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Carmen San Juan del Puerto, 2011

Año II - Nº 2

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Editorial Revista anunciadora de los cultos de Nuestra Patrona. Año 2011. Año II, nº 2 Edita: Fundación Virgen del Carmen y Parroquia de San Juan Bautista. Colaboradores: Victoriano Solís García, Ismael Martínez Carretero, Manuel Ojeda Macías, Juan Bautista Cartes Pérez, Antonio Manuel Quintero Rebollo, Manuel Cruz Prieto, Juan Bautista Quintero Cartes. Fotografías: Carrasco Terriza, Flores, JAR, Moncada, Quintero Rebollo. Deposito Legal: H-221-2010 Imprime: Imprenta Beltrán, s.l. San Juan del Puerto. Índice Editorial................................................2 Desde tu Parroquia...............................3 El Carmelo, lugar y símbolo................4 El Beato Juan Pablo II y el Escapulario del Carmen.......................9 Convocatoria de cultos.......................12 Traslado de la Imagen de la Virgen....14 Distribución de las calles en los cultos.14 Noticias Carmelitas locales................15 La Virgen y la Palabra de Dios...........16 Posible autoría de los bordados del traje de salida de la Virgen del Carmen.............................17 La nueva Iglesia Conventual del Carmen de San Juan del Puerto.........20 El escudo de la Virgen del Carmen en un libro de privilegios de la Villa de San Juan del Puerto (S. XVIII)..........22 Gozos a la Virgen del Carmen...........23 2

Cuando se acerca el Día de la Virgen del Carmen aparece esta publicación por segunda vez, con la intención de anunciar y convocar a los cultos en honor de nuestra Excelsa Patrona, contribuir al conocimiento de esta devoción histórica de San Juan del Puerto y, por supuesto, promoverla en el contexto de la vida parroquial. Siempre como un medio de acercamiento a Jesucristo el Señor. Grandes acontecimientos han ocurrido, o van a ocurrir este año, en la vida de la Iglesia: Por una parte, la beatificación de Juan Pablo II, el Papa Magno, que tanto quiso a la Virgen Santísima y que tanto nos enseñó a amarla. Por otro lado, el próximo mes de agosto, la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, con la presencia del Santo Padre Benedicto XVI, en la que también participarán jóvenes de nuestra Parroquia. Todo esto estará presente, de alguna manera, en los momentos de oración en torno a María que nos depararán los cultos anuales de Nuestra Señora del Carmen. También todas las necesidades de los sanjuaneros. Pondremos ante Ella a los niños y a los jóvenes; al clero parroquial y a Cáritas, a las hermandades y las comunidades, al grupo Scout, a los catequistas y a los padres preocupados en la formación cristiana de sus hijos; la labor de las autoridades y de cuantos trabajan por el bien común; bajo su manto introduciremos a las familias y muy especialmente a los enfermos. Y pediremos a la Virgen del Escapulario por los que nos han dejado en esta nuestra peregrinación terrena a lo largo de este año, para que Ella, como Puerta del Cielo, abra las puertas del Paraíso a cuantos la invocaron a lo largo de su vida. Este encuentro anual con nuestra Patrona, en torno a su venerada imagen, debe ser un encuentro con Jesús, que nos lleve a reconocer en María a nuestra Madre, a acogerla como tal, para sentirnos verdaderos hermanos del Señor y de nuestros prójimos, por quienes Él se ha entregado hasta el extremo. Demos gracias a Dios porque la Virgen siempre ha estado presente en nuestra historia como pueblo, porque la Virgen siempre está con nosotros en nuestras vidas.


Desde tu Parroquia La maternidad de María respecto de la Iglesia La cercanía de la fiesta de nuestra Patrona, la Virgen del Carmen, me da la oportunidad de reflexionar con vosotros sobre la Virgen y la Iglesia. Siempre que hablamos de María hemos de concluir hablando de la Iglesia, por la relación tan importante que tiene con nuestra Madre. Como en nuestra Parroquia se hace concreta la Iglesia en nuestro pueblo, la devoción a Santa María del Monte Carmelo, de tan largo recorrido en nuestra historia, ha de terminar por hacer referencia a ese Pueblo de Dios al que pertenecemos por el Bautismo. María está totalmente unida a su Hijo, “desde el momento de la concepción virginal de Cristo hasta su muerte” (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 964). Como nos decía el Concilio Vaticano II, en la cruz, donde nos fue dada como Madre, “estuvo de pie, sufrió intensamente con su Hijo y se unió a su sacrificio con corazón de madre que, llena de amor, daba amorosamente su consentimiento a la inmolación de su Hijo como víctima que Ella había engendrado” (Lumen Gentium, nº 58). También María estuvo presente en los comienzos de la Iglesia con sus oraciones (nº 69). Ella es nuestra Madre en el orden de la gracia. La Virgen, “por su total adhesión a la voluntad del Padre, a la obra redentora de su Hijo, a toda moción del Espíritu Santo (...) Es para la Iglesia el modelo de la fe y de la caridad” (Catecismo nº 967). Esa colaboración

singular de la Virgen en la obra del Salvador, para restablecer la vida sobrenatural de los hombres, es la que la hace nuestra Madre “en el orden de la gracia” (Lumen Gentium 61). Dicha maternidad no disminuye la única mediación de Cristo, pues “brota de la sobreabundancia de los méritos de Cristo”, porque depende totalmente de ella y de ella saca su eficacia. Esto se explica porque así como la bondad de Dios se difunde en las criaturas de distintas maneras, “así también la única mediación del Redentor no excluye, sino que suscita en las criaturas una colaboración diversa que participa de la única fuente” (Lumen Gentium nº 62). El culto a la Santísima Virgen, con el que la Iglesia la honra, especialmente desde antiguo bajo el título de Madre de Dios,”aunque del todo singular, es esencialmente diferente del culto de adoración que se da al Verbo encarnado, lo mismo que al Padre y al Espíritu Santo, pero lo favorece muy poderosamente” (Lumen Gentium nº 66). Ese culto se expresa a través de las fiestas litúrgicas dedicadas a María, como es el caso que nos ocupa ahora en San Juan del Puerto, en torno a nuestra Patrona, la Virgen del Carmen. Que Ella nos ayude a crecer como seguidores de su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo. ¡Sed nuestro amparo amoroso, Madre de Dios del Carmelo! Victoriano Solís García Cura Párroco 3


