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Las termas de la “Finca El Secretario”. Un edificio singular Ramón F. Hiraldo Aguilera y Juan Cisneros Franco

La familia y las relaciones familiares a través de los testamentos. Mijas, 1730-1745 Eva María Gil Benítez

Félix Jiménez de LLedesma: edesma: el médico de los pobres. Un reformista en Marbella Lucía Prieto Borrego

La gestión municipal en Marbella durante rimer FFranquismo ranquismo (1939-1959) el PPrimer Ana María Rubia Osorio

Un Centro Histórico herido y la memoria maltrecha. A propósito del libro “El Centro Histórico de Marbella: Arquitectura y Urbanismo”, de FFrancisco rancisco Javier Moreno Fernández Francisco de Asís López Serrano

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Lof ting. Nuevos retos para la PPosmodernidad osmodernidad ofting. José Manuel sanjuán López

Bibliografía y Documentación El cargadero marítimo de Marbella Luis Angulo Prota

3ª ÉPOCA. AÑO IX • Nº 17. 2004

CILNIANA 3


EDICIÓN Asociación Cilniana para la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural Apartado 821 - 29600 Marbella www.cilniana.org cilniana@wanadoo.es Telf. 639 00 72 90 COORDINACIÓN Lucía Prieto Borrego CONSEJO DE RED ACCIÓN REDACCIÓN José Luis Casado Bellagarza Andrés García Baena Francisco de Asís López Serrano Antonio Luna Aguilar Francisco Javier Moreno Fernández Antonio Rodríguez Feijóo Antonio Serrano Lima Catalina Urbaneja Ortiz CONSEJO ASESOR Encarnación Barranquero Texeira (Universidad de Málaga: Historia Contemporánea) Jesús Bravo Caro (Universidad de Málaga: Historia Moderna) Bartolomé Mora Serrano (Universidad de Málaga: Historia Antigua) Antonio Nadal Sánchez (Universidad de Málaga: Historia Contemporánea) Antonio Parejo Barranco (Universidad de Málaga: Historia Económica) Emilio Ortega Berenguer (Universidad de Málaga: Historia Contemporánea) DISEÑO Y MAQUET ACIÓN MAQUETACIÓN Pepe Moyano IMPRESIÓN Graficamar (Marbella) LIBRERÍAS COL ABORADORAS COLABORADORAS (Marbella) FM - Gral. López Domínguez, 12 HERMES - Avda. Mayorazgo AREMAR - Avda. Arias Maldonado MA TA - Enrique del Castillo, 3 MAT ZOCO - Valentuñana, 2 (San Pedro Alcántara) DEL TA - Avda. Oriental DELT Foto PPortada: ortada: José Antonio Prieto Borrego Depósito Legal: MA-845-97 ISSN 1575-6416 Título clave: CILNIANA La Asociación Cilniana no se hace responsable de las opiniones contenidas en los artículos firmados.

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Las Termas de la Finca El Secretario.

UN EDIFICIO SINGULAR Ramón F. Hiraldo Aguilera y Juan Cisneros Franco Arqueólogos

RESUMEN El estudio de los testamentos como reflejo de la religiosidad popular ha venido dando sus frutos desde que en los años 70 los historiadores franceses plantearan la cuestión. Al mismo tiempo, se profundizó en la desacralización del mundo moderno que se observaba a través de estas escrituras. Profesión de fe, disposiciones sobre exequias y lugar de entierro se convierten en trámites dentro del contenido de un documento en el que cobran importancia el resto de cláusulas dispositivas relativas a la familia y a la situación económica que deja el otorgante cercano el trance de la muerte. El presente artículo pretende acercarnos al reflejo de la composición de las familias a través de los testamentos y los vínculos sentimentales y económicos que les unían. Y todo ello tomando como referencia la villa de Mijas durante el segundo cuarto del siglo XVIII. ABSTRACT The study of testaments as reflex of popular religiosity produces effects since in the Seventies French Historicians would raise the question. At the same time they got to the bottom of the loss of religious customs in Modern Age which was observed through these documents. The professing of faith, dispositions about exequies and place of burial turn into steps inside the context of the document in which the perceptive clauses about the family and the economical situation of the maker take importance. The present article tries to approach to the reflex of the family composition through the testaments and the sentimental and economical entails that joined them. And this taking as reference the village of Mijas during the second quarter of the XVIIIth century.

I.- INTRODUCCIÓN

A

l noreste de la Barriada de Los Boliches (Fuengirola), en la zona conocida como Puerto de las Yeseras, tiene su emplazamiento uno de los yacimientos de época romana más significativos de la costa malagueña. Nos referimos al yacimiento de la Finca El Secretario (Fig. 1). Aunque las grandes obras públicas y el desarrollo urbanístico de su entorno han alterado artificialmente los rasgos de su primitiva fisonomía, aún es posible en este lugar contemplar algunas de las peculiaridades geográficas que, en época antigua, propiciaron el asentamiento humano: un amplio espacio de terreno de suave pendiente, protegido por el cerro a cuyos pies se ubica y flanqueado por el Arroyo Pajares y la línea costera (Lám. 1).

Figura 1: Localización del yacimiento

Durante largo tiempo la huella de la presencia romana se vio restringida a los pequeños fragmentos cerámicos que salpicaban las tierras de labor y al diverso material constructivo que se acumulaba en los bordes de los caminos o en los márgenes de las terrazas de labranza. CILNIANA 5


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A lo largo de todos estos años se ha conseguido poner al descubierto, tras diversas actuaciones arqueológicas de urgencia, un importante conjunto constructivo constituido por una factoría de salazón, varios hornos de producción cerámica y un edificio termal (Fig. 2). Este último ha sido objeto de las últimas excavaciones dentro del yacimiento que nos han permitido poner al descubierto un edificio en muy buen estado de conservación del que ofrecemos una primera aproximación a través del presente artículo. II.- DESCRIPCIÓN DEL EDIFICIO TERMAL (FIG. 3) Lámina 1: Vista del yacimiento desde el Cerro del Toro

Esta dinámica sufrirá un giro insospechado en los primeros años de la década de los años setenta del siglo XX, propiciado por las obras del nuevo trazado del ferrocarril Fuengirola-Málaga y, unos años más tarde, por la ejecución de la variante a la N-340 a su paso por nuestra localidad. Los movimientos de tierra, especialmente los producidos por esta última, traerán consigo la ruptura artificial del yacimiento en dos zonas y

Los baños se sitúan en la zona más baja del yacimiento, muy próximos a la antigua línea costera2. Esta circunstancia permitía una evacuación directa de las aguas residuales al mar. Al mismo tiempo, su ubicación, posibilitaba un fácil acceso del agua (aprovechando el declive natural del terreno), que vendría canalizada desde algún manantial próximo o desde el Arroyo Pajares.

Durante largo tiempo la huella de la presencia romana se vio restringida a los pequeños fragmentos cerámicos que salpicaban las tierras de labor la puesta al descubierto de importantes vestigios constructivos, fragmentos de estucos, mármoles, vidrio y cerámica. Este “encontronazo” con nuestro pasado dará lugar a un progresivo acercamiento de la investigación arqueológica que tendrá su comienzo en 1978 1 y que aún se mantiene en plena actividad en nuestros días.

Figura 3: Planta del edificio termal

El edificio se extiende, de este a oeste, sobre una superficie de más de 500 m2, con una tendencia hacia la planta rectangular3. Estaba perfectamente adaptado al terreno a partir de un suave escalonamiento de sus dependencias, en dirección norte-sur, permaneciendo su imagen parcialmente oculta en su vertiente oeste y norte (Lám. 2).

Figura. 2: Localización de las tres zonas excavadas del yacimiento (1991)

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Igualmente se ha podido apreciar que sus propietarios no escatimaron recursos para garantizar la estabilidad y firmeza de estas instalaciones. Una prueba de ello la encontramos en la utilización, a modo de cimentación, de grandes sillares de arenisca (opus quadratum), de 0,60 m de anchura, que arrancan del firme natural (consti-


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tuido por arenas y grabas fosilizadas en la zona que ha podido ser documentada). Esta solución arquitectónica llega a formar parte, en buena medida, de la primera hilada del alzado de los muros del edificio que, posteriormente, se ve continuada con un segundo cuerpo realizado en mampostería o en opus mixtum (combinación de mampostería y ladrillo). De este segundo cuerpo

Lam. 4: Banco corrido en el apodyterium

Lámina 2: Vista general de las termas

sobreelevados frente al resto del conjunto musivario7. Rodeando el espacio central se dispone un pasillo, de 2 m de ancho, que presenta igual decoración que la zona ya reseñada. El nivel de conservación del pavimento es aceptable salvo en los ángulos noreste y suroeste. También debemos hacer mención al suave desnivel del suelo, en dirección norte-sur, que facilitaría la limpieza del pasillo, haciendo discurrir el agua hacia la arqueta localizada en el lado sur (Lám. 2 y 3).

se conservan diversos vestigios con alturas que oscilan entre 0,40 y 1,80 m. El complejo termal se articula, básicamente, entorno a dos zonas intercomunicadas: el área fría y el área calefactada4. Cada una de ellas cuenta con diversos ámbitos o salas. El área fría El área fría gira alrededor de un patio porticado (Fig. 3, 3), de 78 m2, realzado con doce columnas5. Su espacio central, de 4 x 4 m, está pavimentado con un mosaico (opus tessellatum), polícromo, con una decoración geométrica simLam. 5: Pavimento musivario del apodyterium

En torno al patio se han localizado cinco ámbitos. En el lado norte hay una habitación de 4 m de ancho (Fig.3, 6), en cuyos lados este y oeste se adosan sendos bancos corridos8, realizados en ladrillo y revestidos con mortero de poca calidad (Lám. 4). En el primer tramo del mismo, junto al vano de acceso, aparecen dos tégulas dispuestas en vértice9. Está pavimentada con un mosaico polícromo con un motivo de escamas y peltas (Lám. 5). Lámina 3: Patio porticado

ple formada por círculos secantes con rectángulos curvilíneos y con cruces de Malta en el interior6. Los bordes del mismo están ligeramente

En la zona coincidente con el vano de acceso el mosaico se enmarca con grandes losas de mármol. Dichas losas cubren el escalón de ladrillo con el que se salva el desnivel entre esta estancia y el patio. CILNIANA 7


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La estancia descrita parece estar flanqueada por dos fontanas (Fig. 3, 4 y 5). La única excavada en su integridad posee planta absidal, con un diámetro de 1,20 m (Lám. 6). La pared interior presenta dos caLam. 6: Fontana pas de enlucido que constituyen el soporte para los elementos decorativos: el suelo y la parte baja de la pared estaban decoradas con placas de mármol (quedan algunas piezas e improntas); el resto debió de estar ornamentado con un mosaico parietal policromo, con un enmarque de conchas, del que se Lam. 7: Posible acceso a las termas han podido recuperar un gran número de fragmentos. Su suelo dispone, en su ángulo sureste, de un aliviadero. Al este del patio se señalan dos ámbitos. El primero de ellos (Fig.3, 2) tiene una dimensiones de 4 x 2,4 m (Lám. 7). Hay restos de enlucido en sus paramentos, algunos de ellos con indiLam. 8: Piscina de agua fría cios de pintura al fresco. El suelo conser va algunos vestigios de pavimento de mosaico policromo. Además se ha documentado una

Lam. 9: Letrina

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moldura o rodapié, de media caña de opus signinum (mezcla de mortero de cal y fragmentos de cerámica), que protege el punto de contacto entre los paramentos y el suelo en sus lados norte, este y oeste, viéndose interrumpida en este último por una pequeña estructura de ladrillo (posible escalón). El ámbito contiguo (Fig.3, 9) nos ofrece una piscina de 3,40 x 3,50 m, con pavimento de placas de mármol (Lám. 8). Sus muros están revestidos con una doble capa de opus signinum que, igualmente, es utilizado a modo de moldura de media caña Lam. 10: Piscina de agua fría como refuerzo de las zonas de unión del fondo con los laterales. En el lado más próximo al vano de entrada dispone de un escalón o banco (acceso y asiento). En la zona sur del patio se han localizado otros dos ámbitos. El más grande de ellos, con unas dimensiones de 4 x 4,70 m, es una posible letrina (Fig.3, 7). Se encuentra a 0,70 m. por debajo del nivel del patio (Lám. 9), que se salva a través de una pequeña plataforma situada en el ángulo noroeste. El suelo es de opus signinum y tiene una suave inclinación hacia la zona central del muro sur donde Lam. 11: Tepidarium. se ubica un peDetalle del hipocausto de la primera sala queño receptáculo, delimitado por medio bocel del mismo material. Por sus lados norte y este discurre un pequeño canal, que quedaría cubierto por un banco corrido, hoy desaparecido, por el que circulaba el agua que saneaba la letrina en dirección a la red de alcantarillado que corre bajo el suelo de este ámbito. Finalmente, el ámbito colindante, es una nueva piscina de 4 x 3,5 m (Fig. 3, 8), con paredes y suelo de opus signinum, este último con la característico moldura de media caña sólo interrumpida en la pared sur por la boca del desagüe. La zona del acceso viene marcada por una bancada de mampostería y una pequeña escalera de cuatro peldaños (Lám. 10).


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El área calefactada A través de un vano abierto en el muro oeste del patio nos introducimos en el área calefactada, compuesta de cuatro salas y dos hornos. La primera sala (Fig.3, 10), de 3 x 6 m, posee una cabecera absidal. Su suelo (suspensurae) ha desaparecido, lo que nos permite observar el hipocausto (la cámara de calor creada para la circulación del aire caliente), con una altura de 0,90 m, y los elementos de sustentación del suelo (Lám. 11). A primera vista podemos observar dos soluciones constructivas diferenciadas: la zona más próxima al acceso adopta el sistema adintelado, con pilas de ladrillos rectangulares y circulares (20 cm de diámetro), además sus paredes están revestidas de ladrillo; la zona de la cabecera conserva la huella del sistema de arquillos, apoyados en ladrillos rectangulares (30 x 20 x 5 cm), y nos ofrece la obra de sillería de sus muros sin ningún aditamento. Entre el suelo y los muros hay indicios del arranque de los falsos tabiques que daban lugar a las concamerationes (cámaras internas que discurrían por las paredes para facilitar el paso de los humos, gases y el aire caliente proveniente de los hornos). Desde la estancia anterior accedemos a una sala de 5,30 x 5,30 m (Fig.3, 11), en la que se inscribe una piscina circular de 4,50 de diámetro (Lám. 12). Dispone de cuatro accesos / asiento que coinciden con los ángulos de la sala. La piscina presenta el caracLam. 12: Frigidarium. Piscina de planta circular terístico mortero hidráulico (opus signinum) en paredes y suelo, y la media caña de refuerzo en la unión del fondo con la pared. La siguiente sala (Fig. 3, 12), comunica directamente con la primera, tiene una planta rectangular dividida en dos espacios por un muro de ladrillo10. A diferencia de la primera en esta ocasión se ha conservado la suspensurae conformada por ladrillos, probablemente bipedales, cubiertos por un mortero de cal y arena que servía de asiento al pavimento, constituido por un enlosado de mármol del que quedan algunos vestigios (Lám. 13). También se ha documentado un rodapié o cuarto de bocel que sellaba la junta entre el suelo y el revestimiento de las paredes.

En cuanto a la cámara inferior (hipocausto) es muy probable que mantenga los mismos criterios constructivos que en la primera sala. Finalmente hay que destacar los restos conservados de las concamerationes que discurren paralelas a los muros (Lám. 14). L a última sala posee unas medidas de 3,20 x 2,70 m a la que se adosan dos bañeras (alveus), una de ellas absidada y la otra rectangular (Fig. 3, 13). La primera nos muestra sus paramentos y Lam. 13: Tepidarium. Suelo de la tercera sala suelo cubiertos de mortero hidráulico, y un acceso de tres peldaños con improntas de placas de mármol (Lám. 15). La segunda bañera debió estar completamente revestida de placas de mármol, contando, en la zona de acceso con un murete de separación y un pequeño peldaño que servirían de asiento y respaldo para el baño. En cuanto Lam. 14: Detalle de las concamerationes a los hornos (fornax) se ubican al oeste del área calefactada. Uno de ellos, apenas excavado, nos ofrece un estrecho pasillo, de 2,50 de longitud, delimitado por dos muros de mampostería revestidos de ladrillo (Fig. 3, 16). Por su situación parece estar destinado a proporcionar calor a la sala contigua a través del alveus rectangular (Lám. 16). Junto a

Lam. 15: Caldarium

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él hay un recinto de planta cuadrada, no excavado, que pudo estar ligado a este horno. El segundo horno (Fig. 3, 15) está delimitado por dos muros de ladrillo que se adosan parcialmente en la obra de sillería del edificio. Tiene una longitud que se aproxima a los 2 Lam. 16: Horno situado junto al caldarium m. Delante de él hay una pequeña cámara de servicio (praefurnium / propnigeum) que posibilitaría la alimentación y limpieza del horno (Lám. 17). Está delimitada por dos muros de ladrillo y un tercero, de trayectoria irregular, de mampostería. Otros espacios e instalaciones Junto a las dos áreas descriLam. 17: Vista general del segundo horno tas se han puesto al descubierto dos espacios, de funcionalidad más imprecisa, y un depósito de agua. El primero de los espacios (Fig. 3, 14), con una extensión de 70 m2, discurre al norte del área calefactada. Tiene una planta algo irregular y cuenta con un muro de cerramiento de mampostería que en algunas zonas cumple las funciones de muro de contención (Lám. 18). En su lado inter-

m2 y cuya extensión final desconocemos dado que en buena parte se oculta bajo de la vía urbana colindante (Fig. 3, 1). Por ella discurren dos canalizaciones (Lám. 19). La de mejor factura (canalización de desagüe) presenta bloques de sillería de arenisca, lecho Lam. 18: Muro de cierre del área de descanso de ladrillo y cubierta realizada con ímbrices. Su salida se produce en el lado sur de la plataforma, a 50 cm de profundidad respecto a la rasante del empedrado. Finalmente el depósito de agua (castellum aquae) nos ofrece unas medidas de 6 x 5 m (Fig. 3, 17). Cuenta en su interior con seis piletas cuyas dimensiones van decreciendo de oeste a este. Todas ellas están revestidas de opus signinum (Lám. 18 y 20). En su muro de cierre mejor conserLam. 19: Plataforma empedrada junto al acceso vado (60 cm de altura), en el lado norte, se abren dos pequeños orificios de 10 cm de diámetro por los que entraba el agua. Próximo al depósito, y tomando di-

Estamos ante un baño privado (balneum) perteneciente a una villa suburbana, ligada a la ciudad romana de Suel. no se han conservado algunos tramos de enlucido con decoración pintada, con la técnica al fresco, en la que se suceden diversas franjas, verticales y horizontales, que podrían imitar placas de mármol. Llama la atención su desnivel frente a otras dependencias del edificio y la falta de suelo. En el extremo más noroccidental se ha detectado una pequeña estructura de planta rectangular enmarcada con trozos de tégula y rellena con tierra y mortero de cal. El segundo espacio consiste en una plataforma empedrada de la que se han exhumado 12

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Lam. 20: Castellum aquae

rección sur, se ha podido detectar la canalización que conducía el agua del depósito hacia el edificio termal, realizada con ladrillos y pequeños si-


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llares de arenisca y con un suelo constituido por tégulas. III.- INTERPRETACIÓN FUNCIONAL (FIG. 3)11 El acceso a los baños debió de ubicarse en la zona nordeste del edificio, la peor conocida al hallarse parcialmente bajo vía urbana adyacente (antigua variante de Fuengirola). Desde una plataforma empedrada (Fig. 3, 1) se ingresaba a un pequeño vestíbulo (Fig. 3, 2) ricamente decorado. A continuación un patio porticado (Fig. 3, 3), a modo de distribuidor, dirigía a los bañistas hacia las diversas estancias del edificio. En el lado norte del patio, y delimitado por dos pequeñas fontanas (Fig. 3, 4 y 5), se abre el apodyterium / vestuario (Fig. 3, 6). A él se llega ascendiendo un peldaño. En el lado sur se ubica la letrina (Fig. 3, 7) y una pequeña piscina de agua fría (Fig. 3, 8). A ambas se desciende por medio de escalones o gradas que salvan el desnivel existente con el patio. En el este nos encontramos con otra piscina (Fig. 3, 9), también de agua fría. Desde el patio porticado entramos en comunicación con el área calefactada, compuesta de cuatro salas calentadas por dos hornos. La primera de ellas es el tepidarium / sala tibia (Fig. 3, 10). Es la sala más alejada a los hornos y por tanto recibía el aire caliente, más atenuado, a través de la sala contigua. Probablemente esta estancia pudo servir de apodyterium en invierno. La segunda sala (Fig. 3, 11), localizada al sur de la anterior, no parece disponer de ninguna conexión con los puntos de calor por lo que podría tratarse del frigidarium / sala fría12. La tercera sala (Fig. 3, 12) podría tratarse de un segundo tepidarium aunque no se descartan otras posibilidades. La cuarta, y última, es el caldarium / sala caliente (Fig. 3, 13), con dos alveus y bien calefactada por uno de los hornos del complejo. Completa el área calefactada dos praefurnia, ubicadas al oeste y al sur del edificio, con sus hornos y sus correspondientes dependencias auxiliares (Fig. 3, 15 y 16). Al norte del área calefactada se encuentra un espacio abierto, con un marcado desnivel (Fig. 3, 14). Está comunicado con el patio porticado. En su lado más septentrional existen indicios (res-

tos de un posible banco y pintura parietal) que nos indican que pudo estar parcialmente cubierto. Todo ello nos hace pensar en la posibilidad de un área de descanso o recreo.

A primera vista resalta la notable extensión y monumentalidad del edificio, junto a su individualidad frente al resto de dependencias de la villa Finalmente en la zona más elevada del conjunto termal se ubica el depósito de agua, castellum aquae (Fig. 3, 17). Se trata de un pequeño edificio al que sería conducida el agua, desde algún manantial o arroyo, para su decantación y posterior canalización hacia los baños. IV.- CONCLUSIONES Estamos ante un baño privado (balneum) perteneciente a una villa suburbana13, ligada a la ciudad romana de Suel14, que ha sido detectada al otro lado de la variante a menos de 30 metros de distancia de las termas. Desconocemos si ambos edificios, villa y balneum, formaron parte de una misma unidad arquitectónica, dado que las obras de la variante han destruido toda prueba arqueológica. A pesar de ello es probable, ante la diferencia de altura a la que se encuentran y la aparición del tramo de escalera localizado en 1987, que se tratara de construcciones independientes aunque comunicadas con una escalinata. En cuanto a los aspectos cronológicos de nuestro complejo termal nos encontramos con dificultades para determinar el momento inicial de su construcción y las diferentes fases de su evolución arquitectónica15. No obstante vamos a exponer algunos datos que nos aproximan a las respuestas buscadas pero que indudablemente requerirán, en un futuro, una contrastación a través de una investigación más profunda. A primera vista resalta la notable extensión y monumentalidad del edificio, junto a su individualidad frente al resto de dependencias de la villa. Todas estas características se impulsan, en el mundo romano, durante el siglo II y III d.C., culminándose a lo largo del siglo IV d.C.16. El proceso, en nuestro caso, pudo ser gradual, como se adivina a través de su cimentación, en donde se observa un núcleo principal en sillería que se amplia con nuevas estructuras, en todas direcciones, en las que predomina la mampostería. CILNIANA 11


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También hemos podido obtener datos de interés gracias al buen estado de conservación del área calefactada, especialmente del análisis de los elementos constructivos de los hipocaustos 17. Se ha comprobado la existencia de un área (piso de la cámara de calor) de opus signinum, práctica generalizada a partir del siglo II d.C. En cuanto a los elementos de sustentación, se ha observado la convivencia de pilas y arcos (estos últimos utilizados a partir de finales del siglo II d.C.), circunstancia advertida en otras instalaciones termales a partir del siglo III d.C. Finalmente se ha constatado el uso, poco frecuente, de ladrillos rectangulares con recortes regulares y simétricos en la construcción de las concamerationes 18. Con estas premisas consideramos que el momento de apogeo de nuestro balneum debió tener lugar durante el Bajo Imperio, entre los siglos III y IV d.C. A lo largo de su vida activa se vio sometido a distintas remodelaciones que afectaron a la funcionalidad y decoración de algunos de sus ámbitos. Una muestra de ello la encontramos en el patio porticado. En una primera fase la zona central contó con una piscina que, en un momento posterior, será rellenada y cubierta con un pavimento musivario similar al del pasillo circundante. Puede ser que este cambio diera lugar a la construcción de alguna de las piscinas que rodean el patio. Finalmente otro hecho que ha podido ser analizado es su etapa final. Todo parece indicar que, tras el abandono de su función original, fue reutilizado con un fin industrial (relacionado con la pesca)19 o incluso doméstico, entre finales del siglo IV y la primera mitad del V d.C. Estamos probablemente ante una ocupación residual. Sus nuevos propietarios vieron unas indudables posibilidades en un edificio de tan buena factura, aunque probablemente mermado en sus dimensiones, y despojado de la mayor parte de sus elementos decorativos. Entre las huellas que nos ha dejado esta última etapa podríamos mencionar la ruptura intencionada del pavimento musivario en el ángulo suroeste del patio porticado, zona muy degradada, en la que se han localizado anzuelos y vestigios de un posible habitáculo. Junto a toda esta información sobre su arquitectura, en la que esperamos profundizar en el futuro, hemos tenido la oportunidad de acceder a un interesante material cerámico y a diferentes componentes de su decoración (mosaicos, placas decoradas, pinturas apriétales,...) que analizaremos en próximos artículos. „

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Notas 1 Los pormenores de este proceso han sido expuestos en HIRALDO AGUILERA, R., “La recuperación del yacimiento romano de la Finca El Secretario (Fuengirola, Málaga)”, Revista Ateneo del Nuevo Siglo, Málaga, 3, 2002, pp. 135140. 2 La antigua línea costera discurría a escasos metros del actual trazado de la línea del ferrocarril. 3 Las dimensiones finales no se conocen al encontrarse parte del edificio bajo el actual trazado de la vía urbana que discurre por su lado norte. 4 El área calefactada se señala claramente por la existencia de las cámaras y conductos para el paso del aire caliente. 5 Se han hallado dos tambores de columna de arenisca en una zona próxima al patio. 6 La descripción es provisional dado que parte del mosaico está sin limpiar. 7 Este hecho podría deberse al proceso de asentamiento de los rellenos que cubren una antigua piscina, menos acusado en la parte perimetral al estar apoyado casi directamente en el borde superior de la piscina. 8 Ambos bancos cubren el pavimento musivario de la estancia. 9 Desconocemos su finalidad constructiva. 10 En una primera aproximación creemos que podría tratarse de una reforma realizada sobre la primitiva planta de la sala. 11 La interpretación funcional tiene un carácter provisional dado que aún quedan diversas zonas pendientes de excavación. 12 Durante la excavación de esta sala, realizada en 1991, se pusieron al descubierto una gran cantidad de fragmentos de pintura parietal con escenas de carácter naturalista. Esta circunstancia podría ser un indicador a la hora de fijar su uso como frigidarium si atendemos a algunos estudios como los de GUIRAL, C., “Decoración pictórica de los edificios termales”, en FERNÁNDEZ, C. y GARCÍA, V. (eds.), Termas romanas en el Occidente del Imperio (II Coloquio Internacional de Arqueología), Gijón, 2000, pp. 115-121. 13 FERNÁNDEZ VEGA, P. A., “Las áreas periurbanas de las ciudades altoimperiales romanas. Usos del suelo y zonas residenciales”, Hispania Antiqua, XVIII, Valladolid, 1994, pp. 141-158. 14 La ciudad romana de Suel se localiza en el entorno del Castillo de Fuengirola. 15 Ello es debido a que las intervenciones arqueológicas llevadas a cabo hasta el momento han tenido un carácter de urgencia, teniendo como fin la delimitación y puesta en valor del edificio. 16 GARCÍA ENTERO, V. y ARRIBAS DOMÍNGUEZ, R., “Los balnea de las villae y su proceso de monumentalización”, en FERNÁNDEZ, C. y GARCÍA, V. (eds.), Termas romanas... op. cit., pp. 83-96. 17 Para este análisis se ha tomado como referencia el reciente estudio de GARCÍA ENTERO, V., “Reflexiones en torno a las termas de las villae hispanorromanas: cronología y dispersión geográfica”, en MORENO, L. y RASCÓN, S. (eds.), Ocio y espectáculo en la antigüedad tardía (Actas del II Encuentro Hispania en la antigüedad tardía), Alcalá, 1997, pp. 59-78. 18 Tienen cierta semejanza con los ladrillos del modelo 6 de las termas de Tongobriga, aunque sin el agujero central elipsoidal. Están presentes en las paredes del caldarium, de época Flavio. LINO DIAS, “Arquitectura com tijolo em Tongobriga: estudo dos materiais das termas e dos aparélhos dos muros”, en BENDALA, M.; RICO, C. y ROLDÁN, L. (eds.), El ladrillo y sus derivados en la época romana (Monografías de Arquitectura romana, nº 4, Madrid, 1999, pp. 277-290. 19 En un yacimiento próximo de nuestra localidad, las Termas romanas de Torreblanca del Sol, se ha detectado un proceso similar de reconversión aunque en momentos más tempranos, desde mediados del siglo III d.C. PUERTAS TRICAS, R., “Los hallazgos arqueológicos de Torreblanca del Sol (Fuengirola)”, Mainake, VIII-IX (1986-87), pp. 145-200.


La Familia y las Relaciones Familiares a través de los Testamentos. Mijas, 1730-1745 Eva Mª Gil Benítez Asociación de Estudios Históricos sobre la Mujer (Universidad de Málaga)

RESUMEN El estudio de los testamentos como reflejo de la religiosidad popular ha venido dando sus frutos desde que en los años 70 los historiadores franceses plantearan la cuestión. Al mismo tiempo, se profundizó en la desacralización del mundo moderno que se observaba a través de estas escrituras. Profesión de fe, disposiciones sobre exequias y lugar de entierro se convierten en trámites dentro del contenido de un documento en el que cobran importancia el resto de cláusulas dispositivas relativas a la familia y a la situación económica que deja el otorgante cercano el trance de la muerte. El presente artículo pretende acercarnos al reflejo de la composición de las familias a través de los testamentos y los vínculos sentimentales y económicos que les unían. Y todo ello tomando como referencia la villa de Mijas durante el segundo cuarto del siglo XVIII. ABSTRACT The study of testaments as reflex of popular religiosity produces effects since in the Seventies French Historicians would raise the question. At the same time they got to the bottom of the loss of religious customs in Modern Age which was observed through these documents. The professing of faith, dispositions about exequies and place of burial turn into steps inside the context of the document in which the perceptive clauses about the family and the economical situation of the maker take importance. The present article tries to approach to the reflex of the family composition through the testaments and the sentimental and economical entails that joined them. And this taking as reference the village of Mijas during the second quarter of the XVIIIth century.

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l planteamiento de este artículo busca profundizar en la familia y las relaciones familiares a través de las disposiciones testamentarias. El objetivo es doble: conocer, a grandes rasgos –ya que, como podrá comprobarse, en algunos aspectos el testamento no busca una especial exhaustividad– la composición de la familia; y, por otra parte, el complejo mundo de las relaciones humanas, con unos lazos que unían a familias tanto en lo sentimental como en lo económico. La elección de la villa de Mijas como referencia geográfica para este artículo se fundamenta en el interés que podía despertar su carácter de espacio fronterizo entre el mundo rural y el costero. Era, además, una zona con un importante crecimiento demográfico a lo largo del siglo XVIII1, por lo que la elección de los años transcurridos entre 1730 y 1745 como referen-

cia cronológica parece justificada. Se trata también de un intervalo de años que se corresponde prácticamente con el periodo observado en trabajos anteriores sobre el ámbito rural malagueño, lo que nos permitirá tener referencias cercanas 2. La recopilación de datos se llevó a cabo en el Archivo Histórico Provincial de Málaga. Se han recogido un total de 174 documentos, en su mayoría testamentos, aunque también encontramos otras escrituras relacionadas con la disposición de la última voluntad, como son poderes para testar y codicilos. LA DOCUMENTACIÓN3 Se compone de 174 documentos, de los cuales 140 son testamentos, 24 son poderes para testar y 10 son codicilos. CILNIANA 13


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Veintitrés de los mencionados testamentos van precedidos de un poder para testar, escritura por la cual se concedía a una persona de la entera confianza la capacidad de dictar testamento –toda vez que el otorgante se encontraba ya en grave peligro de muerte–, “con que no se entienda para señalar entierro alvaseas y herederos...” Entre el poder para testar y el testamento, otorgado una vez fallecida la persona, suele

El planteamiento de este artículo busca profundizar en la familia y las relaciones familiares a través de las disposiciones testamentarias transcurrir un breve intervalo de tiempo. De esta manera, en el 65% de los casos, el testamento se encuentra fechado antes de tres días. Y aunque nos hallamos con poderes para testar y testamentos otorgados con una diferencia de hasta 18 meses, en algún caso podemos comprobar que la muerte se produjo el mismo día en el que se otorgó el poder, aunque circunstancias no declaradas hayan retrasado el testamento4. Se puede señalar que 7 de los 140 testamentos van acompañados de codicilos, que son el instrumento para dejar constancia –sin que pierda validez el testamento– de nuevas situaciones, como la pérdida de capacidad económica5, el fallecimiento de alguna de las personas mencionadas en las disposiciones testamentarias6; o para recordar o aclarar alguna circunstancia que quedó pendiente en el testamento7. Entre el testamento y el codicilo pueden transcurrir desde 1 día hasta 23 años, siendo habitual que haya un intervalo de tiempo mayor de un mes ya que su importancia radica en el hecho de reseñar nuevas circunstancias vitales que no aparecen en el testamento.

