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ISSN 1575-6416

La Marbella del Sexenio Democrático (1868-1874). Evolución Política Administrativa José Bernal Gutiérrez

Grupo de «Investigaciones Históricas Andaluzas» Universidad de Málaga

RESUMEN El presente artículo trata sobre las vicisitudes políticas y administrativas de Marbella en un período clave en la historia de España: el sexenio democrático. En él analizamos el comportamiento de la ciudad ante acontecimientos tan claves como la caída de Isabel II, el primer sufragio universal, el desarrollo liberal y la I República. Todo ello dentro del contexto social de la zona donde surgen dos hitos económicos: la colonia de San Pedro Alcántara y la sociedad minera The Marbella Iron Ore. PALABRAS CLAVE Marbella, San Pedro Alcántara, Sexenio Democrático, republicanismo, Primera República, sufragio universal, The Marbella Iron Ore. ABSTRACT The current article is about the political and administrative ups and downs in Marbella during a key period in the history of Spain: The «Sexenio Democrático». We analyse the behaviour of the city facing key events such as the fell of Isabel II, the first universal suffrage, the liberal development and the First Republic. All of it within the social context of the area where two economic facts emerge: The San Pedro colony and the mining society: The Marbella Iron Ore. KEY WORDS Marbella, San Pedro Alcántara, «Sexenio Democrático», republicanism, First Republic, universal suffrage, The Marbella Iron Ore. 1. La Situación Pre-Revolucionaria (1866-1868)

E

n el contexto nacional, el deterioro de la monarquía isabelina se acelera a partir de 1866 debido a los diferentes factores que había sumergido al país en una profunda crisis. Groso modo dicha crisis económica tenía dos vertientes: una moderna relacionada con el sector financiero e industrial, y otra tradicional en torno a la actividad agraria1. Las dos repercutirían gravemente en Marbella, como veremos más adelante. En lo político, en una danza de continuos gobiernos desde la caída de Leopoldo O’Donnell y su Unión Liberal en marzo de 1863, y tras el mandato de Narváez, «resolviendo problemas a golpe de Espada» como los sucesos de la noche

de San Daniel en abril de 18652, el 21 de junio de ese mismo año la reina recupera a O’Donnell y es nombrado para formar gobierno. Sin embargo, los esfuerzos de éste para reeditar el programa de la Unión Liberal fueron en vano ya que los progresistas estaban decididos en asumir una actitud revolucionaria. Muestra de ello sería el frustrado alzamiento de Villarejo de Salvanés encabezado por el general Juan Prim el 3 de enero de 18663. Desde este acontecimiento Prim asume el liderazgo de la oposición al régimen. Este crítico año de 1866 comenzaría en Marbella con una nueva corporación donde Francisco Rosado y Campoy sustituiría como alcalde al teniente coronel Prados. Francisco Rosado y Campoy es miembro de una estirpe entroncada

RUEDA, G.: El reinado de Isabel II. La España liberal, Historia de España, vol. 22, Madrid, Historia 16, 1996, pp. 9-10. TUSELL, J. y SÁNCHEZ MANTERO, R.: El siglo XIX. De la Guerra de la Independencia a la Revolución de 1868, Historia de España, vol. 12, Madrid, Austral, 2004, p. 692. 3 ESPANTALEÓN, A. y PORDOMINGO, I.: «De San Daniel a San Gil», Revista Historia 16, 53, 1980. Cfr. Archivo Municipal de Málaga (AMM), Boletín Oficial de la Provincia de Málaga (BOPM), 4 de enero de 1866. 1 2


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con la política y la economía marbellí en el siglo XIX. Es hijo de Francisco Rosado Guzmán, quien ejerció como apoderado de Manuel Agustín Heredia en los inicios de la Ferrería de La Concepción, lo que hace suponerle una gran influencia en la ciudad durante la etapa realista, de hecho formaba parte del grupo de vecinos que formulaba las propuestas para la designación de regidores4. En 1848 ejerció como alcalde, cesando del cargo el mismo año alegando problemas de salud5. A mediados de la década de los treinta, según Fernando Alcalá, compró «en condiciones muy favorables y acogiéndose a las ventajas de las leyes desamortizadoras, la finca o monte Potrero alto, en el partido de Las Chapas, predio que con el tiempo se conocería por el Lagar de Rosado, y que pobló de viñas»6. Este patrimonio de Francisco Rosado Guzmán marcará el modus vivendi de su hijo Francisco Rosado y Campoy, cuya profesión era denominada como «hacendado y productor de aguardiente»7. La red política de los Rosados se extendía, además, gracias al matrimonio de la hermana de Francisco, María Luisa Rosado y Campoy, quién desposó con Juan Quijada y Fourat, alcalde en dos ocasiones, la primera entre 1857 y 1862 y la segunda con la restauración borbónica entre 1875 y 18778. La corporación estaba compuesta en su mayoría por representantes de la escuálida oligarquía local, generalmente mayores contribuyentes de la ciudad. Algo normal al estar sujeta las elecciones a sufragio censitario directo que para el caso del ayuntamiento marbellí contemplaba sólo 102 electores elegibles y 192 electores contribuyentes con derecho a voto de entre

Cuadro 1 Corporación Municipal 1866

Fuente: AMM, BOPM, 26 de junio de 1866

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1.418. Elegían un alcalde, dos tenientes de alcaldes y los restantes 13 regidores9. Las primeras y las más importantes sesiones del nuevo gobierno en el año 1866 serán dedicadas a la calamitosa situación económica del municipio. El paro se consolidaba en un más que significativo grupo de la población que au-

Las primeras y las más importantes sesiones del nuevo gobierno en el año 1866 serán dedicadas a la calamitosa situación económica del municipio mentaba considerablemente debido a la coyuntura desfavorable que se había creado, no sólo a partir de los jornaleros desocupados del campo debido a las consecuencias meteorológicas, sino también provenientes del cierre de las fundiciones de la ferrería de El Ángel y la reducción del trabajo de La Concepción. Mineros, carboneros, arrieros y braceros se sumaban a los oficios del menoscabado agro. Así, en febrero de 1866 los concejales y los mayores contribuyentes reunidos en Junta Municipal se ven obligados a elevar el recargo ordinario de la contribución territorial en un 30%, el de la contribución industrial en un 15% y en un 45% el recargo en especies de consumo para poder cubrir un déficit de 10.095 escudos y 42 milésimas de un presupuesto ordinario para el año económico 1866 y 1867 que ascendía a 19.999 escudos y 854 milésimas10. La tremenda carga fiscal será una constante en Marbella durante este período debido a las exiguas arcas municipales. El Ayuntamiento no encontraba solución a tan severa crisis. Ejemplo de ello es el pleno celebrado en sesión de 5 de marzo junto con la Junta de Beneficencia, presidida por el cura párroco Francisco Núñez Gallo, donde el alcalde manifiesta que, debido al «estado aflictivo de miseria en que se encontraba la población por la paralización de los trabajos agrícolas y de pesca a consecuencia de las continuas lluvias y fuertes temporales que en mar y tierra están reinando», convoca a la corporación «para acordar los medios de hacer frente a dicha calamidad pública, en la imposibilidad de remediarla con los fondos municipales mediante a no haber metálico alguno en arcas». Los asistentes acordaron por

ALCALA MARÍN, F.: Marbella de Ayer, 1800-1900, Marbella, Delegación de Cultura, 1980, p. 125. 5 Ibídem. 6 Ibídem. 7 Ibid., p. 171. 8 Ibid., pp. 125 y 151. 9 AMM, BOPM, 26 de junio de 1866. 10 Archivo Historico Municipal de Marbella (AHMMb), Actas Capitulares (AACC), 25 de febrero de 1866. 4

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unanimidad «después de un largo debate» que acciones de la Compañía del Ferrocarril Córdoba«se socorriese a los jornaleros de mar y tierra de Málaga del beneficio de la venta del monte Boresta Ciudad necesitados por falta de trabajo, con noque, aproximadamente dos millones de reales, buen pan de trigo y aceite en proporción de la al no ser completa la transacción del monte. La familia que cada uno tuviese a su cargo, mientras empresa ferroviaria se hundió, «y el único dividurase el mal tiempo y no pudiesen dedicarse dendo que obtuvo el Ayuntamiento de Marbella al trabajo; y para allegar recursos encabezaron por su inversión consistió en un largo pleito»15. una suscripción voluntaria que ofrecieron satisNumerosas serán las referencias durante los plefacer de su peculio particular, para dar un ejemnos del sexenio a las láminas de la Compañía del plo de caridad y patriotismo a los que tuviesen Ferrocarril Córdoba-Málaga. voluntad de suscribir sus nombres a la lista de El año de 1867 comienza con la toma de suscripción que se formó en el acto y que se anoposesión del nuevo Ayuntamiento tras la aprotó a cada uno la cantidad que dejaba ofrecida, bación de las elecciones municipales por el Godisponiendo que por el señor Alcalde se lleve bierno de la provincia. Aunque su legislatura a efecto este acuerdo en la forma que crea más se marcó para un bienio, veremos como la reconveniente»11. volución impediría que se cumpliera. Repetiría A nivel nacional, el 22 de junio los sargencomo alcalde Francisco Rosado y el resto de los tos de artillería de San Gil se levantan disconforrepresentantes poco variarían del gobierno anmes con las medidas que les impedían el ascenso terior16. El juramento del primer regidor definía a la oficialidad hasta el grado de comandantes. su lealtad a la corona borbónica, prometiendo Alentados por los demócratas, la acción tuvo eco «guardar y hacer guardar la Constitución de la en diferentes zonas del país, lo que produjo la Monarquía y las Leyes, ser fiel a S. M. Doña Isabel proclamación de estado de sitio en provincias 2ª y conducir bien y legalmente en el desempeño como la de Málaga12. La represión fue cruenta, del cargo de Alcalde de esta Ciudad que se le ha conferido»17. con el fusilamiento de 66 insurrectos que motivó la obligada dimisión de O’Donnell exigida por la El presupuesto ordinario para el año propia Isabel II. El 10 de julio Narváez forma su 1867-68 descendía con respecto al año anterior, sexto y último gobierno, que duraría hasta Cuadro 2 su muerte, el 23 de abril de 1868. En agosto se firma el llamado pacto Corporación Municipal 1867 de Ostende, por ser en esta ciudad belga donde progresistas y demócratas acuerdan derrocar el régimen isabelino. Firmado entre otros por Prim, Sagasta, Pierrad o Ruiz Zorrilla, concluyen «destruir todo lo existente en las altas esferas del poder y la elección de una asamblea constituyente por sufragio universal para que determinase la forma de gobierno que habría de establecerse en el país»13. En el mes de septiembre del mismo año el gobernador de la provincia autorizaría al alcalde de Marbella que libre con cargo a los imprevistos del presupuesto de la ciudad «las cantidades necesarias al socorro de los pobres»14. No sería la última acción del gobierno supramunicipal para paliar en la medida de lo posible la situación de miseria Fuente: AHMMb, AACC, 1 de enero de 1867 que asolaba la ciudad. Una de las principales causas por las que situándose en 17.934 reales y 854 milésimas, el Ayuntamiento de Marbella arrastraba una simientras el déficit se mantenía con 10.014 reales tuación precaria de su erario fue la inversión en y 526 milésimas18. Esta continuada crisis motivó AHMMb, AACC, 5 de marzo de 1866. AMM, BOPM, 23 de junio 1866. 13 TUSELL, J. y SÁNCHEZ MANTERO, R.: El siglo XIX…, op. cit., p. 693. 14 AHMMb, AACC, 16 de septiembre de 1866. 15 ALCALA MARÍN, F.: Marbella…, op. cit., pp. 168-169. 16 AHMMb, AACC, 1 de enero de 1867. Don Diego del Río y Galiano se excusaría para desempeñar la labor de concejal. 17 Ibídem. 18 AHMMb, AACC, 24 de abril de 1867. 11 12

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inseguridad a consecuencia de los robos que se cometían, lo que provocó que el asunto fuera llevado a pleno extraordinario «para tratar y acordar lo conveniente a evitar el estado de alarma en que se encuentra este pacífico vecindario a consecuencia de los hurtos y robos que en días anteriores se han cometido; y al mismo tiempo para relevarlo de las molestias que está sufriendo con las patrullas nocturnas que como medida transitoria se han establecido al mando de los concejales para contener aquellos excesos». A la solución inicial acordada de patrullas de vecinos se le busca una «disposición más fácil y menos penosa por su índole para la generalidad», para lo que «acordaron se proceda inmediatamente a contratar 6 guardias municipales, con el sueldo de 500 milésimas de escudo cada día, cuyo importe se abonará entre todos los contribuyentes por territorial o Industrial»19. Una rémora económica más para la ciudad. A finales de año recibe la corporación municipal el Boletín Oficial de la Provincia extraordinario en el que se publica el anteproyecto sobre supresión de distritos municipales de acuerdo con la Real Orden publicada en el BOE, el 29 de noviembre de 186720. En ella aparece la supresión de los ayuntamientos de Benahavís, Ojén e Istán «y su agregación a esta ciudad». El primero de ellos por contar solamente 155 vecinos «y no tener más recurso que el reparto sobre contribuciones», el segundo porque pese a tener 416 vecinos «sus ingresos no puede cubrir las atenciones de su presupuesto», y el tercero porque teniendo aún 379 vecinos «no posee renta alguna por bienes de propios» y con la cantidad del reparto de sus contribuciones «no puede cubrir las necesidades de su presupuesto» 21. El pleno, lejos de rehuir de esta propuesta que sólo le reportaba mayores problemas administrativos sin asegurar aportación patrimonial alguna, vio con buenos ojos la anexión de estos núcleos urbanos. Así, reunidos «y considerando las grandes e incuestionables ventajas que deben reportar los Ayuntamientos de Benahavís, Ojén e Istán siendo suprimidos y agregados a esta ciudad no solamente por los poderosísimos fundamentos consignados por dicho Gobierno de la Provincia sino también por la proximidad de dichos pueblos a esta cabeza de partido y para que cesen las enojosas y continuas discordias que han venido y vienen suscitando desde que separándose de esta jurisdicción formaron municipios aparte sobre el aprovechamiento de pastos comunes y sobre la extensión de sus respectivos términos municipales que especialmente los de los dos últimos pueblos son muy reducidos, que

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continuamente están provocando conflictos de jurisdicción con notoria improcedencia e injusticia, y por otras razones que se expondrán cuando se pida informes a este Ayto. Los concejales concurrentes acuerdan que por ahora se conteste al excelentísimo señor Gobernador que esta corporación ha visto con suma complacencia la reforma que se anuncia con respecto a los tres Ayuntamientos que quedan expresados»22. La ambiciosa propuesta de reestructuración administrativa quedó en aguas de borrajas. El inicio de 1868 comienza con la lectura en pleno de una comunicación dirigida por el gobernador de la provincia al alcalde marbellí centrada en un plan que redujera el paro en la localidad. El gobernador expresaría en la misiva que «conociendo el estado de miseria en que por falta de trabajo se encuentran los jornaleros pobres; y que animado de los mejores deseos por facilitar los recursos posibles, interesa y la Diputación provincial acordó dedicar a este fin el crédito destinado en su presupuesto para calamidades públicas, sin perjuicio de que se activasen y aun emprendiesen algunas obras de interés provincial: que contando ya con este recurso y apreciando la verdadera situación de los vecinos pobres de esta localidad ha acordado destinar para socorro de los mismos la suma de seiscientos escudos, cuya cantidad deberá ser invertida en la forma y condiciones siguientes: 1ª se creará una Junta inspectora de las obras, compuesta del Alcalde-Presidente, dos Concejales, el Sr Cura y los dos mayores contribuyentes y a falta de alguno de estos dos últimos por renuncia o incapacidad, le sucederá el que le siga por su orden de cuota en el repartimiento de la contribución territorial, haciéndose constar en el expediente los motivos por que no ejerce el cargo aquel o quien corresponde en primer lugar = 2ª Acordada por el Ayuntamiento la inversión de dicha cantidad, que deberá ser precisamente en obras de utilidad pública, como composición de caminos, de fuentes y cañerías, empedrado u otras de esta clase, se dará cuenta al Gobierno de la Provincia, sin perjuicio de principiar la obra en la que deberán sólo emplearse a aquellos jornaleros más necesitados, a juicio de la Junta inspectora, teniéndose en cuenta el número de ellos para que vayan turnando, y puedan todos ser socorridos con la cantidad destinada al intento en la mayor escala posible y con arreglo a sus necesidades = 3ª Se formará

AHMMb, AACC, 4 de noviembre de 1867. AMM, BOPM, 14 de diciembre de 1867. 21 AHMMb, AACC, 29 de diciembre de 1867. 22 Ibídem. 19 20

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una cuenta justificada de la inversión de la suma que se entrega, la cual autorizada por todos los individuos de la Junta, se remitirá a dicho Gobierno para su examen y aprobación y se unirá después como comprobante del libramiento a la cuenta provincial: que la cantidad señalada será entregada por la Depositaría provincial, a cuyo fin el señor Alcalde comisionará persona que autorizada en forma se presente a percibirla; y por último recomienda este servicio que debe considerarse hoy puramente humanitario […]»23.

Los concejales tras abrir discusión «sobre el particular y habiéndose traído a la vista el repartimiento de la contribución territorial de esta ciudad correspondiente al actual año económico», acordaron que «cumpla y ejecute lo mandado por el excelentísimo señor Gobernador de esta Provincia en el oficio que queda relacionado». Para ello establecen que los seiscientos escudos concedidos se inviertan en cuatro actuaciones principales de obras públicas: «1ª. Habilitar el camino vecinal que de esta ciudad conduce a Istán que está intransitable = 2ª. Arreglar y recomponer el camino que baja desde esta ciudad a la playa para evitar que se acabe de deteriorar = 3ª. Rellenar e igualar el arrecifado de la calle de Málaga = 4ª. Allanar e igualar el piso de la plazuela nombrada de la Victoria», ya que son estas obras «las que este Ayuntamiento considera más urgentes y de más reconocida utilidad pública»24. En marzo, el Ayuntamiento de Marbella tendrá una disputa con el gobernador provincial acerca de «los grandes perjuicios que el fondo municipal estaba sufriendo con el sistema que se halla en práctica para hacer a los Ayuntamientos el abono de las raciones suministradas a las tropas del Ejército», ya que los precios medios que fija el Consejo de Administración de la Provincia en unión con el comisario de guerra, son «siempre inferiores a los que verdaderamente reinan en esta localidad», por lo que «se estaba experimentando un quebranto que cada día iba tomando mayores proporciones». Realizado por parte del regidor pertinente un estado demostrativo de las diferencias de precio de cada mes en los artículos pan, cebada y paja, «resultó que dichas diferencias de precio en los artículos pan, cebada y paja, únicos que se suministran en este pueblo, habían gravado a estos fondos municipales en la cantidad de doscientos ochenta escudos y cuatrocientas diez y siete milésimas» desde enero de 1865. Por ello se pide que se reintegre dicha

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cantidad en el capítulo de imprevistos del presupuesto municipal25. Y ante estas consideraciones, en un acto de defensa de sus intereses no extinto de cierto desafío a la institución provincial, los concejales acuerdan que «se reclame del excelentísimo señor Gobernador de esta Provincia y, si fuere necesario, del Gobierno de S.M. la Reyna (QDG) que se haga a los pueblos el abono de los suministros hechos a las tropas del Ejército con arreglo al precio medio que, durante el mes que se verifiquen, tengan respectivamente en cada localidad los artículos suministrados, abonándose a este Ayuntamiento por la Administración militar, o por quien corresponda, la diferencia de precio que reclama […]26». Cada vez se tensan más las relaciones administrativas ante la acuciante situación de necesidad de la población. Desde este último pleno hasta «la Septembrina», las banalidades coparán la política del consistorio, lo que no quiere decir que ocurriera lo propio en el municipio, mientras, a nivel nacional se aceleraban los acontecimientos. 2. La Revolución del 68 Gobierno Provisional

y las

Primeras Medidas

del

El gobierno de Narváez finaliza con la muerte del general el 23 de abril de 1868. Le sustituirá González Bravo, un civil que radicaliza aún más la política de mano dura de Narváez pero al que le falta la autoridad y el respeto militar de su antecesor. La situación general del país estaba abocada hacia la revolución, sobre todo tras el fallecimiento de O’Donnell que provocó el liderazgo de Serrano entre los unionistas y el apoyo de éstos a la revolución. En el mes de julio son desterrados una serie de generales de la península (Serrano, Dulce, Zabala, Córdoba, Echagüe, Caballero de Rodas, Serrano Bedoya y Letona) al ser considerados peligrosos para el régimen. En la misma fecha se crea en Madrid un comité secreto de unionistas y progresistas que sirviera de puente entre el general Prim, que se encontraba en Londres, y los generales exiliados en Canarias. El «gobierno de camarilla» de González Bravo se encontraba aislado, con todo el espectro político y militar en contra, desacreditado por la sociedad y ahogado en lo económico. Era la situación propicia para el triunfo de la conspiración. Los primeros días de septiembre Ruiz Zorrilla y Sagasta se reúnen con Prim en Londres. De allí se dirigen a Gibraltar. El resto de generales zarparán desde Canarias hacia Cádiz, donde confluyen todos. El 18 de septiembre el almiran-

AHMMb, AACC, 12 de enero de 1868. Ibídem. 25 AHMMb, AACC, 29 de marzo de 1868. 26 Ibídem. 23 24

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te Topete, uno de los últimos oficiales en sumarse a la conjura, lleva a cabo el pronunciamiento militar. Al día siguiente los sublevados dirigen al país el manifiesto conocido como «España con honra», reflejo del Pacto de Ostende: «Españoles: La ciudad de Cádiz, puesta en armas con toda su provincia, con la armada anclada en su puerto y todo el Departamento marítimo de la Carraca, declara solemnemente que niega su obediencia al Gobierno que reside en Madrid, […] y resuelta a no deponer las armas hasta que la Nación recobre su soberanía, manifieste su voluntad y se cumpla».

El motivo del pronunciamiento es justificado en el texto: «[…] Hollada la ley fundamental, convertida siempre antes en celada que en defensa del ciudadano; corrompido el sufragio por la amenaza y el soborno; dependiente la seguridad individual, no del derecho propio, sino de la irresponsable voluntad de cualquiera de las autoridades […] Tal es la España de hoy […]».

La formula inmediata de control de la gobernabilidad del país y los apoyos con que presumen contar son definidos de la siguiente manera: «Queremos que un gobierno provisional, que represente todas las fuerzas vivas del País, asegure el orden, en tanto que el sufragio universal, echa los cimientos de nuestra generación social y política […] Contamos para realizar nuestro inquebrantable propósito con el concurso de todos los liberales […] con el apoyo de las clases acomodadas […] con los amantes del orden […] con los ardientes partidarios de las libertades individuales […] con el apoyo de los ministros del altar […] con el pueblo todo y con la aprobación, en fin de la Europa entera»27.

Ante la situación González Bravo dimite y se forma un nuevo gobierno con el marqués de la Habana a la cabeza. La defensa frente al levantamiento se prepara en Madrid y un personaje significativo en Marbella, el marqués del Duero, será el asignado para el control de Castilla la Nueva28.

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El día 21 se suma Málaga capital a la sublevación formándose una Junta Popular, y emitiendo un bando en el que se anuncia la victoria frente al régimen anterior: «El pueblo malagueño […] ha sacudido ayer el yugo que por tan dilatados años sufría impuesto por los corrompidos bandos que han venido gobernando el país desde el último eclipse de libertad». Destaca que «su primer cuidado ha sido constituir un Junta Provisional» que dice estar trabajando «para determinar según la voluntad del pueblo el movimiento revolucionario y procurar la defensa de la causa de la Libertad si se hallase en peligro». Tendría cabida aquí la milicia armada: «Desde hoy se procederá al armamento del Pueblo». En el bando hay un llamamiento a la unidad alcanzada en el pacto de Ostende, quizá bajo el temor de la posibilidad de aprovechar la situación cualquiera de las opciones políticas partícipes en el levantamiento, principalmente los demócratas: «En las circunstancias por que atravesamos, la unión de todos los liberales es la primera necesidad y para que no se disgreguen las fuerzas revolucionarias deben acallarse todos los sentimientos, todas las aspiraciones de los partidos que se han lanzado a la revolución». Es una condición sine qua non para experimentar «el espectáculo de un Pueblo que sacudiendo el polvo de la tiranía ahogará a los déspotas que lo encadenaban para explotarla» 29. La Junta, que hasta la pronunciación de Madrid el 29 de septiembre actúa de forma independiente, tomará como primera medida la destitución de todos los ayuntamientos de la provincia y la organización de las administraciones locales. Un decreto fechado el día 23 establece en su artículo tercero que «quedan disueltos todos los Ayuntamientos de la provincia de Málaga y destituidos de sus cargos los Alcaldes Corregidores y Constitucionales, los Tenientes de Alcalde, los Concejales y los Secretarios de los mismos». Y en el cuarto dice que «las Juntas Revolucionarias de los pueblos de la provincia se encargarán desde hoy de todo lo respectivo a la Administración municipal de sus respectivas localidades» 30. La sublevación de Marbella se alcanzará tan sólo dos días después de la capital. El 23 de septiembre a las nueve de la noche se constituye en el salón de la Casa Consistorial una «Junta provisional de Gobierno», bajo la presidencia de Pedro de Artola y Villalobos, contando además entre sus integrantes como vicepresidente a Francisco Beltrán Cuarentín y como vocales a Manuel de Chinchilla y Díez de Oñate, Antonio Fernández Matoso, Antonio Álvarez Toro, Lucio Chapresto Giménez, Ramón García Raya, Francisco Donoso Álvarez y

AMM, Colección de Proclamas, Bandos y Boletines. Sucesos políticos y Revolución de 1868 a enero de 1874. BRETÓN GARCÍA, A.: La Gloriosa en Málaga: estudio económico y político sobre la revolución de 1868 en Málaga, Málaga, Diputación Provincial, 1986, p. 34. 29 AMM, Colección de Proclamas, Bandos y Boletines. Sucesos políticos y Revolución de 1868 a enero de 1874. 30 Ibídem. 27 28

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Manuel de Reyna Mata, El 29 de septiementre otros31. De los nue- El 23 de septiembre a las nueve bre, a las cuatro y veintidós vos munícipes sólo el prede la noche se constituye en el horas, es recibido un telesidente y Francisco Donograma procedente de Masalón de la Casa Consistorial so formaban parte de la drid por el cual «el Gobieruna «Junta provisional de corporación destituida. no provisional establecido En la ciudad, los Gobierno», bajo la presidencia en la capital de España, carabineros se adhieren de Pedro de Artola y Villalobos comunica haberse pronuninmediatamente a la nueciado con gran entusiasmo va causa, pero las otras y sin derramamiento de fuerzas del orden, la Guardia Civil y la Rural, se sangre y que el Pueblo ha fraternizado completamuestran reticentes a aceptar al gobierno promente con el Ejército al grito de ¡Viva la libertad!»37. visional recién nombrado. Esto produce gran inLa Junta provisional decide que se publique el telequietud entre los alzados lo que, al igual que en la grama «a son de caja y con la mayor solemnidad, y capital, deciden organizar una milicia armada para que se invite al vecindario para que haya iluminaproveer a su defensa32. ción general por tres noches consecutivas con sus El orden público y el civismo en la ciudad correspondientes colgaduras». Además, y ante la era la principal obsesión del gobierno emergido, imposibilidad de realizar festejos públicos, establepor ello el 25 un bando dispondría «[…] que por ce la corporación «que se repartan a los pobres de ningún concepto se promuevan cuestiones ni alsolemnidad trescientas hogazas de pan»38. borotos que causen molestias a estos vecinos, ni La Junta Revolucionaria de Marbella comiense den voces de muera a personas determinadas, za a andar con ímpetu y […] que se perseguirán a las personas embriagadesasosiego. Su primera La Junta das a fin de evitar este vicio odioso y contrario iniciativa será designar una Revolucionaria de a las instituciones sociales; […] que habiéndocomisión para que selecMarbella comienza se proclamado como principio de la libertad la cione las numerosas petiunión de todos los españoles, estos vecinos, ciones y demandas de los a andar con ímpetu olvidando resentimientos anteriores, deberán vecinos de la ciudad. En y desasosiego. unirse para dar fuerza y robustez a los principios los primeros días se lleva a En los primeros liberales de que se encuentran animada esta Juncabo una serie de acciones 33 ta […]» . Estaba enmarcado en las órdenes que de carácter político que dedías se lleva a fine su compromiso con las la Junta de Gobierno de Málaga y su provincia cabo una serie de medidas revolucionarias. La habían decretado días antes al ver «con el mayor acciones de carácter primera de ellas es darle a de los disgustos, que asociados a los verdadela calle Nueva el nombre de ros patriotas, algunos mal avenidos con el orden político que define calle de la Libertad. Tampúblico y que a no dudar son forasteros, y con su compromiso bién, el gobierno local inel fin de que no se manche con sus criminales con las medidas forma a la Junta provincial proyectos de latrocinio y otros escesos [sic], la 34 que aunque había pasado Justa causa que defendemos» . revolucionarias. La algunos días desde el alzaEl mismo 25 se produce en la cárcel una primera de ellas miento, aún no se habían fuga masiva de presos en complicidad de sus es darle a la calle adherido ni el coronel y ex guardianes, lo que sería interpretado por los alalcalde Juan de Quijada, ni Nueva el nombre de zados como una maniobra por los enemigos del el teniente coronel Ángel nuevo régimen, «realizada con el doble y crimicalle de la Libertad Chacón, administrador de nal objeto de distraer a las fuerzas que daban la colonia de San Pedro guardia a la Casa Consistorial y alterar el orden y Alcántara»39. Podríamos decir que en Marbella tamtranquilidad de la población» 35. Otra de las demandas de los revolucionabién se cumple el principio dirimido por Antonio rios, la supresión de la contribución de consuJutglar de que «el sentido de las revoluciones se enmos, se lleva a cabo siendo destituido el admicarnaban en las Juntas con mayor autenticidad que nistrador de este tributo36. en el Gobierno»40. ALCALA MARÍN, F.: Marbella…, op. cit., p. 172. Ibídem. 33 Ibídem. 34 AMM, Colección de Proclamas, Bandos y Boletines. Sucesos políticos y Revolución de 1868 a enero de 1874. 35 ALCALA MARÍN, F.: Marbella…, op. cit., p. 172. 36 Ibídem. 37 Ibid., pp. 172 y 73. 38 Ibid., p. 173. 39 Ibídem. 40 JUTGLAR, A.: De la Revolución de septiembre a la Restauración, Barcelona, Planeta, 1976, p. 25. 31 32

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José López Domínguez Fuente: ALCAZAR, M. del: Los Presidentes del Consejo de la Monarquía 1874-1931. Tomo XII. López Domínguez, Edt. Purgalla, Madrid, 1946

Los revolucionarios tendrían una actitud anticlerical, pretendiendo separar Iglesia de Estado. El fuerte apoyo de la Iglesia a la monarquía de la destronada Isabel le granjeó un férreo seguimiento desde el nuevo gobierno. Se aprueba la libertad de culto y el matrimonio civil, entre otras leyes que merman la primacía católica. La junta de Marbella también dedicará parte de sus actuaciones a provocar un viraje en el comportamiento del clero local. Así, desde la Junta local se requiere al cura párroco que mantenga abierta a las horas de costumbre la puerta de la Iglesia parroquial que mira al sur, mostrando con ello cierta exigencia con el clero. Además, a demanda del vice-presidente Beltrán, también se oficia al cura párroco para que suprima la exacción del derecho de pompa de ataúd, y «la de un real que exige en los bautizos para la composición del órgano». En octubre, ya convertida la Junta Provisional en Junta Revolucionaria, se acuerda destituir al cura párroco, don Francisco Núñez Gayo, porque «su comportamiento demuestra claramente no estar identificado con las instituciones liberales que felizmente rigen». Su sustituto designado sería