Devoción El Carmelo, lugar y símbolo a). El Carmelo, monte bíblico en Palestina. El Monte Carmelo forma parte de la cadena central de Pa­les­tina, separada de la mis­ma por el paso de Meghido. Se extiende desde el Norte hacia el Noroeste a lo largo de unos 30 kms., abarcando una anchura que varía de entre los 5 y ­15 kms. hacia el Medi­ terráneo de cuya orilla apenas si le separa lo ancho de una estrecha calzada que va, re­c o­ rriendo toda la franja, desde Haifa hacia Tel Aviv. Desde lo alto del promontorio que se eleva desde la misma ciudad de Haifa se divisa hacia el norte todo el hermoso valle de Esdrelón, y hacia el sur el del Sarón, tantas veces recordados ambos en la biblia como lugares de hermosura y esplendor; un poco más el norte se extiende la bahía de Accon, o San Juan de Acre. El Antiguo Testamento hace muchas veces alusión a los bosques que recubrían el Carmelo y a su altura, no tanta como da a entender la misma Sgda. Escritura (Is. 33,9 y Am 1,2), dado el bajo nivel que sobre el mar se asienta toda la tierra de Palestina, a la que los profetas hacen referencia como de altura inexpugnable (Jer 46,18). Por su riquísima y variada vegetación el Carmelo, cuya palabra significa jardín, viña, poesía, cántico…, desde los más remotos tiem4

pos vino a ser en Israel símbolo de belleza, de gra­cia y de prosperidad como, por ejemplo, en el Cantar de los Cantares refiriéndose a la Esposa: «Tu cabeza es tan hermosa como el Carmelo» (Can 7,6), y haciendo alusión a Israel canta Isaías: «Exulte y grite de alegría, pues se le ha dado la gloria del Líbano y el esplendor del Carmelo y del Sarón (Is 35,2). Sobre una de sus cimas, el Murraká, Elías desafió a los falso profetas de Baal y, pos­trán­dose en el suelo en actitud de humilde oración, imploró a Yavé y consiguió a través de su plegaria hacer bajar fuego sobre las víctimas ofrecidas al Señor de Israel, mofán­dose de sus contrarios: «Gritad, gritad más fuerte a vuestro dios [Baal]…, porque tal vez esté durmiendo y tendrá que despertarse» (1Re 18,27), todo un interesante pasaje que se lee con gusto, y muy especialmente el episodio de la Nubecilla contemplada desde el Carmelo, símbolo de la Inmaculadas a tenor de cuanto escribieron algunos Santos Pa­dres y que de tan profundo significado vino a constituir entre los carmelitas durante toda la Edad Media una piadosa interpretación que más tarde repercutiría en la iconografía carmelitana. (Cf. 1Re, 18, 21-41 y 42-46). La tradición bíblica sostiene que el Carmelo fue la residencia habitual del


Devoción profeta Elías se convierte en y, después de un hervidero de haber sido arreperegrinos de lo batado al cielo más variopinto por el carro de que imagi­narse fuego, fue el pueda, en torno a la denominada profeta Eliseo quien recogería Cueva de San el manto eliano, Elías donde se símbolo de su cree que allí vi“doble espírivió el Profeta. tu”, siguiendo b). Aquellos primeros el mis­mo ejemmonjes del Carplo y actitud melo de su padre y Los carmelitas, aquel grupo de peregrimaestro (2Re 2,25). De este modo fue cómo Eliseo dio origen a la así llama­da Escuela nos en su mayor parte, aunque también algu­ de los Profetas puesto que, a tenor de la nos excruzados, según se cuenta, decidieron mis­ma tradición, allí se creó un autén­tico formar comunidad y quedarse a vivir para centro de discípulos llamados los Hijos de siempre en este lugar de Tierra Santa «en los Pro­fetas, de quienes los carmelitas, ya obsequio de Jesucristo», y para ello eligieen el siglo XIII, se van a considerar como ron uno de los lugares más emblemáticos de sus le­gí­­timos sucesores, cobijándose en la tradición Eliana, el Wadi-ain ‘es- Siàh, a el mismo manto de Elías del que se valió unos 8 kms. de Haifa, el promontorio del Carmelo. En este valle (que eso exac­ta­ Eliseo. Porque, en efecto, desde los primeros mente significa la palabra hebrea de wadi) siglos del cristianismo, el Carmelo va a ser se hallaba la Fuente, la fuente de Elías por una meta de peregrinos, tanto de cristianos antono­ma­sia junto a la cual, iuxta fontem, como de musulmanes, siguiendo la misma tal y como se nos indica en la Re­gla del tra­di­ción judía que desde siglos ya lo venían Carmelo, se instalan los carmelitas, bajo el practicando, razón por la cual el Carmelo influjo vivo y real del recuerdo de Elías y tam­bién será considerado como lugar de de los Hijos de los Profetas. En torno a esta encuentro entre las fuente, todo un símdiferentes religiobolo de vida y de nes. No deja de ser gracia, se aprove­ interesante el hecho cha­r on las grutas mismo de que, hasnaturales que allí ta el día de hoy y hasta el día de hoy desde remotos tiemse hallan y fueron pos, todos los años, habitadas por aque­­ el día 20 de julio, llos primeros monfestividad y conjes, en medio de las memoración de San cuales y tal como Ruinas del Monasterio del Monte Carmelo tal y como Elías, el Carmelo se encuentran actualmente. lo ordena la citada 5


Devoción Regla, se construyó a una de las órdeuna humilde ermita nes más anti­g uas dedi­c ada a Santa de la Santa Madre María, «en la que Iglesia, como es la todos los días, por del Carmen, pero la mañana, os resin perder nunca uniréis para particila re­fe­rencia orien­ par en el Sacri­fi­cio tal como su misde la Misa». (Cap. mo nombre indica 14). La tradi­c ión de Hermanos de La celda del prior se encontraba junto a la puerta de nos dice que allí la Bienaventurada se veneró la famo- entrada a fin de acoger a los peregrinos que necesita- Virgen Ma­r ía del ban de ayuda o de orientación sa imagen de tipo Monte Carmelo, o bizantino llamada La Bruna a la que hoy, simplemente Car­­me­­litas. Una vez más se coronada canónicamente por el papa, se da hizo realidad aque­lla palabra de Jesús: culto en el Car­mine de Nápoles. «Porque si el grano de trigo no muere…» Años más tarde se construiría un (Jn 12,24). hermoso monasterio con una torre que c). El Carmelo un símbolo, o consteservía de faro a los navegantes que por allí lación de símbolos transitaban, con la particularidad de que la Así nos los describe el P. Carlos Ciccelda del prior debería estar «a la entrada conetti en un amplio estudio que hace para del lugar», iuxta introitum loci (cap. 9), a el Dizio­­­nario Carmelitano. «El Carmelo fin de que fue­ra él mismo quien acogiera es una montaña: su primera función surge a los peregrinos, todo un símbolo de aco- de este símbolo cósmico y bíblico del que gida y de fra­ter­na cordialidad. Hacia los continuamente se hace referencia en la Biaños cincuenta se rea­lizaron una serie de blia como lugar hacia el cual acude todo el excavaciones y reconstrucciones, pudiendo pueblo en busca de la paz y la justicia, un comprobar que no eran meras suposiciones luminoso lugar sobre el que brillan ejemplos lo que se había llegado a creer sobre aquel de santidad tales como los de Elías, Eliseo y primer monasterio del Car­melo, llegando los Hi­jos de los Profetas, el monte místico incluso a com­pro­bar cómo hasta por tres cuya cabeza siempre será Cristo, teniendo veces fue quemado por los sa­rracenos, tal por fun­­­damento a los profetas, a los apósy como se nos había transmitido por una toles y a los santos. Juan de la Cruz nos venerable tradición, hasta verse obligados a ani­mará a subir al Carmelo como el Monte abandonar aquel lugar sacrosanto, acosados de la Perfección, aceptando el trabajo de por el Islam, exiliándose primero al norte la pro­pia purificación y del desapego de sí de Palestina y luego a Chipre, hasta saltar mismo a través de sus famosas “nadas”. final­­mente a las diversas partes de Europa Por otro lado el Carmelo mismo, por de donde eran originarios aquellos eremitas. el hecho de haber sido morada de Elías, es Y he aquí el milagro: Dios quiso que una sinó­nimo de “bella soledad”, como escribe pobre comunidad des­ti­nada a desapa­recer S. Gregorio Nazianceno, lleno de su pre­ con el tiempo, se fueran extendiendo más sen­cia: «Be­lla es la soledad, y cuando mi allá del propio Car­melo a fin de que se amor propio se resiste a creerlo, me lo dice fundaran otros carmelos, dando así origen el Car­­melo del grande Elías. Y aunque en 6


