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“Cuando dejé de desfilar no volvi a hacer nada como modelo, para que no se mezclen las cosas. Me costo mucho la transicion de pasar de ser modelo a ser actriz, porque nadie me lo creia del todo.” televisión, descubrió que aunque todas son formas de expresarse, hoy el canto es para ella la más genuina. -Si tuvieras que completar un formulario, ¿qué escribirías en el espacio donde dice “Profesión”? -Siempre pongo estudiante. El estudio es la posibilidad que tiene uno de buscar hacia adentro. Me siento como una estudiante con mucha curiosidad. Empecé a estudiar canto a los 18 porque me costaba hablar. En ese tiempo también había empezado a estudiar teatro, pero me costaba comunicarme. -¿La música llega a tu vida de qué manera? -En mi casa había un tocadiscos y una colección de música bien diferente: clásica, folclore... Mucho Mercedes Sosa, pero también Larralde, Serrat… Y también se escuchaba música del Litoral, porque estaba Lala, una señora que trabajó durante muchos años con nosotros que escuchaba chamamé. -Después de hacer su disco Detectives, Fabiana Cantilo quería grabar folclore, y Charly García le aconsejó: “No te hagas la Mercedes Sosa”. ¿Te pasó que, por tu imagen, te insinuaran algo similar? -Es que Fabiana tiene una imagen muy rockera. Para mí el folclore tiene que ver con mis raíces. A medida que fui creciendo la música fue llegando. Los Beatles en su momento, la música negra, el jazz, la bossa nova. Pero la pregunta fue siempre: ¿qué me gustaría cantar a mí? Y hace tres años el folclore empezó a pedir espacio. Tímidamente, al darle lugar a ese deseo, empezaron a pasar cosas. Una fue que conocí a Jaime Torres, que me invitó a cantar al Tantanaqui en Humahuaca, a compartir un 68

BACANAL junio 2012

tema con él. Fue la primera vez que canté en público. -¿Fue la primera vez que cantaste en público, o que cantaste en público folclore? -Fue la primera vez que canté en público folclore. Y estar ahí cantando bajo ese cielo, con todos los artistas que participan que tienen que ver con nuestra música… No sé… Las cosas no se dan por casualidad. A raíz de eso empecé a tener más fuerza para decir, dentro de mi timidez y el respeto que me produce cantar: “es por acá”. -¿Tenés planes de grabar un disco? -Más que eso quisiera terminar de formar la banda y elegir un repertorio. Lo que más me gustaría una vez que logre eso es salir a tocar. Lo otro vendrá. Tengo tiempos lentos. -¿Cómo fue la experiencia de La jaula abierta, con tanta protagonista tanto en el escenario como detrás de la escena? -Las mujeres, cuando estamos bien aceitadas y nos juntamos, podemos hacer cosas muy poderosas. Hubo mucha generosidad, respeto, y a todas nos pasó que encontramos en ese espacio un lugar de libertad, donde poder ser diferentes que en nuestro propio espacio individual. Fuimos muy felices. otros escenarios La década del 90 la disparó a la fama. Tapas de revistas, megacampañas de las principales marcas de moda, romances famosos o rumores de…, la convirtieron en una de las caras de una época en la que convertirse en modelo era tocar el cielo con las manos. Aunque las luces de las pasarelas comenzaron a opacarle el deseo de lo que en verdad quería ser. Y tuvo que elegir. -Fuiste top model en los 90, quizás el mejor momento para ser modelo. Eran superestrellas, viajaban por el mundo, ganaban fortunas y tenían cierto prestigio. Ahora te volcaste al folclore, cuando lo Nac & Pop está de moda. El momento vuelve a acompañarte, ¿pensaste en eso? -Sí, cierto. Y además hay muchas mujeres cantando folclore también. Esta posibilidad de encuentro, de tertulia, tiene que ver con algo que está en el aire. Algo colectivo que está dando vueltas, y nosotras como antenas hicimos tuc, y lo bajamos a la tierra. Antes quizás esta música no estaba bien vista, pero siempre estuvo. Y a la gente le gusta escuchar esos temas que dan esa cosa de pertenencia. -El año pasado cerraste el desfile de Pablo Ramírez en el Buenos Aires Runway. ¿Te gusta volver a la pasarela cada tanto? -Cuando dejé de desfilar no volví a hacer nada como modelo, para que no se mezclen las cosas. Me costó mucho la transición de pasar de ser modelo a ser actriz, porque nadie me lo creía del todo. Así que dejé de trabajar por tres

años y me dediqué a estudiar y a hacer teatro. La moda me gusta, no te digo que igual que cuando trabajaba de modelo, pero me gustan los diseñadores que hay acá, como Pablo Ramírez. Estar en sus desfiles es un hecho casi teatral. Cuando algún diseñador que me gusta y que además es amigo me llama para un desfile, acepto, aunque ya no me sienta cómoda haciendo eso. -De la moda internacional al folclore en Humahuaca hay un abismo. Sin embargo, vos decís que no fue un cambio abrupto, sino todo un proceso. -A veces para el que está afuera el cambio es desorientador, pero en mí fue un proceso. Todo lo que hice, desde pisar una pasarela sin voz, actuar, hacer teatro, una película, o poder sacar la voz en un escenario, todo se enhebra como un collar. Entiendo que para afuera pueda ser desorientador y piensen: “¿Qué, ésta ahora canta?” “Es actriz, modelo o cantante?” Y sí, soy todo eso. Y el canto en este momento para mí es la que más tiene que ver con una huella digital propia. -Hay actores que usan la publicidad para ganar dinero y ser más libres a la hora de elegir un papel. Vos, en cambio, tuviste que cortar con la exposición y el dinero seguro para poder dedicarte a la actuación. -Es que era muy fuerte la imagen de modelo en el momento en el que empecé a trabajar. Mundialmente era la súper model, y acá era un personaje público. Empecé a trabajar a los 17 como modelo, y al año siguiente empecé a estudiar teatro con Norman Briski, porque mi inquietud personal era el teatro. Ganaba muy bien como modelo y me llamaban para participar en tiras, y yo decía que no, porque sentía que no me llamaban a mí como actriz. Y pasó que, mientras desfilaba, hice una obra de teatro que se llamó Orinoco en el Callejón de los Deseos y ahí sentí la semilla de lo que quería hacer. Entonces combinaba desfiles de ventas con las funciones. Me sentía muy bien en el escenario, pero lo más seguro era seguir haciendo desfiles. Entonces surgió la propuesta de hacer un comic, Cibersix, al que no le pude decir que no, porque era un personaje increíble. Y sin experiencia me sumé al juego, en un horario central. Al programa no le fue bien, aunque lo hice con pasión, pero me pegaron unos palos terribles diciendo que era muy mala… Así que dije "ok, me pongo a estudiar". Tenía guita ahorrada y pude empezar teatro, acrobacia, clown. Fueron tres años en los que no trabajé más como modelo. Un viraje muy fuerte, con mucha nebulosa, pero con convicción. Hasta que un casting me dio la posibilidad de hacer Confesiones de mujeres de 30. Desde ahí, no paré de hacer teatro. -¿Cómo llevás la alta exposición pública con una personalidad tímida como la tuya? -Es muy raro, no lo podría explicar. En ese

La piel que habito  

Carolina Peleritti en pleno proceso de búsqueda, desde las pasarelas a la música, pasando por el teatro, el cine y la televisión.

La piel que habito  

Carolina Peleritti en pleno proceso de búsqueda, desde las pasarelas a la música, pasando por el teatro, el cine y la televisión.

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