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el presbítero José Artola Villalobos, hermano del presidente de la Junta41. Otra de las acciones de los provisionales munícipes fue, a propuesta del administrador de la colonia de San Pedro Alcántara, el teniente coronel Ángel María Chacón, la de declarar candidato para las Cortes Constituyentes al brigadier don José López Domínguez, «en testimonio del gran aprecio que sienten hacia él por sus bizarros y eminentes servicios en la batalla del Puente de Alcolea» 42. Cierto sector de los revolucionarios, descontentos por el moderantismo de las medidas desplegadas, provoca situaciones subversivas por elementos de ideologías democráticas o republicanas. En octubre, es recibido del gobernador civil de la provincia una comunicación advirtiendo que «una banda armada, sin autorización alguna, había salido de Málaga con propósito de prender fuego al caserío de San Pedro Alcántara»43. La motivación del ataque pudo ser la identificación del marqués del Duero con el antiguo régimen, al haber dirigido a las tropas isabelinas en la batalla del Puente de Alcolea, lo que convertiría la destrucción del caserío de la colonia agrícola en una acción vengativa contra la monarquía. Aunque no ocurrió nada, se establecieron retenes y avanzadas en puntos estratégicos para oponerse a los asaltantes, hasta la llegada de la Guardia Civil montada. Otra de las figuras administrativas de los revolucionarios sería la Junta de Partido, que se constituye en el Ayuntamiento marbellí el 20 de octubre, bajo la presidencia de Pedro de Artola. Dicho órgano contaba con representantes de las poblaciones de Mijas, Fuengirola, Benalmádena, Istán, Ojén y Benahavís44. Tras constituirse la Junta de Partido, se procedió al nombramiento «del que ha de re-

Cuadro 3

Fuente: AHMMb, Exp. 115H/4

ALCALA MARÍN, F.: Marbella…, op. cit., p. 173. Ibid., pp. 173 y 174. 43 Ibid., p. 174. 44 AHMMb, Exp. 115H/4, «Tres actas de la Junta del Partido Judicial, nombrando diputado provincial para representar este distrito en Málaga, de conformidad con lo dispuesto por la Junta revolucionaria de la misma ciudad». 41 42

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Cuadro 4

Fuente: Ibídem

Cuadro 5

Fuente: Ibídem

presentar a esta Cabeza de partido en la Capital de la Provincia, de conformidad con lo dispuesto por la Junta Revolucionaria de ella en circular de seis del corriente mes». Por unanimidad se eligió a Ignacio Fernández de la Somera «por reconocer en él las cualidades méritos y circunstancias necesarias para dicho cargo; acordando la misma se le nombre también Diputado provincial por el presente Distrito». Sin embargo, el 15 de diciembre se vuelve a reunir la Junta de Partido con el objeto de reinstalar la Diputación Provincial, donde se nombra al propio Ignacio Fernández de la Somera «Diputado Provincial Suplente», no sin protestar su exclusión en la corporación anterior, exponiendo que el elegido por el partido de Marbella «no fue admitido como propietario del mismo a pesar de haber sido nombrado por las Juntas Revolucionarias de este Partido y reemplazado por el electo por la capital, cuya resolución no dejó de ser improcedente»45. 3. Del Primer Sufragio Universal Monarquía (1869-1872)

al

Fracaso

de la

Los días 19, 20 y 21 de diciembre de 1868 fueron llamados a urnas los ciudadanos de Marbella, al igual que los del resto del país,

para elegir la corporación local. Por primera vez en la historia los comicios son por sufragio universal directo, por lo que todos los varones mayores de 25 años del municipio tenían derecho a voto. Se cumplía una de las demandas de la revolución. Por nuestra parte es harto complicado conocer la afinidad a partidos políticos de los candidatos a las elecciones en este período. No tenemos ningún documento de colectivo político alguno en el municipio, a excepción del conocimiento de una asociación republicana federal durante el sexenio donde sí podemos asimilar nombres adscritos a esta fuerza política. Por ejemplo, tenemos constatada acusaciones a José López Domínguez y al marqués del Duero durante la I República de ser los hombres «más funestos» de la Unión Liberal46, sin embargo lucharon enfrentados en Alcolea. Es decir, para el caso de Marbella no encontramos datos de afinidad a partidos pero sí a momentos políticos: Revolución, I República… Debido a las circunstancias, muchas de las personas influyentes pudieron adscribirse a una u otra sensibilidad, algo no extravagante teniendo en cuenta otro período convulso como la II República donde candidatos marbellís mudaron de unas siglas a otras en función de las circunstancias47. El 23 de diciembre se procede al escrutinio general de las papeletas en la Casa Consistorial. El número total de electores en el municipio es de 1.393 tomando parte de la votación 997 individuos, lo que representaba una participación del 71’57%. Los candidatos que se presentaban como elegibles fueron 43, obteniendo los siguientes votos en orden de más votados: «Examinadas y resueltas por la Junta todas las dudas, reclamaciones y protestas», diría el expediente electoral del secretario, «el Sr. Alcalde Presidente proclamó, por haber obtenido mayoría relativa para el cargo de Concejales a Tomás Domínguez Artola, Miguel Belón Torres, Alonso Sánchez Cuellar, Antonio Guerrero García, Juan Romero Barragán, Antonio Sánchez García, Diego Méndez Amado, Bartolomé Otal López, Pedro Artola Villalobos, Francisco Beltrán Cuarentin, Manuel Reyna Mata, Pedro Barragán Martínez, Salvador Rodríguez Morilla y Francisco González Delgado». Los nombres de los nuevos munícipes estarían expuestos al público durante tres días48. Mientras tanto, en Málaga capital, se suceden una serie de subversiones republicanas que finalizan los trágicos episodios de primero de enero tras la intervención de Caballero de Rodas. Aunque desde mediados de diciembre se mostraron signos tangibles de rebeldía en dife-

Ibídem. ALCALA MARÍN, F.: Marbella…, op. cit., p. 184. 47 Vid. PRIETO BORREGO, L.: Marbella, Los años de la utopía (Estudio de una comunidad andaluza 1931-1936), Marbella, 1994. 48 AHMMb, «Acta de escrutinio general de la elección de Ayuntamiento», 1868. 45 46

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Cuadro 6

Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos del AMMb, «Acta de escrutinio general de la elección de Ayuntamiento. 1868».

rentes puntos de la provincia, en Marbella parece que se vive un ambiente pacífico49. En sesión del 1 de enero de 1869 se produce la constitución de la corporación. El presidente, «después de dar las gracias en nombre del vecindario a los señores Regidores salientes por el distinguido comportamiento en el honorífico y gratuito desempeño de sus cargos, les rogó que se retirasen del Salón para dar posesión a los entrantes, que ocuparon sus respectivos puestos». Seguidamente, y tras tomar juramento y dada la posesión a los nuevos concejales, éstos «por el orden de sus puestos», escriben «en una papeleta de iguales dimensiones el

nombre de una sola persona del seno de la Corporación que había de elegirse para Alcalde primero, y doblada en cuatro partes, se la entregan uno por uno para depositarla en una urna». En el escrutinio, leídas las doce papeletas una a una, «obtuvo mayoría relativa de votos el Concejal D. Pedro de Artola y Villalobos que hacía de presidente interino, proclamándose en el acto Alcalde 1º de conformidad con el artículo 44 de la citada ley, recibiendo en seguida las insignias de tal que consisten en el bastón […]». Con Pedro Artola de presidente se repite la elección para Alcalde Segundo obteniendo mayoría relativa Francisco Beltrán Cuarentín. Posteriormente, «hecha la votación para numerar los señores concejales poniendo en la urna tantas papeletas envoladas [sic] con su número correlativo cuantos son dichos señores y sacando cada uno una vola [sic], quedaron definitivamente ordenados de la manera siguiente: Concejal Decano Nº 1 Antonio Guerrero García= Concejal Nº 2 Salvador Rodríguez Morilla= Concejal Nº 3 Antonio Sánchez García= Concejal Nº4 Pedro Barragán Martínez= Concejal Nº 5 Bartolomé Otal López= Concejal Nº 6 Juan Romero Barragán= Concejal Nº 7 Diego Méndez Amado= Concejal Nº 8 Manuel Reyna Mata= Concejal Nº 9 Francisco González Delgado= Concejal Nº 10 Miguel Belón Torres»50. Faltaron los concejales Tomás Domínguez Artola y Alonso Sánchez Cuellar, a los que se les pidió que jurasen en próxima sesión y se añadieran a los números correlativos51. El día 3 se asignan los nuevos cargos dependientes del Ayuntamiento electo52, expuestos en el Cuadro 7. En sesión de 10 de enero son nombrados Pedro Artola y Bartolomé Otal como representantes del municipio en la Junta de Partido53. Ésta se celebra el 14 y nuevamente es propuesto por unanimidad para Diputado provincial Ignacio Fernández de la Somera, «por concurrir en él las cualidades, méritos y circunstancias necesarias para dicho cargo». El nombramiento para Diputado provincial suplente fue a favor de Ramón Pérez de Vargas. A mediados de enero se procedería a las elecciones a Cortes Constituyentes, y la campaña electoral se centraría en la forma de Estado que habría de regir en el país: monarquía o república. La opción monárquica era defendida por los monárquicos constitucionales (progresistas, unionistas y parte de los demócratas) y los monárquicos absolutistas. La segunda opción la encarnaban los republicanos, fuertemente identificados con las clases populares de los grandes centros urbanos. La provincia de Málaga estaba dividida en tres circunscripciones: Málaga, con tres escaños, Antequera también con tres y Ronda, donde se in-

Vid. BRETÓN GARCÍA, A.: La Gloriosa…, op. cit., pp. 170-179. AHMMb, AACC, 1 de enero de 1869. 51 Ibídem. 52 AHMMb, AACC, 3 de enero de 1869. 53 AHMMb, AACC, 10 de enero de 1869. 49 50

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Cuadro 7

Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos en el AMMB, AACC, 3 de enero de 1869

convencimiento de la Corporación popular cluía el distrito de Marbella, con cuatro escaños. En a quien me dirijo, que sería impertinente la provincia se manifiesta la dualidad económica y describirlas y detallarlas […] social del país, siendo la periferia donde más apoLas disposiciones del Gobierno Proyo obtuvieron los republicanos (Málaga y costa de visional, ávido de reformas y deseoso de la circunscripción de Ronda) y el interior donde la impulsar el desenvolvimiento de los intecoalición monárquico-demócrata fue mayoritaria54. reses materiales de los pueblos, empieYa arrancada la nueva legislatura, enconzan a ensanchar la esfera de acción de los tramos en una sesión de la corporación municipal municipios, antes sujetos al férreo yugo el compromiso con los principios revolucionade una centralización opresora. Apresurios en palabras del procurador síndico Francisco rémonos pues, a usar del derecho que se González Delgado, encargado de promover los intereses del pueblo, quien Cuadro 8 toma la palabra para loar las elecciones y para hacer apología del nuevo sistema de gobierno y de las voluntades de cambio que existen. Reconoce las promesas y las Fuente: MARTÍNEZ CUADRADO, M.: Elecciones y partidos políticos de España (1868-1931), Madrid, 1969 necesidades de la ciudad y nos reconoce, y preparémonos para estar enumera una serie de actuaciones: «Terminadas las elecciones y calmada la agitación que siempre originan […]; tiempo es ya de que los llamados a este sitio por el voto de nuestros convecinos, demostremos la decidida voluntad que nos anima de corresponder a la confianza con que se nos ha honrado, empezando por fijar nuestra atención en las críticas circunstancias que atraviesa nuestra ciudad. Son tan notorias y llenan hasta tal punto el

a punto de ponerlo en práctica tan luego como la representación Nacional, ya felizmente congregada, dé a tan importantes determinaciones mayor extensión, fijeza y complemento, al someterlas a su aprobación Soberana. Fundado en esta consideración, pido al Ayuntamiento, que no siendo fácil que la Corporación se dedique por sí misma con la asiduidad que se requiere, a tan esencial y preferente objeto, se sirva nombrar una comisión de su seno que

MORALES MUÑOZ, M.: Economía y sociedad en la Málaga del siglo XIX. Aproximación a la Historia Social del «Sexenio revolucionario», Málaga, 1983, Servicios de Publicaciones de la Diputación Provincial de Málaga, pp. 127-131. 54

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asociada de las personas que se consideren competentes, elegidas en el vecindario y presidida por el Sr Alcalde primero, se ocupe con la mayor actividad en los asuntos siguientes: 1º. Hacer los convenientes estudios para fundar las reclamaciones y diligencias que deban establecerse para obtener una equitativa rebaja de los impuestos, especialmente en la contribución territorial que tanto nos agobia. 2º. La investigación de cuantos recursos materiales acciones y derechos pertenezcan al caudal común de Marbella. 3º. Gestiones que sean necesarias, medidas que deban adoptarse para reunirlos, ampliarlos y desarrollarlos»55.

Y para llevarlo a cabo alude a varias propuestas que podrían ser factibles, como «la creación de un Banco u otra asociación o establecimiento de crédito, ampliación del pósito, o cualquiera otro medio que parezca más adecuado» con el fin de «dar nueva vida o estabilidad con el fomento de su riqueza, para que saliendo de su actual postración y decadencia, haya facilidad de recursos para las clases jornaleras, ocupación abundante para los artesanos, medios de desarrollo para la actividad de los industriales, se liberten los labradores de la ruina que en su mayoría les amenaza, y encuentre también la propiedad las ventajas y desahogo que es tan conveniente, y de que tanto necesita»56. Francisco González Delgado confía que con el esfuerzo de todos se puede realizar dichas pretensiones. Su discurso, cargado de esperanza e ilusión, marca lo que para él puede ser un momento histórico: «y tendríamos por gran dicha que al abrirse una nueva era de prosperidad para Marbella, fuera debida a la iniciativa de su Ayuntamiento de 1869, que puede un cierto modo envanecerse de ocupar este lugar con verdadera y legítima representación popular, puesto que ha nacido de la primera elección en que después de muchos años han tomado parte todas las clases del pueblo, y todas las clases del pueblo tienen en él honrados y dignos representantes» 57. El síndico procurador concluye su alocución con el entusiasmo y la confianza que le proporciona el nuevo régimen establecido en el país: «España en la grave situación que atraviesa, pone su vista en sus representantes, y espera de las Cortes el remedio de sus ma-

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les. Del mismo modo la Ciudad de Marbella fía su porvenir a su municipio, de él espera mucho. No defraudemos sus esperanzas»58.

Días antes el nuevo Ayuntamiento, a petición del gobernador militar de la provincia, comunicó «quienes les consta tienen escopetas y sin temor de ninguna clase pueden ser autorizados para su uso como personas de probidad y honradez». Posiblemente se referiría a los ciudadanos que componían la Milicia Nacional y que estaban autorizados «para el uso de escopeta» por merecer la confianza de la corporación59. Los recientes hechos revolucionarios en Málaga podrían estar detrás de esta prevención. El apoyo municipal a la línea gubernamental nacional se manifiesta en la sesión del 25 de febrero donde el Ayuntamiento acuerda «como fiel intérprete de los deseos que animan en este momento al vecindario» que se dirija «la más cordial y entusiasta felicitación a la Asamblea Constituyente por su acierto en la elección de su digno Presidente D. Nicolás María Rivero a quién particularmente se hará también extensión dicha felicitación. Que del mismo modo se felicite al Excelentísimo señor Don Francisco Serrano por la singular y merecida muestra de gratitud aprecio y confianza que acaba de recibir del Soberano Congreso constituyente de la Nación Española con la declaración de un voto de gracia y el honroso y delicado encargo de constituir un Ministerio que ejerza las funciones del poder ejecutivo»60. En consonancia con los compromisos del nuevo gobierno, se comunica al Gobierno de la provincia que se «considera indispensable la excepción de las fincas de aprovechamiento común y dehesas de pastos de este término», para lo que el propio Gobierno de la provincia pide al Ayuntamiento si consta en sus archivos copia de un expediente anterior referido a esta petición «ya que los sucesos ocurridos en las Oficinas de la Capital que ocupaban el edificio de la Aduana en el alzamiento nacional de Septiembre último» produjo la pérdida de toda la documentación. Por ello se busca en la Secretaría los expedientes instruidos en los años 1856 y 1864, «para que se declaren exceptuados de la venta los terrenos de Sierra Blanca con toda su extensión y lindes, llanos de Nagüeles, Baldíos de Río Verde y el pequeño Pinar de Baldeolletas [sic], como destinados desde tiempo inmemorial al usufructo y aprovechamiento común de estos vecinos, los cuales fueron adquiridos por títulos onerosos y concesiones hechas por los Reyes Católicos y sus sucesores, según los Títulos y cédulas que se con-

AHMMb, AACC, 18 de febrero de 1869. Ibídem. 57 Ibídem. 58 Ibídem. 59 AHMMb, AACC, 28 de enero de 1869. 60 AHMMb, AACC, 25 de febrero de 1869. 55 56

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servan en el archivo de esta ciudad». Por ello, visto por el Ayuntamiento el expediente incoado por orden del Gobierno de la provincia de 13 de enero de 1864 que se encuentra en las oficinas «considerando lo útil, necesario y conveniente que es para la vida comunal de estos vecinos la conservación del aprovechamiento de pastos, leñas de monte bajo, esparto y algarroba que vienen disfrutando libre y gratuitamente en uso del derecho en que han estado desde el tiempo de la conquista por lo cual esta Ciudad solicitó en virtud de la ley de primero de mayo de 1855, que se declarasen exceptuados los mencionados terrenos; considerando que por lo mismo debe insistir en que se lleve a cabo dicha declaración, ya como aprovechamiento común o ya como concesión de Dehesa Boyal, por cuanto jamás han sido arbitrados ni producido nada al Caudal de propios, destinados como han estado siempre sin interrupción alguna al libre y gratis servicio del vecindario, para desahogo de los ganados de labor, disfrute de sus pastos, utilización de sus maderas para la agricultura, y por último para el auxilio y socorro de la clase proletaria que en épocas calamitosas o de falta de trabajo encuentran un recurso en el aprovechamiento de la leña y esparto que producen los supradichos terrenos»61. En un oficio del Gobierno de la provincia del 23 de marzo acompañado de la devolución de expediente instruido por el Ayuntamiento para aprovechamientos comunales, «se concede el disfrute de los pastos de los baldíos con exención de los rodales de montes denominados el Algarrobal, Pinar de Río Verde y Pinal [sic] de Valdeolletas, el aprovechamiento de cinco mil cargas de leña de monte bajo del citado Pinal [sic] de Río Verde y el del esparto de Sierra Blanca de ese término». También se dispone en el mismo oficio que el Ayuntamiento «nombre una comisión de su seno para que cuide con su inspección de que el aprovechamiento se efectúe con arreglo a las prácticas legales»62. Las irrenunciables demandas de la Septembrina van cediendo poco a poco ante la dificultosa situación económica del país, y parte de la ciudadanía no admitiría la suavización de los principios revolucionarios. Ello motivó un descontento no exento de sublevaciones o conatos de violencia que tendría en Marbella un caso puntual en una corrida de toros celebrada en las fiestas patronales donde supuestamente hubo un intento de motín en la Alcaldía. El suceso tuvo lugar en la plaza mayor de Marbella, llamada de la Constitución, donde se situaba el Ayuntamiento. El relato, contado de forma alarmante por el alcalde en un informe dirigido al Juez, no tiene desperdicio: «Un hecho atentatorio conmovido y alarmante, con todos los caracteres distinti61 62

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vos de sedición, desacato y agresión tumultuosa a mi autoridad, ha tenido lugar en la tarde de hoy en esta plaza pública durante la función del capeo de toros celebrada en ella, hecho que acaso no deba calificarse de incidental como ocasionado por otro con que esté en relación sino que al parecer es un plan preconcebido y dispuesto con combinaciones intencionadas para que produjera los resultados que sus criminales autores se propusieran; así lo acusa y aprecia la opinión pública, y así también se desprende del orden de los sucesos que voy a relatar. Principió aquel con la voz de abajo los consumos dada por Francisco Gil conocido con el apodo el Serrano en un intermedio de los primeros toros, voz sin duda producida por la impaciencia del que la profirió, que se perdió en la multitud y no encontró eco que la secundara. Continuó el capeo sin desorden de algún tiempo, y otra vez se repitió la misma voz de abajo los consumos por el Francisco Gil, que como antes no fue contestada ni apoyo. Casi a la puerta del Sol y en ocasión que salió a la plaza un toro de siete años, de gran alzada, brioso e int [—] cuya lidia exijía [sic] precauciones por los [—]ros, se agruparon las masas y tumultuariamente pedían con insistencia se matara. Previendo yo las desgracias que ocasionarían este lance, porque al experimentar dicho animal el castigo que para abatirlo previa muerte, y que en medio de un arranque que podía acometer a los puntales de los andamios desplomarse estos y ocurrir acontecimientos funestísimos, me opuse a tan temeraria intención desde el balcón de la sala capitular que [—] ba, y teniendo además en cuenta la falta de consentimiento de su dueño razones prudentes y persuasivas a las destempladas exigencias de las masas, invitándolas al orden y al respeto a la autoridad; pero como estas no se aquietasen con si mismo más resuelto, y sucediera que José García Lima (a) el Rubiche se permitiera subir al balcón que yo ocupaba y pidiéndome a nombre del pueblo la muerte del Toro, se atrabiera [sic] a quitarme el sombrero de la cabeza y arrojarlo desde el balcón a la plaza, me vi en la precisión de mandar cesase el capeo y que se diera suelta al ganado para su conducción a las haciendas de que procedían, no sin haber antes sujetado al autor de este desacato, que no constituí en el acto en prisión porque cuidados de

Ibídem. AHMMb, AACC, 28 de marzo de 1869.

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mayor atención y trascendencia me lo impidieron. Esta orden que iba a ejecutarse por los ganaderos según me manifestó Antonio González Piña, encontró una tenaz y agresiva oposición por los grupos, que apiñados a la salida del chiquero, lo impidieron con amenazas y escándalo. Repitiesen frecuentemente las voces de abajo los consumos, muera el Alcalde, Ladrones, pillos (en alusión al Ayuntamiento) y acometiendo en tumulto a la Casa Capitular, suben grupos numerosos con desenfrenada gritería sus escaleras llegando en ademán hostil hasta la puerta del Salón de sesiones, en el que no penetraron por impedirlo a su entrada con riesgo de sus vidas los sres Regidores D. Salvador Rodríguez, D Manuel Reyna y D. Antonio Sánchez, el Sr. Administrador de Rentas D. Bartolomé Otal López, el Guarda de Sierra blanca José Granados, el portero [—] Gomara, y los vecinos D Antonio Céspedes, Bernardino Mata, Joaquín Moreno Espejo, José Domínguez Pérez y Juan Rojo, encontrándose en el local a la sazón D. Juan Talaya Romero, alcalde de Barrio, D. Manuel Calvet, D Francisco [—], D. Andrés Galbeño, D. Francisco Quiñones, D. Eduardo Díaz, D. Luciano Ojalbo, D. Miguel de Reyes, D. Juan Duarte Rodríguez y otros que no recuerdo en este momento. La resistencia enérgica que opusieron los que protegieron a mi autoridad, evitó conflictos difíciles de prever, dando por resultado la retirada de los amotinados y mi salida de la Casa Capitular a la plaza en donde oí decir al pasar inmediato a los pequeños grupos que permanecían en ella, que los sediciosos habían intentado cortar las cuerdas que sujetaban los andamios y sus puntales cuando estos se hallaban abarrotados de gente, acontecimiento que según se dice llegó a realizarse en parte y que de haber tenido efecto hubiera ocasionado mil desgracias a personas de todas edades y sexos. Los que en este momento recuerdo se distinguieron más entre los grupos amotinados son Francisco, Antonio y Salvador Gil Martín conocidos con el apodo de Serranos, Antonio Gil Luque, José Montiel Gaitán, Antonio López Vázquez y su hermano Juan García Romero, Miguel Luque (a) Pobreza Alonso Sánchez Méndez, Pedro Sánchez (a) el Ricacho, Benito Añón (a) el Hurón, el hijo del conocido por el de las Albarquiñas, según informes que he adquirido y Bernabé Gómez Navarro. 63 64

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Lo que me apresuro a comunicar a VS para que se sirva instruir diligencias sumarias, y que los autores y cuantos han tomado parte en este acontecimiento sufran el castigo de la Ley63”.

El interesado trasfondo político del suceso y del relato es evidente. Los gritos de «abajo los consumos», asumido como lema de los revolucionarios, relacionaba a los insurgentes con grupos de revolucionarios intransigentes, seguramente republicanos. Sin embargo, la narración de la revuelta por parte del alcalde presumimos que estaría cargada de dramatismo y de interés político. Al día siguiente, el disturbio ocurrido en la corrida de toros es comunicado al Gobernador de la Provincia: «En la tarde de ayer y durante el capeo de toros celebrado en la misma, se produjo un [sic] alarma por grupos de vecinos que en ademán hostil y por haberme opuesto a la temeraria pretensión de que se matara uno de aquellos, se atrebieron [sic] a invadir la Casa Capitular y penetrar hasta puerta del Salón de Sesiones en que me hallaba, el cual no ocuparon por impedirlo varios Regidores, empleados del municipio y vecinos que me acompañaban. El orden quedó restablecido por completo y el Juzgado de 1ª Instancia instruyendo diligencias en virtud de parte detallado que le he dirigido, habiendo constituido en prisión a varios de los amotinados. Lo que pongo en conocimiento de VS en cumplimiento de mi deber»64.

Y es que el retroceso de las supuestas conquistas de la revolución era un hecho. Una de estas demandas, los impopulares impuestos sobre consumos, se recuperan tras el anuncio de su supresión. Así, convocados junto a los munícipes todos «los vecinos industriales con establecimientos abiertos a la venta pública de los artículos de comer beber y arder en junio de 1870», y en conformidad con «la circular del Excelentísimo Ministro de Gobernación del Reyno [sic] fecha 8 del corriente, así como de la Excelentísima Diputación Provincial de trece del mismo», manifestaron todos «su absoluta conformidad en que continuaran recaudándose los arbitrios de consumos para cubrir el déficit del presupuesto del año económico inmediato, y siendo ésta también la voluntad unánime de esta población que prefiere el indicado medio al del reparto general por los graves perjuicios que irrogaría a los contribuyentes y las insuperables dificultades que ofrecería su recaudación, porque los vecinos pobres y gran

AHMMb, Correspondencia Oficial (CCOO), nº 349, 13 de junio de 1870. AHMMb, CCOO, nº 350, 14 de junio de 1870.

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parte de los industriales sin otra garantía que sus insignificantes puestos de venta que desaparecen por la falta de recursos con que proveerlos se negarían al pago y serían ineficaces y sin resultado las medidas coercitivas que se emplearan para que lo realizasen». En cumplimiento con ello se establece una «tarifa de precios medios y de adeudos dentro de la base del veinte y cinco por ciento del valor de cada especie que deberán satisfacer los dueños de puestos de venta o expendedores de las mismas», que serían 31 artículos65. En esta cuestión, en septiembre de 1871, el Ayuntamiento se vio obligado hacer saber que «los expendedores de especies con tienda abierta en la Colonia de San Pedro Alcántara y Ferrería de la Concepción, como el consumo del aceyte [sic] en esta última para la conservación de sus máquinas están sujetos al pago de arbitrios para cubrir los gastos provinciales, y asimismo los hacendados del campo por los artículos que cosechan e introducciones que hacen de Málaga para su consumo y el de los trabajadores en la época de labores y recolección»66. Los problemas por el impago de estos tributos seguían aún en verano de 187267. Desde el 2 de enero de 1871 la monarquía española volvía a tener rey: Amadeo de Saboya. La apuesta de Juan Prim sólo contó con el apoyo decisivo de los progresistas y mantuvo las reticencias del resto de los partidos de la coalición monárquico-democrática68. Sin embargo, el asesinato del general días antes dejaba a la nueva monarquía huérfana, cuyo futuro se presentaba lleno de dificultades de toda índole69. El día siguiente de la toma de juramento de Amadeo I, las Cortes Constituyentes quedan disueltas. Se preparan las elecciones para marzo donde la coalición gubernamental (progresistas, unionistas y demócratas) salen victoriosa con 235 diputados frente a los 137 asientos de la oposición (carlistas, monárquicos alfonsinos y republicanos). No obstante, como afirma Rafael Mantero, «la coalición vencedora llevaba en sí el régimen de la descomposición»70. En Marbella, el 1 de febrero 1872 se procedió a constituir la nueva corporación, para ello se citó a los «concejales que han de componer el nuevo Ayuntamiento Constitucional de la misma consistentes en Don Salvador Rodríguez Morilla, Don Antonio Céspedes Tapia, Don Salvador Delgado Llanos, Don Antonio Álvarez Toro, Don

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Miguel Donoso Álvarez, Don Pedro Artola y Villalobos, Don Juan Duarte Navarro, Don Miguel Belón Torres, Don Salvador Cortés Moreno y Don Domingo Grego Pérez». Seguidamente los ediles proceden a la elección de alcalde conforme a la ley, «resultando del escrutinio practicado después de leídas en voz alta las papeletas, elegido para el referido cargo Don Pedro de Artola y Villalobos por seis votos, apareciendo cuatro cedulas en blanco». Posteriormente toca elegir a los tenientes de alcaldes, «resultando elegidos para primero por seis votos con cuatro papeleteas en blanco Don Salvador Rodríguez Morilla. Para segundo, por igual número de votos y las mismas papeletas en blanco Don Miguel Belón Torres, y para tercero por idéntico número de votos e igual número de papeletas en blanco Don Salvador Delgado Llanos». En la misma forma se elige también a los procuradores síndicos, «resultando elegidos para este cargo para primero Don Antonio Céspedes Tapia por seis votos y para segundo Juan Duarte Navarro por cinco, apareciendo cuatro cédulas en blanco»71. Pese a la continuidad de Pedro de Artola como alcalde, su limitada mayoría nos puede hacer intuir ciertas fisuras en el gobierno local.

Atentado contra la vida del general Prim, en la calle del Turco, la noche del 27 de diciembre de 1870 Fuente: Grabado publicado en la Ilustración Española y Americana el 5 de enero de 1871

Las sesiones del Ayuntamiento a lo largo del año 1872 resultarían insulsas, sin acontecimientos dignos de reseñar, y en la línea del año anterior. A ello habría que sumarle ciertos períodos de inactividad a consecuencia de hallarse el alcalde, hombre activo, «en cama e imposibilitado»72.

AHMMb, AACC, 19 de junio de 1870. AHMMb, AACC, 3 de septiembre de 1871. 67 AHMMb, AACC, 30 de junio de 1872. 68 RUEDA, G.: op. cit., p. 68. 69 SÁNCHEZ MANTERO, R. y MONTERO, F.: Revolución y Restauración. Del sexenio revolucionario a la guerra de Cuba (1868-1898), Historia de España, vol. 13, Madrid, Austral, 2004, p. 52. 70 Ibid., p. 56. 71 AHMMb, AACC, 1 de febrero de 1872. 72 AHMMb, AACC, 30 de junio de 1872. 65 66

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4. Republicanismo y I República

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mismo año, bajo la presidencia del radical Ruiz Zorrilla, el republicanismo obtiene cinco escaños de los once de la provincia: los tres de Málaga capital y dos en los distritos76. Habrá que esperar hasta verano de 1872 para volvernos a encontrar indicios de actividad republicana en la zona, más concretamente de la existencia de una «asociación republicana federal», y volverá a ser mediante fianzas de cárcel. El 23 de agosto se pagan dos fianzas de cárcel a favor de Francisco Sánchez García y de Fernando Escardete y Flores, de manos de Francisco Sánchez Campos el primero, su padre, y de Felipe Laguna Aparicio el segundo. En ambos protocolos se exhibe que el juzgado de primera instancia de Marbella «sigue causa criminal de oficio contra Don José Marín Andrades, de esta vecindad y otros […] sobre pertenecer a una asociación republicana federal establecida en esta dicha ciudad sin los requisitos legales y sobre haber asistido a una manifestación contra la prohibición expresa de la Autoridad local»77. La otra fianza carcelaria, efectuada al día siguiente, será la de José Marín Andrades, para la cual presentará la hipoteca de una propiedad suya en la calle Aduar valorada en 2.500 pesetas.