Devoción la Sagrada Escritura los montes tienen su melo», escribe San Gregorio de Nisa. La simbo­lismo y su ca­rác­ter propio por tantos apli­cación a María es lógica y espontanea: pasajes bíblicos acaecidos en los mismos la soledad se asemeja al desierto por su (pién­se­se, por ejem­plo, en el Monte Sinaí, vir­gi­nidad y recibe la belleza del Carmelo. el Monte Tabor, el Monte de los Olivos, «La soledad (María, tierra virgen) flore­cerá etc.), el Mon­­te Carmelo nos evoca espe- como el Carmelo» y recibirá el esplendor cialmente el desafío de Elías contra los del Carmelo. «A ella se le ha dado en po­se­ falsos profetas, el poder de la ple­garia ante sión el Car­melo y su esplendor, cuando fue el Señor de quien arranca con su postración, alumbrada por la potencia del Altísi­mo», rostro en tierra, el que perdone a su pueblo y como se canta en el Magnificat. (Lc 1,35). Y vuelvan las lluvias para fecundar de nuevo como la esposa del Cantar de los Cantares la estéril natu­ra­leza, símbolo a su vez de la María es «la más bella entre todas las mubúsqueda de Dios y de la noche oscura por jeres» y cuya cabeza es majestuosa como el las que pasó Elías, y la pre­sencia misma del Carmelo» (Cant. 7,6, 1,8, 4,1.7). De donde profeta Eliseo su discípulo, hijo y seguidor se deduce que María se yergue con señoría fiel del Padre Elías. El fuego que devora el por la posesión del Monte Carmelo que ha holocausto, la lluvia como signo no sólo de recibido en propiedad de donde es la Señora fecundidad sino tam­bién de reconciliación, y Patrona. No sólo le es atribuida la belleza el Dios que escucha el grito de su pueblo…, sino que en dote recibe también el Carmelo; son todos símbolos de un rico contenido que ella misma es el decoro y esplen­dor por su nos invitan a la reflexión en aquella “bella maternidad virginal; de ahí que los carme­ soledad” de que nos hablan los Santos Pa- li­tas la llamen: Mater et De­cor Carmeli. dres y nuestros propios místicos. Madre y Hermosura del Carmelo»1. «Un elemento distintivo de la esd). El carácter mariano de la Orden piritualidad del María forma Carmelo es el vital parte de la constelación simbólica de y profundo influ­ jo ejercido por la la familia carmelitana a través de la presencia de María “vía de la belleza”: Santísima hasta tal María, celebrada punto que ha llegaen la liturgia con do a llamarse “todo palabras del Cantar de María” y orden de los Cantares y eminentemente masu lectura alegórica riana. No deja de se deduce de dos ser sorprendente pasajes de Isaías: (Is el hecho mismo de 35,1-2; 7,149. «El que en la Formula alma que atraviesa vitæ, o Regla dada Una preciosa pintura de Gaspard Dughet en San Marel desierto recibe tino ai Monti (Roma) nos representa a Elías ordenando por San Alberto al la belleza del Car- a su acompañante si ya se veía la Nubecilla, signo de grupo de er­mi­taños lluvia y fertilidad 1

Cf. CARLO CICCONETTI, O. Carm., Monte Carmelo: Luogo e símbolo en «Dizionario Carmelitano», Roma 2007, 6l4.

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Devoción lati­nos del Mon­ 1263, al pedir te Carmelo no ayuda a lo fieles se nombre para del Patriarcado nada a la Virgen, Latino de Jesin embargo, y rusalén para la de la mis­­­­ma forreconstrucción ma que tampoco del monastese hace mención rio destruido expresa de San por los árabes, Elías, su nomescribe la bula bre va implí­cito Quoniam ut ait al hablar de la en la que arguFuente, en cuyo Lienzo de Andrés de Rubira en el que se representa el monas- menta que tal lugar se levan- terio del Monte Carmelo y la masacre de sus moradores cuyas reconstrucción tará el monas- almas suben al cielo, con la promesa que hace la Virgen a S. será «para maBrocardo de que “mi blanca Orden del Carmelo” subsistirá terio, así tam- hasta el fin de los tiempos. yor gloria de bién, cuan­do en Dios y de la glola Regla se habla de lo que habría de ser riosa Virgen su Patrona, en cuyo honor se el centro del monasterio, es decir la capi­ fundó esta Orden». lla u oratorio «en medio de las celdas» Por eso sus hijos celebran con júbilo (cap. 14), consta que dicha capilla estaba todos los años sus fiestas patronales, fiestas de­di­cada a la Virgen Santísima, como ya po­pu­lares durante las cuales se les recuerda antes se dijo. a los fieles el compromiso existente entre No se trataba de un mero título sin más la Madre y los hijos consagrados a Ella sino que, dentro del concepto medie­val que por el sagrado talismán del escapulario. entonces se tenía del patronazgo, el hecho La liturgia carmelitana, en su propio Rito mismo de erigir la capilla a nombre de la Jerosolimitano del Santo Sepulcro, se hace Virgen ya indicaba que Ella habría de ser eco de la Sa­­grada Escritura y emplea sus no sólo la Señora del lugar, sino la Madre y mismos textos para ensalzar a esta singular Patrona; años más tarde los carmelitas abun- Mujer, y re­cor­­dando en su oficio sagrado darán también en la idea la virgo paritura con verdadero gozo: «A ti, María, Madre ya sugerida sobre la Nubecilla Eliana (1Re Nuestra, todos los años, a la vuelta de estas 18,42-45), fundamentada sobre un texto de mismas fechas, te haremos fiesta solemne». Isaías (Is 19,1 y 45,8) y desarro­llada mucho Y recogiendo los requiebros que en el Canmás tarde por los Santos Padres, idea sobre tar de los Cantares se le dedican a la Esposa, la que abundarán los ma­rió­logos car­melitas el carmelita canta en el intro­ito de la misa y que algunos vivirán de modo excepcional solemne del día 16 de julio: «Quam pulchri como el venerable P. Miguel de San Agus- sunt…, ¡Qué her­mosos son tus pasos, oh tín tal y como prodigiosamente lo expone hija del Príncipe! Miel virgen destilan tus en su tratado sobre La Vida Marie-forme y labios, y el aroma de tus vestidos son como Mariana. el incienso, el aroma del Líbano». (Cant. Tal vez el texto más antiguo y que 7,1 y 4,11). mejor refleja el marianismo de la Orden sea el del pontífice Urbano IV cuando en Ismael Martínez Carretero, O. Carm. 8


