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CONSUELITO Edgar Awad Virviescas Llano Lindo - Yopal Casanare

Capítulo I Chiquinquira, (Pueblo Boyacense en Colombia), el 25 de junio de 1936, a las tres de la tarde en la casa de don José Roberto Virviescas Rodríguez, (Un Santandereano de Puente Nacional), todos desesperados en la casa de la finca, murmuraban llamen la comadrona, calienten agua, traigan sábanas blancas, las tijeras, alcohol, ollas, está por llegar el niño. Rápido que venga la partera, don Roberto en la sala caminaba de un lado a otro, las manos le sudaban, el general Heliodoro Vargas lo calmaba, “tranquilo todo saldrá bien, mi hija es fuerte”, por fin llego la partera, la señora María Pinto, una mujer blanca, ojos azules, robusta algo chaparrita de cómo uno con cincuenta de estatura, (madrina de muchos críos de la región) , entro en la habitación, donde estaba recostada en un sillón, doña Carmen Vargas Tolosa, con su mano se sobaba la barrigota, acompañada de su madre, la señora Carmen Tolosa una dama de origen español muy elegante de rasgos finos, nariz delgada y respingada, piel muy blanca hermosa, doña Carmen algo desesperada por los dolores de parto decía “se viene, se viene”. La partera empieza palpando la dilatación afirma ya es hora, “puje

Carmencita” y muerda esta toalla que esta enrollada, afuera en la sala se escuchan los gemidos, a los quince minutos se escucha el llanto de un bebe, Al rato, se abre la puerta contigua a la sala, María la partera, mira a los dos hombres y les dice con voz feliz, “todo salió bien es una primorosa niña”. En el jardín los copitos de las flores abrieron los capullos con sus mejores colores, la alegría invadió el pueblo, llego una niña, afuera de la casa todos los trabajadores de la finca de don Heliodoro, celebran tomando chicha. Don Heliodoro es el hombre más feliz del mundo, Don Roberto con incredulidad mira a la trigueña bebe, por último la alza y con amor paterno le besa en la frente y le llama Consuelito.


Capítulo II

Capítulo III

Consuelito de niña fue un poco libre o lo que podríamos llamar rebelde, de nadie se dejaba, era de un genio indomable, irreverente, sacaba la mano y dando una cachetada, se hacía respetar, pero ella de corazón grande, tierno, detallista, muy amorosa, un contraste con su manera de ser, era, chistosa se ría del que a hacer diario, siempre adorando a su ascendiente el General Heliodoro Vargas, Lo admiraba por la sombra y silueta de ser general de la guerra de los mil días y su bella y suave manera de tratarla, como una gran señorita súper consentida, con miles de detalles todos los días le agasajaba, como lo que solemos dar los abuelos, con ese infinito amor desbordado, repartimos a nuestros con sanguíneos, creyendo que el tiempo se nos acaba, tratando de dejar buen recuerdo y desesperadamente nos extra limitamos dando lo que nos queda de esta vida, “EL AMOR ALCAUETA DE ABUELOS”.

El abuelo de Consuelo, Heliodoro Vargas, hombre alto, acuerpado, de cómo uno con noventa metros de estatura, piel blanca, rasgos latinos, nariz delgada, pero grande, cabello liso, plateado o algo cenizo, mirada sincera, penetrante, de hablar franco, pensamiento libre y amplio, persona de campo sana sin malicia, ni mañas, siempre con sombrero de ala corta, combatió en la guerra de los mil días, lo cual le dejo la mención Universal de General, que él supo lucir por toda su vida con gallardía, su alma caritativa, alta amabilidad y gran corazón, recuerdo que en su casa, cada quince días, la gente hacían filas reclamando sus mercadito productos de la finca del General, que regalaba a los pocos pobres del pueblo. TODO EL PUEBLO LE CONOCIA Y LE QUERIAN. Algo que trato de imitar, pero no es fácil, y es sencillo, “la clave es dar amor”, “Cueste Lo Que Cueste”, “Sabes es barato”. Nunca olvido el comedor en casa del general era en mármol una mesa larga de doce puestos con cubiertos de plata y en ellos incrustados adornos en oro y la vajilla de porcelana Inglesa con diamantes embutidos en la cerámica, nunca más volví a ver un comedor tan elegante. Cuando visito el pueblo, hoy ciudad, veo con nostalgia en la plaza principal, la casa del abuelo de Consuelito él General Heliodoro Vargas y la de don José Roberto Virviescas Rodríguez y me vienen los recuerdos de esas bellas épocas que ella y doña Carmen Vargas de Virviescas, me narraban, sus maravillosas anécdotas del pueblo, tierra de la virgen de Chiquinquira y los escarabajos colombianos en ciclismo, tierrita linda de Colombiana Boyacá.


Capítulo IV La Finca “La Rosita”, lugar que millones de veces hablaba Consuelito, en la entrada a la hacienda, había un arco imponente de rosas rojas tupidamente aglomeradas dando la bienvenida, el camino de la entrada era un corredor escoltado por miles de rosas amarillas, al final se chocaba con una casa grande de campo, con varios Balcones, ventanas y puertas rojas, todas las paredes pintadas de blanco reluciente, color celestial, vivienda rodeada de varias docenas de Rosas rojas, a los lados dos árboles que le guindaban lasos para columpiarse y mecerse los jóvenes, los animales de la hacienda eran, cuatro vacas y un toro, dos perros, veinticinco gallinas y unos tres caballos de paso fino, todos con sus respectivos nombres cariñosos, bautizados tercamente por los niños, recuerdo a Doly una vaca vieja, que doña Carmen compro en una feria, no se dio cuenta de sus cachos viejos y recortados y la faltaban de algunos dientes, “que falla” dijo Don José Roberto Virviescas Rodríguez, pese a la edad de la bestia era magnifica animal lechera, a don José Roberto nunca le faltaron sus caballos de raza, su gran afición, los pelaos molestaban y jugaban con la vaca Doly y con su andar pesado y lento ni bolas les paraba, en esa finca se crio Consuelito con sus otros tres hermanos, el primero Roberto, el tercero su hermana Clemencia y el cuba Jairo, ella era la segunda de entre sus entrañables y eternos hermanos.

Capítulo V El padre de Consuelito, era el telegrafista de Chiquinquira pequeña población del departamento de Boyacá en la espectacular Colombia, finquero y ferretero, se destacaba por frases cortas y muy significativas, el trabajo en el telegrafió lo destacado elocuente en aquella época y él un filipichín todo engreído, de tendencia liberal extremista muy apasionado en una población netamente conservadora, para los Mil novecientos treinta era acentuado en Colombia el bipartidismo entre liberales y conservadores y un odio muy insondable entre ellos, la mamá de ella, una señora hermosa echada pa lante, en la finca toda una experta en las labores de campo y de temperamento fuerte para lidiar con los peones en las siembra y recolección de cultivos, magnifica jinete, montaba los trote rones erguida, experta en el ordeño, nadie le podía cañar en el oficio, mientras José Roberto un curtido en el tele grafismo. Para Mil novecientos cuarenta, florecían como una familia típica Colombiana, Consuelito algo irreverente y altanera, no la aguantaron y le mandaron, por ello interna a un colegio de las religiosas, allí pagaría las que debía y lo que no debía, monjas de mierda la pellizcaban retorciéndole la piel en los bracitos, con las uñas afiladas las reverendas insatisfechas, traumadas y masoquistas gozaban sus puniciones contra esas pequeñas criaturas. Otras preladas eran como lesbianas, nada le cambio, su carácter firme, no permitió que le amansaran ni la desviaran, al revés me contaba de maldades o pilatunas que les hacía a esas diablas refugiadas en una Biblia en Latín, que solo si acaso, ellas medio entendían. En uno de los sótanos de uno de los edificios de su encuartela miento me conto a ver visto centenares de osamentas de fetos y de bebes recién nacidos.


Lo bueno de la estadía en ese infierno, fue que aprendió a tejer, ella nunca paro de tejer, tejía con diferentes puntadas, recuerdo que me hablaba de punto cruz, era muy feliz comprando revistas sobre el tema, siento melancolía recuerdo verla armando carpetas, escarpines, chalecos, bolsos de una hermosura sin igual, el prodigio de esas manos poderosas, valía oro, como te adoro Consuelito.