Los primeros datos fehacientes de una estructura republicana federalista en la ciudad lo encontramos en la representación marbellí en la Comisión Provincial de dicha organización. Tras las elecciones de 1869, las organizaciones republicanas de base de todo el país mediante pactos sucesivos confluyeron en órganos superiores hasta llegar al pacto nacional. El 12 de junio se une en una misma federación Andalucía, Extremadura y Murcia, lo que sirvió, según Fernando Arcas, como acicate para la reorganización del republicanismo provincial. Así, en agosto, un manifiesto daba cuenta de la formación de la Comisión Provincial, donde se encontraba «la plana mayor del federalismo malagueño». En ella, representando a Marbella, se encontraba Francisco Pérez73, cuya participación en la historia local en estos años no parece haber sido trascendental debido a la carencia de documentación que sobre su persona hemos hallado. Manteniendo la mayor de las precauciones, podemos decir que en los disturbios de la corrida de toros de junio de 1870 encontramos un conato de movimiento federalista. Empero, no será hasta julio de ese mismo año cuando hallamos la primera referencia documental al republicanismo en Marbella. Será un protocolo acerca de una fianza de cárcel que hace efectiva Miguel Rosado Martos a favor de José Calderón Ávila, contra el que se sigue causa criminal de oficio junto a otros «sobre rebelión y excesos cometidos por una partida de republicanos, encontrándose preso en la cárcel pública de este partido […]»74. Son los únicos datos que aporta el documento sobre un asunto que sería de gran importancia en el momento y nos aportaría amplio conocimiento de los orígenes de este movimiento político en la ciudad. En la provincia el apoyo electoral a los republicanos decaía. En las elecciones de agosto de 1871 sólo obtuvieron un acta perdiendo los escaños que anteriormente tenían en los distritos. Al año siguiente, en las Fuente: AMMB, Caja 133-H, pieza 5 generales bajo el gobierno de Sagasta, la representación republicana desaparece, quizá, El auto del juez inculparía a Fernando Esafirma Martínez Cuadrado, debido al abstenciocardete y a José Marín por ser «Directores de la nismo propugnado por los internacionalista75. Asociación Republicana Federal establecida en Sin embargo, en las elecciones de agosto del esta ciudad, en la que desempeñan el primero el

73 ARCAS CUBERO, F.: El republicanismo malagueño durante la Restauración (1875-1923), Córdoba, 1985, Delegación de Cultura, p. 48. 74 Archivo Histórico Provincial de Málaga (AHPM), Protocolos, P-4972, 15 de julio de 1870. 75 MARTÍNEZ CUADRADO, M.: Elecciones y partidos políticos de España (1874-1931), 2 vols.: Madrid, Taurus, 1969. 76 ARCAS CUBERO, F.: El republicanismo…op. cit., p. 47. 77 AHPM, Protocolos, P-4976, 23 de agosto de 1872.

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cargo de Secretario interino y el segundo el de Presidente […] sin sujetarse a las prescripciones de la ley». Además, los acusa de haber sido «promovedores y directores de la manifestación del día diez y ocho, llevada a cabo sin llevar las formalidades legales y contra las prevenciones de la autoridad local dirigidas a ese fin», por lo que considera «que ambos hechos constituyen delito y que el primero se halla penado con prisión correccional en sus grados mínimo y medio; y que respecto a estos delitos procede la prisión, pero que es permitido de fiar en libertad». Del resto de militantes en dicha asociación republicana así como de la manifestación y los participantes en ella no obtenemos más noticias. También desconocemos cuál sería el papel de esta asociación en los sucesos acaecidos a finales de noviembre de 1872, donde Marbella vivió un momento delicado ante la insurrección de grupos de republicanos intransigentes que conocemos por medio de copias de telegramas de esos días78. Desde Coín se recibe un telegrama la mañana del 27 de noviembre anunciando el retraso del correo a consecuencia de ser éste interceptado por una partida de republicanos, los cuales abrieron la correspondencia: «Llegó de Cártama a las 8 y 30 por haberlo detenido en Alhaurín el Grande una Partida Republicana, la cual abrieron la correspondencia y sale para Marbella a las 9 con los siguientes paquetes»79.

Supuestamente, el alcalde tuvo que comunicar a las autoridades militares de la provincia el desasosiego ante las amenazas de los republicanos, por lo que recibiría un telegrama del gobernador militar la misma mañana del 27 de noviembre tranquilizando a los responsables locales y ofreciendo el poder militar de la capital. El gobernador militar diría al alcalde: «Nada tema si se alterase el orden avise telegráficamente o por mar y ira el vapor de guerra con tropas a castigar severamente a los insurrectos»80. La mañana del 28 de noviembre tanto el alcalde de Marbella como sus homónimos de Vélez y Estepona, así como el comandante militar de Antequera, reciben un telegrama del gobernador militar serenando la intranquilidad de los mismos al comunicar una victoria oficial sobre los insurgentes. Aún así es declarado el Estado de sitio en la provincia.

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«Esta tarde a[—] orden ostensiblemente en esta capital. Convinadas [sic] las fuerzas dispuse el ataque dominando la insurrección a las dos horas y en este momento por completo no se tienen noticias de las bajas pero se consideran escasas por nuestra parte y por las vistas de los insurrectos me convenzo han sufrido un ejemplar escarmiento. Resignado el mando por la Autoridad Civil he declarado Provincia en Estado de sitio. En este momento Completa tranquilidad»81.

La noche del 29 de noviembre se produce en Marbella un levantamiento republicano cuyos protagonistas fueron ciudadanos de la localidad apoyados por elementos de otros municipios. La madrugada del 30 el alcalde, viéndose amenazado, se comunica mediante telegrama con el comandante general de la provincia en nombre propio y del «Juez, Fiscal, Registrador Propiedad, Ayudante Marina, Jefe estación telegráfica, Vicecónsules Francés e Inglés [tachado], Administrador Rentas y Aduanas, Secretario Ayuntamiento, numerosas personas notables y porción vecinos honrados», para suplicarle «garantía a sus personas e intereses comprometidos inminentemente por elementos republicanos vandálico». Explica escueto los sucesos de la noche anterior y las intenciones de los insurrectos: «Anoche quisieron insurreccionarse deponer Ayuntamiento y Autoridades producir conflictos lamentables, proyecto quedó suspenso hasta mañana noche». Haría el alcalde especial mención a la compañía británica The Marbella Iron que en esos momentos comenzaba a marchar y sobre la que estaba depositaba grandes esperanzas para solucionar el problema económico de la zona: «Existe una sociedad inglesa, representa intereses inmensa consideración expuestos como todos al vandalismo». El representante del Ayuntamiento finaliza el telegrama rogando la presencia de las fuerzas del orden que le puede proporcionar la máxima autoridad militar de la provincia: «Necesitamos fuerza armada, lo menos treinta hombres que auxiliaría a suplicarles haciéndose respetar sin esta defensa, vidas e intereses nacionales y extranjeros comprometidos»82. El 30 a las 8 horas y 45 minutos se recibe un telegrama dirigido a alcalde, juez y fiscal, ayudante Marina, jefe de Telégrafos y administradores, comunicando la prestación militar de la capital para Marbella:

Para los sucesos acaecidos en Málaga capital en estos días vid. ARCAS CUBERO, F.: El republicanismo…, op. cit., p. 49. AHMMb, Documentos Varios, sin clasificar, 1868-1874. 80 Ibid., Despacho telegráfico. Comunicado a las 7 horas 7 minutos del 27 de noviembre de 1872. 81 Ibid., Despacho telegráfico. Comunicado a las 9 horas 10 minutos del 28 de noviembre de 1872. 82 Ibid., Despacho telegráfico. Sin fecha. 78 79

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«Recibido telegrama, marcha buque de guerra con fuerzas para castigar duramente a los que alteren el orden llegará prontamente con ordenes severísimas tranquilice pues al honrado vecindario publicando este parte entre dichas personas»83.

Sin embargo, a las cinco y cincuenta de la tarde se recibe otro comunicado del gobernador militar anunciando la imposibilidad de trasladarse las tropas por mar y la perentoria llegada de las mismas por tierra. De su reducida redacción podemos deducir que hubo una comunicación previa del alcalde al gobernador exponiendo que los hechos no eran tan alarmantes como se anunciaron en un primer momento. «Por su telegrama y estado del mar no salió el vapor de guerra van con tropas por tierra. Prenda y remítame los perturbadores del orden»84.

ral de las vascongadas. Sin embargo, los artilleros se negaron ponerse a sus órdenes. Ante esto intenta dimitir, pero desiste al nombrarle el gobierno capitán general de Cataluña. Empero, aquí, los oficiales de artillería dimiten en masa de sus grados y empleos. Ruiz Zorrilla toma la decisión de disolver la Artillería, para lo que necesita la rúbrica de Amadeo I. Éste, ante la controversia de indisponerse con el ejército o con los únicos políticos que le eran fieles, abdica87. La I República es proclamada el 11 de febrero de 1873, tras reunirse en Asamblea Nacional el Congreso y el Senado, por 258 votos a favor y 32 en contra. Fue posible gracias a los intereses de radicales y federales, los primeros abandonarían la monarquía pero los segundos se comprometerían a mantener una república unitaria88. El pacto era demasiado frágil para las pretensiones de ambos grupos.

Unos apuntes en forma de borrador nos revelan un telegrama enviado por parte del alcalde de Marbella al gobernador militar, anunciando la desmoralización de los republicanos intransigentes. «Elemento republicano intransigente está desanimado visto resultado de otros puntos, particularmente de Málaga y dispersión partida de la sierra de Mijas»85.

El 2 de diciembre la tranquilidad es absoluta, como comunica el gobernador militar a los alcaldes de la provincia.

Proclamación de la República por la Asamblea nacional Fuente: Grabado publicado en la Ilustración Española y Americana el 16 de febrero de 1873

«Según telegrama ministro de la Guerra tranquilidad completa en toda la península si se exceptúan las partidas carlistas de Cataluña»86.

Las elecciones de agosto de 1872 dieron una victoria contundente a los radicales con 274 actas de diputados. Sin embargo esta cómoda mayoría no se tradujo en estabilidad, más bien lo contrario, a causa de las medidas lanzadas por los radicales como la abolición de la esclavitud o el recorte presupuestario de la Iglesia, así como los conflictos que se arrastraban (guerra Cuba, guerra carlista y republicanos federales). Pero el detonante fue el nombramiento del general Hidalgo de Quintana como capitán gene-

Dos días después de ser instaurada la República en Madrid, el trece de febrero de 1873, tiene lugar a las nueve de la noche una reunión «en el salón de sesiones» encontrándose en ella «el Sr. Alcalde y los Tenientes de la misma, D. Pedro de Artola y Villalobos, D. Salvador Rodríguez Morilla, D. Miguel Belón y D. Salvador Delgado Llanos», donde se presentan Miguel Jurado y Miguel Sánchez García «comisionados por la Junta del partido Republicano» de Marbella, solicitando la dimisión de los cargos de los munícipes tal como había dispuesto la Junta Republicana con el fin de que ésta ejerza «el mando y administración de esta localidad bajo el nuevo sistema que establezca, con el objeto de evitar los disgustos que puedan ocasionarse si llegara por este motivo a

Ibid., Despacho telegráfico. Comunicado a las 8 horas 45 minutos del 30 de noviembre de 1872. Ibid., Despacho telegráfico. Comunicado a las 5 horas 50 minutos del 30 de noviembre de 1872. 85 Ibid., 30 de noviembre de 1872. 86 Ibid., Despacho telegráfico. Comunicado a las 9 horas 45 minutos del 2 de diciembre de 1872. 87 SÁNCHEZ MANTERO, R. y MONTERO, F.: Revolución…, op. cit., pp. 67-68. 88 BAHAMONDE, A.: España en democracia. El Sexenio, 1868-1874, Historia de España, vol. 23, Madrid, Historia 16, 1996, pp. 92-94. 83 84

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alterarse el orden público, en atención a la nueva forma de Gobierno que acaba de establecerse en la Capital del Reyno [sic] por acuerdo de la Asamblea Nacional». Los concejales admiten el mandato «quedando disuelto de hecho el Ayuntamiento»89. Los republicanos marbellíes apoyaron la institución republicana en el vecino pueblo de Ojén, que se produjo por aclamación popular al día siguiente de ser constituido la corporación de Marbella. Las actas capitulares del municipio ojeneto lo relata de la siguiente manera: «En la villa de Ojén, siendo como las siete de la noche de hoy catorce de febrero, de mil ochocientos setenta y tres, el señor D. Pedro García Fernández, Alcalde accidental de la misma, por consecuencia del efectivo en la ciudad de Málaga, y por ante mí el Secretario de este cuerpo municipal, se constituyó en esta Casa Consistorial, en medio de multitud de gente de ambos sexos, que proclamando y vitoreando la República y la soberanía de la misma, pedían a una voz el nombramiento de una Junta provisional republicana, a fin de que ésta entre a ejercer el mando y administración de esta localidad, bajo el nuevo sistema que se establezca por el gobierno felizmente constituido. Y en su consecuencia, llenos todos de alborozo, por la publicidad de un nuevo y deseado sistema, con el mayor orden y circunspección debida, se acordó en nombramiento de un presidente que rigiera la indicada situación, y que se le entregará la insignia o bastón de mando de este pueblo, sin perjudicar ni ofender en nada los preceptos emanados de las superioridades actuales; y en vista de las repetidas peticiones y exigencias del gentío, el expresado Señor Alcalde, manifestó, que siendo de su mayor agrado tan feliz noticia, y afiliado como siempre al citado gobierno, como es notoriamente público, desde luego aceptando tan justas y felices pretensiones cedió la referida insignia o bastón en manos y poder de D. Gaspar Merino Zumaquero, de esta vecindad, que la multitud lo aclamaba por tal Presidente de la Junta provisional de Gobierno de esta población, y éste aceptando el cargo, tomó aquella, y fue proclamado y vitoreado; pasándose en seguida a la elección de los vocales, que habían de componer la citada junta, y por unanimidad de

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todos los concurrentes, fueron nombrados, a D. Miguel Sánchez Ortiz, D. Gaspar Ortiz Pérez, D. Juan Gómez Sánchez, D. Mateo Márquez Martín, D. Bartolomé Pacheco Márquez, D. Juan Suárez Pacheco, D. Juan García Sánchez, menor, D. Martín Ballesteros Pares y D. Gaspar Márquez Zumaquero; y concluida la elección fue celebrada y publicada con el mayor júbilo, y magnificencia que era de esperar. Y en cumplimiento de todo, y de tan laudable noticia, antes expresada, se extiende esta acta, a ruegos de los presentes, y para los efectos que convengan la que firman todos los que saben, con el señor Alcalde, de que yo el secretario certifico»90.

La «Junta provisional republicana» de Marbella, que estaba formada por catorce miembros, se haría cargo de los designios políticos del municipio. La primera actuación que llevaron a cabo fue advertir al jefe de Telégrafos del municipio que las comunicaciones oficiales debían de ser entregadas a la nueva Junta y no al destituido Pedro de Artola91. Pero la La «Junta provisional medida ansiada por republicana» de todos, que se toma Marbella, que estaba también de forma perentoria, fue la formada por catorce abolición del immiembros, se haría cargo puesto de los con92 de los designios políticos sumos . El alcalde re- del municipio. El alcalde publicano fue José republicano fue José María Marín AndraMaría Marín Andrades des, presidente de la Junta Revolucionaria, cuyo liderazgo del republicanismo marbellí provenía de tiempo atrás, habiendo sido presidente de una asociación republicana sin legalizar en los inicios de los setenta así como un señalado activista, motivo por el cual fue juzgado y encarcelado como hemos relatado anteriormente93. La gestión del gobierno republicano se encontraba en cierto modo desamparado a consecuencia de los poderes caciquiles de municipio, como denuncia en un informe José María Marín al gobernador civil de la provincia a inicios de marzo: «Para que V.S. pueda apreciar la situación en que esta ciudad se encuentra, debe saber que este País ha sido siempre una co-

Archivo Díaz de Escovar (ADE), Caja (C.) 1.075, Sig. 30. 13-02-1873. Archivo Municipal de Ojén (AMO), AACC, 14 de febrero de 1873. 91 ALCALA MARÍN, F.: Marbella…, op. cit., p. 183. 92 Ibídem. 93 Fernando Alcalá Marín, en su obra Crónica de Marbella. Historias, tradiciones, leyendas y algunas cosas más (Marbella, 2006, pp. 444-453) escribe una semblanza de José M. ª Marín, quien fuera bisabuelo suyo. 89 90

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lonia de los dos hombres más funestos de la Unión Liberal: Don José López Domínguez y el marqués del Duero, ligados por razones políticas y de intereses con la mayoría de las personas de posición de esta población, las cuales se creen aún bastante fuertes con aquella protección para desafiar impunemente al gobierno de la República»94.

Fernando Alcalá cree que «el peso de las influencias caciquiles» fue el motivo por el que el vecindario no brindó armas para formar una compañía de voluntarios. Era una demanda al encontrarse la Junta republicana indefensa «ante el posible ataque de algunas partidas armadas que vagaban por la Sierra de Istán, y por las idas y venidas de varios oficiales de carabineros vestidos de paisano que, según se decía, estaban en connivencia con aquellas» 95. Nuevamente, la Junta republicana de Marbella se vio obligada a intervenir en el municipio de Ojén, esta vez para instaurar la República Federal. El 26 de marzo por la tarde se presentó Miguel y José Miguel Rosado, «acompañado de otras cuatro o cinco personas» y de «un grupo numeroso de vecinos de este pueblo en calidad de manifestantes». De allí todos pasan a la plaza «donde por último fue proclamada por segunda vez la República federal». A consecuencia de los hechos, el alcalde convocó sesión extraordinaria donde «recibió una comisión del pueblo compuesta de varias personas y entre ellas D. José Miguel Rosado el que manifestó al Ayuntamiento que proclamada en Málaga por el Gobernador Civil oficialmente la República Federal creía conveniente que el referido Ayuntamiento llevara a efecto la dimisión que tenía presentada a favor de los republicanos que constituían la jefatura del partido en esta localidad». Los munícipes creían que la deposición de ellos debería ser «sancionada por el mandato del superior jerárquico», y en este caso «no tenían inconvenientes en entregar la jurisdicción a las personas que el pueblo proclamase siempre que este manifestase de una manera categórica y clara». Empero, desde el balcón de las Casas Consistoriales «por uno de los manifestantes fue leída una candidatura» (…) «la cual por aclamación fue aprobada». Tras ello, escribe el secretario, «en vista pues de esta resolución el Ayuntamiento dando una prueba de respeto a la opinión pública, acordó defini-

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tivamente dar posesión a los aclamados declinando la responsabilidad que pudiera caberle en estos hechos en quién hubiere lugar»96. Los nuevos munícipes serían «los ciudadanos Gaspar Merino, Gaspar Márquez, Bartolomé Pacheco, Mateo Márquez Martín, Juan Suárez, Martín Pérez, Benito Márquez, Martín Ballesteros, Cristóbal Saucedo y Francisco Gómez quienes tomaron posesión de sus cargos y firman los que saben, de que certifico»97. En Marbella, en abril, y pese a los inconvenientes con que se encontró el alcalde el mes anterior, se constituye la Compañía de Voluntarios de la República, siendo elegido como capitán por los mismos miembros Salvador Sánchez Orfila, y como teniente Francisco Sánchez García, que fuera secretario de la asociación republicana clandestina, y como alféreces Rafael Ruiz Martín y Fernando Marín Vázquez98. Entre el 10 y el 13 de mayo se celebran elecciones a Cortes Constituyentes, ampliándose el sufragio universal a todos los varones mayores de 21 años, con el que el censo creció. Los republicanos vencieron con el 90 por ciento de los votos, pero el resultado era engañoso si tenemos en cuenta que hubo un abstencionismo del 60 por ciento99. El nuevo presidente sería Francisco Pi y Margall. En la provincia de Málaga, con una gran participación, el republicanismo federal obtiene todos los representantes, los tres de la capital y los ocho de los distritos100. Deducimos que el comportamiento electoral de Marbella estaba en esta línea. La educación sería otra de las preocupaciones de los republicanos en su período de gestión, «por ser este ramo uno de los más recomendados por los gobiernos y en especial por el de la República». Por ello, desde la corporación se advierte a los padres que se esfuercen en la educación de sus hijos «evitando que los niños adquieran hábitos perniciosos y ofendan la moral pública por el hecho de estar continuamente en las calles y plazas en una constante vagancia»101. En este particular, la casa-escuela donde ejercía el profesor Antonio Giménez Parra se cerró debido a su estado ruinoso, habilitándose para ello el local del Pósito. Sin embargo, ante la necesidad de desalojar el Pósito, el alcalde se dirigiría por oficio al «ciudadano cura párroco» para que concediera la ermita de Santiago y dedicarla a escuela pública»102.

ALCALA MARÍN, F.: Marbella…, op. cit., p. 184. Ibid., p. 188. 96 AMO, AACC, 26 de marzo de 1873. 97 Ibídem. 98 ALCALA MARÍN, F.: Marbella…, op. cit., p. 185. 99 BAHAMONDE, A.: España…, op. cit., pp. 97-98. 100 ARCAS CUBERO, F.: El republicanismo…, op. cit., p. 47. 101 ALCALA MARÍN, F.: Marbella…, op. cit., p. 188. 102 Ibídem. 94 95

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Los concejales republicanos dedicarían grandes esfuerzos a intentar recuperar para el municipio parte del patrimonio que pertenecía a la ciudad y que fue enajenado de forma irregular en el pasado. Conocemos de la investigación de algunas de estas propiedades gracias a las referencias de Alcalá. Así, en marzo se requiere a Eduardo Rosado e Idelfonso Roldán, hijos de Fernando Rosado y Francisco de Asís Roldán, que presentasen «los títulos de propiedad de los terrenos que poseían procedentes de los bienes de propios en la inteligencia de que de no hacerlo así, se procederá inmediatamente» a desalojarlos de dichos terrenos103. También se advierte a Tomás Domínguez Artola que presentara los títulos de una finca que poseía en los pechos de las Cuevas, «o de lo contrario se procederá al despojo de ellas por pertenecer al común de esta Ciudad»104. Volviendo a lo que sucede en el país, los republicanos intransigentes demandan un federalismo desde abajo. En julio los diputados intransigentes se retiran de las Cortes e invitan a la formación de cantones, surgiendo proclamaciones en el arco mediterráneo y Andalucía105. Pi y Margall dimite sobrepasado por los sucesos y Nicolás Salmerón es elegido nuevo presidente de la República el 18 de julio. Tres días después, el 21 de julio, es proclamado el cantón de Málaga106. La implicación de Marbella en esta nueva forma de Estado es difícil de discernir a causa de la falta de documentación. A finales de 1873 la situación económica del municipio seguía siendo escuálida derivándose un gran problema local al no poder el Ayuntamiento sufragar los pagos a la Diputación, manifestando que el Estado adeudaba al municipio «cuantiosos créditos a su favor de los intereses vencidos de sus láminas intransferibles» por los ingresos de los bienes de propios enajenados107. Prueba del desorden económico es el hecho de que hasta el 2 de diciembre la Junta Municipal no aprueba el gasto económico para el año 18731874, viendo «que la sección de gastos comprende cuantos el Ayuntamiento está en la imprescindible necesidad de cubrir», cuyo déficit se elevaba a 29.590,21 pesetas 108. Para cubrir este

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déficit «acordó la Junta por mayoría de votos, se proceda a un repartimiento general entre todos los vecinos y Hacendados de este Distrito», de conforme con la ley municipal, «comprendiendo que no puede por ahora ingresar mayor suma que la fijada por cuenta de los intereses de las láminas, atendido el estado de apuro en que se encuentra el Erario a consecuencia de la grave situación por que atraviesa el Gobierno de la República»109. Ante esta propuesta, el vocal Juan de Quijada pide que constase su voto en contra al no estar «conforme con el acuerdo de la Asamblea de Asociados cuya mayoría ha votado un reparto vecinal para cubrir el déficit que aparece del presupuesto que ha de regir en el actual año económico», ya que la ley establece unas limitaciones con que han de establecer los impuestos «mandando a los Ayuntamientos que para cubrir sus atenciones recurran en primer lugar a los ingresos por rentas y productos de sus bienes, ya sean fincas, ya inscripciones de la deuda pública, atendiendo con ellas a cubrir dichas obligaciones municipales y las provinciales que hubiesen correspondido»110. Juan de Quijada, quien se opuso a la revolución del 68, se posicionaría como gran enemigo del nuevo régimen, cuestión por la que se le ofrecería la Alcaldía en la restauración borbónica. 5. Vuelta al Status Quo Desde el 6 de septiembre, en que es nombrado nuevo presidente Emilio Castelar comienza una política de giro conservador, ya iniciada por Salmerón, que hace que se conozca este período final de 1873 como el de «la república del orden»111. La prioridad era resolver la guerra carlista y el cantonalismo, a la que se sumaba en mayor grado de preocupación la guerra de Cuba, que alcanzó dimensión internacional con la intervención de Estados Unidos112. Todo esto hace que parte de los diputados plantearan una cuestión de confianza a Castelar. Figueras, Pi y Salmerón habían decidido la caída del presidente de la República y un nuevo viraje hacia postulados del federalismo intransigente. En la madrugada del 3

Ibídem. Ibídem. 105 BAHAMONDE, A.: España…, op. cit., pp. 103-104. 106 Vid. JIMÉNEZ LÓPEZ, J. A.: «Historia de un separatismo: el Cantón malagueño», Gibralfaro, 25, 1973, pp.121-158; CALERO AMOR, A. M.: «Los cantones de Málaga y Granada», en M. TUÑÓN DE LARA (ed.): Sociedad, política y cultura en la España de los siglos XIX y XX, Madrid, Edicusa, 1973, pp.81-90; ARCAS CUBERO, F.: El republicanismo…, op. cit., pp. 49-59; MORALES MUÑOZ, M.: «Reconsideración del cantón malagueño (1873)», Melanges de la Casa de Velázquez, XXVIII (3), 1992, pp.7-20 y LACOMBA, J. A.: «Cantonalismo y federalismo en Andalucía: el manifiesto de los federales de Andalucía», Revista de Estudios Regionales, 59, 2001, pp. 267-276. 107 ALCALA MARÍN, F.: Marbella…, op. cit., p. 189. 108 AHMMb, Actas de la Junta Municipal, 23 de noviembre y 2 de diciembre de 1873. 109 Ibídem. 110 Ibídem. 111 BAHAMONDE, A.: España…, op. cit., pp. 108-112. 112 Ibid., p. 109. 103 104

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de enero de 1874, ya deSánchez, Domingo GreEl último gobierno republicano rrotado el gobierno de go, Francisco Guerrero, Castelar, el general Pavía José Peralta, Francisco local, elegido el 2 de noviembre disuelve por la fuerza la Guerrero Escames y Rade 1873, ejerce la gestión del Asamblea. El golpe apefael Lara. Faltarían mumunicipio hasta que el 4 de nas ofrece resistencia en nícipes significativos el resto del país113. como el propio alcalfebrero de 1874 se da cuenta En el momento de, José María Marín, de un oficio del Gobierno de del golpe de Pavía, la o Francisco Sánchez la Provincia disolviendo el alcaldía marbellí estaGarcía, el concejal que ba regida por Francisco Ayuntamiento, y nombrando una hizo las veces de alcalSánchez García, teniende ante las ausencias nueva corporación. El cargo de te de la disuelta Comdel titular. Todos los primer edil recaería en Pedro de presentes, «resignando pañía de Voluntarios de la República. «El alcalde Artola, el alcalde depuesto por la el cargo administrativo titular, José María Marín que hasta aquí ha veniRepública Andrades –diría Fernando ejerciendo», acordo Alcalá—, es posible daron cumplimentar el que ya se hubiere refugiado en su hacienda oficio del Gobierno de la Provincia, no sin ande Río Verde defraudado de su experiencia tes protestar «enérgicamente contra este acto política»114. de arbitrariedad puesto que no es conocida la El último gobierno republicano local, elecausa que le motiva». Ante esto, el secretario, gido el 2 de noviembre de 1873115, ejerce la gesJosé Galbeño, pide la dimisión de su destino, tión del municipio hasta que el 4 de febrero de la que fue admitida»117. 1874 se da cuenta de un oficio del Gobierno de Al día siguiente, a la sesión donde se la Provincia disolviendo el Ayuntamiento, y nomconstituía el nuevo Ayuntamiento, sólo asisbrando una nueva corporación. El cargo de pritieron de la corporación saliente Diego Ménmer edil recaería en Pedro de Artola, el alcalde dez Amado, alcalde accidental y presidente depuesto por la República: del Ayuntamiento, y Domingo Grego Pérez, regidor, «no habiendo asistido los demás con«En uso de las atribuciones que me cejales a pesar de la invitación hecha al efecestán conferidas he acordado la destituto para dar cumplimiento a la orden del señor ción del Ayuntamiento de su presidencia Gobernador de la Provincia»118. Tras la toma de y nombrar para que le reemplace en los posesión se nombra secretario a Juan Bautista cargos que se designan a los individuos de la Torre cuyo cargo desempeñó hasta el 14 expresados al margen y son Alcalde Prede febrero de 1873119. sidente Don Pedro Artola y Villalobos, TeEl resto del año de 1874 el consistorio nientes de Alcalde D. Salvador Rodríguez será conducido por Pedro de Artola y Villalobos, Morilla, D. Miguel Belón Torres y Don el mismo alcalde que encabezó la revolución de Salvador Delgado Llanos. Síndicos Don 1868. Y sería él quien el 2 de enero de 1875 preAntonio Céspedes Tapia y D. Juan Duarte sidiera la reunión de las fuerzas vivas en el salón Navarro y Regidores D. Antonio Sánchez de plenos del Ayuntamiento para reconocer por García, Don Manuel Reyna Mata, Don José aclamación a Alfonso XII de Borbón, «Rey legíMoreno López, D. Antonio Álvarez Toro, D. timo de España, por derecho tradicional y por Gerónimo Añón López, D. Sandalio Chicola voluntad de la Nación y del Ejército»120. Sin te, D Cristóbal Lara Urbano y Don Diego embargo el bagaje político de Pedro de Artola Romero Amores (…)»116. le privaría de continuar con la vara en la Restauración, siendo nombrado como alcalde Juan de Dicha sesión se siguió bajo la presidenQuijada y Fourrat, enemigo confeso del régimen cia de Diego Méndez Amado, como alcalde acanterior y más acorde con el nuevo sistema de cidental, y de los concejales Rafael Ruiz, Juan gobierno121. n Ibid., pp. 109-112. ALCALA MARÍN, F.: Marbella…, op. cit. (1980), p. 189. 115 AHMMb, AACC, 5 de febrero de 1874. 116 AHMMb, AACC, 4 de febrero de 1874. 117 Ibídem. 118 AHMMb, AACC, 5 de febrero de 1874. 119 Ibídem. 120 ALCALA MARÍN, F.: Marbella…, op. cit., pp. 193-194. 121 Ibid., p. 197. 113 114

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Las Fuentes Documentales para el estudio de Marbella en el siglo XIX conservadas en el Archivo Histórico Provincial de Málaga Esther Cruces Blanco

Directora del Archivo Histórico Provincial de Málaga

RESUMEN La historia local a veces ha estado mediatizada por leyendas, tradiciones, noticias dispersas y un conocimiento erudito no siempre contrastado con las fuentes documentales. Pero las corrientes historiográficas que han hecho ahínco en la necesidad de conocer el microcosmos para comprender fenómenos sociales, económicos o culturales más amplios han propugnado que la historia local fuera abordada con el rigor científico necesario. Y para ello, desde luego, se han de conocer y manejar las fuentes documentales conservadas en los archivos. Así pues una breve guía de fuentes como la aquí presentada para el siglo XIX de Marbella ha de hacer un recorrido por los tipos de archivos y por los diferentes documentos existentes para tal fin. Se aborda, por lo tanto, la documentación conservada en el Archivo Histórico Provincial de Málaga y las instituciones que produjeron estos documentos en el siglo XIX. PALABRAS CLAVE Administración Pública, Archivo Histórico Provincial de Málaga, Archivo Municipal de Marbella, distrito notarial, fuentes documentales, guía de fuentes, historia local, planta judicial. ABSTRACT Local History has been annexed sometimes by legends, traditions and sparse news and, also, by an erudite knowledge that not always was checked with records. But the different ways of studying Local History has forced the need of knowing the microcosms to understand better a wider social, economic and cultural fact and, for this reason, has been necessary to approach to these studies seriously and for that purpose is necessary to know and use the records kept in archives. A short records guideline, as the one presented here, for the XIX century about Marbella it has been to look over through the different types of archives and records. It is undertake the approach to the records preserved in the «Archivo Histórico Provincial de Málaga» and the public institutions that produced the documents en the XIX century. KEY WORDS Public Administration, «Archivo Histórico Provincial de Málaga», «Archivo Municipal de Marbella», notarial district, documentary sources, a guide to sources, local history, judicial plant. I. La Historia local y la Historia

N

o siempre los estudios de historia local son bienvenidos en la crítica histórica debido a que muchos de ellos, a lo largo del tiempo, han sido pergeñados con leyendas, tradiciones, noticias dispersas y un conocimiento erudito, de manera que si el argumento era expuesto por una autoridad éste se convertía en verdad absoluta, a veces repetida hasta la saciedad y, lo que es más grave, entendida como hecho cierto reiterado por otros historiadores posteriormente. Esta realidad era fruto de una 1

época de erudición mal entendida, del afán de construir historias nacionales, generales y locales, de la escasa preparación de algunos, de la imposibilidad de consultar fuentes documentales, e, incluso, a veces, de una intención aviesa, por lo que surgen falsarios reconocidos, recordemos por ejemplo el fraude de los libros plúmbeos o, para el ámbito malagueño, a García de la Leña, es decir Medina Conde. Verdades, medias verdades o invenciones absolutas han conformado, durante demasiado tiempo, algunas historias locales —por desgracia a veces esto perdura en la actualidad—1.

