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Queridos hermanos cofrades: La celebración de la Semana Santa me ofrece esta oportunidad de dirigirme a vosotros con un saludo lleno de afecto y cercanía, que quisiera hacer llegar de modo particular a todos los miembros de las hermandades y cofradías de nuestra Diócesis de Cartagena y a vuestras familias, así como a todos a quienes puedan llegar estas palabras. A todos os saludo con afecto, y para todos pido a Dios su bendición. Casi al final del Evangelio de San Lucas, entre sus últimos versículos leemos éste en el que el evangelista deja escrito el encargo misionero que Cristo confía a sus Apóstoles: “Vosotros sois testigos de esto” (Lc 24,48). El momento en el que Jesús pronuncia estas palabras, ya ha pasado todo: su pasión, su muerte en la cruz y su gloriosa resurrección. Y ese mismo día de la resurrección, estando los Apóstoles reunidos, Jesús se presenta en medio de ellos. La alegría de todos es inmensa, indecible. Jesús les explica que todo tenía que suceder así. Es el misterio de la redención. Es la historia del gran amor de Dios que, en la muerte y resurrección de su Hijo, ofrece el perdón de los pecados y la vida eterna. Sí, ya ha pasado todo. Y, sin embargo, también ahora es cuando comienza todo. Comienza la maravillosa aventura de la Iglesia: hacer llegar a todas las generaciones la salvación que Cristo nos otorga. Es la aventura maravillosa de la evangelización. Pues, como bien sabemos, aquellas palabras de Jesús no iban dirigidas solamente a los Apóstoles, sino que, en ellos, van dirigidas a la Iglesia de todos los tiempos. En efecto, cada bautizado ha sido llamado por Jesús para participar en esta gozosa misión. Dicho de otro modo, el Señor nos dice también hoy a nosotros: “Vosotros sois testigos de esto”. Y vosotros, hermanos cofrades, participáis de diversas maneras en esta misión eclesial. Por un lado, en las procesiones de la Semana Santa. En ellas ofrecéis a la contemplación de todos, los principales acontecimientos del Misterio Pascual de Cristo, prolongando y mostrando públicamente en la calle lo que previamente hemos celebrado juntos en la liturgia de nuestras comunidades cristianas, de nuestras parroquias. Procesiones que en cada pueblo y en cada ciudad de nuestra región adquieren matices propios, y sé que en todos los casos lo realizáis entregando lo mejor de vosotros mismos, queriendo que todo resulte lo mejor posible. Me consta, asimismo, el trabajo ingente que lleváis a cabo, en muchos casos durante todo el año, trabajo ilusionado y desinteresado que busca siempre mejorar las cosas. Y aquí está el resultado: procesiones en las que se desborda la fe, la devoción y la belleza, dignas de admiración y agradecimiento. Y, por mi parte, os lo agradezco sinceramente. Procesiones que, con su carácter penitencial y de testimonio público de la fe en nuestro Señor Jesucristo, fortalecen la fe de tantos hermanos, y en no pocos casos la suscitan, cuando en ocasiones estaba un tanto debilitada u olvidada. Si bien, y por otro lado, también preparáis la Semana Santa viviendo intensamente el tiempo previo de la santa Cuaresma. Durante estas semanas tienen lugar celebraciones litúrgicas, triduos,