Capítulo VI Para Consuelito era una felicidad muy inmensa que ese maravilloso abuelo la visitara cada quince días al convento, Papá Heliodoro, le llevaba mecato, que enseguida devoraba la niña con mucha alegría y noticias de la familia y tal cual chisme del pueblo, en ocasiones le contaba al abuelo, las barbaridades de las mojigatas madres abadesas, él se enfurecía las regañaba, ellas solo bajaban la cabeza, él se iba furioso; don José Roberto y Carmencita le escuchaban desahogarse y después de un par de años, la liberaron del internado. Mientras su Hermano Roberto estudiaba en los mejores colegios con la protección de José Roberto su padre, que le alcahueteaba todos sus berrinches por ser blanco y tener ojos claros era la adoración de sus padres, su madre confiaba en el muchacho por ser el mayor, despilfarrador y amante a la cerveza, vulgar, con ínfulas de ser de buena familia, Clemencia era una niña muy tranquila a pesar de los feos que le hacia su hermana Consuelito, quien le decía que ella era adoptada, le daba pellizcos, de los que aprendió en el internado con las superioras, pero Clemencia noble nunca dejo de querer a su hermana, al revés cada día como que le quería más y le compartía sus cositas de niña, que noble con un enorme amor por todos durante toda su vida, Jairo en cambio aislado en su mundo de literatura, ciencia y marañando por aprender y leer todo libro que pudiera, era un niño con defecto en una pierna más corta que la otra, pero eso no era impedimento a que desarrollara su genial inteligencia, y corriera por ilustrarse, sus papás no se daban cuenta de la calidad de hijo que tenían, trabajo, con tesón y con un don, se formaba como periodista, locutor y magnánimo ser humano.


Capítulo VII Consuelito llega a los doce años, viene el horrible nueve de abril de 1948, en aquellos días vivían en una casa amplia con dos patios en la plaza de Chiquinquira, su padre era el dueño de una ferretería y tenían la finca La Rosita para el recreo familiar y cultivos de flores y la casa en la plaza, realmente vivían perfectamente bien, pero llegaron las horas y días del terror y de mucho dolor, con la muerte de Jorge Eliecer Gaitán el gran caudillo su muerte causo él Bogotazo y degenero en una violencia en todo el país patrocinada y promovida por la iglesia católica desde los pulpitos apoyando a los Conservadores, recuerdo a un sacerdote en la homilía impulsando a que había que pavimentar las calles con los cadáveres de los Cachiporros Liberales, nos contó Poncho Vargas el primo de Consuelito, hijo de Alfonso Vargas Tolosa, que él trabajaba de recaudador de impuestos, vivió todo ese pánico en Bogotá ese terrorífico momento, en que se escribió la historia de Colombia con tinta de sangre de sus hijos liberales cachiporros, El 8 de abril de 1948, después de defender hasta bien entrada la noche al teniente Jesús María Cortés en los tribunales, Gaitán descanso algunas horas después salió al mediodía del viernes 9, en compañía de varios amigos desde el Edificio Agustín Nieto (donde el ilustre abogado y político tenía su oficina) para almorzar en el Hotel Continental pendiente de varias reuniones que tendría ese día. Un hombre, Juan Roa Sierra, lo aguardaba en la entrada del edificio y disparó en su contra con un revólver, causándole heridas mortales. Gaitán fue trasladado a la Clínica Central, allí falleció a las 2:05 de la tarde. El asesinato evoco en una violenta reacción popular y represión gubernamental conocida como El Bogotazo que destruyó

1425 edificaciones del centro de Bogotá y otros lugares. Los muertos los amontonaban con retro excavadoras, que luego eran amontonados y botados en fosas comunes, nunca se contabilizo la cantidad de muertos, con cifras reales. La violencia por el magnicidio no se concentró solo en la capital, también en ciudades cercanas a Bogotá como Zipaquirá. Los municipios y regiones gaitanistas reaccionaron en igual o mayor proporción y en casos como Barrancabermeja, Boyacá, los Santanderes la situación se extendió por más de un mes. En la agenda de Gaitán, para la tarde del día de su asesinato, tenía fijadas reuniones, entre otras, con el entonces joven líder estudiantil cubano Fidel Castro y con el político venezolano Rómulo Betancourt. El padre de Consuelito, en el rebullicio de esos días largos inmensamente largos, muy doloridos y trágicos para Colombia y el mundo, anima a sus copartidarios a matar a un conservador que asustado pasaba por la plaza de Chiquiquira. En esos días todo estaba mal muy mal entre liberales y conservadores se mataban, se saqueaban, violaban muchachas, los niños y bebes los mataban por ser hijos de liberales, los bebes los lanzaban al aire y al caer los ensartaban en el cuchillo que tenía las bayonetas o fusiles que portaban los policías o soldados (Conservadores, los pájaros, Chulavitas), la violencia era el pan diario, esa época que se llamó sencillamente “LA VIOLENCIA”. El señor padre de Consuelito, estuvo preso un corto tiempo, mientras él era retenido, hombres a caballos enmascarados, les saquearon y prendieron fuego a la ferretería, quemaron la finca la


Rosita y fueron a casa de Consuelito a matar a todos los hijos de don José Roberto, el veterano abuelo Heliodoro y su Hijo Alfonso Vargas Tolosa (Dirigentes Conservadores del pueblo), los defendieron con los argumentos de ser familiares, para ese tiempo llovía granizo de sangre, vi gente morir cuenta Consuelito, los ríos eran de color rojo purpura pura sangre, todo estaba teñido de rojo de sangre de muerte, hasta las pilas bautismales lucían el rojo mortal machadas para toda la eternidad por patrocinar crímenes de lesa humanidad, muchas veces la chusma buscaba a la familia de Consuelito para asesinarlos y robarles lo poco que les quedaba, por algún tiempo don Heliodoro les dio hospedaje, perdimos todo, me conto Consuelito con lágrimas en los ojos, cuando hablábamos de ello se entristecía mucho, La chusma respetaban a Alfonso Vargas Tolosa como dirigente conservador, pero no faltaban los indios atravesados que algún daño les provocasen.

Capítulo VIII Consuelito y su familia, salieron huyendo para Santander a pie escondiéndose entre la maleza, durmiendo debajo de los puentes, comiendo las hiervas y frutos, siempre ocultándose, por los senderos o trochas sin que las personas o maleantes, de la chusma revoltosa, pájaros (Policías) los Chulavitas los vieran: Por muchos días caminaron, por fin llegaron a Puente Nacional, Santander, como mendigos, unos con los zapatos rotos, todos harapientos, oliendo inmundo, llegaron a casa de una hermana de don José Roberto, les recibieron a las malas, pero que caray muchos trabajos habían sufrido, las malas maneras de los familiares no importaba, realmente en los exilios se pasa muchos trabajos y las humillaciones no se le paran bolas, son muchos sentimientos y dolores que se soportan. Consuelito siempre me conto su historia con mucha notoriedad y miles de detalles, muchas veces le salían alguna lágrimas, por horas y horas con unas tazas de tinto y fumando, en la sala de su casa, me narraba su vida, recordando la violencia y sus miles atrocidades, hoy pienso que sabía que yo narraría su vida con mis gazapos, aprendiendo a escribir. Después de reunir dinero con colecta familiar y mal vendiendo por medio de amigos algunas propiedades en Chiquinquira, La familia arriba a Bogotá en los años cincuenta. Allí sus padres fundan un hotel llamado Hotel de la 15 ubicado entre las carreras 10ª y 9ª con 15 en San Victorino pleno centro de la capital Colombiana por varios años funciono el gran hospedaje, Allí ya eran unos jóvenes todos los hermanos y Jairo un muchacho haciendo sus escándalos de narraciones como de locutor, jugando a que narraba las vueltas de


Colombia, por los corredores de la casona, Clemita trabajaba en Industrias Philips, allí a don José Roberto le dio cáncer de estómago, Consuelito ya una señorita con mucho esmero le atendió vehementemente con el sempiterno amor de hija, en el hotel siempre se hospedaba un joven periodista Llamado Fernando Antonio Awad Blanco quien daba sus primeros pininos en el periodismo, era un joven intelectual de delicados modales y a don José Roberto le encantaba dialogar del país y política con don Fernando Awad ambos liberales, Don José Roberto muy sabiamente le presento a su hija, ambos jóvenes se enamoraron un noviazgo de esa época solo de miradera, con visitas en presencia de toda la familia hasta el perro quien gruñía si intentaba tocar la mano, ahí Consuelito que bellos tiempos, don Fernando casi siempre con un radio en su cuarto todo el tiempo escuchando la radio para estar al tanto del acontecer mundial o con el periódico al tanto del acontecer diario en el mundo.