Hasta hoy en día, la investigación histórica es por lo común una aventura mucho más confiada a la improvisación, a la intuición


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No obstante, la historia local ha de ser la base de estudios históricos más amplios, y si bien pueden ser abordados análisis históricos desde la perspectiva de la macrohistoria, de los fenómenos generales y globales, no cabe duda que el microcosmos aportará el conocimiento de una época. En definitiva se hará un correcto trabajo de investigación histórica cuando se aplique para esta empresa el rigor impuesto por el método científico y, por lo tanto, que las hipótesis y sus posteriores resultados estarán avalados por datos suficientes que puedan ser constatados, evaluados, comparados, «porque si bien la labor interpretativa, la tarea de la hermenéutica, es esencial e imposible de neutralizar, el relato histórico del investigador no puede ser arbitrario sino que debe estar justificado, apoyado y contrastado por las pruebas que existan al respecto»2. Los tópicos en los que la historia local ha caído en muchas ocasiones y que suelen a veces repetirse, sin ser contrastados, se transmiten también a lo largo del tiempo. Y la mayor parte de estos males estriban en la creación y recreación de historia e historias sin la existencia de datos, de fuentes fiables para ello, en definitiva, debido a que muchos de estos trabajos de historia local han sido y son publicados careciendo de citas de fuentes documentales. Sin embargo, aún se observa la investigación sobre la historia local o microhistoria como una manera de hacer historia sometida a cierta sospecha porque «la microhistoria puede ser tan atractiva como sugerente, pero a medida que su práctica prolifera creo que sus inconvenientes se están haciendo cada vez más evidentes»3. En cualquier caso, el estudio de un espacio concreto y de un momento en particular siempre se verá sometido a diversas circunstancias, luego analizadas por la historiografía, por lo que para el asunto que nos ocupa, la búsqueda de fuentes documentales para el siglo XIX, en particular, ello dependerá de esos factores entendidos desde otros ámbitos historiográficos que han basculado desde los postulados de la Escuela de los Annales a otras «corrientes renovadoras procedentes al comienzo, sobre todo, del área anglófona (la new social

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history y la new political history, por ejemplo) e italiana (la microhistoria)»4. Con respecto a la relación de la historia con un espacio determinado se ha de recordar que «las historias territoriales son aquellas que adoptan un enfoque determinado por el espacio de desarrollo de un fenómeno socio-histórico»5. Por todo ello quizá y para enderezar tópicos, surgen asociaciones como la existente en la ciudad que nos acoge, así pues la Asociación Cilniana, creada en 1996, tiene un doble objetivo: la defensa y difusión del patrimonio histórico cultural y medioambiental de la Costa del Sol Occidental y «ampliar el saber sobre la herencia común que nos une, a fin de lograr su protección por autoridades sensibles y vecinos concienciados»6 y este conocimiento está basado, como también demuestran una gran parte de los trabajos publicados por esta asociación, en el estudio y análisis de fuentes documentales, ya sean arqueológicas o textuales o gráficas.

Debemos ser conscientes de que hacer historia no es una cuestión baladí, se requiere un esfuerzo por parte de muchos elementos que se concitan para que la investigación histórica, aún más si es historia local, esté alejada de tópicos, intereses y parcialidades Tal vez debamos ser conscientes de que hacer historia no es una cuestión baladí, se requiere un esfuerzo por parte de muchos elementos que se concitan para que la investigación histórica, aún más si es historia local, esté alejada de tópicos, intereses y parcialidades, no obstante «cualquier aproximación a un corpus de material histórico está condicionada de forma inevitable por las ideas preconcebidas individuales, las preocupaciones contemporáneas y el conocimiento de la historiografía previa sobre el tema»7 y estos condicionantes son, ya de por sí, unos corsés difíciles a veces de superar; quizá sólo la existencia de datos procedentes

y al buen sentido del investigador que a una preparación técnica rigurosa. Pero todas las grandes investigaciones históricas se han hecho siempre, sin embargo, sobre la base de un trabajo detenido que iba mucho más allá de la mera explotación y trascripción de unas «fuentes», para construir, en definitiva, un relato. AROSTEGUI, J.: La investigación histórica: teoría y método, Barcelona, Crítica, 2001, p. 360. 2 MORADIELLOS, E.: El oficio de historiador, Madrid, Siglo XXI, 1994, p. 9. 3 ELLIOTT, J.: «El oficio de historiador», en R. FERNÁNDEZ; A. PASSOLA y M. ª J. VILALTA (coords.): John Elliott: El oficio de historiador, Lérida, Milenio, 2001, p.19. 4 MORADIELLOS, E.: «Fernand Braudel (1902-1985): la Historia sin sujeto», en La persistencia del pasado: escritos sobre la historia, Cáceres, Universidad de Extremadura, 2004, p. 126. 5 AROSTEGUI, J. La investigación…, ob. cit., p. 366. 6 SERRANO LIMA, A.; LÓPEZ GONZÁLEZ, F. y LÓPEZ SERRANO, F. de A. (coords.): Aqua Nostra, agua de todos. El agua en la costa del Sol Occidental, Marbella, Asociación Cilniana, 2006, p. 10. 7 ELLIOTT, J.: «El oficio…», ob. cit., p. 10.

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descubriendo el papel que nuestra ciudad representó en el contexto histórico; su evolución social, económica, cultural a lo largo del tiempo»9. Asimismo, debemos recordar que existen diversas fuentes informativas que permiten conocer el pasado, fuentes en variados soportes, pero también de diferente tipo en función de la inmediatez de la noticia con respecto al autor de la misma, es decir hablamos de fuentes directas cuando el autor de la información es quien elabora el documento, llegando a ser fuentes Vista de la ciudad de Marbella por Francis Carter, 1772 secundarias y terciarias aquellas en Fuente: CARTER, F.: Viaje de Gibraltar a Málaga, Málaga, Diputación Provincial de Málaga, 1985 las que la información ha pasado por distintos autores que la han de fuentes primarias de información podrán sumodificado, concretado, corregido, etc. Por eso perar estos presupuestos. aquí, y siempre que tratemos de archivos y los En cualquier caso, el estudio del microdocumentos en ellos conservados, hablaremos cosmos, de lo más cercano, del entorno social, de fuentes primarias de información. Y gracias económico, mítico o histórico que nos rodea a ellas podemos cotejar datos y noticias; por siempre ha sido una necesidad, al fin y al cabo ejemplo, cuando Francis Carter en 1773 realizael clan, la tribu o la aldea necesitan un pasado ba su Viaje de Gibraltar a Málaga, las noticias por mítico para crear unidad y además hoy, quizá él aportadas son literarias, y sus percepciones cada vez más, «la conciencia del pasado comuserían distintas si son constatadas con las reanitario del grupo humano constituye un componente inevitable de su presente, de su dinámica social, de sus instituciones, tradiciones, sistema de valores, ceremonias y relaciones con el medio físico y otros grupos humanos circundantes. Dicha concepción de su pasado común, de su duración como grupo, es una pieza clave para su identificación, orientación y supervivencia en el contexto del presente natural y cultural donde se encuentra emplazado»8. Para el caso que nos ocupa, la ciudad de Marbella y las zonas que han estado bajo su influencia a lo largo del tiempo, se ha de destacar el incremento de estudios históricos de carácter local que han ido apareciendo en los últimos quince años, gracias a diversas cuestiones, entre ellas al elenco de historiadores formados en la Universidad de Málaga, a las acciones llevadas a cabo por la Asociación Cilniana y, desde luego, a los esfuerzos para que el Archivo Municipal sea una institución organizada y en funcionamiento. No obstante, como ya expresó Nicolás Cabrillana hace algunos años, por circunstancias adversas, Marbella carece de archivos pues tanto el municipal como el eclesiástico sufrieron pérdidas, «pero, afortunadamente, en el Archivo Histórico Provincial de Málaga y en otros archivos regionales y generales se conserva abundante documentación sobre Marbella con la que se puede ir 8 9

MORADIELLOS, E.: El oficio…, ob. cit., p. 13. CABRILLANA CIÉZAR, N.: Marbella en el Siglo de Oro, Granada, Universidad de Granada / Ayuntamiento de Marbella, 1989, p. 9.

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lidades de esos años reflejadas en documentos conservados en los archivos. Para el viajero inglés, «la situación de Marbella es realmente excelente; su aspecto es el de una ciudad árabe, pues sus ruinosas murallas y sus torres a punto de caer proclaman el origen árabe de sus constructores. Sus habitantes actuales tienen un carácter poco acogedor, porque al ser muchos de ellos descendientes de los moros, parecen tomar a mal todavía el pésimo trato que recibieron sus antepasados […]. Sin embargo, la proximidad de sus playas, la belleza del paisaje que la rodea y las feraces montañas que tiene detrás hacen de Marbella una ciudad agradable»10. La lectura de los documentos de esos años aportarían, sin duda, otras realidades. También se ha de recordar que el siglo XIX es la centuria de la elaboración del Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar (Madrid, 1845-1850) de Pascual Madoz11, tan necesario para conocer diversos aspectos de la España de ese momento y, con respecto al análisis de las fuentes documentales, cuestiones básicas de carácter políticoadministrativo. En este punto debemos recordar que los documentos conservados en un archivo también son necesarios para conseguir información para otras disciplinas, algunas relacionadas con la Historia, como puede ser la Geografía, y para ello, por ejemplo, los Archivos Históricos Provinciales conservan una documentación variada y suficiente, como recientemente se ha expresado12.

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partiendo de la base de que existe en este siglo una verdadera explosión documental, aunque esta mención se suele aplicar al aumento de documentos producido en las Administraciones Públicas tras la Segunda Guerra Mundial. Ello supone que la búsqueda de fuentes documentales y la interpretación de las mismas se presupone más compleja, pero, evidentemente también, más rica. Los documentos van a ser imprescindibles para historiar; al fin y al cabo las ciencias que no estudian fenómenos a la vista «tienen que conocer la realidad a través de huellas, testimonios, reliquias […]. Entonces se introduce el concepto de documento y entramos en el mundo genérico de las fuentes de información. En el caso de la historiografía esas fuentes de observación son las llamadas tópicamente fuentes de la historia»13. 1.- Heurística y Búsqueda de Documentos. La Formación del Investigador

Por ello, y en primer lugar, se ha de hacer una reflexión sobre la epistemología, en general, y sobre la heurística y la hermenéutica, en particular; es decir, de aquellas herramientas básicas para saber qué documentos, donde están, de qué tipo son y qué preguntas les han de ser planteadas y qué respuestas pueden satisfacer al historiador, por ello «El primer acto del historiador es descubrir, identificar y discriminar esas reliquias que pasarán a ser las pruebas o fuentes documentales primarias sobre las que su relato, su construcción naSe ha de reflexionar sobre los cambios acaecidos levantará rrativa del pasado histórico»14. Si de esen la Administración Pública en el siglo XIX tos aspectos tratamos aquí es porque si siempre se ha considerado necesaria la y, por ende, en la producción de documentos, preparación del historiador en estas dispartiendo de la base de que existe en esta ciplinas hoy estos conocimientos han de centuria una verdadera explosión documental estar implícitos en lo que desde la materia archivística se denomina la formación II. El siglo XIX, cambios en la Administración Pública de usuarios de los archivos. Francamente, desde y en la producción de documentos. Las fuentes la percepción cotidiana en un archivo, el usuadocumentales rio carece de estos recursos previos, incluso, por desgracia, de algunos que se dicen historiadores. Para analizar las fuentes documentales Y ello se debe a que la heurística y la hermenéuexistentes o que podrían existir para conocer tica son tareas ingratas. La búsqueda y la propia una localidad y su entorno en el siglo XIX han investigación de fuentes históricas requiere una de ser planteadas unas cuestiones previas. Por inversión de tiempo previo a la visita a cualquier un lado, reflexionar sobre los cambios acaeciarchivo, «la función de la heurística consiste en dos en la Administración Pública en esta centubuscar y reunir las fuentes necesarias a la invesria y por ende en la producción de documentos, tigación histórica. Previamente al tratamiento CARTER, F.: Viaje de Gibraltar a Málaga, Málaga, Diputación Provincial de Málaga, 1985, p. 154. SANZ SAMPELAYO, J.: Ordenación del territorio andaluz. Fisonomía de la división administrativa a finales del Antiguo Régimen, Granada, Universidad de Málaga / Universidad de Granada, 2005, p. 24. 12 REGUERA RODRÍGUEZ, A. T.: «Los Archivos Históricos Provinciales y el estudio de la Geografía«, en Los Archivos: un servicio público, Valladolid, Junta de Castilla y León, 2007, p. 102. 13 AROSTEGUI, J. La investigación…, ob. cit., p. 371. 14 MORADIELLOS, E.: El oficio…, ob. cit. 10 11

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de un tema cualquiera en historia, es preciso saber si hay documentos, cuántos son y dónde están»15. Junto a lo ya dicho, la interpretación de los documentos ha de ser un imperativo para todo historiador, y esta interpretación, entendida como hermenéutica, ha de comenzar por el conocimiento y uso de unas herramientas, que han de formar parte «de los conocimientos previos que debe tener el historiador también las disciplinas auxiliares, que resultaron del trabajo de muchas generaciones de eruditos. Se trata de disciplinas técnicas, que sirven, principalmente de apoyo a las actividades de la crítica externa de los documentos»16. Tras ello aún no ha concluido la interpretación, pues se ha de proseguir con un interrogatorio exhaustivo de los documentos17. Por lo tanto, y en ello se insiste en las Facultades de Historia, y desde los archivos se reclama, el historiador ha de saber cómo iniciar su trabajo en un archivo, y aún algo previo, en qué archivos y cuál ha de ser la concatenación de los mismos. «Así pues, ¿cómo se debería proceder? El primer y más importante requisito es ser consciente de las posibilidades y las limitaciones que presentan las fuentes. Por más interesante u original que pueda parecer un tema, carece de sentido dedicarle tiempo y energías si no ha sobrevivido la documentación necesaria»18. La formación de los usuarios de los archivos ha de ir aparejada a la importancia y número de los mismos, el usuario de un archivo ha de ser un especialista, por lo que se refiere a esa tipología de usuarios que quiere investigar –no indagar, o una palabra atroz, «bucear»— en el pasado histórico, pues se ha de considerar que «[…] uno de los rasgos que caracteriza a los Estados contemporáneos (y que aumenta en importancia según su potencia) es el volumen, densidad y eficacia organizativa de sus archivos históricos y la cuantía y formación de los investigadores y analistas que trabajan en ellos. No en vano, Cicerón ya había advertido a sus compatriotas romanos: Ignorar la historia es como permanecer siendo un niño toda la vida»19. Hoy en día desde diversas instancias y foros profesionales los archiveros insistimos sobre esta necesidad de formar usuarios en los archivos, facilitando por parte de éstos in-

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formación precisa pero también requiriendo el conocimiento básico de unas técnicas por parte de quienes se acercan a un archivo20. 2. El Siglo XIX y los Cambios en la Administración Pública y en la Producción de Documentos Tras el estudio previo de qué documentos, dónde están y qué preguntas pueden responder, el historiador se encontrará con el documento que necesita, y «en efecto, el documento es la constancia escrita del acontecer, es la huella de un determinado momento, de una postura concreta, de un hecho preciso. Es la memoria histórica de un pasado, que hay que conocer, tanto para potenciar los valores o hechos positivos a seguir, como para desechar los vicios o costumbres negativas a olvidar, es la memoria de la Historia, que debe guiar el caminar presente»21. El siglo XIX aportó numerosos cambios en la Administración Pública y en sus procedimientos y, por lo tanto, en la producción documental y en los documentos. Asimismo el uso de las fuentes documentales producidas en el siglo XIX requiere un conocimiento previo de las instituciones que las produjeron y de la forma de expedir estos documentos, de manera que el potencial usuario de estos recursos informativos pueda alcanzar un mayor índice de satisfacción en su consulta.

El uso de las fuentes documentales producidas en el siglo XIX requiere un conocimiento previo de las instituciones que las produjeron y de la forma de expedir estos documentos, de manera que el potencial usuario de estos recursos informativos pueda alcanzar un mayor índice de satisfacción en su consulta En la primera parte del siglo XIX, en los años de los intentos de revolución liberal-burguesa (1808-1837), existen cambios significativos en el funcionamiento y estructura de la Administración. En este periodo, y con la Constitución de

CARDOSO, C. F. S.: Introducción al trabajo de la investigación histórica, Barcelona, Crítica, 1989, p. 136. CARDOSO, C. F. S.: Introducción…, ob. cit., p. 137. 17 Llamamos interpretación (o hermenéutica) a la apreciación del contenido exacto y del sentido de un texto, a partir de las lenguas y de las convenciones sociales de la época en que fue compuesto. CARDOSO, C. F. S.: Introducción…, ob. cit. p. 145-146. 18 ELLIOTT, J. «El oficio…», ob. cit., p.8. 19 MORADIELLOS, E.: El oficio…, ob. cit., p. 15 20 CRUCES BLANCO, E.: «El servicio a los ciudadanos en los Archivos Históricos Provinciales. La documentación catastral en el Archivo Histórico Provincial de Málaga», en El Catastro: del Archivo a Internet, Madrid, 2005, pp. 10-13; CRUCES BLANCO, E.: «La divulgación en los archivos. El gran público y el derecho a conocer los archivos», en E. CRUCES y J. AQUESOLO (coords.): ¡Lo que hay que ver! La divulgación en el Archivo Histórico Provincial de Málaga: El «Documento del mes», Chiclana, 2007, pp. 13-24; Los Archivos: un servicio…, ob. cit. 21 CABRILLANA CIÉZAR, N.: Documentos notariales de Marbella (1536-1573). Archivo Histórico Provincial de Málaga, Sevilla, Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, 1990, p. 9. 15 16

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1812 a la cabeza, el concepto de «sociedad civil» se incorpora a las disposiciones que son aprobadas, de manera que libertad e igualdad son condiciones que definen esta sociedad civil, y ello se ve reflejado, por ejemplo, en la aparición del servicio militar obligatorio (1812), el intento de reparto de la contribución entre todos los españoles en proporción a sus facultades (1812), la promulgación de leyes generales como el Código Civil y el Código de Comercio y la introducción de procedimientos comunes en pleitos y juicios, sin contemplación de fueros diversos. Progreso material y una administración eficiente eran premisas de la sociedad liberal, patentes desde la Constitución de 1812, y que se van manifestando más contundentemente a partir de 1824, de hecho, para Cea Bermúdez las reformas administrativas eran «las únicas reformas susceptibles de producir la prosperidad inmediata, y Javier de Burgos compartía estas mismas ideas: esta fe en las virtudes curativas de una administración moderna»22. Para conseguir estos objetivos, «el territorio se dividió en provincias cuyas autoridades —ayuntamientos, diputaciones, jefe superior— representaban una graduación, sin que exista ninguna institución intermedia entre la provincia y el poder central». Con este estado unitario y centralizado se querían evitar desigualdades para que todos los ciudadanos fueran tratados de igual manera23. Diversas reformas administrativas encaminadas a conseguir un estado centralizado, alejado de las instituciones y prácticas absolutistas, tendentes a obtener recursos, se vieron reflejadas en las reformas en la Hacienda Pública que fueron, igualmente, importantes y renovadoras, entre otras cosas porque se necesitarán más recursos, ya que se entiende que el concepto de gastos, extraídos de la hacienda pública, han de atender las obras públicas, la asistencia social, el mantenimiento del culto y clero. Para todo ello, se acudió a una reforma fiscal, al establecimiento de unas rentas generales con nuevos conceptos recaudatorios, recayendo gran parte de estas nuevas opciones en Martín de Garay24. Para el estudio que aquí nos ocupa y debido a la importancia de la información suministrada por los documentos producidos por el Ministerio de Hacienda y por los órganos encargados de elaborar el Catastro, debemos recordar que los cambios en la Administración, aun considerando sus

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retrocesos, son, en cualquier caso imparables. Durante el reinado de Isabel II y la monarquía constitucional (1837-1868), se acomete la reforma fiscal y el arreglo de la deuda, aunque los cambios constantes en los titulares del Ministerio de Hacienda hacían difíciles la consolidación de cualquier cambio, existe una excepción, la del ministro Alejandro Mon y el logro de sus propuestas sobre la hacienda pública, especialmente la reforma fiscal, basada, principalmente en que «una misma persona contribuiría por diferentes conceptos. La principal actividad económica por su participación a la renta nacional era la agricultura y la figura fiscal más importante fue la contribución de inmuebles, cultivo y ganadería, que pretendía gravar la renta de los propietarios y los beneficios de los labradores»25. A partir de ello, surgen una serie de departamentos y de funciones nuevas que quedan reflejados en los documentos: el derecho de hipotecas, la función estadística, el registro de la propiedad, cuadernos de liquidaciones o amillaramientos, cartillas evaluatorias, estudios catastrales, contribución industrial y de comercio. Desde luego, en este período no debemos olvidar la desamortización inducida por Mendizábal (1836), aunque con posteriores ampliaciones propuestas por Madoz, pues desde el punto de vista documental e informativo la documentación que estas desamortizaciones producen es una constante fuente de diversos recursos informativos, abundantes y seriados. «Entre los muchos cambios revolucionarios acaecidos en el siglo XIX, uno de los de mayores consecuencias económicas y sociales fue la transformación que experimentaron los sistemas de comunicación»26: carreteras, ferrocarriles, puertos, comunicación por telégrafo. Entre ellas se ha de recordar, por la implicación directa en el caso que nos ocupa, la creación y existencia de la Compañía de Ferrocarriles Andaluces27. Asimismo, como una de las novedades administrativas que suponen cambios estructurales y una gran producción documental, se ha de recordar que «el estado liberal habrá de asumir, pese a su pretendida inhibición teórica, dos nuevas funciones de excepcional importancia como son la educación y la asistencia social». En primer lugar, se acuña el término «instrucción pública» como un servicio que el Estado tiene la obligación de prestar28.

CARR, R.: España. 1808-1975, Barcelona, 1996, p. 198. ARTOLA, M.: La burguesía revolucionaria (1808-1874), en Historia de España dirigida por Miguel Artola, Madrid, 1990, pp. 84-85. 24 Ibídem, pp. 91, 97. 25 ARTOLA, M.: La burguesía…, ob. cit., pp. 117, 220. 26 Ibídem, p. 232. 27 CRUCES BLANCO, E.: «La documentación para la historia del ferrocarril conservada en el Archivo Histórico Provincial de Málaga (1861-1998)», en Transportes, Servicios y Telecomunicaciones, 11, 2006, pp. 165-186. 28 ARTOLA, M.: La burguesía…, ob. cit., p. 251 22 23

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Y desde luego, para los aspectos formales de los documentos, la tramitación de ellos, la regulación del expediente administrativo, y la comprensión de los procedimientos, no debemos olvidar la «revolución» que supuso la denominada «Ley Azcárate» –1889—, la Ley de Bases del Procedimiento Administrativo, fruto, como otras tantas reformas administrativas, de un miembro de la Institución Libre de Enseñanza, Don Gumersindo Azcárate29, que quizá debería ser el inicio de estudio de cualquier investigador que quiera trabajar con fuentes documentales del siglo XIX. Los cambios analizados repercuten en los archivos: se crea el Archivo Histórico Nacional, el Archivo General Central y el Cuerpo Facultativo de Archiveros, en 1858, asimismo esta preocupación se percibe en los municipios, pues los archivos municipales aparecen citados como tales y al frente de ellos un archivero, entre otros motivos como resultado de los procesos desamortizadores, que «obligó a tener especialmente localizados los títulos de uso y propiedad que afectaban a los bienes comunales de los pueblos», como bien explicaba Francisco López, archivero de Marbella, hace unos años30. Todo lo expuesto puede ser constatado para el caso de Marbella, ya que el año 1865 es notable para el archivo municipal pues se decide su organización y el nombramiento de un archivero, aunque hasta los años cuarenta del siglo XX no se renueve el interés por el archivo31. Estas nuevas estructuras administrativas, las nuevas funciones asumidas por el Estado, la consecución de normas de diverso rango que permitan regular la práctica administrativa, implican que estas disposiciones siempre mencionen tanto el procedimiento administrativo a seguir como los documentos que estructuran ese procedimiento; en general, se adoptan diversas medidas y disposiciones para dar formalidad al documento, de manera que el expediente sea una garantía y una manera de «localizar responsabilidades y garantizar, mediante la firma, la autenticidad de las resoluciones»32. En general, podríamos considerar que surgen nuevos procedimientos y, por ello, nuevos documentos y junto a ello un aumento considerable de la producción documental. Y como ya hemos indicado, en este

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contexto preocupado por los procedimientos y por los aspectos formales de los documentos, se ha de incardinar tanto la creación del Cuerpo Facultativo de Archiveros (1858) como la creación del Archivo General Central, todo ello englobado en el lema de la Unión Liberal: «más administración y menos política»33. La importancia de la preparación y expedición de documentos adquiere un rango necesario, no sólo para los funcionarios, sino para cualquiera que deba o quiera comunicarse con la Administración Pública, de manera que aparecen obras como «El oficinista instruido o práctica de oficinas reales»34 y desde luego en este contexto no debemos olvidar la magnífica obra impulsada por Martínez Alcubilla35. 3. Los Documentos Perdidos En este momento debemos recordar también aquellos documentos perdidos y que nunca más volverán a suministrar la información que tal vez hoy estemos buscando. En todo momento y lugar, incluso hoy en día, la pérdida de documentos obedece a muchos factores: la desidia, el olvido, el abandono, que perjudican especialmente a una información que debería perdurar en un soporte muy frágil: el papel. Pero junto a ello y la incuria del tiempo no debemos olvidar la destrucción sistemática e intencionada de documentos —y hoy en día las noticias de prensa nos acercan cotidianamente a este tipo de hechos—. La provincia de Málaga, especialmente ha sufrido estas destrucciones sistemáticas de documentos36. Nicolás Cabrillana, haciendo una reflexión sobre la elaboración del Censo de Archivos de 1983, exponía: «[…] por desgracia, hay que hacer constar aquí que los archivos municipales fueron quemados por ignorantes y malévolos durante la guerra civil de 1936-1939, otros sufrieron pérdidas irreparables durante la década de los cuarenta, pues, al parecer, algunos Ayuntamientos, obedeciendo órdenes superiores, vendieron parte de sus fondos como papel viejo. Ha habido secretarios y alcaldes que han prestado importantes documentos a eruditos locales o

RIVERO ORTEGA, R.: El expediente administrativo. De los legajos a los soportes electrónicos, Madrid, Aranzadi, 2007, pp. 67-68. LÓPEZ SERRANO, F. de A.: «Fuentes documentales para el estudio de la Historia Moderna y Contemporánea en Marbella», en I Jornadas de Patrimonio Histórico Local de Marbella, Marbella, Asociación Cilniana, 1999, p. 87 31 Ibídem, p. 88-89. 32 RIVERO ORTEGA, R.: El expediente…, ob. cit., p. 59. 33 Ibídem, 60-61. 34 HENRY, Á. A.: El oficinista instruido o práctica de oficinas reales, Madrid, 1813, [Mariluz Urquijo, J. M. (ed.), Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2000]. 35 MARTINEZ ALCUBILLA, M.: Diccionario de la Administración, 1877-1880, Madrid. 36 CRUCES BLANCO, E.: «La Guerra Civil y los archivos en la provincia de Málaga: la destrucción de los símbolos», en E. CRUCES y J. AQUESOLO (coords.): Los años convulsos. 1931-1942. Documentación del Archivo Histórico Provincial de Málaga, Cádiz, Junta de Andalucía, 2006, pp. 13-29. 29 30

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forasteros, que no han devuelto, perdiéndose por este procedimiento ilegal privilegios de Villazgo, libros de repartimiento, tomos del llamado Catastro de Ensenada, y otros documentos de capital importancia para la historia local y nacional»37.

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halla este ayuntamiento sin ordenes ni instrucciones para la dirección y manejo de dichos ramos […]»39.

Sobre la destrucción del archivo municipal hay más testimonios en las actas capitulares (17 de junio de 1820) y a través de los protocolos notariales conservados en el Archivo Histórico Provincial de Málaga: 1844 y 184840. Igualmente en 1909 el archivo municipal sufre otra desaparición de documentos debido al enfrentamiento mantenido entre el consistorio y el médico local, de manera que el «12 de mayo la secretaría municipal fue invadida por un grupo de personas que, al parecer, mostraban así su solidaridad con el médico municipal, que sería destituido días después. Se destruyó buena parte de la documentación de índole económica del archivo […]»41. Probablemente el Archivo Municipal de Marbella también sufriera la pérdida de documentos por mor de las disposiciones que tras la Guerra Civil fueron dictadas para conseguir pasta de papel42. Asimismo, se ha perdido un importante patrimonio documental producido por instituciones privadas y por individuos; recordemos la manera fortuita de recuperación de la documentación del Hospital Bazán o la probable pérdida de la documentación de la colonia «El Ángel»43. III. Las Demarcaciones Administrativas

El Archivo Municipal de Marbella sufrió pérdidas por estas causas, y otras atribuidas a los franceses y otras a pérdidas posteriores pues Vázquez Otero menciona en 1966 «documentos importantes actualmente perdidos, como las Actas Capitulares del siglo XVIII» (en el libro de este autor Pueblos Malagueños, Tomo 2, Málaga, 1966, pp. 141-158)38. Pero estas destrucciones se remontan a centurias anteriores: en el acta de la sesión capitular del 18 de diciembre de 1812 se hace mención a la desaparición del archivo municipal como consecuencia de la estancia de las tropas francesas: «[…] quedaron destruidos todos los papeles de este Archivo, y los que existían en las oficinas publicas, de modo que se

1. Provincias y otras demarcaciones La reordenación administrativa era una necesidad perentoria para el nuevo concepto de Administración que el Estado del siglo XIX requería, para ello se partía de los intentos llevados a cabo en el siglo XVIII cuando se produce la división del territorio nacional en provincias, «antes de las reformas llevadas a cabo por Carlos III existían más de treinta demarcaciones, divididas a su vez en partidos, merindades, hermandades, cuadrillas, valles, etc. La reforma tenderá a una división más regular y uniforme, dotando a las nuevas provincias de una superficie análoga y parecido número de partidos, de tal manera que quedase superada la anacrónica división anterior, dictada más por imperativos históri-

CABRILLANA CIÉZAR, N.: Documentos…, ob. cit., p. 11. Ibídem, p. 11. 39 LÓPEZ SERRANO, F. de A.: «Fuentes…», ob. cit., p. 85, nota 6. 40 Archivo Histórico Provincial de Málaga (AHPM), Leg. P.4.941, fol. 356, citado en LÓPEZ SERRANO, F. de A.: «Fuentes …», ob. cit., p. 87, nota 9. 41 Ibídem. 42 Para la provincia de Málaga ha sido estudiado el caso de Archidona: ESPEJO LARA, J. L.: «Un expediente de expurgo de documentación del Archivo Municipal de Archidona (Málaga), 1943-1944”, en E. CRUCES y J. AQUESOLO (coords.): Los años convulsos…, ob. cit., pp. 79- 82. 43 Con respecto a la colonia El Ángel, en el momento de la destrucción de parte de sus edificios en 1995 parece ser que se quemaron bastantes «papeles». CASADO BELLAGARZA, J. L.: «El Patrimonio Histórico Industrial del Municipio de Marbella», en I Jornadas de Patrimonio,…, ob. cit., p. 226, nota 77. 37 38

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Nomenclator I. En él aparecen los nombres de los pueblos agrupados por las divisiones administrativas de 1787 Fuente: Censo de Floridablanca 1787. Málaga, Medir, INE, 1986, p. XVIII

cos y topográficos que por razones de lógica administrativa»44. Las reformas de la Administración del siglo XIX pretenden, asimismo, mejorar la relación del súbdito que ya es ciudadano con los poderes públicos, «la igualdad ante la administración exige que todos los individuos se organicen a nivel local de acuerdo con un mismo tipo de institución, y que entre el ciudadano y el poder exista una misma cadena de instituciones, de forma que ninguno de los primeros resulte perjudicado por la necesidad de realizar mayores trámites para obtener la satisfacción para sus demandas o que en dirección contraria, se encuentre más alejado que otros a la hora de recibir los servicios públicos […] Esta es la razón que explica la, desde otra perspectiva, sorprendente dedicación del poder revolucionario a la tarea administrativa de realizar una división provincial»45. Y en la mente de todos aparecerá en primer lugar las reformas acometidas por Javier de Burgos y su

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intento de configurar una planta administrativa racional. Junto a ello se ha de tener presente la Instrucción para el gobierno económico-político de las provincias –Ley de 1813, renovada en 1823— que determinó las competencias de los ayuntamientos, diputaciones y la de los jefes políticos46. La división del territorio español en provincias, demarcaciones que pretendían el alejamiento de la división de los antiguos reinos, ya fue acometida en el siglo XVIII; en 1785, Floridablanca procede a establecer la división de España en cuarenta provincias, aunque la Real Orden tiene fecha de 1789. Esta división no mejoró la confusión de la división territorial y será diferente a la planteada en la segunda mitad del siglo XIX, porque entre otros problemas, aún persistía la existencia de divisiones entre villas de realengo, abadengo, señoríos y órdenes militares47. Los cambios que se pretenden en la división administrativa de España tuvieron sus antecedentes en el reinado de Fernando VI, pero desde el inicio de la nueva centuria ya se propugna una nueva y diferente estructura administrativa y territorial. En 1822 el mapa español quedó estructurado en cincuenta y dos provincias y tras ello se aportarán las medidas propugnadas por Javier de Burgos y aprobadas mediante el decreto de 30 de noviembre de 1833 por el que se estableció la vigente división del territorio como base de una nueva administración48. 2. La Creación Administrativos

de los

Municipios. Los Partidos

La Administración Municipal también se ve inserta en estos cambios del siglo XIX y por lo que a los documentos y los archivos se refiere se ha de tener en cuenta que «la revolución liberal intenta, entre otros proyectos, modernizar el funcionamiento de la Administración […] algunas reformas institucionales arraigan, como la introducción de la figura de los secretarios de Ayuntamiento, en sustitución de los escribanos municipales»49. La división en provincias implicó «el desarrollo de este modelo, lo que supuso que en años posteriores se sucedan un buen número de instrucciones de tipo legal que, en lo esencial, se ajustaron a la publicación de disposiciones relacionadas con agregaciones y separaciones de poblaciones de una a otra provincia,

GARCÍA MARÍN, J. M.: La reconstrucción de la Administración territorial y local, Madrid, Instituto Nacional de la Administración Pública, 1987, p. 15. 45 ARTOLA, M.: La burguesía…, ob. cit., pp. 88-89 46 Ibídem, p. 90. 47 GARCÍA MARÍN, J. M.: La reconstrucción…, ob. cit., pp. 17-18. 48 SANZ SAMPELAYO, J.: Ordenación…, ob. cit., pp. 15-16, 18. 49 RIVERO ORTEGA, R.: El expediente…, ob. cit., p. 59. 44

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o bien concernían a la creación o supresión de Ayuntamientos»50. Con respecto a Marbella debemos recordar que la Intendencia de Granada estaba formada por 20 partidos, entre ellos el de Marbella, el cual tenía una superficie de 444,94 km2 con una ciudad, una villa y dos lugares51. Por ello la documentación, en diversas ocasiones, responderá a estas unidades administrativas y no al propio municipio, sin olvidar que en algún momento la estructura municipal dependió de prefecturas y subprefecturas52. 3. Planta Judicial En el siglo XIX se reformó la administración de justicia, de manera que se crean nuevos tribunales, se intentó eliminar la práctica del tormento y la desaparición del tribunal de la Inquisición, y en definitiva, lo que se procuró fue la separación de poderes entre el judicial y el gubernativo. El territorio de cada Audiencia se dividió en partidos judiciales con un juez de primera instancia a la cabeza del mismo, mientras que los alcaldes constitucionales conservan algunas funciones judiciales, aunque mínimas53. El Decreto de 26 de enero de 1834 divide el territorio nacional, desde el punto de vista judicial, en quince Audiencias o Tribunales de territorio, englobando cada una de ellas varias provincias54, estando la provincia de Málaga incluida en la Audiencia Territorial de Granada, por lo que la búsqueda de documentos relativos a ciertas cuestiones judiciales, con respecto al ámbito geográfico aquí analizado, deberán hacerse en los archivos de esta Audiencia Granadina. En 1812 son especificadas las competencias de los jueces de partido y con ello el establecimiento de la planta judicial basada en estas unidades básicas de la administración de justicia55, aunque no será hasta 1834 cuando las provincias queden divididas en partidos judiciales56. En este asunto relacionado con la organización judicial y la posterior búsqueda de documentos, se ha de recordar que el partido de Marbella dependió del partido de Ronda en diversos momentos57.