Gráfico 1 Distribución por sexos de los testamentos

Fuente: Elaboración propia

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Resulta interesante reseñar que prácticamente hay igualdad entre hombres y mujeres a la hora de disponer su última voluntad, con un 50% de hombres, 47,9% de mujeres y un simbólico 2,1% de matrimonios que otorgan testamento de mancomún. En este caso, la tendencia es la contraria a la que pudimos observar en el Partido de Vélez-Málaga, en fechas muy similares, donde las mujeres eran las que superaban a los hombres en el trámite del testamento 8. A la hora de conceder un poder para otorgar testamento, la mujer confía abrumadoramente (90%) en los hombres de su entorno, como el marido o un cuñado. Los hombres, en cambio, reparten esta confianza tanto en mujeres (57,1%) como en otros hombres (35,7%). Existen otros aspectos previos de interés en la documentación para el estudio de las relaciones familiares a través de los testamentos que no quisiéramos dejar de señalar, como son el nombramiento de albaceas y el de herederos. La designación de albaceas y de herederos era fundamental en la redacción del testamento. Tanto es así que incluso en aquellos casos en los que se delegaba su otorgamiento a través de los poderes para testar, las únicas disposiciones irrenunciables eran la elección de la sepultura, el nombramiento de albaceas y el de herederos. Tan sólo en el testamento de Maria Alvarez9 no ha habido nombramiento de albaceas ni de herederos, sin que conozcamos si este hecho particular se debe a un olvido o a alguna circunstancia concreta10. El albacea de un testamento era la persona encargada de cumplir la voluntad del testador. Hay un total de 270 nombramientos de albaceas en los testamentos de la villa de Mijas entre 1730 y 1745, lo que supone una media de 1,9 por escritura, con oscilaciones de 1 a 3. Se trata de cifras muy inferiores a las obtenidas en el mundo urbano11 e incluso por debajo de la media de 2,1 albaceas (y oscilaciones de 1 a 5) de los testamentos del Partido de Vélez-Málaga12 y se justificarían en el hecho de que nos encontramos ante testamentos menos problemáticos de ejecutar. Casi el 60% de los albaceas nombrados en los testamentos estaban unidos por algún lazo familiar con el otorgante. Entre ellos, el mayor grado de confianza recaía en hijos varones y en el esposo. Un yerno, la esposa o los hermanos varones también eran elecciones habituales; y ya, a algo más de distancia, el padre, un cuñado o un compadre. Aunque éste último no pertenece en sí a la familia, se trata de un parentesco “voluntario”, buscado, con fines como el aquí seña-


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lado de ayudar en los momentos difíciles de enfermedad y proximidad de la muerte13. De forma más esporádica se acudía a sobrinos/as, suegro, tío, hermana, hija, nuera, madre, padrastro o un primo como garante de las disposiciones testamentarias. Habría que reseñar también la circunstancia de que apenas el 15% de los albaceas de testamentos son mujeres y que todas ellas pertenecen a las familias de los otorgantes. Algo más del 40% de los albaceas testamentarios no poseían un vínculo familiar con el otorgante, o por lo menos éste no había sido declarado. En algunos casos pertenecían al clero (el 33% de éstos) y en menor medida ejercían una profesión u oficio (el 6%: escribano, patrón, militar). Ahora bien, son más los ejemplos en los que no tenemos noticia sobre el tipo de relación que unía al otorgante con sus albaceas, aunque suponemos que se preferiría depositar la confianza en personas del ámbito más cercano o que gozaban de influencia entre los vecinos. El último paso en la disposición del testamento consistía en nombrar a los herederos. Los hijos se convertían en herederos “forzosos” de la parte correspondiente de los bienes de sus progenitores (la llamada “legítima”). De esta manera, en casi el 80% de los testamentos de la villa de Mijas entre 1730 y 1745 son los hijos los que aparecen como herederos universales. Pero el 20% restante refleja otras circunstancias previsibles, como aquellas en las que los otorgantes no habían contraído matrimonio o cuando habiéndolo hecho no han llegado a tener hijos o éstos han fallecido. En estos casos, el cónyuge supérstite, los padres, sobrinos, hermanos y nietos –por este orden– se convierten en destinatarios de los bienes. La incidencia de las segundas nupcias también se encuentra presente en testamentos como el de Maria Truxillo, casada con Francisco Xines Martos, que nombraba como herederos a Manuel y a Francisco, los hijos de su marido y de la anterior mujer de éste 14. No siempre era una persona física la destinataria de la herencia. Para algunos otorgantes era muy importante asegurar el bienestar de su alma y, por ello, cuando no existía la obligación de legar a parientes se optaba por destinar este dinero a misas de difuntos. Así lo hacen Melchora Perez, soltera15, y Pedro Cortés, viudo 16. En este sentido, el testamento de Joseph Manenz es un caso muy particular entre los recopilados. Enfermo, natural de Blasaz, obispado de Barcelona, en apenas un folio deja constancia de su última voluntad. El nombramiento de un patrón, Pablo (de apellido ilegible), como su albacea nos hace pensar que se trataba quizás de un marinero que enfermó en las costas de Mijas. Además disponía que debido a que era soltero y que sus pa-

dres habían muerto, era su voluntad que sus bienes pasaran a disposición del párroco de la villa17. LA FAMILIA: SU COMPOSICIÓN Los testamentos nos permiten una reconstrucción bastante acertada de las familias en aspectos tales como el estado civil de los testadores; frecuencia de las segundas y terceras nupcias entre éstos y la endogamia geográfica de otorgantes, de sus progenitores en incluso de sus descendientes. En contadas ocasiones se hace alusión a la duración de la vida conyugal; y, en estos casos, podemos comprobar que la longevidad en las uniones no era una excepción. Con respecto al número de hijos, observamos en ocasiones una cierta indeterminación, pues la mayoría de los testadores acuden a la expresión “y tuvimos por nuestros hijos que oy viven...” para evitar el penoso trance de recordar a aquellos que murieron en la infancia. Sí hay una alusión expresa a los hijos fallecidos en edad adulta, especialmente cuando están casados y tienen recibida la dote o el capital, para de esta manera evitar conflictos con el resto de la familia sobre lo que le corresponde recibir a cada uno de los hijos –y en caso de fallecimiento, a los descendientes de éstos– en el futuro reparto de las legítimas paterna y materna. De esta manera, el 53,9% de las mujeres y hombres que otorgaron testamento en la villa de Mijas entre 1730 y 1745 estaban casados; el 35,4% eran viudos o viudas y el 7,3% no se habían casa-

Casi el 60% de los albaceas nombrados en los testamentos estaban unidos por algún lazo familiar con el otorgante do y todo parece indicar que se trataba de una soltería definitiva18. El estado civil predominante es el del matrimonio, aunque las cifras son algo inferiores a las de otros ámbitos territoriales cercanos19. En cambio, el porcentaje de viudos y de viudas es más elevado, ayudado también por el hecho de que la proporción de personas que no accedieron al matrimonio está en unos niveles muy bajos, inferiores incluso a la media habitual en el mundo rural europeo20. Desglosado por sexos, resulta llamativo comprobar el equilibrio absoluto entre mujeres y hombres casados (55,8%). Y si en gran parte de las poblaciones era habitual encontrar más muCILNIANA 15


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jeres viudas y solteras que hombres en esta situación –favorecido por una mayor supervivencia de éstas 21–, en la villa de Mijas la proporción de viudas respecto a la de viudos no era especialmente significativa (38,4% frente al 34,9%). Además, las solteras apenas suponían el 5,8% de las otorgantes de testamentos, mientras que los hombres superaban el 9,3% de los varones.

Esta media esconde ejemplos de longevidad marital poco corrientes, como el del matrimonio formado por Mariana Gonsales y Joseph Galan Fernandes. La mujer, en testamento fechado el 9 de abril de 1731, declara que “... abra mas tiempo de 45 años que case con Joseph Galan...”29. Un año después encontramos el testamento del esposo por el cual conocemos que Mariana Gonsales ha fallecido30.

La incidencia de las segundas y posteriores nupcias es muy escasa entre los otorgantes de testamento, pues apenas trece de ellos (7,3%)

Pero también de matrimonios truncados demasiado pronto, como el de Xptoval Moreno y Josepha Perez, que duró 7 años, dejando el mari-

Un primer aspecto que nos ha llamado la atención tras una lectura atenta de la documentación recogida es que no parece haber grandes conflictos en el seno de las familias afectadas por la posibilidad de muerte de alguno de sus miembros declaran un segundo o un tercer matrimonio. En este último caso se encuentran tan sólo dos de nuestros otorgantes y los dos son hombres: Dn Diego Fernández de Cárdenas, propietario de un molino22, y Agustín Muñoz 23. El testamento se nos revela como un eficaz instrumento para analizar la endogamia geográfica de la población, en este caso, en un ámbito rural y costero, como el de la villa de Mijas. El dato se ofrece en distintas partes de la escritura: cuando la persona otorgante declara vecindad y lugar de origen24, al hacer mención de su filiación25 y al hablar del matrimonio, propio 26 o de los hijos27. El 80% de las personas que aparecen como otorgantes de testamento en Mijas entre 1730 y 1745 ha formado una familia con vecinos y vecinas de la villa. El 20% restante reconoce un vínculo familiar externo a ella. Las relaciones más habituales se establecen con la capital y los núcleos cercanos o más poblados 28 (por ejemplo, Coín, Alhaurín el Grande, Marbella o Guaro). Pero también encontramos ejemplos de emigración procedente de otras localidades andaluzas (Granada, Almería, Jaén), españolas (Madrid, Salamanca, Barcelona, Toledo, Cuenca) y extranjeras (Génova, Ducado de Saboya). Sería muy interesante conocer la duración media de la vida conyugal de los vecinos de Mijas en el periodo analizado, pero son pocas las personas que nos proporcionan este dato. Ahora bien, si extrapolamos las cifras de aquellos que hacen referencia a la duración de su matrimonio, obtendríamos una cifra media de 27 años; es decir, toda una vida, teniendo en cuenta que la esperanza media de vida de la época era bastante baja.

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do con su muerte dos hijos, Simon y Maria, “de menor edad”31. Resulta aún más difícil determinar cuánto podía durar el periodo que transcurría entre la muerte del cónyuge y la posible celebración de nuevas nupcias. Si bien mujeres y hombres solían esperar entre un año –éstos últimos– y dos años las mujeres para evitar conflictos de paternidad32, en Mijas sólo contamos con los testimonios de dos de las mujeres casadas en segundas nupcias como posibles ejemplos. Así, Dª Josepha Cortes, en testamento fechado el 25 de diciembre de 1738 declaró que “...fui casada de primer matrimonio... avra 40 años... (y)... avra 33 años que me case con Luis Fernandez...”33 Cathalina Fernandez Chiquero estuvo casada en primeras nupcias con Diego de Navas, cuyo testamento en virtud de poder se recoge en la documentación34. Doce años después la mujer otorga su testamento, en el que aparece casada en segundas nupcias y ha tenido dos hijos más.35 El estudio de la familia en la Europa preindustrial ha permitido desechar la idea establecida de matrimonios con un elevado número de hijos. Las mujeres europeas tenían una media de cinco o seis hijos36, aunque el análisis de ámbitos más cercanos nos permite ofrecer cifras más ajustadas37 . La media de hijos entre los testadores de la villa de Mijas en la primera mitad del siglo XVIII se establecería en 4,07 (3,63 si contamos a las trece parejas que dijeron no tener hijos). Hay matrimonios que declaran, además, que la mujer se halla “fecundada”, aunque en este caso no lo hemos tenido en consideración ante la posibilidad de que este hijo no naciera, más aún cuando es alguna de las otorgantes la que se encuentra en esta situación38. También malogrado suponemos el embarazo de la


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esposa de Diego de Navas, la ya mencionada Cathalina Fernandez Chiquero, que esperaba un póstumo en 1733. Posteriormente, en su testamento de 1745, la mujer declara tener dos niñas de su segundo matrimonio; de los cuatro que tenía antes de morir su primer marido ya sólo habla de tres de ellos, por lo que además de la muerte del póstumo se habría producido el fallecimiento de uno de los ya nacidos. Más de la mitad de las familias descritas por los testamentos que estudiamos están compuestas de dos a cinco hijos. Las grandes familias, con nueve o más hijos, aparecen de forma testimonial (5%). Se da la circunstancia de que el mayor número de hijos –once– se da tan sólo en un caso, el de Joseph Fernandes, padre de once hijos, pero seis de un primer matrimonio y cinco del segundo39. LA FAMILIA Y EL GRUPO FAMILIAR Familia nuclear. Familia compleja En Mijas, al igual que en el resto de Andalucía, el tipo de familia predominante era la nuclear, es decir, la integrada por la pareja y los hijos40 . Pero el estudio de los testamentos en ámbitos rurales cercanos nos ha permitido conocer otras situaciones más complejas, en las que el protagonismo no es tan sólo de padres e hijos, sino que encontramos la convivencia con ascendientes, descendientes y colaterales; además de otras relaciones de tipo más amplio que superan los lazos de consanguinidad41. Estamos hablando de las personas mayores o enfermas que pasaban a vivir con vecinos de la villa ante la imposibilidad de valerse por sus medios y de los niños y niñas criados por las familias sin necesidad de un vínculo familiar directo. Un primer aspecto que nos ha llamado la atención tras una lectura atenta de la documentación recogida es que no parece haber grandes conflictos en el seno de las familias afectadas por la posibilidad de muerte de alguno de sus miembros. El testamento, en vez de aparecer como medio para advertir ante conductas reprobables –fundamentalmente de los hijos–42, se convierte en instrumento para dejar constancia de actos de solidaridad. Es el caso de Maria Mendes, madre de Francisco, Xptoval, Antonio y Joseph Miguel, que en testamento fechado en 1730, manda al mencionado Antonio 15 pesos de a 15 reales (225 reales) “por el mucho amor y voluntad que le e tenido y tengo y aver estado sirviendo al Rei mas tiempo de siete años porque aunque no le toco ir a dho servicio por averle tocado la quinta a uno de sus hermanos de su grado y voluntad por relevar a su hermano de que fuera a padeser trabajos fue a cumplir

Torre de la Parroquia de Mijas (Colección Antonio Serrano Lima)

como buen vasallo y leal hermano para los suios y que antes de partir se les dejo encargado a sus hermanos mirasen por su querida madre...” 43. Aun así, aparecen también los habituales avisos a los herederos para que no discutan las disposiciones establecidas en los testamentos. Cathalina Ruis Ybarra, viuda, declaró en su testamento que al contraer matrimonio su hijo Juan le entregó dos pedazos de tierra que posteriormente le fueron retirados “porque se halla descubierto del credito de dhos dos pedazos...” Para recompensarle la pérdida le entregó un pedazo de huerta y algunos bienes, pero aún le resta una cantidad para igualar lo entregado a Diego, su otro hijo. Y así lo declara “para que no tengan discordias ni pleitos...”44. La familia de tipo nuclear es la que aparece mayoritariamente descrita en los testamentos. Puede ser, por ejemplo, una familia como la de Blas Bolachera, natural de Vícar (Almería), dueño de la mitad de una jábega, casado con Ana de Herrera y padre de Francisco y Lorenzo, menores de edad45; o como la de Ana Serrano de Perea, casada y madre de tres hijos ya mayores de 25 años, dos de ellos casados y el tercero, CILNIANA 17


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Bartolomé, soltero, pero sirviendo como soldado en Málaga46. En este caso ya no se trata de una pareja que comparte hogar con los hijos, pero la lectura de su testamento nos da a entender que así habría sido en su momento y que, además, no parece existir ninguna responsabilidad de cuidado hacia familiares menos favorecidos, así como el matrimonio tampoco necesitaba una atención especial por parte de sus hijos. El otorgante que dejaba hijos menores de edad acostumbraba a nombrar en su testamento a una persona como “curador adbona” de las personas y bienes de este menor o menores (es decir, tutor). En cambio, sólo encontramos un nombramiento de “curador adlitem” (el que representaba a los menores en posibles pleitos)47, figura con mayor presencia en los testamentos del Partido de Vélez-Málaga48. Esta situación puede confirmar nuestra primera apreciación sobre la menor conflictividad que, en líneas generales, encontramos en los testamentos de la villa de Mijas entre 1730 y 1745, debido tal vez a que previamente a la escritura se llegaba a acuerdos familiares. Pedro de Suñiga, casado en segundas nupcias con Maria Tirado, difunta –matrimonio en el que no llegaron a tener hijos– así lo hace constar al declarar que “... de los bienes ya se hiso particion entre los herederos de dha Maria Tirado, pero no se hiso escriptura pues ya estaban convenidas ambas partes...” 49 El nombramiento del curador adbona solía recaer en el padre o la madre según fuera uno u otra quien testaba. La fórmula con la que se de-

Cuadro 1 Familia, vejez y enfermedad

positaba la confianza en dicha persona aparece generalmente estereotipada (“... quien confio los cuidara y educara como vuena madre...”). Aún así, reconocemos la preocupación que genera este momento en palabras como las de Maria Descalona que, enferma, deja a una hija ya casada y a dos menores, Francisco y Damiana, “que son de poca edad y Francisco esta liciado por lo que lo encargo a su padre... por el mucho amor y voluntad que le tiene...”50. El progenitor superviviente, llegada la hora de dictar su propio testamento, debía nombrar a una nueva persona para que se encargase del hijo o hijos que quedaban en una situación de orfandad total. Se confiaba entonces en miembros de la familia, como los tíos de los menores, abuelos o primos. Tan sólo Maria Blanco, viuda, que dejaba cuatro hijas menores de edad, nombró a una persona que no formaba parte de la familia; en este caso, a Francisco Leonato, vecino de Málaga, “por la mucha satisfaccion que tengo de su obrar...”51. Pero no siempre se esperaba a que los menores fueran completamente huérfanos para dejar su tutela en manos de otros miembros de la familia. Así, Francisco Perez Arroio, enfermo, nombró tutora y curadora de sus nietas a la madre de las niñas, Gabriela Fernandez, viuda de su hijo Matheo, a la vez que le hacia una manda de una jumenta “por averme asistido en todas mis enfermedades y al presente estarme asistiendo y tenerle mucho amor y cariño y voluntad y sus amables prendas...”52. Pero los testamentos, particularmente a través del nombramiento de curador adbona y de las disposiciones de legados o “mandas”, también reflejan la existencia de estructuras familiares más complejas, originadas por los segundos matrimonios –y la convivencia de hijos de diferentes cónyuges– o por la reagrupación en el hogar de más de una generación de la familia debido a la vejez o a la enfermedad; aunque en este último caso no siempre era necesaria la existencia de un parentesco. Así, Juan Fernandez Naranjo, en el poder para testar otorgado a su mujer Salvadora Escalona, le nombraba tutora y curadora adbona de las personas y bienes de Agueda y Ana, las

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dos hijas que tuvo con su primera mujer, Maria Sanchez, y de Salvadora, Josepha y Juan, sus hijos “... en atencion a la mucha satisfaccion que tengo de la susodha y que los cuidara y educara con toda aplicacion y caridad como buena madre...”53 La convivencia de parejas con hijos de distintos matrimonios podía dar lugar a multitud de situaciones y aunque podamos imaginarlas de indiferencia o incluso de tensión, lo cierto es que la única de la que ha quedado clara constancia en un testamento apunta en una dirección muy diferente. Se trata de Luciana de Reina. Casada en primeras nupcias con Bartolome Gonsales, tuvieron una hija, Maria, que a la muerte del pa-

recibir una vez muertos sus mayores como recompensa de sus actos– o también en la casa del hijo que los acoge. Las mujeres viudas son las que se encuentran principalmente en esta situación de dependencia; y son, en su mayoría, hijas, tanto solteras como casadas, las que se encargan de dicho cuidado. El agradecimiento de estas personas, que suelen padecer ya achaques que le impiden valerse en su totalidad, se muestra en palabras como las de Maria de Robles hacia su hija Dª Ana, que “...de estado honesto es mayor de 25 años y no se le ha dado cosa alguna antes si como buena hija estado a sus espensas asistiendome en mis enfermedades

Muralla de la Fortaleza de la Villa de Mijas (Colec. A. Serrano Lima)

dre “quedo de corta edad”. En un segundo matrimonio se casó con Antonio del Castillo, que aportaba al matrimonio un hijo también llamado Antonio. Finalmente Maria y Antonio terminan casándose y Maria, al morir, deja un hijo que es el que queda como heredero en el testamento de Luciana de Reina54. La vejez y la enfermedad determinan en algunos casos una cierta reagrupación familiar ya sea en casa de los progenitores –que quedan a expensas de los cuidados de hijos solteros o de casados que se mantienen en un hogar familiar que, en la mayoría de los casos, pasarán a

con el mayor cariño y voluntad por lo que le estoi sumamente agradesida...”55. Pero también se valora el esfuerzo económico que supone mantener a una persona afectada por la enfermedad. En algún caso se calcula una cantidad específica, como los 40 ducados al año, que multiplicado por los cinco años que lleva Salvador Gutierrez de Cardenas a expensas de su hijo D. Pedro, hacen un total de 200 ducados, que le serán entregados además de sus legítimas56. Lo más usual, sin embargo, era hacerle una mejora que compensase el dinero invertido. Así, Maria de Suñiga reconoce que sus hijos Pedro y Xptovalina “me han estado manteniendo a su costa mas tiempo de 12 CILNIANA 19


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años, curandome mis enfermedades gastando todo lo que an tenido y adquirido en medicamentos... por aber tenido ademas de mis asidentes una pierna continuamente llagada que a mi parecer se puede cotejar por cada un dia incluiendo mi manutencion y demas, por cuia rason dejo a mis dos hijos la casa en la que de presente vivo y dos bacas...”57 Como podemos apreciar en el cuadro 1, tan sólo en dos ocasiones los otorgantes de testamento acuden a personas ajenas a la familia para ser cuidados en la vejez o en la enfermedad. Se trata de Domingo Negroto, patrón genovés, que declara haber entregado 70 pesos de a 15 reales (1050 reales) “por mi asidente” a D. Andres Carlin “en cuia casa me hallo”58. Dramática es la situa-

La familia aparece en los testamentos no sólo como el ámbito de los sentimientos ción vivida por Juan Merino Alcaraz, claro ejemplo de los abusos a los que se podían ver sometidos los mayores sin un vínculo familiar protector. Este hombre, soltero, realizó una donación de bienes a un matrimonio con la condición de que debían mantenerle y vestirle. Ahora bien, “no habiendo cumplido con las clausulas... Bartolome Sanches me echo fuera de su casa castigandome biolentamente que abra tiempo de cinco meses...”. Por supuesto, revocaba la donación en su testamento59. La complejidad a la que podía dar lugar este tipo de acuerdos se resume en el testamento de Dª Maria Ruiz Calmaestra, viuda, que declaraba cómo habiéndose casado su hija “no se separo de mi casa y se mantuvo en ella con su marido e hijos...” La novedad es que los padres de su yerno, ya ancianos, pasaron a vivir con ellos en la casa de Dª Maria durante dos años, hasta que fallecieron. Y es por este motivo que en el testamento quiere dejar muy claro al resto de herederos que los gastos de manutención y entierro de la pareja se sufragaron con la venta de “alhajas” que llevaron consigo y que, por lo tanto, ella no tuvo ningún gasto de su capital60. La presencia de parientes, suponemos que menos favorecidos económicamente, que convivían con los testadores no deja de ser testimonial, pero demuestra la existencia de una situación reconocible en el mundo rural malagueño61. Las mejoras y mandas testamentarias permiten la constancia de su existencia, pero tampoco podemos obviar la posibilidad de que se trate de un fenómeno más extendido y que debido a la cortedad de los caudales no siempre se pudiera tener el deseado detalle, por lo que no queda-

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ría el reflejo en los testamentos. Dª Josepha Cortes sí que tuvo esta atención con Maria Cortes, su sobrina, a la que legó una basquiña y un manto “... por averla criado y tenerle el maior cariño y voluntad...”62 En algunos casos, a estos niños y niñas no les unía un vínculo familiar con los otorgantes y además entraban en la casa con la obligación de realizar el trabajo doméstico. Ello no impedía el desarrollo de afectos entre ambas partes y la posterior consideración en las disposiciones testamentarias. De esta manera, el matrimonio Pedro Gutierrez Arroio y Francisca Medel, que otorgó testamento en 1733 aún sanos, mandaba a Juana Fernandez 10 ducados “... porque la emos criado y nos a servido con lealtad y por el mucho amor y voluntad que le emos tenido y tenemos y sus amables prendas...”63 Ahora bien, en un codicilo fechado cinco años después, con ambos ya enfermos en cama, revocan dicha manda “por ciertas causas y motivos”. El empeoramiento en la salud del matrimonio parece claro, así como la disminución en sus bienes, que les obliga a reducir en 200 el número de misas por sus almas. Sin embargo, los 10 ducados siguen presentes solo que en vez de ir a Juana Fernandez deciden que han de pertenecer a Theresa Escalona, su nieta, sin más explicaciones. Es por ello que no podemos alegar un deterioro en las relaciones con Juana, quizás debido a la enfermedad, o que finalmente el matrimonio recurriera a la familia en los momentos en que se veía más cercana la posibilidad de la muerte y, al no tener suficiente capacidad económica para recompensar el comportamiento de más de una persona, prefirieron que esta cantidad quedara en el seno de la familia64. Las relaciones familiares El análisis de los testamentos se muestra como un valor esencial en el conocimiento de las relaciones familiares en las sociedades del Antiguo Régimen. En sus disposiciones entrevemos toda una serie de pequeñas historias plenas de cotidianidad que difícilmente encontrarían un reflejo en otro tipo de fuentes, pero que nos permiten acercarnos a pautas y comportamientos que a pesar de estar centrados en un ámbito concreto –Mijas– y una fecha determinada –1730 a 1745– tienen un carácter más universal. De esta manera, la importancia de la familia, fundamental para el bienestar del individuo y de la sociedad65, encuentra su reflejo cercano en las alusiones que se hacen en los testamentos al cónyuge o a los hijos y que muestran el afecto generado por la convivencia y la necesi-


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dad de sobrevivir en una época difícil. No se trata de buscar una intensidad en las relaciones más propia de nuestra mentalidad contemporánea ya que, en muchas ocasiones, el simple agradecimiento a la esposa, al esposo o a los hijos por su atención durante la enfermedad, o el intento de garantizarles un cierto bienestar ante la proximidad de la muerte pueden aportar más veracidad al estudio de las relaciones familiares que otras observaciones. Juan Ramírez reconocía por su testamento que su mujer, Maria de Galves y Aragon, le había estado asistiendo en su enfermedad “con mucha caridad por aver sido larga”, así que “por el apresio y cariño con que la estimo digno de toda remuneracion y por otras justas causas que me mueven... la mejoro en el quinto de mis bienes”66. Andrés Gonsales, así como todos aquellos que otorgan poder para testar a favor de sus esposas, lo justifica en que tiene “la maior confianza de (...) mi muger... y confiando en su selo y buena voluntad que me a tenido y tiene...”67 Las mujeres tampoco olvidan recompensar una vida de unión y trabajo en común. Cathalina Fernandez Chiquero mandaba en su testamento a su marido, Matheo Merino, un colchón, dos sábanas y una almohada “por el mucho amor y voluntad que le e tenido y tengo y lo bien que lo a echo conmigo”. Después de quedar viuda de su primer marido, Diego de Navas, con cuatro hijos pequeños y embarazada de un póstumo que finalmente parece que no vio luz, el nuevo matrimonio tuvo que ser un alivio para la situación de esta mujer, que así parece reconocerlo con su “manda”68. Para las mujeres era muy importante dejar constancia de la aportación del marido en la formación del caudal para su posterior consideración como bienes gananciales y, por lo tanto, divisibles entre ambos cónyuges. Dª Josepha Escalona no olvidó mencionar que su marido, Luis Galan, le ayudó a aumentar la huerta que recibió por herencia de su padre, labrándole además una casa69. Luciana de Reina también reconocía las mejoras realizadas por su marido en unas tierras “con su agencia y trabajo corporal...”70 En los dos casos se busca proteger los intereses de hombres que son maridos en segundas nupcias de las otorgantes, quizás ante la posibilidad de que pudieran surgir discrepancias entre los herederos una vez perdido el vínculo que unía a dos familias diferentes. Otra manera de garantizar un alivio económico al cónyuge supérstite era nombrarle usufructuario de los bienes ya que no podía acceder a ellos como heredero71. Dª Mariana Provano,

enferma, sin hijos, nombraba a su marido usufructuario de sus bienes y cuando muriera éste, deberían pasar a manos de su sobrina, Dª Ana Escalona, excepto los bienes muebles y el menaje, que los mandaba por vía de legado al hermano de la anterior, D. Francisco 72. Los hijos asumen un protagonismo esencial en las disposiciones testamentarias. Había que detallar la situación en la que quedaban, si eran menores o ya habían contraído matrimonio y habían recibido algunos bienes como adelanto de las correspondientes legítimas materna y paterna. Resulta difícil poner en duda los sentimientos de padres y madres amenazados ante la proximidad de la muerte que sienten la incertidumbre en la que quedarán sus hijos, especialmente los menores y los que sufren alguna tara73. Es el caso de Maria Blanco, viuda, que manda que una vez pagados su entierro, misas y legados, se entregue el resto del quinto de su caudal a su hijo Joseph “para por ser de pecho lo puedan criar”. A sus cuatro hijas menores les manda, a su vez, el menaje de la casa “para que con ellas puedan tanto una como otra suministrar lo que se les ofreciere tanto en el lecho cotidiano como en lo demas para alimentarse”74. La preocupación por el destino de los hijos minusválidos, aunque estos fueran ya mayores, es evidente. Así, el capitán D. Manuel de Salas dejaba mejorado a su hijo D. Santiago Joseph Juaquin –sordo, ciego y demente a cargo del hermano de D. Manuel en Barcelona– en el tercio y remanente de su caudal, y lo hacía “por las causas y motibos de los asidentes que Dios nuestro señor fue servido ofrecerle...”75 Para los padres la pérdida de un hijo –en este caso, no debida a la muerte– era un hecho que podía llegar a causar una fuerte impresión.

El 45,7% de los otorgantes estaban implicados en créditos o débitos con algún miembro de la familia Se trata de hijos que, en un momento determinado, suponemos que por voluntad propia, decidieron abandonar el hogar y el pueblo y no se tiene apenas noticias de ellos. Aún así, en los testamentos no se les niegan los derechos que les pudieran corresponder como herederos. El mencionado capitán D. Manuel de Salas, que había viajado constantemente a lo largo de su vida de militar, en el momento de otorgar testamento nos ha permitido conocer que no tenía noticias ni de su hija, Dª Manuela, casada con un militar extremeño del regimiento de Guadalajara, CILNIANA 21


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ni de sus nietos “y no se si de presente viven por hacer mucho tiempo que no tengo noticias de ellos”76. De Juan, el hijo de Magdalena de Aranda, que faltaba de su casa desde hacía siete años, habían llegado noticias de que se casó en Alcalá de los Gazules77. Incierto era el paradero de Alonso, hijo de Alonso Serrano78; el de Francisco e Isabel, dos de los hijos de Juan Esteban Montero79 y el de Andrés, hijo de Brígida Escalona, que llevaba más de diez años ausente. Ésta última, además, tiene la previsión de disponer que si su hijo estuviera muerto o muriese mientras ella viviera y, por tanto, fuera su heredera, del caudal se dirían 100 misas y el resto se habrían de repartir a partes iguales entre los hermanos80. Un caso muy especial de ausencia, aunque esta vez sí que se conoce su triste destino, es la de Juan, hijo de Josepha Rodriguez, que se encontraba “en poder de los moros”. En pleno siglo XVIII (1731), la vida en la costa sigue provocando un peligro real de secuestro por las incursiones desde el norte de África81. Lo cierto es que no se trata de una circunstancia aislada ya que en 1750, Pedro Ramos, vecino de Canillas de Albaida, también estaba “en poder de los moros”, según reflejaba su madre en su testamento82. Las relaciones entre los otorgantes de testamento y sus hermanos, en caso de que los hubiera, cuentan con un menor reflejo en la documentación debido quizás a que los vínculos fraternales se iban diluyendo tras el matrimonio y la formación de una familia propia83. Los testamentos otorgados por hombres de religión, personas solteras y casados sin descendencia son los que aportan una mayor riqueza de datos para el estudio de las relaciones entre hermanos. Don Alonso Crespo de Cabrera, cura de la Iglesia parroquial de Mijas, natural de Alhaurín el Grande, en su testamento otorgado por poder, dejó comunicado que había hecho a sus hermanos D. Juan Baptista y Dª Ysavel una escritura de donación en la que le dejaba a cada uno la mitad de una casa en Alhaurín. Posteriormente, D. Alonso otorgó otra escritura, esta vez nada más que a su hermano, en la que le daba toda la casa. Ahora, en el testamento revoca la segunda escritura y es su voluntad no valga “porque siempre fue violento en otorgarla...” Percibimos un cierto abuso en el comportamiento del hermano, aprovechándose de una situación que perjudica a su propia hermana, e incluso la pasividad en la actitud de D. Alonso, sólo capaz de restablecer la injusticia a través de sus disposiciones testamentarias84. Don Alexandro Gonsales de Zúñiga, capellán y clérigo de menores, buscó el beneficio de su alma, pero también el de su familia,

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mediante la fundación de una capellanía. De esta manera, nombraba como capellanes sucesivamente a los hijos (varones y mayores de edad) de sus hermanas Dª Antonia y Dª Bernarda, de su sobrina y ahijada Maria, de su hermana Dª Maria, de su hermano Juan y finalmente a los hijos de su difunta hermana Dª Juana. También nombra a los patronos entre sus hermanas y el hermano85. Juan del Valle, soltero y propietario de un molino, es otro ejemplo de otorgante que al no tener obligaciones en la distribución de la herencia, intenta asegurar, fundamentalmente, el bienestar de las hermanas, e incluso de otras mujeres necesitadas de la familia. Así, nombra como heredera a su hermana Gabriela del Valle, “mosa doncella que tengo en mi casa para que los goce en usufruto...” y al fallecer ésta se distribuirán los bienes entre sus otras cuatro hermanas. También mandaba a su sobrina, hija de una hermana ya fallecida, 100 reales “por ser pobre y guerfana de madre”86. LA FAMILIA Y LAS RELACIONES ECONÓMICAS La familia aparece en los testamentos no sólo como el ámbito de los sentimientos. También adquieren protagonismo los asuntos económicos que afectaban a los intereses familiares y que era necesario tener presentes en las disposiciones testamentarias para solventar futuros repartos de bienes sin mayores conflictos. Prácticamente todos los testamentos recopilados contienen alguna referencia a aspectos tales como la formación del capital (dotes y “capitales” masculinos), los bienes gananciales, el crédito, compras y ventas y mejoras o legados. La dote y el capital constituían la aportación de los miembros de la pareja al matrimonio recién constituido. Generalmente solía tratarse de un adelanto de la herencia (“legítimas”) que les correspondería percibir a cada uno y que, llegado el momento del fallecimiento del padre o la madre, debían llevar a colación para igualarse con el resto de herederos87. Por ello, en los testamentos, más que concederle importancia al hecho en sí de describir bienes y valor de éstos, hay un mayor interés en confirmar si existió esta aportación y si fue escriturada o no ante escribano88. La escasez de los caudales provocaba que algunos matrimonios no dispusieran de bienes para iniciar su vida en común, aunque luego los años les permitían un respiro en forma de bienes gananciales89. Dª Barbara Gomes, que no hizo escritura de dote, luego tan sólo reunió “trastos viejos de poca consideración los que se an consumido


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por lo que no les pongo precio”90. Para algunos matrimonios la situación era aún más penosa pues no conseguían que sus bienes diesen beneficios; más aún, iban menguando por enfermedades y otras circunstancias 91. La inestabilidad económica que se cernía sobre hombres y mujeres en esta época hacía necesario recurrir al crédito con cierta frecuencia92. Aunque existen otras fuentes más adecuadas para el estudio del crédito a corto plazo93, los testamentos nos permiten obtener una visión general de la “carga” que suponían estas deudas para el patrimonio del otorgante. Lo que nos interesaba aportar en este punto era la intervención de la familia en los intercambios crediticios que se establecían entre acreedores y deudores, así como la posibilidad de que la perspectiva de una pauperización movilizara al círculo familiar. El 45,7% de los otorgantes estaban implicados en créditos o débitos con algún miembro de la familia. En ocasiones no se ofrecen demasiados detalles a este respecto y se remiten al conocimiento de una persona cercana (el cónyuge, hijos, nietos y sobrinos). Sí conocemos que en el momento de pedir un préstamo se acudía fundamentalmente a un hermano, al yerno, al hijo, a un primo, a un sobrino, a la suegra, al padre o a la madre y al compadre. A su vez, los otorgantes se convierten en acreedores de hermanos y hermanas, sobrinos, compadres y comadres, hijos y cuñados. Así, D. Diego Fernández de Cárdenas declaraba en su testamento deber a su hermano 1500 reales, aunque éste a su vez le debe una cantidad de trigo de la renta del molino. Su sobrino, religioso, también le debía 20 ducados que ya le habían sido liquidados. Otro miembro de la familia, su primo, de la misma manera acudió a él como mediador para conseguir 50 reales del pósito de la villa, aunque tras marchar a Indias no había cumplido con el compromiso de devolverlos. D. Diego, que se había obligado en nombre de su primo, hace esta declaración para que se tuviera presente que no era responsable de la deuda94. El codicilo también valía para dejar constancia de estas eventualidades. Salvador Lopez se refiere en su testamento a las deudas que han contraído a su favor su cuñado (cinco cargas y media de higos y 18 reales) y su sobrino (150 reales que gastó en la prisión que tuvo en Málaga y 9 pesos). Por un codicilo fechado 16 días después reconoce que su cuñado no le debía ninguna cantidad y su sobrino tan sólo los 9 pesos95. No hablamos de grandes cantidades, excepto en casos excepcionales, como el de D. Antonio Tiragalo, que tomó de su madre 9000 reales que aún le seguía pagando96. Tampoco era

sólo dinero lo que pasaba de unas manos a otras. Igualmente se prestaban cereales como el trigo y la cebada. Ambos pueden ser indicadores de que cuando interviene la familia en estas operaciones nos encontraríamos ante una estructura crediticia “próxima”, sin un marcado carácter especulativo, y más bien destinada a socorrer eventualidades de los allegados. No queremos acabar este apartado sobre la intervención de la familia en las relaciones económicas sin hacer una referencia al tema de las mejoras a través de los testamentos. Los testadores tenían la posibilidad de disponer libremente de una parte de los bienes correspondientes a la herencia para ofrecerla a quienes considerasen que habían ganado este beneficio. En Mijas y durante los 16 años de referencia, casi el 30% de los otorgantes de testamento se valieron de esta posibilidad de mejora. Se trata de una cifra muy inferior al 44,8% conseguido en el Partido de Vélez-Málaga a mediados del siglo XVIII97, pero tenemos que considerar que en dicho caso tomábamos como referencia un marco geográfico mucho más amplio y heterogéneo. Se realizaban entre 1 y 4 mejoras por testamento, aunque las mejoras múltiples eran poco habituales. La familia se convierte en la principal destinataria ya que en sólo tres ocasiones la mejora traspasa el ámbito familiar y se destina a personas ajenas, aunque con un fuerte vínculo de unión98.