Capítulo IX Don José Roberto y Doña Carmen Elisa Vargas Tolosa pronto armaron fiesta y Consuelito se casó con don Fernando Awad Blanco un matrimonio de mucha gala que salió hasta en la revista Cromos como la fiesta del año muy lujosa y con miles de invitados, de diferentes partes de Colombia y extranjero llegaron los familiares, amigos y se generaron nobles amistades, una bella y sólida familia, ella lucio un traje blanco perla de varios metros de encaje con una cola larga por varios metros con el agüero que la familia sea muy numerosa, muy nutrida y para una extraordinaria descendencia, él muy elegante vestido de negro con finas líneas delgadas blancas verticales, camisa blanca como la nieve, corbata de seda Italiana y los dos linda pareja ambos asustados en la iglesia, él de 23 y Consuelito de 17 años, un 26 de enero de 1957 unieron sus vidas por siempre. La luna de miel, en febrero de 1957, la fueron a pasar a Barranquilla zona norte y costera de la extraordinaria Colombia, Consuelito de costumbres y educación delicada, fina y cachaca, le asombro eh impacto profundamente como su cuñada Mary Awad de Flores y otras señoras vecinas, tomaban cerveza a pico de botella sin vaso y fumando en la calle o en la terraza de la casa, total otra cultura diferente a la de Consuelito, pero le fascino he impacto Barranquilla su olor a mar, esa sal que pica levemente la lengua al estar allí, la rica amistad de la gente sincera expresiva y jovial, la alegría, la forma de cómo hablan de rápido los costeños, la cultura de la música Vallenata, su arquitectura Siro Libanesa y Judía, los carnavales toda su vida los gozo vivió, parrandeo siempre acompañada de su familia y esposo o el Gato como solía llamar a su compañero, siempre se


comprendieron mucho, se miraban y se entendían lo que pensaban, muchas veces ella fue su bastión y soporte en las aventuras de ese Gran Periodista, que desde niño soñaba con ser escribidor de noticias en algún periódico y gran hablador y criticador de los errores de los politiqueros en cualquier emisora de radio, y sí su soporte y empujadora fue su esposa ellos compartían ideas las hablaban pulían y él las publicaba, para los primeros años de vida matrimonial Ferna trabajo muy duro en Bogotá logro conseguir un dinero y publico un periódico llamado Gaceta Popular, ellos dos con muchos sacrificios iniciaban una aventura fantástica y enriquecedora llamada Periodismo. Si los dos no solo los unía una bendición matrimonial, sino el amor por la libertad, justicia y equidad que da la comunicación social innata, eran un equipo y esas ganas infinitas por escribir que siempre tenía don Fernando Antonio Awad Blanco, recuerdo que ella me contaba que en los años sesenta, él con las manos sucias de tinta del mimeógrafo donde imprimía sus notas le era difícil lavarse las manos y quitarse las manchas del colorante negro, en la sala del apartamento pequeño donde vivían, colgaban en cuerdas horizontales y apretadas por ganchos para ropa recién lavada, ubicaba las hojas del pasquín recién impreso para que se secara la tinta, que luego como revista informativa repartían los dos, por la zonas del barrio la Soledad y centro de Bogotá, con algunos artículos, notas políticas y alguna publicidad que mantenía la labor, nunca entendí porque ferna se untaba de tinta las mangas de la camisa si las imprimía vestido de camiseta esqueleto o porque duraba buen rato escribiendo a máquina y ella leía atenta y daba su opinión acertada como su toque final y él volvía a la máquina y con solo los dos dedos índices chuzaba la máquina a gran velocidad para estampar sus imágenes por medio de letras a blanco y negro, con palabras maravillosas describía ideas para mejorar administraciones

públicas o narrar situaciones del común de una manera magistral y a mil colores en su mundo fantástico contaba sus relatos embrujando al lector, Al terminar el día se daban un abrazo y beso por la victoria obtenida ese día.


Capítulo X Don Fernando Awad Blanco, Periodista Autodidacta, genio intuitivo en el ramo de reportero, brillante por sus improvisaciones frente a un actualizado, habla de cualquier tema como todo un experto, leyendo los diarios o libros que cayeran en sus manos y escuchando radio noticieros, se mantenía en forma actualizado. Nacido en Ocaña (Norte de Santander) un 17 de abril de 1934 en el hogar conformado por Solángel Blanco Saldaña y el comerciante Sirio Libanés Nazario Amin Awad Galed, de cuya unión nacieron; Amín, Ana María, Mary, Fanny, Fernando y Rafael. Cuando apenas contaba con 7 años de edad, Fernando quedo huérfano de madre y su hermana Mary que ya estaba casada con Carlos Florez Gelves (Gerente Banco Caja Agraria), se tomaron la responsabilidad de terminar de criar los dos hermanos menores Fernando y Rafael, pues Don Nazario estaba dedicado al comercio de telas estampadas y atender la única farmacia existente en el municipio de Ocaña, cuando Fernando llega a los 15 años, Roberto Rochel, famoso abogado penalista de Ocaña en ese tiempo y esposo de Ana María su hermana lo nombra secretario de la oficina del ilustre licenciado, donde se hace un experto en la máquina de escribir y maestro en minutas, demandas y más menesteres de esa profesión, su hermana experta en locución le inculca el amor a los micrófonos y la radio y hace sus primeros pininos en la emisora de Ocaña, cosas que en el futuro le serían de vital importancia en su profesión de periodista política y radial, eso me recuerda un dicho verídico, (Cuando naces para policía del cielo te caen los bolillos). Fernando desde muy pequeño en su afán de salir adelante, pese a haber estudiado hasta tercero de primaria debido a la difícil situación

por la que atravesaban, él en cierta ocasión me conto que en el colegio escribía en hojas de cuaderno las noticias del colegio y las repartía entre compañeros y profesores, pocos años después se dedicó a la lectura de literaturas y temas de actualidad, llamando su atención en especial los temas relacionados con la Política Colombiana. Siendo muy joven en Barranquilla, crean con su hermano Rafael su primer negocio como microempresario, (muy prospero por cierto), una microempresa de Bolis sellados, (jugos aguados fríos embolsados), algo innovador para la época, los cuales distribuyen en un carruajes y les deja muy buenos dividendos que por sus razones propias de la edad, no aprovechan y malgastan los recursos en mujeres y trago, no obstante adelantan él estudios de veterinaria y zootecnia en Bogotá, a la vez estudios de periodismo por correspondencia y su hermano Rafael se preparó en odontología por correspondencia en un institutos de los Estados Unidos, de uno de esos avisos que anunciaban en el periódico en esos tiempos, estudios por correspondencia, eran las primeras entidades que preparaban profesionales y técnicos, sumamente eficientes, con ética y honestidad.


Capítulo XI Don Nazario un señor, caballero en toda extensión de la palabra, de cómo uno sesenta cinco de estatura, con prominente nariz, típica de un hombre del medio Oriente, de tez trigueño, de hablar enredado entre Árabe y Español, pero un sabueso para el comercio, entre los negocios que dirigió, una farmacia le dio fama, por todos esos municipios alrededor en Ocaña una población de la fastuosa Colombiana, en un departamento llamado Norte de Santander, por allá en los años 1927, él en los ratos libres hablaba siempre muy amigablemente con algunos vecinos, clientes y entre ellos un paralitico, que todos los días llegaba en su vieja y destartalada silla de ruedas a pasar el rato, y darle una mano, limpiando los medicamentos, pues las calles eran destapadas y polvorientas, ellos también jugaban varias partidas de ajedrez, pasión del joven abuelo, quien era un gran maestro del juego ciencia, sabes difícil ganarle, hablaban mucho con él amigo, entre diálogos y charlas, como farmaceuta descubrió que el discapacitado lo que le aquejaba era una enfermedad venérea por sus aventuras de juventud donde las agraciadas prostitutas de la capital, convenció al paciente de un tratamiento con penicilina, que él abuelo de dadiva regalo de corazón, y en pocos meses con sus cuidados y algunas terapias logro que caminara, fue el chisme del departamento “el invalido de Ocaña se levantó y camino”, claro que fue gran noticia revoló en todo el pueblo, la gente de diferentes provincias cercanas y lejanas le amaban, admiraban y acudían a su establecimiento con una fe total y esperanza milagrosa, a pesar de todo nada es perfecto, el joven abuelo le apasionaban los juegos de cartas se jugó en las noches hasta amanecer muchas partidas y muchísimas apuestas gano y en otras perdió muchísimo dinero y dólares, por ello Consuelito y Ferna

siempre en casa a sus hijos se les prohibió el juego de cartas y menos apostando dinero, ella decía ustedes llevan ese gen interno por las apuestas, los enloquece, todos los turcos lo tienen, él quedo muy temprano viudo, la abuela Sol Ángel Blanco Saldaña murió jovencita a causa de una patada de un caballo que le afecto órganos internos y en pocos días se fue apagando la luz de la felicidad de don Nazarío. Nunca más se volvió a casarse, De los hijos que tuvo, dos trabajaron en la radio, Ana María primera mujer locutora en la primorosa Colombia en una emisora de Ocaña la tierra de la cebolla y mujeres muy hermosas, que hablan con un cantaíto fastuoso y son piroperas; Fernando periodista político muy experimentado de pluma exquisita en Barranquilla la arenosa, la puerta de oro de Colombia, ciudad del departamento del Atlántico, al norte de Latino América, Fernando desarrollo toda su vida profesional genial mente y siempre lucho desde sus noticieros y columnas de prensa por una mejor ciudad y país.