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4. Distritos Notariales Igualmente ha de ser tenida en cuenta otra división administrativa, en este caso la que organiza la Fe Pública notarial, tanto en la época de las escribanías públicas, como posteriormente con la transformación de estas oficinas de expedición de fe pública en notarias, tras la Ley del Notariado de 28 de mayo de 1862, la organización registral se estructura en distritos. Marbella fue cabeza de distrito desde el momento de la incorporación de la ciudad a la Corona de Castilla, lo cual ha supuesto la existencia de un fondo seriado de protocolos notariales desde el siglo XVI hasta nuestros días, si bien, las actas de estos protocolos lo son también con referencia a las poblaciones que de este distrito notarial dependían. 5. Otras Divisiones Administrativas El Distrito Forestal, la Jefatura de Carreteras, los sistemas de repoblación y de intentos de reforma agraria, las cuencas y redes hidrográficas, todo ello implica que existan demarcaciones que no coinciden ni con la provincia ni con la planta judicial –muchas veces ésta empleada para otras divisiones funcionales en la Administración Pública— lo que supone que la búsqueda de fuentes documentales relativas a una ciudad o zona en concreto –como el caso que aquí estudiamos— deba tener en cuenta estas divisiones para que los documentos puedan ser encontrados. 6. Las «Comarcas». Entidades Singulares Asociadas Para el caso de Marbella, debemos recordar que en numerosas ocasiones los documentos que un investigador desea encontrar van a estar organizados y encuadrados en entidades administrativas menores, y para el caso de Marbella existen diversas entidades singulares: Castillo de Sabinillas, la Roldana, Alcorrín, Martagina, Manilva, Pedraza, San Luis de Sabinillas, Alicate, Fábrica de Azúcar de San Pedro, Los Manchones, Las Chapas, San Pedro Alcántara, Guadalmina, Albariza, Guadaiza, El Ángel, La Concepción, Nagüeles58. La localización de

SANZ SAMPELAYO, J.: Ordenación…, ob. cit., p. 21. Ibídem, pp. 86, 91 52 LÓPEZ GÓMEZ, P.: «75 aniversario de la creación de los Archivos Históricos Provinciales. Pasado, presente y futuro (19312006). Origen y evolución de los Archivos Históricos Provinciales», Boletín ANABAD, LVII, 1, 2007, p. 13. 53 ARTOLA, M.: La burguesía…, ob. cit., pp. 87, 88. 54 SÁNCHEZ–ARCILLA BERNAL, J.: Historia de las instituciones político-administrativas contemporáneas (1808-1975), Madrid, Dykinson, 1994, p. 274. 55 SÁINZ GUERRA, J.: La administración de justicia en España (1810-1870), Madrid, Universidad Complutense, 1992, p. 175 y ss. 56 SÁNCHEZ–ARCILLA BERNAL, J.: Historia de las instituciones…, ob. cit., p. 274. 57 «[…] numerosos testimonios revelan la subordinación, en distintos momentos y circunstancias, de este término al Partido de Ronda». SANZ SAMPELAYO, J.: Ordenación…, ob. cit., p. 154 58 NATERA RIVAS, J. J.: «Agua y poblamiento en la Costa del Sol Occidental», en A. SERRANO LIMA; F. LÓPEZ GONZÁLEZ y F. de A. LÓPEZ SERRANO (coords.): Aqua Nostra…, ob. cit., p. 54. 50 51

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los documentos, por lo tanto, deberá tener en cuenta estas demarcaciones. 7. La Administración Militar No debemos olvidar, asimismo, los cambios acaecidos durante el siglo XIX con respecto a la división territorial militar, no sólo por la importancia de estas fuentes documentales para asuntos específicos militares, sino porque la actuación de los ingenieros militares en aspectos civiles supone que la documentación militar sea casi de imprescindible consulta para muy diversos temas. La división territorial militar en el siglo XIX «está íntimamente relacionada con la distribución del ejército y marca la acción del poder militar para la intervención en las operaciones de su circunscripción y sobre los individuos sometidos al fuero de guerra»59. En 1841, en las provincias donde no residiese un capitán general se estableció la existencia de un comandante militar de provincia, con cargo de brigadier o coronel, y tras la aparición en 1849 de los gobernadores civiles, en 1852 el comandante militar pasó a ser denominado gobernador militar. Según el decreto de 27 de enero de 1822 la Península e Islas se dividen en Distritos, perteneciendo la provincia de Málaga al Distrito de Granada (junto a las provincias de Almería, Jaén, Granada y presidios de África). No obstante esta estructura y división cambió durante el siglo XIX en diversas ocasiones60. La búsqueda de documentos referentes a Marbella tiene que ser ampliada, por lo tanto a las diversas demarcaciones, distritos y plantas que a lo largo del tiempo han gestionado asuntos sobre esta localidad y su tierra: pero igualmente la búsqueda de información sobre Marbella ha de tener en cuenta que esta ciudad «ha sido tradicionalmente el centro administrativo de una comarca que comprendía varios términos municipales de la actualidad: Estepona, Benahavís, Ojén e Istán han tenido vínculos directos con nuestra localidad hasta el momento de sus demarcaciones, y desde el punto de vista de la administración de justicia hasta fechas mucho más recientes, lo que hace que la información concerniente a nuestro municipio aparezca en otras fuentes relacionadas con estas actividades y en estas mismas ciudades y sus archivos. Al igual que en Ronda, con la que Marbella compartía corregimiento y a cuya administración militar estuvo adscrita durante un buen período61. Recordemos, por ejemplo, que

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al tratar de las minas no podemos limitarnos a los límites administrativos del municipio marbellí, ya que los yacimientos mineros no entienden de fronteras y abarcan territorios de los pueblos vecinos»62.

La búsqueda de documentos referentes a Marbella tiene que ser ampliada a las diversas demarcaciones, distritos y plantas que a lo largo del tiempo han gestionado asuntos sobre esta localidad y su tierra IV. Documentación para el Estudio de Marbella. La Documentación Conservada en el Archivo Histórico Provincial de Málaga La elaboración de una guía de fuentes es siempre una cuestión delicada desde la perspectiva de un archivero porque ningún investigador querrá la misma información, ni indagará sobre un mismo tema, de manera que las guías de fuentes son susceptibles de ser ampliadas y modificadas, y, desde luego, han de ser elaboradas y observadas con un carácter orientador, pues nunca pueden sustituir el trabajo de búsqueda que ha de realizar el investigador. En cualquier caso la guía de fuentes, como todo catálogo de documentos, no puede evitar cierta subjetividad. Por otro lado, las tendencias historiográficas cambian, las modas también imperan en las formas de abordar los estudios históricos, y los documentos que ayer se consideraban fundamentales para una metodología y análisis concreto hoy no son tan deseados, y, por lo tanto, ¿qué puede deparar el futuro? Con respecto al uso de las fuentes documentales y cómo han sido y son interrogadas, al menos para la Edad Moderna y Contemporánea en España, pueden ser analizados estudios recientes63. Asimismo, una guía de fuentes, como el esbozo que aquí se presenta, cuando se realiza con respecto a un archivo vivo, es decir, con un ingreso permanente de fondos documentales, pronto puede quedar modificada. En todo caso, la elaboración de una guía de fuentes, bien por los archivos bien por los propios investigadores, antes de comenzar cualquier trabajo de investigación debería ser un

HERMOSO DE MENDOZA BAZTÁN, M. T.: «La división territorial militar en los siglos XIX y XX», Boletín Informativo Sistema Archivístico de Defensa, 14, diciembre 2007, p. 4. 60 Ibídem, pp. 4, 5-9. 61 LÓPEZ SERRANO, F. de A.: «Fuentes…», ob. cit., p. 109. 62 CASADO BELLAGARZA, J. L.: «El Patrimonio…», ob. cit., p. 211. 63 SÁNCHEZ MARCOS, F.: «La historiografía sobre la Edad Moderna», en J. ANDRÉS-GALLEGO (coord.): Historia de la Historiografía española del siglo XX, Madrid, Encuentro, 2003, pp. 123-188. 59

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requisito imprescindible, como elemento básico de la necesaria planificación del trabajo científico64. Asimismo cualquier guía de fuentes debe tener en cuenta que el objetivo de la investigación socio-histórica puede tener cuatro planos: el de la secuencia temporal, el del espacio o espacio socio-histórico, el de la sociedad global o el de los fenómenos socio-históricos particulares; y ello se puede abordar desde una o varias aproximaciones: la espacial, la cronológica o la sistemática65, y en función de estos parámetros podrán ser elaboradas diversas guías. No obstante el objetivo del presente análisis ha de ser amplio y como tal se expresa en las menciones a los diversos fondos documentales que van a ser mencionados. Y aunque del Archivo Histórico Provincial de Málaga nos hemos de encargar en estas líneas debemos recordar que los documentos que conservan una información complementaria se custodian en otros archivos. En primer lugar en el Archivo Municipal de Marbella. Por suerte ya son diversos los estudios de-

La ciudad de Marbella, 1752 Fuente: Archivo Histórico Provincial de Granada (Real Chancillería), «Autos, respuestas generales y mapa resumen de Marbella», Hacienda, Administración de Renta

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dicados a exponer la documentación conservada en este archivo y a ellos nos remitimos66. La historia del Archivo Municipal de Marbella cuenta con diversas noticias bien documentadas sobre su existencia desde 1763 y, por lo tanto, el tipo de documentación que se conserva67. Asimismo son numerosos los trabajos de investigación publicados que tienen como referencia fundamental el uso de las fuentes documentales conservadas en el Archivo Municipal. El estudio e investigación sobre Marbella en el siglo XIX ha de ser acometido con la búsqueda y análisis de fuentes documentales en diversos archivos españoles, y sobre esta guía de fuentes han sido elaborados unos trabajos68, aquí sólo recordaremos algunos de estos archivos cuya consulta es imprescindible. En primer lugar, el Archivo Histórico Nacional pues a partir del siglo XVIII la documentación que generó la administración pública se conserva en esta institución69. Asimismo, son ya diversos los trabajos de investigación que han recurrido al Archivo del Condado de Luque, conservado en la Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional70, «fondo absolutamente imprescindible para el estudio de Marbella desde los momentos inmediatos a la conquista […]» en relación con el Conde de Cifuentes y sus disputas con el concejo marbellí71. Así pues la consulta de este Archivo señorial permite un conocimiento de lo ocurrido en Marbella a lo largo del siglo XIX en relación a las cuentas y administración de bienes entre otros lugares en Marbella, Estepona, Benahavís y Parauta72. El siglo XIX está igualmente bien representado en la documentación conservada en el Archivo General de la Administración pues en esta institución son ingresados los documentos producidos por todos los Ministerios y otros órganos de carácter central de la Administración Pública. No olvidamos, evidentemente, el Archivo General de Simancas aunque para la época que aquí nos ocupa sea menor el número de documentos conservados en el mismo, aunque este archivo ha de ser siempre una referencia necesaria para todo historiador pues es el Archivo

«Planificar una investigación es, en alguna manera, prever los momentos cognoscitivos y técnicos por los que el trabajo habrá de pasar». AROSTEGUI, J.: La investigación…, ob. cit., p. 362. 65 Ibídem, p. 365 66 LÓPEZ SERRANO, F. de A.: «Fuentes…», ob. cit., pp. 79-135; PRIETO BORREGO, L.: «Catalogación de los fondos municipales de los siglos XVIII-XIX». Cilniana, 2, 1982, pp. 24-29. 67 Para la consulta de los fondos de este Archivo vid. Censo de Archivos. http://www.juntadeandalucia.es/cultura/aga/censara. 68 LÓPEZ SERRANO, F. de A.: «Fuentes…», ob. cit., pp. 79-135; SÁNCHEZ MAIRENA, A.: « Fondos documentales y archivos de la administración de justicia y de la fe pública en la Costa del Sol. Partidos judiciales de Marbella y Estepona», en II Jornadas de Patrimonio Histórico Local de Marbella, Marbella, Asociación Cilniana, 2000, pp. 71- 149. 69 El Archivo Histórico Nacional cuenta con diversos instrumentos de descripción publicados, igualmente su contenido puede ser consultado en http://www.mcu.es/archivos/CE/PARES.html. 70 MORENO FERNÁNDEZ, F. J.: «Marbella y el agua. Un problema histórico», en A. SERRANO LIMA; F. LÓPEZ GONZÁLEZ y F. de A. LÓPEZ SERRANO (coords.): Aqua Nostra…, ob. cit., p. 165. 71 LÓPEZ SERRANO, F. de A.: «Fuentes…», ob. cit., pp. 111-112. 72 Sección Nobleza. Archivo Histórico Nacional. Condado de Luque. Administración de bienes y archivo. Signaturas: C.108.D.157; C.34 D.176-208; C.19 D. 1-42; C. 217 D. 202-203; C. 166 D. 309-349; C. 190 d. 1-310; C. 19 D. 66-99; C. 19 D. 43-44; C. 63 D.1-2; C. 101 D. 230-231; C. 106 D. 1-27; C. 107 D. 1-52. PARES. Portal de Archivos Españoles: [http://pares.mcu.es]. 64

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General de la Corona de Castilla, en el que se conserva, como referencia cercana al período aquí estudiado, «Las Respuestas Generales» del Catastro del Marqués de la Ensenada73. En esta referencia sucinta de archivos con documentos necesarios para el estudio histórico de Marbella en el siglo XIX no se han de olvidar los documentos existentes en el Archivo de la Real Chancillería de Granada. 1. El Archivo Histórico Provincial de Málaga: 75 Años de Existencia Son ya numerosos los trabajos que han abordado qué es, qué contiene y para qué sirve el Archivo Histórico Provincial de Málaga74, y considero que quizá su única presentación debería ser aquella que el Consejo Internacional de Archivos hace para todos los archivos: un archivo constituye la memoria de las naciones y de las sociedades, modela su identidad y son la piedra angular de la información de la sociedad75. No obstante, para conocer qué fondos son custodiados en el Archivo Histórico Provincial de Málaga se ha de hacer una referencia a la historia de estos archivos, una trayectoria ya larga pues el año 2007 cumplieron sus setenta y cinco años, en cierto modo un tiempo corto, cuando de Historia hablamos. Los Archivos Históricos Provinciales son fruto de la actividad de la II República en relación con la defensa del patrimonio histórico, en aquellos momentos «patrimonio nacional», en el cual los documentos y los archivos hallaron su lugar. Son pues estos archivos producto de los próceres instruidos en la Institución Libre de Enseñanza76

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pero, asimismo, son la evolución de la preocupación que los documentos y los archivos generaban en el entorno no tanto científico y cultural, sino en la organización de la Administración Pública y la práctica administrativa, y ello se pone de manifiesto en que el Decreto de creación de estos archivos, de 12 de noviembre de1931 (Gaceta de Madrid, 14 de noviembre de 1931), es pergeñado y aprobado por dos ministerios, el de Justicia (del que era titular don Fernando de los Ríos) y el de Instrucción Pública y Bellas Artes (del que lo era don Marcelino Domingo). Desde el principio, los Archivos Históricos Provinciales quedaron vinculados al servicio del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, así como los Archivos de las Audiencias77. Una vez finalizada la Guerra Civil, un Decreto de 12 de Enero de 1939 vuelve a restablecer en todo su vigor el Decreto del año 1931. Pero ya que del siglo XIX tratamos, se ha de recordar que la creación de los Archivos Históricos Provinciales es una pieza más del interés que los archivos habían ido cobrando desde la segunda mitad de esta citada centuria, como ya hemos indicado78. Sobre las funciones de estos archivos, su utilidad y la legislación que les afecta han sido publicados recientemente numerosos trabajos fruto del aniversario de los setenta y cinco años de existencia ya mencionados79. Asimismo son diversos los estudios que han visto la luz relacionados con la historia del Archivo Histórico Provincial de Málaga y ya son, igualmente, diversos los instrumentos de descripción publicados. Debido a esta ya larga trayectoria, el Archivo Histórico Provincial de Málaga es una

LÓPEZ SERRANO, F. de A.: «Fuentes…», ob. cit., p. 110. «Archivo Histórico Provincial de Málaga», en Guía de los Archivos Estatales Españoles. Guía del Investigador, Madrid, Ministerio de Cultura, 1984. pp. 87-88, 2ª ed.; «Archivo Histórico Provincial de Málaga», Archivum, V, 1995, pp. 78; CABRILLANA CIÉZAR, N.: «Guía del Archivo Histórico Provincial de Málaga», Boletín de Archivos, 8, mayo-agosto 1980, pp. 177-180; CABRILLANA CIÉZAR, N.: «El Archivo Histórico Provincial de Málaga. Los protocolos notariales y su importancia para la investigación», Ciencias y Letras. Revista del Colegio de Doctores y Licenciados, 6, 1984, pp.83-99; CRUCES BLANCO, E.: «El Archivo Histórico Provincial de Málaga: uso administrativo y uso para la investigación científica», Jábega, 89, 2001, pp. 83-90; CRUCES BLANCO, E.; ACUÑA, E. y LOBILLO, D.: Inventario de la documentación notarial conservada en el Archivo Histórico Provincial de Málaga. (1496-1900), Sevilla, Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, 1ª Edición en CD-Rom; CRUCES BLANCO, E.: «Los archivos municipales de la Provincia de Málaga», Jábega, 92, 2002, pp. 51-60; DURÁN GIMÉNEZ, E.: «El Archivo Histórico Provincial de Málaga», Ciclo de conferencias: Archivos y Documentos en la ciudad de Málaga, Málaga, 1998 pp. 29-41; DURÁN GIMÉNEZ, E.: «El Archivo Histórico Provincial de Málaga», en AA. VV.: Guía de los Archivos Históricos Provinciales de Andalucía, Sevilla, Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, 2000, pp. 113-126; HERRERAS MAGDALENO, D.: «Archivo Histórico Provincial de Málaga», Boletín de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas, vol. X, 64, Madrid, 1962, pp. 110-111. 75 Consejo Internacional de Archivos: «[…] Archives constitute the memory of nations and of societies, shape their identity, and are a cornerstone of the information society». 76 CRUCES BLANCO, E.: «El Archivo Histórico Provincial de Málaga: uso administrativo…», ob. cit. 77 LÓPEZ GÓMEZ, P.: «75 aniversario…», ob., cit., p. 18. 78 R. D. de 17 de julio de 1858, que crea el Cuerpo Facultativo de Archiveros y Bibliotecarios, la Junta Superior Directiva de Archivos y Bibliotecas y el Archivo General Central de Alcalá de Henares; el R. D. de 28 de marzo de 1866, de creación del Archivo Histórico Nacional, y la ley 30 de junio de 1894, por el que se dispone que los archivos, bibliotecas y museos dependientes de la presidencia del Consejo de Ministros, o de los Ministerios de Fomento, Hacienda, Gobernación, Gracia y Justicia y Ultramar, así como el Registro General de la Propiedad Intelectual, el depósito de libros del Ministerio de Fomento y los demás centros de naturaleza análoga serán servidos por miembros del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. LÓPEZ GÓMEZ, P.: «75 aniversario…», ob. cit., p. 17. 79 OCAÑA LACAL, D.: «Los Archivos Históricos Provinciales en la legislación. Evolución y perspectivas en su setenta y cinco aniversario», Boletín ANABAD, LVII, 1, 2007, pp. 261-282; DE LA CRUZ HERRANZ, L. M.: «Los Archivos Históricos Provinciales en su 75º aniversario: balance y análisis de sus publicaciones», Boletín ANABAD, LVII, 1, 2007, pp.163-220. 73 74

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institución básica para abordar los estudios de Historia Moderna y Contemporánea80. Para ello, los archivos facilitan una información fundamental sobre los fondos que conservan mediante el Cuadro de Clasificación81. Sin embargo se ha de señalar que el Archivo Histórico Provincial de Málaga es una institución viva en muchos aspectos, entre ellos porque es un archivo abierto, es decir, anualmente ingresa documentos de diversas procedencias, y, por otro lado, porque el uso de sus instalaciones y de la documentación en él conservada es permanente. Ambos aspectos son evidentes como lo demuestran los datos que mensual y anualmente son elaborados; además se ha de destacar que tanto los ingresos como la atención a los usuarios presentan un incremento exponencial desde hace ya algunos años. Para ello baste exponer algunos indicadores: • Número de ingresos y los metros lineales que ello supone durante el período 20042007: 7.820. • Número de consultas realizadas en 2007, según tipo de usuarios:

• Préstamos administrativos realizados en el período 2004-2007: 1.079. Porque se ha de destacar que la documentación conservada en el Archivo Histórico Provincial de Málaga, producida en el siglo XIX por diversos organismos de la Administración Pública y que aquí analizamos como fuentes documentales necesarias para hacer historia, son, por otro lado, consultadas con relativa frecuencia con un valor administrativo, si no el mismo con el que fueron producidas, sí con otra finalidad administrativa, en definitiva siempre abocada a demostrar derechos e intereses bien de las propias Administraciones Públicas bien de los ciudadanos.

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2. Breve Guía de Fuentes en el Siglo XIX

para el

Estudio

de

Marbella

Una de las principales funciones de un archivo es la de difundir los documentos que en el mismo se conservan, y dentro de esta esencial encomienda se puede insertar esta breve guía de fuentes que seguirá la estructura del Cuadro de Clasificación del Archivo. 2.1. Archivos Judiciales. Documentación Judicial La documentación conservada en el Archivo Histórico Provincial de Málaga procedente de los diversos órganos judiciales de la provincia es numerosa y el ingreso de documentos es permanente. La complejidad de esta documentación, no sólo para el archivero sino también para el usuario de la misma, deriva de los constantes cambios relativos a la planta judicial, lo cual supone adquirir un conocimiento previo sobre qué órgano judicial pudo producir aquellos documentos que interesan para una localidad concreta, como es el caso que aquí nos ocupa82. La aparición de los jueces de primera instancia o de partido, desde 1812, «es el fundamento del sistema judicial liberal y su instalación definitiva supuso la ruptura con el esquema de la justicia absolutista»; estos jueces asumirán competencias en asuntos civiles y asuntos criminales83, lo que implica que la documentación judicial sea siempre un reflejo de lo que sucede en el partido judicial desde muy diversos y variados puntos de vista. Se ha de hacer, asimismo, una mención a los documentos producidos por la Audiencia Provincial, cuyas competencias tuvieron cambios importantes sobre todo tras la Revolución de 1868 y en el año 1872, debido a la definición sobre las competencias civiles y las criminales, aunque las Audiencias de lo «criminal», es decir, las Audiencias Provinciales, no son creadas hasta el 14 de octubre de 188284. La documentación judicial referida a Marbella, en relación al siglo XIX, ha de ser considerada en función de diversos organismos. En primer lugar, la documentación producida por

80 ÁLVAREZ CARANTOÑA, F.: «Los Archivos Históricos Provinciales y el estudio de la Historia Contemporánea», en Los Archivos: un servicio..., ob. cit., p. 112-119. 81 El cuadro de clasificación del Archivo Histórico Provincial de Málaga es actualizado mensualmente y puede ser consultado en la página web del Archivo: [www.juntadeandalucia.es/cultura/archivos]. 82 Sobre la administración de justicia en la Provincia de Málaga vid. AQUESOLO VEGAS, J.: «Apuntes sobre la Justicia en España 1931-1945. La documentación conservada en el Archivo Histórico Provincial de Málaga», en E. CRUCES y J. AQUESOLO (coords.): Los años convulsos…, ob. cit., pp. 53-65. 83 SAINZ GUERRA, J.: La administración…, ob. cit., pp. 171, 181-184. 84 SÁNCHEZ-ARCILLA BERNAL, J.: Historia de las instituciones…, ob. cit., pp. 414-415.