Devoción El Beato Juan Pablo II y el Escapulario del Carmen El beato Juan Pablo II, que tenía tan gran cariño a la Santísima Virgen como todos los santos, tenía una especial devoción a la Virgen del Carmen, llevando el escapulario desde que se lo impusieron en su pueblo natal, Wadowice (Polonia), cuando contaba con 10 años de edad. Recientemente un escapulario del uso del Papa Grande ha sido donado al santuario de San José, de los Carmelitas Descalzos de Wadowice. El 25 de marzo de 2001, con motivo de la dedicación de ese año en la Orden del Carmelo a María, en el 750ª aniversario de la entrega del escapulario a San Simón Stock, dirigió un mensaje a la Orden, en que declaraba su vinculación a esta devoción, como reflejo de su especial consagración a la Madre de Dios. Entre otras cosas decía: “Este rico patrimonio mariano del Carmelo se ha convertido con el tiempo, mediante la difusión de la devoción del santo escapulario, en un tesoro para toda la Iglesia. Por su sencillez, por su valor antropológico y por su relación con el papel que desempeña María con respecto a la Iglesia y a la humanidad, el pueblo de Dios ha acogido profunda y ampliamente esta

devoción, hasta el punto de encontrar expresión en la memoria del 16 de julio, presente en el calendario l i t ú rg i c o d e l a Iglesia universal. Con el signo del escapulario se m a n i fi e s t a u n a síntesis eficaz de espiritualidad mariana, que alimenta la devoción de los creyentes, haciéndolos sensibles a la presencia amorosa d e l a Vi r g e n Madre en su vida. El escapulario es esencialmente un “hábito”. Quien lo recibe se une o se asocia, en un grado más o menos íntimo, a la Orden del Carmen, dedicada al servicio de la Virgen para el bien de toda la Iglesia (cf. Fórmula de la imposición del escapulario, en el “Rito de la bendición e imposición del escapulario”, aprobado por la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, 5 de enero de 1996). Por tanto, quien se reviste del escapulario se introduce en la tierra del Carmelo, para “comer sus frutos y sus productos” (cf.  Jr 2, 7), y experimenta la presencia dulce y materna de María en su compromiso diario de revestirse interiormente de Jesucristo y de manifestarlo vivo en sí para el bien de la Iglesia y de toda la humanidad (cf. Fórmula de la imposición del escapulario).

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Devoción “También yo llevo sobre mi corazón, desde hace mucho tiempo, el escapulario del Carmen. Por el amor que siento hacia nuestra Madre celestial común, cuya protección experimento continuamente” Así pues, son dos las verdades evocadas en el signo del escapulario: por una parte, la protección continua de la Virgen santísima, no sólo a lo largo del camino de la vida, sino también en el momento del paso hacia la plenitud de la gloria eterna; y por otra, la certeza de que la devoción a ella no puede limitarse a oraciones y homenajes en su honor en algunas circunstancias, sino que debe constituir un “hábito”, es decir, una orientación permanente de la conducta cristiana, impregnada de oración y de vida interior, mediante la práctica frecuente de los sacramentos y la práctica concreta de las obras de misericordia espirituales y corporales. De este modo, el escapulario se convierte en signo de “alianza” y de comunión recíproca entre María y los fieles, pues traduce de manera concreta la entrega que en la cruz Jesús hizo de su Madre a Juan, y en él a todos nosotros, y la entrega del apóstol predilecto y de nosotros a ella, constituida nuestra Madre espiritual. 10

Un espléndido ejemplo de esta espiritualidad mariana, que modela interiormente a las personas y las configura a Cristo, primogénito entre muchos hermanos, son los testimonios de santidad y sabiduría de tantos santos y santas del Carmelo, todos crecidos a la sombra y bajo la tutela de la Madre. También yo llevo sobre mi corazón, desde hace mucho tiempo, el escapulario del Carmen. Por el amor que siento hacia nuestra Madre celestial común, cuya protección experimento continuamente, deseo que este año mariano ayude a todos los religiosos y las religiosas del Carmelo y a los piadosos fieles que la veneran filialmente a acrecentar su amor y a irradiar en el mundo la presencia de esta Mujer del silencio y de la oración, invocada como Madre de la misericordia, Madre de la esperanza y de la gracia”.


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que comenzará a las 20 horas, con el Santo Rosario, a las 20´30 horas Santa Misa,

TRIDUO PREPARATORIO,

De los días 13 al 15 de Julio,

NTRA. SRA. DEL CARMEN

SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

que, con motivo de su festividad litúrgica, la Comunidad Parroquial de la Villa San Juan del Puerto, dedica a su Excelsa Patrona la

Solemnes Cultos


San Juan del Puerto, Julio de 2011 A.M.D.G. et B.V.M.

Los cultos serán ofrecidos por las intenciones del Santo Padre Benedicto XVI, y por el fruto de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid.

A continuación, PROCESIÓN de la Venerada Imagen de la Santísima Virgen por el itinerario tradicional, presidida por el Clero parroquial, y a la que asistirán el Ilmo. Ayuntamiento y Autoridades, Hermandades y Pueblo.

presidida y predicada por el Rvdo. Sr. Cura Párroco y Arcipreste, en la que intervendrá la Agrupación Coral de la Sagrada Cena, de Huelva.

SOLEMNE FUNCIÓN RELIGIOSA,

El sábado, día 16, fiesta litúrgica de NTRA. SRA. DEL CARMEN, a las 20´30 horas,

personas que no lo tengan impuesto.

