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Destino Eterno

Alberto R. Timm


¿En qué sentido el castigo de los impíos será eterno? Muchas personas asocian el “castigo eterno” (Mt 25:46) con la creencia popular de un infierno en el cual los impíos serán quemados por toda la eternidad. Sin embargo, ¿por qué el pecado, que no es eterno, tuvo un comienzo pero nunca tendrá un fin? ¿Por qué un niño que vivió solo doce años en este mundo y murió debería ser sometido a la tortura de las llamas del infierno por toda la eternidad, a semejanza de los mayores criminales de la historia? ¿No estaría esa creencia medieval distorsionando el concepto bíblico de un Dios justo y amoroso? Es cierto que la Biblia relaciona el “castigo eterno” de los impíos con el “fuego eterno” (Mt 18:8, 25:41) o el “fuego inextinguible” (Mc 9:43) que los destruirá después del milenio (Ap 20:7-15). No obstante, ese fuego será “inextinguible” en el sentido de que no se apagará hasta no haber cumplido por completo su misión destructiva. Será “eterno” en sus consecuencias. Aquellos que sean destruidos por él jamás volverán a la existencia. Judas 7 coloca la destrucción de Sodoma, Gomorra y las ciudades vecinas (ver Gn 19:1-29), que no están ardiendo hasta hoy, como un “ejemplo del fuego eterno”. “La Biblia esclarece que la sentencia punitiva de cada impenitente será directamente proporcional a sus obras” (Ap 20:11-15; ver también Mt 25:41-46). Cristo declara, en lenguaje metafórico, que algunos serán castigados en el juicio final con “pocos azotes” y otros con “muchos azotes” (Lc 12:47 y 48). En el libro de Apocalipsis se afirma que el diablo, la bestia y el falso profeta “serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos” (Ap 20:10). Pero incluso ese tormento más prolongado los destruirá completamente, que “no les dejará ni raíz ni rama” (Ml 4:1). El pecado y el sufrimiento tuvieron un inicio, y también tendrán un fin. Llegará el día en que no habrá más “lágrimas”, ni “llanto, ni clamor, ni dolor” (Ap 21:4)6).

Alberto R. Timm es doctor en Teología Sistemática por Andrews University y Director Asociado del Ellen G. White Estate. Tomado de Señales de los Tiempos. Traducido por Azael Isordia Ponce. ©Edición Digital by aip_aaa.


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