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la Audiencia Provincial, pues estos documentos se refieren tanto a la tramitación propia de esta instancia y, por lo tanto, no cabe duda, entre sus libros de registro y de sentencias existirán asuntos relacionados con Marbella y su zona de influencia; la documentación conservada corresponde a los años 1895-1990. Asimismo, algunos registros específicos de la planta judicial marbellí se conservan en el fondo de la Audiencia, como por ejemplo el Libro Registro de Señalamientos del Juzgado de Marbella de 1924. Por otro lado, se han de considerar los expedientes judiciales propios del Juzgado de 1ª Instancia de Marbella, pero del mismo no se conserva documentación del siglo XIX, pues los documentos expedidos por este Juzgado parten del año 1955 (hasta 1982), que no obstante son de una relevante importancia para el asunto que nos ocupa pues esta fecha inicial lo es de la sentencia, de manera que la tramitación previa más los documentos aportados como pruebas son anteriores. No obstante, para el siglo XIX es aconsejable consultar la documentación producida tanto en el Juzgado de Ronda (1917-1989) como en el Juzgado de Gaucín (1894-1959), como el de Estepona (1873-1985). Con respecto a la documentación judicial, en el Archivo Municipal de Marbella, quedan algunos testimonios de lo que sería el juzgado municipal85. 2.2. Fondos de la Fe Pública. Fondos Notariales No es este el lugar para recordar la necesaria consulta de los protocolos notariales para hacer historia, «de la importancia de los protocolos notariales se dieron cuenta algunos de los intelectuales que florecieron en este país en el período de 1931-1933, entre los que se ha de mencionar a Manuel Azaña, Julián Besteiro, Giner de los Ríos, Claudio Sánchez Albornoz, cuyos aciertos quedaron plasmados en el boletín oficial del estado de aquella época»86. Nicolás Cabrillana ya puso de manifiesto, para la ciudad de Marbella, la importancia de la documentación notarial87. Tras él han sido y son numerosos los investigadores que acuden al Archivo Histórico Provincial de Málaga para consultar esta rica y variada fuente de información88, pues como in-

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dica uno de estos investigadores, y en relación con las minas de Marbella, «en el fondo de protocolos notariales del Archivo Histórico Provincial de Málaga podemos encontrar bastante información sobre declaraciones de dominio, alquileres, ventas u otro tipo de escrituras relativas a las explotaciones mineras» (por ejemplo Leg. 3.782 fols. 61-65v)89. Los protocolos notariales comenzaron a ser ingresados en la década de los cuarenta del siglo XX en el Archivo Histórico Provincial de Málaga, y en ese momento el tratamiento archivístico de los mismos estuvo ajustado a las normas que las autoridades del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes consideraron necesarias, las Instrucciones provisionales para la ordenada clasificación y catalogación de los Archivos Históricos de Protocolos —aprobadas el 5 de mayo de 1933— redactadas por el inspector general de Archivos y director del Archivo Histórico Nacional, don Miguel Gómez del Campillo90. Los protocolos notariales de Marbella ingresaron en el Archivo Histórico Provincial de Málaga en 1974, eran 112. Estos protocolos incluyen actas no sólo referidas a la ciudad de Marbella, sino de todas las localidades que constituyeron su «tierra»: Benahavís, Istán, Ojén, Estepona91. Desde entonces, se han realizado varios ingresos, lo que supone que el archivo conserve documentación notarial del Distrito Notarial de Marbella desde 1525. Pero, como indicara Nicolás Cabrillana, «desgraciadamente la serie de Protocolos Notariales está incompleta, pues el abandono que sufrieron durante siglos, depositados en sótanos húmedos, ha ocasionado la perdida total de muchos volúmenes»92. Asimismo, se ha de tener en cuenta la existencia de seis volúmenes de índices de documentos notariales que abarcan el período cronológico de 1840 a 1858, que en muchas ocasiones completan actas notariales perdidas. El Archivo Histórico Provincial de Málaga ha publicado dos inventarios de esta documentación notarial que permiten una rápida consulta93. 2.3. Fondos de la Fe Pública. Contadurías de Hipotecas Como se expresa en la Guía de los Archivos Históricos Provinciales de Andalucía, las Contadurías de Hipotecas «fueron el antecedente directo

LÓPEZ SERRANO, F. de A.: «Fuentes…», ob. cit., p. 119. CABRILLANA CIÉZAR, N.: Documentos…, ob. cit., p. 12. 87 Ibídem. 88 CASADO BELLAGARZA, J. L.: «El agua en las colonias agrícolas de San Pedro y El Ángel», en A. SERRANO LIMA; F. LÓPEZ GONZÁLEZ y F. de A. LÓPEZ SERRANO (coords.): Aqua Nostra…, ob. cit., pp. 208-209. También MORENO FERNÁNDEZ, F. J.: «Marbella…», ob. cit., p. 165. 89 CASADO BELLAGARZA, J. L.: «El Patrimonio…», ob. cit. 90 RAVINA MARTÍN, M.: «Los protocolos notariales en los Archivos Históricos Provinciales», Boletín ANABAD, LVII, 1, 2007, p. 101. 91 CABRILLANA CIÉZAR, N.: Documentos…, ob. cit., p. 13 92 CABRILLANA CIÉZAR, N.: Marbella…, ob. cit., p. 10. 93 ACUÑA MUÑOZ, E.; CRUCES BLANCO, E. y LOBILLO ARANDA, D.: Inventario de la documentación notarial conservada en el Archivo Histórico Provincial de Málaga. (1496-1905), Sevilla, Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Edición en CD-Rom, 2008. 85 86

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de los actuales registros de la propiedad, constituyendo el primer intento de imposición de un sistema de publicidad registral sobre la transmisión de los bienes inmuebles», imponiéndose tal sistema mediante una Real Pragmática de 31 de enero de 176894. El Archivo Histórico Provincial de Málaga conserva trece libros del Distrito de la Contaduría de Marbella, de 1852 a 1862, siendo estos registros el reflejo del Real Decreto de 15 de junio de 1845, que cambió el sistema de registro e inscripción de las propiedades, pues este control quedó circunscrito al registro de cargas. 2.4. Administración General del Estado. Agricultura. Distrito Forestal No es frecuente que en los Archivos Históricos Provinciales se conserve documentación que permita investigar sobre la actividad agropecuaria con documentos procedentes de las instituciones decimonónicas encargadas de la materia, porque esta actividad estaba muy centralizada en el Ministerio y escasamente delegada en las provincias. Por otro lado, la documentación que pudiera existir para Málaga en este sentido estuvo custodiada en el edificio de la Aduana de Málaga y, como se sabe, éste sufrió un incendio y enormes pérdidas en 192295. No obstante, podemos encontrar fuentes indirectas pero de gran importancia informativa para conocer hechos relativos a la importante Colonia de San Pedro Alcántara, donde «Manuel Gutiérrez de la Concha, primer marqués del Duero, unificó en una sola finca numerosos terrenos comprados en el extremo occidental del territorio de Marbella, junto con otros colindantes de Benahavís y Estepona: en total unas 5.000 hectáreas». En esta colonia se implantaron nuevas técnicas de cultivo, se formó al personal, se introdujo maquinaria teniendo el primer ingeniero agrícola, el francés Eugenio Taillefer. Las deudas forzaron al marqués a vender la colonia a sus principales acreedores, Joaquín de la Gándara y Luis de la Cuadra, que establecieron una sociedad anónima. La fábrica azucarera comenzó su actividad en 1871 y en 1903 fue vendida a la Sociedad General Azucarera96. Así como datos sobre otra de las interesantes colonias agrícolas, en este caso la de «El Ángel», que se estableció en los antiguos terrenos de la ferrería El Ángel; colonia creada en los años ochenta

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del siglo XIX acogiéndose a las leyes de colonización agrícola, en la que existía una industria azucarera y una fábrica de harina, aprovechando la infraestructura de la ferrería. Se conservan dos elementos de esta colonia, el denominado embalse «Viejo», inaugurado en 1883, y el embalse «Nuevo», de principios del siglo XX97. El Distrito Forestal era una demarcación creada por el Ministerio de Fomento en el siglo XIX para procurar el avance en diversos aspectos relacionados con los bosques y la explotación de los mismos. No obstante, la documentación de esta unidad administrativa permite conocer aspectos que van más allá de lo relacionado con la reforestación y explotación forestal, ya que estas actividades estaban vinculadas con la construcción de caminos e industria, con jornales y precios públicos. La documentación conservada en el Archivo Histórico Provincial de Málaga con respecto al siglo XIX es escasa para Marbella, se limita a cuatro expedientes de deslinde del Monte Baldío del Rio Verde de 1882, penuria que tal vez se deba a que el Archivo del Distrito Forestal desapareció por el citado incendio de la Aduana. 2.5. Administración General del Estado. Hacienda Marbella tuvo un desarrollo industrial destacado en el siglo XIX98 y esta actividad, más todas las otras que ello genera quedaron reflejadas en diversos expedientes producidos por aquellos ministerios encargados de conocer la riqueza, controlarla y crear las infraestructuras necesarias para la expansión de esta riqueza, de la producción y de la comercialización. Se ha de tener en cuenta que si bien las funciones que el Ministerio de Hacienda va a desempeñar a lo largo del siglo XIX y XX existían durante todo el Antiguo Régimen, estas competencias eran desempeñadas por diversos funcionarios dedicados a cada una de las materias —millones, aduanas, arbitrios, etc.— y que no será hasta diciembre de 1881 cuando se proceda «a la creación de los Delegados de Hacienda para ejercer la autoridad económica superior en las provincias como agentes directos del Ministerio»99. Con respecto a la documentación producida por el Ministerio de Hacienda a lo largo del tiempo, se conserva gran parte de la misma, por

AA. VV.: Guía de los Archivos…, ob. cit., p. 152. FERNÁNDEZ ESCORIAL, M.: «El Palacio de la Aduana de Málaga. De centro administrativo a sede cultural», en E. CRUCES BLANCO; A. DÍAZ SÁNCHEZ y M. FERNÁNDEZ ESCORIAL (coords.): La documentación del Gobierno Civil conservada en el Archivo Histórico Provincial de Málaga 1800-1999, Málaga, Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, 2007, pp. 29-47. 96 CASADO BELLAGARZA, J. L.: «El Patrimonio…», ob. cit., pp.121-122. 97 Ibídem, pp. 225-226. 98 «[…] la trascendencia de las realizaciones industriales del municipio en el siglo XIX, pues algunas de ellas constituyeron ejemplos muy destacados de la modernización, no sólo andaluza, sino española, como la siderurgia de Río Verde o los complejos agroindustriales de las colonias de San Pedro de Alcántara y El Ángel […]». CASADO BELLAGARZA, J. L.: «El Patrimonio…», ob. cit., p. 183. 99 SÁNCHEZ-ARCILLA BERNAL, J.: Historia de las instituciones…, ob. cit., p. 467. 94 95

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lo que a la provincia de Málaga se refiere, en el Archivo Histórico Provincial, gracias, entre otros factores, a la existencia de un archivero en esta Delegación Provincial desde 1888, desde entonces hasta hoy en día la documentación producida por los diferentes órganos y funciones de la Hacienda y la Economía Pública tienen una especial relación con el tratamiento archivístico100. Ello ha permitido la conservación de diferentes fondos documentales, muchos de ellos aún en fase de organización e inventario101. La documentación susceptible de ser estudiada para Marbella ha de ser buscada en una extensa y seriada producción documental relacionada con: patrimonio del Estado, Aduanas, listas cobratorias, presupuestos municipales y todos aquellos documentos producidos o recibidos por los diversos departamentos que gestionaban las numerosas y amplias competencias del Ministerio de Hacienda en el siglo XIX. En la actualidad este fondo documental aún está en proceso de organización y descripción, asimismo se ha comenzado la descripción de parte del Archivo Central de la Delegación del Ministerio de Hacienda para preparar transferencias al Archivo Histórico Provincial de Málaga, de manera que, tal vez, surjan otros documentos decimonónicos. Se ha de tener en cuenta que la documentación procedente del Archivo de la Delegación de Hacienda, sin contar la producida por la gestión catastral, asciende a 2.705 metros lineales. 2.6. Administración General del Estado. Gestión Catastral Tal vez a efectos de este presente análisis cabría destacar la documentación relativa al Catastro y su implicación con las contribuciones directas, especialmente la territorial, rústica y urbana, fruto, como otras tantas innovaciones impositivas, de la Ley Mon, ya que estos documentos elaborados con una intención fiscal y recaudatoria dan una amplia información sobre la riqueza, la producción, la población, las manufacturas e industrias e, incluso, sobre las menta-

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lidades102. En cualquier caso ya hemos llamado la atención en más de una ocasión sobre la riqueza informativa de estas fuentes documentales, sin que, por ahora, se le haya prestado demasiada atención por parte de los usuarios del archivo103. La documentación del Catastro de Rústica para el período que aquí nos ocupa y en relación a Marbella se conserva en varias unidades de instalación, siendo de variado tipo y toda ella relativa a las modificaciones y actualizaciones del Catastro a lo largo del tiempo, considerando que la actividad catastral, concebida con un objetivo contributivo y fiscal aparece a mediados del siglo XIX y que, debido a las numerosas indeterminaciones y cambios políticos, muchas de las normas aprobadas no llegaban a ser puestas en práctica104. Para la provincia de Málaga, en general, y para Marbella en particular, podemos decir que la documentación seriada al respecto comienza a partir de 1897. Pero debemos llamar la atención, ya que la documentación posterior, prácticamente hasta la década de los años 60 del siglo XX refleja situaciones derivadas y anquilosadas fraguadas en el siglo XIX, en incluso en centurias anteriores. La documentación conservada en el fondo del Catastro de Rústica, para Marbella se remonta al año 1897105. Esta documentación es, básicamente, la elaborada para la consecución de las Memorias de las Cartillas Evaluatorias de la riqueza rústica y pecuaria que reflejan toda la actividad, situación y nivel económico y de desarrollo de un municipio, tanto con documentos textuales como gráficos106. 2.7. Administración General del Estado. Jefatura Provincial de Minas En el siglo XIX Marbella también destaca por la explotación de recursos mineros, recordemos que existía la mina de hierro «El Peñoncillo», entre Ojén y Marbella, cuyo mineral se trasladaba a dos ferrerías instaladas en el río Verde; en este trabajo de transporte participaban vecinos de Marbella, Benahavís, Istán, Ojén y otros pueblos de la Serranía de Ronda. Asimismo, existían minas de grafito en Benahavís, en el cerro de Na-

CRUCES BLANCO, E.: «Los Archivos Históricos Provinciales y la documentación de las Delegaciones de Hacienda. La documentación catastral», en E. CRUCES (coord.): La documentación catastral en el Archivo Histórico Provincial de Málaga. 1850-1989, Málaga, Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, 2006, pp. 15-32; ROJO RAMOS, A. C.: «El Ministerio de Hacienda y sus Delegaciones Provinciales. La documentación del Archivo Histórico Provincial de Málaga», en E. CRUCES y J. AQUESOLO (coords.): Los años convulsos…, ob. cit., pp. 31-42. 101 Sobre la Delegación de Hacienda de Málaga vid. ROJO RAMOS, A. C.: «El Ministerio…», ob. cit. 102 FERNÁNDEZ ESCORIAL, M.: «La Historia del Catastro en Málaga y su reflejo en el Archivo Histórico Provincial de Málaga», en E. CRUCES (coord.): La documentación catastral…, ob. cit., pp. 33-51. 103 AQUESOLO VEGAS, J.: «El Catastro como fuente de información», en E. CRUCES (coord.): La documentación catastral…, ob. cit., pp. 71-87; CRUCES BLANCO, E.: «El servicio…», ob. cit., pp.10-13; CRUCES BLANCO, E.: «Los itinerarios con brújula, un documento para el conocimiento del territorio y de sus habitantes. Cuadernos conservados en el Archivo Histórico Provincial de Málaga», CT. Catastro, 57, 2006, pp. 73-93. 104 Sobre la historia del Catastro en la Provincia de Málaga: ESCORIAL FERNÁNDEZ, M.: «El Catastro en el siglo XIX y XX», en El Catastro…, ob. cit., pp. 20-22; ESCORIAL FERNÁNDEZ, M.: «La historia…», ob. cit. 105 El Inventario de esta documentación está publicado en CRUCES, E. (coord.): La documentación catastral…, ob. cit. 106 CRUCES BLANCO, E.: «Las memorias de las cartillas evaluatorias de la riqueza rústica y pecuaria conservadas en el Archivo Histórico Provincial de Málaga. 1898-1899”, CT. Catastro, 54, 2005, pp. 105-126. 100

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tías, explotadas desde el siglo XVIII y que fueron el origen de la fortuna de Manuel Agustín Heredia, impulsor también de las ferrerías de Río Verde; esta familia y los accionistas de «La Concepción» explotaban la mina de «El Peñoncillo» y constituyeron en 1831, la Sociedad «El Ángel»107. Esta situación en particular es un reflejo del interés del Estado por conocer los recursos mineros y controlar su explotación, y prueba de ello es la creación de una Dirección General de Minas, dentro de la estructura del Ministerio de Gobernación108. El Archivo Histórico Provincial de Málaga ingresó esta documentación que tuvo que ser organizada y descrita y hoy pueden ser consultadas diversas unidades documentales relacionadas con las minas de Marbella, documentos que se remontan al año 1865 y que aportan numerosos datos —textuales y gráficos— sobre las minas siguientes: Buenavista, El Cuco, Dificultades, Albin Alsing, La Universidad, Virgen del Carmen, El Porvenir, La Soberana, Maria Luisa, Santo Tomás, La Inteligencia, Los Cuatro Amigos, San Ciriaco y Santa Paula, Los Desamparados, San Juan, Maravillosa, Encarnación, Noury, California, Enriqueta, Española, Esperanza, La Encantadora, Donde las dan las toman, La Constancia, La Unión, La Victoriosa, La Libertad, el Hallazgo, Adela, Veinte y cuatro, Cid Campeador, Saint Margaret, Brillante, Santa Clara. Minas que reflejan la actividad de la zona, los personajes a ellas vinculadas y la mano de obra empleada; sus nombres recuerdan, en muchos casos, a las de las logias y grupos de librepensadores de la época. Gracias a esta documentación se puede tener información sobre unas treinta y nueve explotaciones mineras. Con respecto a este fondo documental se ha procedido, en colaboración con el Instituto de Cartografía de Andalucía, a la digitalización de los planos, lo cual facilitará la consulta e impedirá su deterioro.

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serva una considerable cuantía de documentos procedentes de esta institución109 a pesar de las pérdidas acaecidas en el incendio de 1922110, siendo numerosas las series documentales que permiten investigar sobre el siglo XIX, pues se conservan documentos desde 1833. Estos conjuntos documentales reflejan el quehacer diario y diverso de cualquier localidad de la provincia, desde el punto de vista político, económico e, incluso, del ocio y de la diversión111. Para el siglo XIX marbellí se conservan datos entre una muy variada documentación, tal como se puede observar en el Anexo. En concreto, para Marbella existe documentación relativa a varias fundaciones, la fundación del Hospital de la Encarnación y expedientes de asociaciones. 2.9. Ministerio de Fomento. Jefatura Provincial de Carreteras El omnipresente Ministerio de Fomento fue en el siglo XIX español el motor de una pretendida y buscada renovación, modernización y mejora en todos los aspectos de la vida de una

2.8. Gobierno Civil El Gobierno Civil en el siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX era el reflejo de la gestión administrativa y política por antonomasia El ciudadano veía en el Gobierno Civil no sólo el lugar de residencia de la autoridad en la provincia, sino también la representación del poder, de la represión, de la fuerza y el lugar donde acudir a tramitar asuntos personales y colectivos. El Archivo Histórico Provincial de Málaga conCASADO BELLAGARZA, J. L.: «El Patrimonio…», ob. cit., pp. 195-196 y 211-212. Decreto de 10 de marzo de 1847. SÁNCHEZ-ARCILLA BERNAL, J.: Historia de las instituciones…, ob. cit., nota 212, p. 227. 109 Vid. DÍAZ SÁNCHEZ, A.: «La documentación procedente del Gobierno Civil conservada en el Archivo Histórico Provincial de Málaga», en E. CRUCES y J. AQUESOLO (coords.): Los años convulsos…, ob. cit., pp. 43-51 y «Por orden del gobernador», en E. CRUCES BLANCO; A. DÍAZ SÁNCHEZ y M. FERNÁNDEZ ESCORIAL (coords.): La documentación del Gobierno Civil…, ob. cit., pp. 15-28, también CAZENAVE QUERO, I.: «El Archivo Central de la Subdelegación del Gobierno», en E. CRUCES BLANCO; A. DÍAZ SÁNCHEZ y M. FERNÁNDEZ ESCORIAL (coords.): La documentación del Gobierno Civil…, ob. cit., pp. 49-65 110 FERNÁNDEZ ESCORIAL, M.: «El Palacio…», ob. cit. 111 CRUCES BLANCO, E.; DÍAZ SÁNCHEZ, A. y FERNÁNDEZ ESCORIAL, M. (coords.): La documentación del Gobierno Civil…, ob. cit. 107 108

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nación atrasada sobremanera. De ahí que un ingente esfuerzo normativo asaltara las páginas de la Gaceta de Madrid y otros boletines legislativos112. La documentación producida por la Jefatura Provincial de Carreteras a lo largo del tiempo es de gran valor cuantitativo y cualitativo. La denominación del organismo no nos debe llamar a la limitación, los expedientes generados por el Ministerio de Fomento y su delegación en la Provincia —la Demarcación o Jefatura de Carreteras— iban más allá de la construcción o reparación de estas vías de comunicación. Los expedientes producidos por estas instituciones están íntimamente unidos al concepto amplio de «fomento», es decir, la construcción de todos aquellos bienes e infraestructuras que permitieran el avance económico, mercantil, industrial, y, en definitiva de la población, de ahí que en este fondo documental puedan ser encontrados datos sobre: carreteras, vías, ferrocarriles, tráfico marítimo, puertos, faros, puentes, edificios para la administración pública y sus funcionarios, y un largo etcétera, todo ello con la aportación de datos sobre precios, estimaciones económicas y comerciales, sin olvidar el valor de los documentos para el estudio de la evolución de la ingeniería y la arquitectura. Por ello para la zona de Marbella —se ha de destacar que muchos expedientes abarcan zonas geográficas amplias debido a la función de los mismos, por ejemplo: carretera de tal localidad a…, en la que puede estar incluida Marbella— existe documentación desde 1861. Esta documentación aún está en fase de organización y descripción. En la actualidad el Archivo Histórico Provincial de Málaga tiene descritos setenta y cinco proyectos relacionados con Marbella y relativos a caminos vecinales, carreteras e infraestructuras semejantes, de los años 1861 a 1900. Este fondo documental, junto al del Catastro de Rústica, es relevante, asimismo, por las representaciones gráficas del territorio, aún no frecuentes en el siglo XIX, y además por la precisión y minuciosidad de estas representaciones, pues «a mediados del siglo XIX, la cartografía relacionada con lo que podría señalarse como administración pública era, además, de limitada, un bosquejo de deslices que, a veces, pueden parecer inexplicables. Por lo general, y sobre todo en lo descriptivo, las magníficas colecciones de mapas que forman parte de fondos de archivos y bibliotecas especializadas no suelen proporcionar una idea acertada de la geografía en la que actuaban las delegaciones y órganos del poder central del Estado […]»113.

Las Fuentes Documentales para el estudio de Marbella en el siglo XIX...

2.10. División Hidráulica del Sur de España. Confederación Hidrográfica del Sur de España La documentación de estos dos archivos producidos por dos organismos diferentes pero uno sucesor del otro y cuya misión, hasta hace unos años, era la ordenación de los recursos hídricos, tanto desde el punto de vista de su utilización como para la creación y mantenimiento de estructuras relacionadas con el agua, aún está en fase de descripción en el Archivo Histórico Provincial de Málaga, pues el volumen de esta documentación es cuantioso así como es mucha la variedad de las tipologías documentales, sin olvidar que era una documentación que no estaba ni organizada ni descrita. Los expedientes producidos por estos organismos son relativos a las infraestructuras necesarias para el almacenamiento y aprovechamiento del agua y dentro de este amplio conjunto documental se puede destacar, para Marbella y su zona de influencia, la existencia de diversas unidades documentales, pero que, hasta el momento actual, según el proceso de descripción, la fecha inicial de estos proyectos es de 1927. 2.11. Comisaría de Aguas Este fondo documental ingresó en el Archivo Histórico Provincial de Málaga hace tan sólo unos meses por lo que está en plena fase de organización y descripción, lo que significa que los datos que aquí sean aportados, sin duda se verán pronto modificados, pues existirá más información con respecto a Marbella y su comarca en relación al siglo XIX. La función de la Comisaría de Aguas, teniendo en cuenta todas las modificaciones estructurales y organizativas que ha tenido a lo largo del tiempo, era y es la de supervisar todo tipo de autorizaciones, concesiones y constituciones de comunidades de usuarios, llevar el registro de Aguas, controlar aforos, deslindes y calidad de las aguas y, asimismo, la de ser un órgano sancionador. En este sentido, conocemos para Marbella, por ejemplo, la solicitud de inscripción de un aprovechamiento de aguas públicas, realizada por los Señores Martínez y su compañía, propietarios de la Colonia El Ángel, en 1901. 2.12. Instituto Nacional de Estadística La función estadística en España es fruto de las reformas administrativas desarrolladas en el siglo XIX y que anteriormente hemos indicado. El conocimiento «científico» de la población y de la economía provoca la creación de un organismo que, aunque con frecuentes cambios de

112 CRUCES BLANCO, E.: «Normas y disposiciones para el conocimiento de los Archivos de Arquitectura e Ingeniería», en Actas del I Congreso Internacional de Archivos y Arquitectura, Madrid, 2004, la mayor parte de las normas para el siglo XIX, pp. 102-112. 113 SANZ SAMPELAYO, J.: Ordenación…, ob. cit., p. 22-23.

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denominación —Instituto Geográfico y Estadístico, principalmente— realiza unas funciones de gran rigurosidad114. El Archivo Histórico Provincial de Málaga conserva documentos fruto de esta actividad estadística desde 1883. El tipo de documentos y de información es tan variado como los diversos estudios estadísticos que el Instituto Nacional de Estadística ha elaborado a lo largo del tiempo, y son, casi siempre, los documentos empleados para realizar el trabajo de campo. 2.13. Documentos figurativos Recientemente han sido adquiridos por el Archivo Histórico Provincial de Málaga diversos grabados, alguno de los cuales puede servir para el conocimiento del litoral costero de Marbella

pues son, probablemente, documentos cartográficos producidos con fines militares y, por lo tanto, elaborados con una gran minuciosidad. Y quiero acabar expresando una duda: si dentro de unos años podrán otros realizar unas jornadas como éstas basadas en estudios históricos que tienen como fundamento las fuentes documentales que hoy se generan y producen, documentos que, por lo tanto, hoy deberían estar correctamente conservados en archivos públicos así como éstos deberían estar bien considerados; asimismo me pregunto, junto con el profesor Moradiellos, si «¿sería posible una élite gobernante que careciera de conciencia histórica y ejecutara sus proyectos políticos, económicos, sociales o culturales, en el ámbito interno o exterior, sin referencia o conocimiento alguno del pasado?»115. n

ANEXO Audiencia Provincial

Juzgado de Marbella

Juzgado de Ronda

Juzgado de Gaucín

Juzgado de Estepona

114 El Instituto Nacional de Estadística se crea por la Ley de 31 de diciembre de 1945, aunque muchas de las funciones de este organismo ya venían siendo desempeñadas por la Administración, en este año se crea un sistema estadístico moderno. CELESTINO, F.: Historia de la Estadística de España en el primer franquismo (1939-1948), Madrid, 2006, p. 17. 115 MORADIELLOS, E.: El oficio…, ob. cit., p. 15.

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Distrito Notarial de Marbella

Contadur铆a de Hipotecas de Marbella

Agricultura. Distrito Forestal

Delegaci贸n Provincial del Ministerio de Hacienda Documentaci贸n del siglo XIX en todas estas series documentales. Vid. Instrumentos de descripci贸n

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Gesti贸n Catastral

Administraci贸n General del Estado. Jefatura Provincial de Minas

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Ministerio de Fomento. Jefatura Provincial de Carreteras

Gobierno Civil Documentación del siglo XIX en todas estas series documentales. Vid. Instrumentos de descripción

División Hidráulica del Sur de España. Confederación Hidrográfica del Sur de España

Comisaría de Aguas

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Instituto Nacional de Estad铆stica Documentaci贸n del siglo XIX en todas estas series documentales. Vid. Instrumentos de descripci贸n

Documentos Figurativos

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ISSN 1575-6416

«Un visado al Pasado» Marbella y sus documentos: el siglo XIX (Catálogo de la Exposición)

Francisco de Asís López Serrano Director del Archivo Municipal de Marbella

Luis Hernanz Burrezo

Archivo Municipal de Marbella

RESUMEN En el presente trabajo publicamos, a modo de catálogo, los documentos que sirvieron de soporte a la exposición celebrada en el Cortijo Miraflores desde el 10 al 27 de noviembre de 2008. Se trataba de una muestra de 22 documentos a través de los cuales se intenta hacer patente las dificultades por las que atravesó el municipio de Marbella durante una época que, paradójicamente, conoció una industrialización sin precedentes. PALABRAS CLAVE Archivo Histórico Provincial de Málaga, Archivo Municipal de Marbella, patrimonio documental, siglo XIX. ABSTRACT In the present work we publish, like catalogue, the documents that used as support to the exhibition celebrated in the «Cortijo Miraflores» from 10 on November 27, 2008. It was a question of a sample of 22 documents across which one tries to make clear the difficulties for which it crossed the municipality of Marbella during an epoch that, paradoxically, knew an industrialization without precedents. KEY WORDS «Archivo Histórico Provincial de Málaga», «Archivo Municipal de Marbella», documentary patrimony, XIX century.

Presentación Catálogo Los documentos forman parte de la vida diaria tanto de instituciones y organismos públicos y privados como de cualquiera que desarrolle una actividad para la comunidad o como individuo; en definitiva, los documentos son inseparables del devenir diario y sin ellos ni tan siquiera se es o se existe; sin los documentos no se concibe la propiedad ni la identidad. Estas afirmaciones son ciertas en la actualidad pero también para el pasado. Por ello, siempre que se vuelva la vista atrás deberemos consultar los archivos y los documentos que en ellos son custodiados, pero no sólo para conocer la Historia, sino también para atender cuestiones administrativas de la actualidad. Indagar en el pasado de una localidad como Marbella y su entorno de influencia en el siglo XIX supone la consulta obligada de documentos que son testimonio de la vida política, económica, social, individual, de las instituciones e, incluso, de las mentalidades. Pero, igualmente, estos documentos ya centenarios aún tie-

nen un uso administrativo, pues muchos de ellos fueron producidos para ser fiel reflejo de construcciones de infraestructuras aún existentes, de limitaciones de propiedades públicas y privadas que hoy persisten, de edificios y paisajes que en algunos casos perduran, etcétera. El siglo XIX no cabe duda de que fue una centuria de reformas y, entre ellas, casi todas avocadas a mejorar un Reino empobrecido y un tanto atrasado. Se han de contemplar los numerosos cambios en la Administración Pública y en sus procedimientos y, por lo tanto, en la producción documental: muchos y variados fueron los documentos producidos por consejos, secretarías de Estado, órganos legislativos, juntas, ayuntamientos, etcétera. Esta necesidad de producir documentos que dieran testimonio de la actividad política —muy compleja en este siglo— supuso también la aparición del Cuerpo Facultativo de Archiveros (1858) y la creación de diversos archivos, entre ellos la consolidación de los archivos municipales, todo ello englobado en el lema de la Unión Liberal: «más administración y menos política».


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Fruto de todo ello son «[...] haciendo presente al dilos documentos que se pre- La sesión del Cabildo de cho señor Superintendente sentan en esta Exposición que 11 de diciembre 1812 General que con el motibo de es sólo una breve muestra del las repetidas imbaciones que nos da cuenta de la acervo documental conservado esta ciudad ha padecido por tanto en el Archivo Municipal desaparición del archivo los Enemigos, y las que en de Marbella como en el Archivo tiempo permaneció en ella de Histórico Provincial de Málaga. guarnicion, quedaron destruidos todos los El Archivo Histórico Provincial de Málaga papeles de este Archivo, y los que existían conserva la documentación que desde finales del en las oficinas públicas, de modo que se siglo XV fue producida por diversos organismos halla este ayuntamiento sin ordenes ni inse instituciones públicas que desarrollaban su actrucciones para la dirección y manejo de tividad en el ámbito territorial equivalente a la dichos ramos» [Se refiere a la puesta en actual provincia de Málaga, por ello en este Armarcha de la cobranza de los débitos en chivo son custodiados documentos que directa o los ramos de Caballería y Montes] indirectamente mencionan acontecimientos relacionados con Marbella y sus zonas de influencia. Este mismo tenor se advierte en lo expreDocumentos del Gobierno Civil, Contadurías de sado por las actas del 18 de diciembre del mismo Hipotecas, Protocolos Notariales, Administración año: de Hacienda, Ministerio de Fomento, Ministerio de Instrucción Pública, Órganos Judiciales, y un «Este Ayuntamiento procedió á la comlargo etcétera permiten acercarnos al estudio posicion del archibo de esta ciudad, que fue de ese siglo XIX que tantos fracasos consiguió, destruido por los enemigos al tiempo de sus muchos logros desarrolló, y que basculó desde imbaciones, y á la reposición de sus quatro posiciones ideológicas y políticas extremas. Una llaves. En esta virtud acuerda quede la una centuria que para los archivos tuvo su momento en poder de uno de los señores alcaldes, la también negativo, pues las tropas napoleónicas otra en el del señor regidor mas antiguo, la emplearon documentos centenarios en calentar otra en la del regidor don [—] Alonso Moral espacios o en trasladar los documentos —alguen la clase de archivista, y la otra en poder nos a Francia—, ya que eran testimonios necesadel secretario del Ayuntamiento [...]» rios para los intereses franceses. La exposición de estos documentos sólo pretende ser un acercamiento al pasado a través de los mismos, y cada visitante encontrará en los documentos el dato que más le interese, la curiosidad que le parezca más cercana a su realidad personal o familiar, el motivo para una ensoñación, el recuerdo remoto a realidades que han pervivido hasta hace relativamente poco tiempo. Porque los documentos son siempre una puerta abierta y un camino a seguir para conocer quiénes somos. Esther Cruces Blanco Directora del Archivo Histórico Provincial de Málaga 1. Marbella Durante el Siglo XIX. Destrucción Reorganización del Archivo Municipal

y

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a Guerra de la Independencia dejó a Marbella en un estado ruinoso desde el punto de vista urbano y en una situación de penuria económica evidente. Destrucción de los principales edificios, de los puentes, de las cañerías que abastecían a la ciudad… Y también la destrucción de gran parte del patrimonio documental conservado en su archivo municipal. La sesión del Cabildo de 11 de diciembre 1812 nos da cuenta de la desaparición del archivo en cuestión:

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Estos testimonios, muy cercanos al tiempo de los acontecimientos, nos desvelan las causas de la pérdida de la mayoría del material correspondiente al Antiguo Régimen. Aunque están documentas otras causas de la pérdida (en las actas se denuncia de forma reiterada la posesión por parte de algunos funcionarios de documentación en sus domicilios), lo que sucedió en Marbella obedece, con toda seguridad, a acciones de saqueo sobre todo tipo de bienes, y en concreto sobre los archivos municipales, cuyos papeles fueron utilizados por los franceses para el lecho de caballos en las cuadras. Testimonios de esta destrucción por parte de los franceses encontramos en muchas actas a lo largo del ochocientos y en varios documentos incluidos en los protocolos notariales entre los años 1844 y 1848. Hay noticias, igualmente, sobre el riesgo que corrieron los papeles del Ayuntamiento con motivo de la amenaza que supuso la presencia de la columna del carlista Gómez, a mediados de noviembre de 1836, por lo que se acordó, «embarcar en buques seguros el archivo de este ayuntamiento y cuantos fondos existan a fin de preservar de la rapiña de la expresa facción». Pero no todo es destrucción; la fiebre administrativa que se desata con el régimen liberal suscita, a la par, una intensa preocupación por el patrimonio documental y su conservación. A escala nacional, asistimos a la creación del Archivo Histórico Nacional, al Archivo General Central y al nacimiento del Cuerpo Facultativo de Archiveros, en 1858. Y con este renovado interés por la organización de documentos, la preocupación por los archivos municipales aumenta también. Tampoco se puede olvidar la influencia que en ello ejerció el proceso desamortizador, que obligó a tener especialmente localizados los títulos de uso y propiedad que afectaban a los bienes comunales de los pueblos. Así, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, va a recibir un impulso notable la figura del archivero municipal. En este sentido, el Ayuntamiento de Marbella adoptó, en sesión del 13 de agosto de 1865, lo siguiente: «En esta sesión se trato de la conveniencia de acudir al arreglo de este Archivo Municipal, ordenando su documentación por años y por materias, con la debida claridad y precisión, y convencido este Ayuntamiento de la necesidad de que una persona entendida se dedique exclusivamente á llevar á efecto este servicio, la cual después sea responsable de su custodia y conservación, llevando un registro ó índice donde se anoten lo existente, lo nuevo que ingresa y los documentos que salen á petición de la Autoridad ó empleados públicos, tiene por conveniente acordar la creación de una plaza de Cilniana 20/21, 2007 - 2008: 159-172

archivero, dotada con el haber de tres mil seiscientos cincuenta reales anuales […]»

En la sesión capitular de 21 de enero de 1866, los señores concejales acuerdan nombrar archivero municipal a don Juan B. de Lagos «con el sueldo fijo y eventual de trescientos sesenta y cinco escudos anuales». Años más tarde, el seis de octubre de 1894, se acuerda nombrar a don Bonifacio Hernández Belón oficial de secretaría para atender «á los servicios de oficina, y muy especialmente al arreglo del archivo y organización de la Biblioteca, con el sueldo de 990 pesetas [...]».