Capítulo XII Para el año 1957 prorrumpe su primer hijo Edgar, “el confidente de Consuelito y primer ingeniero y electrónico de la familia”, pero para entonces a Ferna le gustaba el trago y eso les acarrea roces económicos, sentimentales, celos y terminan separándose por cinco años, durante esta ruptura, Ferna se establece en Santa Marta he incursiona como periodista deportivo en la radio, una gran experiencia que lo esculpe con mejores habilidades y mañas en la narración en vivo y en directo por medio de transmisiones radiales en los partidos de futbol, También trabaja en un banco llega a ser subgerente, pero el llamado interno al periodismo, lo impulsa a renunciar a ese empleo y allí en la soledad, se inspira y escribe sus primeros cuentos basados en algunas entrevistas y buenas historias que en su mente se entretejen, Consuelito se establece en casa de sus madre en Bogotá, en el hotel de la 15 y como secretaría trabaja en oficina de un Abogado, él licenciado en Leyes señor Hugo Pérez, a los cinco años vuelven, tienen su segundo hijo, una niña grácil, la que bautizan y le dan por nombre, Marcela son los tiempos vividos en el barrio la Soledad en Bogotá donde él incursiona con más fuerza con su Gaceta Popular y por su periódico llega a ser concejal de Bogotá, por el partido liberal liderado por el candidato a la presidencia señor Carlos Lleras Restrepo, su buen amigo, para esa época todo marcha a las mil maravillas se cultivan los primeros éxitos. Él obtiene varios diplomas por estudios y conferencias donde asiste y es en ocasiones como maestro de ceremonias, presentador o conferencista, lo que le da garras para ser una fiera en el dominio del micrófono y la improvisación en lo que siempre fue un gran maestro envidiable, para mí modestia aparte, uno de los mejores improvisando ante un público en Colombia, Consuelito cuando lo

veía en tarima, o escuchaba en la radio o leía en la prensa, su rostros resplandecía de amor, júbilo y orgullo pues era para ella su triunfo, en él veía su obra hecha realidad, ambos desde jóvenes se apuntalaron, se repujaron mutuamente para ser uno solo y compartir el mismo deleite por las letras, locución, sabes siempre soñaban con una casa donde residieran sus hijos y siempre recibir a sus leales amigos y clan, con múltiple cordialidad y un buen almuerzo como una buena frijolada con garra o sopa de Guandol y alguna partida de domino y una botella de whisky, (Sabes si es real que la mujer hace al hombre brillante).


Capítulo XIII

hogar, ni la ropa del Bebe dejaron, una morada salada, desde entonces ellos profesaron mucha Fe y respecto por Dios y Jesús.

Haciendo recordación a incontables apuntes que me narro Consuelito, en un albur me dijo, “hay sitios donde son de mala suerte”, me conto que cuando vivieron en el del barrio Restrepo en Bogotá, en una mansión con funestas energías algo muy insólito, en ese lugar les fue muy mal, la suerte se olvidó de ellos durante siete años, Ferna perdió un talismán de la suerte que una gitana le había rezado y vendido, para la buena suerte, contra envidias, poderes malignos, (años después, Ferna me advertía, nunca uses esas cosas), un día los vi a ellos en ese hogar, los dos recogiendo las colillas del piso para fumar porque no tenían ni para comprar un cigarro, ni nada, se estaban muriendo de hambre, la única comida de sal que probaban era el maíz pira o comida que la tía Fany que vivía a media cuadra les traía con mucho cariño, me contaba que allí en esa vivienda, fue donde velaron al abuelo don Nazario, él abuelo quería mucho a Ferna pues era uno de sus hijos menores, él durante muchos años estudio el 5 y 6 juego de carrera de caballos, muy popular en esa época, se ingenió un método matemático para ganar el juego de apuestas, cuando supo de la mala suerte de Ferna, viajo a Bogotá con su tesoro una libreta de forro gris en cuero, en su interior inscripciones en árabe y español, con varias fórmulas matemáticas para calcular el ganador, que solo él lograba entender. Al llegar a Bogotá en el aeropuerto, la presión por la altura de la ciudad, le elevaron la tensión al viejo, su vida a los pocos días llego a su fin, en el hospital del Seguro Social de la 26 con 30, para terminar cuando les iba a nacer su tercer hijo Nazario Fernando, mientras Consuelito estaba en obras de parto, los niños en casa de la abuela mamá Carmen quien esos días los cuidaba y Ferna iniciaba su trabajo en Radio Nueva Granada, los ladrones les despojaron de todo lo del

Sabes don Nazario era un señor bonachón extraordinariamente bueno, hablaba con la lengua enredada, por no hablar bien el español, Consuelito me hablaba mucho del veterano anciano y de sus miles de leyendas y ocupaciones era un gran comerciante, el no trabajaba ponía la plata a sudar por él, llega a Colombia desembarcándose en Puerto Colombia con dos primos desde el Líbano por allá del Medio Oriente en 1920, donde les hablaron que Colombia era la tierra linda, les dijeron vayan a la linda Colombia, allí se cultiva de todo, hay millares de frutas que ni nos imaginamos, son frutos deliciosos, para el comercio es un país fabuloso, su gente muy amable, buenos amigos, serviciales. Un Sirio Libanes les enseño el escreen para imprimir y pintar dibujos en las telas, otro les insinuó como chivear whisky por ron y como embasarlo, otro los preparo en panadería árabe y otros artes, entre varios amigos paisanos les reunieron dinero para el viaje y los embarcaron en un buque rumbo América del sur. En esos tiempo las telas eran de un solo tono, él con los primos llegaron a Ocaña a conquistar el mundo y buscar la buena fortuna con sus ímpetus de juventud, formación emprendedora y aventureros sin el más mínimo miedo en invertir para laborar, allí en Ocaña compraban las telas baratas les imprimían adornos por método escreen o rodillos estampadores o enormes sellos de madera que ellos mismos se inventaron en máximo secreto timbraban. Salían a venderlas casa por casa ganando buenas utilidades del más de doscientos por ciento, con el tiempo obtuvieron grandes almacenes textiles, luego buscaron nuevos negocios más rentables donde se mataran menos, montaban panaderías de pan árabe y panecillos de sabores fermentados, (comercios con


impecables amabilidad, valor agregado), hoy muy famosos y especiales de Ocaña. Otras artimañas y negocios legales, pero todos los sábados en las noches se reunían y reúnen por la noche a jugar cartas y tomarse unos whiskys y fraguar nuevos negocios, relajándose de las largas jornadas de labor, jamás esos amigos se pelearon, ni pelean por una apuesta, nunca se presentó, ni se presenta trampas a pesar de ser infinidad de apuestas muy valiosas.

Capítulo XIV Caminados los siete años de blanco y negro de penurias, Dios los compensa con bendiciones por siempre, Ferna se va volviendo conocido en la ramo periodístico político en la capital y en país es cada día más conocido por su destreza radial y notas, con sus comentarios de tinte correctivo en la administración pública y luchando por un gobierno mejor, la fortuna les sonríe, con un trabajo bien remunerado, administrando una estación de gasolina “La 15”, me sorprendí un día encontré en su mesita de noche una libreta en el interior del librillo en las hojas anotaciones de ejercicios de suma, resta que Consuelito le enseñaba y corregía, pues para el oficio de administrador era importante eso, jamás lo vi estudiando, pero la evidencia así dejo su huella y ella me ratifico, como él solo estudio hasta tercero y ni lo termino por razones económicas y familiares, para mucha gente en la vida es más importante sumar y restar, que leer y así tienen plata, nunca leerán un libro o periódico, pero trabajan como bestias saben sacar cuentas y amontonar dinero, pero de cultura pocón pocón, siempre serán burros con plata, solo saben producir capitales y nunca gozan la vida. Para entonces Ferna combinaba su tiempo entre la estación de gasolina y radio Nueva Granada, aportaba sus notas para el noticiero de la emisora, comenzó la amistad con políticos y dirigentes importantes e influyentes del país Colombiano, sus amigos eran ni más ni menos que el presidente de Colombia, varios senadores, representantes a la cámara, concejales y colegas quienes lo saludaban con efusividad, nunca cambio su forma de ser, con simple naturalidad, recuerdo un día fue al palacio presidencial, a visitar y entrevistar al presidente de la república Carlos Lleras, cuando salió


del palacio, muy elegante, luciendo orgulloso, yo salía del colegio, le vi y seguí se dirigía a tomar bus, le llame y tomamos tinto en una cafetería de esas cercanas a la Plaza de Bolívar, en tono bromista me dijo “vengo de tomar tinto con el doctor Carlos Lleras”, le dije en broma “Jajajajajajajaja no te creo” y reímos un ratico, con una sensación a victoria que con nuestra mirada brillante compartimos, y fuimos a casa, me pasmo la sencillez y humildad, nunca le gusto tener auto, se sacrificaba para que sus hijos y esposa no les faltase nada, y su pasión comprar libros de literatura, que siempre nos compartía.