quinarios, así como la celebración del Sacramento de la Penitencia, el piadoso ejercicio del Vía Crucis, y otros tantos momentos de oración y meditación. Se participa así en la común llamada a la conversión, a la que, sin duda, nos ayuda vivir con sinceridad, personal y comunitariamente, el ayuno, la oración y la limosna, con una actitud de mayor escucha y acogida de la Palabra de Dios, que es capaz de transformar la vida. Además, el interés por una formación permanente, así como un compromiso decidido por la caridad, que se manifiesta en obras caritativas concretas, también están presentes en muchas hermandades y cofradías. Y también aquí, hermanos cofrades, participáis de la misión evangelizadora de la Iglesia. A este respecto, quiero recordar y quiero agradecer nuevamente al Santo Padre, el Papa Francisco, la exhortación que nos dirigía a toda la Iglesia en su Mensaje para la Cuaresma del año pasado. En él nos animaba, entre otras cosas, a no dejar paso en nosotros a “la frialdad que paraliza el corazón”, y a que, antes bien, avivemos el fuego de la caridad, el “fuego de la Pascua”, el amor de Cristo crucificado y resucitado, para salir con él al encuentro de los hermanos que sufren. Por mi parte, también he querido animar vivamente a todos “a edificar nuestro ser en el cimiento de Cristo, para aprender de Él mismo a amar de verdad, entregando la vida a los demás, sirviendo en la caridad y dándoles a conocer la alegría del don de Dios en la santidad”. Así lo he expresado en la Carta pastoral que he dirigido este año a toda la Diócesis. En ella he puesto igualmente de manifiesto la necesidad que tiene el mundo de cristianos laicos que den testimonio explícito de su fe cristiana en todos los ámbitos en los que se desenvuelve la vida cotidiana: en la familia, en el trabajo, en las relaciones sociales, así como en la enseñanza, la cultura, el arte, la economía, la política y, en definitiva, en todos los ámbitos de la vida humana. Pues todo lo que concierne a la vida humana cae dentro del mandato misionero de Cristo. Es un gozo inmenso que los laicos conozcan cada vez más su identidad bautismal, su vocación y su misión en el mundo, para que su testimonio cristiano en la vida cotidiana, ofrecido con alegría, también sea cada vez más convencido y eficaz. Y también aquí, hermanos cofrades, participáis de lleno en la misión evangelizadora de la Iglesia. Sois muy necesarios en la Iglesia. Vuestra misión es muy importante. Y yo cuento con todos vosotros. Y os animo a que continuéis en el empeño tanto de formación como de vivir gozosamente vuestra vocación bautismal como cristianos laicos en la vida de cada día. Pues así el Señor nos lo pide: “Vosotros sois testigos de esto”. Os encomiendo a la protección maternal de la Santísima Virgen María, tan querida y venerada en nuestras hermandades y cofradías. Ella que es “Reina y Madre de misericordia”, nos cuida a todos con amor de Madre. Ella que alentó y fortaleció a la primera comunidad cristiana en su tarea evangelizadora, también hoy nos alienta y nos fortalece en el gozo de ser discípulos misioneros de su Hijo. Que Dios os bendiga.

José Manuel Lorca Planes Obispo de Cartagena


urante cuarenta días, los cristianos, nos D hemos ido preparando para la celebración de la Semana Santa y de la Pascua, en el tiempo de Cuaresma.

Llegó el momento de desembocar en ese final del camino. A lo largo de una semana se celebran los acontecimientos centrales de la fe cristiana: la pasión, muerte y resurrección de Jesús. En unos pocos días se concentra la entraña de nuestra fe y nuestra esperanza. A pesar de la evidente secularización de nuestra sociedad, que ha hecho que para muchos la Semana Santa no sea sino un agradable tiempo de descanso y vacaciones, el mensaje de Jesús nos sigue interpelando con especial fuerza en estos días, que nos invitan a penetrar en los acontecimientos salvíficos que dan sentido a nuestro ser cristiano y nos hacen descansar en el pensamiento del amor de Dios, que está en el origen de todos los acontecimientos que conmemoramos en esta semana: "Porque tanto ha amado Dios al mundo, que le ha dado a su Hijo unigénito" (Jn 3,16). Toda la pasión fue motivada por amor, el amor de Dios hecho visible en Cristo: "Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo" (Jn 13,1). El Señor quiere pasar por nuestra vida de un modo especial esta Semana Santa. Quiere hacer, una vez más, Pascua con nosotros. Quiere llevarnos de las tinieblas a la luz, de la enfermedad a la salud, del sufrimiento al gozo, de la fatiga al descanso en Él. No nos dejemos dominar por la indiferencia o la comodidad. Seamos coherentes con nuestra fe. Si creemos de verdad en el valor redentor de la muerte de Jesús, si queremos recibir sobre nosotros la fuerza redentora de su amor, busquemos un tiempo en estos días para acercarnos a Él, con amor, con humildad, con agradecimiento. Las celebraciones litúrgicas de la Iglesia nos ayudarán a vivir este misterio de salvación, así como los desfiles procesionales de nuestro pueblo, que son una gran catequesis pública en un mundo que no quiere mirar y orientarse hacia Dios. Que estos días santos nos hagan sentir a CRISTO JESÚS que es AMOR el Jueves Santo, PASIÓN Y MUERTE el Viernes Santo y VIDA, LUZ Y SALVACIÓN en la noche de la PASCUA y por toda la ETERNIDAD. Vuestro Cura, Julio