Cuadro 2 Destinatarios de las mejoras

Las mejoras consistían fundamentalmente en la cama, ropa de cama o de vestir y el pequeño menaje hogareño, reflejo de unas condiciones de vida humildes pero, a su vez, útiles preciados que aunque hubieran tenido un largo uso CILNIANA 23


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La importancia de las relaciones familiares viene marcada desde la propia redacción de la documentación, no en vano casi el 60% de los albaceas nombrados en los testamentos estaban unidos por algún lazo familiar con el otorgante. El mayor grado de confianza recaía en hijos varones y en el esposo. Apenas el 15% de los albaceas de testamentos son mujeres de la familia del otorgante. En Mijas, el tipo de familia predominante era la integrada por la pareja y los hijos. Pero los testamentos, a través de sus disposiciones, también reflejan la existencia de estructuras familiares más complejas, originadas por los segundos matrimonios –y la convivencia de hijos de diferentes cónyuges– o por la reagrupación en el hogar de más de una generación de la familia debido a la vejez o a la enfermedad; aunque en este último caso no siempre era necesaria la existencia de un parentesco. Las mujeres viudas son las que se encuentran principalmente en esta situación de dependencia; y son, en su mayoría, hijas, tanto solteras como casadas, las que se encargan de dicho cuidado.

Fuente de mármol de la sierra de Mijas, Plaza de la Constitución (Colección A. Serrano Lima)

seguían siendo importantes para las personas que los recibían. Los legados en dinero se especificaban en una cantidad determinada o se englobaban bajo la determinación de “quinto del caudal”. Fueron también abundantes las mejoras concedidas en bienes semovientes (cabras, vacas, becerros, novillas y una jumenta) y en bienes inmuebles (casa o tierras), quizás los más interesantes para las personas que los reciben pese a que en ocasiones llegan a convertirse en fuente de deudas, como en el caso de Dª Josepha Cortes, soltera, que recibió junto a sus hermanos una casa de sus padres sobre la que aún se estaban debiendo cantidades al pósito de la villa de Mijas99. CONCLUSIONES El testamento se nos presenta como un instrumento indispensable para el estudio de la economía y la sociedad durante el Antiguo Régimen. Al otorgar el testamento, además, se dejaba testimonio de una vida en la que la familia ocupaba un lugar primordial. De ahí que en el planteamiento de este artículo se buscara profundizar en composición de la familia, las relaciones familiares y sus implicaciones económicas a través de las disposiciones testamentarias.

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La familia que aparece en los testamentos no sólo se convierte en ámbito de los sentimientos. También adquieren protagonismo los asuntos económicos que afectaban a los intereses familiares. Prácticamente todos los testamentos recopilados contienen alguna referencia a aspectos tales como la formación del capital (dotes y “capitales” masculinos), los bienes gananciales, el crédito, compras y ventas y mejoras. La escasez de caudales hacia necesario el recurso al crédito. Lo que nos interesaba aportar era la intervención de la familia en estos intercambios crediticios, así como la posibilidad de que la perspectiva de una pauperización movilizara al círculo familiar. El 45,7% de los otorgantes estaban implicados en créditos o débitos con algún miembro de la familia. Se trata de cantidades de dinero no muy fuertes, así como de producción agropecuaria, por lo que podemos calificarlas como de operaciones no especulativas sino más bien destinadas a socorrer eventualidades familiares. La familia se convierte también en la principal destinataria de las mejoras testamentarias, especialmente las mujeres (hija, sobrina, esposa y nieta). Cama, ropa de cama o de vestir y el pequeño menaje hogareño eran los principales bienes ofrecidos. También es significativa la presencia del dinero, bienes semovientes y bienes inmuebles.


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Notas 1 ORTIZ LOZANO, F., Historias, familias y molinos de la villa de Mijas. Genealogía, vida, trabajos y costumbres de una estirpe de molineros. Historia de la villa de Mijas y de sus familias repobladoras, Málaga, Ayuntamiento de Mijas y Diputación Provincial de Málaga, 2001, p. 121. 2 GIL BENÍTEZ, E. M. ª, “La aportación de las mujeres en la formación del capital rural en la Axarquía (1720–1770)”, en VILLAR GARCÍA, Mª B. (coord.), Vidas y recursos de mujeres durante el Antiguo Régimen, Málaga, Universidad, 1997, pp. 81-110; GIL BENÍTEZ, E. M. ª, La familia y las relaciones sociales en la Axarquía a mediados del siglo XVIII, Biblioteca de Estudios sobre la Mujer, 18, Málaga, CEDMA, 2001. 3 A(rchivo) H(istórico) P(rovincial de) M(álaga). Leg. P4243, Escribano Medina y Flores; Leg. P-4248, Escribano Juan Pérez Naranjo; Leg. P-4249, Escribano Juan Pérez Naranjo; Leg. P-4250, Escribano Juan Pérez Naranjo; Leg. P-4982, Escribano Juan Medina y Flores. 4 AHPM. Leg. P-4982: Poder para testar de Dª Francisca Paula Carrasco a Dn Diego Martinez su marido (12 de marzo de 1739), fols. 13-14; Dn Diego Martinez, Testamento en virtud de poder (20 de mayo de 1739), fols. 29-30: “... y la susodha murio el mismo dia que otorgo su poder...” 5 AHPM. Pedro Gutierrez y Dª Francisca Medel, su cobdicilo (1738). Leg. P-4248, fols. 1037-39. En el testamento (1733) habían dejado 500 misas, mitad por el alma de cada uno y ahora, “mediante a tener menos bienes”, es su voluntad se les digan 300. 6 AHPM. Pedro Cortes, su cobdicilo (1733). Leg. P-4248, fols. 1150-51. En su testamento (1732) dejó un legado a su sobrino Diego de Navas, ya difunto, y ahora es su voluntad lo disfrute la mujer de éste, Cathalina Fernandes Chiquero. 7 AHPM. Maria Mendes, su cobdicilo (17 de noviembre de 1743). Leg. P-4250, fol. 307. Tutora y curadora adbona de sus nietos, “por quanto me hallo con muchos años y crecidos asidentes”, nombra en su lugar a su hijo. Además confirma lo expresado en su testamento (21 de agosto de 1743): que después de haber cobrado durante 4 años la renta de los bienes que quedaron por fallecimiento de la madre de los menores, el resto lo ha cobrado el marido de su nieta y es por ello que no les debe ninguna cantidad. 8 49,7% de mujeres frente al 46,5% de hombres y 3,5% de matrimonios. En GIL BENÍTEZ, E. M. ª, La familia y las relaciones sociales..., op. cit., p. 122. 9 En todo el artículo respetaremos la grafía encontrada en los testamentos, por lo que nombres y apellidos aparecerán sin tildes. 10 AHPM. Maria Alvarez enferma Su testamento. Leg. P4243, fol. 34. 11 GARCÍA CÁRCEL, R., “La muerte en la Barcelona del Antiguo Régimen (aproximación metodológica)”, p. 121 y BARREIRO MALLÓN, B., “La nobleza asturiana ante la muerte y la vida”, p. 29. Ambos en AA. VV., La documentación notarial y la historia. Actas del II Coloquio de Metodología Histórica Aplicada, Santiago de Compostela, Universidad, 1984. 12 GIL BENÍTEZ, E. M. ª, La familia y las relaciones sociales..., op. cit., p. 111. 13 GAUNT, D., “El parentesco: líneas rojas o sangre azul”, en KERTZER, D. I. y BARBAGLI, M. (comp.), Historia de la Familia Europea. Vol. I: La vida familiar a principios de la era moderna (1500-1789). Paidós Ibérica, Barcelona, 2001, p. 410. 14 AHPM. Maria Truxillo Testamento estando enferma en cama. Leg. P-4982, fols. 74-75. 15 AHPM. Melchora Perez enferma Su testamento. Leg. P-4249, fols. 982. 16 AHPM. Pedro Cortes enfermo Su Testamento. Leg. P4248, fols. 1150-51. 17 AHPM. Joseph Manenz enfermo Su testamento. Leg. P-4982, fol. 42. 18 En el 3,4% restante de los casos no hemos encontrado ninguna referencia expresa al estado civil de los otorgantes

ni tampoco alusiones que nos pudieran indicar si estaban solteros, casados o viudos. 19 El 60,3%. En GIL BENÍTEZ, E. M. ª, La familia y las relaciones sociales..., op. cit., p. 123. 20 Entre el 9 y el 12% en Francia. FAUVRE-CHAMOUX, A., “El matrimonio, la viudedad y el divorcio”, en KERTZER, D. I. y BARBAGLI, M. (comp.), Historia de la Familia…, op. cit., p. 337. 21 GOODY, J., La evolución de la familia y el matrimonio en Europa, Herder, Barcelona, 1986, p. 96. 22 AHPM. Dn Diego Fernandez de Cardenas enfermo Su testamento. Leg. P-4982, fols. 214-16 23 AHPM. Agustin Muñoz en salud Su testamento. Leg. P-4250, fols. 596-97 24 AHPM. Dn Antonio Tiragalo, “...natural de la ciudad de Onella, dominio del duque de Saboia y rey de Serdeña...”. Leg. P4250, fols. 249-250. 25 AHPM. Dª Maria Ruiz Calmaestra, “... viuda de Dn Gaspar Ruiz de Medina... hija de Francisco Martin Calmaestra, natural de la villa de Lucena y de Maria Ruiz Butrago, natural de la de Comares...” Leg. P-4243, sin foliar. 26 AHPM. Dn Manuel de Salas, “capitan de a caballos del reximiento desta costa... natural de la villa de Torregon de Belasco, arzobispado de Toledo... Estuve casado con Dª Ana de Mendoza, natural de Gibraltar que oi esta en poder de enemigos...”. Leg. P4249, fols. 1124-1126. 27 AHPM. Dn Antonio Escalona, hijo de Dª Francisca Mateos, casó con Dª Josepha Montero, vecina de Málaga. Leg. P-4248, fols. 741-742. 28 ESPEJO LARA, J. L., Una comunidad agraria en el siglo XVI: Mijas, Málaga Servicio de Publicaciones de la Diputación Provincial, 1985, p. 89. 29 AHPM. Mariana Gonsales enferma Su testamento. Leg. P-4248, fols. 633-634. 30 AHPM. Joseph Galan Fernandes enfermo Su testamento. Leg. P-4248, fols. 777-778. 31 AHPM. Xptoval Moreno enfermo Poder para hacer testamento a Josepha Perez su muger. Leg. P-4982, fol. 234. Josepha Perez Testamento en virtud de poder, fol. 235. 32 MATTHEWS GRIECO, S., “El cuerpo, apariencia y sexualidad”, en DUBY, G. y PERROT, M. (Eds.), Historia de las mujeres. Volumen III: Del Renacimiento a la Edad Moderna, Taurus, Madrid, 1993, p. 96. 33 AHPM. Dª Josepha Cortes enferma Su testamento. Leg. P-4982, fols. 182-183. 34 AHPM. Diego de Navas Poder para testar a Pedro Cortes su tio (fol. 1059)/ Diego de Navas En virtud de poder Su testamento (fol. 1079). Leg. P-4248. 35 AHPM. Cathalina Fernandez Chiquero enferma Su testamento. Leg. P-4250, fol.546. 36 VIAZZO, P. P., “La mortalidad, la fertilidad y la familia”, en KERTZER, D. I. y BARBAGLI, M. (comp.), Historia de la Familia…, op. cit., p. 265. 37 De siete parroquias estudiadas en Granada se obtiene una cifra media de 1,49 niños vivos por matrimonio a mediados del siglo XVIII. En CASEY, J. y VINCENT, B., “Casa y familia en la Granada del Antiguo Régimen”, en La Familia en la España Mediterránea (Siglos XV-XIX), Crítica, Barcelona, 1987, p. 176; en el Partido de Vélez-Málaga obtuvimos una cifra de 4,28 hijos (3,775 si incluimos a las parejas sin hijos), en GIL BENÍTEZ, E. M. ª, La familia y las relaciones sociales..., op. cit., p. 131. 38 AHPM. Dª Ines Galan enferma Su testamento. Leg. P4250, fols. 121-122. 39 AHPM. Joseph Fernandes enfermo Su testamento. Leg. P-4250, fols. 356-357. 40 CASEY, J. y VINCENT, B.: “Opus cit.”, p. 172. 41 GIL BENÍTEZ, E. Mª, La familia y las relaciones sociales..., op. cit., p. 104. 42 Ibidem, p. 148. 43 AHPM. Maria Mendes viuda en salud Su testamento. Leg. P-4248, fols. 590-591.

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AHPM. Cathalina Ruis Ybarra, en salud Su testamento. Leg. P-4248, 1170-1171. 45 AHPM. Blas Bolachera, enfermo Su testamento. Leg. P4250, fols. 368-369. 46 AHPM. Ana Serrano de Perea, enferma Su testamento. Leg. P-4249, fols. 1085-1086. 47 Dª Francisca Paula Carrasco nombra curador adlitem de sus hijos menores a Diego Lorenzo Roldán, procurador del número de Málaga. AHPM. Poder para testar de Dª Francisca Paula Carrasco a Dn Diego Martinez su marido. Leg. P-4982, fols. 1314 48 GIL BENÍTEZ, E. Mª, La familia y las relaciones sociales..., op. cit., p. 142. 49 AHPM. Pedro de Suñiga, enfermo Su testamento. Leg. P4248, fols. 543-544. 50 AHPM. Maria descalona enferma Su testamento. Leg. P4248, fols. 1062-1063. 51 AHPM. Maria Blanco enferma Su testamento. Leg. P-4250, fols. 203-204. 52 AHPM. Francisco Perez Arroio enfermo Su testamento. Leg. P-4248, fols. 1132-1133. 53 AHPM. Juan Fernandez Naranjo enfermo Su testamento. Leg. P-4249, fol. 1103. 54 AHPM. Luciana de Reina enferma Su testamento. Leg. P4250, fols. 151-152. 55 AHPM. Maria de Robles enferma Su testamento. Leg. P4249, fols. 1061-1062. 56 AHPM. Salvador Gutierrez enfermo Su testamento. Leg. P-4982, fol. 240. 57 AHPM. Maria de Suñiga enferma Su testamento. Leg. P4250, fols. 165-166. 58 AHPM. El Patron Domingo Negroto Su testamento. Leg. P-4249, fols. 957-958. 59 AHPM. Juan Merino Alcaraz enfermo Su testamento. Leg. P-4249, fols. 757-758. 60 AHPM. Dª Maria Ruiz Calmaestra, enferma Su testamento. Leg. P-4243, sin foliar. 61 GIL BENÍTEZ, E. Mª, La familia y las relaciones sociales..., op. cit., p. 89. 62 AHPM. Dª Josepha Cortes enferma Su testamento. Leg. P4249, fols. 985-986. 63 AHPM. Pedro Gutierrez Arroio y Dª Francisca Medel en salud Su testamento. Leg. P-4248, fols. 1037-1039. 64 AHPM. Pedro Gutierrez Arroio y Dª Francisca Medel Su codicilo. Leg. P-4249, fol. 711. 65 POLLOCK, L., “Las relaciones paternofiliales”, en KERTZER, D. I. y BARBAGLI, M. (comp.), Historia de la Familia…, op. cit., p. 291. 66 AHPM. Juan Ramírez enfermo Su testamento. Leg. P-4243, fols. 28-29. 67 AHPM. Andres Gonsales Poder para testar Ana Ruis Dias su muger. Leg. P-4249, fols. 977. 68 AHPM. Cathalina Fernandez Chiquero enferma Su testamento. Leg. P-4250, fol.546. 69 AHPM. Dª Josepha Escalona en salud Su testamento. Leg. P-4250, fols. 502-503. 70 AHPM. Luciana de Reina enferma Su testamento. Leg. P4250, fols. 151-152. 71 Gabriela Fernandes, casada, reconocía que “no emos tenido hijos y por esta rason es heredero forzoso mi padre...”. Es por ello que le hace una mejora a su marido del quinto de sus bienes. AHPM. Gabriela Fernandes enferma Su testamento. Leg. P-4250, fols. 253-254. 72 AHPM. Dª Mariana Provano enferma Su testamento. Leg. P-4249, fols. 1099-1100. 73 VILL AR GARCÍA, M. ª B., “Algunos rostros de la miseria en la Andalucía del Antiguo Régimen”, en Actas del II Congreso de Historia de Andalucía. Historia Moderna I. Córdoba, Junta de Andalucía, Obra Social y Cultural Cajasur, 1995, pp. 637-655. 74 AHPM. Maria Blanco enferma Su testamento. Leg. P-4250, fols. 203-204. 44

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AHPM. Dn Manuel de Salas, capitan de a caballos del reximiento desta costa enfermo Su testamento. Leg. P-4249, fols. 1124-1126. 76 Vid. nota anterior 77 AHPM. Magdalena de Aranda enferma Su testamento. Leg. P-4248, fols. 588-589. 78 AHPM. Alonso Serrano Su testamento. Leg. P-4250, fols. 354-355. 79 AHPM. Juan Esteban Montero Su testamento. Leg. P-4248, fols. 494-495. 80 AHPM. Brígida Escalona en salud Su testamento. Leg. P4248, fols. 483-484. 81 ESPEJO LARA, J. L., Una comunidad agraria en el siglo XVI: Mijas. Málaga, Servicio de Publicaciones de la Diputación Provincial, 1985, p. 100; MEDINA MARÍN, R., Historia de Mijas. Mijas, Club de los Leones, 1994, p. 42. 82 AHPM. Testamento de Maria Ramos. Leg. P-4514, en GIL BENÍTEZ, Eva Mª, La familia y las relaciones sociales..., p. 146. 83 Ididem, p. 153. 84 AHPM. Dn Ygnasio Muños podetario de Dn Alonso Crespo de Cabrera Su testamento. Leg. P-4250, fols. 173-174. 85 AHPM. Dn Alexandro Gonsales de Zúñiga enfermo Su testamento. Leg. P-4249, fols. 761-769. 86 AHPM. Juan del Valle enfermo Su testamento. Leg. P4982, fols. 120. 87 CHACÓN JIMÉNEZ, F., “Continuidad de costumbres y transmisión de la propiedad en el sistema familiar castellano. Siglos XVI-XVIII”, en CHACÓN JIMÉNEZ, F. (ed.), Historia Social de la Familia en España: aproximación a los problemas de familia, tierra y sociedad en Castilla (ss. XV-XIX), Alicante, Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, 1990, p.50. 88 Francisco Gutierrez hizo escritura de capital y su esposa, Dª Cathalina Mateos, de dote, y aunque éstas no aparecen, el hombre “hace memoria” de que los bienes que llevó su mujer pasaban de los 2000 reales. AHPM. Francisco Gutierrez enfermo Su testamento. Leg. P-4982, fols. 73-74. 89 Bartolome de Arroio no llevó bienes a su matrimonio como tampoco su esposa, aunque constante el mismo adquirieron un pedazo de majuelo, la casa, 2 cerdas y una lechona. Su mejer, además, heredó un pedazo de huerto. AHPM. Bartolome de Arroio enfermo Su testamento. Leg. P-4249, fols. 869-870. 90 AHPM. Dª Barbara Gomes enferma Su testamento. Leg. P-4248, fols. 608-609. 91 “por enfermedades que e tenido y otros atrasos”. AHPM. Manuel de la Peña enfermo Su testamento. Leg. P-4249, fols. 192194. 92 GIL BENÍTEZ, E. M. ª, “Aproximación al estudio del crédito popular en el Partido de Vélez-Málaga a través de los testamentos (1740–1750)”, en GARCÍA MONTORO, Cristóbal (coord..), Sociedad y negocios en Málaga (Siglos XVIII-XIX). Málaga, Universidad, 1998, p. 85. 93 CHAUCA GARCÍA, J.; GIL BENÍTEZ, E. M. ª y MARTÍNEZ MOUTÓN, M., “Escrituras de obligación y crédito a corto plazo en Málaga en el primer tercio del siglo XVIII”, en LOBO CABRERA, M. Y SUÁREZ GRIMÓN, V. (eds.), El comercio en el Antiguo Régimen, Las Palmas de Gran Canaria, Universidad, 1994, pp. 109-118. 94 AHPM. Dn Diego Fernandez de Cardenas enfermo Su testamento. Leg. P-4982, fols. 214-16. 95 AHPM. Salvador Lopes enfermo Su testamento. Leg. P4248, fols. 1264-1266. 96 AHPM. Dn Antonio Tiragalo enfermo Su testamento. Leg. P-4250, fols. 249-250. 97 GIL BENÍTEZ, E. M. ª, La familia y las relaciones sociales..., op. cit., p. 84. 98 “Mando a Maria Gonzalez, viuda vecina desta villa, muger que fue de Antonio Romero, las enaguas de color que en aquella ocasion tuviere mias... por ser una pobre viuda y averme asistido en todas las ocasiones y enfermedades”. AHPM. Maria Mendes viuda en salud Su testamento. Leg. P-4248, fols. 590-591. 99 AHPM. Dª Josepha Cortes enferma Su testamento. Leg. P4249, fols. 985-986. 75


Félix Jiménez de Ledesma: El Médico de los Pobres. UN REFORMISTA EN MARBELLA Lucía Prieto Borrego Universidad de Málaga

RESUMEN Los sucesos de Marbella de mayo de 1909, un violento motín con amplia participación popular –sobre todo de niños y mujeres procedentes de los sectores más pobres de la ciudad– son la manifestación de la existencia, en los márgenes del anquilosado sistema de la Restauración de una densa red asociativa en la que desde primeros de siglo venían coincidiendo las demandas de democratización del sistema, formuladas por formaciones republicanas como Mar y Tierra con las reivindicaciones obreras de organizaciones como La Emancipación. Desde este ámbito societario, al filo de 1909 se pudo articular en Marbella la oposición a la hegemonía del caciquismo tradicional a partir de la creación de una nueva organización, liderada por la personalidad del médico Félix Jiménez de Ledesma, inserta en una gran organización de ámbito provincial que en las demandas de una serie de colectivos, organismos y corporaciones se apoya en un programa de regeneración del sistema, próximo al reformismo, corriente política generada en la Institución Libre de Enseñanza que representa en Marbella el doctor Jiménez de Ledesma. ABSTRACT The events of Marbella of May 1909, a violent riot with wide popular participation – mainly of children and women proceeding from the poorest sectors of the city— they are the manifestation of the existence, in the margins of the anchylosed system of the Restoration of a dense associative network in which from first of century they were coming coinciding the demands of democratization of the system, formulated by republican formations like Mar y Tierra with the working vindications of organizations like La Emancipación. From this societario scope, to the edge of 1909 the opposition to the hegemony of the traditional domination and influence of a cacique from the creation of a new organization could be articulated in Marbella, led by the personality of the doctor Félix Jiménez de Ledesma, it inserts in a great organization of provincial scope that in the demands of a series of groups, organisms and corporations leans in a program of regeneration of the system, next to the reforming policy, political current generated in the Institución Libre de Enseñanza that there represents in Marbella the doctor Jiménez de Ledesma. 1. INTRODUCCIÓN

L

a conocida coyuntura crítica del año de 1909 que gravitó en torno a la guerra de Marruecos y desembocó en la “Semana Trágica” tuvo como principal consecuencia política la separación de los conservadores del gobierno, después de un largo período que se ha conocido como el “Gobierno largo de Maura”, durante el que se había abordado un amplio programa de reformas políticas y administrativas encaminado al desmantelamiento del entramado caciquil. La

política regeneracionista del maurismo se plasmaría en la reforma de la administración local y de la ley electoral. Con respecto a esta última, a la vez que se imponía el voto obligatorio, se estimulaba la desmovilización de un electorado ya indolente al establecer el artículo 29º la proclamación automática de los candidatos en aquellos distritos donde no hubiera competencia electoral. Las elecciones municipales de 1909 serían las primeras a celebrar con la recién estrenada legislación cuya operatividad con respecto al CILNIANA 27


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objetivo planteado de desmantelamiento del caciquismo ha sido cuestionada. Previamente a la convocatoria de las elecciones se agilizarán los contactos entre las dos facciones del Partido Liberal encabezadas respectivamente por López Domínguez y Moret. Ambos grupos permanecían distanciados desde la famosa crisis del papelito en la que el grupo de Moret y Rafael Gasset neutralizaron el programa anticlerical de Canalejas arrebatando el gobierno a Lopez Domínguez. Para Sánchez Illán, fue Rafael Gasset Chinchilla el artífice de la caída de su pariente 1 , quien crea en 1907 el Partido Demócrata Monárquico con un programa en algunos aspectos cercanos a las demandas republicanas. El cada vez más acusado fraccionamiento del Partido Liberal es indicativo de la naturaleza de las formaciones dinásticas, en realidad una serie de grupos identificados en sus expectativas e intereses con un jefe político y que sólo en su enfrentamiento con la política de Maura, concretamente al proyecto de Ley Antiterrorista, buscará puntos de encuentro en el llamado Bloque de Izquierdas, abierto también a los republicanos, lo que ha sido interpretado como una ruptura del pactismo dinástico y una respuesta del Partido Liberal a las nuevas condiciones creadas por el creciente peso de la opinión pública2.

Pedro A. Rozo, natural de Cádiz y de profesión piloto de la Marina Mercante, aunque vinculado también al mundo del comercio, abandera en la provincia de Málaga la lucha contra la corrupción administrativa y política, de hecho, al menos hasta 1920, es el delegado en Andalucía de La Liga Nacional contra el caciquismo6 . En una línea muy cercana a la interpretación que sus contemporáneos hicieron del fenómeno caciquil expuso su pensamiento en distintos artículos –a veces firmados con el seudónimo de Paris, su símbolo masónico7– y publicados en medios cercanos al Partido Liberal como El Eco de Tarifa8 y, ya en Málaga, en La Unión Mercantil, El Popular y El Regional.

2. LAS JUNTAS DE DEFENSA ADMINISTRATIVA Y LA REGIONAL

A la creación de La Junta de Defensa de Málaga le sigue las de Ardales y Coín. Los estatutos de la primera definen los objetivos de estos organismos que pueden ser considerados instrumentos de intermediación entre los ciudadanos y los ayuntamientos9. La corrupción administrativa y la subversión de las leyes desde las mismas instituciones son responsables del descontento ciudadano y amenazan con “establecer un dualismo entre los representantes y sus representados” 10. L as Juntas de Defensa se constituyen pues con el objetivo de velar por la corrección de los procedimientos administrativos y contra cualquier tipo de abuso, irregularidad y arbitrariedad, canalizando el malestar ciudadano a través de los mecanismos legales de defensa del Estado Liberal. Ello no impide que como en el caso de Ardales su creación esté impulsada desde sectores republicanos 11. Independientemente de los objetivos expuestos, las Juntas de Defensa malagueñas comparten en todos los casos un carácter interclasista –pequeños artesanos, industriales, comerciantes y profesionales liberales y, en algunos casos, amplios grupos de jornaleros– y el objetivo común de luchar contra las prácticas caciquiles que tienen en el funcionamiento de la administración local en manos de una oligarquía depredadora de los recursos municipales su más evidente expresión.

Desde comienzos de siglo la provincia conoce el desarrollo del asociacionismo obrero y republicano. La creación desde 1906 de las Juntas de Defensa Administrativa puede ser interpretada como una manifestación de este expansionismo aunque la naturaleza de estas organizaciones ha de ser definida desde otra perspectiva. La de constitución más temprana de las localizadas hasta el momento es la de Málaga, creada en noviembre de 19064 a iniciativa de Pedro Antonio Rozo Rodríguez, auténtico impulsor de estas organizaciones implantadas en los distritos de Coín-Marbella, Campillos y Málaga capital5.

El control propuesto desde estas organizaciones sobre los procedimientos administrativos ha de llevarnos a valorar las interpretaciones que han definido el caciquismo como mecanismo de naturaleza exclusivamente administrativa a partir de la sustitución de los antiguos oligarcas y propietarios por una burocracia y un funcionariado directamente beneficiario del sistema12. Y ello, por considerar que esta dimensión también fue percibida por los contemporáneos del fenómeno integrada junto a los conocidos postulados ético-morales del regeneracionismo y a la valoración del

La oposición del líder del republicanismo malagueño, Pedro Gómez Cháix, al Bloque de Izquierdas impedirá, a diferencia de otras provincias, el acercamiento entre liberales y republicanos, más inclinados a la alianza con las organizaciones obreras3. En la provincia de Málaga, sin embargo, vienen coincidiendo obreros, republicanos y personas procedentes del liberalismo dinástico en unas formaciones teóricamente apolíticas pero llamadas a desempeñar un papel muy activo en la lucha anticaciquil y por lo tanto capaces de atraer a todos aquellos sectores interesados en erosionar el sistema de la Restauración.

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caciquismo como un fenómeno de dominación política de las oligarquías en unos espacios en los que persistían las estructuras previas a la revolución liberal. La red provincial de las Juntas de Defensa Administrativa se integra desde la primavera de 1909 en una supraorganización, llamada La Regional: Asociación de Defensa Administrativa13, con parecidos fines a los de las juntas locales. Entre sus objetivos se encuentra la defensa de los intereses de Málaga y su provincia por medio del desarrollo de la agricultura, cuyo atraso se considera responsable del empobrecimiento del país, de la industria y del comercio, formulaciones genéricas que enlazan con las inquietudes que la pequeña burguesía ilustrada había materializado en las Sociedades Económicas de Amigos del País, presidida en estos momentos en Málaga por el republicano Pedro Gómez Cháix14. Sin embargo, La Regional es fundamentalmente una asociación de representación de intereses de corporaciones, colectivos y organizaciones afectadas por la política fiscal. De hecho, la lucha contra los Consumos –su abolición es una reivindicación del republicanismo histórico–15, constituye una de sus principales actuaciones16.

Cuadro 1 Directorio de La Regional (30/04/1909)

candidatos a concejales18. La composición, por otra parte, de sus diferentes juntas directivas en las que se integran junto a miembros de organizaciones empresariales una amplia representación del republicanismo malagueño y en menor medida de los sectores obreros –el anarquista Mateo Grima será vocal del primer directorio, en 190919–, mantienen la alianza entre republicanismo y obrerismo que desde principios de siglo se había venido dando en organizaciones como La Federación Malagueña, cuyo representante en La Regional es precisamente Enrique Tejero Ramos, compañero en la labor propagandista de Belén Sárraga y uno de los organizadores, en 1903, de la Unión Republicana20. Por otra parte, la presencia en la presidencia de la organización de personas como Pedro A. Rozo cercano a los liberales de Armiñan, del doctor Félix Jiménez de Ledesma21, impulsor del Partido Reformista en el distrito CoínMarbella, o de Benito Pérez Galdós, quién ostentó el cargo con carácter honorífico22, sugieren una cercanía a los postulados que configurarán el reformismo, sostenidos por intelectuales partidarios de soluciones armonicistas entre el socialismo y el individualismo burgués. En definitiva un reformismo de raíz krausista que en la armonización de los intereses de los distintos grupos buscaba evitar el enfrentamiento social promoviendo asociaciones en los que estuvieran representados estos intereses. 3. FÉLIX JIMÉNEZ DE LEDESMA, LA JUNTA DE DEFENSA ADMINISTRATIVA DE MARBELLA Y LAS ELECCIONES MUNICIPALES DE 1909

La Junta de Defensa Administrativa de Marbella fue creada en abril de 1909 por el médico de la Beneficencia Municipal Félix Jiménez de Ledesma23, con Fuente: AHPM, Sección Gobierno Civil, Serie Asociaciones, C. 928, “Acta de el apoyo y asesoramiento de Pedro. A. constitución de La Regional: Asociación de Defensa Administrativa”, 11 de abril Rozo y por tanto con el respaldo de La de 1909 Regional. En Marbella, esta La participación o no en política por parte organización a diferencia de la mayoría de las de de los asociados a La Regional constituyó uno de la provincia acoge mayoritariamente a los temas más debatidos en el seno de la trabajadores del campo y de la mina. Encabezada organización. A propuesta de Pedro A. Rozo, la junto al doctor Jiménez de Ledesma por un Asamblea integrada por más de 200 socios farmacéutico, dos militares retirados y algunos acordaría no concurrir a las próximas elecciones pequeños industriales, La Junta de Defensa de municipales como tal organización sino de forma Marbella, con domicilio social en el número 6 de individual17, lo que no significa que La Regional la calle Lobatas, representa la continuidad del pueda ser considerada una organización apolítica, asociacionismo obrero y republicano, como dado los mecanismos desplegados en la defensa evidencia la presencia entre sus asociados de de los socios que como en Marbella fueron hombres procedentes de la organización CILNIANA 29


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republicana Mar y Tierra y de La Emancipación, esta última una asociación obrera con arraigo en el sector minero. Precisamente desde La Junta de Defensa se canalizarán a través de su presidente y de Sandalio Chicote su secretario, las denuncias de los trabajadores de la mina sobre el trabajo a destajo 24. Pero el Centro de Defensa de Marbella fue sobre todo un instrumento creado por el doctor Jiménez de L edesma para enfrentarse a las clientelas locales de la familia Chinchilla, emparentada con López Domínguez, jefe de una facción del Partido Liberal, cuyos parientes y amigos políticos ostentan desde 1890 la representación del distrito Coín-Marbella de casi ininterrumpida obediencia liberal25.

provinciana sociedad local. Su trayectoria profesional en la localidad quedó marcada por su enfrentamiento con el doctor Félix de Zea Urbano, médico forense y director del Hospital e Hijuela Expósitos de la ciudad, quien pretendió acceder a la plaza de médico titular del tercer Distrito

El permanente enfrentamiento que el doctor Jiménez de Ledesma mantuvo con la pequeña oligarquía local, escudada en el control del poder municipal y habituada a las prácticas caciquiles, impulsó sin duda la creación de una organización con capacidad para enfrentarse a unos grupos que no son identificables necesariamente con grandes intereses económicos –representados en la comarca por la compañía minera The Marbella Iron Ore Company Limited y La Sociedad Colonia de San Pedro Alcántara–, sino con grupos medios que desde la gestión de los recursos municipales a través de la patrimonialización de los cargos públicos dominan a una ciudadanía que ha de mantenerse dócil al cacicato liberal de los Chinchilla a fin de garantizar la permanencia del respectivo jefe político en el parlamento.

que desde 1907 venía ocupando de forma interina el doctor Jiménez de Ledesma. La acumulación de cargos públicos en manos de una sola persona o en los miembros de una misma familia no era infrecuente, en esta ocasión la pretensión del influyente doctor Zea fue rechazada por la corporación municipal al considerar incompatible su cargo de director del Hospital de San Juan de Dios con el de médico municipal.