Capítulo XV Consuelito y don Nazario, toman confianza en Barranquilla en año de 1957, en plena luna de miel, ella y abuelo se fundieron en un amor como padre e hija, en ningún lapso de tiempo riñeron, él le dio exhortaciones formándola mujer, compañera y madre, le fue entallando, para que fuera la señora de su amado hijo para siempre, les indico lo importante que era leer y que en casa sobraran los libros de todos los temas, él sentía orgullo por la carrera de su hijo, un auto didacta y soñaba que eso mismo transmitieron a sus nietos, él suegro hablaba de Ferna como si fuese un artista internacional, la educación de suegro era Libanesa muy diferente a la Colombiana, el mundo del medio Oriente se rige por normas morales estrictas y costumbres diferentes con influencias musulmanes, judías y cristianas, polo opuesto a las chichamericana, la religión del abuelo era la Maronita, que es la misma religión católica pero donde los sacerdotes se pueden casar, para forman una familia ejemplar y el matrimonio de un sacerdote Maronita y su esposa e hijos son gran ejemplo para la sociedad. La religión Católica para penetrar a los países árabes, lo hace suave, no era posible allí sacerdotes solteros o monjas solteronas, allí es común que él tiene modos tiene cuatro o cinco esposas, un Imán o un Khalifa, tiene su hogar o hogares, entonces un sacerdote célibe, era mal visto y en un territorio tan rico en petróleo y otras riquezas, Roma no perdería esa fracción del mundo y instituyeron la rama de la religión maronita, aun hoy mantienen casi en secreto o reserva sin publicidad esa corriente religiosa. Qué ironía los católicos entran al medio oriente callados cambian sus normas para ser aceptados, mientras en América irrumpieron a la fuerza imponiendo su poderío, amenazando con sus armas, mañas y horrores en la conquista, destruyendo las culturas y costumbres


nativas, como olvidar la época de la cruzas, mujeres que quemaron vivas en hogueras acusadas de herejes o brujas y menos puedo olvidar que Hitler era Católico y le bendecían sus armas, campos de concentración, cámaras de gases. Cosas que don Nazarío recalcaba y abominaba. Consuelito y don Nazario, toman confianza en Barranquilla en año de 1957, en plena luna de miel, ella y abuelo se fundieron en un amor como padre e hija, en ningún lapso de tiempo riñeron, él le dio exhortaciones formándola mujer, compañera y madre, le fue entallando, para que fuera la señora de su amado hijo para siempre, les indico lo importante que era leer y que en casa sobraran los libros de todos los temas, él sentía orgullo por la carrera de su hijo, un auto didacta y soñaba que eso mismo transmitieron a sus nietos, él suegro hablaba de Ferna como si fuese un artista internacional, la educación de suegro era Libanesa muy diferente a la Colombiana, el mundo del medio Oriente se rige por normas morales estrictas y costumbres diferentes con influencias musulmanes, judías y cristianas, polo opuesto a las chichamericana, la religión del abuelo era la Maronita, que es la misma religión católica pero donde los sacerdotes se pueden casar, para forman una familia ejemplar y el matrimonio de un sacerdote Maronita y su esposa e hijos son gran ejemplo para la sociedad. La religión Católica para penetrar a los países árabes, lo hace suave, no era posible allí sacerdotes solteros o monjas solteronas, allí es común que él tiene modos tiene cuatro o cinco esposas, un Imán o un Khalifa, tiene su hogar o hogares, entonces un sacerdote célibe, era mal visto y en un territorio tan rico en petróleo y otras riquezas, Roma no perdería esa fracción del mundo y instituyeron la rama de la religión maronita, aun hoy mantienen casi en secreto o reserva sin publicidad esa corriente religiosa. Qué ironía

los católicos entran al medio oriente callados cambian sus normas para ser aceptados, mientras en América irrumpieron a la fuerza imponiendo su poderío, amenazando con sus armas, mañas y horrores en la conquista, destruyendo las culturas y costumbres nativas, como olvidar la época de la cruzas, mujeres que quemaron vivas en hogueras acusadas de herejes o brujas y menos puedo olvidar que Hitler era Católico y le bendecían sus armas, campos de concentración, cámaras de gases. Cosas que don Nazarío recalcaba y abominaba.


Capítulo XVI Consuelito en sus estudios de secundaria fue una estudiante normal, era de las pocas y contadas mujeres que terminaban bachillerato donde les enseñaban a coser, tejer, bordar y a cocinar y el resto de materias normales eran de menos interés, para aquellos tiempos a ellas se le negaba la entrada a la universidad, se consideraba que solo servía para el hogar, no tenían derechos civiles, ni siquiera una cedula, por ello algunas mujeres luchaban por esos derechos, destacándose entre varias damas Doña María Susana Awad de Ojeda, prima de Fernando Awad Blanco, ella fue una de las principales promotoras del voto femenino en Colombia. En diciembre de 1957 la mujer por primera vez acude a las urnas, en el primer plebiscito en Colombia, mientras por esos tiempos en Ocaña, la matrona Doña Susana María, mujer nacida en Río de Oro, Norte de Santander, el 25 de diciembre de 1919, en el seno de una familia de comerciantes y docentes. Su padre Don Elias José Awad Aboenk, primo de don Nazario Awad, era un libanés que vendía telas y abarrotes en Aguachica y exportaba café, quina y tagua hacia Europa. Doña María Susana a medida que fue creciendo aprendió a tejer y montó su propia modistería en la que cosían cinco mujeres (con telas de su padre), que ganaban un porcentaje por cada venta. El lugar era muy cotizado por las señoras de Ocaña, pues ellas se reunían no solo a comprar la ropa, sino también a discutir sobre temas sociales y políticos, Susana, quien trataba de cambiar la mentalidad de ellas frente a las represiones sociales que sufría las damas en esa época. La llegada de Jorge Eliécer Gaitán a Ocaña, en 1947, marcó el inicio

de su vida política, al formar el Grupo Regional Femenino, para darle la bienvenida al líder político. Después de la muerte de Gaitán, Doña Susana y su esposo Pedro Julio Ojeda crearon un grupo para mantener la comunicación de la dirigencia liberal del departamento, en cabeza de Virgilio Barco y los directores del periódico La Opinión, quienes se encontraban en Cúcuta y recibían orientación desde Bogotá. Cuenta Doña María Susana Awad de Ojeda, en plena violencia, “Me llegaban mensajes de Virgilio y debía transportarlos en los senos hasta llegar donde mis compañeros liberales para darles a conocer las indicaciones que mandaban desde Bogotá”. Estos personajes políticos junto a las noticias de los movimientos feministas (donde participaba María Currea y otras líderes), que luchaban por el voto femenino en el mundo, impulsaron a Susana a promoverlo en Colombia. “Mi madre siempre ha tenido una orientación liberal que la ha llevado a luchar por los derechos de las mujeres”, dijo David Ojeda Awad, hijo de Susana Awad. Fue así que, el 1 de diciembre de 1957, 300 mujeres participaron por primera vez en el plebiscito que buscaba aprobar las reformas a la constitución hechas por la Asamblea Constituyente de 1954, donde se le daba a la mujer el derecho a votar. En un camión cebollero, que le prestaron unos hombres a la Señora Susana, bajó a las veredas cercanas de Capitán Largo, Chapinero y las Rojas. Comenta Doña Susana María, “Lo más emocionante fue ver cómo las mujeres sacaban su dedo untando con la tinta roja”, expresó con felicidad. En esa época las mujeres se identificaban con la partida de bautizo o de „oídas‟, es decir, porque alguien las conocía”.


