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En octubre de 1986, en CAF se recogía en portada la imagen del nuevo recordman de la hora, Francesco Moser, y el triunfo de Induráin en el Tour del Porvenir. El periodista Iñaki Martinez conversaba con el navarro, al que por entonces se le llamaba Mikel. Esta es la transcripción de aquella entrevista.

MIKEL INDURAIN GENIO Y FIGURA DE UN CAMPEÓN Tiene la planta y el porte de los grandes rodadores. Tiene, en definitiva, el aspecto del ciclista llamado a realizar grandes hazañas. Mikel Induráin Larraya, 22 años y todo un futuro por delante, asombró a media Europa con su ¿sorprendente? victoria en el Tour del Porvenir. Se vistió de líder en el prólogo y los más agoreros quisieron ver en este triunfo la flor de un fruto presto a marchitarse. Les falló la predicción y el mocetón de Villava


demostró que el porvenir es suyo. Le encontramos en su pueblo, mimado por su gente y saboreando esa victoria que le abre de par en par las puertas del prestigio internacional. - ¿Con qué idea fuiste al Tour del Porvenir? - Como había andado bien en el Tour de Francia y luego en la Vuelta a Burgos también me vi con fuerzas, con moral y muchas ganas. Además conocía el recorrido y no era tan duro como el de otros años. En el prólogo pensaba vestirme de amarillo y aguantar unos días. Ahora bien, estar en Turín luchando por el triunfo final no me lo esperaba.

- ¿Cuándo te diste cuenta que podías aspirar a la general? - Los primeros días intenté ganar alguna etapa aprovechando que eran planas. Me metí en varios sprints y en Vitoria hice segundo, aunque luchaba más que nada por la regularidad. Luego llegó la


montaña y en la etapa Pau-Luz Ardiden pasé algún problemilla, pero me mantuve con los de delante. - Lo que ha sido sorprendente es tu progresión en montaña. - Sí, el día de Pau se subía primero el Aubisque e hice la ascensión con la cabeza ya que había mucha niebla y no se veía donde acababa. Cedí un poco de tiempo para no asfixiarme y en el descenso empalmé. En Luz Ardiden me encontré con fuerzas y decidí atacar hasta donde aguantase. Al final me salió bien. - ¿Cómo viste a Knickman, te pareció un líder fácil de batir? - Se le veía un poco inexperto ya que era su primer gran compromiso, salía a por todas y estaba claro que pagaría ese desgaste. Me sorprendió que cediese en unas etapas que no tenían mayor dificultad.


- Habiendo corrido en los dos Tour, ¿qué conclusiones sacarías? - En el Tour del Porvenir hay más pelea porque compiten amateurs y cada cual va a hacer su pinito; en el Tour grande se hace una labor de equipo a favor de un líder determinado. Además en el Porvenir había 23 equipos de 6 corredores lo que hace que la gente ataque más y se controle menos. La carrera está más abierta a las escapadas y a que se hagan grandes diferencias. - Tras los elogios quizá sea tiempo de abrir un paréntesis de reflexión y pensar en lo que nos deparará el futuro. - Esta victoria me hace ser más optimista ya que he demostrado que puedo luchar por una vuelta grande. Esto te pone a un cierto nivel y hace que tengas que esforzarte por mantenerlo. ¿La Vuelta a España, mi objetivo del 87? No lo sé, todavía no he hablado con mis directores, pero sí me gustaría aunque soy consciente de que con 22 años es pronto para pelear por una Vuelta a España. Por el momento lo que más me va son las vueltas pequeñas y clásicas. - Sin duda la del 86 está siendo tu mejor temporada: ganaste en Murcia, cumpliste tu objetivo en el Tour y diste fe de un progreso constante. - Si, comencé muy bien en la Ruta del Sol y en la Comunidad Murciana. En la Vuelta a España tuve catarro y fallé un poco a mitad de temporada. En mis dos años de profesional voy subiendo peldaños y no me quedo estancado. - Eres un atleta completo, desde muy joven practicabas varios deportes y casi sin quererlo te entró el gusanillo de la bicicleta. Con tu victoria en el Campeonato de España de aficionados dabas una pista sobre tu auténtica valía. - Con el Campeonato de España, que no me esperaba, empecé a darme cuenta de que tenía algo que hacer en el ciclismo. Seguí


adelante y ya ves, ahora he ganado un Tour del Porvenir, aunque otros años hemos andado cerca, sin ir más lejos hace dos con Gastón y Carlos Hernández.

¿UN GRAN CLASICÓMANO?

Mikel Induráin posee esa presencia de los grandes rodadores, de los contrarrelojistas capaces de mover desarrollos que causan miedo en el


común de los mortales. Quizá por ahí deban ir los tiros de su futuro como ciclista, olvidándose un poco de las grandes pruebas por etapas que tan buena prensa tienen en nuestros lares dedicándose a un campo que parece estarle reservado: las clásicas. - ¿No te seduce el foguearte en pruebas como Paris-Roubaix o LiejaBastogne-Lieja? - Ya me gustaría, así te codeas con otros corredores y participas en otro tipo de pruebas, pero hay que ver cómo planteas la temporada porque también me gustaría estar en vueltas como la Ruta del Sol, Murcia o País Vasco. Para las vueltas grandes debes tener muy claro lo que quieres y prepararte específicamente. - Si te decía lo de las clásicas era porque en la actualidad la prensa extranjera habla de tres españoles capaces de ganar una de estas pruebas: Gastón, Cabestany y tú. ¿Será el exponente del nuevo corredor español? - Hasta ahora, para poder confeccionar los calendarios, nos hemos fijado sólo en las vueltas grandes. Si le unes que el calendario español está bastante cargado pues ahí tienes la causa de que no participemos en las clásicas. Tienes razón cuando dices que por mi constitución me irían bien. Son carreras muy duras, no para escaladores como la Vuelta a España, sino más cuestión de fuerza y punta de velocidad. Para mi constituye un reto ver cómo me desenvuelvo en ellas. El reto está lanzado: contrarrelojista, rodador o clasicómano, un abanico de posibilidades se abre ante él. El porvenir estuvo en sus manos y lo agarró con fuerza, pero esto no es el final, más bien un peldaño en donde apoyarse y tomar aliento para seguir subiendo. La respuesta de aquí a unos años.


Miguel induráin  
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