El día del tumulto, el médico recorría las calles de El Barrio dando instrucciones a los vecinos para que se concentraran en la Plaza, más de cincuenta mujeres con sus chiquillos le acompañaban

Desde 1903 los dos médicos de la Beneficencia Municipal venían reclamando la dotación de una nueva plaza para atender a un servicio que el galopante aumento de la pobreza, incrementado desde la crisis de 1905, demandaba27. Cuando la plaza fue creada, el doctor Jiménez de Ledesma contó con el apoyó profesional de sus colegas médicos y Cuadro 2 con el respaldo político de una corporación de clara filiación liberal Directorio de la Junta de Defensa Administrativa de Marbella (30/04/1909) con representación republicana. La valoración que en agosto de 1908 hacía el alcalde, Manuel Álvarez Cabello, ensalzando su “laboriosidad, inteligencia y honradez”28 se opone a las descalificaciones a las que apenas unos meses más tar de hubo de enfrentarse. En efecto, la independencia del médico en su ejercicio profesional, su escasa disponibilidad Fuente: AHPM, Sección Gobierno Civil, Serie Asociaciones, C. 928, “Acta de constitución de la Sociedad a considerar el magisterio indiscutido Junta de Defensa Administrativa de Marbella”, 30 de abril de 1909 y AMMA, C. 1073-H, P. 3, “Censo de personalidades médicas como el Electoral”, 19 de noviembre de 1909 prestigioso ginecólogo doctor Gálvez, Un equilibrio que en Marbella quedará le distanciaron de la clase médica, que se aunó traumáticamente dislocado por la poderosa y en su contra, cuando don Félix de Zea lo llevó excéntrica personalidad de Félix Jiménez de ante un Tribunal de Honor. Las acusaciones Ledesma, un médico licenciado en la Facultad de formuladas por el médico forense ante la Junta Medicina y Cirugía de la Universidad de Zaragoza, de Médicos del partido eran genéricas cuando se que a su llegada a Marbella poseía una amplia referían al ejercicio profesional del médico y experiencia profesional26, pero cuya innovadora tenían que ver con cuestiones de forma que forma de ejercer la medicina y su poco afectaban a la “dignidad de la clase médica”. Según convencional forma de vida chocó con la se expuso, el doctor Jiménez de Ledesma se había

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presentado en Marbella anunciándose con una banda de música, montado en un carruaje “en el que se exhibía con aspecto grotesco”. Pero lo que realmente molestaba al conjunto de los médicos era la insumisión del recién llegado a la disciplina corporativa y en concreto la osadía de denunciar al doctor Félix de Zea por la dejación de funciones al frente del Hospital29. A la vez, su modo de vida y sus costumbres le acarreaban la enemistad de los sectores más conservadores, que no dudaron en utilizar aspectos de su vida privada a la hora de apoyar el expediente administrativo que se le abrió por unos hechos de naturaleza claramente política. El doctor Jiménez de Ledesma, entonces de 33 años, animaba a la celebración de entierros laicos, que convertía en manifestación política en contra del párroco y se bañaba desnudo en las playas de la población30. De cualquier forma es tan evidente la tormentosa relación que el doctor Jiménez de Ledesma mantuvo con algunas de las familias de más significación social de la localidad como el predicamento que tuvo entre los sectores más empobrecidos, los habitantes del distrito bajo su cargo, una zona de estrechas callejuelas a la orilla del mar, habitada por pescadores, jornaleros y mineros: sectores representados en la Junta de Defensa y desde los que pretendía romper la hegemonía de los liberales en las próximas elecciones municipales.

En la ciudad, el celebre pucherazo no era nuevo; ya en las elecciones de 1905 habían sido boicoteados los candidatos republicanos33 y en 1902 durante el proceso electoral se dieron todo tipo de actuaciones fraudulentas tipificadas como delitos electorales34. En el primer distrito, el presidente de la mesa electoral, Miguel Belón Torres, no admitió

El doctor Jiménez de Ledesma, entonces de 33 años, animaba a la celebración de entierros laicos, que convertía en manifestación política en contra del párroco y se bañaba desnudo en las playas de la población las propuestas para interventores presentadas por los candidatos, entre los que se encontraba Antonio Marín Carrasco, vicepresidente de La Junta de Defensa; El recuento de votos se efectúo sin permitir la presencia de los interventores. En el segundo distrito el mayor número de votos lo obtuvo el candidato Cristóbal Lara Galbeño, vocal del directorio de La Junta de Defensa, pero antes de firmarse las actas, el alcalde, Manuel Álvarez Cabello, se las llevó. En la sección segunda del tercer distrito, según denunciarían los opositores al alcalde, éste y el juez municipal impidieron votar a los electores. En este distrito, donde el doctor Jiménez de Ledesma tenía la mayoría de los apoyos, fueron detenidas una veintena de personas, entre las que se encontraba el candidato y concejal, Rafael López Macías, y la policía municipal desalojó el colegio antes de que se

Los esfuerzos de Segismundo Moret y López Domínguez por unir a las dos facciones del Partido Liberal en la provincia de Málaga resultaron vanos. Tras una reunión mantenida en el Congreso a la que asistieron los senadores y diputados por la provincia de Málaga, el acuerdo de nombrar una Junta Cuadro 3 Organizadora, integrada por liberales y demócratas para la Junta Directica del Círculo Agrícola e Industrial de Marbella (5/01/1905) reorganizar de los comités locales, quedó frustrada por el desacuerdo del jefe del partido en Málaga, Adolfo Suárez de Figueroa, con la representación otorgada a los moretistas malagueños 31. Los liberales concurrieron a las municipales del 2 de mayo profundamente divididos. L as esperanzas puestas en la nueva ley electoral Fuente: AHPM, Sección Gobierno Civil, Serie Asociaciones, C. 928, “Acta de constitución del Círculo Agrícola e Industrial de Marbella”, 5 de enero de 1905 por quienes como Pedro A. Rozo la consideraron una realizara el recuento –en el que se adjudicaron medida salvadora frente al caciquismo “el día tan sólo 16 votos al candidato Sandalio Chicote que los españoles la sepan interpretar” 32 no impidió Beltrán, secretario de La Junta de Defensa–, que en Marbella las elecciones se celebraran en abandonando la urna y la documentación después base a todo tipo de corruptelas según los de que los interventores salieran de estampida habituales procedimientos de la España de la ante el ruido de golpes y disparos35. Restauración. CILNIANA 31


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Pero si los procedimientos empleados por los agentes locales del caciquismo, los jueces y los alcaldes fueron los habituales, en 1909 la existencia en la localidad de una fuerza política emergente, liderada por Jiménez de Ledesma pudo canalizar la oposición de la familia liberal contraria al cacicato de los Chinchilla36 –cuya clientela, asentada en el Círculo Agrícola e Industrial de Marbella representaban el alcalde, Manuel Álvarez Cabello y el juez municipal suplente, José Álvarez Acosta–, pero igualmente la de los sectores republicanos y obreros que al no aceptar la exclusión de los candidatos “no oficiales” desde La Junta de Defensa plantearan la anulación de las elecciones con el respaldo de La Regional. Unas elecciones en las que a nivel general los republicanos conquistaron los ayuntamientos de las grandes ciudades y que en Málaga ponían en evidencia la quiebra del sistema caciquil 37 que en Marbella impulsaría Jiménez de Ledesma. 4. EL MOTÍN DE LAS MUJERES Unos días después de las elecciones, la tarde del 12 de mayo, el médico fue detenido cuando se encontraba visitando a sus enfermos. Según su propia versión38, una pareja de la policía municipal intentó cachearlo, la resistencia opuesta por don Félix, que no se caracterizaba precisamente por su docilidad de carácter, atrajo a varias mujeres de El Barrio en su defensa. Conducido a la cárcel, situada como el Ayuntamiento en la plaza central de la ciudad, fue seguido por una multitud de personas que aumentaba a medida que se extendía por la ciudad la noticia de la detención. Más de 2.000 personas llegaron a congregarse frente a las puertas de la Casa Capitular39. Mientras la gran mayoría pedía a voces la comparecencia del alcalde a quien se consideraba responsable de la detención, otros intentaban presentarle una solicitud en regla en demanda de libertad. El alcalde, ante las amenazas e insultos que contra él lanzaba el conjunto de la chiquillería y las mujeres, recurrió a la Guardia Civil. La hasta ese momento concentración de amigos y simpatizantes del doctor Jiménez de Ledesma se convirtió en un violento motín. Entre las 6 de la tarde y las 11 de la noche del 12 de mayo de 1909, las calles del Río, San Cristóbal, San Ramón, Luna, Lucero, Sol... quedaron desiertas, sus gentes cruzaron el río de la Represa, una barrera que separaba el barrio más pobre del elegante casco urbano y tomaron la plaza de la Constitución. El Ayuntamiento fue asaltado y saqueado, la multitud re-

corrió las distintas estancias del edificio abriendo los balcones y arrojando el mobiliario a la calle, una inmensa pira se formó en el centro de la plaza con muebles y libros, dando lugar a una hoguera cuyas llamas alcanzaron grandes proporciones. Mientras la multitud aplaudía la destrucción de los documentos “en los que quizá se contuviera en letras de oro la historia triunfal del odioso caciquismo”40, algunos grupos insistían en localizar al alcalde, quien posiblemente fuera testigo de aquel inesperado brote de violencia desde la sede del Círculo Agrícola e Industrial, situado en la esquina de la plaza, cerca de la casa de los Chinchilla. De allí pudo escapar saltando por una ventana, lo que llevó a sus enemigos a volver sus iras contra los domicilios de los políticos demócratas, es decir de los seguidores del general López Domínguez. Al filo de la medianoche la violencia no arreciaba, los escasos efectivos de la Guardia Civil se mostraban impotentes para controlar a una multitud compuesta en gran parte por mujeres y niños de corta edad a quienes no disuadían los disparos que las fuerzas de orden público, reforzadas por la presencia de carabineros, efectuaban al aire. La amenaza de que el motín se extendiera, llevó al Juez de Instrucción a poner en libertad al doctor Jiménez de Ledesma, sólo entonces cesó la violencia. Cuando el médico pisó la plaza, sus seguidores lo aclamaron, acompañándolo prácticamente en procesión hasta su cercano domicilio en la calle de la Fortaleza. Los sucesos de Marbella tuvieron una amplia repercusión en la prensa provincial que los presentó como una manifestación del caciquismo. Desde El Popular se justificaba la violencia como una consecuencia lógica de los atropellos cometidos contra el médico. El pueblo al incendiar los documentos municipales pretendía simbólicamente erradicar los testimonios de la dominación, de sanear “la mefítica atmósfera por medio de la virtud purificadora del fuego”41. Las autoridades locales y el círculo de amigos del alcalde valoraban los hechos de muy distinta manera. El motín había sido en primer lugar provocado por don Félix, quien desde las elecciones venía tratando de promover una manifestación de protesta por el resultado “desfavorable” obtenido por los candidatos de La Junta de Defensa. El día del tumulto, el médico recorría las calles de El Barrio dando instrucciones a los vecinos para que se concentraran en la Plaza, más de

La amplia presencia femenina en el motín tiene que ver con la identificación de la figura que personificaba el remedio del dolor y la esperanza de la salud

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Calle del Río, en El Barrio (Fuente: Fondo Temboury. Diputación Provincial de Málaga)

cincuenta mujeres con sus chiquillos le acompañaban. Frente a la versión del editorialista de El Popular que presentaba los hechos como la manifestación de una protesta popular, la versión del alcalde, publicada también en el mismo periódico, hablaba de una chusma, que lejos de contemplar pasivamente los incendios se había entregado al pillaje42. A los daños ocasionados al patrimonio municipal, los liberales demócratas añadían los destrozos sufridos en la casa del juez municipal y el robo de dinero y víveres de los locales del Círculo Agrícola e Industrial. La magnitud de los acontecimientos desbordó por completo a las autoridades municipales; a la mañana siguiente la ciudad fue tomada por la fuerza pública. La dimisión del Gobernador Civil por la victoria republicana en la capital retrasaba la intervención de la máxima autoridad provincial en el conflicto. Hasta la mañana del día 14 de mayo no llegó a Marbella el marqués de Unzá del Valle, aún representante del Gobierno en Málaga. Para entonces las detenciones habían comenzado y en el Congreso el diputado liberal, Suárez de Figueroa, protestaba ante La Cierva, ministro de la Gobernación de Maura, por las actuaciones judiciales en Marbella. En efecto, el juez municipal, una de las personas sobre las que se había dirigido la vio-

lencia, había decretado prisión para varias decenas de electores43. El día 15 fue de nuevo detenido el doctor Jiménez de Ledesma y reaparecieron los disturbios. En esta ocasión las autoridades municipales contuvieron la protesta. Con la mayoría de los protagonistas masculinos encarcelados, la fuerza pública, casa por casa, buscó a los sospechosos y al no encontrar a los hombres se llevaron a las mujeres, una de ellas embarazada, y a los niños. A principios de junio más de 60 personas permanecían detenidas44, mientras la facción liberal contraría a los Chinchilla buscaba neutralizar a sus oponentes responsabilizando al juez de los acontecimientos. L a prensa republicana consideró desorbitada la actuación de las fuerzas de orden público: “Ni aún en Marruecos, en las contiendas de kábilas, ocurren estas atrocidades”45. El Directorio de La Regional, por su parte, dirigía al Ministro de la Gobernación escritos de protesta por la actuación gubernativa. En definitiva, la gestión de la crisis daba oportunidad a la oposición de cuestionar los instrumentos a los que el sistema de la Restauración había confiado la defensa del orden social. El carácter político del motín del 12 de mayo parece fuera de toda duda. No puede considerarse en modo alguno un hecho aislado, ni CILNIANA 33


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totalmente espontáneo. Es el resultado de “la derrota” en las elecciones de mayo 1909 de una fuerza alternativa a los grupos que se repartían el poder local, en manos de los mayores contribuyentes por Renta Agraria y acostumbrados a solventar sus diferencias sin intervención del conjunto de la ciudadanía, considerada sólo desde la utilización que de su derecho al sufragio podría beneficiarle.

familiar, podían mantener un contacto cotidiano. Pero la miseria alejaba de la Iglesia a las mujeres de El Barrio, único espacio comunitario al que les era permitido el acceso. En la interpretación que de su papel en los sucesos se hizo desde el poder subyace una crítica patriarcal por la invasión como sujetos activos de los espacios políticos masculinos, materializados en el despacho del alcalde, en el Salón del Pleno y en el Círculo Agrícola.

La utilización por parte de estos poderes de una “violencia institucionalizada” de manera recurrente en forma de amenazas, presiones y coacciones aparece de repente contestada desde una acción colectiva que fue percibida por los que la padecieron como la emanación de una fuerza bruta, irracional, inconsciente e irreflexiva, ejercida por una “turba fanática e imbécil” y no como la manifestación del abismo que separaban a los grupos dominantes de amplios sectores de la población con capacidad de ensayar nuevas respuestas. Violencia política, en tanto que afecta al reparto del poder y que emerge en el seno de un conflicto político46 y que al dirigirse contra los símbolos del poder que encarnaba el caciquismo puede considerarse selectiva. Y ello aún teniendo en cuenta que la destrucción de algunos documentos del Archivo Municipal posiblemente fue magnificada por el secretario y que la desaparición de cierta documentación fiscal beneficiaba a los grupos a quienes la violencia iba dirigida.

La amplia presencia femenina en el motín tiene que ver con la identificación de la figura que personificaba el remedio del dolor y la esperanza de la salud. Y desde esta perspectiva es preciso valorar la formación del médico, en tanto que tiene que ver con las denominadas enfermedades sociales, como la tuberculosis –la enfermedad que más mortalidad ocasionó en Marbella en la segunda década del siglo48–, incubada en los espacios insalubres que servían de vivienda a la mayor parte de las familias que él trataba. La lucha contra esta enfermedad llevaría a don Félix a ser uno de los pocos especialistas españoles que la combatían mediante la utilización del suero SAT49. Conoció igualmente la presencia de la lepra en el municipio, siendo precisamente durante su estancia en Marbella cuando se dio el más alto número de casos de aquella terrible enfermedad50, que en palabras de don Félix “viene siendo endémica en la localidad con sus funestas consecuencias, sin solución alguna por parte del municipio”51. Palabras que revelan la impotencia ante las limitaciones de los poderes públicos en la intervención del problema sanitario que, según el discurso de la corriente médico-higienista, estaba profundamente imbricado en la cuestión social. Corriente que desde su formación europeísta y su posterior trayectoria política en el reformismo debió conocer y compartir. Su especialización en

Fuente: ADE, El Regional, 27/04 – 01/06/1918

Otro asunto es que la participación en el motín tuviera una motivación exclusivamente política. El ejercicio de la violencia contra el poder como manifestación de una cultura preferentemente masculina nos lleva a considerar el protagonismo que las mujeres tuvieron en los acontecimientos. Ellas acompañaban a don Félix en el momento de ser detenido, eran vecinas de El Barrio, usuarias de la beneficencia municipal y principales defensoras del médico. Su papel en el motín tenía que ver, como se señala desde la historiografía feminista que se ha ocupado de la participación femenina en los motines de subsistencia, con los principales roles de las mujeres, la reproducción y el cuidado de los hijos, con la defensa de la salud y la conservación de la vida47, lo que constituía la esencia de la profesión médica. Los médicos y los curas eran los únicos hombres con quienes las mujeres, fuera de su ámbito

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Fuente: ADE, El Regional, 25/09 – 6/10/1917

enfermedades relacionadas con la reproducción y la sexualidad femenina lo mantuvieron en contacto con el mundo de las mujeres, en los años en que la vanguardia de la clase médica redefinía la argumentación religiosa de la maternidad desde presupuestos laicos y científicos a partir de la maternología52.


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Su experiencia y conocimientos se traducían en una práctica profesional que extrañaba a sus colegas, al recetar medicamentos según una fórmula propia y desconocida para los farmacéuticos locales y sobre todo en cantidades superiores a las permitidas por el presupuesto municipal. Para él sin embargo, “Las prescripciones deben hacerse con respeto a la terapéutica y según la naturaleza del paciente y la intensidad del mal, así la dosis es grande o pequeña y si el médico alguna vez se excedió fue por amor a los enfermos y su deseo de salvarlos”53. Concebía el ejercicio de la medicina desde una dimensión profundamente humanística; la atención a los desfavorecidos era un acto de justicia y no de caridad: “el enfermo es un ser que sufre, al que no se le deben escatimar los medios para su curación por estar condenado a ser pobre”. Su contacto con los sectores sociales más desfavorecidos de la ciudad explican la movilización a su favor de unos grupos cuyas condiciones de vida –sobre todo las familias pescadoras rozaban la indigencia– mantenían entre las mujeres siempre vivo un sentimiento de exasperación, un odio que se engendraba en los diminutos habitáculos de los corralones, en los largos inviernos sin pesca, en los efectos de la sequía y sobre todo en la incidencia de las enfermedades en los niños. Una movilización que, sin embargo, tiene consecuencias políticas y que evidencia, en vísperas de una de las grandes crisis de la Restauración, que la insumisión al sistema que se manifestaba con claridad en los grandes núcleos urbanos era trasladable al marco rural. Y que esta insumisión podría ser políticamente utilizada por las fuerzas que se disponían a conquistar el poder. Los sucesos de Marbella, que se saldaron con el encarcelamiento de más de 60 personas, entre las que encontraban además del médico, algunos prestigiosos profesionales como el abogado don Miguel Gutiérrez de Quijada y el procurador, don Andrés Moyano Jiménez, dieron oportunidad a La Regional para emprender una feroz campaña contra el caciquismo en la provincia de Málaga, campaña en la que participó activamente, el abogado Francisco de la Rubia Fernández, presidente de la Junta de Defensa de Coín, ciudad que compartía con Marbella la representación del distrito, y que se basó en la denuncia de la represión persiguiendo el objetivo del nombramiento de un juez especial para el caso. En Marbella, la consecuencia más inmediata fue el establecimiento de una alianza coyuntural para anular las elecciones del 2 de mayo entre La Junta de Defensa y la familia liberal oponente al alcalde. Esta facción fue la beneficiaria de la crisis al ser nombrado alcalde por Real Orden uno de sus representantes, el concejal Salvador Mo-

reno Jaime, bajo cuya presidencia se comenzó en julio el expediente administrativo de sanción contra don Félix, suspendido de su cargo desde su ingreso en prisión el 15 de mayo. En el poder municipal, el liderazgo de una de las familias liberales fue sustituido por otro también liberal, igualmente interesado en neutralizar con vistas a las próximas elecciones municipales convocadas para septiembre a La Junta de Defensa, cuya capacidad de convocatoria había quedado de manifiesto. A su salida de la cárcel, a los cuarenta y tres días de ser ingresado, don Félix se había convertido en un símbolo de la resistencia anticaciquil: “un Cristo sacrificado por los fariseos del caciquismo de Marbella”54. Con motivo de su puesta en libertad, La Regional celebró, el 11 de julio, un gran acto en el que estuvieron presentes los presidentes de las Juntas más activas de la provincia –entre ellas la de Alozaina, donde se había producido un motín de parecidas características al de Marbella–. Ante aquella asamblea, el doctor Jiménez de Ledesma pronunció una conferencia en la que no faltaron las evocaciones a grandes personalidades del republicanismo como Nicolás Salmerón, fallecido un año antes o Joaquín Costa55. Comenzaba así una nueva campaña política apoyada por La Regional para romper el monopolio del Partido Liberal en el Ayuntamiento de Marbella. Lo sucedido en el verano de 1909 es bien conocido. Con el telón de fondo de la Semana Trágica, la reactivación de La Junta de Defensa Administrativa de Marbella encontró serias dificultades. La suspensión de las garantías constituciones con motivo de los sucesos de Barcelona fue utilizada por el alcalde para impedir cualquier actividad política de una organización que en vísperas de las elecciones de septiembre contaba ya con 400 asociados. En unos momentos en los que la represión gubernamental mantenía –siguiendo la política del Bloque de Izquierdas– a los liberales junto a la oposición antidinástica contra Maura, La Cierva, Ministro de la Gobernación de un gabinete conservador, se convertía en garante de los derechos de la organización que lideraba don Félix Jiménez de Ledesma. Desde el Gobierno Civil se ordenó al alcalde que permitiera la campaña electoral en Marbella; Gobernación daba luz verde a la utilización de la Guardia Civil, en el caso de que el alcalde se opusiera. En septiembre, el aislamiento del gobierno conservador era un hecho. Intuyendo la próxima promoción al Gobierno de la nación del Partido Liberal y la incapacidad en una coyuntura crítica para el país de contar con la intervención en las elecciones de las garantías CILNIANA 35


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gubernamentales, los candidatos de La Junta de Defensa optaron por retirarse “por carecer de intervención en las mesas y a merced del enemigo común, las dos facciones del caciquismo liberal”56. La victoria de Salvador Moreno Jaime en el Ayuntamiento preludiaba la de sus amigos políticos, los moretistas, que garantizarán el continuismo de las mismas clientelas en el distrito, pero los cimientos para la creación de otras opciones alternativas a esta situación habían quedado establecidos. 5. EL REFORMISMO: UN PROYECTO DE LOS INTELECTUALES ESPAÑOLES. LA CREACIÓN DEL PARTIDO REFORMISTA EN MARBELLA El expediente administrativo abierto contra el doctor Jiménez de Ledesma, no consiguió inhabilitarlo, al ser repuesto por el Gobierno Civil hasta la resolución definitiva de su caso. Juzgado junto con alguno de sus seguidores en julio de 1910, fue absuelto por un Jurado Popular de los delitos de sedición, incendio y robo57. Ello le permitió seguir en la sanidad pública hasta 1912 cuando fue definitivamente cesado como médico del tercer distrito58; la plaza fue provisionalmente ocupada por quien la venía ambicionando desde 1907: don Félix de Zea Urbano –su mayor enemigo–. Sin embargo, su cese no obedeció a motivos políticos, sino a una decisión personal que lo llevó a proseguir su formación médica en el extranjero. Tras solicitar una licencia para estudiar las innovadoras terapias de la quimioterapia en junio de 1911, no volvió a su puesto de médico municipal59. Cuando regrese al municipio, dos años y medio después, será para impulsar la creación del Partido Reformista. El Partido Reformista fue la materialización de una línea de pensamiento de raíces krausistas, sostenida por un sector de la burguesía ilustrada vinculada a la Institución Libre de Enseñanza. Un proyecto cuyas formulaciones teóricas se deben a

El Reformista fue un partido de intelectuales del que formaron parte los más brillantes cerebros de la Ciencia, la Medicina, la Literatura, la Historia, la Sociología… los republicanos moderados Gumersindo de Azcárate y Melquíades Álvarez, y que representa el esfuerzo de un sector de la democracia española para neutralizar el avance de un conservadurismo antidemocrático y del obrerismo organizado. Un intento, en definitiva, de conjugar los derechos de propiedad con la democracia políti-

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ca y la reforma social, una tercera vía integradora y superadora de los antagonismos sociales tendente al establecimiento de una democracia participativa y modernizadora en la línea de los sistemas políticos francés y británico60. Para Tusell, el Partido Reformista es un ejemplo de la domesticación de los grupos republicanos moderados por el sistema de la Restauración, de la tendencia del sistema de atraerse a sus oposiciones hasta hacerlas inofensivas61. Pero el reformismo se definió sobre todo por ser un programa impulsado desde la vanguardia de la intelectualidad española. El Reformista fue un partido de intelectuales del que formaron parte los más brillantes cerebros de la Ciencia, la Medicina, la Literatura, la Historia, la Sociología... en unos años en los que el espíritu de la Institución impulsaba a través de sus cuadros las grandes reformas educativas y sociales62. Azcárate, González Posada, Pedregal, Luis de Zulueta, Antonio Machado, Gustavo Pittaluga, Manuel Azaña y José Ortega y Gasset figuraron en el reformismo y o en la Liga de Educación Política, muy próxima al partido, agrupación que representaba a la denominada Generación del 14. En opinión de Marichal, la generación más importante de la historia intelectual de la España moderna, pero también una de las generaciones más completas de la historia europea del siglo XX63. En Marbella, la pequeña burguesía comercial y los sectores medios de profesionales que conformaban el apoyo social del reformismo, y que en la ciudad habían sido el sostén del republicanismo, eran minoritarios, en unos momentos en los que el tradicional entendimiento entre republicanos y obreros se resentía por la orientación de éstos hacia los partidos de clase. En una ciudad sin tradición ni inquietudes culturales cuya oligarquía se caracterizó históricamente por cerrar filas en torno a unos grupos dominantes poco inclinados a toda innovación, la introducción de una opción política que germinaba en las cátedras universitarias, se difundía en los ateneos y se nutría de los pensionados de la Junta de Ampliación de Estudios –la institución que presidió Cajal y desde la que los universitarios españoles accedieron al panorama científico europeo– constituye un hito en la historia política de Marbella durante la Restauración en tanto en cuanto que fue una opción apenas representada en Andalucía y sin apenas significación en el panorama del republicanismo malagueño. El vínculo del reformismo con Marbella es el doctor Jiménez de Ledesma. Su incorporación al partido de Melquíades Álvarez es explicable desde su trayectoria política, intelectual y profesional. Independientemente del liderazgo que


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ejerció en Marbella tos eléctricos: depilasobre unos secto- El Partido Reformista orientaría su programa ción electrolítica con res cada vez más social, como se había hecho desde La Junta anestesia local, tratainclinados hacía el miento de enfermede Defensa, hacia los trabajadores de la mina dades de la piel, apasindicalismo, don a los que añade ahora los de las colonias Félix no era un reratos para masajes, volucionario. De exagrícolas de San Pedro Alcántara y El Ángel estufas de desinfectracción social burción eléctricas, guesa64 , su trayecetc... 66 En 1917, su toria política se orientó hacia opciones que, como nombre aparecía incluido en la revista La Clínica las asociaciones de Defensa Administrativa, no cuesMalagueña entre los médicos que ensayaban terationaron el sistema o que, como el Partido Reforpias antituberculosas. Durante estos años su acmista, terminarían aceptándolo. Algunos de los tividad profesional fue paralela a su activismo popresupuestos del programa reformista, aquellos lítico. que tenían que ver con la racionalización de la administración y con la regeneración de la vida La organización del Partido Reformista en municipal, estaban ya presentes en La Regional, Málaga es simultánea a la asunción por parte de presidida por Jiménez de Ledesma en 1913. Dessus dirigentes de la línea de colaboración con la de esta convergencia es explicable su adscripción monarquía. Durante el verano de 1913, a través al reformismo que convertía en programa polítide Cristián Scholtz Aponte se impulsa la creación co las demandas de la “apolítica” organización del partido en Ronda67 y a finales de año en Coín malagueña. El carácter laico del nuevo partido, y en Marbella68. Los Scholtz, personifican en Másu orientación republicana, su confianza en solulaga el grupo social sobre el que se apoyó el reciones armónicas a los conflictos de clase y su formismo español, la burguesía comercial. Sin inspiración en los modelos políticos francés e embargo, la implantación del nuevo partido, precisamente por su carácter Cuadro 4 elitista fue minoritaria, a excepDirectorio de La Regional (29/12/1913) ción de Asturias, núcleo original del reformismo cuyos líderes se formarán como Melquíades Álvar ez, Clarín, Buylla y Adolfo González Posada en la Universidad de Oviedo, cuna del Movimiento de Extensión Universitaria y de La Universidad Popular, desde las que los institucionistas proyectaban sus ilusiones reformistas sobre el obrerismo69.

Fuente: ADE, El Popular, 5/01/1913

inglés debieron atraer al médico que en aquellos años viajó a Europa, siguiendo la pauta marcada por la ciencia española de principios del siglo XX que, en su inserción en el ámbito europeo, convergía con las corrientes reformistas sobre todo de Francia 65. En 1913, el doctor Jiménez de Ledesma realizó una excursión científica a Francia y Alemania, donde se familiarizó con la técnica de la electricidad aplicada al tratamiento de las enfermedades crónicas y de la matriz. Su consulta –que en septiembre de 1916 trasladó a la calle del Ángel– contaba con los más avanzados instrumen-

La importación del reformismo a Málaga es posible que sea debida precisamente a un hombre de la Institución Libre de Enseñanza, Domingo de Orueta y Duarte70. Profesor de la Institución, este Ingeniero de Minas, hijo del famoso geólogo malagueño, Domingo Orueta y Aguirre, trabajó en Mieres como director de una fábrica siderúrgica y en Gijón, donde instaló su propia fábrica. Amigo de Melquíades Álvarez, fue uno de los ponentes del programa del Partido Reformista71 y candidato por el distrito Coín-Marbella en las elecciones a Cortes de 191872. La familia Orueta constituía en la Málaga de principios de siglo un ejemplo paradigmático de la elite cultural de formación europea representada en la Sociedad Malagueña de Ciencias Físicas y Naturales. Fundada a iniciativa de Domingo Orueta padre, también cuenta entre sus socios fundadores con CILNIANA 37


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miembros de la familia Scholtz73. Desde este ámbito científico es posible que el doctor Jiménez de Ledesma contacte con el reformismo, aunque no descartamos una vinculación desde el núcleo original de Gijón, de donde era natural su esposa, Consuelo Fernández-Nespral74.

vienen poniendo el sello del refinamiento al egoísmo y la sensualidad del político perverso”76. El Partido Reformista orientaría su programa social, como se había hecho desde La Junta de Defensa, hacia los trabajadores de la mina a los que añade ahora los de las colonias agrícolas de San Pedro Alcántara y El Ángel. Sin embargo, la nueva formación carecía de bases, sus cuadros estaban socialmente muy alejados del pueblo trabajador que sostuvo a La Junta de Defensa y de los sectores que en 1909 salieron a la calle en defensa de don Félix.

El doctor Jiménez de Ledesma regresó a Marbella en diciembre de 1913, acompañado del escritor Rafael Ávila de la Rosa, para impulsar la creación de un comité que organizara el Partido Reformista en la ciudad. La nueva organización fue presentada en una fiesta celebrada en una de las grandes casas que desde las murallas del Castillo se asomaban a la Barbacana, sede del CírcuLa creación del partido en el distrito de lo Reformista75. Entre sus cuadros dirigentes se Coín-Marbella en vísperas de las elecciones geencontraban miembros de la pequeña burguesía nerales de 1914 obedece a la intencionalidad de local y propietarios agrícolas. Algunos antiguos presentar candidaturas en el distrito donde en miembros de La Junta de Defensa representaban a aquella ocasión concurrió la conjunción Republilos pequeños artesanos y empleados que habían cano-Socialista, y donde un vez más salió elegido el heredero del cacicato de los Chinchillas, Eduarimpulsado la antigua organización, mientras que do Ortega y Gasset77. la presencia de algunos socios de la sociedad obrera Mar y Tierra es indicativa de la continuidad en el reformisCuadro 6 mo del republicanismo mode- Junta Directiva del Partido Reformista en Marbella (23/12/1913) rado. La prensa insistía en la privilegiada situación económica de los cuadros del reformismo, considerada una garantía de independencia política frente a las clientelas tradicionales, una pequeña inteligencia local formada por hombres cultos y acomodados que al ser nuevos en política representaban la posibilidad de regenerar la vida pública: “Su nombramiento honra un partido que trata de hacerse de hombres probos y decididos que Fuente: ADE, La Unión Mercantil, 24/12/1913 y AMMA, C. 119-H, P. 3, “Censo Electoral”, 19 de con su carácter sincero se identifinoviembre de 1909 quen con todas las clases sociales satisfaciendo las legitimas aspiraciones de los pueblos El Partido Reformista, entre 1914 y 1919, que se ven oprimidos por esos cartujos y tiranos que queda definitivamente integrado en el turnismo dinástico a la vez que pierde los escasos apoyos que mantenía en Cuadro 5 Andalucía. Comité organizador del Partido Reformista en Marbella (7/12/1913)

Fuente: ADE, La Unión Mercantil, 7/12/1913 y AMMA, C. 119-H, P. 3, “Censo Electoral”, 19 de noviembre de 1909

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En Marbella, pese a su voluntad renovadora, el reformismo languidece incapaz de ensombrecer a los líderes de la familia liberal. Éstos, desaparecido López Domínguez, parecen diluirse en la herencia del moretismo, recogida por Santiago Alba y apoyada por Rafael Gasset Chinchilla, director del influyente periódico El Imparcial y ministro de Fomento también con Romanotes. La amplia nómi-


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na de distritos liberales que en Galicia, Ciudad Real, etc. acaparaba la familia de Rafael Gasset se completaba desde 1910 con el del distrito CoínMarbella. Durante estos años la proyección pública de don Félix es menor que en su primera estancia en Marbella. Al frente del Partido Reformista, de cuya directiva formaba parte de forma honoraria, sus energías se proyectaron hacia la construcción de un sanatorio antituberculoso que intentó construir en las faldas de la Sierra Blanca, en un paraje privilegiado, dotado de su propio manantial. Un lugar aislado y alejado de la población que requería la dotación de unas infraestructuras de acceso que terminarían impidiendo la viabilidad del proyecto.

Fuente: ADE El Regional, 27/04 – 01/061918

El acceso a la proyectada clínica, situada en el partido de Puerto Rico, era más fácil y más corto desde la carretera de Ojén que desde el núcleo urbano de Marbella. A principios de 1914, don Félix, a través de su apoderado, José Martínez Esmorís, solicitará permiso al Ayuntamiento para arreglar y construir un camino que permitiera el paso de carruajes desde “La Torrecilla” hasta “El Chorrón” donde empezaba su finca “Zaragoza” 78. El camino que transcurría paralelo al trazado del ferrocarril de la mina de hierro contó con el apoyo municipal que consideró el beneficio que el proyecto suponía para la población. Pero el cruce de la vía férrea y el camino en “Puente Palo” exigían la construcción de un paso a nivel que la compañía inglesa no autorizó 79. Durante dos años, don Félix persistió en su empeño de abrir el camino a su costa, a la vez que apoyado ahora por su hermano Manuel, se embarcaba en un nuevo proyecto de carácter industrial. La fábrica de harinas “Covadonga” fue construida en el espacio que ocupó el Fuerte de San Luis, según planos presentados por el arquitecto Fernando Guerrero Strachan 80. El establecimiento industrial propiedad de don Félix Jiménez de Ledesma –un molino de cilindros dotado de una moderna infraestructura técnica– estaba regentado por su hermano Manuel, quien hubo de enfrentarse a todo tipo de problemas, entre los cuales no fue el menor el pleito presentado a los nuevos empresarios por un obrero accidentado en la fábrica 81.