Próxima una nueva Semana Santa, la Junta de

Cofradías vuelve a poner este programa en manos de todos, y desde él me dirijo para invitaros y animaros a vivir intensamente el misterio de la muerte y resurrección de Jesucristo. Se acercan unas jornadas que comienzan a prepararse con meses de antelación.Todo debe estar cuidado al detalle y son muchos los preparativos y ensayos que implica una celebración en la que se vuelca todo el pueblo.

Una vez mas la Junta de Cofradías se afana para que estas celebraciones sean una manifestación de religiosidad llena de Fe, fervor y recogimiento. Como presidente, quiero dar las gracias a muchas personas de nuestro pueblo que se implican directamente en la Junta de Cofradías, es a ellos a quienes en estos momentos me dirijo, para agradecerles su disposición y ayuda. Tambien agradezco al Excmo. Ayuntamiento de Alguazas y en especial a su concejalía de cultura, por su buena disposición en cuantas propuestas les hemos planteado. Gracias a todos hemos conseguido dar a nuestra Semana Santa un auge que teníamos perdido. Es cierto que nuestra Semana Santa no tiene lujos, no podemos compararnos con otras ciudades, pero valoramos objetivamente lo que tenemos, que es mucho y bueno y que podemos mejorarlo con el esfuerzo de todos. Creo que podemos estar orgullosos de los logros conseguidos para nuestra Semana Santa, a sabiendas que queda mucho por hacer. Como Presidente, quiero enviar a todos los cofrades y vecinos un afectuoso abrazo y que vivamos una SEMANA SANTA CON PROFUNDA FE. Los cofrades, debemos ser ejemplo de compromiso con la sociedad que nos rodea. Termino quedando a vuestra disposición para todo aquello que necesitéis y deseéis, dándoos las gracias por todo, un cordial saludo.

Antonio Ángel Gallego Sánchez Presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías Pasionarias de Alguazas


a Semana Santa es un acontecimiento que L trasciende el ámbito puramente religioso para

convertirse en un acontecimiento social. Nuestra Semana Santa nos reúne y llena nuestro pueblo de cultura, de generosidad y de fraternidad. Nos reencontramos con nuestra historia y renovamos nuestro compromiso con Alguazas, con un pueblo que ansía salir a la calle y celebrar esta hermosa tradición junto a todos y cada uno de sus vecinos.

La Semana Santa es un gran esfuerzo colectivo. Cofradías, bandas de música, empresas colaboradoras, parroquia, anderos… todos sumamos en estas hermosas fechas. Los responsables del gobierno municipal, desde el Ayuntamiento, y más concretamente desde la Concejalía de Cultura, siempre estamos dispuestos a colaborar en lo que haga falta para que nuestra Semana Santa siga siendo motivo de orgullo por parte de todos los alguaceños. Como máximo responsable del Ayuntamiento, os doy las gracias a todos los que, en la medida de vuestras posibilidades, os habéis implicado en la organización de los distintos eventos. Un año más, gracias a ese trabajo conjunto, la Semana Santa de Alguazas brillará con luz propia. Y, un año más, quiero expresar mi más sincera felicitación a nuestra Junta de Cofradías, que dirige todos estos esfuerzos colectivos a buen puerto. Mi enhorabuena a D. Antonio Ángel Gallego Sánchez, su Presidente, y a los miembros de la directiva, por su trabajo constante y desinteresado. Vayan también mis mejores deseos para D. Antonio Almaida, elegido Nazareno del Año 2019; sin duda, un nombramiento merecido por su histórica contribución hacia la parroquia.Y no me olvido de D. Carlos Vicente Molina, elegido Pregonero, y anterior cura párroco de nuestro pueblo. Todo está listo para que salgamos a la calle, junto a aquellos que más queremos, y disfrutemos de estos entrañables días. Os deseo una muy feliz Semana Santa; que estos días llenen de paz e ilusión renovada nuestro espíritu y sirvan para reafirmar algo que para mí es totalmente indiscutible: somos un gran pueblo. No me cabe ninguna duda. Recibid un afectuoso saludo de parte de todo el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Alguazas.