El jueves día 14 (Día eucarístico), a las 19´45 h., Exposición del Stmo. Sacramento El viernes día 15 al finalizar la Misa, imposición del Escapulario a aquellas

Predicarán en estos cultos el Rvdo. Sr. D. Victoriano Solís García, Cura Párroco y Arcipreste del Condado Occidental, y los Rvdos. Diáconos D. Francisco Javier Vélez García y D. Juan García García

terminando con el ejercicio del triduo, canto de los gozos y Salve.


EL DOMINGO, DÍA 10, TRAS LA MISA DE 20:30 H., TENDRÁ LUGAR EL TRASLADO DE LA VENERADA IMAGEN DE NTRA. SRA. DEL CARMEN DESDE EL SAGRARIO HASTA EL ALTAR MAYOR, PARA LA CELEBRACIÓN DE LOS CULTOS ANUALES EN SU HONOR. POSTERIORMENTE SE DARÁ A BESAR EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN Para que todo el pueblo participe, asistiendo al homenaje a nuestra madre y patrona, cada día se tendrán presentes la intenciones de los vecinos de un sector del mismo.

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13 de Julio

Calles: La Paz, Dr. Fleming, Pinta, Huerta, Bda. del Sagrado Corazón, Trigueros, Conde, Fátima, Odiel, Piedras, Prim, Plaza de la Iglesia, Avda. Virgen Esperanza, Prado S. Sebastián, Niña, La Palma, Moguer, Rábida, Toledo, Feria, Cañete, Granada, Cádiz, Málaga, Córdoba, Sevilla y Plaza Alhambra.

14 de Julio

Calles: Colón, Plaza Carabela Sta María, Real, Labradores, Camilo José Cela, Plaza de España, Río, Plaza de la Soleá, Dos Plazas, Carmen, Nogales, Plaza de la Marina, Zapatito, Toneleros, Río Tinto, San José, Los Chirris, Juan de Robles, Esparteros, Puerto Rico, Julio R. de Torres, El Greco, Pablo Ruiz Picasso, Vázquez Díaz, Bda. de Celulosas, Bermejal, Arroyo, Huelva y Álvarez Quintero.

15 de Julio

Calles: Pozonuevo, Virgen Rocío, Vicente Aleixandre, Cortinal, San Juan, San Antonio, Buenavista, Avda. Andalucía, Bda. Juan Carlos I, Pablo Neruda, Antonio Machado, Rafael Alberti, Miguel Hernández, García Lorca, Buero Vallejo, Miguel Delives, Manuel de Falla, Antonio Mairena, Paco de Lucía, Quintero León y Quiroga, Joaquín Rodrígo, Ruperto Chapi, Joaquín Turina, Isaac Albéniz, Jacinto Guerrero y Edificio Andalucía.


Noticias Carmelitanas locales

RESTAURACIÓN DEL SIMPECADO En el contexto de la conservación del patrimonio artístico de la Parroquia de San Juan Bautista, ha sido restaurado el antiguo Simpecado de la Virgen del Carmen, que estaba muy deteriorado. Se rescata así este estandarte, que viene a ser como un antiguo documento de la devoción a la Virgen del Carmen en San Juan del Puerto. La pintura, de finales del siglo XVIII, representa a la Virgen vestida con el hábito carmelita, llevando en sus brazos al Niño Jesús, y asistiendo a las almas del Purgatorio con el santo Escapulario. La iconografía hace alusión al llamado “privilegio sabatino”, y teológicamente a María como Puerta del Cielo. Dª. Ana Beltrán, Licenciada en Bellas Artes, ha recuperado este óleo sobre lienzo, restaurando la pintura, tratando el soporte y protegiéndolo. Se ha colocado sobre una base de metacrilato, enmarcada en orfebrería, con un sencillo marco de perlitas que lleva en su cima la corona real. De esta manera se inde-

pendiza la pintura del resto del estandarte, evitando así daños para la pintura y ayudando a conservarla en condiciones óptimas. El trabajo de orfebrería (marco, plateado de la vara, etc..) ha corrido a cargo de los Hermanos Porras, de Córdoba. Por último, D. Manuel Rodríguez Moreno y Dª. Inmaculada de Castro Rodríguez, de Moguer, han reforzado el tejido del estandarte, un antiguo ejemplar de brocado en sedas, quizá de origen valenciano, que dota al conjunto de un singular aspecto. Entre los motivos decorativos del mismo destacan la torre y la granada, ésta última de un gran contenido iconográfico mariano. Esta restauración ha sido posible gracias a la colaboración de algunas instituciones, como la Fundación Caja Rural del Sur, y a los donativos de algunos devotos y devotas. FALLECIMIENTO DE LA CAMARISTA DE HONOR El pasado 14 de marzo falleció Dª. Consuelo Cañas Amores, miembro de la Junta de Patronato de la Fundación Piadosa Virgen del Carmen, Camarista de Honor de la venerada imagen de nuestra Patrona, según establecía la escritura notarial de su constitución, a raíz del legado testamentario de su tía, Dª. Joaquina Amores Illanes. Encomendamos su alma a Dios, para que haga brillar la luz de su rostro sobre su sierva y le conceda la paz de su presencia, poniendo como intercesora a la Santísima Virgen del Carmen, a la que en vida invocó como Madre. NUEVO VESTIDO PARA EL NIÑO JESÚS Este año, la imagen del Niño Jesús de la Virgen del Carmen, estrenará una nuevo vestido, en este caso un hábito carmelita, compuesto por una túnica y un escapulario marrón, realizado por la camarista de la imagen de nuestra Patrona, Dª. Isidora Prieto Pérez, a partir de un antiguo tejido de terciopelo bordado en oro. 15


Magisterio La Virgen y la Palabra de Dios El Papa Benedicto XVI, recogiendo las conclusiones del Sínodo dedicado a la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia, ha escrito la Carta Verbum Domini. Al final de la misma se detiene en destacar los vínculos entre la Virgen Santísima y la Palabra de Dios, titulando esta parte como “Madre de la Palabra y Madre de la alegría”: “Mater Verbi et Mater laetitiae. Esta íntima relación entre la Palabra de Dios y la alegría se manifiesta claramente en la Madre de Dios. Recordemos las palabras de santa Isabel: «Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá» (Lc 1,45). María es dichosa porque tiene fe, porque ha creído, y en esta fe ha acogido en el propio seno al Verbo de Dios para entregarlo al mundo. La alegría que recibe de la Palabra se puede extender ahora a todos los que, en la fe, se dejan transformar por la Palabra de Dios. El Evangelio de Lucas nos presenta en dos textos este misterio de escucha y de gozo. Jesús dice: «Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra» (8,21). Y, ante la exclamación de una mujer que entre la muchedumbre quiere exaltar el vientre que lo ha llevado y los pechos que lo han criado, Jesús muestra el secreto de la verdadera alegría: «Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen» (11,28). Jesús muestra la verdadera grandeza de María, abriendo así también para todos noso16