La prolongada ausencia del médico no fue suficiente para que sus enemigos lo olvidaran82. Sus proyectos se desarrollarán, por otra parte, en medio de una profunda crisis en el municipio, al afectar la guerra mundial a las exportaciones de mineral y de azúcar. La crisis del trigo en 1918 debió ser determinante en el fracaso de su aventura industrial. Hasta ese momento, el doctor Ledesma permaneció pasando consulta en Málaga. Durante estos años83, el Partido Reformista mantendrá sus expectativas políticas en la provincia. De su aceptación plena del encasillado es ilustrativo el apoyo prestado por el candidato conservador, Jaime Parladé Heredia, a su pariente Domingo de Orueta y Duarte, candidato por el distrito Coín-Marbella en las elecciones a Cortes de 191884. Orueta, que durante sus investigaciones geológicas en la sierra de Ronda residió en el Ingenio de San Pedro Alcántara, no era un candidato cunero. La vieja aspiración de arrebatar la representación del distrito al Partido Liberal endureció la posición de los reformistas que basaron la campaña electoral en desprestigiar al diputado Eduardo Ortega y Gasset, acusado de desidia y

“Puente Palo”: cruce de caminos donde el doctor Jiménez de Ledesma exigía a la «Compañía Inglesa» un paso a nivel para acceder a su finca “Zaragoza” (Foto: Lucía Prieto Borrego)

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las bases obreras que habían nutrido La Junta de Defensa se identificaban con organizaciones de carácter socialista que, como la federación local de mineros y oficios varios El Progreso, impulsarán el sindicalismo minero. El doctor Jiménez de Ledesma murió en plena ola de conflictividad laboral, muy cerca de la mina donde sus antiguos seguidores luchaban por las condiciones de trabajo que el médico había defendido. Volvió a Marbella en el verano de 1918, enfermo de una dolencia de estómago. Murió el 10 de noviembre de 1919 en la casa de su finca “Zaragoza”, en el partido de “Puerto Rico”89, construida en un pequeño claro al borde de la estrecha vereda que baja de la sierra, el lugar que soñó para curar y desde el que hasta el último momento, según las palabras que con motivo de su muerte le dedicó Paris (su amigo Pedro A. Rozo), en El Regional, siguió poniendo a disposición de sus enfermos su ciencia. Consciente de su carácter impulsivo, don Félix reconocía las dificultades que su personalidad le acarreó: “Para llegar, comprendo que precisa el disimulo, comprimirse; yo no sé representar ni lo uno, ni lo otro… ¡yo no llegaré jamás!”90.

Fábrica de harinas “Covadonga” (Fuente: RODRÍGUEZ PARRA, A., Marbella antes , Marbella, 1986, p. 10)

dejadez. Los reformistas no dejarían de utilizar como arma arrojadiza contra las candidaturas oficiales el hundimiento de una cantera en Mijas. En Marbella, el mitin de Orueta, celebrado en febrero de 1918, se centró en defenderse de las acusaciones de “cunero” que le prodigaba su rival,

Fuente: ADE El Regional, 27/04 – 01/061918

Eduardo Ortega, quien, por otra parte, no dudó en descalificar los trabajos de Orueta en la Serranía de Ronda. El prestigioso geólogo evocaba su vinculación a la comarca desde su quehacer científico que paradójicamente, como se lo recordaba a su adversario político, había merecido el apoyo y la aprobación del padre de Ortega, el periodista José Ortega Munilla85. En Marbella, la movilización de los hombres de Félix Jiménez de Ledesma, encabezados por su apoderado, José Martínez Esmorís 86, proporcionaron a Orueta el mayor número de votos obtenidos en los pueblos de la comarca, 380 frente a los 638 conseguidos por Eduardo Ortega y Gasset87, que afianzaba su liderazgo político en un distrito donde sólo en la ciudad de Marbella el reformismo mantenía un apoyo que personificaba Jiménez de Ledesma. En plena crisis de la Restauración, la agitación social –que en Marbella habría de manifestarse en toda su crudeza en las huelgas mineras de 1919–, acercó el reformismo a sus orígenes desde su carácter de intermediación entre la burguesía y la clase trabajadora88. Para entonces,

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Estado actual de los edificios de “Puerto Rico Bajo” (Foto: Lucía Prieto Borrego)


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Al morir, con apenas 46 años, había transcurrido una década desde que iniciara su lucha contra el caciquismo. Se había enfrentado a toda la clase médica –don Félix de Zea a quien correspondió certificar su muerte, nunca le perdonó–, a la influyente familia Chinchilla, al Ayuntamiento y a la poderosa “Compañía Inglesa”, oponentes que en su enfrentamiento con lo que en la Marbella de aquellos años representó el doctor Jiménez de Ledesma ensayarían su feroz resistencia a lo que estaba por venir, la República, proclamada en Marbella por hombres procedentes del reformis-

mo. La muerte libró a don Félix de conocer el fracaso de las vías reformadoras, su superación durante la República, o el trágico destino del creador del partido, Melquíades Álvarez. En Marbella –donde el médico pidió ser enterrado–, el reformismo se diluyó entre el republicanismo y el socialismo91. El recuerdo de don Félix fue transmitido por sus contemporáneos a la siguiente generación, de ésta, las voces más ancianas aún lo evocan como un singular ser humano, como “el médico del Barrio”, “el médico de los pobres”. „

APÉNDICE DOCUMENTAL Documento 1 Personas detenidas con motivo de las elecciones y el motin de 1909

Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos de: AMMA, C. 539-1-H, “Correspondencia Oficial”, 1909 y ADE, La Unión Mercantil, 27/05/1909 al 24/06/1909

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Documento 2 La Feria de San Bernabé el año del Motín

La Feria de Marbella Debido a las circunstancias excepcionales por las que atraviesa esta ciudad, no ha celebrado su tradicional feria con la alegría de otros años. El histórico acto de la entrega de la llave de la ciudad por la población sarracena, pocos años antes de que Colón descubriera aquella gran parte del mundo, no responde en su modo de celebrarlo a lo que representa y merece. Los actos religiosos, aunque poco concurridos, bien; especialmente la capilla de música dirigida por don José Palomo y el discurso histórico pronunciado por el cura párroco don José Doctor García Morón. Los toros, según me han dicho (pues no los he visto), no han sido malos en su clase y condición. Los barracones de la feria (poco iluminada por cierto), animados, sin que las transacciones verificadas, sean suficientes para asegurar que los feriantes hagan su Agosto. Organillos, alguna que otra guitarra y la liliputiense Banda de Música, ha animado y amenizado en parte los festejos. No ha habido juergas presididas por Baco, ni la más insignificante pendencia en cuestión, circunstancias que honran y enaltecen a los habitantes de esta histórica y culta ciudad depositaria del castellano Neudon. ¿Las mujeres? Estas son la mar de marbellísimas; no resisto la tentación de dedicarles un parrafito. Generalmente son todas hermosas; pero de entre ellas, observa el cronista la aparición de algunas, que con su hermosura, gracia y donaire, le dejan así como extasiado y en disposición de bendecir hasta la Eva primitiva. Dura esto poco, porque a los pocos momentos, hay que fijar la atención en otra ú otras estrellas que se presentan de igual o mayor magnitud, que si no fuera por el respeto que merecen las leyes, motivos hay para olvidar las del piropeo y desobedecer a La Cierva. Y como la aparición de otras tan brillantes y floridas estrellas, se repite tantas veces… forme cada lector su juicio con arreglo a su edad y circunstancias. Yo, he formado el mío y aseguro: Que, si Marbella no está en el cielo, por Marbella hay que pasar para llegar a la gloria. José Monicón Fuente: ADE, La Unión Mercantil , 20/06/1909

Notas 1 El libro de Juan Carlos Sánchez Illán, Prensa y Política en la España de la Restauración. Rafael Gasset y El Imparcial, Madrid, 1999, constituye el más completo estudio de la trayectoria tanto política como empresarial de Rafael Gasset Chinchilla, cuya familia materna procedía de Marbella. Estaba emparentado por tanto con el General López Domínguez, su adversario político dentro del Partido Liberal. La versión de la intriga que llevó al Rey a nombrar de nuevo a Moret presidente del Gobierno, dada por Natalio Rivas, se reproduce en GARCIA VENERO, M., Santiago Alba, monárquico de razón, Madrid, 1963. 2 TUSELL, J. y AVILÉS, J., La derecha española contemporánea. Sus orígenes: el maurismo, Madrid, 1986. 3 ARCAS CUBERO, F., El republicanismo malagueño durante la Restauración (1875–1923), Córdoba, 1985. 4 Archivo Histórico Provincial de Málaga (AHPM), Sección Gobierno Civil, Serie Asociaciones, Caja (C.) 853. 5 Bajo el título de Junta de Defensa y a iniciativa de Pedro A. Rozo, se organizan asociaciones, además de en Málaga capital, en varios pueblos de la provincia; en el distrito de

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Campillos: Ardales (enero/1908); Casarabonela (abril/1909); Peñarrubia (abril/1909); Cártama (agosto/1909); Almargen (marzo/1910); Alozaina (octubre/1911) y en el distrito Coín– Marbella: Coín (julio/1908); Mijas (diciembre/1908); Marbella (abril/1909) y Guaro (abril/1909). En 1913, existen 138 Juntas de Defensa en Andalucía y Rozo las representa en Málaga. FUENTE: AHPM, Sección Gobierno Civil, Serie Asociaciones y Página web: www.archivodiazescovar.com; Archivo Díaz de Escovar (ADE), La Unión Mercantil y El Popular. 6 ADE, La Unión Mercantil, 29/06/1912, 1913 y 1917 y El Regional, 29/06/1918, 1919 y 1920. 7 Archivo Histórico Nacional (AHN), Sección Guerra Civil, Masonería B, Carpeta (Cp.) 13, Expediente (E.) 10. 8 Sobre su colaboración en El Eco de Tarifa, órgano del Partido Liberal en esa población gaditana, véase LIAÑO RIVERA, M., “El Eco de Tarifa y La Voz del Pueblo”, Revista de Estudios Tarifeños, año I, 3, Tarifa, diciembre 1991. 9 AHPM, Sección Gobierno Civil, Serie Asociaciones, C. 907, “Reglamento de la Sociedad de Defensa del Pueblo de Ardales”. 10 Ibídem, “Sociedad de Defensa del Pueblo de Ardales. Motivos de su creación”.


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11 Uno de los iniciadores y vicepresidente del primer Directorio de la Junta de Defensa de Ardales, en 1908, es Francisco Ortiz Cueto, al frente del Círculo Republicano Instructivo Obrero de Ardales desde su fundación en 1905 hasta 1915. MORALES MUÑOZ, M., El republicanismo malagueño en el siglo XIX. Propaganda doctrinal, prácticas políticas y formas de sociabilidad, p. 177. 12 Salvador Cruz Artacho ha sintetizado las diferentes interpretaciones dadas al caciquismo durante la Restauración. Para este autor, la línea emprendida por Tusell y Valera en los años setenta que inicia la valoración del caciquismo como fenómeno administrativo, capaz según otros autores de suplantar la esfera política, es insuficiente, al postergar el análisis de los mecanismos de dominación y los conflictos de intereses. CRUZ ARTACHO, S., “Clientes, clientelas y política en la España de la restauración (1875–1923)”, Ayer, 36: GAY ARMENTEROS, J. C. (ed.), Italia–España. Viejos y nuevos problemas históricos, Madrid, 1999, pp. 105-129. 13 AHPM, Sección Gobierno Civil, Serie Asociaciones, C. 853, “Reglamento orgánico de La Regional: Asociación de Defensa Administrativa”. 14 CABALLERO CORTÉS, A., Pedro Gómez Cháix: director de la económica malagueña (1906–1926), Málaga, 1990. 15 La lucha contra el impuesto de consumos, en ARCAS CUBERO, F., El republicanismo malagueño…, op. cit. 16 Tanto La Junta de Defensa de Málaga como La Regional, con Pedro A. Rozo a la cabeza, participan activamente en la lucha contra el odioso impuesto desde principios de 1907. En agosto de 1910, las más de treinta sociedades malagueñas fusionadas “sólo esperan que La Regional señale el día de la proyectada manifestación”. GÓMEZ CHÁIX, P., Ensayos de Política Municipal: La supresión y el restablecimiento del Impuesto de Consumos, Madrid, 1930, p. 176. 17 AHPM, Sección Gobierno Civil, Serie Asociaciones, C. 853, “Junta General Extraordinaria de La Regional”, 25/04/1909. 18 Algunos directivos tanto de La Junta de Defensa de Málaga como de La Regional, serían candidatos en las elecciones municipales de 1909 en Málaga, por diferentes candidaturas. 19 Federica Monseny aún pudo conocer a Mateo Grima ya muy anciano, durante su viaje a Málaga en 1932, al que evoca como una de las figuras claves del anarquismo malagueño. LAS SIETE ENTIDADES, Un encuentro. Federica Montseny en Andalucía, verano de 1932, Sevilla, 1994, pp. 45-46 20 ARCAS CUBERO, F., El republicanismo malagueño…, op. cit. 21 En la Asamblea General de La Regional celebrada el domingo 29 de diciembre de 1912, será elegido el doctor Félix Jiménez de Ledesma como presidente de su Directorio para el año 1913. AHPM, Sección Gobierno Civil, Serie Asociaciones, C. 853, “La Regional”, también, ADE, El Popular, 5/01/1913. 22 La Regional, en su Asamblea General celebrada el 5 de junio de 1910, nombra Presidente Honorario a don Benito Pérez Galdós, el cual se encontraba en la ciudad con motivo del estreno de su drama Casandra. AHPM, Sección Gobierno Civil, Serie Asociaciones, C. 853, “La Regional”. 23 Félix Alejandro Jiménez de Ledesma, nació en la villa de Abejar (Soria) el 18 de octubre de 1873. Registro Civil de Abejar (Soria), “Certificado de Nacimiento”. 24 PRIETO BORREGO, L., “La situación de las clases trabajadoras en Marbella durante las primeras décadas del siglo XX”, Baetica, 23, 2001, pp. 693-712. 25 CRESPILLO CARRÉGALO, F., Elecciones y Partidos Políticos en Málaga (1890–1901), Málaga, 1990. 26 Médicos Titular por oposición, había adquirido una larga práctica en oftalmología en la clínica sevillana de los doctores Salas y Rivas e igualmente en cirugía general, por su trabajo en el Hospital de la Princesa de Madrid y otros de Barcelona; además, había ampliando estudios en Francia. Archivo Municipal de Marbella (AMMA), C. 908-19-H, “Expediente para la provisión de una plaza de Médico titular, 1908”. 27 AMMA, Actas Capitulares (AA. CC.), sesión de 31 de octubre de 1903.

AMMA, AA. CC, sesión de 24 de agosto de 1908. AMMA, C. 908-19-H “Expediente instruido sobre la destitución del Médico Titular del 3º Distrito de esta ciudad, Don Félix Jiménez de Ledesma, año 1909”. 30 Ibídem. 31 ADE, El Popular, 24 y 25/05/1909. 32 AHPM, Sección Gobierno Civil, Serie Asociaciones, C. 853, “Junta General Extraordinaria de La Regional”, 25/04/09. 33 En las elecciones para concejales del año 1905, el candidato Rafael Reina Posadas, presidente de la asociación Mar y Tierra, adherida a la Federación Malagueña, que había obtenido el segundo mayor número de votos por el 2º Distrito, se ve privado del acta por los candidatos adictos al Partido Liberal. AMMA, C. 519-6-H, “Expediente para las Elecciones de Concejales verificada el 12 de noviembre de 1905”. 34 MESTRE MARTÍNEZ, E., Los delitos electorales en España (1812–1936), Madrid, 1977. 35 AMMA, AA. CC., sesión de 17 de mayo de 1909. También, Archivo Municipal de Málaga (AMM), Hemeroteca, Boletín Oficial de la Provincia de Málaga (BOP), n. º 132, pp. 530-531. 36 Esta facción está más cercana a los moretistas y a Rafael Gasset Chinchilla entre cuyos amigos políticos se encontraban en la provincia, el periodista Andrés Mellado –que había diputado liberal por el vecino distrito de Gaucín-Estepona– quién al igual que Ortega Munillla –cuñado de Rafael Gasset– y Adolfo Suárez de Figueroa –diputado liberal por la circunscripción de Málaga– había trabajado en El Imparcial. 37 ARCAS CUBERO, F., El republicanismo malagueño…, op. cit., p. 312. 38 Telegrama enviado por el doctor Jiménez de Ledesma a La Regional. ADE, El Popular, 13/5/ 1909. 39 Para los sucesos de Marbella, El Popular, 13 al 19/05/09 y AMMA, AA. CC., sesión de 17 de mayo de 1909. Fernando Arcas Cubero, en su libro sobre el republicanismo malagueño ya citado, se hace eco de los sucesos de Marbella. 40 ADE, El Popular, “Los sucesos de Marbella. Pueblo que protesta”, 14/5/1909. 41 Ibídem. 42 ADE, El Popular, “Desde Marbella”, Antonio Álvarez, 18/ 5/1909. 43 ADE, El Popular, 15/05/1909. 44 ADE, La Unión Mercantil, “Asamblea Extraordinaria de La Regional”, 2/06/1909. 45 ADE, El Popular, 16/5/1909 46 Para los distintos significados de la violencia política, ARÓSTEGUI, J., “Violencia, sociedad y política: la definición de la violencia”, Ayer, 13: ARÓSTEGUI, J. (ed.), Violencia y política en España, Madrid, 1994, pp. 17-55. 47 KAPLAN, T., “Conciencia femenina y acción colectiva: el caso de Barcelona, 1900–1918”, en AMELANG, J. S y NASH, M. (eds.), Historia y Género. Las mujeres en la España Moderna y Contemporánea, Valencia, 1990. 48 MAÍZ VIÑALS, A., Geografía Médica de Marbella, Marbella, 1976, p. 88. 49 En 1917, el doctor Jiménez de Ledesma figuraba entre los pocos profesionales españoles y extranjeros que aplicaban suero SAT en todos sus grados y formas para el tratamiento y la curación de la tuberculosis, en su consulta de Málaga. ADE, La Clínica Malagueña, “Suero-Terapia Antituberculosa Suero SAT”, 1/06/1917. 50 Entre 1900 y 1910 se dieron, según recoge el doctor Maíz, siete casos de lepra, pero la estigmatización social de la enfermedad tendía a ocultarla, por lo que es posible que fueran más. MAÍZ VIÑALS, A., Geografía Médica… op. cit., p. 85. 51 AMMA, AA. CC., sesión de 19/06/1911. 52 NASH, M., “Maternidad, maternología y reforma eugénica en España, 1900–1939”, en DUBY, G. y PERROT, M. (dirs.), Historia de las mujeres en Occidente. El siglo XX, Madrid, 2000, pp. 687-708. 53 AMMA, C. 908-19-H “Expediente instruido sobre la destitución del Médico Titular del 3º Distrito de esta ciudad, Don Félix Jiménez de Ledesma, año 1909”. 28 29

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54 ADE, La Unión Mercantil, Discurso de Francisco de la Rubia en la “Asamblea Extraordinaria de La Regional en honor del Doctor Ledesma”, 11/07/1909. 55 ADE, La Unión Mercantil, Discurso del doctor Félix J. de Ledesma en la “Asamblea Extraordinaria de La Regional en honor del Doctor Ledesma 13/07/1909. 56 AHPM, Sección Gobierno Civil, Serie Asociaciones, C. 928, “Acta de Asamblea General de la Junta de Defensa Administrativa de Marbella”, 4 de septiembre 1909. 57 ADE, El Popular y La Unión Mercantil, 16/07/1910. 58 AMMA, AA. CC., sesión de 30/09/1912. 59 AMMA, AA. CC., sesiones de 19/07 y 14/08/1911. 60 SUÁREZ CORTINA, M., El gorro frigio. Liberalismo, Democracia y Republicanismo en la Restauración, Madrid, 2000. 61 TUSELL GÓMEZ, J., Oligarquía y caciquismo en Andalucía (1980–1923), Barcelona, 1976. 62 Desde la creación de la Comisión de Reformas Sociales en 1883, los cuadros de la Institución inspiran las políticas reformistas educativas y sociales. GÓMEZ MOLLEDA, M. D., Los reformadores de la España contemporánea, Madrid, 1981. Para el período que tratamos véase JIMÉNEZ–LANDI, A., La Institución Libre de Enseñanza y su ambiente. Tomo IV: “Período de expansión influyente”, Madrid, 1996. 63 MARICHAL, J., El secreto de España. Ensayos de historia intelectual y política, Madrid, 1996, p. 190. 64 Según su partida de nacimiento, su padre, Celedonio Jiménez, era profesor en medicina y cirugía al igual que su abuelo, Bernardo Jiménez. Su madre, Luisa de Ledesma era hija de un abogado, Gregorio de Ledesma. Desde finales del siglo XIX, su familia vivió en el Castillo de Almenar, situado en la zona oriental de la provincia de Soria, que sus padres habían adquirido a los condes de Gómara. JIMÉNEZ MORENO, J. J., La Recuperación del Castillo de Almenar, comunicación presentada en las jornadas organizadas por la Asociación de Amigos del Castillo de Marcilla, 15 al 17 de marzo de 2002, Marcilla (Navarra). 65 SUÁREZ CORTINA, M., El gorro frigio… op. cit., p. 341. 66 ADE, La Unión Mercantil, 19/11/1913. 67 Gabriel Ponce Pérez fue el propagandista que, designado por Melquíades Álvarez, concretó con Cristián Scholtz la organización del Partido Reformista en Ronda. ADE, La Unión Mercantil, 12/08/1913. 68 ADE, La Unión Mercantil, 7/12 al 10/12/1913. 69 Los orígenes del reformismo en Asturias son estudiados por el citado profesor SUAREZ CORTINA, M., El reformismo en España. Republicanos y reformistas bajo la monarquía de Alfonso XIII. Madrid, 1986. Sobre Melquíades Álvarez es interesante la biografía de su amigo Antonio L. Oliveros, director del Noroeste, órgano del reformismo asturiano, publicada en 1947, hoy revisada críticamente en una reciente edición que la reproduce en fácsimil. OLIVEROS, A. L., Un tribuno español. Melquíades Álvarez, prólogo de Sarah Álvarez de Miranda, Gijón, 1999 70 Una biografía de Domingo de Orueta y Duarte en ORUETA GONZÁLEZ, M. de y RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, A., MACPHERSON y los ORUETA. La moderna geología española se forjó en la Serranía de Ronda, Web www.pasoslargos.com. 71 SECRETARÍA REFORMISTA, El Programa del Partido Reformista. Asamblea de 1918, Madrid, 1918. 72 La proclamación de candidatos en ADE, El Popular, 18/ 02/1918. 73 En la primera época habían sido socios honoríficos Santiago Ramón y Cajal y Ramón Menéndez Pidal. En 1916, era socio de honorífico perpetuo Domingo de Orueta y Aguirre, socio de honorífico Domingo de Orueta y Duarte y socios correspondientes, entre otros; Ricardo de Orueta –Madrid–, José Ortega y Gasset –Madrid– y Max Koheler –Marbella–. AMM, Hemeroteca, S. 38, “Boletín de la Sociedad Malagueña de Ciencias, Tercera Época, n. º 1, Marzo de 1916”. 74 Félix Jiménez de Ledesma y Consuelo Fernández–Nespral de la Ballina tuvieron cuatro hijos, Félix, Vicente, Luisa y Dolores. Registro Civil de Marbella (Málaga), “Certificado de Defunción”. 75 ADE, La Unión Mercantil, 7/12/1913.

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ADE, La Unión Mercantil, 24/12/1913. ARCAS CUBERO, F., op. cit., p. 442. Cristián Scholtz Aponte sería proclamado candidato por el vecino distrito de Gaucín. ADE, El Popular, 2/03/1914. 78 Félix Jiménez de Ledesma compra a principios de 1914 –escritura del 25 de enero– a José Roldán Salcedo dos fincas en el partido de “Puerto Rico” –Alto y Bajo– y las unifica en la que denomina finca “Zaragoza”, son algo más de 16 hectáreas de tierra que se riegan con aguas de un nacimiento propio donde crecen algarrobos y árboles frutales y contiene dos casas de mampostería (AMMA, C. 1.087-H, P. 9, “Apéndice al cuaderno de liquidaciones… Rústica y Pecuaria”, 1914). 79 AMMA, AA. CC., sesión de 27/04/1914 y C. 141-H, “Correspondencia Oficial”, 1915. 80 AMMA, AA. CC., sesión de 10/05/1915. 81 El 25 de julio de 1916, Salvador Sánchez Sánchez, operario de la fábrica, sufre un accidente –los cilindros de la sobadora le aplastó la mano derecha–. El obrero reclamará conforme a la Ley de Accidentes de Trabajo pero no hubo acuerdo entre don Félix y el obrero y esté lo denunció judicialmente. En febrero de 1918, la Sala de lo Civil de la Audiencia de Granada dictó sentencia a favor de Salvador Sánchez, condenando a don Félix a abonar al obrero 18 meses de jornal a razón de 1,65 pesetas por día más el 50% del total que resultase de la liquidación. AMMA, C. 141-H, P. 3, “Correspondencia Oficial”, 1916 y ADE, El Popular, 22/05/1918. 82 Según testimonios orales, la fábrica de harinas “Covadonga” fue incendiada de forma intencionada. Según testimonio de un sobrino nieto de Jiménez de Ledesma la fábrica arruinó por completo a don Félix que invirtió en ella el patrimonio familiar, hasta el punto que fue desheredado por su madre, Luisa de Ledesma Ortiz. 83 Para la crisis del 17 en Málaga véase RAMOS PALOMO, M. ª D., Burgueses y proletarios malagueños. Lucha de clases en la crisis de la restauración (1914–1923), Córdoba, 1991. 84 ORTEGA Y GASSET, E., Las Elecciones en Coín–Marbella. Recurso y documentos presentados ante el Tribunal de Actas del Supremo, por D. Eduardo Ortega y Gasset, Madrid, 1919, pp. 21-22. 85 ADE, El Regional, 18/02/1918. 86 El reformista y antiguo representante en Marbella del doctor Jiménez de Ledesma, José Martínez Esmorís, como apoderado del candidato Domingo de Orueta, será el responsable de presentar las credenciales de los interventores, entre los que se encuentran otros reformistas y antiguos militantes de La Junta de Defensa como Ramón Lara Galbeño y Antonio Marín Carrasco o el republicano Fernando Marín Vázquez. AMMA, C. 119-H, p. 11, “Elecciones a Cortes”, 1918. 87 En el distrito Coín–Marbella se proclamaría diputado Eduardo Ortega y Gasset con 4.866 votos frente a los 2.331 obtenidos por Domingo Orueta. ADE, El Regional, 1/03/1918. 88 SUÁREZ CORTINA, M., El reformismo... op. cit., p. 241. 89 Registro Civil de Marbella (Málaga), “Certificado de Defunción”. 90 ADE, El Regional, “El doctor Jiménez de Ledesma”, 13/ 11/1919. 91 José Martínez Esmorís, vicepresidente de la primera junta directiva del Partido Reformista, en enero de 1931, es el secretario de la Sociedad Cultural Recreativa, organización donde se fraguaría el futuro Partido Socialista. Fue proclamado candidato socialista a las elecciones municipales del 12 de abril y será el primer alcalde de la Segunda República en Marbella. En julio de 1931, es el vicepresidente del Partido Republicano Radical Socialista. En abril de 1931, a la constitución de la Agrupación Socialista de Marbella, su vicesecretario es el antiguo vicepresidente de La Junta de Defensa y posterior tesorero del Partido Reformista, Antonio Marín Carrasco; mientras que su hijo, Antonio Marín Jiménez, sería el vicepresidente del PRRS. Otros seguidores de Félix Jiménez de Ledesma serían también iniciadores del Partido Republicano Radical: José Vega Benavides, Enrique López Escámez, Cristóbal Blanco Valenzuela o los hijos de los Lara Galbeño. PRIETO BORREGO, L., Marbella, los años de la utopía. Estudio de una Comunidad Andaluza (1931– 1936), Marbella, 1994. 76 77


La Gestión Municipal en Marbella durante el Primer Franquismo (1939-1959)* Ana María Rubia Osorio Profesora de Enseñanza Secundaria y Bachillerato

RESUMEN El presente artículo pretende acercar la gestión del Ayuntamiento de Marbella durante los primeros años del franquismo. Seguimos el proceso de reconstrucción de la ciudad tras la guerra civil y el desarrollo urbanístico de los años cuarenta y cincuenta. L a realización y mejora de las infraestructuras de las comunicaciones en la ciudad y la construcción de grupos de viviendas de protección oficial, tanto para las élites en el poder, como para las clases menos favorecidas económicamente, observando las diferencias entre ellas en cuanto a extensión superficial y planificación interna. En la gestión municipal se observa las relaciones del poder local con las altas instituciones provinciales y estatales. ABSTRACT The present article pretends to draw near the Marbella´s Town Hall management during the first franquism years. We continue the process of rebuilding the town after the civil war and the urban development of the forties and fifties. The fulfilment and improvement of infrastructures of communication in town and the construction of housing groups with official protection, for élites with authority and less economically favoured classes just the same, with differences including superficial extension and internal planification. In the municipal management we observe the local authority relation with the high provincial and state institutions. 1. INTRODUCCIÓN

L

a definición del régimen político que vivió España durante cerca de cuarenta años es una cuestión tan debatida como, en general, sigue siendo un tema de reflexión de las Ciencias Sociales la naturaleza de las dictaduras de los años treinta. El franquismo comparte una serie de rasgos comunes con las dictaduras europeas de entreguerras: nacionalismo, reacción antiliberal, partido único, liderazgo personal… Las diferencias con respecto a los modelos totalitarios definidos por Arend1, serían, según el modelo propuesto, de grado. Por otra parte, la posibilidad de considerar o no al franquismo como fascismo puro es una cuestión que ha sido abordada en multitud de trabajos, dado los diferentes enfoques aportados por politólogos, historiadores o sociólogos. Conocida es la tesis de Linz para quien el franquismo estaría entre el totalitarismo y la de-

mocracia2. O la de Javier Tusell quien encuentra una serie de rasgos que limitan el carácter totalitario del franquismo3, entre los que se encuentran, según Fusi, el catolicismo4. Sin embargo, las líneas interpretativas que tiene en cuenta el común componente de dominación de clase de las dictaduras subrayan el carácter fascista del franquismo. El esfuerzo realizado por varios autores por establecer de forma general las aportaciones de las distintas interpretaciones sobre la naturaleza del franquismo y su relación a las experiencias europeas ha dado lugar a varios trabajos de síntesis5. A partir de ellos, es posible deducir la inclinación seguida por la mayoría de los autores por la perspectiva comparada en la que se tiene en cuenta tres supuestos fundamentales6: 1. Todos estos regímenes tienen en común su carácter antiliberal y antimarxista, su negación de los valores básicos del siglo XIX y su legitimación como “Revolución nacional”7.

(*) Este artículo constituye un resumen de uno de los capítulos del trabajo de investigación del Segundo Curso de Doctorado que, bajo el título El Poder Político en Marbella durante El Primer Franquismo (1939–1959) fue presentado en el Departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga el 17 de Septiembre de 2003.

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L A GESTIÓN MUNICIPAL EN MARBELLA DURANTE EL PRIMER FRANQUISMO

2. En las estructuras de poder de estas dictaduras se encontraban los mismos sectores sociales, políticos e institucionales: el Ejército, el mundo de los negocios, las Iglesias, las burocracias, el componente fascista y la figura de un dictador. 3. El fascismo se constituye en un punto de referencia fundamental para todo tipo de corrientes políticas e ideológicas en el período de entreguerras europeo, sin olvidar la negativa coyuntura económica del momento, que incide de forma positiva en el profundo arraigo entre las masas, como fue el caso de Alemania e Italia. El método comparativo debe también ser aplicado a escala local, sólo así, como ha señalado Encarna Nicolás, prosperarán las investigaciones que nos permiten establecer conclusiones de carácter general. Esta misma autora ha defendido la validez del estudio del obser vatorio local para el análisis de los mecanismos de dominación política desplegados desde los ayuntamientos para el mantenimiento y consolidación de la dictadura. A la vez que en el marco de investigaciones centradas en marcos cronológicos amplios es posible la identificación de la permanencia o no de los mismos grupos en el poder local, en lo que se ha considerado un nuevo resurgir del caciquismo8. En Marbella, la identificación del personal político que accedió a las comisiones gestoras y su actuación al frente de la administración local en los años del primer franquismo sugiere, en una primera aproximación aún no definitiva, una gestión de los recursos municipales que beneficia a grupos muy concretos cuya adscripción al poder local en algunos casos es reciente y de los que se pretende, a partir de una política de recompensas y favores, un consenso en torno al nuevo régimen. 2. LOS AYUNTAMIENTOS DE LA DICTADURA Los ayuntamientos serán uno de los pilares básicos del régimen franquista, organizados conforme a la Ley de Bases de Régimen Local, de 17 de julio de 1945. El poder central tiene una réplica a pequeña escala en los municipios, en

Comenzada la Guerra Civil, se van estableciendo en todos los ayuntamientos de la “zona franquista” las llamadas “Comisiones Gestoras”, encargadas del control de la política municipal durante los primeros años del franquismo. Estas Comisiones son nombradas en un primer momento por jefes militares, especialmente en los años de la Guerra Civil, y posteriormente por los gobernadores civiles o directamente por el Ministro de la Gobernación. En los municipios menores de 10.000 habitantes, como es el caso de Marbella, el gobernador civil nombrará directamente a los alcaldes hasta comienzos de los sesenta. El gobernador con anterioridad a los nombramientos se asegurará la idoneidad ideológica y personal de los designados. Éstos simultanearán la actividad municipal con la profesional, estableciéndose una clara relación entre su actividad profesional y las respectivas concejalías. La etapa cronológica de las Comisiones Gestoras abarca de 1939 a 1949, hasta el establecimiento de los ayuntamientos orgánicos, que surgen tras la aplicación de la Ley de Bases de Régimen Local de 194510. A los tres meses de comenzar la Guerra Civil, las autoridades del nuevo Estado franquista se ocuparon por primera vez de la administración local. Mediante el Decreto de 5 de octubre de 1936, modificador del Estatuto Municipal de Primo de Rivera se establecían las Comisiones Gestoras: “Por el Gobernador General se revisará la Constitución de las Comisiones Gestoras de las Diputaciones Provinciales, procurando que éstas estén constituidas por representantes destacados de las Cámaras Agrícolas, Cámaras de Comercio e Industria y de las de Navegación en las provincias del litoral, bien entendido que la ideología de los que acrediten en tal cometido a dichas entidades deberán ser personas de eficiencia en su labor y carentes de significado político, aceptando en último extremo el de tendencias afines a la causa nacional (...)”11

Fue una dictadura personal, no una dictadura de un partido o estamento determinado

Estas Comisiones Gestoras permanecerán activas hasta que Franco promulgue la Ley de Bases del Régimen Local, en una línea pretendidamente democratizadora.

los que se repite atomizada la estructura del Estado, su jerarquía, el peso de las élites locales en la representatividad política y la unificación de los poderes político y administrativo9.