Vuestro Alcalde, Blas Ángel Ruipérez Peñalver


os disponemos, todos juntos, a vivir nuestra N querida Semana Santa. Llevamos esperando todo

un año para volver a ver a nuestro pueblo volcado con su tradición y su cultura. Son días especiales, donde nos reencontramos con nuestra historia y la revivimos con verdadero entusiasmo. La Semana Santa supone una conexión íntima con nuestra identidad como alguaceños, como miembros de una comunidad que respeta sus costumbres y las ensalza como parte fundamental de su ser.

En fechas como estas, Alguazas se hace más grande. En días tan señalados, sacamos lo mejor de nosotros y lo ponemos al servicio de los demás. Por eso nuestro pueblo se transforma durante la Semana Santa y luce como nunca: porque son más las cosas que nos unen que las que nos separan. Como vecino y como Concejal, si de algo me siento orgulloso, es de que nuestra Semana Santa nos hace ganar en amistad, en generosidad y en humildad. Valores que nos hacen mejores como personas y como pueblo. Por eso, desde la Concejalía de Cultura, nos ponemos al servicio de la Junta de Cofradías para colaborar en todo lo que haga falta. Los preparativos son laboriosos, pero la Junta, un año más, ha respondido con creces. Si el año pasado felicitaba a D.Antonio Ángel Gallego Sánchez, su Presidente, y a toda su directiva por su impulso decidido a la Semana Santa y por las hermosas iniciativas que habían ideado en torno a ella, este año quiero darles la enhorabuena por su constancia y por haber mantenido y mejorado esas iniciativas. Me refiero a la elección del Nazareno del Año, que este año ha recaído con total justicia en D. Antonio Almaida, y al Concurso de Dibujo de Semana Santa, que, en su segunda edición, ha ganado en difusión y participación. Deseo, por último, invitaros a que disfrutéis de todas las actividades programadas, a que os dejéis llenar de emoción y alegría. Invitación que hago extensiva a todas las personas que nos visitan en estos días tan señalados. La Semana Santa de Alguazas os espera a todos con los brazos abiertos. Vividla como se merece.

Juan Antonio López Ribera Concejal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Alguazas


6 de abril, Sábado 19:00 h. en la Iglesia Parroquial, Santa Misa por los hermanos difuntos de todas las Hermandades y Cofradías de la localidad. Al término, Pregón de Semana Santa a cargo de D. Carlos Vicente Molina López, párroco de San Miguel, de Mula. Durante el acto, actuación de la Banda de Cornetas y Tambores Samaritana.

12 de abril, Viernes de Dolores 19:00 h. Santa Misa y Via Crucis en la Iglesia Parroquial de San Onofre. Al término, Besamanos a la Virgen de los Dolores.

14 de abril, Domingo de Ramos 11:00 h. Bendición de las palmas y olivos en la Ermita de Nuestra Señora del Carmen y Procesión hacia la Iglesia Parroquial de San Onofre. A la llegada, Santa Misa.

Lunes, Martes y Miércoles Santo 19:00 h. Santa misa. Confesiones 17 de abril, Miércoles Santo 21:00 h. Vía Crucis desde la Ermita de Nuestra Señora del Carmen a la Iglesia Parroquial de San Onofre.


18 de abril, Jueves Santo 19:00 h. Santa Misa de la Cena del Señor. Iglesia Parroquial de San Onofre. 21:30 h. Procesión del Silencio. 19 de abril, Viernes Santo 8:30 h. Procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno. 18:00 h. Celebración de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor. Iglesia Parroquial de San Onofre. 19:30 h. Traslado del Cristo Yacente y la Virgen de la Soledad desde la Ermita de la Purísima a la Iglesia Parroquial. A la llegada, Procesión del Santo Entierro. Al término de la Procesión, Acto solemne de traslado del Cristo Yacente al interior de la iglesia Parroquial de San Onofre para su veneración.