Su grano de arena aseguro que las mujeres se manifestaran a través del sufragio, ella se dedicó a la política “era miembro en secreto del partido liberal, cosa peligrosa llevando los papelitos con razones de los amigos liberales entre el brasier”. La actividad política de esta líder ocañera hizo que el 17 de octubre de 1961 fuera nombrada como alcaldesa de Ocaña, por el gobernador de Norte de Santander Eduardo Cote Lamus, convirtiéndose en la primera alcaldesa de Colombia. Con una sensación de miedo y arrojo, lo dudo un poco, dijo ella, “Me escogió porque sabía que quería ayudar a la mujer para que saliera del hogar y se hiciera notar”. Quien se preocupó por el desarrollo de la provincia, se inquietó por la alimentación de la niñez y mejoramiento de las escuelas, entre tantas otras obras que realizo en la alcaldía. Continuó su carrera política al desempeñarse como Concejal de Ocaña, entre 1964 - 1969, fecha en la que falleció su esposo y decidió irse a vivir a Bogotá donde estudiaban sus hijos. En 1974 quedó a cargo de la dirección de la Casa Quinta de Bolívar, tras la toma del M-19, que se llevó la espada del libertador. Desde ese entonces se convirtió en miembro de la Sociedad Bolivariana de Colombia, pues durante 18 años que estuvo en la Quinta, se enamoró de la acciones del Libertador, de quien habla magistralmente de su vida y obra una de las personas que más conoce al Libertador y su amante Manuelita. Actualmente, Susana, tiene 98 años. Se dedica a tejer ropa para un costurero en el que llevan mudas a madres de escasos recursos del barrio Prado Veraniego en Suba. A su vez, le gusta sentarse por horas a leer libros de historia en su biblioteca para hacer memoria del país y conocer quiénes fueron los grandes líderes liberales.

En el 2012 publicó un libro a sus 93 años, María Susana Awad de Ojeda publicó el libro „La pluma viva de María Susana – Manuela Saenz 200 años de olvido‟, con el fin de recordar el papel que tuvo esta mujer en la época de la Independencia. “Manuelita, como la llamo, es una mujer de admirar por sus grandes principios libertarios”, aseveró María Susana Awad. Este texto lo realizó porque se dio cuenta que Manuela ha estado en el anonimato por muchos años, y quiere que esta „heroína‟ vuelva a ser nombrada por sus acciones como precursora del feminismo en América Latina. Para mi otra heroína es Doña María Susana Awad de Ojeda, por su temple, tenacidad, inteligencia y una sencillez extrema, habla muy suave y cariñosa, es una madre y gran miembro de familia, me quedo corto en sus atributos ejemplares.


Capítulo XVII Consuelito siempre me relataba maravillas de toda la familia, y más cuando se trataba de princesas sobre salientes como Doña María Susana Awad de Ojeda, Ana María Awad de Rochel, Fany Awad de Revelo, Mary Awad de Flores, Doña Carmen Vargas de Virviescas, Clemencia Virviescas de Camelo (La Gata su hermana), y muchas más. Para ella ese “DE” lo odiaba decía “Yo no soy de nadie”. Admiraba a las mujeres por osadías para su tiempo, Doña María Susana Awad de Ojeda lucho por la igualdad y derecho al voto de la mujer en un tiempo sectario y en medio de reyertas por dos colores el Rojo y el Azul pugna ticos, y Ana María con su táctica, la primera mujer locutora del país, en la emisora Ecos de Ocaña, hermana de Don Fernando Awad Blanco. Ella muy sutil en sus comentarios radiales animaba a las señoras liberarse de ese yugo político machista que el sistema retrogrado instituía erróneamente, también fue la primera docente en educación física y gimnasia en Colombia, la primera profesora de educación física y gimnasia nombrada oficialmente por el Ministerio de Educación Nacional según el Decreto No. 465 del 25 de septiembre de 1945. Ana María esposa del Abogado Penalista Roberto Rochell de ese matrimonio nacieron cuatro hijos, Roberto, Solangel, Mario, Henry y Luís Enrrique, Don Roberto, en los estrados judiciales se presentaba en temple, medio ebrio, en ese estado, se acordaba de los artículos legales y Leyes con pelos, señales y comas, era en ese estado un libro penal muy actualizado, fue muy admirado y odiado por los ganadores y perdedores, Consuelito me contaba de varios atentados que le hicieron sin éxito sus contrarios, en una ocasión un hombre se subió al tejado de la casa ya en alto de la casa de palma,

se cayó como coco, lesionándose gravemente, en muchas ocasiones le intentaron hacer encerronas pero Don Roberto Rochell era muy afortunado, nunca lograron hacerle daño, amaso gran fortuna y llego a ser el dueño de una de las fincas más grandes de la zona y caserones en la ciudad de Ocaña, que luego heredaría su hijo Mario Rochell Awad, Abogado y Médico Veterinario. Don Roberto Rochell me instruyo, siempre da la cara, nunca las escondas, en una ocasión nos encontramos con la guerrilla del ELN, me impresione, y él muy tranquilamente se fue presentando “Mucho gusto Roberto Rochell Abogado”, los hombres quedaron impresionados y más bien nos informaron que hacían en la zona, Jajajaja que astucia de Don Roberto Rochell. Para los meses espinosos de Colombia por la muerte del Caudillo, La tía Ana María se lucia en los micrófonos radiales, en su programa radial mandaba frases con recados claves para las provincias vecinas en el sector liberal, La tía Ana María era una Dama alta larga delgada y muy bella en lo físico lo mismo internamente, de modales finos en su hablar suave y sincero, en su casa se vivía y respiraba cultura y ciencia que era lo estudiaban los prodigiosos e inteligentes hijos. Recuerdo tristemente que partió para la eternidad en los años 70 víctima de un cáncer que en poco tiempo terminó su vida.


Capítulo XVIII Durante el gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla se produjeron numerosos disturbios, reprimidos con aspereza, se cerraron periódicos, creció la deuda, aumentó la pudrición política y se realizaron importantes obras públicas y se modernizaron las comunicaciones, de cuba los asesoran para montar la televisora. para 1956 llegan a la casa de doña Carmen madre de Consuelito la televisión blanco y negro es un aparato en una caja grande de madera bastante radiante muy vistosa, los importaban desde Holanda de marca Philips, con una pantalla mediana, era una ventana mágica se veía las personas en el otro lado del vidrio, seres bonitos hablándonos, creíamos que estaban escondidas por dentro y que nos veían y nos hablaban, muchas veces Jairo hermano de Consuelito miraba por detrás de la máquina buscando los enanitos mágicos que nos distraían, el equipo se compró a crédito por medio del banco agrario, para ese tiempo llega los autos Volskwagen escarabajo traídos de Alemania, decía el pueblo, que era un carro mi pequeño para señoritas y solo costaba $3.000 pesos, luego llega otro invento el teléfono un aparato negro con el cual pidiendo a una operadora que nos comunicara con quien queríamos charlar en minutos estábamos conectados, la persona que más hablaba por esa caja rara era la hermana de Consuelito, Clemencia que cariñosamente le llamaban la Gata sobre nombre que su novio le apodo, ellos siempre hablando por esa bocina de pasta negra, era ni más ni menos que Eduardo Camelo Vargas primo hermano y novio de ella, buen familiar. Él 22 de noviembre de 1957 nace Edgar de Jesús Awad Virviescas, su mejor tío era Eduardo Camelo Vargas, y sus tíos maternos

Roberto y Jairo, él antes de ser novio de la Gata, había sido novio de Consuelito, él quería arraigarse más en la familia, él vivía en el norte de Bogotá en la 70 con avenida Caracas, sector exclusivo para esa entonces y aun ahora. Cuando fueron novios con Consuelito para ella era muy chistoso, él con su mejor amigo un mono blanco como copo de nieve algo rosado tenue, ella decía “que el niño amigo de Eduardo era un el desteñido”, se peleaban por el amor a ella, se daban duro y en sus adentros era feliz viendo pelearse por ella, y siempre le ganaba Eduardo a Jhon, su mejor amigo gringo que siempre se acompañaron, él le enseño a Eduardo a hablar Inglés, que fue su mejor profesión, como intérprete y traductor simultaneo, vendedor, él recorrió toda América con una empresa de libros donde él era su mejor representante, y siempre le regalo a Edgar los mejores libros de historia y electrónica. Para Eduardo la computación era un juego dominaba el lenguaje Cobol y se daba el gusto de pintar rostros imprimiéndolos por medio de computadoras IBM, el primero en Colombia haciendo este arte, Ellos sus mejores tíos formaron un hogar bonito, con sus altibajos pero quien no los tiene, para ellos Edgar era un hijo más. Cuando los tíos estaban de novios le llevaban y rompía por accidente los vasos o losa de los restaurantes y Eduardo con gusto paternal, page, Consuelito se moría de la vergüenza, pero a ellos no les importaba, reían de sus pilatunas y durante sus primeros cinco años él Papá andaba en Santa Marta, buscando fortuna y fama en el periodismo y pasando algunos trabajos, Eduardo fue su primer padre, hoy quisiera Edgar Awad Virviescas, decirle en su cara TE AMO PAPÁ, si siempre conto con dos padres y tres madres, que más adelante les contare.