En este período de veinte años se sucederán en el Ayuntamiento de Marbella seis corporaciones municipales (Cuadro 1). Durante estos años (1939-1945), el poder central controla la política

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local a través de la figura del gobernador civil. Él será quien designe o nombre a los alcaldes y concejales. Una de las características del franquismo en numerosos ámbitos será la total “jerarquización”, que en la vida política se observa claramente en esta delegación de poder desde “arriba” a “abajo”: del Caudillo, Jefe del Estado, a los alcaldes, concejales y funcionarios, pasando por la figura del gobernador civil. Éste, verdadero árbitro de la política local, subordina las autoridades locales al Ministerio de la Gobernación, aunque como se ha señalado, según en qué pro-

y concejales, nos permite establecer algunas conclusiones sobre la procedencia del personal político.

En un tramo de treinta años la Alcaldía fue ocupada durante largos períodos por sólo dos alcaldes, cuya personalidad definirá cada una de las etapas bajo su control: Enrique Belón Lima, gestor entre 1940 y 1946, y Francisco Cantos Gallardo, tres veces alcalde entre 1950 y 1978, representan el continuismo en la corporación municipal de Marbella. Enrique Belón Lima descendía por línea paterna de Amador Belón, alcalde durante la ResCuadro 1 tauración, emparentado con el Gestores-Presidentes o Alcaldes entre el 1 de abril de 1939 depositario municipal, Francisco y el 6 de mayo de 1959 Fernández Cano, jefe de la Unión Patriótica durante la dictadura de Primo de Rivera. Varios miembros de la familia Lima habían sido alcaldes, el último Eugenio Lima durante el Bienio Derechista, bajo cuyo mandato precisamente se gestionó la adquisición por parte del Ayuntamiento de las propiedades que la compañía minera “The Fuente: Elaboración propia en base a los datos obtenidos del Archivo Municipal de Marbella (AMMa), Marbella Iron Ore C & L” estaba liActas Capitulares (AA. CC.), 1939-1959 quidando. vincias y según qué personalidades sirvieron Por su parte, Francisco Cantos Gallardo, como agentes integradores de las viejas estrucuno de los escasos “camisas viejas”, procedente turas de poder de la España de la Restauración de una humilde familia conservadora, represenen el Nuevo Estado a la vez que en otra vertiente tará a la nueva clase política incorporada al polas actualizan en un sentido en el que el Cuadro 2 Estado a través del Gestora constituida el 1 de abril de 1939 Gobierno sustituye a los antiguos caciques en la provisión de favores y de sanciones12. L a continuidad o no en los ayuntamientos franquistas de las antiguas élites locales o la discontinuidad que representaría la presencia de falangistas, priFuente: AMMa, AA. CC., de la sesión extraordinaria del Ayuntamiento el 1 de abril de 1939, C. 23-H, P. 5 y “Padrón mero en las gestoras Municipal de 1940”, C. 461-H-1 y después en los ayuntamientos corporativos, como evidencia de la promoción de der local a través del falangismo. Sin que al meuna nueva clase política, ha de ser abordada desnos en lo que se refiere a las primeras corporade el estudio del personal político, consideranciones implique una ruptura significativa con los do también, en la línea propuesta por Sánchez grupos que, a excepción del paréntesis republiRecio, el personal político subalterno13. cano, se vinculan a la institución municipal a través de la política o la práctica administrativa. Algo En Marbella, el seguimiento de la biograevidente ya en la primera gestora, constituida el fía de los ochenta y cuatro cargos, entre alcaldes día de la victoria y presidida por Rafael Benítez CILNIANA 47


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Cuadro 3

cercanía a la gestión de los recursos municipales, y con Gestora constituida el 15 de febrero de 1940 la misma contundencia que los grandes propietarios agrarios y los poderosos grupos empresariales que en España apoyaban el restablecimiento de las relaciones de producción anteriores a 1931, a la búsqueda de lo que se ha denominado un objetivo restauracionista17 . A escala municipal, estos grupos, en realidad unas pocas familias, buscaron la consolidación de Fuente: AMMa, AA.CC. de la sesión del 15 de febrero de 1940. C. 23-H, P. 6 y “Padrón Municipal de 1940”, cargos políticos y empleos C. 461-H-1 públicos que les garantizaban Arias, en la que se integran algunas personas con el mantenimiento del control sobre la economía experiencia política durante la dictadura de Primunicipal, de ahí la reposición de cargos como mo de Rivera, como José Otal Ferrando y Manuel el de administrador de arbitrios que el primer Marcelo Laureano, concejal del Partido RepubliAyuntamiento republicano, bajo presión popucano Radical desde 1931 14, quien encarna la conlar, arrebató a Eugenio Lima, o la tinuidad de parte de la derecha republicana en patrimonialización de los puestos de técnicos o los ayuntamientos franquistas. facultativos, que volvieron a manos de los descendientes de los que los habían ocupado duEl 15 de febrero de 1940 será constituida rante la Restauración y desde los que garantizala siguiente Comisión Gestora por orden del goban los intereses económicos de los pequeños bernador civil de Málaga, José Luis de Arrese y comerciantes e industriales locales, afectados por el rígido orden económico de la autarquía, perMagra (diciembre de 1939 a mayo de 1941). Su manentemente subvertido por la práctica del escomposición presenta una mayor diversidad protraperlo consentido desde el poder local. fesional: profesionales liberales, pequeños agricultores, comerciantes e industriales. Algunos A medida que avanzan la década de los que, procedentes de Acción Católica y de Acción cuarenta es mayor el distanciamiento de los nuePopular, constituyen el núcleo de la Falange lovos concejales de la vieja clase política. cal dirigida ahora por los antiguos dirigentes de aquellas formaciones. Esta corporación se caracA partir de 1946 la política municipal esteriza por el mantenimiento del mismo carácter tará dominada por la personalidad de Francisco endogámico que definió a las primeras comisioCantos Gallardo. A diferencia de su antecesor, nes gestoras, constituidas en 1937, y por la preque accedió a la alcaldía sin más experiencia sencia en ella de personas con experiencia adpolítica que el padrinazgo de los Lima, Francisco ministrativa y laboral en distintas parcelas de la gestión municipal. Entre ellos, el propio alcalde Cantos tuvo una dilatada experiencia militante y su tío, el médico municipal Adolfo Lima. Amen Acción Católica y posteriormente en la creabos habían accedido a sus respectivos puestos ción de Falange. El asesinato de su hermano, el durante los años de la República, el joven Belón joven sacerdote Enrique Cantos Gallardo, en los como auxiliar mecanógrafo15 en 1932. Los dos primeros meses de la Guerra Civil, y la persecufueron sometidos a un proceso de depuración ción sufrida por él mismo, legitimaban de alguna manera una carrera política en la que, a difeadministrativa que muestra de una forma muy rencia de muchos nuevos falangistas, no existía evidente los mecanismos desplegados por sus parientes y amigos para justificar en el caso de sospecha alguna de veleidad republicana. Enrique Belón la ausencia de la población el día de la “liberación” y el colaboracionismo del méPor otra parte, en los ayuntamientos cordico con las autoridades revolucionarias16. porativos el tercio representativo de entidades garantiza la presencia en el poder local de los El reparto del poder en las corporaciones grupos económicamente más solventes, industriales y propietarios agrícolas, a la vez que se de los años cuarenta muestra una clara apuesta por el continuismo de grupos no económicamenmantiene la presencia en las últimas corporaciote fuertes, dada la ausencia de grandes propietanes de la Autarquía del grupo de los empleados públicos, si bien a medida que avanza la década rios, pero sí acostumbrados a mantener una posición desahogada en función de su tradicional de los cincuenta en el proceso de renovación de

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las concejalías acceviando de esta forma den al poder local un La sociedad “Casino de Marbella” presenta el paro en la localidad, personal cada vez más tan elevado en estos a la alcaldía la solicitud de construcción diverso y de mayor primeros años de posde un préstamo por valor de 150.000 Ptas guerra. cualificación profesional: profesores, abogados o médicos, como los doctores Pino y Maíz18. En los años cincuenta comienza la venta a particulares de amplias parcelas en los montes El análisis de la actuación de estos grude aprovechamiento forestal, directamente unipos al frente de la administración local nos perdo al comienzo del desarrollo turístico, por lo mitirá aclarar algunos aspectos de las relaciones que a finales de esa década los recursos obtenidel Ayuntamiento y los grupos beneficiarios de dos por el aprovechamiento forestal por parte la gestión de los recursos públicos y su alineadel Ayuntamiento son muy escasos, ya que éstos ción sin condiciones con la dictadura a partir de han cambiado de dueño y sus tierras no se dedisegún qué cuotas de beneficio se recibían. can al aprovechamiento del campo sino a propiedades particulares con amplias villas de re3. LA GESTIÓN MUNICIPAL. creo y zonas hoteleras, con pequeñas “islas” de LA RECONSTRUCCIÓN DE LA CIUDAD: terreno dedicadas a la agricultura. EL CASINO, EL AGUA Y LAS ESCUELAS En este sentido, la venta de los montes El patrimonio municipal será gestionado de Sierra Blanca y los Llanos de Nagüeles, consde tal forma que deja poco lugar a pocas dudas tituye uno de los hechos de mayor trascendensobre quiénes eran los beneficiarios: los propios cia llevado a cabo por la gestión municipal de la vencedores de la guerra, ahora en el poder local. Comisión Gestora de Enrique Belón Lima. La iniciativa del Ayuntamiento de la enaDesde comienzos del siglo XX se procedía jenación de estas tierras al Patronato Forestal del anualmente a pública subasta el aprovechamienEstado se comienza a gestar en el año 1941, como to de las zonas forestales pertenecientes al térlo indica la sesión extraordinaria del 16 de sepmino municipal. Esta subasta se realizaba para tiembre de ese año. Se ofrece al Patronato Foreslos montes de Sierra Blanca y Nagüeles, así como tal del Estado 3.342 Ha, por un valor de 551.430 para las tierras de “La Colada de Las Chapas” y ptas., al precio de 165 ptas. la Ha20. La cantidad los montes de “Río Verde”. Se trataba en realidad obtenida por la venta de estas tierras de propios de unas subastas que aportaban escasos benefihabía de destinarse al “Plan General de Obras de cios a las arcas municipales. Objeto de ellas eran la Ciudad”, en especial a los sectores de urbanilos pastos, algarrobos, aceitunas, plantas aromázación y saneamiento. ticas, corcho, palmitos y esparto. En ocasiones, la primera subasta permanecía desierta al no enPor parte del Patronato Forestal del Estacontrarse un productor que aportase suficiente do se procede a una valoración de los terrenos cantidad de dinero, por lo que debía repetirse el procedimiento en distinta fecha a la anterior y disminuyéndose la cantidad inicial de subasta. La serie de subastas de los montes de Sierra Blanca y Llanos de Nagüeles termina con su venta, por parte de la Comisión Gestora presidida por Antonio Belón Lima, al Patrimonio Forestal del Estado el 4 de Septiembre de 194219. Se argumenta su venta por los escasos beneficios obtenidos por el Ayuntamiento con el arrendamiento del aprovechamiento forestal de estos montes. Al ser adquiridos por el Estado, el plan del Ayuntamiento consistía en que aquél se encargara de la repoblación forestal de los mencionados montes, ali-

El Casino antes de la guerra civil (Fuente: Fondo fotográfico de la asociación Cilniana)

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de propios objeto de enajenación, con anterioridad a la compra definitiva de los mismos. Se establece un nuevo valor de los mismos en 202.312,43 ptas., un 63,3% menos que la cantidad inicialmente propuesta por la Comisión Gestora Municipal, que aceptará finalmente esta cantidad en sesión extraordinaria de 16 de marzo de 194221. El resultante de estas ventas fue destinado a la realización de algunas obras y también a la reconstrucción de uno de los edificios más representativos de la ciudad: el casino. La historia de la “Sociedad Cultural y Recreativa Casino de Marbella” se remonta al año 1919, cuando fue fundada por el capitán de carabineros Enrique del Castillo y Pez. Era una sociedad que aglutinaba a la burguesía local y que en el transcurso de los años fue adquiriendo un carácter elitista que despertó la hostilidad de los sectores de izquierda. La construcción de su sede local se autoriza por el Ayuntamiento presidido por el alcalde Diego Jiménez Martín, durante la dictadura de Primo de Rivera. La ubicación de su sede tendrá lugar en el oeste del Parque de la Alameda, en terrenos cedidos por los Reyes Católicos al municipio de Marbella, tras la conquista de la ciudad a los musulmanes 22.

sede de una sociedad con carácter lúdico, que aglutinaba a los sectores burgueses de la ciudad, es recordado al Ayuntamiento de la ciudad durante la Segunda República, concretamente por los concejales del grupo socialista José Almengual Jiménez, Francisco Figueredo Guillén y Esteban Guerrero Gil, en petición con fecha 8 de agosto de 1932. En dicha petición se pone en evidencia la legalidad en la cesión de una parte de la Alameda para la construcción de dicho edificio, en beneficio de la mencionada sociedad, realizándose en plena dictadura militar. Los concejales socialistas aluden a la falta de representación del pueblo en dicha operación, acción que no dudan en denominar como “caciquismo”. Argumentan que el mencionado Casino no cumple fin alguno cultural ni social, por lo que solicitan se traten en sesión pública los documentos que autorizan a dicho Casino a disfrutar el lugar que ocupa, y que se depurase la responsabilidad del Ayuntamiento de la dictadura de Primo de Rivera, por ser el que había llevado a cabo el procedimiento. La Corporación procede al debate de la moción presentada por el grupo socialista en la sesión del 2 de septiembre de 1932. Cada concejal presente expone sus teorías en contra y a favor de la moción. El concejal José Almengual, representante de la minoría socialista, defiende dicha moción exponiendo el hecho de que con la cesión de parte de los terrenos a la sociedad Casino de Marbella, no se perjudican los intereses del Ayuntamiento sino los del propio pueblo de Marbella, “al que se le había privado de una propiedad comunal”, queriendo así reincidir en la ilegalidad del acuerdo de cesión de estos terrenos por parte del Ayuntamiento de la dictadura militar. Se efectúa votación y la moción presentada es desestimada por siete votos en contra: cinco de los concejales republicanos y dos de Acción Popular24. Resulta obvio que con anterioridad al comienzo de la Guerra Civil la sede social del Casino de Marbella era objeto de discordia entre la clase política de Marbella.

El Casino después de la guerra civil (Fuente: Fondo fotográfico de la asociación Cilniana)

El Ayuntamiento autoriza la construcción del edificio, pero sin derecho alguno de propiedad por parte de la sociedad, ya que la sede se encuentra sobre un solar en terrenos de Propios del municipio 23. Esta anotación no será olvidada por la comunidad política, en especial los partidos de izquierda. El hecho de que sobre terrenos de todos los vecinos se hubiese ubicado la

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El 19 de Julio de 1936 fue incendiado en una tumultuaria acción violenta dirigida contra los símbolos del poder. Su reconstrucción se convertirá en una obsesión para Enrique Belón Lima quien dirigirá la operación de levantar el edificio a costa del municipio. Para la nueva clase política, el mantenimiento de su espacio social y lúdico en el mismo lugar anterior a la guerra era el símbolo material de la victoria sobre sus enemigos de clase.


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En este sentido, la sociedad “Casino de Marbella” presenta a la Alcaldía la solicitud de un préstamo por valor de 150.000 ptas. con intereses, para proceder a la reconstrucción del edificio. El presidente de la mencionada sociedad es en estos momentos el presidente de la Comisión Gestora, Enrique Belón Lima. La petición de préstamo es tratada en la sesión del 25 de junio de 1943. Se realiza un informe por parte del interventor de fondos del Ayuntamiento, señalando el depósito en el Banco Español de Crédito de Málaga, cuenta n.º 6, de la cantidad de 159.745,90 ptas., procedente de la venta de Sierra Blanca y Nagüeles. El informe resalta el hecho de que no hay disposición legal ni de carácter especial que limite el derecho del Ayuntamiento para la inversión de sus fondos “sobrantes”, pero que la operación de carácter crediticio a una entidad particular, no tendría carácter municipal o de interés público para la población, por lo que dicha operación debería estudiarse detenidamente, debiendo dejar con claridad por parte del Ayuntamiento que el dinero obtenido por la mencionada venta de tierras de propios del municipio no era necesario en ese momento para la realización de ninguna obra pública municipal25. Marbella, como el resto del país, acababa de salir de una contienda civil y se encontraba en los duros años de la posguerra, por lo que las necesidades de reconstrucción de la ciudad eran evidentes. Es una población que ha sufrido penurias de todo tipo, tanto morales como económicas, y pérdidas de propiedades, casas, enseres y, lo que era aún peor, las pérdidas de tipo personal, cuyas cicatrices aún perdurarán en las siguientes décadas. Los años cuarenta fueron en España una década de prolongada penuria: escasez, hambre, racionamiento... Marbella no sería una excepción. El empleo disminuye drásticamente durante los primeros años de posguerra; la inflación fue cada vez mayor; la población se abastece básicamente a través de las cartillas de racionamiento ya que en los mercados escaseaban los productos alimenticios de primera necesidad y de esta forma se garantizaba el suministro mínimo de alimentos a la población. Este racionamiento se sintió por la mayoría de la población no sólo en el ámbito de la alimentación, sino en aspectos de la vida cotidiana como la luz eléctrica y el consumo de agua26. Es en este contexto social donde se lleva a cabo la reconstrucción del Casino de Marbella. Finalmente la Comisión de Hacienda del Ayuntamiento dictamina favorablemente para la realización de la operación de concesión de crédito, por la cantidad de 150.000 Ptas., que se encontraban disponibles con fondos proceden-

tes de la venta de los montes de Sierra Blanca y Nagüeles, ya que con esta operación se obtendría un rendimiento de un 5% de interés a favor del municipio27. En sesión del 7 de Agosto de 1943, tiene lugar el contrato de préstamo por ambas partes: el Ayuntamiento de Marbella y la

El Ayuntamiento ofrece como garantía de los diferentes préstamos a pedir, distintas parcelas y terrenos de propios sociedad “Casino de Marbella”. Esta sociedad será dueña del edificio que se construya, pero el solar sobre el que se edifique seguirá siendo propiedad del Ayuntamiento. El préstamo se cancelaría el 5 de Julio de 197128. Es este uno de los procedimientos habituales de los grupos dominantes que ostentaban el poder local. La clase política controla la vida de los municipios en beneficio de los propios representantes del Régimen. El ejemplo de la reconstrucción del edificio del Casino en Marbella, con el dinero obtenido por la venta de unos montes comunales, como fue el obtenido por la venta de los montes de Sierra Blanca y Nagüeles, es uno más de los tantos que se llevaron a cabo por las élites del poder durante el “Primer Franquismo”. Ellas mismas se benefician desde el mismo poder que ostentan, aunque para ello no se tanga en cuenta las necesidades del resto de la población, en un momento especialmente delicado como fueron los primeros años de posguerra. Por otro lado, es objetivo de las Comisiones Gestoras de los años cuarenta y de las Corporaciones Municipales de los cincuenta la mejora del abastecimiento de agua a la ciudad, especialmente durante los meses estivales, debido a la prolongada sequía. Un primer proyecto para la mejora en la conducción de aguas y alcantarillado se produce con la Comisión Gestora de Enrique Belón Lima. El presupuesto es aprobado en la sesión extraordinaria del 1 de diciembre de 1941, por un valor de 1.330.000 ptas. Para la realización de estos proyectos los diferentes ayuntamientos recurrían al mismo procedimiento: petición de préstamos a las distintas entidades bancarias, a largos plazos, con sus respectivos intereses. El Ayuntamiento ofrece como garantía de los diferentes préstamos, distintas parcelas y terrenos de Propios, asegurándose de este modo la concesión por las entidades bancarias. Con este proyecto se pretende llevar las aguas al interior del pueblo, creándose una empresa mixta: “Empresa Mixta de Suministro de Aguas Potables a Marbella”. CILNIANA 51


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Escuelas de Las Chapas (Fuente: GARCÍA DEL OLMO, M.: Memoria resumen de la labor desarrollada por el Gobierno Civil de Málaga desde 1946 a 1950 . Publicación del Gobierno Civil de Málaga, Málaga, enero de 1951. Archivo Municipal de Málaga (AMM), Bibliteca, 1/65)

Con la Comisión Gestora presidida por Francisco Cantos Gallardo se realiza un proyecto que modifica las obras anteriormente proyectadas, en el que se da prioridad a la llegada del agua a las plazas, postergando la distribución del agua a las casas para fecha posterior. Para la mejora del abastecimiento de agua, se piensa en utilizar los manantiales de Puerto Rico Alto, en las inmediaciones de Sierra Blanca, al norte de la ciudad, y los de la Huerta del Peñón. Debería producirse la expropiación forzosa de uno de los dos manantiales, considerándose finalmente que sería el de Puerto Rico Alto. Sin embargo, los problemas de abastecimiento de agua en la estación estival continuaban. En sesión de 24 de Marzo de 1958, la Comisión de Aguas del Ayuntamiento presenta como solución para mejorar la situación la unión del manantial de Puerto Rico Alto con el de Puerto Rico Bajo, comenzándose las labo res de unión de ambos. En el verano de 1958 se observa que la unión de los dos manantiales anteriormente mencionados no ha sido suficiente para garantizar el abastecimiento a la población, especialmente en unos momentos en los que la coyuntura turística comienza a aparecer con fuerza en la ciudad de Marbella. La solución definitiva tiene lugar lejos del cas-

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co urbano: el “Proyecto de Captación de Aguas de Río Verde”, con un valor de 2.198.892,07 ptas.29, será encargado al ingeniero de Servicios Hidráulicos, Santiago Serrano Pendón, quien tras un minucioso estudio presentará un coste final de 2.418.000 ptas. En la sesión de 24 de marzo de 1959, la Corporación Municipal se pronuncia para que el coste final de las obras de captación de aguas de Río Verde sea de 2.488.600 ptas. Las obras comenzarían a comienzos de la década de los sesenta. En otro orden de cosas, también el régimen franquista retoma el proyecto republicano de creación de grupos escolares a lo largo de toda la geografía española, como órgano básico de consolidación ideológica del propio Régimen. A lo largo de estos veinte años objeto de estudio son numerosos los proyectos de creación de escuelas para el municipio, siendo algo más moderado en la década de los cuarenta que en la siguiente. Bajo la Comisión Gestora de Enrique Belón Lima se presenta un proyecto de creación de un grupo escolar con doce grados, seis para niños y seis para niñas. Para su realización el Ayuntamiento recurre a la misma solución que para la realización de otro tipo de obras: petición de préstamos y subvenciones, en este caso se solicita a la


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Dirección General de Primera Enseñanza una subvención por parte del Estado de 150.000 Ptas.30 En 1945 se edifica en la zona de Las Chapas una escuela con casa habitación para maestro y cuatro aulas. Dentro del casco urbano se construyen, también en 1945, cuatro escuelas unitarias con dos viviendas para maestros 31. En San Pedro Alcántara, la Comisión Gestora presidida por Enrique Belón Lima también proyecta la construcción de escuelas nacionales mixtas, adquiriéndose para tal fin por parte del Ayuntamiento la “Villa de San Luis”. Las dificultades en los años cuarenta para la realización de las escuelas franquistas eran grandes. Las distintas Comisiones Gestoras carecían de una economía saneada, aún persisten los coletazos de la guerra civil en la economía nacional y en los ayuntamientos. Los años cincuenta presenta una leve mejora económica en sus últimos años con el fin de la autarquía económica, por lo que se realizan empresas de mayor envergadura en el campo de la enseñanza. En 1958 se proyectan más escuelas, en concreto seis, con sus respectivas viviendas para maestros. A lo largo de todo el franquismo la nota dominante es la construcción de viviendas para maestros, al mismo tiempo que los edificios de las escuelas. Otro de los proyectos acometidos fue la creación de un Instituto de Enseñanza Media y Profesional, de Modalidad Marítimo Pesquera y Agrícola-Ganadera, siendo alcalde Antonio Montero Sánchez. Esta propuesta era anterior al régimen franquista, de finales de la Segunda República, cuando tanto republicanos como socialistas plantearon la creación de un Instituto Local de Enseñanza Secundaria32. Los terrenos para la construcción del instituto estarían situados en la margen derecha de la carretera Cádiz-Málaga, en la zona denominada Huerta Grande33. La cesión de los terrenos a la Dirección General de Enseñanza Laboral (Ministerio de Educación Nacional), para la construcción de este instituto tendría lugar en la sesión de 1 de Mayo de 1954, eli- En la giéndose el lugar llamado “Fontanilla”, en las inmediaciones de la población, con una extensión aproximada de 5.000 metros cuadrados. Se autoriza la creación del Instituto Laboral en el BOE nº 168 de 17 de Junio de 1954. La aprobación de presupuesto para la construcción de este centro de enseñanza por un valor de 839.948,70 ptas., tendría lugar en

sesión extraordinaria de 3 de agosto de 1959. Los arquitectos serían los señores Benlloch y Núñez Mena. El comienzo de los años sesenta ve la luz la realización y construcción del centro de enseñanza. Mientras ello tenía lugar las dependencias del Instituto se situaron provisionalmente en el edificio de los Flechas Navales, donde en épocas de lluvias se tenían que interrum-

Edificio de Los Flechas Navales (Fuente: Colección Antonio Serrano Lima)

pir las clases debido a la deficiente situación de su techumbre, como ocurrió en 196334. 4. INFRAESTRUCTURA DE COMUNICACIONES El proyecto del camino vecinal de Marbella a Istán ya fue comenzado con la Segunda República. La primera petición a los órganos gubernamentales para la concesión de ayuda económica y permiso para su realización, por parte del Ayuntamiento de Marbella, tuvo lugar en 1931, a iniciativa del Partido Radical Socialista35. Las obras fueron presupuestadas en 1.077.393 ptas.36, siendo comenzadas por la Diputación Provincial; posteriormente se hace cargo de las obras el Ministerio de Obras Públicas. Tras el paréntesis de la Guerra Civil, es objetivo por parte

sesión de 1 de Junio de 1945, se eleva a trámites la construcción del mencionado puerto de los distintos ayuntamientos retomar las obras de este camino vecinal. Se vuelve a tratar la cuestión en el Consistorio Municipal presidido por Antonio Montero Sánchez, concretamente en la sesión del 23 de diciembre de 1952, en la que la DiputaCILNIANA 53


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ción Provincial de Málaga ofrece al Ayuntamiento de Marbella ayuda económica para la terminación de las obras. Al igual que en el caso de la carretera de Marbella a Istán, el proyecto de construcción del puerto pesquero era anterior al régimen franquista. La necesidad de la ciudad de Marbella de poseer un puerto de refugio para pescadores fue estudiado por ayuntamientos de épocas anteriores. En la dictadura de Primo de Rivera el tema es tratado en la sesión de 8 de septiembre de 1928, siendo alcalde accidental de la ciudad Francisco Belón Salgado, ya que el titular, Diego Jiménez Martín, había presentado la dimisión por motivos de salud 37. En esta sesión el Pósito de Pescadores plantea al Ayuntamiento la necesidad de construir un puerto pesquero. La petición es trasladada por el Consistorio al Consejo de Ministros.

Durante la Segunda República se vuelve a tratar el tema, solicitándose al Ministerio de Fomento la construcción del puerto pesquero. El Ministerio no da luz verde al proyecto por considerar a Marbella ciudad no declarada puerto de interés general ni de refugio. Posteriormente, ya en el régimen franquista, siendo presidente de la Comisión Gestora Enrique Belón Lima, se trata el asunto, exponiéndose el deseo de comenzar las obras del puerto pesquero lo antes posible, tras la petición del Pósito de Pescadores, que sería elevada al Consejo de Ministros, y con la ayuda del Instituto Nacional de Previsión y del Sindicato Nacional de Pescadores, mediante concesión de créditos; en este sentido, se pide al Instituto Nacional de Previsión un crédito de 1.000.000 de ptas. Contándose además con un importe de 25.000 ptas., proveniente de una suscripción de los vecinos de la ciudad para la consecución de tal fin.

Marbella. En primer término Avda. del Faro (Antonio Belón). A la izquierda viviendas protegidas. A la derecha Grupo de Viviendas “Lamo de Espinosa”. Al fondo el Casino y la Iglesia de la Encarnación. Junto a las Aurocarias, el tejado del Teatro Principal (Cine Otal). Parte baja derecha El Fuerte, Avenida del Mar en construcción (relleno) y delante La Marina (Foto: Colec. A. Serrano)

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En la sesión de 1 de Junio de 1945 se eleva a trámite la construcción del mencionado puerto, con el informe favorable de la Comandancia Militar de Marina de Málaga y de la Junta de Obras y Servicios del Puerto de Málaga. Cinco años después, en 1950, la Corporación Municipal vuelve a recordar la necesidad del comienzo de las obras del puerto. El BOE nº 201 de 20 de Julio de 1946 publica un Decreto del Ministerio de Obras Públicas de 15 del mismo mes. Su artículo 3º clasifica al puerto de Marbella como Puerto Refugio de Pescadores, debiendo ser costeadas sus obras por el Estado. En la sesión de 23 de Julio de 1954, siendo alcalde Francisco Cantos Gallardo, se autorizaría la subasta de obras para el Puerto de Marbella. Esta solución favorable se realiza gracias a la actuación para tal objetivo de numerosas personalidades38.

tiembre de 1954. Las obras son fijadas por la Dirección General de Puertos y Señales Marítimas, cuyo presupuesto asciende a 3.215.248,36 ptas. Dicho importe aumentaría con posterioridad a 4.421.565 ptas., según informe del Consejo de Estado presentado en la sesión del Ayuntamiento, el 23 de octubre de 1957.

La fecha fijada para la realización de la subasta para las obras del puerto es el 23 de Sep-

El 19 de Abril de 1939 (tan sólo 18 días después de terminar la contienda) se creó el Insti-

El comienzo de la década de los sesenta verá la finalización de las obras del puerto. 5. URBANISMO Y VIVIENDAS La reconstrucción tras la Guerra Civil fue un tema que adquirió gran importancia por parte del Régimen, por lo que se crearon organismos que desde el Estado controlarían ese proceso de reconstrucción en marcha.

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tuto Nacional de la Vivienda (INV), que se encargaría de financiar la construcción de nuevas viviendas de protección oficial, especialmente destinadas a los grupos sociales con nivel más bajo de ingresos. Fomenta y dirige la edificación de nuevas viviendas a través de nuevas fórmulas en las que el Estado aportaba el capital necesario para las construcciones de viviendas, supliendo de esta manera la falta de ahorro individual escaso en estos años de posguerra. Las características comunes al proyecto y realización de estas viviendas se podrían resumir como construcciones de bajas densidades, constante ruralista y bloque de doble crujía. Con el mismo fin se crearía la Obra Sindical del Hogar y Arquitectura (OSHA). El Ayuntamiento de Marbella recurre a la ayuda de ambos organismos para la realización de diversas viviendas y edificios públicos. Así mismo cuenta en numerosas ocasiones con la ayuda del Gobierno Civil, e incluso directamente de algunos ministros, reflejando las óptimas relaciones existentes durante estos años entre las distintas Corporaciones Municipales y los órganos superiores de poder. El Ayuntamiento enajena parcelas para proseguir con el proceso urbanizador de la ciudad, como por ejemplo la del Llano de San Ramón a su propietaria Araceli Marín Delgado, y una parcela de la zona “Huerta del Faro” a Manuel Martín Nieto. En este sentido, en la sesión de la Comisión Gestora de 16 de agosto de 1940, se destina la finca “Huerta del Faro” a la construcción de un Campo de Deportes, Granja Experimental y Vivero Forestal39. El Campo de Deportes comienza su construcción en el verano de 1943.

Lima. Los grupos de poder obtienen beneficios desde el mismo poder, terrenos municipales concedidos gratuitamente a los nuevos propietarios, en lo que es una política de patrimonialización de bienes comunales que se exteriorizaba, además, en la repetición de los apellidos familiares en las áreas urbanizadas. Ello se lleva a cabo bajo el amparo del Decreto del Ministerio de la Gobernación de 16 de octubre de 1941, por el que los ayuntamientos podían censar o ceder gratuitamente terrenos de su propiedad40. A comienzos de los años cuarenta se produce el cambio de nombre de algunas calles del municipio, con nombres acordes con la nueva situación política imperante: la calle “Tetuán” pasa a denominarse “Vigil de Quiñones”; la calle “La Fuente” se llama “Miguel Cano Gutiérrez”, y la “Carretera del Faro” tendría por nueva denominación la de “Antonio Belón Lima”. Era habitual en los ayuntamientos del nuevo régimen el cambio de nombres en calles y plazas, siendo sustituidos por otros pertenecientes principalmente a militares del “Glorioso Movimiento Nacional” o a personajes históricos que contaron con la simpatía del franquismo, como sería el caso de Vigil de Quiñones41. La Comisión Gestora continúa con el proceso urbanizador. Se proyectan obras de alcantarillado y embovedado del Arroyo de la Represa42, y la realización de las avenidas de “Miguel Cano” y “Antonio Belón”. A partir de este momento las distintas Gestoras y Corporaciones Municipales llevan a cabo la construcción de grupos de viviendas protegidas, cada vez destinadas a un mayor número de ciudadanos. Así, en la misma etapa de Enrique Belón Lima se procede a la construcción de un grupo de 12 viviendas protegidas en la Avenida Antonio Belón. Es el Grupo de Viviendas “Lamo de Espinosa”.

Otros terrenos cercanos a la Huerta del Faro y limitando con los cedidos para la construcción del campo de deportes fueron dados a la Delegación Nacional de Sindicatos, para la construcción de cuatro viviendas protegidas, que formarían dos grupos de dos casas cada El nombre daEn todos los proyectos de obras y una, con una extendo a este grupo de urbanización los distintos ayuntamientos viviendas en honor sión de 800 metros cuadrados por grupo. piden colaboración de las altas del Gobernador Civil L a adjudicación de de Málaga, Emilio instituciones del Estado y del Gobierno estas viviendas, denoLamo de Espinosa, Civil de Málaga nombrado en junio minadas “Grupo Ande 1941, es muestra tonio Belón” –las de de las excelentes relaciones existentes entre la mejor dotación y situación de las construidas duComisión Gestora presidida por Enrique Belón rante la autarquía–, no deja lugar a dudas de la Lima, y el Gobierno Civil. Y hasta tal punto eso s política de recompensas del Régimen a sus apoasí que el gobernador civil aportaría incluso dos yos políticos. Las casas de parecida construcción donaciones de 5.000 ptas. cada una para la ejea las viviendas unifamiliares de las ciudades-jarcución de las obras43. El crédito para la realizadín fueron a parar a manos de unas pocas familias, entre las que se encontraba el propio presición de las obras es aportado por el Instituto dente de la Comisión Gestora, Enrique Belón Nacional de la Vivienda.

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Avda. Antonio Belón. Grupo de Viviendas “Lamo de Espinosa”

La adjudicación definitiva de las viviendas tuvo lugar en sesión de la Comisión Gestora de 23 de noviembre de 1948, siendo presidente de la misma Francisco Cantos Gallardo. Fueron adjudicadas todas las peticiones que se habían realizado44, lógicamente en personas de probada adscripción al Régimen.

al INV por los ayuntamientos para la realización de proyectos de viviendas de protección oficial 47.

Será la construcción de viviendas de protección oficial para las clases trabajadoras la que mayor huella dejará en la población de la ciudad durante estos años del “Primer Franquismo”. Se trata de los Grupos “Fernández Cuesta”, “González Badía” y “San Bernabé”. El proceso comienza con la construcción de un grupo de viviendas para pescadores.

Se construyen dentro de la tipología jurídica de “Renta Limitada”, de las viviendas de protección oficial, al igual que el grupo de viviendas también de pescadores de “El Palo”, en Málaga, a finales de la década de los cuarenta. Los futuros propietarios pagarán mensualmente cantidades de rentas muy bajas al INV durante muchos años, siendo la mayoría de estas viviendas de su propiedad definitivamente en la década de los ochenta.

