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nada mรกs darnos las gracias


nada más al darnos las gracias ambos supimos de lo que habíamos estado hablando. hay tantas cosas bellas por las que pasearse sin mayor escándalo. agregar un condimento poco grato a la hora de verse ahí entre tanta gente en plena calle carece de sentido. son esos sabores especiados que podemos conseguir rápidamente entre los números de la teletransmisión de imágenes visuales, catalogados por temario, por ideología, religión y tendencia, entre otros. supimos que felicitar al capitalismo no era algo poco espontáneo, aún sabiéndose todos los


males que genera cotidianamente, las personas no hacemos más que beber de las aguas de su vertiente contaminada de engaño, trivialidad y excesiva preocupación por los temas que corroen el esmerilado abanico del acontecer social. “felicitaciones” pensamos, porque la gente no piensa en otra cosa que en beber, comer, comprar, adquirir, competir, acumular, manipular, mentir y simular que se vive de forma natural en un por demás artificial entorno. felicitaciones porque ni las vacaciones quedaron exentas de cotizar en la bolsa, ni de dividir cada vez más al público de acuerdo a su


poder adquisitivo, poniéndole separadores a los ítems que ya han sido clasificados para ir a formar parte de la vidriera elitista. nos miramos fijamente al darnos la mano y supimos que madonna está muy agradecida con blondie, que los diseñadores más consagrados de la moda sólo usan una camiseta azul marino para lucir impecables a toda hora, que es mejor esperar a cruzar la calle cuando la luz indica en el personaje rojo sin necesidad de estar al borde del pavimento donde los automovilistas pasan a esplendorosa velocidad. qué más pudimos haber sabido que no


hayamos charlado esa tarde en la que casi ni hablamos por no soltar ni un solo minuto el celular cristalino, ligero pero levemente pesado sin notar con esto que si es posible vivir en lo contradictorio constantemente y sin salir del programa radial en el que ni notamos estar presentes. felicitaciones por enviciar las cosas a tal punto que comer, beber, vestir, caminar, escuchar, trabajar y descansar puedan ser realizados en el mismo momento en que se abraza a un amado, amada, madre o padre, hermanos, amigos, profesores y mĂŠdicos, taxistas, conductores de bus, policĂ­as, camioneros,


bomberos, políticos y otros ciudadanos para los que no mencionaremos un título, profesión o parentesco. nos despedimos para que la próxima vez que nos dijéramos hola ya supiéramos con sincera paz todo esto y para permitir que los demás lo compartan, lo sientan y se consulten sobre si se encuentran bien de esta forma o si hay algo que quizás gustaran de cambiar pero no se atreven a considerarlo porque es distinto y, finalmente, si es que cabe dar chance a esta pregunta.


nada mรกs darnos las gracias


textos y fotografĂ­as por luis fiore bacerlona, espaĂąa 2014


2014 uuuuu.com.ar


las ironías y el desamor del capitalista triste