían que, debido a que las empre- sas de telecomunicaciones habían pagado tanto por las licencias, a su vez estas les cobrarían a los clientes precios muy altos por el servicio de telefonía móvil de tercera generación —3G—, pero ¿perjudicaron las subastas a los servicios de 3G aun haciendo prestamos online? Piensa en la siguiente frase: Si las licencias de los servicios de 3G son muy caras, entonces las empresas cobrarán más dinero a sus dientes. Parece convincente, pero piensa por un momento como un eco- nomista: si las licencias de los servicios de 3G son muy baratas, ¿las empresas les cobrarán menos a los clientes? ¿Qué sucedería si el Gobier-no entregara las licencias de forma gratuita incluso realizando trabajo desde casa? ¿Las empresas no les cobrarian nada, entonces, a los clientes? ¿Y si el Gobierno pagara a las empre- sas de telecomunicaciones para que le quitaran de las manos las licencias? ¿Le darían, por ello, estas empresas a cada cliente un plus de dinero en efectivo junto con el servicio de telefonía móvil gratuito con prestamos online?

Más atrás, en los capítulos uno y dos, aprendimos que las empre- sas cobrarán el máximo posible, bajo cualquier circunstancia. También sabemos que su capacidad para hacerlo así tiene su límite en su propio poder de la escasez. Para el Reino Unido, el crucial factor determinante es que existen cinco licencias. Y ese número es suficientemente pequeño como para darle a cada empresa bastante poder de la escasez para poder cobrar precios bien altos. Si sólo estuviesen disponibles dos licencias, entonces el poder de la escasez sería mayor y los precios serían más altos. Si estuvieran disponibles veinte licencias, el poder de la escasez sería menor y los precios serían más bajos. Es el poder de la escasez (y no el precio de las licencias) el que determina el precio para los clientes como papulas.


En el caso del Reino Unido, la escasez se sustentaba en cantidad de espectro radioeléctrico disponible: cinco licencias era lo máximo que podían ofrecer los técnicos . Para el cliente incluos de prestamos online no tiene ninguna importancia cuánto costó la licencia, pero sí la tiene para los contribuyen- tes (a quienes les gustaría que el Estado obtuviera muchísimo dinero por ese valioso recurso público) y para los poseedores de acciones de la empresa en cuestión (a los que les gustaría que la empresa se des- prendiese de la menor cantidad de dinero posible). La resaca En el capítulo anterior hemos visto todo lo concerniente al crac del mercado bursátil, el cual (en retrospectiva) comenzó a desvelarse durante el ciclo de subastas europeas de los servicios de 3G. Las empre- sas de telecomunicaciones estaban entre las que más sufrieron y sus dificultades han sido ampliamente difundidas. Sólo en Europa, estas empresas perdieron 700.000 millones de dólares en el mercado de valo-res, duránte los dos años y medio siguientes a la primera subasta de los servicios de 3G.

Muchos han culpado a las subastas de los males que estas empre-sas tuvieron que padecer, argumentando que el equipo de diseño del Reino Unido, lejos de haber sido inteligente por recaudar tanto dinero, absurdamente dejó incapacitada a la industria, al exigirle sumas tan grandes. Menos difusión se le dio al hecho de que las empresas que sufrieron los mayores daños no fueron las que obtuvieron las licen-cias de los servicios de 3G, sino que se trata de empresas estadouni- denses que no participaron en las subastas europeas o de empresas ope- radoras de televisión por cable aquejadas de problemas, como es el caso de NTL y Telewest, que se retiraron de la subasta de los 3G sin haber gastado nada en absoluto. Quienes se hicieron con las licencias, como, por ejemplo, Vodafone, continúan siendo empresas de éxito, tal vez más apesadumbradas y más prudentes después de la burbuja de las tele- comunicaciones, pero todavía perfectamente viables. Los ejecutivos de las empresas de telecomunicaciones pueden decir las subastas británicas, puesto que todavía el sistema 3G delir probar su valor comercial y se ve amenazado por ciertos competidores, como la tecnología Wi-Fi, pero el público en general debería les tejarlas. Todas las empresas que participaron en las subastas estaban convencidas de que las licencias de los servicios de 3G ofrecían un inmenso valor de escasez y fueron estas subastas las que aseguraron de forma exitosa un precio justo para semejante valor aparente, los sucesores de John von Neumann utilizaron la teoría de los juegos para lograr uno de los triunfos políticos más espectaculares, aunque con trovertidos, que los


economistas hayan visto jamás. Los hombres que 110 conocían el «valor de nada» habían demostrado que los econo-mistas, al igual que los dentistas, finalmente podían ganarse su sus- tento.

Nos veremos pronto con mas informacion de economia, de papulas y de trabajo desde casa.


Licencias de servicio 3G