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¿Yservicio del qué?

o p in i ó n

maria de jesús jesús

Debo reconocer que el servicio

en los restaurantes de Colombia es uno de los mejores del mundo, talvez tan eficiente y puntual como el de los restaurantes de Lisboa en Portugal. Es agradable llegar a un restaurante y ser recibido por una “hostess” amable; también es genial ser conducido a la mesa o que la anfitriona de turno conozca los gustos de sus comensales. Es horrible llegar a un sitio y quedarse parado en la puerta tratando de localizar una mesa en que sentarse, pues una vez apoltronadas en la mesa desocupada, acto

Los jefes de comedor deben estar siempre atentos, jamás deberían moverse de su área de control, ni mucho menos ocultar los ojos al comensal que requiere cualquier servicio. seguido aparece el mesero de turno informando que la mesa está reservada, lo que produce ira mala. ¡Bien por aquellos que valoran el servicio del anfitrión! Siempre he pensado que deberían capacitarse y formarse buenos “maitres” o jefes de comedor; hombres o mujeres que deben dirigir el movimiento oportuno del tráfico de pedidos con la cocina. Labor fundamental, pues muchas veces la falta de coordinación genera demoras y desorden; casos se han visto: la mesa del lado, que llegó veinte minutos después y recibe su pedido impecable en instantes, mientras una está buscando con los ojos al encargado de su mesa, simplemente para cuestionarle la razón. Los jefes de comedor deben estar siempre atentos, jamás deberían moverse de su área de control, ni mucho menos ocultar los ojos al comensal que requiere cualquier servicio.

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Maria de Jesús Jesús

Nada más odioso. Es más, veo muchas veces cómo los restaurantes pierden ventas por esta razón. Cuando el jefe del comedor no responde, de inmediato comienza el desastroso grito: “¡Jefe! ¡Jefe! ¡Pss pss!”, o el aplauso mortal de los mal educados que creen llamar la atención palmoteando la mesa. Pero el asunto es recurrente y debería tratarse abiertamente con el personal de mesa y bar, e instruirlo con un buen entrenamiento en función de comprender el comportamiento humano, es decir: algo de sicología. Es muy diferente seguir la rutina de una mesa de ejecutivos que atender un grupo de mujeres, como es nuestro rutinario caso. Seguramente los ejecutivos están de afán y deben llegar a su oficina a las tres, mientras nosotras podemos disfrutar de toda la tarde. Casos muy diferentes. Cuando se presenta el caos, como sucede en momentos de “boleo”, nada más importante que la buena práctica sicológica: una simple sonrisa o una oportuna mirada valen más que mil palabras; y es ahí donde debe estar la “hostess” o el capitán de turno, o alguien. Lo que no puede pasar es que los meseros, los auxiliares y el jefe de comedor comiencen a correr desbocados por entre las mesas, sin mirar a los ojos a sus comensales; error craso, puesto que el hecho se convierte en el ingrediente fatídico que conduce al mal llamado despelote de servicio, y en consecuencia a la insatisfacción del cliente; mortal resultado para efectos del boca a boca promocional del que viven los restaurantes. Cuando comparo el servicio de nuestros restaurantes en Colombia con los de muchas ciudades cosmopolitas, concluyo que vamos muy bien: nuestro personal es cordial y atento, pero a veces se atortolan con el “boleo”, reacción lógica del ser humano. Pero es un asunto de fácil solución en la medida en que se den los elementos de juicio para controlar al cliente que se siente mal atendido. Los clientes molestamos muchas veces más de la cuenta, pero al fin y al cabo somos los clientes.

Revista La Barra Edición 30  

Edición 30 Revista La Barra bh Hoteles tendra 15 hoteles en el 2012

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