20 de abril, Sábado Santo 22:00 h. Solemne Vigilia Pascual en la Iglesia Parroquial de San Onofre. 21 de abril, Domingo de Resurrección 7:30 h. Procesión del Encuentro. 9:00 h. Procesión del Resucitado. 19:00 h. Misa Solemne de la Resurrección en la Iglesia Parroquial de San Onofre.


Párroco de la Iglesia de San Onofre, D. Julio Romero Fernández. Señor Presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías Pasionarias de Alguazas, D. Antonio Ángel Gallego Sánchez. Presidentes de las distintas Hermandades de nuestro pueblo. Excelentísimo señor Alcalde Presidente de Alguazas, D. Blas Ángel Ruipérez Peñalver. Miembros de la Corporación Municipal. Anteriores pregoneros. Hermanos cofrades. Amigos, queridos vecinos. En primer lugar quiero daros las gracias a todos por estar aquí escuchando este Pregón, ya que para decir sí a estar aquí, habéis dicho NO a estar en otro lado, y eso queridos amigos, es de agradecer. Creo que todo el mundo debería tener derecho a un biógrafo al menos una parte de su vida, de esa forma nos obligaríamos a reflexionar, sobre qué estamos haciendo con nuestra vida.

La historia funcionaria más o menos así. Un día llamaría a su puerta el cartero le traería una carta certificada, del Misterio de Interior en la que le informaría que le ha sido asignado un biógrafo y que tenemos cita con esa persona. Esto obligaría a las personas a saber que tienen algo importante que hacer con su vida, algo único. Haría que quizá, por fin, nos diéramos cuenta de que nuestra vida es algo único, insisto, único, algo que merece la pena ser contado.


Quizá si tuviéramos biógrafo nos reinventaríamos, aunque solo fuera por no pasar el apuro de no tener nada que contarle a esa persona. Si usted es esa persona que piensa que cuando le llame el biógrafo no tiene nada que contarle esta santa casa en la que estamos ahora le interesa, ya que nos reinventamos todos los días. Yo hace mucho tiempo me reinvente gracias a mi fe católica, y me di cuenta que el camino por el que debía andar era el de la fe cristiana, con sus principios y su valores, y algunos de estos valores como el de COMPARTIR quedó muy impregnado en mi. Y en este camino anduve un tiempo entre las grandes bandas de tambores y cornetas que tenemos en Alguazas, bandas que quizás sean una forma de entretenimiento para algunos, pero para otros como yo son una manera de realizar el camino de la fe cristiana acompañando a las imágenes de nuestra querida Semana Santa y compartiendo parte de nuestro tiempo, algo muy valioso pero tristemente desvalorado para algunas

personas. El tiempo no vuelve y eso es algo que deberíamos valorar más y disfrutar generando el bien con él. Yo he compartido 154 días en una de nuestras queridas bandas de nuestro pueblo; 770 horas rogándole a la imagen que llevara delante que me diese recursos para generar el bien, recursos no solo económicos, sino de moralidad, que me enseñara a generar el bien y gracias a esa fe que esas imágenes me impregnaron he podido conseguirlo y dedicar parte de mi vida a generar el bien a los que me rodean. La Banda de Tambores y Cornetas con la que participé activamente de la Semana Santa era la Banda de la Samaritana, que hoy nos acompañan. 11 años pertenecí a ella, en la que empecé a salir por estar juntos los amigos, ya que nos juntábamos para no estar generando el mal. Buenos amigos como Carlos , “Pijín”, “Puche”, “Picado”, José Ángel, Domingo… y muchos más que necesitaría un buen rato para nombrarlos a todos. Y tras meses de ensayos llegaba la Semana Santa, el Viernes