En la sesión capitular de 21 de enero de 1866, los señores concejales acuerdan nombrar archivero municipal a don Juan B. de Lagos «con el sueldo fijo y eventual de trescientos sesenta y cinco escudos anuales» Los documentos que exponemos se refieren a algunos de los aspectos de la vida local, tales como el Gobierno municipal, la jurisdicción, la economía, las obras, la población, la asistencia social, los asuntos militares y las elecciones. 2. Documentos 2.1. Gobierno Municipal Hasta 1835, cuando fue sustituido por el alcalde tal como hoy lo conocemos, al frente del gobierno municipal se encontraba el corregidor, representante de la autoridad real en el municipio castellano y presidente nato del cabildo. Se erigió en el instrumento principal de que se sirvieron los monarcas para controlar el gobierno de los pueblos. Sus orígenes se remontan a la Edad Media, a tiempos de Alfonso XI. En Marbella, y hasta la desaparición de esta figura, se sucedieron siete corregidores desde principios de siglo.

Los documentos que exponemos se refieren a algunos de los aspectos de la vida local, tales como el Gobierno municipal, la jurisdicción, la economía, las obras, la población, la asistencia social, los asuntos militares y las elecciones El alcalde, en su origen, designaba a todos los funcionarios investidos de atribuciones judiciales, en distinto ámbito, jerarquía o jurisdicción. En el siglo XIX, estas competencias judiciales (en primera instancia o apelación, siempre que no se tratase de cuestiones penales) se materializan en los llamados juicios de conciliación 161


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y en los juicios verbales, en los que la autoridad municipal actúa más como mediador que como juez. Los interesados, acompañados de sus respectivos hombres buenos, acudían al alcalde para que éste dictara un arbitraje que, de no ser aceptado por los concurrentes, se sustanciaría en la Administración de Justicia. Documento 1 1821, febrero-diciembre. Marbella Libro de Juicios de Conciliación Archivo Histórico Municipal de Marbella (AHMMb). Sección: Gobierno/Alcalde. Subsección: Justicia. Serie: Libros de Juicios de Conciliación. Caja 57, pieza 2.

quial para conmemorar el aniversario de la publicación de la Constitución política, del 19 de marzo de 1812. Bando. AHMMb. Sección: Gobierno/Alcalde. Subsección: Disposiciones Alcalde. Serie: Bandos y Edictos. Caja 54, pieza 189. Documento 3 1889, mayo, 20. Marbella El alcalde comunica que se van a distribuir unas hojas para la confección del padrón de habitantes y el censo electoral.

Unas de las series más características son los bandos, que se eran disposiciones o mandatos publicados de forma solemne por orden de los alcaldes. Su contenido suele estar relacionado con normas de policía, tanto en lo relativo al buen gobierno de la ciudad como a la actividad económica de los ciudadanos. Solían exponerse al público en lugares determinados o bien ser proclamados en voz alta por las calles, revistiendo entonces la forma de pregón. Documento 2 1814, febrero, 18. Marbella El Ayuntamiento constitucional convoca a todos los vecinos de Marbella a la función de la Iglesia Parro162

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Bando. AHMMb. Sección: Gobierno/Alcalde. Subsección: Disposiciones Alcalde. Serie: Bandos y Edictos. Caja 54, pieza 1. El Gobierno municipal estaba compuesto por el corregidor, los alcaldes, los regidores y los síndicos. Los acuerdos adoptados en sus reuniones dan lugar a las Actas Capitulares, documentosestrella de cualquier archivo municipal. Frente a las disposiciones legislativas que constituyen el «deber ser» del Ayuntamiento, los Libros de Actas recogen el «ser» o praxis político-administrativa de los distintos órganos del Concejo o del Ayuntamiento. Es el instrumento público solemne por antonomasia y el más emblemático. Se hacen eco de la actuación de cada una de las corporaciones y su composición, y es un reflejo de casi todos los aspectos de la vida local. Nos informan de la política administrativa, de la economía, del urbanismo, de la guerra, de aspectos judiciales o del patrimonio local. Aunque constituyen una única serie, en el Archivo Municipal de Marbella aparece con tres denominaciones que atienden a un criterio temporal: Actas Capitulares (hasta 1937), Actas de la Comisión Gestora (desde 1937 a 1946) y Actas del Ayuntamiento Pleno (desde 1946 a la actualidad).

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en ser la manifestación material de lo legislado por las Cortes de Cádiz. La serie concluye con la felicitación, de 29 de marzo de 1814, del Consejo de la Regencia por la «feliz» llegada de Fernando VII. Una paradoja: los acontecimientos posteriores demostrarían cuán lejos se hallaban los legisladores, al menos una mayoría de ellos, del verdadero significado del retorno del monarca. Las instrucciones versan sobre las más diversas materias: religión, fiestas, cultura, educación, enseñanza, justicia, libertad de imprenta, títulos y protocolo, cuestiones militares, industria, ganadería y agricultura, sobre la abolición de la Inquisición y sus consecuencias inmediatas, sobre la expulsión de franceses, sobre derechos de propiedad o sobre el traspaso del Gobierno al Rey. Toda una batería de disposiciones que revelaban las prisas por legislar sobre casi todos los aspectos de la sociedad.

Documento 4 1812, septiembre-diciembre. Marbella Libro de Actas Capitulares AHMMb. Sección: Gobierno/Ayuntamiento. Subsección: Actas Ayuntamiento. Serie: Libros de Actas Capitulares. Caja 5, pieza 2. El Ayuntamiento también tenía que obedecer y hacer obedecer las decisiones emanadas de órganos supramunicipales. Las series a que esta actividad da lugar son las más heterogéneas de la sección de Gobierno, pues en ellas tiene cabida cualquier disposición proveniente de una autoridad superior, de manera que la agrupación documental que resulta tiene que ver más con el origen que con el contenido o función del documento. El grueso de esta documentación está formado por disposiciones, impresas en su mayoría, cuyo arco cronológico abarca desde 1811 hasta 1814, emanadas del Consejo de la Regencia, en el periodo de ocupación francesa. Aunque no es una documentación única, pues se conserva en muchos municipios, su interés radica Cilniana 20/21, 2007 - 2008: 159-172

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Documento 5 1813, mayo, 22. Granada La Regencia manda celebrar todos los dos de mayo de cada año en memoria de los primeros mártires de la libertad española. Circular. AHMMb. Sección: Gobierno/Ayuntamiento. Subsección: Disposiciones Recibidas. Serie: Reales Cédulas, Reales Órdenes, Decretos. Caja 2, pieza 47.

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deslindes conforman la base de un material documental que conservamos casi íntegramente en el Archivo Municipal de Marbella. En 1846 se constata un intento de Benahavís por volver a la jurisdicción de Marbella, dada la crisis económica por la que atraviesa. Un intento de agregación que no tuvo consecuencias prácticas. Documento 6 1846, agosto. Marbella El Ayuntamiento de Marbella se dirige a la reina Isabel II solicitándole acepte la incorporación de Benahavís a Marbella, como es el deseo de ambos ayuntamientos. Carta. AHMMb. Sección: Gobierno/Ayuntamiento. Subsección: Jurisdicción. Serie: Deslindes Términos Municipales. Caja 33, pieza 7.

2.2. Jurisdicción Desde los primeros momentos, tras la conquista de la ciudad, van a adquirir especial relevancia los asuntos de jurisdicción. La Tierra de Marbella comprendía los actuales términos de Ojén, Marbella, Istán, Benahavís y Estepona, en los que también estaban incluidas varias alquerías hoy desaparecidas. A partir del siglo XVIII, se inicia un proceso de larga duración que culminará en la actual configuración y delimitación del término municipal: la primera fue Estepona, a la que seguirán Istán, Benahavís y Ojén, que irán desmarcándose de la jurisdicción de Marbella y estableciendo sus propios términos. El procedimiento, los pleitos, los antecedentes y demás documentación necesaria para llevar a fin estos 164

2.3. La economía Un observador ignaro que reparara en los números que ofrecía la ciudad al comienzo y al final de la centuria, podría concluir, falsamente, que el siglo XIX fue un siglo plano, sin actividades ni actuaciones trascendentes, durante el cual lo único que sufriría modificaciones sería el número de habitantes y parte de la morfología urbana, cuando lo cierto es que se trató de una centuria intensa, de gran ajetreo económico, consecuencia lógica de esa gran aventura que emprendió la ciudad y que comienza con la extracción del grafito en los albores del siglo, que continuó con la industrialización del azúcar, con la implantación de las ferrerías de Río Verde (que convirtieron a nuestra ciudad en la adelantada de la siderurgia nacional), y la subsiguiente explotación de los recursos mineros, y que conoció un hecho de de enorme relevancia como fue la creación de la colonia agrícola de San Pedro Alcántara. Pero este auge industrial no incidió en la riqueza de sus habitantes. Las repercusiones sobre los ciudadanos, exceptuando los años 40, Cilniana 20/21, 2007 - 2008: 159-172


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fueron mínimas, casi nulas si tenemos en cuenta la envergadura de las empresas, lo que hizo erigirse a esta ciudad en un paradigma meridiano de lo que se ha venido a denominar «colonialismo económico»: porque casi todo el beneficio fue a parar a los bolsillos extranjeros. Es la paradoja histórica de Marbella. La expresión popular del abuso de los extranjeros que contaba Paco Cantos en sus novelas, «Pa que te vayas con los ingleses», puede resumir un siglo entero. Aunque es seguro que la riqueza minera de la zona fue explotada desde la Antigüedad, las primeras referencias acerca de minas propiamente dichas datan de finales del siglo XVII. El siglo XVIII, por su parte, contempla el auge de la mina de grafito de Benahavís, el primer gran criadero que se explota en la comarca y que estuvo activo hasta los años 50 del siglo XIX. Con anterioridad a esta fecha, por los años 20, se había iniciado la explotación de las minas de hierro de «El Peñoncillo». La constitución de las ferrerías «Nuestra Señora de la Concepción» y «El Ángel», a principios de los años 30, posibilitó que Marbella alcanzara en 1844 el 73% de toda la producción de hierro fundido en España. En 1869, los hermanos Malcolm, oriundos de Glasgow, se hacen con las minas que explotaba la ferrería de El Ángel. La explotación de estos criaderos provocará el cambio de imagen de la ciudad, al construirse una vía férrea que terminaba en el llamado muelle de hierro, lugar donde los barcos cargaban el mineral.

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Documento 7 1870—1871. Marbella Concesión de 5704 metros superficiales de terrenos en los Llanos de la Alameda a favor de la Sociedad del Ferrocarril de San Juan Bautista. Expediente. AHMMb. Sección: Administración. Subsección: Patrimonio. Serie: Expedientes Generales de Bienes. Caja 377, pieza 26. Documento 8 1892, abril. Málaga Plano de demarcación de la mina Esperanza en término de Marbella. Expediente de demarcación. Archivo Histórico Provincial de Málaga (AHPM). Fondo Minas. Leg. 8924. La desamortización influirá decisivamente en el desarrollo económico de la ciudad, pues condujo a liquidación del caudal de Propios, principal fuente de riqueza del municipio y con el que se atendían la mayoría de las cargas públicas. El origen de los Propios de los ayuntamientos hemos de situarlo en la conquista cristiana de la ciudad, momento en que los sucesivos monarcas intentaron fortalecer su posición frente a la nobleza concediendo a los concejos, junto a privilegios como la exención de determinados impuestos, la ampliación de su territorio con la donación de aldeas y lugares. Esto, en el caso de Marbella, implicará, hasta su segregación, la jurisdicción sobre los lugares de Ojén, Istán y Benahavís. La gestión de las tierras concejiles supone unas de las principales actividades administrativas del Ayuntamiento (subastas, remates, control de las tierras y problemas jurisdiccionales con otros municipios) y su principal fuente de financiación junto a los arbitrios. Casi siempre en manos de la oligarquía local, sus características vienen condicionadas por la escasa extensión de tierra cultivable del municipio, refiriéndose fundamentalmente al aprovechamiento de leñas y, sobre todo, a las subastas del fruto de la bellota. Ésta era la actividad de mayor rentabilidad económica y afectaba a la mayor parte de las tierras de propios municipales, siendo los más importantes en el primer tercio del XIX los montes de El Puerto, las Chapas, Bornoque y Breña de las Cañas. 165


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Documento 9 1829, septiembre-octubre. Marbella Subasta de los Montes de Propios de esta ciudad. Expediente de Subasta. AHMMb. Sección: Administración. Subsección: Patrimonio. Serie: Expedientes Generales de Bienes. Caja 376, pieza 23.

Documento 10 1897, mayo, 15. Marbella Bosquejo planimétrico agronómico. Comisión General de Evaluación y Catastro. Trabajos agronómicos. Plano. AHPM. Fondo Catastro. Leg. 16.836.

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Documento 11 1897, mayo, 14. Marbella Clasificación de terrenos del término municipal de Marbella. Las Chapas. Comisión General de Evaluación y Catastro. Trabajos agronómicos. Acta y croquis. AHPM. Fondo Catastro. Leg. 16.836.

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Documento 12 1899, enero, 31. Málaga Cartilla Evaluatoria de la Riqueza rústica. Remolacha azucarera. Regadío. Término municipal de Marbella. Comisión General de Evaluación y Catastro. Trabajos agronómicos. Informe. AHPM. Fondo Catastro. Leg. 16.836.

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Documento 13 1901-1903 Inscripción del aprovechamiento de aguas públicas en la Colonia del Ángel, en el río Verde. Expediente. AHPM. Fondo Comisaría de Aguas. C. 29/26 Pero no fue sólo la industria; los campos y el mundo campesino se vieron afectados en el último tercio del siglo por el impacto de la crisis filoxérica, que vino a sumarse a la crítica situación del olivar y de los cítricos y al descenso del valor de la caña de azúcar. El desplome del sector agrícola se hará patente de forma especial en los jornaleros de la colonia de San Pedro, que, recordemos, se trataba de un proyecto innovador de Manuel Gutiérrez de la Concha, primer marqués del Duero, para actividades relacionadas con el azúcar, tanto agrícolas como industriales, además de para la formación de personal intermedio en las labores agrarias. Pueden darse muchas explicaciones a la escasa repercusión que tuvo sobre la ciudad misma las empresas económicas. Y una de ellas puede estribar en la falta de iniciativa de la propia burguesía local, en su pusilanimidad a la hora de mantener el tejido industrial y pergeñar un modelo económico acorde a los tiempos.

El siglo XIX concluirá como empezó: con una acusada crisis económica. La madera necesaria para alimentar las fábricas de Río Verde reducirá sensiblemente la zona de bosques del término y, consecuentemente, hará disminuir los recursos. El agotamiento del arbolado y el lógico y progresivo encarecimiento del carbón de leña, que las había hecho imposible competir con los hierros asturianos del Cantábrico, llevará al cierra de las industrias, por entonces en manos inglesas: en 1866 cierra la de El Ángel y en 1884 lo hace la de La Concepción. La crisis industrial viene acompañada de los primeros síntomas del declive minero, haciéndose patente, al mismo tiempo, la poca disposición que la sociedad propietaria de las minas del término, la Marbella Iron Ore C&L, demostraba para renovar los sistemas tradicionales de extracción, lo que redundaría sin duda en el paulatino agotamiento de las vetas. Cilniana 20/21, 2007 - 2008: 159-172

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Documento 14 1895, mayo, 20. Marbella Industriales y vecinos de Marbella solicitan al Ayuntamiento la realización de diferentes festejos los días 15, 16, 20, 23, 24, 25, 28 y 29 de junio para atraer visitantes e impulsar la economía de la ciudad. Instancia. AHMMb. Sección: Servicios. Subsección: Cultura y Festejos. Serie: Expedientes de Cultura y Festejos. Caja 495, pieza 30. 2.4. La ciudad y las obras Aunque considerada como ciudad, la fisonomía y el aspecto urbano que presenta Marbella a lo largo del siglo nos hablan de un pueblo. Según delatan los documentos municipales, la ciudad tiene graves problemas estructurales e importantes déficits de obras públicas tras los desastres de la Guerra de la Independencia. Una situación que se prolongará a través de gran parte de la centuria. Los caminos permanecieron intransitables, a pesar de ser un punto determinante en este aspecto entre el entorno de Málaga, el Campo de Gibraltar y el interior de la provincia; el sistema de cañerías era deplorable; el muelle, siempre inacabado (las obras se suspenden definitivamente en 1830), no proporciona nada más que un fondeadero natural, condicionando la presencia de una escasa flota pesquera y de una algo más pujante flotilla de cabotaje. Mucho más adelante, a principios de los años 70, y con 168

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motivo de la instalación de la vía férrea por parte de la empresa inglesa que explotaba las minas, se construiría el muelle de hierro. El convento de San Francisco fue destruido por los franceses, y se enajena en 1846; antes, en 1842, se había hecho lo propio con el de los trinitarios. El Puente de Málaga estaba destruido, hasta la construcción del nuevo en 1859; el Puente de Ronda lo demuelen, por su mal estado, en 1859 igualmente. A lo largo del siglo, pues, el estado en general de la ciudad, desde el punto de vista urbano, dejó bastante que desear. Son muy escasas las intervenciones que afectan a la ciudad: instalación del cementerio en el castillo, demolición de las murallas, aunque ello no supuso el ensanche, como en el resto del país, sino pequeños ensanches periféricos y paralelos a la línea de muralla. En definitiva, un siglo de pura anécdota constructiva, que delata un acusado estancamiento urbano propio de un mundo rural, escasa pujanza burguesa y, por ende, poca actividad comercial. La penuria económica era una causa, pero no la única: a partir de la Restauración la utilización de las supuestas ejecuciones de obras públicas se usó de forma natural como fuente para desviar dinero por parte de los munícipes. Se constatan aprobaciones y gastos de partidas presupuestarias para ejecutar obras públicas que jamás se llegarían a realizar. Entre 1895 y 1898, por ejemplo, se «arreglaron» varias veces las calles general López Domínguez, Lobatas y Aduar; se aprobaron gastos para un centenar de obras de calles, y siempre, en todas las sesiones, se daba cuenta de la «compostura y pago» de alguna cañería. Documento 15 1883—1886. Marbella Construcción de un cementerio en Marbella. Plano. Tela. Expediente. AHMMb. Sección: Administración. Subsección: contratación. Serie:

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Expedientes de Contratación de Obras, Suministros y Servicios. Caja 415, pieza 4. Documento 16 1838, julio-agosto. Marbella Conclusión de la obra del Puente de Málaga. Expediente. AHMMb. Sección: Administración. Subsección: contratación. Serie: Expedientes de Contratación de Obras, Suministros y Servicios. Caja 414, pieza 4.

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municipal o estatal e implica una garantía de los derechos de los ciudadanos. En el origen de los padrones está la finalidad fiscal, militar o electoral, al menos hasta bien entrado el siglo XIX. En la primera mitad de este siglo se elaboraron matrículas de extranjeros, estados de población, padrones de policía y padrones —vecindarios militares o padrones de almas—. En 1857 nacería el padrón municipal de habitantes, serie que se ha continuado hasta la actualidad.

Cuadro I

Evolución del número de habitantes a lo largo del siglo XIX

Documento 18 1842. Marbella Registro de Población AHMMb. Sección: Servicios. Subsección: Población. Serie: Padrón de Habitantes. Caja 496, pieza 1.

Documento 17 1888, abril, 12. Málaga Plano del encauzamiento del Río Verde. Carretera de 2º orden de Cádiz a Málaga. Plano. AHPM. Fondo Carreteras. Leg. 25001/3

2.5. La población El padrón es un instrumento público y fehaciente que sirve para todos los actos administrativos. Es un auxiliar de la Administración Cilniana 20/21, 2007 - 2008: 159-172

2.6. Asistencia Social: los Expósitos El Ayuntamiento ha de esforzarse en la atención de los más necesitados. Una de las manifestaciones más características de esta labor asistencial la constituye la Casa de Expósitos o Hijuela, sita en el Hospital San Juan de Dios. A ella, a su torno, iban a dar los hijos de padres desconocidos, o no conocidos legalmente, cuya madre se siente incapaz de soportar la vergüenza que ello 169


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supone o bien se encuentra imposibilitada para hacerse cargo del mantenimiento de una boca más en la familia. La hijuela de Marbella recibía a los niños guardando el mayor sigilo acerca de su nacimiento. Lo inscribían en el libro de registro de entrada, en el que se describían los detalles relativos a la situación y vestimenta del niño al ingresar. Y a partir de ahí se les prodigan todos los cuidados que necesitan en esa edad, haciéndolos bautizar, si no hay seguridad de haber recibido este sacramento, y entregándolos provisionalmente a una nodriza para que los amamantaran. A lo largo de 1898 ingresaron en la Casa de Expósitos ocho niños, de cuya lactancia se hacía cargo una nodriza que cobraba por ello 12,5 pesetas al mes durante los primeros 18 meses de vida del niño. En este año, fueron entregados 12 niños para ser criados. 4 murieron. Una vez transcurrido el año y medio, los niños podían seguir siendo amamantados, aunque ahora la percepción por este concepto descendía a la mitad, o eran tomados en adopción por alguna familia —en el 98 sólo hemos documentado un caso— o, por último pasaban a la Casa Cuna de Málaga, al Hospicio. Éste fue el destino de la mayoría. Documento 19 1898, febrero-diciembre. Marbella Libro de Entrada de Expósitos AHMMb. Sección: Servicios. Subsección: Sanidad, Beneficencia y Asistencia Social. Serie: Libro Registro de Entrada de Expósitos. Caja 483, pieza 1.

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«[...] a las nueve de la mañana del 17 de febrero de 1898 entrego una muger un niño, manifestando: que no estaba bautizado ni inscrito en el Registro Civil; el cual viene envuelto en camisa de ruan usada con un encagito por el descote, ombliguera de algodón, pañal de hilo usado con festón, mantilla de balleta blanca festoneada vieja, faja de algodón labrada usada, chapona de cólera vieja con peto adornado con tira bordada y entredós, moña de tela calada sin adorno, y una cariñosa vieja de lana blanca»1.

2.7. Asuntos Militares El final del Antiguo Régimen y la llegada del liberalismo supusieron la búsqueda, por parte del nuevo sistema, de caminos para defenderse de sus muchos enemigos. La Constitución de 1812 establecía en su artículo 362 que, además del ejército regular, «habrá en cada provincia cuerpos de milicias nacionales, compuestos de habitantes de cada una de ellas, con proporción a su población y circunstancias». El nuevo ciudadano debía implicarse en la defensa del sistema liberal a modo de «Patria Armada», en palabras de los liberales más radicales. A lo largo del siglo, en las diferentes etapas políticas, los gobiernos utilizarán estas milicias como apoyo de sus respectivos regímenes con mayor o menor fortuna: la Milicia Nacional, en el trienio liberal, los voluntarios realistas hasta 1833, y en los distintos gobiernos liberales, de nuevo la Milicia Nacional. En el Archivo Municipal de Marbella se conservan, además de múltiples referencias en sus Actas Capitulares de la actividad, armamento, organización y financiación de las milicias, varios expedientes relativos a la movilización de efectivos de caballería (1838) y de nombramiento de oficiales de las mismas (1858). Por otro lado, teniendo en cuenta las dificultades por las que pasaba el país para retener bajo su dominio las últimas colonias, el reclutamiento de mozos para el Ejército constituyó, obviamente, uno de los asuntos más preocupantes para el Estado. Los ayuntamientos se aplicaron a la tarea con el máximo rigor, lo que no impidió, sin embargo, que el número de prófugos aumentara notablemente, y más en una zona costera donde la tradición migratoria era mayor que en el centro de la Península. El fenómeno se agravó al final de siglo, cuando afectó casi al 5% de los mozos. En esencia, constituía una forma de protesta ante la desigualdad social y la discriminación que suponía el sistema de reclutamiento, cuya redención en metálico —entre 1.500 y 2.000 pesetas venía a costar—

AHMMb, Libro de Entrada de Expósitos, 1898, C. 8501-4.

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por parte de las clases adineradas; el hecho se ha considerado por algunos historiadores como una de las grandes injusticias que han descalificado históricamente al ejército del Estado liberal. Existían dos formas legales de eximirse: esta redención en metálico y la sustitución por otra persona que ya hubiera hecho el servicio militar, lo que venía a costar de 500 a 1.500 pesetas. Sistema que para algún autor supone «una clara mercantilización de la vida humana». Todos intentaban algún mecanismo: ya fuesen razones médicas, condiciones familiares o, simplemente, manejos caciquiles. Característico de nuestra ciudad es el caso de los mozos que declaran su domicilio en las colonias del Ángel o San Pedro para beneficiarse de las dispensas que por esta razón establecía la ley, y que realmente, y según denuncias que nunca prosperaban, vivían en la ciudad. Documento 20 1892, febrero, 14. Marbella/ Colonia de San Pedro Alcántara El administrador de la colonia de San Pedro certifica que el mozo Antonio Samiñán Guirado reside en la colonia y por tanto goza de los beneficios de la Ley de 3 de junio de 1868. Certificado. AHMMb. Sección: Servicios. Subsección: Asuntos Militares. Serie: Expedientes de Formación de Quintas. Caja 529, pieza 30. 2.8. Elecciones Si bien la celebración de elecciones para nombrar a determinadas autoridades municipa-

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les se remonta de la Edad Media y en los ayuntamientos del Antiguo Régimen encontramos ciertos cargos electivos, caso de los síndicos personeros o los diputados del común, no será hasta la llegada de la revolución liberal y del, en palabras de Elorza, «imposible liberalismo gaditano», cuando los procesos electorales entren de lleno en la cultura política del país. Con la excepción de los períodos absolutistas del reinado de Fernando VII, la vida política se articula en torno a los textos constitucionales y a la figura del «ciudadano» con las elecciones como instrumento representativo. No obstante, hemos de tener en cuenta que aún estamos lejos del sufragio universal. Hablamos de un sufragio censitario para aquellos que están en pleno uso de sus «derechos de ciudadano». Hablamos también de elecciones que en la mayor parte de las ocasiones son indirectas, con la votación de electores que luego serán los encargados de elegir a Alcaldes o Diputados Provinciales. Encontramos así elecciones a alcaldes y regidores, a diputados provinciales y nacionales, generalmente de carácter anual, con diversas fórmulas que, aunque integrarán rápidamente el modelo liberal, también darán a lugar a prácticas como el caciquismo de fines de siglo. Documento 21 1813—1814. Marbella. Elecciones para elegir a los individuos del Ayuntamiento. Expediente de Elecciones. AHMMb. Sección: Servicios. Subsección: Elecciones. Serie: Expedientes de Elecciones y Referendos. Caja 620, pieza 1.

Documento 22 1884, enero, 5. Marbella Concejales del Ayuntamiento y sesenta mayores contribuyentes que han de verificar la elección de compromisarios para senadores. Ayuntamiento de Marbella Lista. Archivo Histórico Municipal de Marbella. Cilniana 20/21, 2007 - 2008: 159-172

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Sección: Servicios. Subsección: Elecciones. Serie: Expedientes de Elecciones y Referendos, Caja 621, pieza 5. 3. Bibliografía Consultada ALCALÁ MARÍN, F.: San Pedro Alcántara. La obra bien hecha del Marqués del Duero, Marbella, Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Marbella, 1979. ——: Marbella de ayer 1800-1900, Marbella, Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Marbella, 1980. BERNAL GUTIÉRREZ, J.: «Marbella minera», en en A. Serrano Lima (coord.): Imágenes de Marbella IX: «La Minería», Catálogo de la Exposición de Fotogrfías de la Asociación «Cilniana», Marbella, 2004, pp. 8-34. ——: «El ferrocarril minero San Juan Bautista y el «Muelle de Hierro». El proyecto de infraestructura viaria de The Marbella Iron Ore C&L (1862-1872)», Cilniana, 19, 2006, pp. 27-34. 172

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CASADO BELLAGARZA, J. L.: «El patrimonio histórico-industrial en el municipio de Marbella», en I Jornadas Patrimonio Histórico Local Marbella, Asociación Cilniana, 1999, pp. 184-243. ——: «Ocultación de la riqueza agraria en el municipio de Marbella. El catastro de 1897», en A. Serrano Lima (coord.): Imágenes de Marbella VIII: «El Campo». Las colonias agrícolas de San Pedro Alcánatra y El Ángel, Catálogo de la Exposición de Fotografías de la Asociación «Cilniana», 2003, pp. 8-39. ——: «La Sociedad Colonia de San Pedro Alcántara a través de sus balances: 1883-1909», Cilniana, 19, 2006, pp. 35-58. GARCÍA MONTORO, C.: «Fundación de las ferrerías La Concepción y El Ángel», Cilniana, 2, 1982, pp. 3-7. ——: «La siderurgia de Río Verde y la deforestación de los montes de Marbella», Cilniana, 5, 1983, pp. 1017. —LÓPEZ GONZÁLEZ, F. y PRIETO BORREGO, L.: Marbella, 1752. Según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada, Asociación Cilniana, 2001. LÓPEZ SERRANO, F. de A.: «Miseria, guerra y corrupción. Una aproximación a la Marbella de 1898», Cilniana, 13, 1999, pp. 4-17. MORENO FERNÁNDEZ, F. J.: «Datos para una historia urbana de Marbella», Cilniana, 12, 1999, pp. 8-21. ——: El centro histórico de Marbella: Arquitectura y urbanismo, Málaga, Universidad de Málaga-Asociación Cilniana-Ayuntamiento de Marbella, 2004. PRIETO BORREGO, L. y CASADO BELLAGARZA, J. L.: La Granja Modelo de San Pedro Alcántara. Un proyecto de innovación agraria, San Pedro Alcántara, Asociación Rosa Verde, 1994. RODRÍGUEZ FEIJOO, A.: Enseñanza liberal en Marbella (1833-1936), Marbella, Ayuntamiento de Marbella, 1988. ——: «Las ferrerías de Río Verde y el efímero protagonismo industrial de Marbella», en F. de A. LÓPEZ SERRANO y J. L. CASADO BELLAGARZA (coords.): Estudios en homenaje a Antonio Serrano Lima, Marbella, Asociación Cilniana, 2007, pp. 87-117. —RODRÍGUEZ ROMERO, C.: «Situación económica de la ciudad de Marbella al final de la segunda década del siglo XIX a través de los «Cuadernos de Riqueza» de Garay», en Estudios en homenaje a Antonio Serrano…, op. cit., pp. 71-85. n Cilniana 20/21, 2007 - 2008: 159-172


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ISSN 1575-6416

Consideraciones previas a una intervención de protección y/o cubrición de la Villa Romana de Río Verde, Marbella Rafael L. Lobón y Martín

Arquitecto

«Sin espacio la arquitectura no existe. Las relaciones entre planta, alzado y sección son complejas, ofrecen entre sí una serie de interrelaciones semejantes a las que se manifiestan entre las partes de un organismo… La arquitectura parte de las condiciones que propugna el uso real del espacio. El plano descriptivo acepta infinidad de compromisos edificatorios, motivo por el que se construye tanto y se proyecta tan poco…» Antonio Fernández Alba Ictinio, Domus Áurea, Diálogos en la casa de Virgilio

RESUMEN El descubrimiento, en los años 60, del yacimiento arqueológico «Villa Romana de Río Verde», permitió que la parcela donde se encontraban los mosaicos fuese adquirida por el Ayuntamiento evitando su desaparición. La extensión publica del yacimiento constreñido a esta parcela es claramente insuficiente. Los planteamientos actuales de protección de yacimientos arqueológicos de estas dimensiones, proponen construcciones de cubrición de los conjuntos claramente separados de los restos arqueológicos. La solución de cierre del conjunto a modo de contenedor, parece la mas adecuada para la Villa Romana de Río Verde, por seguridad, control ambiental, etc. PALABRAS CLAVE Villa Romana de Río Verde, Carlos Posac Mon, Fernando Alcalá Marín, peatonalización del acceso al yacimiento, cierre del conjunto a modo de contenedor, parque cultural Romano y Paleocristiano. ABSTRACT The discovery, in the 60’s, of the archaeological site of the Roman Villa of «Río Verde», allowed the plot, where the mosaics were founded, to be acquired by the City Council, avoiding its disappearance. The extension of the land protected is clearly insufficient. The current approach for the protection of archaeological sites of this size, proposes construction covering totally the site independently from the archaeological features. The solution for closing the site as a «container», seems the most appropriate one for the Roman Villa of Rio Verde, as far as security, environmental control, is concerned. KEY WORDS Roman Villa of «Río Verde», Carlos Posac Mon, Fernando Alcalá Marín, closing the site as a «container», pedestrian access to the archaeological site, park of early Christian and Roman culture.