En cuanto al grupo de viviendas “Fernández Cuesta” –el nombre corresponde al de un miembro de las altas esferas políticas del franquismo, Raimundo Fernández Cuesta, en agradecimiento a las gestiones realizadas para llevar a buen fin las obras proyectadas– será destinado a pescadores de la ciudad. Los terrenos para su construcción fueron propiedad de Manuel Martín Nieto. Están situados en la zona denominada “La Bajadilla”, y es con este nombre como se le conoce popularmente hasta nuestros días. En una extensión de 3.600 m2 fueron construidas 28 casas45. Para su construcción, el Instituto Nacional de la Vivienda daría un anticipo sin intereses a pagar en 20 años con el 40% total del coste de la obra46. Era característica común durante el Régimen la petición de ayuda económica

Las casas son arrendadas a 45 ptas. Mensuales y las viviendas fueron concedidas a 28 familias de pescadores, muchos de cuyos descendientes siguen ocupándolas en la actualidad48.

La distribución de las viviendas del grupo “Fernández Cuesta” era la siguiente: tres habitaciones, cocina, comedor, cuarto de aseo, lavadero y patio en planta baja. No se disponía de zonas ajardinadas comunes ni de pavimento en las calles. Se trata de viviendas unifamiliares de sistema abierto49 con estrechas calles que separan las viviendas, localizadas muy cerca del mar, entorno de trabajo de la clase trabajadora a la que va destinada. Durante estos años los problemas de hacinamiento y falta de salubridad en las viviendas españolas fueron frecuentes50. En cuanto al grupo de viviendas “González Badía”, el terreno para su construcción tiene una CILNIANA 57


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extensión de 6.876,44 m 2, lindando con la carretera de Ojén, en la zona denominada de “Las Peñuelas”51. Para la compra de los terrenos el Ayuntamiento pide un crédito al Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Ronda por un valor de 125.000 ptas., a pagar en diez anualidades. El nombre dado a este grupo de viviendas siguiendo la línea de los ayuntamientos franquistas de poner a las calles y viviendas los nombres de personalidades del Régimen, es el de Saturnino González Badía, jefe de la Casa Militar del general Franco, que apoyó la consecución final del proyecto. En total fueron cedidas 43 viviendas a familias de escasos recursos económicos. Las obras fueron terminadas en 1957. Como en el caso de las viviendas del grupo “Fernández Cuesta”, siguen siendo habitadas en la actualidad en la mayor parte de los casos por descendientes de aquellos primeros titulares de las viviendas. Popularmente son conocidas como las “Peñuelas Altas”. La morfología de las viviendas será de sistema abierto, con viviendas unifamiliares, separadas por calles algo más anchas que las del grupo “Fernández Cuesta”. Constan de salón comedor, aseo, cocina, tres dormitorios y patio interior. Al igual que en el grupo de “La Bajadilla” habrá que esperar a finales de la década de los sesenta para la consecución de la pavimentación de sus calles. A través del proyecto de abastecimiento de energía eléctrica al grupo de viviendas, conocemos los titulares de la concesión de casas, ya que cada vecino aportaría la cantidad de 250 ptas., en cinco mensualidades sucesivas para la instalación del alumbrado eléctrico 52. En cuanto al grupo “San Bernabé”, se trata de 100 viviendas protegidas “Tipo Social” que se construirán en terrenos adquiridos por el Ayuntamiento, y posteriormente cedidos a la Delegación Nacional de Sindicatos 53, en la zona de Las Peñuelas, al sur de los terrenos donde se llevarían a cabo las obras del grupo “González Badía”. Los organismos que ayudan económicamente a la realización de las obras son el INV, a través de la Obra Sindical del Hogar y de Arquitectura de la Delegación Nacional de Sindicatos de FET y de las JONS y la Caja de Ahorros Provincial de Málaga. Serían 99 viviendas y recibirían el nombre de “San Bernabé”, en la sesión de 23 de marzo de 1959, año en el que se terminaría su construcción. Popularmente se les conoce aún en la actualidad como “Peñuelas Bajas”.

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Los tres grupos de viviendas son de protección oficial para familias con escaso poder adquisitivo, aunque de una forma u otra tenían que probar su simpatía por las instituciones del Régimen o contar con un apadrinamiento por parte de algún miembro importante del Ayuntamiento o por la Iglesia. También serían de protección oficial las viviendas de los grupos “Antonio Belón” y “Lamo de Espinosa”, existiendo evidentes diferencias entre ellas. Las pertenecientes a los dos últimos grupos de viviendas son espaciosas y con jardín privado o comunitario. Las casas que forman parte de los otros tres grupos son más pequeñas y carecen no sólo de espacios ajardinados, sino de alcantarillado durante los primeros años. Las calles de estas viviendas protegidas para familias de bajos recursos económicos estaban sin pavimentar al comienzo de ser habitadas y tardaron algunos años en estarlo. El lugar donde se localizan las viviendas nos muestra más diferencias entre ellas. Las viviendas para pescadores y obreros se localizan a las afueras de la ciudad. Fueron entregadas a personas con escasos recursos económicos, mientras que las de los grupos “Antonio Belón” y “Lamo de Espinosa”, se situaba en una de las mejores zonas que se estaban urbanizando en Marbella, lo que había sido el Camino del Faro, ahora denominada “Avenida Antonio Belón”, que estaba siendo pavimentada y dotada con alcantarillado y alumbrado público. Las diferencias entre las distintas clases sociales se acentúan con el régimen franquista, siendo perfectamente observables a nivel local en la construcción y distribución de las viviendas de protección oficial. 6. OTROS PROYECTOS Uno de los proyectos llevados a cabo durante los años del “Primer Franquismo” fue la creación del Mercado de Abastos, en los años que era alcalde Antonio Montero Sánchez. El proyecto fue encargado al arquitecto Mariano Jáuregui Bravo. Al igual que en el resto de edificaciones de las viviendas de protección oficial, la construcción del mercado contó con el apoyo y donación por parte del Estado de 1.000.000 de ptas., gracias a la labor del ministro de Trabajo, José Antonio Girón de Velasco. El terreno para tal fin fue cedido por Adolfo Palma Morito, con una superficie de 836 m2, lindando con la Plazuela de la Victoria. Entre el Ayuntamiento y el propietario del terreno se pactan unas condiciones para que se


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produzcan el comienzo de las obras: • La finca sería destinada exclusivamente a la construcción de un mercado de abastos para la población, de lo contrario, el terreno sería devuelto a su anterior propietario. • Las obras deberían estar terminadas en un plazo de cinco años. • Dentro del edificio sería construido por el Ayuntamiento un local de 20 a 25 m2 para utilización del propietario del terreno, como café-bar, sin obligación de pagar alquiler ni arbitrio alguno. • Ese local debía tener igual beneficio que cualquier otro situado en el mercado, con respecto a limpieza, alumbrado y saneamiento. • La explotación del local se llevaría a cabo por el propietario de los terrenos cedidos. • Los derechos del local caducarían totalmente transcurridos 75 años. Todos estos puntos fueron acordados por unanimidad en la sesión del 23 de Julio de 1951. En San Pedro de Alcántara se construye otro mercado de Abastos que es inaugurado el 19 de octubre de 1952, siendo alcalde de la ciudad Antonio Montero Sánchez54. En todos los proyectos de obras y urbanización los distintos ayuntamientos piden la colaboración de las altas instituciones del Estado y del Gobierno Civil de Málaga, obteniendo apoyo por parte de todos ellos, como forma de hacer política durante el Régimen, que tampoco desaprovecha la oportunidad de atraerse a la población con la realización de obras de gran envergadura, como la entrega de viviendas a las clases sociales mas desfavorecidas. El apoyo que siempre encontraría el Ayuntamiento de Marbella para la realización de estas obras por parte de los órganos superiores de poder refleja las excelentes relaciones entre el poder local y las altas instituciones del Estado. 7. CONCLUSIÓN El poder municipal se consolida con un modelo de gestión encaminado en alguna de sus actuaciones a conseguir el consenso y el apoyo de determinados grupos. A través del Ayuntamiento se ceden “gratuitamente” terrenos a miembros de las Comisiones Gestoras, para la realización de sus viviendas particulares. Dichas viviendas son de características diferentes en cuanto a espacio y comodidad, con respecto a las viviendas que se dedican a la clase trabajadora. Los grupos de viviendas estudiados en este trabajo son viviendas de protección oficial, cu-

yos terrenos son comprados a sus propietarios por el Ayuntamiento, para cuyo pago se piden préstamos a entidades bancarias con intereses a pagar en plazos generalmente de bastantes años. Con posterioridad, esos terrenos son entregados al Instituto Nacional de la Vivienda, para la realización de las obras. En cuanto al proceso urbanizador de las huertas que rodean la ciudad tuvo un mayor impulso en la década de los cincuenta que en la precedente. Finalmente, cabe mencionar nuevamente el caso del Casino de Marbella, cuya reconstrucción tras la finalización de la Guerra Civil se lleva a cabo con el dinero procedente de la venta de los terrenos comunales del municipio, los montes de Sierra Blanca y Nagüeles, afirmándose la importancia e influencia de las élites del poder local en la vida social y económica del municipio. „ Notas AREND, H., Los orígenes del totalitarismo, Madrid, 1974. LINZ, J. J., “Una teoría de régimen autoritario. El caso de España”, en PAYNE, S. G. (ed.): Política y sociedad en la España del siglo XX, Madrid, 1978, pp. 205-263. 3 TUSELL, J., La dictadura de Franco, Alianza, Madrid, 1988. 4 FUSI, J. P., Franco. Autoritarismo y poder personal, Madrid, 1985. 5 REIG CRUAÑES, J., “Sobre modelos y regímenes: nazismo, fascismo, franquismo”, en Tiempo de Silencio. Actas del IV Encuentro de Investigadores del Franquismo, Valencia, 1999, pp. 107-113. También, SANCHEZ RECIO, G., “Líneas de Investigación y debate historiográfico” Ayer, 33, 1999, pp. 17-39. 6 SAZ, I., “El primer franquismo”, Italia-España. Viejos y nuevos problemas históricos, Ayer, 36, 1999, pp. 201-221. 7 STERNHELL, Z., The birth of Fascist Ideology, Princenton, 1994, pp. 250-258. 8. NICOLÁS MARÍN, M. ª E., “Los poderes locales y la consolidación de la dictadura franquista”, El primer franquismo, Ayer, 33, 1999, p. 70. 9 BAHAMONDE MAGRO, A., “Vivir y sobrevivir en la posguerra: La España rural de los años cuarenta”, en MENÉNDEZ PIDAL, R., Historia de España. El siglo XX, Madrid, 2002, p. 130. 10 ARANZADI, E., Repertorio Cronológico de Legislación. Ley de 17 de Julio de 1945. BOE de 18 de julio de 1945, Madrid, Archivo Municipal de Marbella (AMMa). 11 ARANZADI, E., Repertorio Cronológico de Legislación. Decreto 5 de octubre de 1936, artículo 5. BOE de 6 de octubre 1936. Madrid, AMMa. 12 CAZORLA, S., Las Políticas de la Victoria. La consolidación del Nuevo Estado Franquista (1938–1953), Madrid, 2000. 13 SÁNCHEZ RECIO, G., Los cuadros políticos intermedios del régimen franquista.1936–1959. Diversidad de origen e identidad de intereses, Alicante, 1996. 14 PRIETO BORREGO, L., Marbella. Los años de la utopía. Estudio de una comunidad andaluza (1931–1936), Marbella, 1994. 15 Archivo Municipal de Marbella (AMMa), “Expediente Personal”, C. 229, P. 19. 16 PRIETO BORREGO L, “Los expedientes de depuración de funcionarios municipales. Una fuente para el estudio de la violencia institucional”, Baetica, 21, pp. 451-467. 17 MORENO FONSERET, R., “El Régimen y la sociedad. Grupos de presión y concreción de intereses”, El primer franquismo... op cit. 1 2

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18 El doctor Maíz fue nombrado médico en propiedad el 30 de julio de 1940. Tradicionalmente el ejercicio de la medicina municipal estuvo muy patrimonializado, tenemos documentada la fuerte rivalidad que enfrentó a médicos republicanos como D. Félix Jiménez de Ledesma, organizador, a finales de 1913, del Partido Reformista en Marbella con D. Félix de Zea Urbano y la rivalidad de su yerno, D. Adolfo Lima Chacón, con D. Cueto Juan Martínez Carrasco, presidente de Unión Republicana. 19 AMMa, Expediente de Bienes nº 18/41, “Venta de los montes de Sierra Blanca y Nagüeles”. 20 AMMa, Expediente de Bienes nº 18/41. 21 El valor final de la venta es de 159.745,90 ptas., ya que el 20% de la misma, 40.462,48 ptas., permanece en poder del Patrimonio forestal del Estado. De dicho importe, 150.000 ptas., son colocadas como “garantía hipotecaria” a un interés del 5% anual, con un mayor rendimiento para el municipio que el proporcionado por la finca enajenada, según previsiones realizadas por la Comisión Gestora. 22 La petición del emplazamiento del edificio para sede de esta sociedad fue llevada a cabo por el entonces presidente de la misma, Antonio Carrasco Sánchez. 23 AMMa, AA. CC., sesión de 26 de marzo de 1926, C. 21H, P. 3. 24 Francisco Romero Añón, Salvador Rodríguez Agudo, Juan Toro Mata, Escolástico Martín Santibáñez, Alfredo Palma Morito, José Zuzuarregui Sotto, los dos últimos son concejales de Acción Popular, y el voto en contra del alcalde Antonio López Gómez. 25 AMMa, Escrito de la Intervención de Fondos del Ayuntamiento de Marbella con fecha 26 de junio de 1943. Este escrito forma parte del Expediente de Bienes 40/43 para la concesión de préstamo de 150.000 ptas. a la so ciedad “Casino de Marbella”, por parte del Ayuntamiento de Marbella. 26 PRIETO BORREGO, L.: “Racionamiento, Control social y Estraperlo. Marbella: los años del hambre”, Cilniana, 16, pp. 5-18 27 AMMa, Informe de la Comisión de Hacienda del Ayuntamiento de Marbella con fecha 28 de junio de 1943, presente en el expediente 40/43. 28 Libro Auxiliar de la cuenta de capital e intereses del préstamo hipotecario por el Ayuntamiento de Marbella a la sociedad “Casino de Marbella”, de la Intervención de Fondos del Ayuntamiento. En dicho libro aparecen todos los pagos de crédito por parte de la sociedad al Ayuntamiento. Se realizan trimestralmente, cerrándose el 5 de julio de 1971, aunque los datos contables llegan hasta enero de 1968. 29 AMMa, AA. CC., sesión de 12/08/1958, C. 291-H, P. 1. 30 AMMa, AA. CC., sesión de 05/11/1941, C. 23-H, P. 5. 31 AMMa, AA. CC., sesión de 18/10/1945, C. 24-H, P. 3. 32 PRIETO BORREGO, L., Marbella. Los años de la utopía..., op. cit. 33 AMMa, AA. CC., Sesión Extraordinaria de 04/03/1953, C. 23-H, P. 6. 34 AMMa, Expediente de Bienes 212/53. 35 PRIETO BORREGO, L., Marbella. Los años de la utopía..., op. cit., pp. 62-63. 36 ALCALÁ MARÍN, F.: Marbella Segunda República..., op. cit., p. 84. 37 AMMa, AA. CC., sesión de 22/06/1928. 38 Entre las que destacaríamos: don Raimundo Fernández Cuesta, Ministro Secretario General del Movimiento; don José Antonio Girón de Velasco, Ministro de Trabajo; don Fernando Suárez de Tangil, Ministro de Obras Públicas; don Saturnino González Badía, Teniente General del Ejército y al párroco, d o n Rodrigo Bocanegra Pérez. 39 Los terrenos de este vivero forestal están ocupados en la actualidad por el parque público de La Constitución. 40 Esta cesión de terrenos fue aprobada por unanimidad de la Comisión Gestora, reunida en sesión de 1 de Julio de 1943.

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41 Rogelio Vigil de Quiñones y Alfaro fue comandante médico del destacamento de Baler en Filipinas. Fue nombrado Hijo Predilecto de Marbella. El Ayuntamiento de la dictadura militar, reunido en sesión de 29 de Marzo de 1924, quiso rendir homenaje a este militar, por entonces retirado. AMMa, AA. CC., 29/03/1924, C. 21-H, P. 3. 42 El proyecto ya había sido estudiado por el Ayuntamiento de la Segunda República, con la Gestora presidida por Eugenio Lima Chacón en 1935. Véase PRIETO BORREGO, L., “Regeneración Municipal e irregularidad administrativa en el Ayuntamiento de Marbella (1931-1936)”, en 1º Congreso El Republicanismo en la Historia de Andalucía, Priego de Córdoba (Córdoba), 2001, pp. 435-437. 43 AMMa, AA. CC., sesión de 18/11/1944, C. 24-H, P. 3. 44 Fueron las siguientes: José María Cisneros Rull, Francisco Cuevas Blanco, Bartolomé Lenz Rodríguez, Antonio Maíz Viñals, Eduardo Garrido García, Juzgado Comarcal, Francisco Nieto Molina, José P omares Alcaraz, José Vázquez Delgado, Isabel Granados López y Antonio Belón Fernández. AMMa, Expediente “Grupo Lamo de Espinosa”, nº 55/45. 45 AMMa, AA. CC., sesiones de 5 y 12/11/1945, C. 24-H, P. 3. 46 AMMa, AA. CC., sesión de 23/10/1950, C. 24-H, P. 5. 47 AMMa, Expediente Grupo de Viviendas “Fernández Cuesta”, C. 365-H, P. 43. 48 La concesión de viviendas con sus correspondientes contratos de arrendamiento sería la siguiente: Rafael Jiménez Berrocal, Manuel Morilla Pérez, Francisco García Villalobos, Nicolás López Núñez, Feliciano Díaz Morilla, Dolores García Morilla, Juan Benítez Urdiales, José Morón garcía, Antonio Rivera Galdeano, Juan Pérez Pérez, Bernardo Sánchez Jiménez, Francisco Delgado Fernández, Miguel Sánchez Castillo, José Pérez Hernández, Josefa Rodríguez Rodríguez, Isabel Rodríguez Rodríguez, Lucas Muñoz Reinaldo, Antonio López Morilla, José Sánchez Morilla, Teresa Villar Gómez, Salvador González Pacheco, Miguel Sánchez Morilla, Manuel Morilla García, Isabel Sánchez Cabeza, Pedro Guerrero Delgado, José Morilla García, Juan rivera Galdeano y María Fernández Gómez. AMMa, Expediente “Enajenación terrenos LA BAJADILLA”, nº 951/69. 49 Para la arquitectura de la autarquía en Málaga, JIMÉNEZ DÍAZ, J. C. y RUBIO, A., “Notas sobre el urbanismo de la Autarquía: algunas realizaciones en Málaga (1937-1959)”, Baetica, 3, 1980, pp. 59-80. 50 El problema de la vivienda en la posguerra es tratado por BARRANQUERO TEXEIRA, E y PRIETO BORREGO, L.: Así sobrevivimos al Hambre: estrategias de la supervivencia de las mujeres en la posguerra española, Málaga. CEDMA, 2003, pp.165 y ss. 51 AMMa, Escritura de segregación y compra-venta nº 336, 18 de octubre de 1953, ante la notaría de Luis Oliver Sacristán, Expediente de Bienes 225/53. 52 Juan Sarriá Gutiérrez, Alfonso Mata Ruiz, Miguel Galdeano Lara, José Vázquez Sánchez, Ana Merino Gómez, Juan Morón García, Salvador Pérez Sánchez, Manuel González Claros, Antonio Rodríguez Acero, Antonio Pérez Pérez, Juan Cabello Cañete, José M. ª Muñoz Avilés, Miguel Díaz Guerrero, Germán Borrachero Carrasco, David Jara Sanza, Salvador Mármol Chamarro, Pedro Carrasco Sánchez, José Osorio Rando, Miguel Sánchez Jiménez, Francisco Jiménez Urbano, Rafael Tomé Carrasco, María Ruiz Jiménez, José Marín Ortiz, Carmen Jiménez Robledo, José Carrasco Sánchez, Rafael garcía Bernal, Antonio Marín Valenzuela, Juan Jiménez Caracuel, Salvador Lima Domínguez, José Ruiz Rovira, Ramón Alarcón fuentes, Diego Vázquez Villarrubia, Juan romero Lozano, Adolfo Murillo Manzanedo, Juan Serrano Molina, Ana Medina Aguilar, Juan Jiménez Lima, Ángel Rodríguez Ruiz, Gerardo González Villalaín, Antonio Galdeano Lara, Juan Muñoz Aguilar y Manuel Aranda Moya. AMMa, Expediente de Bienes 225/53. 53 AMMa, AA. CC., sesión de 12/03/1956, C. 24-H, P. 7. 54 AMMa, AA. CC., sesión de 23/10/1952, C. 24-H, P. 6.


Un Centro Histórico herido y la memoria maltrecha. A propósito del libro “El Centro Histórico de Marbella: Arquitectura y Urbanismo”, de Francisco Javier Moreno Fernández Francisco de Asís López Serrano Archivero Municipal de Marbella

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asta bastante avanzada la segunda mitad del siglo XX, poco se sabía acerca de la historia de Marbella, o al menos poco que pudiera llamarse con propiedad así. Lugares comunes, tópicos y tergiversaciones varias campeaban sin estorbos por las escuetas páginas que circulaban y que conformaban el grueso del imaginario de un puñado de personas que se interesaban por la materia. Salvo trabajos que tenían como marco la provincia y que tangencialmente se ocupaban de Marbella y otros que se ceñían al estudio de su arquitectura, hallazgos arqueológicos o personajes relevantes, el relato histórico era, para quien lo quisiera ver, no una página en blanco sino una página falseada que urgía rectificar. El abogado y erudito Fernando Alcalá Marín fue el primero en decidirse a invertir este estado de cosas. Mediada la década de los cuarenta del siglo pasado, resolvió que había que empezar desde el principio, desde las mismas fuentes, y emprendió una impagable tarea de recuperación de los papeles del Archivo Municipal, cuyo estado pantanoso imposibilitaba cualquier labor investigadora (un trabajo que se vio complementado años después cuando Lucía Prieto diera una primera organización a los fondos). Su dedicación a estos menesteres y el consiguiente estudio de los documentos darían como resultado una serie de publicaciones que en su momento habrían de servir para aliviar el raquítico panorama que ofrecía la ciudad, y, sobre todo, para señalar el camino a unos pocos (pero importantes) historiadores profesionales dispuestos a dar el definitivo paso que restaba para saldar el déficit de método y de conocimientos en el que se hallaba la historiografía de carácter lo-

cal. Los primeros trabajos de esta nueva generación de estudiosos aparecieron en 1982 en esta misma revista (cabecera que, con algunos recesos, ha logrado afianzarse como tribuna desde la que se pueden escuchar las más autorizadas voces en lo referente al patrimonio). Junto a nombres de dilatada trayectoria (Cabrillana, Gil San Juan, Posac, García Montoro, Gozalbes, Galán Sánchez) se prodigaron otros, más arraigados en la propia ciudad, que participaban de un ejercicio crítico e interpretativo de corte académico con el que se proponían conferirle un diseño científico a la historia que a partir de entonces se escribiría desde Marbella. Aunque aún resisten, y se airean, ciertas lecturas (entiéndanse interpretaciones) que paCILNIANA 61


A PROPÓSITO DEL LIBRO “EL CENTRO HISTÓRICO DE MARBELLA...”

Presentación del libro

recen no advertir los cambios, lo cierto es que la perspectiva de esta nueva hornada de historiadores se cimenta sobre suelo firme y es indiscutible que su presencia en el escenario científico local se ha consolidado definitivamente. La propensión a infundir notoriedad y relumbre a cualquier hecho pasado, esa obsesión por el linaje que imperaba en las representaciones históricas pasadas sigue ocupando su espacio, pero como lo ocupan las piezas de un museo; son puro material historiográfico que apenas si sirven de ilustración a las páginas que en la actualidad redactan historiadores como Prieto Borrego, Moreno Fernández, Casado Bellagarza, Rodríguez Feijóo, Urbaneja Ortiz, Bernal Gutiérrez o García Baena, quienes han abordado el asunto desde sus res-

Vista parcial del Casco Antiguo

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pectivos campos imponiéndose como condición insoslayable la objetividad y el rigor y dejando de lado las referencias a paradigmas supuestamente virtuosos que en nada se corresponden con lo que se conoce como verdad histórica. El fruto de la nueva disposición, visto lo que había, podría parecer un relato huraño y hasta cierto punto ingrato (la verdad queda como descompuesta cuando la alternativa es un espejismo), pero es que estos historiadores van a desplegar todos sus talentos y sus esfuerzos en repensar la historia local, en una investigación muchas veces imprevisible cuyo final poco tiene que ver con esas otras historias a la carta tan del agrado de determinados grupos. Porque cuando hablamos en términos científicos, y en ello incluimos la honradez, no hay lugar para narraciones de conveniencia. De entre estos autores, Francisco Javier Moreno Fernández viene distinguiéndose en los últimos años por hacer explícitas algunas cuantas verdades. Pensando posiblemente que ante su repetición masiva y machacona la sociedad acabará por asumirlo, ha defendido con ardor la existencia de esa otra historia de Marbella, y ha gastado su coraje y sus conocimientos en denunciar las dificultades de su estudio, dado el estado de deterioro del patrimonio y la poca atención de que ha sido objeto. Y es que a este paso lo único antiguo que va quedar en pie en nuestra ciudad va a ser el clamoroso desinterés de las autoridades.


A PROPÓSITO DEL LIBRO “EL CENTRO HISTÓRICO DE MARBELLA...”

Hasta llegar a este libro, Moreno había publicado un considerable número de trabajos. En el Boletín de Arte de la Universidad de Málaga ha aparecido un sugerente estudio sobre la arquitectura de la Costa del Sol y otro sobre la obra del arquitecto Gutiérrez Soto. En Cilniana sus colaboraciones han sido habituales: ha recreado la evolución urbanística de espacios determinados, como el del Pilar de Miraflores; ha indagado sobre las mezquitas contemporáneas en la costa; publicó un esclarecedor análisis de los planes generales de Marbella y, por último, una síntesis muy didáctica de la historia urbana de la ciudad. Ha dado a la imprenta los cuadros más completos que se han hecho sobre el Hospital Bazán y la capilla de San Juan de Dios, y es autor de los textos que sirven de base a sendos volúmenes de gran formato (magníficamente editados, por cierto, en Guicuest Editores) titulados, el primero, Gran arquitectura de la Costa del Sol, y, el segundo, Interiores de la Costa del Sol. Ha pronunciado conferencias relativas a la evolución urbana, a la relación entre paisaje y patrimonio y a edificios singulares de nuestro entorno. Además de todo ello, y como uno de los más conspicuos representantes de la asociación Cilniana, sus propuestas teóricas (y prácticas) ilustran cualquier entrevista, denuncia, escrito de alegación o solicitud de protección que haga. Todo, hasta llegar a El Centro Histórico de Marbella: arquitectura y urbanismo, un libro de largo aliento, un hermoso libro en donde ha volcado sus conocimientos y sus inquietudes en proporciones similares. Porque conviene tener en cuenta que no sólo se trata de un trabajo científico con todos los dones para convertirse en obra de consulta de estudiantes, historiadores y urbanistas, sino que se presenta como un estado de la cuestión en torno al patrimonio histórico de Marbella, cuyo reverso es una reivindicación, un desiderátum –el respeto por nuestro legado– a cuya órbita han sido atraídas un buen número de personas atentas al entorno (a su estado y a su historia). Es importante no perder de vista, pues, que este libro ha sido escrito con una doble intención y que, por lo tanto, pretende un doble efecto: su vertiente teórica apunta directamente contra la ignorancia histórica; su lado reivindicativo, contra la indiferencia hacia el futuro del patrimonio. Ello va a proporcionar al libro una extraordinaria fecundidad: es un inventario (también de lo irreparable), es un libro de arte y

de historia, es una denuncia y es, sobre todo, una llamada a reparar en todas las singularidades de nuestro entorno histórico más allá de monumentos y enclaves relevantes. En cuanto a la teoría, el criterio cronológico obliga a montar el armazón del texto sobre dos pilares, la ciudad medieval y la cristiana. Opta, sin embargo, por el punto de vista espacial en la subdivisión en nueve capítulos para someter a un minucioso examen la alcazaba, la muralla, la ciudad intramuros, los barrios Alto y Nuevo y la Marina. Una exploración para hacer visibles las sucesivas ocupaciones, los distintos usos, las ampliaciones, los abandonos y las destrucciones de cada segmento de nuestra ciudad histórica, y tratar así de descifrar las claves de la metamorfosis de este espacio urbano. Provisto de una mirada escrupulosa, casi notarial, el autor desmenuza y describe gran par-

Interior de la Alcazaba

CILNIANA 63


A PROPÓSITO DEL LIBRO “EL CENTRO HISTÓRICO DE MARBELLA...”

te del entramado de un núcleo urbano que casi seguro fue creciendo al amparo de su fortaleza. Con las limitaciones que suponen la escasez de fuentes documentales y de prospecciones arqueológicas, y de la mano de un gran número de referencias bien escogidas, entabla un productivo diálogo con historiadores pasados y presentes sobre las consideraciones urbanísticas del núcleo medieval. En este sentido, no descarta la existencia de algún asentamiento previo a la fortaleza, pero juzga más fiable considerar su imponente alcazaba como elemento generador, en época califal, de lo que más adelante será una ciudad medieval. Y aunque sus peculiaridades fronterizas –sin arrabal y sujeta a continuos ataques– nos puedan recordar “una aldea fortificada de considerable tamaño” (p. 86), lo cierto es que la presencia de murallas, alcazaba, zoco y mezquitas le otorgan un inequívoco dibujo urbano. Durante este periodo bajomedieval se desarrolla, pues, la

Trasera de la casa Altamirano

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ciudad como tal, se construyen sus murallas – que “dieron a Marbella su categoría urbana, la salida del anonimato medieval” (p. 135)– y parece que la Marina comienza a usarse como almacenes y embarcadero (p. 312). Y poco más es lo que se puede rastrear de este pasado musulmán, aparte de la trama urbana, porque lo que conocemos como ciudad histórica, los elementos constitutivos del patrimonio local, a excepción del castillo y la muralla, se erigen tras la conquista cristiana, cuando la ciudad presencia el alba de una serie de transformaciones (que en puridad llegan hasta hoy) cuyo seguimiento constituye el argumento central del trabajo de Moreno. Modificaciones, ampliaciones, construcciones nuevas, destrucciones..., en el libro se detallan, piedra a piedra, podría decirse, las vicisitudes de cada parte de la ciudad a partir del proceso de castellanización y hasta la llamada ciudad del turismo. Aquí sólo podemos dar testimonio de los trazos gruesos de esta mudanza, cuyas primeras manifestaciones vienen, lógicamente, del lado ideológico: la conversión de al menos seis mezquitas en iglesias cristianas (Encarnación, San Bernabé, Santa Catalina, Santiago, San Cristóbal y San Sebastián), que supone, en este sentido, una marca definitiva y excluyente de imposición religiosa (p. 172) a la que acompañan novedades ornamentales y arquitectónicas. Durante el siglo XVI, se fundan espacios nuevos: la ciudad se expande hacia el norte (barrio Alto), se crea el barrio Nuevo de la Fortaleza, se construyen el convento de la Trinidad, el hospital de San Juan de Dios y la iglesia del Santo Cristo, y probablemente fuese hacia el final de la centuria cuando se levantara la casa del Ayuntamiento y comenzara el proceso que daría lugar a lo que sería “la mayor obra pública de la historia moderna de la ciudad”: la plaza pública. Detengámonos un momento, porque merece la pena y lo dice todo, en la breve descripción de la semántica de la plaza: “Explicar su formación y evolución es narrar gran parte de la historia de la ciudad, ya que más que un espacio abierto es una concentración de símbolos, un con-


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glomerado de memoria por acumulación de estratos históricos, vistos superficialmente en la sucesión de nombres que ha tenido: plaza Pública, de Cabildo, Real, de Isabel II, de la Constitución, del Generalísimo Franco, de los Naranjos” (p. 183). Varias edificaciones se alzan durante el siglo XVII –Casa del Corregidor, el Hospital Bazán y el convento de San Francisco–, pero también se manifiestan los primeros síntomas de degradación de las murallas (pp. 142-143). El paso a otro siglo, el XVIII, supuso un salto de calidad en la urbanística de la ciudad. Un impulso al que no es ajeno el relativo alivio financiero del periodo de la Ilustración en toda la península y que en Marbella se reflejó, entre otros extremos, en las incoaciones de procedimientos por particulares (se recogen un gran número de ellos) para ir sustituyendo las murallas por viviendas (pp. 143-148), y, sobre todo, en la aparición de un espacio emblemático, la Alameda (p. 331), que consolida la apertura de la ciudad hacia el sur. Una nueva región urbana que, para el autor, constituye el exponente de las contradicciones ilustradas: “Con una población (...) más preocupada por la subsistencia que por el parque, la municipalidad se preocupaba más por la Alameda que por el bienestar de sus ciudadanos” (p. 332). Pero antes de la aparición de este lugar, la cesión de unos terrenos por el marqués de Castellón (pp. 298-299) había propiciado la ampliación del ámbito urbano a levante de la ciudad y el germen de lo que en poco tiempo se conocerá como el barrio Nuevo (el Barrio), zona que irá adquiriendo “cierta relevancia como barrio” (p. 291) a medida que el peligro corsario se perciba como algo pasado y la población, perdido el miedo secular, inicie un paulatino acercamiento al mar (p. 304). Un siglo, pues, el dieciocho de inusitado crecimiento que asiste también a la erección del nuevo templo de la Encarnación (pp. 209-211) o a la sustitución del castillo de San Luis por el fuerte del mismo nombre (pp. 322-323); en el que, en consonancia con el siglo, se produce un mejoramiento de la actividad fabril de la Marina y, por último, un momento en el que comienza a plantearse, por vez primera, la posibilidad de construcción de un puerto, que, a medida que el tiempo pase, iría convirtiéndose en “la historia de su fracaso” (p. 327). Distinto panorama nos ofrece el siglo XIX. Un siglo que en España se lee como sinónimo de decadencia no podía significar otra cosa en Marbella, y eso a pesar de la intensa e innovadora explotación siderúrgica y minera (y forestal), que, es de sobra conocido, apenas supuso una pequeña corrección en el rumbo económico de la ciudad. No es esta centuria, como tampoco lo es la primera mitad de la siguiente, un momento de interés prioritario para el historiador. Desde el punto de vista urbanístico, son muy escasas y

Balcón con guardapolvos. Calle Nueva

apenas se pueden rastrear intervenciones que afecten al centro histórico: instalación del cementerio en el castillo, construcción del muelle de hierro y las obras de ensanche, que, como en el resto del país, supusieron la ruina, esta vez definitiva, del recinto murado. Un siglo y medio de pura anécdota constructiva que, no obstante, pudo haber sido decisivo de haber prosperado las iniciativas que pretendían darle un uso agrícola a la Alameda, que, aun con sucesivas reducciones (pp. 335-336), resistió y logró acabar el siglo XIX, y el XX también, erigida en un, visto así, milagroso símbolo. A grandes rasgos, éstos serían los aconteceres urbanos de la ciudad que, junto a otros capítulos de índole transversal (paisaje histórico y vivienda), constituyen, como se dijo, el asiento teórico en el que Moreno Fernández se basa para su particular combate contra la ignorancia y el desconocimiento, que, como la destrucción misma, se ciernen sobre los lugares (los físicos y los sentimentales) de nuestra memoria. Una parte teórica que está sustentada sobre una poderosa musculatura: el escrutinio de una nómina increíble de fuentes, de informaciones procedentes, en concreto, de diecisiete archivos, y CILNIANA 65


A PROPÓSITO DEL LIBRO “EL CENTRO HISTÓRICO DE MARBELLA...”