de Dolores, primer desfile que hacíamos, donde se veían los resultados de todo un año de ensayos y se recibía con ilusión nuestra querida Semana Santa. En todos esos años formé parte también de la transformación de la Banda, haciendo algunos viajes a Granada a reunirnos y aprender de nuestra banda hermana, la que nos inculcó el toque aún más profundo si cabe de Semana Santa. Esta banda fue la “Banda de Cornetas y Tambores Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras” de Granada. Entre sus componentes guardo buenos recuerdos de “Isra”, “Chino” y “el Gitano”, auténticos andaluces que nos inculcaron su pasión por las marchas de Semana Santa. De la Semana Santa recuerdo también con añoranza los amaneceres del Domingo de Resurrección y Paco “el Pinea” con su tractor tirando agua y todos los miembros de nuestro grupo de amigos “la Cekia” tirando azulete con las mochilas de fumigar por las calles de nuestro pueblo. El olor de primavera y ese tenue

sol, de media mañana, que incitaba a arreglarte y salir a dar una vuelta, a ver a amigos que hacia años que no veías, esperando con ansia el Baile de los Santos de domingo de resurrección y después tomar una cerveza con los amigos al finalizar el tradicional Baile, terminando el día comiendo en la huerta con la familia. Recuerdo también de Semana Santa esas ollas de albóndigas de bacalao que hacía mi tío Pepe para toda familia, y que el Jueves Santo todo aquel que era de la familia pasaba a recogerlas para comerlas en su casa. Una imagen que me inspira a seguir y a disfrutar de estos días tan inolvidables es la Virgen de la Alegría, no solo por su proximidad a mi casa, si no por la luz que desprende su alegría cada Domingo de Resurrección. De todos los cuadros que tengo con motivo de las veces en las que mi empresa ha colaborado en el Concurso de Pintura que desde hace años organiza el Ayuntamiento de Alguazas, quiero destacar una imagen que tengo en


lugar preferente de mi despacho, imagen que me despierta esa fuerza de seguir hacia adelante teniendo en cuenta que todo perdura, y me hace sentir que quizás algún día alguien se motivará también con la misma imagen. Esa imagen es una pintura donde aparece mi querida iglesia, esta de San Onofre, y con la Tropa Romana, lamentablemente desaparecida, en la plaza de la Iglesia. Para mi la fe es seguir esos principios y valores en los cuales reside, la bondad , igualdad,

humildad y el ser capaz de ayudar sin buscar nada a cambio. Porque esté donde esté, el día que no falto nunca en mi pueblo es el Domingo de Resurrección, ya que es un día que te encuentras con amigos que hace tiempo que no ves. E intento inculcar esa tradición a mi hijo, enseñarle por qué amo la Semana Santa y con la esperanza de trasladarle mi pasión por mi pueblo, por mi gente, por mis bandas. Muchas gracias.


a antigua devoción al Santísimo Cristo L en Alguazas, que se remonta al menos al

siglo XVII, pues ya hay documentos de la existencia de su capilla en 1679, ha pervivido a lo largo de los siglos hasta nuestros días. Pero no será hasta mediados del siglo XIX cuando las fuentes documentales nos informen con más precisión sobre el nombre; pues en el testamento que otorga en 1848 Francisco Sánchez Carreño, natural y vecino de Alguazas, deja mandato expreso para que se digan por su alma, ciertas misas al “Santo Cristo de las Penas que se venera en la Iglesia Parroquial de Alguazas”, y que se den seis reales de limosna por cada una de ellas. El estado de esta antiquísima y venerada imagen debía estar bastante deteriorado por aquellas décadas, principalmente ennegrecida por el humo de las numerosas velas y cirios que durante muchos años habían ardido a sus pies. Por ello, cuando en 1882 fue nombrado Cura ecónomo de esta Villa don Pascual Miñano Bermejo, vio lo necesario que era una restauración, y no mucho más tarde logró que sus feligreses aceptasen dicha conveniencia. A tal fin, el Cristo fue llevado al taller que en Murcia tenía el prestigioso escultor imaginero don Francisco Sánchez Tapia, a quien se encargó tan delicado cometido. A principios de 1885 nuestro artista dio por terminado su trabajo y lo comunicó a nuestro pueblo, disponiéndose, como era costumbre por