tros la posibilidad de esa bienaventuranza que nace de la Palabra acogida y puesta en práctica. Por eso, recuerdo a todos los cristianos que nuestra relación personal y comunitaria con Dios depende del aumento de nuestra familiaridad con la Palabra divina. Finalmente, me dirijo a todos los hombres, también a los que se han alejado de la Iglesia, que han abandonado la fe o que nunca han escuchado el anuncio de salvación. A cada uno de ellos, el Señor les dice: «Estoy a la puerta llamando: si alguien oye y me abre, entraré y comeremos juntos» (Ap 3,20). Así pues, que cada jornada nuestra esté marcada por el encuentro renovado con Cristo, Verbo del Padre hecho carne. Él está en el principio y en el fin, y «todo se mantiene en él» (Col 1,17). Hagamos silencio para escuchar la Palabra de Dios y meditarla, para que ella, por la acción eficaz del Espíritu Santo, siga morando, viviendo y hablándonos a lo largo de todos los días de nuestra vida. De este modo, la Iglesia se renueva y rejuvenece siempre gracias a la Palabra del Señor que permanece eternamente (cf. 1 P 1,25; Is 40,8). Y también nosotros podemos entrar así en el gran diálogo nupcial con que se cierra la Sagrada Escritura: «El Espíritu y la Esposa dicen: “¡Ven!”. Y el que oiga, diga: “¡Ven!”... Dice el que da testimonio de todo esto: “Sí, vengo pronto”. ¡Amen! “Ven, Señor Jesús”» (Ap 22,17.20)”.


Arte Posible autoría de los bordados del traje de salida de la Virgen del Carmen El método empleado para formular la autoría de los bordados es únicamente comparativo, por las semejanzas entre los elementos utilizados en el traje y otros de los cuales se conoce su autora. Este trabajo está abierto a todo aquel que con datos más científicos o personales pueda demostrar otra teoría sobre su autoría del mismo. El traje de salida de la Virgen del Carmen está compuesto por un hábito y un escapulario en terciopelo todo en color marrón, en los cuales se encuentran los bordados que vamos a someter a su análisis. El hábito se encuentra bordado en las bocamangas y tiene una cenefa en la parte inferior, de la cual salen dos tallos a nivel de las piernas separados por el escapulario. Dicho escapulario está totalmente bordado. El modo de bordado es a realce y el tipo de oro utilizado es oro fino. EL HÁBITO El hábito de la Virgen1 es enterizo: Las bocamangas están bordadas con una cenefa, compuesta por elementos geométricos y vegetales. La parte más distal de la misma está compuesta por un motivo geométrico de pequeños elementos en forma de un ovillo y tres bodoques2, que continuado uno tras otro se van repitiendo en cadeneta. La zona vegetal está compuesta por una hoja palmeada de la que salen tres tallos y estos culminan en dos florecillas, una de seis pétalos y otra de cinco.

Esta plantilla horizontal es la que se va repitiendo a lo largo de la cenefa. Se combina lo geométrico y lo orgánico, típico de los diseños sevillanos del último tercio del siglo XIX. Los bordados son de pequeño tamaño. En el espacio distal del hábito se repite la misma cenefa que en las bocamangas. En la parte delantera y a nivel de los tobillos salen otras dos zonas bordadas iguales que llegan hasta el nivel de las rodillas. Ambas están separadas por el lugar que ocupa el escapulario. El motivo bordado parte de la cenefa y está compuesto por una florecilla de seis pétalos de la que salen dos tallos a ambos lados. Delante del tallo más interno hay otra florecilla igual a la anterior; entre dichos tallos hay otro de menor dimensión que termina en una hoja palmeada y con un apéndice semicircular en su parte más distal; de esta hoja nacen dos tallos pequeños más externos, y otro mayor que se curva hacia abajo a nivel de la rodilla, formando un semiarco, de donde cuelgan tres hojilla ovaladas. Entre éstas y los tallos pequeños hay otra semiflorecilla de cuatro pétalos. Este motivo está dibujado de una forma orgánica y natural sin adaptarse a las normas racionales de la simetría, equilibrio y armonía; ya que toma como referente la naturaleza. Así los tallos suben y bajan de forma natural y las flores y hojas se distribuyen libremente sin ningún sometimiento a las leyes de la razón Este estilo de realizar los diseños de bordados es muy típica del último tercio de la centuria decimonónica en Sevilla. 17


Arte EL ESCAPULARIO El escapulario está bordado en su totalidad. Lo rodea una cenefilla geométrica igual a la del hábito. En la parte interior se repite un módulo bordado en posición vertical. Dicho módulo está compuesto por un tallo en forma de roleo, circular, del que parten otros tallos más pequeños. El tallo grande en su zona inferior parte de una hoja palmeada igual a las que se encuentran en la cenefa, salvo que por arriba del apéndice y paralelo a éste tiene un tallito con tres ramitas y en su conjunto es de mayor tamaño. En la parte superior del tallo hay otra hoja de iguales características que la anterior y sin el tallito. Dentro del tallo hay un resplandor o sol formado por rayos y en el interior de este se encuentra una estrella de doce puntas; salvo en el módulo superior en el que la estrella es sustituida por el escudo del Carmelo. De la hoja superior parten cinco tallos. El primero y más externo termina en una hojilla ovalada unida a la mitad de otra. El segundo tiene forma semicircular. El tercero termina en una flor de cinco pétalos como las descritas anteriormente. Del pétalo más alto sale un tallo que asciende de forma natural y orgánica y luego se curva hacia abajo, del que cuelgan tres hojillas ovaladas. El cuarto se abre en dos más. Y el quinto termina en una flor de cuatro pétalos como la descrita anteriormente. De esta flor nace otro tallito que se curva hacia abajo con otras tres hojas ovaladas de menor tamaño que las anteriores. De la hoja parte otro apéndice como los comentados.