1. Consideraciones Previas

E

l yacimiento arqueológico conocido como Villa Romana de Río Verde situado en el tramo final de la cuenca de este río en su margen izquierda y próximo a la playa, se encuentra actualmente limitado por las dimensiones de la pequeña parcela que contiene el pe-

ristilo y habitaciones anexas con mosaicos de la construcción romana datada entre el siglo I y II. Habiendo sido adquirida por el ayuntamiento a raíz del hallazgo, mantiene la propiedad municipal con una superficie de 698 m2 dentro de la urbanización existente y rodeada de las parcelas construidas con viviendas unifamiliares aisladas.


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miento, evitando su desPara los actuales aparición. criterios de Para los actuales criterios de protección, protección, la la extensión pública del extensión pública yacimiento es claramendel yacimiento te insuficiente, ya que se encuentra acotado por la es claramente calle frontal de acceso y insuficiente, ya las parcelas medianeras que se encuentra construidas. No existe bastante acotado por la calle espacio para la puesta en frontal de acceso Fig. 1. Mosaico de la Medusa en la habitación Norte valor del yacimiento, que (Fotografía del Autor) y las parcelas requiere zonas de interpretación y de servicio, Descubierto en los años 60 durante las medianeras así como una distancia prospecciones realizadas por Carlos Posac Mon construidas mínima necesaria para y Fernando Alcalá Marín1, que, a lo largo de vaque cualquier estructura rios años de excavaciones y ante la inminencia de protección no afecte a los restos arqueológicos. Donde se aprecia esta carencia de una manera mas dramática, es en el frente norte del yacimiento, ya que la «joya» de los mosaicos, la Medusa de la habitación norte, se encuentra acotada por la valla de cierre de la calle e incluso parcialmente debajo de Fig. 2. Vista general del yacimiento desde el vértice Noroeste (Fotografía del Autor) ésta. (Fig. 3) Una dificultad añadida radica en el hecho de la urbanización de la zona, consiguieron acode que la orientación de la Villa Romana no cointar los principales vestigios de la villa y que al cide con el de la trama viaria. menos esa parcela fuese adquirida por el Ayunta-

Fig. 3. Situación del Yacimiento en la trama urbana (Fotografía: Vuelo municipal) Posac Mon, C.: Homenaje al doctor Carlos Posac Mon. «Obra Malagueña», Ceuta, Instituto de Estudios Ceutíes y Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, 2005. 1

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Fig. 4. Mosaico de la Medusa en la habitación norte, parcialmente bajo el muro de cierre (Fotografía del Autor)

2. El Yacimiento de BIC

en el

Planeamiento

y la

Declaración

El Plan General anterior únicamente calificaba la parcela municipal del yacimiento como elemento de protección arqueológica. Lo que resultaba insuficiente, ya que es conocida desde las primeras excavaciones la presencia de restos romanos en todo el entorno del yacimiento. La ampliación de la protección se ha logrado en un cierto grado con la declaración de la Villa como Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía. La Declaración de Zona Arqueológica se produce en abril de 2007, por la

que se declara BIC, con la Categoría de Zona Arqueológica, el yacimiento denominado Villa Romana de Río Verde, en Marbella, Málaga2. La zona declarada, que actualmente se encuentra en revisión, extiende la protección a

Fig.5. Calificación del yacimiento en el anterior PGOU

2 Declaración de Zona Arqueológica, BOJA Nº 70, de 10 de abril de 2007. Decreto 76/2007, de 13 de marzo, por el que se declara Bien de Interés Cultural, con la Categoría de Zona Arqueológica, el yacimiento denominado Villa Romana de Río Verde, en Marbella (Málaga).

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Debe ser tarea del Nuevo Plan General dotar de un acceso alternativo a la zona sur de la urbanización, que permita liberar la calle del yacimiento de su función actual […] lo que permitiría su peatonalización, desplazando el cierre del yacimiento lejos de los mosaicos y creando una zona previa de control

Fig.6. Declaración zona arqueológica: abril de 2007

las parcelas colindantes con la municipal, excepto en la linde sur. La actual revisión del Plan General ya aprobada inicialmente, además de calificar la actual parcela del yacimiento, va mas allá de la Zona declarada por el BIC y delimita todo el espacio comprendido entre el Río Verde, la antigua CN 340, el vial de acceso desde ésta y la playa, como Zona de Protección Arqueológica. Sin embargo el Plan no incluye toda la superficie de la declaración de BIC, a pesar de ser mucho más amplia que ésta, deja fuera una parcela no edificada, situada en el margen oriental de la calle de acceso y donde se realizó una prospección por el arqueólogo don José Suárez3.

Fig.7. Calificación del yacimiento y zona arqueológica en el nuevo PGOUM 3

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Suárez Padilla, J.: «Excavación en la Zona Arqueológica de la Villa Romana de Río Verde», pendiente de publicación.

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del yacimiento lejos de los mosaicos y creando una zona previa de control. 4. Elección

del sistema de intervención

(Cubrición y/o

cerramiento):

Fig. 8. Propuesta de Apertura de calle y peatonalización del frente y acceso yacimiento (Dibujo del Autor)

La necesidad de puesta en valor del yacimiento, mejorar la seguridad, así como proteger los mosaicos de la intemperie, condición para la que no fueron realizados, son los parámetros que deben fundamentar cualquier intervención. Ya lo recomienda la «Carta de Venecia de1964»4, cuando en su artículo 15º dedicado a las Excavaciones expone:

Esta cuestión deberá ser resuelta por el Nuevo Plan General, haciendo compatibles los límites de protección con los del BIC una vez se haya revisado éste. 3. Mejora del Vial de Acceso al Yacimiento También debe ser tarea del Nuevo Plan General dotar de un acceso alternativo a la zona sur de la urbanización, que permita liberar la calle del yacimiento de su función actual como único vial de comunicación de esta zona. La mencionada calle debería ser de uso exclusivo del yacimiento, impidiendo el deterioro que produce la proximidad de un tráfico constante y muy próximo por su frente. La alternativa de tráfico propuesta al Plan consistiría en abrir la «U» viaria que forman las calles paralelas superiores a la del yacimiento conectándolas con la vía paralela al río. La calle de acceso al yacimiento, una vez abierta la circulación alternativa, podría ser incorporada a éste, lo que permitiría su peatonalización, desplazando el cierre Fig. 9. Candau, M. ª E. (dir.): Proyectos…, op. cit. 4 «Carta de Venecia de 1964», Comisión redactora de la Carta Internacional para la Conservación y Restauración de Monumentos, Piero Gazzola (Italia), Presidente; Raymond Lemaire (Bélgica), Ponente; Juan Bassegoda Novell (España).

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«La utilización de las ruinas y las medidas necesarias para la conservación y protección permanente de los elementos arquitectónicos y de los objetos descubiertos deberán ser aseguradas [...]»

El criterio para cualquier estructura de protección y cubrición del yacimiento que se proyecte, debe ser el de alejar lo máximo posible los apoyos de los mosaicos

fue realizado en los años 90 dentro de un grupo de propuestas de intervención sobre el patrimonio marbellí, fruto de un acuerdo de colaboración entre el Ayuntamiento y el Colegio de Arquitectos5. Uno de los proyectos se dedicó a la Villa Romana y fue realizado por la arquitecta María Eugenia Candau, como directora, y Enrique Arrabal, Juan José Fuentes, José Antonio Gambero y María Luz Linares. La idea planteada a nivel de anteproyecto supone una cierta anastilosis formal de la Villa Romana, en el sentido de que recrea la posible volumetría de la Villa, al menos en cuanto a la

Como ya se ha señalado, la mayor dificultad, es la falta de espacio en torno al yacimiento, sin embargo y a excepción de la propuesta de incorporación de la calle de acceso, la situación construida del entorno, hace inviable una ampliación sobre las fincas colindantes. Únicamente parecería posible incorporar al yacimiento la parcela cercana aunque no colindante, que forma parte de la declaración de BIC y que ya ha sido excavada. No está construida, lo que permitiría solucionar los problemas de acceso vehicular al yacimiento, así como instalar los elementos de servicio, que por lo reducido de la parcela no es posible realizar en ella. El criterio para cualquier estructura de protección y cubrición del yacimiento que se proyecte debe ser el de alejar lo máximo posible los apoyos de los mosaicos. Será muy recomendable realizarlos sobre una cota profunda, que evite cualquier asentamiento superficial que dañe estas delicadas estructuras. 5. Análisis Pioneros

de los

Proyectos

El primer proyecto que aparece documentado Fig. 10. Martí, C.: Anteproyecto de Intervención en la Villa Romana de Marbella Candau, M.ª E. (dir.): Proyectos para los 90, Málaga, Ayuntamiento de Marbella en Colaboración con el Colegio de Arquitectos de Málaga, 1991. 5

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estructura del patio, que es la más reconocible y de las estancias en su entorno donde se conservan los mosaicos. «Pensamos que es necesario proteger los restos de la lluvia y del sol […] serían una especie de galería cubierta pero sin cerrar lateralmente, lo que llevaría a los mosaicos a la posición para la que fueron proyectados […] La construcción debería explicar que proporciones y formas existían, sin hacer en ningún momento concesiones a un falso historicismo […] Se propone invadir un metro en algunas zonas la acera para recuperar integro el mosaico de la sala Norte […]»6

El siguiente anteproyecto documentado, está firmado por la arquitecta Carmen Martí; parece continuar la idea previa desarrollada en los noventa y proponer algunos cambios en el frente de la calle, en cualquier caso mantiene la idea de ceñirse al patio para cubrir los mosaicos. 6. Enfoque de las Nuevas Propuestas Estos planteamientos anteriores de protección y cubrición de los mosaicos que tienen un indudable valor en la historia del yacimiento, presentan algunos inconvenientes reseñables. Desde el punto de vista teórico, la anastilosis o recreación de elementos desaparecidos ha sido prácticamente abandonada por el alto grado de incertidumbre que plantea, además de crear una dificultad de lectura entre lo original y lo recreado. Ya lo recoge la mencionada «Carta de Venecia de1964». Deberá excluirse, a priori, cualquier trabajo de reconstrucción, considerando aceptable tan sólo la anastilosis o recomposición de las partes existentes, pero desmembradas. Los elementos de integración deberán ser siempre reconocibles y representarán el mínimo necesario para asegurar las condiciones de conservación del monumento y restablecer la continuidad de sus formas. Al no existir en la Villa Romana restos arquitectónicos sobre rasante, que requieran continuidad, no quedaría justificada la recreación volumétrica. La «Carta de 1987 de la Conservación y Restauración»7 en su artículo 6º insiste sobre estos conceptos: «En relación con las operaciones de restauración que se refieren a la naturaleza material de cada una de las obras, se deben rechazar desde el momento en que se 6 7

Fig. 11. Cubrición del Teatro Romano en Zaragoza (Fotografía del Autor) proyecte la propia restauración: adiciones de estilo o analógicas, incluso en formas simplificadas, aunque se cuente con documentos gráficos o plásticos que puedan indicar cuál fue o cómo debió aparecer el aspecto de la obra terminada.»

Desde el punto de vista práctico también plantea serios inconvenientes, ya que es necesario intervenir en la proximidad de los elementos a proteger, creando riesgos de daños a los mosaicos, ya sea durante el proceso de construcción, ya sea posteriormente por asentamientos de difícil control, si no se acude a cimentaciones profundas que requieren equipos mecánicos desaconsejables en la cercanía de los restos. Los planteamientos actuales de protección de yacimientos arqueológicos de estas dimensiones proponen construcciones de cubrición de los conjuntos claramente separados de los restos, que permitan identificar claramente las estructuras originales y las actuales. Dentro de estas propuestas y en función del yacimiento a proteger podríamos reconocer dos soluciones, una de tipo abierto o paraguas del que incluimos un ejemplo aunque de escala

Ibídem. Marconi, P.: «Carta de 1987 de la Conservación y Restauración», Il Giornale dell’Árte, 57.

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Rafael L. Lobón y Martín

mayor (Fig. 11) y otra de tipo cerrado con una escala similar a la de Río Verde (Fig. 12). La intervención de cubrición abierta tiene serios inconvenientes cuando se trata de elementos delicados y valiosos como los mosaicos, ya que no permite establecer medidas de seguridad, así como por los posibles anidamientos en la estructura, que afectarían a la conservación de los restos. La solución de cierre del conjunto a modo de contenedor, parece la más adecuada para la Villa Romana de Río Verde, por seguridad, control ambiental, etc., siempre y cuando un diseño muy escalado permita una transición de volúmenes, que no contraste con las construcciones aisladas próximas.

La solución de cierre del conjunto a modo de contenedor, parece la más adecuada para la Villa Romana de Río Verde, por seguridad, control ambiental, etc.

7. Recorridos de Observación La necesidad de garantizar la visión de los mosaicos sin que se produzca deterioro de los mismos hace necesario diseñar, además del contenedor, un sistema de pasarelas sobreelevadas y paralelas a los mismos que permitan un recorrido completo de los visitantes. En la actualidad Fig. 12. Perigueux Gallo Roman Museum éste es uno de Jean Nouvel los principales (Fotografía: Estudio Nouvel) problemas existentes al no estar señalizados los recorridos ni protegidos los mosaicos, cualquier grupo puede circular libremente por encima de los mismos arriesgando su conservación. 8. La Creación de un Parque Cultural La existencia de otros elementos históricos de interés en el entorno de la Villa Romana, como pueden ser las Bóvedas y La Basílica Paleocristiana, parece hacer recomendable la creación de un Parque Cultural que facilite las tareas de conservación y de puesta en valor de cada uno de los elementos, reforzando la gestión del conjunto. Ya quedaba recogido en la «Carta del Restauro de 1972»8 en sus Instrucciones para la 8 9

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Consideraciones previas a una intervención de protección...

salvaguardia y restauración de Antigüedades, recomienda: «El problema prioritario de la salvaguardia del subsuelo arqueológico está necesariamente ligado a la serie de disposiciones y leyes referidas a la expropiación, a la aplicación de vínculos especiales, a la creación de reservas y parques arqueológicos»

La recientemente aprobada Ley del Patrimonio Histórico de Andalucía de 20079 abunda en la misma dirección proporcionando un soporte legal La existencia de para creación de los Conjunotros elementos tos y Parques Culturales. históricos de Así declara como Instituciones del Patrimointerés en el nio Histórico, los Parques entorno de la Culturales: «[…] son aquellos Espacios Culturales que abarcan la totalidad de una o más Zonas Patrimoniales que por su importancia cultural requieran la constitución de un órgano de gestión en el que participen las Administraciones y sectores implicados».

Villa Romana como pueden ser las Bóvedas y La Basílica Paleocristiana, parece hacer recomendable la creación de un Parque Cultural

Creemos que esta seria una manera de reforzar la situación dispersa en que se encuentran estos elementos históricos de Marbella. 9. Bibliografía Fernández Alba, A.: Ictinio, Domus Áurea Diálogos en la casa de Virgilio, Madrid, Biblioteca Nueva ETS de Arquitectura de Madrid, 1998. Mondelo, R.: «Mosaicos ornamentales de la villa romana de Marbella», Mainake, IV-V y VI-VI (2 artículos), Málaga, Diputación Provincial de Málaga, 1982-1985. Posac Mon, C.: «La villa romana de Marbella», Noticiario Arqueológico Hispánico: Arqueología, 1, Madrid, Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas, Dirección General de Bellas Artes, 1972, pp. 83-114. Posac Mon, C.: Homenaje al doctor Carlos Posac Mon. «Obra Malagueña», Ceuta, Instituto de Estudios Ceutíes y Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, 2005. n

«Carta del Restauro de 1972», elaborada por Cesare Brandi con la colaboración de Guglielmo De Angelis D’Ossat. Ley 14/2007: «Ley del Patrimonio Histórico de Andalucía», de 26 de noviembre, BOJA Nº 248, de 19 de diciembre 2007.

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ISSN 1575-6416

Un geógrafo comprometido con la defensa activa del paisaje como valor territorial.

José Gómez Zotano, autor de Naturaleza y paisaje en la Costa del Sol Occidental

(Servicio de publicaciones del Centro de Ediciones de la Diputación Provincial de Málaga, Málaga, 2006) Mª Luisa Gómez Moreno

Departamento de Geografía Universidad de Málaga

D

os son los ámbitos epistemológicos fundamentales en los que se sitúa este texto de José Gómez Zotano, profesor de Geografía de la Universidad de Granada: el paisaje y la dinámica urbana del litoral mediterráneo. Ya esta opción temática constituye en sí un primer valor del texto, dado el debate social sobre los límites del crecimiento urbanístico de este espacio costero, debate que tiene uno de sus frentes en la consideración del factor paisaje en la excelencia de los espacios turísticos. La Geografía española se ha interesado por ambos campos. En lo que se refiere al paisaje, cuenta con una trayectoria larga y nutrida de resultados analíticos que proporcionan una visión panorámica de las múltiples, e inconexas, metodologías que tienen en el paisaje su objeto o su instrumento y respecto al avance del uso turístico, siguió desde sus primeros pasos el vertiginoso proceso de urbanización que hace irreconocibles las imágenes de la costa mediterránea recogidas en películas y fotografías incluso de principios de los años setenta del pasado siglo. El cambio del sistema de valores de la sociedad consumidora de estos espacios turísticos, al menos en el discurso tanto político como de opinión, ha venido a ensamblar ambos conceptos en la medida en que la «calidad ambiental» pasa a ser uno de los requerimien-

tos de los espacios turísticos competitivos y el paisaje es uno de los factores primordiales de esa calidad. En este contexto, el paisaje es considerado en la planificación urbanística desde un prisma puramente estético, sin entrar en sus valores etnográficos ni de naturalidad, que son tenidos en cuenta en otros epígrafes de sus memorias. Paralelamente, en el discurso publicitario que acompaña la promoción de los nuevos espacios urbanizados turísticos, este epíteto, «calidad ambiental» se vincula a tierras de cubierta vegetal, aunque su consecución implique la contaminación de acuíferos o la brutal ruptura de una ladera marmórea. El texto de Gómez Zotano ofrece un conjunto de procedimientos que permiten avanzar en la línea de incorporar a la ordenación del territorio de escala municipal o supramunicipal (los Planes de Ordenación del Territorio Subregionales contemplados en la legislación y normativa andaluzas) criterios mucho más profundos de identificación, análisis y prognosis de espacios naturales (entendidos explícitamente en el sentido amplio que incorpora en ellos los espacios agrarios) para su conservación e inserción en el modelo socioeconómico territorial, en otras palabras, de detectar e integrar la calidad ambiental (ya sin comillas) en la gestión del territorio. El ámbito de estudio es especialmente adecuado para ello, por varias razones. En pri-


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mer lugar porque su núcleo duro lo constituye esa bisagra rojiza entre la Costa del Sol y la Serranía de Ronda que es Sierra Bermeja, integrada por peridotitas «una de las rocas más escasas del mundo», además de que «el conjunto malagueño representa la intrusión ultramáfica de alta temperatura de mayor extensión y mejor expuesta del Planeta» (p. 43). Si la biodiversidad es uno de los criterios de valoración para la conservación, es obvio que esta alineación merece la máxima consideración. Sin embargo, como el autor pone de manifiesto, no ha sido objeto globalmente de figuras de protección, sino que el mapa de su tratamiento por la normativa ambiental de distinto rango (paraje natural, parque natural, reserva de la biosfera) constituye un ejemplo magnífico de la fragmentación, solapamiento e incoherencia que afecta a la práctica de esta normativa, en un hecho ya denunciado habitualmente por la comunidad científica, y que en este caso resulta especialmente llamativa por la masividad y contundencia del afloramiento, perfectamente definible como bien hace Gómez Zotano. En segundo lugar, porque este «núcleo duro» está rodeado de un mosaico de espacios diferenciados por su litología, topografía y uso histórico, que viene a enriquecer aún más el ya alto valor aportado por la excepcionalidad de las peridotitas: un dato ilustra esta riqueza, como el autor pone de manifiesto: «en el área de estudio están representados 28 de los 130 ecosistemas incluidos en el anexo I de la directiva, lo que supone el 21,5% de los tipos de hábitats naturales» (p. 248). En tercer lugar, porque el uso urbano turístico de la Costa del Sol ya ha trepado por sus laderas más bajas y amenaza con gangrenar el conjunto, y sólo estudios como éste, que ofrecen a escala detallada los valores ambientales que persisten, constituyen instrumentos técnico-científicos rigurosos con que cotejar los estudios de impacto ambiental y que incorporar a los diagnósticos previos a los planes urbanísticos. El análisis de la estructura y desarrollo del trabajo revela las bases de esta solvencia. Se trata de un estudio que pone de manifiesto la eficacia del análisis geográfico cuando éste escapa de la famosa «espiral» (repetir los estudios sectoriales a distintas escalas imbuidas unas en otras) para captar los elementos significativos en los que radica la especificidad de los lugares. Lejos de emplear los sistemas de información geográfica como una finalidad, el uso que hace de éstos es instrumental (como debe ser, a nuestro juicio), en la medida en que, como él afirma «No todo el proceso de síntesis de la información y distinción de unidades puede llevarse a cabo de forma automatizada. Aún utilizando los SIG, el elemento 184

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subjetivo juega un papel importante» (p. 71). En efecto, aunque en el capítulo metodológico (capítulo II, tras la Introducción) enuncia el paradigma del geosistema como hilo conductor del trabajo, el desarrollo que hace de éste implica un conocimiento de todas las subdisciplinas geográficas, mérito tanto más encomiable cuando la tendencia de nuestra producción científica es cada vez mayor hacia la elección por una sola de aquellas, en consonancia con los criterios de valoración estandarizados de la producción científica, aunque ello suponga la marginación creciente del enfoque integrador territorial, quizás el único específico de nuestra disciplina. Así, en la primera parte, vierte los análisis sectoriales que contiene el capítulo III en una serie de geosistemas potenciales, que describe en el capítulo IV. Esta parte pone ya de manifiesto la capacidad investigadora del autor, y, particularmente, su sólida formación geográfica. Con la primera ha sabido sistematizar los resultados de concienzudos trabajos de campo en formulaciones de alto rigor, pero sólo con la segunda sale muy airoso de la difícil tarea de detectar las combinaciones de factores que desembocan en la identificación de geosistemas. El problema de la escala de éstos, en un ámbito tan diverso como el de las Béticas en la Serranía de Ronda, queda bien resuelto en relación con la posible aplicación para la ordenación del territorio. Queremos insistir en la adecuación de este procedimiento de trabajo de campo a escalas muy detalladas a la hora tanto de redactar normativas de planeamiento urbanístico como de propuestas de desarrollo sostenible, frente a la escasa profundidad que suele acompañar, por imperativos económicos, la redacción de tales instrumentos de planificación. Por ello, este texto puede considerarse una espléndida guía para este tipo de trabajos aplicados, con la consiguiente reflexión para la Administración, que ha de tomar decisiones sobre ellos, sobre los límites de los estudios «de encargo». La segunda parte aborda la modificación de que han sido objeto los geosistemas potenciales, y de ella, el capítulo VI nos parece especialmente novedoso y atractivo. Una vez esbozadas en el capítulo V las grandes líneas de la evolución histórica, en este VI aplica un patrón de análisis de cada geosistema que constituye un ejemplo de cómo enfocar actualmente la síntesis geográfica. Los elementos de este patrón exponen este hecho: «Grandes rasgos», donde retoma brevemente los expuestos en la descripción del geosistema potencial correspondiente; «Un poco de historia», donde detalla la cadena de usos de que ha sido objeto; «Geofacies», donde baja de escala para explicar en función de la historia las discontinuidades Cilniana 20/21, 2007 - 2008: 183-186


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que presenta, analizándolas de forma detallada; «Dinámica y estado del geosistema», donde radica la valoración de lo que para nosotros es la «calidad ambiental» real, esto es, la situación de estabilidad de los elementos naturales interrelacionados: erosión, grado de conservación y adecuación de la vegetación a su Cilniana 20/21, 2007 - 2008: 183-186

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potencialidad, estado de los recursos hídricos, con alusiones a la fauna, cuando ésta es especialmente significativa; finalmente, la prognosis derivada de la anterior y enunciada como «Recomendaciones para la gestión». Pero no acaban aquí las aportaciones metodológicas de Gómez Zotano. La validez 185


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del enfoque integrador de los geosistemas para la ordenación del territorio desde la perspectiva de la sostenibilidad para la asignación de usos no va acompañada de su idoneidad para los estudios de paisaje al uso en los documentos de planificación urbanística, en los que el enfoque de las Escuelas de Arquitectura inclina el peso hacia elementos visuales. Este hecho es tanto más relevante para la posible aplicación del estudio en la planificación urbanística del área de estudio, por cuanto se trata de una zona cuya economía se fundamenta en el valor económico del territorio como base del desarrollo urbanístico inmobiliario. Gómez Zotano supera esta carencia en el capítulo VII vertebrando a los geosistemas (antes analizados según la relación de sus componentes) sus valores visuales, con una capacidad descriptora rica en valores literarios: luces, colores, sensaciones aportan una bella y lúcida mirada vivida del área de estudio. Finalmente, en la tercera parte, expone el complejo de figuras que, sobre la ley, regulan el uso del ámbito de estudio, y la deducción es la que avanzábamos: un amplio conjunto de normativas con un débil cumplimiento, fruto del cual es la degradación de muchas de las geofacies enumeradas y la amenaza de los valores estéticos tan seductoramente descritos. Y es aquí donde aparece más claramente otro de los valores del autor: su compromiso. En un contexto socioacadémico en el que nuestros titulados encuentran en la planificación urbanística una de sus salidas profesionales; en el que los convenios —contratos Universidad— empresa parecen buscar muchas veces el marchamo de la institución académica para sancionar con la ciencia propuestas de actuación claramente aberrantes, la clara postura de José Gómez Zotano a favor de la protección del área de estudio frente al avance de la urbanización y denunciando la ineficacia e inadecuación de las figuras de planeamiento, incluso las que van a condicionar el futuro de la misma, es un estimulante ejemplo. Sobre todo

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si tenemos en cuenta que, de seguir las indicaciones que emanan de este compromiso, la primera actividad que se vería favorecida sería la propia actividad turística si es que busca un entorno de calidad real y no estandarizada. Hablando de calidad, si los contenidos alcanzan las mayores cotas de rigor científico, la presentación de los resultados es igualmente excelente, además de novedosa. Entre los elementos a resaltar, la coherencia entre el texto y el material cartográfico y fotográfico, ambos elaborados por el autor, que permite un fácil seguimiento de los conceptos en las imágenes, además de aunar eficacia y estética. Engrosa el valor divulgativo del texto el uso de tablas sistematizadoras que facilitan la visión del conjunto. Pero quizás sea el uso de ventanas de texto uno de los aspectos más a resaltar por cuanto incorporan facilitan la combinación de información correspondiente a aspectos que escapan del análisis tradicional, por su novedad (contaminación) o por su carácter transversal (incendios) o porque exigen un tratamiento más profundo de alguno de los factores (ganadería), completando el hilo discursivo sin perder la sistematicidad. En síntesis, un espléndido texto geográfico que revela la combinación de personas e instituciones «de excelencia»: José Gómez Zotano, su entorno académico más próximo, el Instituto de Desarrollo Regional y el Departamento de Geografía Física y Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Granada, (en el que se redactó la tesis doctoral que da origen de este estudio) y el Servicio de Publicaciones del Centro de Ediciones de la Diputación Provincial de Málaga, que desde hace más de veinte años apoya la divulgación de los estudios geográficos. Ojalá este esfuerzo contribuya a concienciar a los responsables de la necesidad de salvaguardar ese espacio excepcional en la Naturaleza del Planeta que es Sierra Bermeja, el valioso y desconocido traspaís de la famosa y banalizada Costa del Sol Occidental. n

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Normas de Publicación en Cilniana 1. CILNIANA es una revista multidisciplinar, centrada en las Ciencias Sociales y en las Humanidades, que edita preferentemente trabajos en el ámbito geográfico de la Costa del Sol Occidental. 2.

La publicación en la revista Cilniana está abierta a cualquier persona que quiera aportar sus trabajos de investigación. Los artículos presentados a la revista deberán ser preferentemente inéditos y no estar sometidos simultáneamente a evaluación por otra publicación; en caso contrario, incluirán la descripción de la publicación en donde se hizo por primera vez, así como la fecha de la misma y si fuera necesario, la autorización de la dirección de la publicación original.

3. Los autores enviarán una copia del artículo en disquete duro o mediante correo electrónico a la dirección cilniana@wanadoo.es —preferentemente en Word— y otra copia en papel —formato folio UNE A4— al Apartado de Correos número 821 de Marbella (Málaga). 4. • •

Los trabajos tendrán un máximo de 30 folios a doble espacio. La extensión indicada incluye el texto del artículo y las referencias bibliográficas o notas, que irán al final. No se incluirán en esta extensión las dos páginas que a continuación se señalan: Una primera página, no numerada, en donde conste: el titulo —con subtitulo, si aquél fuese muy largo—, el nombre y apellidos del autor o autores, dirección postal completa, teléfono y Correo-electrónico —si lo tiene—, datos académicos —titulación y Universidad donde se obtuvo, categoría profesional y lugar de trabajo—, y un resumen en español e inglés del contenido del trabajo —con un máximo de 12 líneas—. Una última página, con un máximo de cinco frases a destacar del texto y unas palabras clave —máximo 8— del artículo en español y en inglés.

5. • •

Las notas a pie de página irán numeradas correlativamente, con la siguiente secuencia: En el caso de obras, apellidos en mayúsculas del autor citado; nombre con la primera letra en mayúscula, o, en su caso, la inicial mayúscula del nombre; título del libro —en cursivas—; ciudad, editorial, año, y página o páginas a que se refiere la cita. Ej.: POLO, J.: Manifiesto ortográfico de la lengua española, Madrid, Visor, 1997, pp. 27-28. En caso de que se trate de un artículo, en primer lugar se citará el nombre del autor o autores, título del artículo —«entre comillas»—, seguido del nombre del autor, editor o compilador de la obra, si lo hubiere; nombre de la revista o título del libro o monografía —en cursivas—; ciudad, editorial, año y página o páginas. Ej. de artículo citado en libro: FONTANA, J.: «La historiografía española del siglo XIX: un siglo de renovación entre dos rupturas», en S. CASTILLO (coord.): La historia social en España. Actualidad y perspectivas, Madrid, Siglo XXI, 1991, p. 328. Ej. de artículo citado en revista: PÉREZ-PRENDES, J. M.ª: «Cortes de Castilla y Cortes de Cádiz», Revista de Estudios Políticos, 126, noviembre-diciembre 1962, pp. 419-428.

6. Los documentos gráficos (mapas, gráficos, fotos…) irán enumerados en la parte posterior secuenciándolos con los pies de fotos correspondiente en la parte de atrás o en hojas adjuntas. 7.

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8.

En el caso de que se tenga que incorporar bibliografía, sólo se hará cuando no se haya optado por el sistema de notas a pie de página —y sí por el de citas en el sistema anglosajón (Polo, 1997: 27-28)—. Esta bibliografía se incluirá al final del artículo, ordenada alfabéticamente y según la secuencia descrita en el punto 5.

9.

Los originales recibidos serán evaluados previamente por los miembros del Concejo de Redacción. Éste, realizando las consultas que considere oportunas a los miembros del Consejo Asesor —evaluadores externos—, se reserva el derecho de aceptar o rechazar los manuscritos enviados, así como de solicitar correcciones, aclaraciones o modificaciones a los autores, tanto formales como de contenido. El Consejo de Redacción resolverá en un plazo máximo de tres meses sobre su publicación o no, comunicando el número en que aparecerá el artículo o si el trabajo ha sido definitivamente rechazado.

10. La publicación de originales en Cilniana no da derecho a remuneración alguna. Los derechos de edición son de la asociación «Cilniana», se necesitará su permiso para cualquier reproducción y siempre se deberá citar la procedencia. Los autores recibirán de forma gratuita, en todos los casos, dos ejemplares de la revista en que aparezca su colaboración.


Cilniana Nº 20 y 21 Parte 2  

Revista de la Asociación Cilniana para la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural 3ª Época. Año XI. Nº 20 y Nº 21 2007 y 2008

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