entonces, el traslado procesional de la imagen desde la capital murciana hasta nuestro pueblo, coincidiendo con las fiestas patronales a San Onofre, que se celebraban en aquellos tiempos en el mes de febrero, y que en 1885 se programaron para los días 16, 17 y 18. Los tres días se oficiaron misas solemnes con el templo completamente lleno, en las cuales predicó con la exquisitez que acostumbraba, el citado don Pascual Miñano. La entrada del Cristo, magníficamente restaurado, fue un acto imponente, asistiendo el pueblo en masa; y según cuentan las crónicas, la imagen “fue visitada en el mismo día por todos los vecinos de Alguazas, sin excepción”. Y en otro periódico podemos leer, que el señor Sánchez Tapia “ha desplegado en su obra toda la habilidad que posee”. Esta maravilla de Cristo Crucificado fue convertida en cenizas en el aciago verano de 1936, y terminada la guerra, se adquirió un nuevo Cristo en 1941, que trajo desde Olot (Gerona) José Vicente Pinar, desfilando por primera vez aquella Semana Santa. No había pasado mucho tiempo cuando se pensó en fundar de nuevo la Cofradía, a la que se denominaría del Cristo de la Sangre, y que acompañó ya al titular en los desfiles pasionarios de la Semana Santa del año 1958. Este impulso definitivo lo dio el Padre Fermín María (Jesuita Franciscano). Desde entonces, la mayoría de los hermanos que fueron integrándose en la Hermandad eran obreros de la ya desaparecida fábrica de conservas “La


Molinera”. Esta imagen, que hoy en día está expuesta en el altar mayor de la parroquia de San Onofre, representa a Cristo muerto en la cruz. Los miembros de la recién creada Hermandad del Santísimo Cristo (aún no se le denominaba de la Sangre) esperaban ansiosos y expectantes en el templo mientras veían salir al Nazareno agachándose “aún más” para sortear el dintel de la puerta. Y llegó el momento ansiado cuando la Cruz, que a modo de estandarte portaba uno de los cofrades, se puso en marcha, avanzando por el pasillo central en busca de la plaza. Le seguían los nazarenos, con túnica negra y rústico ceñidor blanco de cordel de fibra de pita, que en gran número eran mujeres. Luego el trono con la imagen titular y la Presidencia de la Cofradía.

En su debut lo hicieron sin acompañamiento de banda, pero no hacía falta, pues les siguió la Banda de tambores y cornetas de la Hermandad de San Juan, el Estandarte de la misma, su Tercio de Nazarenos y Trono con la Imagen, escoltado por su Camarera y Presidencia de la Hermandad. Finalmente desfilaron, el Estandarte de Ntra. Sra. de los Dolores, el grupo de Hermanas sin escapulario, el grupo de ellas con escapulario, la Sección de Nazarenos y el Trono con la Imagen Titular, seguido por su Camarera y Presidencia de la Hermandad. Presidencia religiosa, Ayuntamiento (todos sus miembros, y no como se acostumbra en los últimos años), otras autoridades civiles y la Banda de Música de Ceutí. La actual imagen que se procesiona por las calles del pueblo el Jueves Santo por la noche, el Viernes Santo por la mañana, fue adquirida en la localidad de Horche (Guadalajara) en el año 1996 y es una obra del escultor José Antonio Martínez. A diferencia de la anterior imagen de escayola, la actual es de madera y representa al Cristo agonizante. Hoy en día, los nazarenos de la Hermandad desfilan con túnica y capuz negro y con cíngulo rojo, y lo hacen el Jueves Santo en solitario por las calles del pueblo; el Viernes Santo por la mañana, el Viernes Santo por la noche con el Santo Paño adquirido el pasado año 2008 y los símbolos del descendimiento de la Cruz, y el Domingo de Resurrección desfila la Cruz triunfante.


II CONCURSO DE DIBUJO DE SEMANA SANTA

DIBUJO GANADOR

Autor: Luis Martínez González

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Programa Semana Santa 2019 Alguazas  

Programa Semana Santa 2019 Alguazas  

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