Capítulo XIX 1959, Clemencia (La Gata), ingresa a trabajar en Industrias Philips en Bogotá, en el cargo de ensambladora de radios y llego a ser supervisora, conocedora de principios básicos de electrónica de tubos al vacio y sistemas de soldadura a gran escala industrial, en la empresa, asciende posiciones rápidamente. Mientras Eduardo su novio presta servicio militar en el glorioso ejército nacional de Colombia, en los desfiles del 20 de julio le vi, destacarse al llevar la delantera con el bastón de mando, dándole vueltas de un lado al otro, luego lo tiraba a lo alto donde el palo daba vueltas y lo recibía en la mano con guante blanco, todos los marchantes daban pasos elegantes, estirando las piernas rígidas hacia adelante y al son de ritmos marciales retumbaban los tambores mayores y las marimbas sonaban armoniosas como campanillas, marcando el son militar, pasaban todos miembros de la banda de guerra, con sus mejores trajes de gala, sacando pecho mostrando muy brillantes y multicolores sus condecoraciones, que enorgullecen al desfilanté, mirar tanto valor humano y despampanantes vehículos con ostentaciones para la guerra, en el cielo sonaban truenos y relámpagos eran aviones en el aire haciendo piruetas, dejando largas líneas de nubes amarillas, para engrandecer el desfile. Que vanagloria el tío en el desfile y la Gata muy feliz por mirar a su amado uniformado guiando el pelotón. Al salir del servicio militar Eduardo Camelo Vargas, le propone matrimonio, los padres de él se oponen Antonio Camelo e Inés Vargas (hermana de Doña Carmen madre de Consuelito), no les

gusta, la apresurada idea, a la mamá de la Gata no le molestas, entonces ellos dos urgidos por esos deseos apasionados impacientados por el amor, toman la determinación a escondidas con pocos amigos en una iglesia se casan, es un escándalo y chismoteo entre el pequeño círculo de amigos. Para esos años, a Eduardo los padres le niegan apoyo, mas sin embargo consigue trabajo en lo que más le gusta y como experimentado en computadores IBM en leguaje Cobol y Fortran y muy conocedor de diagramas flujo para crear programas, trabaja en una compañía donde sus destrezas y manejo perfecto del inglés le abren las puertas al mundo de los computadores, la empresa lo dota con un vehículo campero Jeep Willis rojo descapotado, me encantaba montar y pasear con la brisa chocando él rostro y despeinándonos, con una sensación increíble de libertad y velocidad me contaba Consuelito. Su matrimonio brilla con esplendor y les regalan su primer hijo Eduardo de Jesús, el acontecimiento del nacimiento de la criatura, hace que Eduardo se enloquezca llamando a todas las amistades y contando tuve un hijo, tuve un hijo, Ferna riendo le dijo por teléfono, “Clemencia dio a luz un niño, tu eres padre”. Eduardo Junior un niño inquieto, consentido y destructor, todo lo que tocaba lo dañaba o desarmaba, Edgar es desplazado por el niño, sin embargo lo cautivo como su primer primo hermano, aunque muchos juguetes le destruyo él diablillo. Para mamá Carmen la abuela él es su segundo nieto es regocijante ver su prolongación existencial en esos dos nietos, Edgar y Eduardo, los quiso con todas las fuerzas del alma, a más no poder.


En 1962 aparece Don Fernando Awad Blanco ya como periodista consagrado, para Edgar es un choque nunca lo había visto, le quita el amor de su madre y sus llamados de atención son de mucha molestia, con el tiempo lo entiende y acepta todo, pero aparece una niña divina y blanca, Marcela su hermana, él se siente mal, por esa bebe de ojos azules y él un negrito maluco, que con la diferencia de edad de 5 años no se entienden, él niño pierde kínder como tres veces, su padre aburrido un día le dice a Consuelito pongámoslo en un colegio Bilingüe, será que no entiende el español, él pelao se pone de ruana el colegio, le robaba las onces a los compañeros como era más grande le tenían miedo, a los que se le sublevaban les golpeaba duro, los recreos tocaba velozmente el piano a escondidas y eso enfurecía a las profesoras, señoras mal humoradas, las loncheras donde se llevaban las onces los niños eran metálicas todas pintadas de gris, él chino marrano, se las quitaba, y las tiraba a la casa en los patios vecinos, algo peligroso que golpeara a alguien, era un terremoto, muy necio, al terminar, clases a Consuelito le tenían la lista de daños y quejas, ella les afirmaba que lo reprendería, en el camino a casa ella le decía esas viejas te tienen rabia y de ahí no pasaba, el último día de ese año escolar a los mejores alumnos los invitaron a pasar a la tarima por sus medallas y diplomas de honor, delante de todo él colegio a él lo llamaron y le dieron un llavero rojo, por ser el peor estudiante, sabes le sirvió mucho esa lección, desde entonces fue un buen estudiante y no les volvió hacer saboteo, ni maltratos a sus compañeros. En esos años Ferna le habla a Consuelito de política y de su periódico Gaceta Popular, le leía sus columnas sus noticias, creo que abominaba a Gustavo Rojas Pinilla por ser de ultraderecha

representaba la bota militar, pero en cambio el presidente Alberto Lleras Camargo un simple bachiller, buen lector, un intelectual y estadista considerado entre tres los hombres más intelectuales del planeta en ese tiempo, que honor para la bella Colombia, el país que pario dos de los mejores políticos por centenares de años Gaitán y Lleras, y ejercicio en compañía de los más grandes hombres y gobernantes en una era de oro. Fidel Castro libera a cuba del dictador Fulgencio Batista, para él reinar como supuesto presidente y dictador, mientras en Estados Unidos un hombre John Fitzgerald Kennedy plantea y crea la alianza para el progreso para las Américas, odia a los comunistas y bloquea a Cuba, en Colombia se forman grupos guerrilleros. Son muchos sucesos entre 1948 y 1963 que marcarían al mundo y a Colombia.


Capítulo XX Consuelito apodaba risueñamente a Ferna “El Gato”, creo que por sus agilidades, mañas, peripecias, andanzas y cacería de bellas damas y el trago, se la pasaba de pica flor, más cuando andaba copetón, sumamente borrachín, lo que les causo muchos problemas de pareja. En los años 64 nació el tercer hijo, en la mala situación, pues les robaron todos su bienes, cuando vivieron en el barrio Restrepo en la casa salada, fueron meses difíciles para la familia, acostumbrados a muchas comodidades, más Consuelito como un roble aguantaba, no desfallecía ante la adversidad; Sacaba mucha paciencia para soportar y alcanzar la felicidad para su hogar; siendo hija de padres muy pudientes, acostumbrada a tener servicio doméstico, ella no tiraba la toalla. Vivía para sus hijos, como la más bella madre y consagrada. Recuerdo que Consuelito en una tabla que quito de su cama clavaba tres puntillas en rededor de una lata, en la hojalata echaba alcohol, lo encendía y las tres puntillas eran el apoyo para la olla que era un tarro grande de galletas saltinas de Noel, en ese recipiente preparaba sopa que sería nuestro único alimento del día, no había para más. Ferna movía cielo tierra para salir de la crisis, pero cuando estas de malas, es de malas, es cuando conoces tus verdaderos amigos. Por influencia de su amigo y cuñado Carlos Flores que gran tío, esposo de Mary Awad y recomendado por Carlos Lleras, Ferna es nombrado Administrador de la finca La Giralda en Sabanalarga municipio del Atlántico, donde les daban de todo, Ferna nunca en su vida había tenido tan buen sueldo.