Este módulo se repite completo dos veces, y el tercero, y más cercano al rostro de la imagen, termina en la hoja palmeada superior Aquí observamos otra característica de los diseños de la época, el empleo de la geometría. En éste se utiliza el círculo, en el tallo que rodea al rayo, el cuál es también circular. Todos están sometidos también a las reglas de la naturaleza, sin perfección de ejecución, como ocurre en el hábito. Todo el conjunto se encuentra bordado con puntos de setillo, media onda y cartulina3, son los típicos del momento. La variedad de puntos da colorido a la obra y esto, y el empleo de distintas técnicas, denotan la buena calidad del bordado; y la realización por manos conocedoras de este arte. CONCLUSIONES Este traje de la Virgen ya aparece en un inventario de 19004 y el bordado reúne todas las características de los que se dan a finales del siglo XIX en el entorno de Sevilla5. Al igual que los tipos de puntos utilizados, son datos a tener en cuenta para lanzar la hipótesis de la cronología y autoría. Se puede considerar dentro del estilo llamado romántico. Al realizar el análisis comparativo, tenemos: que el tipo de hojas ovaladas y la cenefa geométrica se utilizan en una túnica Saya de la Virgen del Valle. Sevilla

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Arte de la Virgen del Valle, de la ción y Nuestra Señora de las Pontificia, Real y Primitiva Lágrimas de Sevilla; hoy en Archicofradía de Nazarenos la Muy Antigua, Venerable, del Santísimo Cristo de la Piadosa y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nuestro Coronación de Espinas, N. P. Padre Jesús Nazareno, María Jesús con la Cruz al Hombro, Santísima del Socorro y San N. Sª. Del Valle y Santa Mujer Juan Evangelista de la Palma Verónica, de Sevilla. Las hoManto María Santísima del Socorro. del Condado, reconvertido en jas palmeadas con apéndices La Palma del Cdo. dos mantos. Y en el manto de se emplean en el manto de N. la Virgen de los Milagros del Sª. de la Luz, de la Pontificia Puerto de Santa María, de la y Real Archicofradía de NaReal, Pontificia y Muy Antizarenos del Santísimo Cristo gua e Ilustre Archicofradía y de la Salud, María Santísima Esclavitud de Nuestra Señora de la Luz en su Sagrado Misde los Milagros, atribuido a terio de Sus Tres Necesidades dicha bordadora. al pie de la Santa Cruz, San También existen otros Francisco de Paula, Gloriosa elementos, que aunque no Resurrección de N. S. Jesucristo y N. Sª. Del Mayor Detalle y vista general del manto de la son iguales, por su parecido Virgen de los Milagros. El Puerto de podrían haber salido de las Dolor en su Soledad. Dichas Santa María manos del mismo diseñador7. prendas fueron realizadas por la bordadora sevillana Teresa Entre ellos se pueden citar: del Castillo6. los soles o resplandores, los tallos finos Los tallos finos en forma ciry caídos, las flores petaladas, y las hojas cular, centralizados por una estrella, palmeadas. fueron muy usados en los diseños Por todo ello nos aventuramos realizados por dicha autora en otras a decir que dicho conjunto bordado de obras. Son el caso del manto de la la Virgen del Carmen de San Juan del Virgen de las Lágrimas, de la PonPuerto, pudo ser realizado en Sevilla tificia, Real e Ilustre Hermandad en el taller de tan insigne bordadora, Sacramental, Purísima Concepo por alguien muy relacionado con la ción, Ánimas Benditas del Purmisma y conocedor de su arte. gatorio, San Sebastián Mártir y Archicofradía de Nazarenos Manuel Ojeda Macías del Santísimo de la Exalta-

Notas: Para mayor información sobre la iconología del hábito ver QUINTERO CARTES, Juan Bautista: “Simbolismo de la imagen de Nuestra Señora del Carmen”. En 475 años de devoción a la Virgen del Carmen en San Juan del Puerto 1529-2004. San Juan del Puerto, 2004, pág. 40. 2 Son figuras circulares bordadas. 3 FERNÁNDEZ DE PAZ, E.: Los talleres de bordados de las Cofradías, Madrid, 1982, Pág 100. 4 Archivo Parroquial de San Juan del Puerto, legajo Inventarios, Inventario de la iglesia parroquial y de la ermita de los Remedios de San Juan del Puerto, 1900, fol. 9 bis. 5 MAÑEZ MANAUTE, A.: “Esplendor y simbolismo de los bordados” V. V. A. A. en Sevilla Penitente, Vol III, Sevilla, 1995. Pág 253 y ss. 6 Teresa del Castillo es una de las grandes bordadoras sevillana del último tercio del siglo XIX, su estilo entra en el llamado romántico, junto con Patrocinio López y las hermanas Antúnez – Ana y Josefa-; es la creadora del estilo neogótico, trabajó para varias Hermandades y Cofradías sevillanas. MAÑEZ MANAUTE, A., Op. Cit., Pág 278,. 7 Los diseños de ésta bordadora eran realizados por su marido Antonio del Canto Torralvo, pintor y profesor de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla. 1

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Historia La devoción a nuestra Patrona, la Virgen del Carmen, así como su imagen, que aún veneramos hoy día, proceden del siglo XVI, a raíz de la fundación del convento de Padres Carmelitas. A principios del siglo XVII se construyó una nueva iglesia para dicho convento, de la que pudimos contemplar hasta no hace mucho tiempo sus arcos y todavía podemos ver sus restos, tras la intervención arqueológica que se llevó a cabo hace unos años. De aquella iglesia, donde San Juan del Puerto dio culto a su Santísima Madre, la Virgen del Carmen, hasta el siglo XIX, es de lo que se trata en el siguiente artículo de Juan Bautista Cartes.

La nueva Iglesia Conventual del Carmen de San Juan del Puerto. Siglo xvii Introducción. A menos de un siglo de la fundación (1529), asentada de lleno en la vida local, la comunidad de frailes carmelitas fue adquiriendo en el tiempo varias casas de la Plaza de la Audiencia, con objeto de ir agrandando la casa monasterio y su iglesia conventual, saliendo de esta forma de las estrecheces de sus inicios. Con ello los religiosos pretendían ofrecer menores servicios a los sanjuaneros de la época: cultos, dirección espiritual, memorias de misas, creación de cofradías, derechos de enterramientos, etc., con la consiguiente ayuda de familias devotas que desde sus inicios se vincularon al Carmelo. Escritura de obligación. El 4 de mayo de 1623, ante el escribano público local, Luis Bermúdez de Sotomayor, se firma el contrato de obra entre el prior, comunidad y el maestro alarife Diego Rodríguez de Beas, comprometiéndose éste a levantar el cuerpo de la nueva iglesia conventual, previo derribo de la existente, aprovechando materiales de la misma y luego levantando la nueva desde 20

sus cimientos, con las siguientes medidas: 22 varas de largo, 10 de ancho y 14 de alto, aclarándose en el texto manuscrito ser de una sola nave y la situación de ventanas, arcos, portada, (torre) espadaña y materiales a usar, así como el dinero por vara edificada, oficiales necesarios por parte del albañil y por el convento, todo minuciosamente detallado. La comunidad iniciadora. La obra se realizó con el consiguiente permiso del Padre Provincial, concedido meses después, estando compuesta la comunidad por el P. Maestro Luis de Ojeda, Los PP. Gaspar de Castilleja, Lorenzo de Castañeda, Tomás Muriel, Juan Alonso de Salas, Pedro de Rojas, Jerónimo de Velasco y diego Arévalo, así como los hermanos Juan Vázquez, Miguel de Campos y Bartolomé Caro. Once hombres que asumieron la responsabilidad de allegar fondos para la buena marcha de las obras, que hablan pos sí solas del afán de la Orden por perpetuarse en el pueblo.