de una extensa gama de testimonios de todas las épocas y de bibliografía pasada y actual, entre los que se entreveran las interpretaciones precedentes, con los que el autor ha forjado un texto suficiente para lo que quería expresar, seleccionando la documentación precisa y no incluyendo las tan recurrentes “ilustraciones” que engordan de forma innecesaria el manuscrito. Prolijo en los agradecimientos y honesto en las citas, nos presenta todo con la debida cautela cuando no dispone de constancia documental, absteniéndose de formular hipótesis y conjeturas que de poco o escaso calado científico. De la misma manera, realiza un encomiable ejercicio comparativo con otras ciudades (Baeza, Almería) en aspectos concretos, y en ningún momento pierde de vista el contexto del país ni las teorías urbanísticas ad hoc (nacionales o extranjeras). Por otro lado, del estudio detenido de las fuentes surgen, obviamente, datos novedosos en cuanto a los contenidos: toponimia pasada, nuevos personajes relacionados con la ciudad –el Duque de Alba (p. 229)– ; nuevos hitos arquitectónicos y urbanos –iglesia de San Bernabé (p. 123), puerta de Santa Catalina (p. 101), iglesia de San Sebastián (pp. 276-277) o la prístina denominación de las distintas torres de la muralla (pp. 149-153)–. Y el lector agradecerá a buen seguro, en una obra de estas características, las entradillas a los capítulos y la abundancia de ilustraciones, planos originales, reproducciones de grabados, mapas, dibujos y fotografías. Esto en cuanto al contenido teórico; veamos el otro vector que atraviesa la obra. Porque además de cuantiosos datos históricos, el libro posee un nervio propio en forma de claves e ideas-fuerza con las que el historiador propone transferir legitimidad a aquellas reivindicaciones que se formulan respecto al patrimonio local. Pero no es sólo eso. Todo el texto destila lo que Moreno Fernández ha venido representando con su actitud, con su propia biografía. Un señuelo éste con el que nos anima a no quedarnos en doctos de libro a secas e inmóviles, a no ser como aquel personaje de Los Miserables (Feuilly) que sólo aprendía historia para indignarse con conocimiento de causa; nos apremia a avanzar un palmo más allá de la indignación y dar paso a las grandes demandas, a los requerimientos sin complejos (el patrimonio es de todos), a la importunación si es menester. Cruzando todo el texto, entre líneas, pero, sobre todo, con declaraciones expresas, el historiador dicta su mejor lección, su lección más querida: patrimonio histórico debe ser lo que los ciudadanos así lo consideren. A partir de ahí, los aspectos a tener en cuenta para valorar la importancia de un edificio, de una puerta o de un rincón tienen, por obligación cívica, por respeto a la comunidad,

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que atender a los vínculos con el pueblo que los vivió. Con un sinuoso, guadianesco, tono amargo, que delata el escozor del historiador por las brechas abiertas en el patrimonio a lo largo de tantos años de acumulación de errores (los errores son excelentes proyectiles), insiste en lo que entiende que nunca debió hacerse y en lo que aún estamos a tiempo de hacer. No se puede tratar el castillo, dice, como un espacio urbano más, y los proyectos de construcción en el recinto tienen que ajustarse a ese dictamen (p. 128). No se puede tampoco acometer la demolición sin más de las casas adosadas a la muralla, ahora que tan en boga está la recuperación de la “imagen original” de las cosas, porque, en contra lo que pueda parecer, las viviendas adosadas a la muralla mantienen en pie lo que queda de ésta, y merecen mejor suerte que su mera desaparición por el contexto (p. 131). Como también hubiera merecido más suerte y respeto la Marina, que se perdió casi en su totalidad sin que las voces que se levantaron en contra pudieran representar más allá de un rumor en medio de las unanimidades rugientes. Aquí la cita textual: “Su abandono y destrucción, desde la segunda mitad del siglo XX, sin ninguna protección legal ni afectiva, significó la pérdida no sólo de un conjunto patrimonial de inestimable valor desde el punto de vista industrial sino también, quién sabe, de datos fundamentales para el conocimiento de la historia de la ciudad, pues si existe un origen o principio, su vinculación marítima es indudable (...). La trascendencia patrimonial de su memoria se merece una reverencia de respeto por lo que fue” (pp. 312-314). Sin protección legal ni afectiva. El mismo mal que afecta al casco antiguo strictu sensu y que conduce a modificaciones continuas, derribos incontrolados, elevación de plantas... Quedan claras, pues, las consecuencias de la indiferencia, en este caso, en comunión con los intereses comerciales (p. 340). Y no es una apuesta improvisada la del historiador: la generación de riqueza que subyace en la destrucción de nuestro patrimonio podría producirse de igual manera haciendo de la conservación de lo antiguo «un elemento de atracción y dispositivo de activación económica (p. 355). La cuestión es otra, parece ser. Recapitulando: conocimiento de nuestro pasado y exigencia de respeto; las dos fachadas del mismo edificio que Francisco Javier Moreno ha puesto en pie. Teoría y acción; no hay otro camino. O sí: continuar con lo que reza el título, que es del propio autor, continuar con “un centro histórico herido y la memoria maltrecha”; y perseverar, con ahínco y contumacia, en ofrecer una imagen de ciudad ex novo, de hoy mismo, sin nada viejo. Y que a todos nos vaya bien. „


Lofting NUEVOS RETOS PARA LA POSMODERNIDAD José Manuel Sanjuán López Licenciado en Historia del Arte

I

nusitada expectación concitó en Marbella la inauguración de Lofting, nueva entrega artística organizada por la entidad cultural Las Edades del Óxido, promotora, entre otras, de variadas muestras itinerantes por todo el territorio andaluz como Matadero, arte en despiece (1998); San Agustín, arte en salmos (1999); Entreplantas, arte en niveles (2000); El inmueble, arte en domicilio (2002) o las sucesivas ediciones de Nómadas, con el ánimo de dar a conocer las propuestas más radicales de ese inmenso colectivo, ambiguo e iconoclasta, denominado “arte joven” o “arte emergente”. Y decimos que suscitó expectación en la ciudad por dos motivos principales: era la primera vez que su centro expositor, el Museo Cortijo Miraflores, desde su apertura al público en julio de 2001 tras varios años de rehabilitación, destinaba todas sus salas e incluso espacios anejos como el patio, la biblioteca o la sala de audiovisuales para distribuir la ingente cantidad de obras seleccionadas. En segundo lugar, durante este corto pero intenso periplo expositivo, dicho Museo municipal (que en realidad alterna un espacio fijo como Museo del Aceite con cuatro salas para exposiciones temporales) siempre ha mantenido una actitud moderadamente distante con el arte último, misión relegada casi en exclusiva al Museo del Grabado Español Contemporáneo y a ciertas galerías privadas (El Catalejo, Pedro Peña, Kreisler, Aquelarre o Fabien Fryns). Así pues, el acontecimiento era doblemente dichoso y para complacer tanto entusiasmo el comisario de la muestra, Antonio Troyano, propuso una visita sin rumbo por las tendencias más punteras, con creaciones que confirmaban un masivo interés por la problemática social y las ambivalencias de género. Con buen criterio, aunó sin miramientos todas las opciones estéticas posibles, pintura, escultura, fotografía, instalaciones, performance en vídeo-grabación e incluso

un ciclo de cortometrajes, como un todo extrañamente homogéneo y sincopado; 101 artistas nacionales y extranjeros cuya mirada sobre el arte actual supera tabúes y fronteras geográficas y deviene un hermanamiento anónimo aunque previsible, habitual en otras tentativas de semejante corte por sus propuestas arriesgadas y comprometidas, tentativas que, sin embargo, en casos muy concretos se quedan en meras alharacas vistosas y superficiales, sin profundizar en un mensaje que se intuye pero que rara vez se manifiesta en todo su vigor e intensidad. El recorrido expositivo comenzaba en el vestíbulo de entrada, donde La Monina en hierro pintado de Miguel Muñoz Villarreal despertaba en el espectador obvios resabios velazqueños, pero su andamiaje metálico y atrevido colorido le prevenían de inminentes bifurcaciones artísticas. Dicha escultura antecede a la sala en la que permanentemente se expone una selección de pinturas propiedad del Patrimonio Municipal, también ocupada para la ocasión por obras del colectivo DIN A4. Numerosísima en miembros, esta asociación se dedica en exclusiva a trabajos sobre papel, bien en técnica mixta, estampaciones, collages..., pero siempre sobre la medida estándar de 210 x 297 mm. Por lo tanto, la variedad era ilimitada en cuanto a temas y procedimientos, si bien el grupo elegido para Lofting reunió una veintena de nombres de Alemania y Países Bajos principalmente, (Hanneke Buurman, Wolfgang Wimhöfer, Christine Ritchie, Martín Lerschs...) con trayectorias desiguales pero semejantes planteamientos internos: plasmar sobre papel las contradicciones del hombre actual. Bordeando el patio descubierto, la mirada se desvía hacia el enigma de Virginia Marín, Bajo mis pies, tres cubos de metal con fotos digitales impresionadas, que nos interroga soCILNIANA 67


LOFTING. NUEVOS RETOS PARA LA POSMODERNIDAD

bre qué suelo realmente pisamos, hasta llegar a la Sala I, en donde la diversidad de estilos es amplísima, con la escultura como principal referente pues abarca desde involuciones semifigurativas, como la Mujer Inca de Sánchez Gil; las confrontaciones masa-liviandad de Martín González Laguna (Espacio Interior); hasta los experimentos con materiales de deshecho de Rafael Ebrero, metamorfosis de piezas industriales unos (Mesa Balay) o guiños antimilitaristas otros (Lámpara bomba). Antonio Gabarre simboliza en Paisaje humano las vicisitudes terrenales: el acero inoxidable como soporte impoluto de su devenir cotidiano frente a las sajas lacerantes de los avatares externos. La fotografía también se inmiscuye en la polivalencia del cuerpo humano como objeto dual y extraño con la serie Femtria, de Juan Jesús Palacios, mientras que Pedro Ruiz Troyano evoca en La cama, Asilah, Marruecos, viejos recuerdos y sensaciones imperecederas. Y para terminar este precipitado itinerario por la Sala I, sorprende, sin duda, la escultura-objeto de Andrés Montesanto, Florido Pensil, una soterrada crítica no tanto a la cultura impuesta como a su forma de ser impartida, a lo que el autor replica con alusiones evidentemente escatológicas. Antes de abandonar la planta baja, la intervención expositiva en la zona denominada Museo del Aceite supone un completo acierto por cuanto se combina, de forma magistral, recursos arquitectónicos y complementos ornamentales. Situada en la parte norte del edificio, la galería tiene forma rectangular, techo de madera y espectacular arcada de medio punto con ladrillo visto. Tan peculiar estructura acoge una completa almazara con un molino de aceite y dos prensas hidráulicas del siglo XIX, además de calderas, jarras y diversos útiles de laboratorio relacionados con la molienda. Con buen criterio, las obras aquí ubicadas reflejan la preferencia de sus creadores por los materiales toscos y cotidianos, muy apegados a la Naturaleza y sometidos a su acción cambiante y erosiva. En definitiva, una conjunción de elementos básicamente telúricos (piedras, hierros, maderas...) cuya interacción con el entorno deviene un espacio escultórico único e imprevisible. Una sola obra sobre lienzo habita la estancia, Sutura de Emmanuel Lafont, una técnica mixta sobre tela roja que descarta cualquier representación figurativa y se acerca a los desgarros anímicos de los homúnculos de Manolo Millares. También Santos Muñoz se deja seducir por la sensualidad del rojo en A Granada II, monotipo sobre papel que sugiere su título con solapadas referencias islámicas. Maisa Thode interpela al

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LOFTING. NUEVOS RETOS PARA LA POSMODERNIDAD

José Pino Sedeño. “Sin título”, técnica mixta

espectador con En vano, suerte de duplicidad extemporánea del consabido mecanismo del “cuadro dentro del cuadro”, si bien en este caso la autora recurre a la fotografía como materialización del artificio. La serie escultórica de Guillermo Gracia Terrier, Willy I, II, III, supone una reflexiva y convincente elucubración del camino abierto por Chillida en cuanto a la ductilidad del hierro como elemento modulador de contornos y oquedades. Menos rotundo pero más conceptual se presenta Francisco Carmona y sus creaciones en técnica mixta, muy comprometido con la injerencia de agentes contaminantes en el medio ambiente. Para finalizar el recorrido por el Museo del Aceite, el colectivo Esvástika y su montaje audiovisual Un posible “bien-estar”, establece la utopía liberadora a una ciudadanía alienada mediante un ángel redentor, divino y humano a la vez. Sin salir del Museo del Aceite, subimos a la segunda planta y de seguida descubre el visitante una nueva zona cuyo uso habitual también se ha modificado para la ocasión, la Biblioteca de la Imagen. En el pasillo contiguo se establece

un difícil dialogo entre los escarceos objetuales del Equipo Lalufa 3 (Sous l’ocean) y los acrílicos de José Antonio Reyes, Vergüenza, Traje de Noche y La gran orgía II, donde la estética del cartel condiciona la mirada hacia rescoldos infantiles y casi olvidados. Tampoco Jon Castizo reniega de juguetes infantiles en su instalación Horizonte americano, si bien la sobrecarga con materiales diversos (pellejo animal, fotografía digital, fibra textil...) que distorsionan la claridad del mensaje: crítica al imperialismo yanqui y su interesado proteccionismo mundial. En la polivalente Sala III se instala la producción del Colectivo Arte 90, de Cádiz, quizá la más políticamente correcta y oportuna –¿oportunista?– de cuantas engloban el repertorio. El grupo formado por Manuel Chica, Nieves Salinas, Juan Candón, María Zaballa, Francisco de Asís López, Montserrat Pérez y Mariano Esturrillo, aborda varias cuestiones de candente actualidad, como el problema de la inmigración ilegal mediante una eficaz e imaginativa metáfora visual (Hundir la flota; Espejismo) o el tema de la violencia ciega e irracional, bien hacia la muCILNIANA 69


LOFTING. NUEVOS RETOS PARA LA POSMODERNIDAD

jer o a los más desvalidos, a través de montajes fotográficos de grandes dimensiones y descarnado realismo ficticio (Ablación; Infibulación). Resta por comentar el contenido de la Sala II, dedicada casi en exclusiva a la pintura, si bien se incluyen dos turbadoras instalacio nes. A pesar de la pretendida defunción de la pintura por un sector interesado de la crítica actual, los lienzos aquí presentes confirman su plena vigencia dentro del conglomerado artístico contemporáneo, por lo que cuestiones como la soledad, la incomunicación, las diferencias sociales o la mirada del otro, se exponen con intención reflexiva y concienciadora. Por ello, los temas tratados basculan desde la tiranía existencial en las grandes urbes (José María Montero, Los patios; Toni Alvadalejo, La calle), hasta la complacencia tangente del voyeur en la exploración del Yo como sujeto y objeto de deseo (Julio Martínez, Paisaje corporal; Pedro Casermeiro, La Vida. Entretenimientos internos). Tampoco falta la visión mordaz de Marisa Vadillo sobre los roles femeninos (Trovadora I y II), ni los conflictos transterritoriales de José Luis “Pegüi” (Cruzando la frontera). Se completa el recorrido de la sala con dos instalaciones: Lope Martínez Alario y su Titanic, dos visiones catastrofistas extrapolables a cualquier suceso cotidiano, y el Colectivo Laramie con Once time upon , combinado de instalación-

Francisco Sánchez Gil. “Metamorfosis del toro-ave” , óleo sobre lienzo

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vídeo-performance con un regusto fatalista y desasosegante. Para concluir este recorrido por Lofting, debemos encararnos con la parte menos afortunada del proyecto, el catálogo editado, en el que, sin duda por un afán desmedido de modernidad, se acumulan numerosos despropósitos que dificultan notablemente la información para el posible lector. En primer lugar, el formato elegido, DIN A-3, muy incómodo para su manejo y consulta; se echa en falta un texto introductorio sobre las diferentes sendas de la posmodernidad actual o, cuando menos, una sinopsis del contenido expositivo por parte del comisario; la ficha técnica de cada obra es insuficiente pues la leyenda se limita al autor y categoría elegida –pintura, grabado, escultura...– sin más datos sobre la técnica utilizada o fecha de realización (que sí aparecen en las salas); y por último, la distribución interna “obra/autor ” es anárquica y desquiciante, pensada más para irritar al lector que para ubicarlo. Unos descuidos, en suma, fácilmente subsanables para próximas convocatorias, que no empañan en modo alguno la nota global de una magnífica exposición y, sobre todo, la formidable labor desarrollada por la entidad patrocinadora, Las Edades del Óxido, en su ánimo por dar a conocer a unos creadores, jóvenes y audaces, cuyas manos, posiblemente, tracen los destinos del arte en los años venideros. „


Bibliografía y Documentación

E

n esta sección incluimos una revisión y actualización de la publicación de la asociación “Cilniana”, actualmente agotada, Aproximación Bibliográfica: Marbella y la Costa del Sol Occidental (PRIETO B ORREGO, L., 1997) en lo referente a los artículos aparecidos en revistas, boletines, memorias, anuarios y catálogos de exposiciones hasta el momento actual. La relación está organizada temáticamente y se pretende una renovación periódica de la misma. Esperando cumplir nuestro objetivo de facilitar la labor documentalista tanto a los miembros de la comunidad científica como a los estudiantes e interesados en el conocimiento de las Ciencias Sociales y Humanidades en la comarca de la Costa del Sol Occidental.

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El CARGADERO

MARÍTIMO

de Marbella* Luis Angulo Prota Ingeniero de Caminos

Se trata de la descripción de la obra reseñada en el epígrafe, que ha sido proyectada y construida por el autor.

E

n los términos municipales de Marbella y Ojén, en la provincia de Málaga, se explotó hace más de veinte años un importante yacimiento de mineral de hierro (magnetita), de cuyo producto fueron formándose diversas escombreras, constituidas unas, por estériles, y otras, por mixtos y minerales de baja ley, proyectado ahora a razón de 400 Tn. por jornada. Para entregar al consumo el mineral concentrado, tanto el procedente de las escombreras como el producto de la nueva explotación del yacimiento, ha de transportarse a las vías de comunicación, y como la única salida de Marbella en condiciones económicas es por vía marítima, y por otra parte el puerto pesquero recientemente construido no reunía las condiciones de calado necesarias, se proyectó un sistema de transporte en tranvía aéreo que entrando en el mar alcanzase un punto de calado suficiente para el atraque de barcos de tonelaje medio. Ahora bien, por la distancia existente entre la planta de beneficio y el punto de embarque (fig. 1ª) y la necesidad de una carga rápida del barco para disminuir los días de “plancha”, se hacía preciso instalar un tranvía de gran capacidad, largo recorrido y servicio muy intermitente, solución costosa y poco adecuada, cuyos inconvenientes quedaban suprimidos con la instalación en serie de dos tranvías aéreos de distintas características. Así se proyectó, instalándose un tranvía monocable que con un recorrido de 2.400 metros permite almacenar el mineral en régimen continuo, a razón de 50 Tn./hora, en un depósito general emplazado próximo a la costa y bajo cuya viga de descarga puede llegarse a almacenar unas 25.000 toneladas. Mediante un sistema de cintas

transportadoras instaladas en túnel bajo este depósito y por intermedio de una tolva reguladora, puede, en el momento oportuno, cargarse el segundo tranvía aéreo, de corto recorrido, pero de gran capacidad de transporte, que permite situar el mineral en la bodega del barco a razón de 200 Tn./hora. Este tranvía, que por sus condiciones de trabajo se ha previsto de sistema bicable, es el que forma, en realidad, el cargadero marítimo, cuyo proyecto y construcción comentamos en el presente artículo. Al necesitar un calado del orden de 10 m. el emplazamiento de la estación final del cargadero, venía obligado a un punto distante 300 m. de la costa. Unido esto a la necesidad de alcanzar rápidamente el nivel necesario para cruzar a la altura debida la carretera general de Cádiz a Málaga y a las necesidades técnicas del tendido sin vanos excesivamente largos, llevó a la solución más adecuada de sustentación con cuatro castilletes intermedios entre las estaciones de carga y descarga. La estación de carga está fomada por una tolva circular de hormigón armado en la que van situadas las bocas y soportes del carril para paso de los baldes, que quedan cargados al circular por su contorno. Una estructura de hormigón armado de forma adecuada sirve para la sustentación de todos los elementos mecánicos del tranvía en esta estación, como son los anclajes de cables vías, poleas para retorno y tensado de cable tractor, pesaje de baldes, vía de apartadero, etc. A la salida de la estación de carga el cable asciende rápidamente hasta los dos primeros castilletes, situados en tierra y simétricamente a

(*) FUENTE: Este artículo fue presentado en la Revista de Obras Públicas, enero 1958, pp. 16-22.

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Figura 1ª

ambos lados de la carretera citada y que al mismo tiempo sirven para soportar la correspondiente red de protección. A partir del segundo de éstos, el cable empieza a descender y soportado por otros dos castilletes, alcanza, por tres vanos, de 147, 152 y 157 m., la estación final de descarga.

cuentra en el borde de la costa, con un calado de 1,25 m.; el cuarto, en el punto de calado de 4,80 m., y la estación final en una zona que oscila entre los 9,50 y los 10,50 m.

Como la tolva y estación de carga y los dos primeros castilletes no merecen, por sus características, especial comentario, ya que las primeras son estructuras normales en hormigón armado, y los dos últimos, sin cimentación especial, son reproducción, a menos escala, de los castilletes tercero y cuarto, describiremos las peculiaridades constructivas de estos últimos y de la estación de descarga.

Con anterioridad a la preparación del proyecto definitivo se realizaron sondeos por una casa especialista en los emplazamientos de las tres cimentaciones, y del estudio de las muestras obtenidas se llegó al conocimiento de la naturaleza del fondo y sus características geotécnicas, resultando que bajo una capa de espesor variable con el calado de 1 a 2 metros de arena y gravilla fina, se extendía, al parecer indefinidamente, o al menos en los 35 metros alcanzados con los sondeos, una masa de arena limosa compacta.

El perfil longitudinal muestra claramente que la cimentación del castillete tercero se en-

La elección de la cimentación más adecuada, al venir impuesta, de una parte, por las accio-

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nes de las causas exteriores, y por otra, de la naturaleza del terreno, se hacía dependiente de nuestro caso por lo que a las primeras se refiere, de las acciones debidas al movimiento del mar, las más inciertas entre todas las actuantes. Del estudio de estas últimas, tomando como base para esta costa mediterránea un largo de 300 Km., que según la conocida fórmula del profesor Iribarren [1] : 2 h = 1,2 , nos lleva a la consideración de alturas máximas de ola de 5 m., llegamos a las conclusiones siguientes:

lotes, siempre que la obra no estuviera sujeta a vibraciones, se decidió realizar por este sistema las cimentaciones de los castilletes tercero y cuarto. De esta forma se evitan los peligros de asiento que pudieran producirse por una ligera socavación de las arenas en los bordes inferiores de los macizos de cimentación, pudiendo reducir el tamaño de éstos, los cuales, al tiempo que solidarizan las cabezas de los pilotes, colaboran en la resistencia.

3º– En cualquier caso, no será sensiblemente afectada en su fondo la cimentación de la estación final, debido a su gran calado (esto se confirmó antes y durante la ejecución de la obra, en las numerosas inspecciones realizadas por los buzos, viendo la existencia continua de abundante vegetación en esta zona y el equilibrio de arenas en el contorno de la cimentación).

Para asegurarnos aún más de la posibilidad de este movimiento de arenas en ambos macizos, que, como antes hemos expuesto, están sujetos en forma más o menos intensa con el régimen de vientos a la acción del oleaje, proyectamos para el tercero una protección de escollera con talud 1 : 4, que aleja de la obra la rotura casi continua de la ola, disponiendo en el cuarto una zapata de un metro de espesor de escollera hormigonada con berma de 2 m. y talud 1 : 2, que aleja igualmente unos 4 m. de los bordes inferiores del macizo los puntos de posible socavación. La experiencia de más de un año desde la construcción de estas cimentaciones, ha confirmado que con la variación de vientos de Levante a Poniente hay un ligero movimiento de arenas, pero la zapata queda prácticamente enterrada de forma continua, sin que se produzcan puntos de alteración del equilibrio de arenas en su contorno.

Indicándonos los resultados del estudio geotécnico que el terreno de cimentación era adecuado para una cimentación flotante por pi-

Los pilotajes se proyectaron para soportar las cargas actuantes, es decir, las que la superestructura de los castilletes transmiten a sus

1º– En situaciones normales de régimen de vientos, la cimentación más afectada por el oleaje y, por tanto, sujeta a posibles socavaciones con movimientos alternativos de arena (variables con viento de Levante o Poniente), era la del castillete tercero. 2º– En régimen de temporal máximo serán afectadas las cimentaciones de ambos castilletes tercero y cuarto, pero la de este último con mayor intensidad.

En octubre de 1957 se realizó el primer embarque de mineral (Fuente: Imágenes de Marbella IX: La Minería, p. 60)

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que su terminación se venía retrasando sensiblemente, fue necesario acometerla con encofrado de sacos de hormigón colocados por buzo, que se iban rellenando de piedra e inyectando en tramos de poca altura, de forma sucesiva. De este modo, los desperfectos ocasioEn octubre de 1957 se realizó el primer embarque de mineral (Fuente: Imágenes de Marbella IX: La Minería, p. 60) nados por temporales, macizos de cimentación, el peso propio de ésaun de pequeña magnitud, que hubiesen desbaratos, subpresión y y acción del oleaje, siendo netado los encofrados, se redujeron a la pérdida de cesario disponer 9 pilotes de 8 metros de longiun reducido número de sacos. tud libre en el tercer castillete y 15 pilotes de 9 metros en el cuarto, siendo el diámetro de todos Terminados los macizos de cimentación, ellos 0,45 m. se procedió a la construcción de las superestructuras de hormigón armado de los castilletes, de Para poder disponer el equipo de perforaalturas 24 y 21,50 metros sobre el nivel del mar. ción y construcción in situ de los pilotes, se consPara mayor facilidad de montaje, se proyectaron truyeron en primer lugar los dos macizos de horde armadura rígida, sustituyendo el encofrado por migón en masa, dejando los huecos necesarios tubo de uralita de 40 centímetros de diámetro, para el paso de aquéllos mediante la colocación que al tiempo que estéticamente nos da un mede viejos tubos de dragado, instalando posteriorjor acabado, reduce el efecto transversal debido mente sobre los macizos el equipo a salvo de la al viento y supone para la armadura una mayor acción del oleaje y procediendo a la construcción protección de la oxidación en la atmósfera marien forma rápida y cómoda de los pilotes. na. El resultado obtenido nos ha confirmado las ventajas del sistema adoptado, con el que se reaComo decimos, la perforación y liza de forma rápida y sencilla el montaje y hormigonado de los pilotes se llevó a cabo sin mas hormigonado. Los castilletes llevan en su cabeza incidencias que los pequeños retrasos por alguna las sillas metálicas para apoyo de los cables vías y excesiva inclemencia del mar, siendo, por el conelementos para alineación y rodadura de los catrario, la construcción previa de los macizos, en bles tractores. especial el cuarto, la que representó mayores dificultades. El macizo del número 3, al tener acceso La estación final de descarga, o cargadero, por la playa, pudo realizarse mediante una proestá cimentada por una base prismática de 7 x 10 tección de gaviones y escollera que permitió, aunm. de planta que, con una altura de 10,50 m., se que con dificultades, la colocación de encofrados eleva hasta el nivel + 1,50 sobre la BMVE. Este y su relleno con hormigón sumergido utilizando macizo reparte la carga sobre el fondo mediante el sistema del hormigón coloidal, procedimiento una zapata de altura media 1,50 m. y dimensiones también bien utilizado en el siguiente castillete y 20 x 21 m., que al igual que en el cuarto castillete, estación de descarga y que más adelante comense compactó con un riego de mortero coloidal. tamos. Una vez fuera del nivel de marcas se terminó el macizo con hormigón normal. Sobre este macizo de cimentación y hasta el nivel +9,90 m. se eleva un cuerpo cilíndrico de La ejecución de la cimentación del castillete hormigón en masa con paramento de mampostecuarto fue, como decimos, más costosa. Una vez ría y planta sensiblemente elíptica, en el cual van colocados los tubos de paso de pilotes, se realizó los huecos necesarios para alojar en sus recorriel vertido de escollera para formar la zapata, y dos los contrapesos de tensión de los cables vías. después de terminada y enrasada ésta por los buzos, se compactó mediante un riego de mortePor último, y hasta una altura máxima de ro coloidal. El alzado del macizo se realizó en par20 metros sobre el nivel del mar, se eleva una te mediante encofrados llevados por flotación a estructura de hormigón armado, cuya forma viesu emplazamiento, ya armados, fondeados por ne impuesta por su función, que no es otra que lastre, rellenados después de piedra de tamaño la de sustentar todos los elementos de descarga adecuado e inyectados por mortero coloidal. La y tensión del tranvía, osea las poleas y cables vías, parte superior, muy afectada por el oleaje de forma polea de retorno del cable tractor, los elementos

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metálicos de sustentación de carriles de circulación de baldes, tolvas de descarga y cinta transportadora para carga de barcos. Complatando la instalación del cargadero, e imprescindible para el atraque y maniobra de los barcos, se ha dispuesto un sistema de anclaje mediante siete boyas metálicas de tipo de “pera” que permiten la perfecta situación del barco bajo el tubo de descarga y sus movimientos para los cargues sucesivos de las diferentes bodegas. Evidentemente, la mayor dificultad de la obra estribaba en la construcción del macizo de cimentación de 7 x 10 x 10,50 m. con su emplazamiento en mar abierto, a 300 m. de la playa y con un calado medio de 10 m., estando sujeto a todos los inconvenientes derivados de la falta de abrigo para los trabajos, que hacía presumir gran pérdida de tiempo por el estado del mar y el riesgo de la construcción en estas condiciones. Por ello, inicialmente pensamos en la construcción, en lugar adecuado y abrigado, de un cajón flotante de hormigón armado, que se transportaría posteriormente al lugar del emplazamiento y, una vez fondeado sobre una base preparada con escollera enrasada convenientemente, se rellenaría de hormigón pobre y arena.

Ahora bien, para la construcción de este cajón flotante no podía contarse con otros diques secos próximos que el de la “Unión Naval de Levante”, en Málaga, o el de Tarifa. Se desechó el primero por no reunir las condiciones requeridas, y en cuanto al de Tarifa, su distancia a Marbella con navegación en la zona del Estrecho, suponía riesgos que nos llevaron a pensar en la posibilidad de la construcción in situ del macizo de cimentación. De esta forma se llegó a adoptar finalmente como método de ejecución la realización in situ con hormigón sumergido, utilizando el sistema citado anteriormente del hormigón coloidal. El procedimiento consiste en realizar un mortero de cemento, arena y agua, en el que el cemento está tan completamente mojado que el mortero adquiere una forma coloidal y permanece estable aun en estado fluido. La mezcla se realiza en un amasador especial y el mortero obtenido se denomina “ colgrout”. Este mortero es tan estable que al echarlo sobre piedras, o éstas en él (siempre que cumplan un tamaño mínimo), los huecos se llenan completamente, fraguando el conjunto en una masa compacta. No es necesario, por tanto, en el hormigón que se forma (llamado “colerete”) que las piedras pasen por la hormigonera.

Obreros de la localidad que realizaron el montaje del cable para el tranvía aéreo, abril-agosto de 1957 (Fuente: Imágenes de Marbella IX: La Minería, p. 62)

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Este mortero coloidal, al no mezclarse ni dejarse penetrar por el agua, es especialmente adecuado para trabajos marítimos, por permitir hacer bajo el agua un hormigó de bondad prácticamente análoga al hecho en el aire. El mortero, cuya densidad es algo superior a 2, desplaza el agua, pero no se mezcla. Es necesario, en cambio, que el encofrado o molde se realice con gran cuidado, ya que, además de contener las piedras colocadas en él previamente a la inyección de mortero, deberá contener también a éste, debiendo ser, por lo tanto, estanco. Estas son las razones que llevaron a adoptar tal sistema para la ejecución de los macizos de cimentación de castilletes y cargadero. Como antes hemos dicho, se iniciaron los trabajos con encofrados de madera, que si bien permitían un mejor acabado de la obra, se hacían impracticables al llegar a la zona próxima al nivel libre, en que un pequeño movimiento del mar los desbarataba, con grandes pérdidas y retrasos. En el cargadero existía, además, la dificultad de su gran superficie, que hubiese llevado a encofrados muy costosos, con grandes dificultades de manejo y desencofrado. Por ello, decidimos ir a su construcción mediante un encofrado de sacos de hormigón colocados a mano por buzo. La experiencia de este método en la cimentación del cargadero nos llevó posteriormente a su aplicación a la terminación del macizo de cimentación del castillete cuarto que, como hemos indicado, se realizó hasta media altura con encofrado de madera lastrado. De esta forma, con un rápido y regular suministro de sacos desde el muelle del puerto pesquero, colocados en obra por dos buzos en trabajo simultáneo, se consiguió dar a la obra el ritmo deseado. Para una mejor ligazón de los sacos, ordenamos que fueran rasgados éstos con cuchillo por los buzos en el momento de su puesta en obra; una vez colocados los sacos se procedía al descargue de gabarras de piedra para relleno del encofrado. Preparada la altura prevista para inyectar, procedían los buzos al enrasado del relleno de piedra y colocación de tubos de inyección y se daba comienzo a ésta, siendo vigilada continuamente por los buzos, que comprobaban la perfecta compactación del relleno y movían los tubos de inyección a los puntos precisos. En las partes inferiores del macizo, poco sujetas al movimiento del mar, pudieron prepararse zonas de hasta 2 m. de altura para ser inyectadas después, pero al alcanzar el nivel - 4 m., se redujo la altura preparada para inyectar a 80

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cm. de altura, ya que el movimiento del mar arrastraba los sacos, impidiendo los trabajos, o modificaba el equilibrio de la pared-encofrado, originando roturas en ella. Superadas las obligadas dificultades presentadas, se pudo finalmente, en el mes de agosto de 1956, conseguir sobrepasar el nivel libre, rematando el macizo de cimentación hasta su altura + 1,50 m. Igual resultado se obtuvo en el castillete cuarto en el mes de septiembre, dándose comienzo a la construcción de la superestructura. En el mes de diciembre se terminó el cuerpo cilíndrico y se comenzó la estructura superior de hormigón armado. Por la complicación de ésta y de estar la mayor parte del cuerpo de la misma volada sobre el mar, la proyectamos en su mayor parte y al igual que los castilletes tercero y cuarto, de armadura rígida, lo que permitió la instalación de encofrados colgados, pudiendo de esta manera llevarse a cabo de forma cómoda el hormigonado, terminando felizmente a mediados del mes de abril de 1957. El conjunto de estas obras fue realizado por “Dragados y Construcciones, S. A.”, a quien le fueron adjudicadas, mediante concurso, en el año 1955, a fines del cual se dio comienzo a los trabajos, habiéndose terminado en un total de diecisiete meses. Los trabajos especiales correspondientes a la ejecución del hormigón coloidal y pilotajes fueron realizados, en colaboración con la Sociedad citada, por la Compañía Española de Construcciones y Sondeos concesionaria de las patentes “Colorete”, y por último, las estructuras metálicas para armaduras rígidas se fabricaron y montaron por “La Metalúrgica, Sociedad Anónima”, de Málaga. Las obras se terminaron felizmente y sin ningún incidente de mención, en el mes de abril de 1957 procediéndose seguidamente al montaje de los elementos mecánicos, cables vía y tractores, baldes, etc., por la casa suministradora “Ropeways and Co. LTD.”, firma que igualmente ha suministrado y montado el tranvía monocable. En el mes de agosto se terminó completamente el montaje, incluso la cinta de carga de barcos, probándose satisfactoriamente los cables de vacíos y cargados y el total de la instalación. En el mes de octubre, y por la Sociedad “Ferarco”, concesionaria y constructora del cargadero, se llevó a efecto el primer embarque de forma plenamente satisfactoria, quedando con ello inaugurado el cargadero marítimo. „


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