Historia Fases anteriores. El monasterio de la Pura y Limpia Concepción -ese fue su verdadero títulotuvo dos fases previas al nuevo convento del XVII, la toma de la primitiva ermita de la Concepción, concertada para la fundación, entre el Provincial Fray Pedro de Chaves y Dª. Juana Lucero, viuda de Diego de Abreu, situada en Los Carrascales viejos, en la que la beata carmelita se declara como fundadora y patrona, en al que intuimos la presencia de los primeros carmelitas como repobladores del lugar, y la segunda fase con la ampliación de la ermita y casa conventual, adquiriendo nuevos terrenos para una comunidad que en el siglo anterior oscilaba entre cinco y siete miembros. Etapa ésta en la que los derechos de patronazgo de la capilla mayor son cedidos (1575) mediante escritura a la familia del tesorero condal Martín Dávila y familia, con la condición de memorias de misas, adquisición de enseres litúrgicos y derecho a sepultura consiguientes. Las nuevas obras. Las obras duraron varios años. Hubo relevos en la comunidad y atisbos de nuevas experiencias en el sentir y el vivir de los religiosos. El cenobio a estrenar iba a dedicarse a la vida reformada, dentro siempre de la propia Orden. Todavía en abril de 1626 se lleva a efecto una escritura de obligación entre la comunidad y el carpintero de lo blanco local, Francisco Ximénez, “para cubrir la iglesia nueva del convento desde el arco toral hasta la portada haciendo una armadura de par y nudillo”, que abarcaría seis meses de duración, concertándose su realización en mil doscientos reales de vellón. Altares y retablos. A los Dávila siguieron los Valenciano, quienes ya en la iglesia vieja (1585), obtuvieron permiso para levantar el altar

del Santo Cristo, junto a la capilla mayor, a mano izquierda, pasándose al altar de Nuestra Señora de la Soledad. En ésta ocasión la limosna fue de cincuenta ducados. Finalizadas las obras, con templo a estrenar, diferentes familias solicitaban levantar (capillas) altares laterales y el consiguiente derecho a enterramiento bajo bóvedas con entrada por el calustro: los Encalada lo hacen con altar a San Alberto; el capitán Martín Toscano Tarragona, la del Carmen; el alférez Alberto de Fuentes; la de San José, y luego numerosos derechos a asiento en la nave central. Hasta el cabildo local que cedió varias varas de la Plaza, ahora del Monasterio, tenía su banco para las funciones y solemnidades. Las joyas del convento. Los frailes que se marcharon lo hicieron con manos limpias, los hijos del pueblo que se quedaron murieron como fieles hijos de la Madre del Monte Carmelo, y hasta su iglesia parroquia de San Juan Bautista llevaron el Cristo de la Misericordia (1591), la Virgen del Carmen, hoy Patrona de la comunidad parroquial, diferentes enseres sacros: custodia, dalmáticas, y la espiritualidad que a lo largo de cuatrocientos largos años desarrollaron los religiosos tan queridos en el pueblo. Fuentes documentales. Para la realización de este breve trabajo hemos consultado numerosos legajos existentes en el Archivo Histórico de Huelva, en el Diocesano de Huelva, en información personal por el P. Ismael Martínez Carretero, y en toda la documentación personal que a lo largo de los años he podido adquirir y que en el libro Cinco siglos de historia de San Juan del Puerto, y en la revista de Fiestas patronales que han tenido la gentileza de publicarme. Juan Bautista Cartes Pérez 21


Testimonios Devocionales El escudo de la Virgen del Carmen en un libro de privilegios de la Villa de San Juan del Puerto (S. Xviii) Las cubiertas de uno de los libros de privilegios de la villa de San Juan del Puerto, conservado en el Archivo Municipal, vienen a ser otro testimonio más de la devoción carmelitana local. En las fotografías que se adjuntan se puede observar que la encuadernación del mismo, realizado en plena piel en el siglo XVIII, consta de una sencilla ornamentación de líneas doradas en la zona perimetral de su planos de anverso y reverso, con cuatro florones en las esquinas, y con nervios resaltados con dobles líneas doradas en su lomo. En el plano de anverso aparece en su centro la cruz de Malta, o cruz sanjuanista que, lógicamente hace referencia a la devoción local a San Juan Bautista. En el plano del reverso, en el mismo sitio, el escudo carmelita, aludiendo a la devoción local a la Virgen del Carmen. La realización de estas cubiertas pueden corresponder a algún encuadernador o librero hispalense, si tenemos en cuenta la similitud de las mismas con las cubiertas de documentación significativa de otros archivos, de los que consta fehacientemente dicha autoría1. El escudo del Carmen al que hacemos referencia está inscrito en un óvalo decorado en sus extremos por ornamentación vegetal. La heráldica carmelita recoge el Monte Carmelo, acabado en pico, y las tres estrellas. La mayor y central, que se adivina con trabajo en el centro del monte, representa a la Virgen; las dos que aparecen fuera del monte, a los profetas a los que se considera precursores de la Orden del Carmelo: Elías y Eliseo, tal como se puede leer en el artículo que dedica el P. Ismael Martínez Carretero, Carmelita, en esta revista, al Monte Carmelo y su significación. Juan Bautista Quintero Cartes Notas: Para la descripción formal de las cubiertas he contado con la autorizada opinión de D. Enrique Carlos Martín Rodríguez, Conservador del Museo de Huelva.

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GOZOS QUE SE CANTAN A LA VIRGEN DEL CARMEN EN SAN JUAN DEL PUERTO “Madre de Dios del Carmelo” 1ª Estrofa. Desde que la nubecilla que sin mancha os figuró, de Virgen Madre adoró Elías la maravilla. A vuestro culto capilla erigió el primer modelo.

y en la Iglesia coadjutores de los Apóstoles fueron. Del Evangelio esparcieron la Verdad por todo el suelo. Pues sois …

Estribillo. Pues sois de nuestro consuelo el medio más poderoso sed nuestro amparo amoroso Madre de Dios del Carmelo

3ª Estrofa. Vuestro Escapulario santo, escudo es tan verdadero, que no hay plomo, ni hay acero de quien reciba quebranto. pues aunque es de lana, tanto es contra el fuego y el hielo.

2ª Estrofa. Del Carmelo descendieron, de Elías los sucesores,

Pues sois …

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Virgen del Carmen 2011  

Fiestas en honor a la Virgen del Carmen 2011 San Juan del Puerto (Huelva)