Fue un cambio rotundo de la ciudad de Bogotá a el campo, Ferna joven manejando muchas obligaciones y bastante dinero, para insumos y nómina de empleados en la hacienda ganadera, combina licor, dinero y mujeres; a los tres años tiene un descuadre de plata descomunal y se pierde, El Doctor Arias dueño de “La Giralda”, permita a Consuelito vivir unos meses mientras busca donde correr con sus tres hijos. Al mes aparece Roberto el hermano de ella, mandado por un ángel, Doña Carmen Vargas viuda de Virviescas, la mamá, ella corrió con todos los gastos de traslado a la capital donde en su casa “El Hotel de la 15”, los recibió con los brazos abiertos.


Capítulo XXI A los pocos días de andar por Bogotá, Consuelito y los chiquillos en casa de Doña Carmen, Ferna llamó por teléfono, hablaron mucho tiempo, ella lo recrimino con varios y validos argumentos en tonos altos, lloraba sin parar, después de miles de explicaciones que le dijo Ferna, se fue tranquilizando, al rato fue pasando la bocina negra del aparato telefónico, a los hijos para que le oyeran y hablaran con su padre, él se comprometió a mandar una mensualidad, para el sostenimiento de los niños, prometió que cuando estuviese estable económicamente mandaría por todos para reanudar el hogar juntos. Doña Carmen guardaba silencio. En días siguientes, Ferna contacta al Doctor Arias dueño de la hacienda, le explico que se emborracho y le robaron la plata de la nómina, se comprometió a devolver el dinero en seis partidas mensuales, cosas que pudo cumplir gracias a que en Ciénaga Magdalena, conoce a Porthos Campos Pineda y Aníbal Consuegra Escorcía, y los tres crean el primer noticiero radial de ese municipio, también fue para aquel tiempo redactor en radio revista deporte al día. El noticiero fue un éxito, y buena escuela donde Aníbal le enseña algunos secretos de redacción, la magia para que un texto sea fantástico y mostrativo como una foto o video por medio de sencillas palabras, que embrujen al lector, u oyente radial. (Sabes escribir para la radio o un papel es solo por palabra, verbo, donde se tiene que meter a la imaginación del lector u oyente para mostrarle los hechos, paisajes, colores solo con palabras y

enamorarlo, alegrarlo, entristecerlo o ponerle bravo. Lo más fácil es cuando sale de adentro del alma con amor). Gracias a su profesión logra salir avante del mal suceso, (Como siempre me enseño, “Da la cara y todo se arregla”), desde entonces se dedicaría por siempre al periodismo, las 24 horas, siempre tras la chiva noticiosa para ser el primero en darla a conocer. Echo que lo hace conocido en la costa Atlántica y él director y locutor famoso Marcos Perez lo incorpora a su nómina de periodistas para su noticiero, Radio Periódico Informando, en Barranquilla, donde trabajaban, Cristian Perez Labrador, Manuel Badran, Aníbal Consuegra Escorsia, Fernando Awad Blanco y tantos otros que se me olvidan y pido disculpas por falta de memoria. Un cuerpo de periodistas geniales, curtidos en el ramo y formaron un radio noticiero que hizo historia en su época. Muchas veces estuve en su escritorio frente a esa máquina de escribir Olivetti, pero sabes me daba miedo oprimir una tecla, era una sala de redacción sencilla pero con un poder, que yo desconocía, desde allí se enjuiciaba a gobernantes, a los falencias en la ciudad, errores de ministros y otros tantos importantes poderes. Hoy daría lo que fuera por estar en los concejos de redacción que dirigía Ferna, escuchar el ametralladeo de las máquinas con sus linotipos formando noticias para el noticiero, el bullicio de los teléfonos y las risas y carcajadas cuando pescaban la información del día, que deleite, Fernando Antonio Awad Blanco.


Capítulo XXII La separación tardo tres prologados años, durante ese tiempo Consuelito trabajo en un almacén de artículos de marroquinería de propiedad de un Señor José Rincón, el establecimiento ubicado en San Victorino en la carrera 10ª con 12ª, pleno corazón de Bogotá, se ganaba un mínimo, pero con una compañera se ingeniaron un método para ganar extras sin desvalijar el negocio, (la chispa colombiana). Los cinturones y billeteras finas empacados en cajas bien presentadas de muy buena presentación, los clientes compraban los objetos y dejaban las cajas, ellas las guardaban, a otros clientes le vendían los menos finos empacados en esas cajas a buen precio y les quedaban sus utilidades para el diario en la casa, las dos cuidaban los estuches como oro y en varias ocasiones los volvían a usar con los incautos; el trabajo era largo como 11 horas al día de domingo a domingo, pero así con su trabajo Consuelito sacaba adelante sus tres hijos, Edgar, Marcela y Nazario Fernando. Un día el jefe por una garantía de un comprador, se dio cuenta de la viveza de las jóvenes, más no le dio importancia, él sabía de la situación de sus trabajadoras y lo único que les dijo “eso me gusta su emprendimiento las felicito, no hay problema mientras no me roben”, desde entonces ellas adoraban el local y a su buen jefe, le trabajan con lealtad y gratitud. Mamá Carmen y Clemencia la Gata, cuidaban los niños, el único que estudiaba era Edgar que cursaba primero de primaria, en un colegio humilde, pero con una profesora (nacida en Pasto departamento de

Nariño al sur de Colombia), súper inteligente le impartía clases a tres cursos al mismo tiempo a 1º, 2º y 3º de primaria, en un curso dictaba clase 15 minutos les dejaba tareas en ese salón, luego en el otro lo mismo y así en el tercero, sus hijos de 17 años dictaban clases en otros cursos de 4º y 5º de primaria, el colegito funcionaba muy bien, en el Edgar curso 1º, 2º y 3º la profe Beatriz era magnifica pedagoga y gran ser humano cariñosa con todos. El tío Jairo le revisaba las tareas de Edgar, era rudo para formarlo como buen estudiante, para esos días Jairo Virviescas Vargas, viajo al Caquetá como principiante reportero en un periódico y emisora local, fueron sus primeros pininos en el Periodismo durando algo más de cuatro años donde se enfilo hacia la comunicación política. Edgar aprovecha el trasteo de él para robarle un libro titulado “LAS MIL Y UNA NOCHE”, obra que él a escondidas degustaría con un placer por los orígenes de su abuelo. Recuerdo que vivían en la avenida Caracas con 19 en el barrio Santa Fe de Bogotá en un apartamento grande en un tercer piso, habitaban Eduardo, La Gata su esposa, Eduardo Junior, Jairo, Mamá Carmen, Consuelito con sus tres niños y dos inquilinos más. Todos joviales y sin envidias se compartía todo con mucha hermandad, el único que gozaba de tener auto era Eduardo Camelo quien siempre andaba en el automóvil de su padre, era un Pontiac Blanco con negro de los modelos 60 buen carro en el paseaban mucho a diversos parques, disfrutaban de ese cariño paterno y colosal del tío Eduardo, en las fiestas él animaba con su ritmo y chistes de buen gusto y siempre pendiente que no les faltara nada a los niños, todos los días con detalles a todos los chiquitines los consentía.


El único televisor en ese apartamento era el de mamá Carmen un tv blanco y negro Philips a tubos que se demoraba diez minutos en encender y nadie lo podía tocar solo mamá Carmen, era la máxima diversión solo funcionaba la televisión de 6 pm a 11 pm, después de las 9 pm no se podíamos ver televisión porque era para adultos la programación, y eso se respetaba.

Capítulo XXIII Algunos domingos cuando Consuelito descansaba del trabajo, ese día salían de paseo de olla, toda la familia, apenas salía él sol, nunca entiendo como todos entraban en el Pontiac de los años 60, blanco con negro, de Eduardo, toman rumbo al norte de la ciudad, a Chía exactamente, arribaban a donde Magola, un establecimiento muy famoso en las afueras de la capital Colombiana, allí degustaban masato de arroz con unas deliciosas almojábanas, manjar para chuparse los dedos, repetían varias veces las viandas. Los niños jugaban en el parque del negocio, siendo las 11 am, se dirigían a buscar un campo o potrero donde alistar todos los menajes para el almuerzo de olla, los pelaos retozaban en el campo, después del almuerzo, ocurría lo mejor, un momento mágico, Eduardo sacaba del baúl del auto, un aeromodelo de avión a escala, que semanas antes con la paciencia de un artesano, en su cuarto de estudio, (una habitación llena de afiches de aviones y otros prototipos colgados debajo del cielo raso y numerosos libros en la biblioteca), había ensamblado con planos, listones delgados de balso, que al terminar el fuselaje del prototipo forraba en papel, le pegaba calcomanías para asemejar a los verdaderos. Colocaba en el suelo la mini aeronave y los niños asombrados miraban la maravilla, los visitantes al terreno, maravillados le preguntaban sobre el hobby, les daba respuesta sus preguntas, él porcedía mientras tanto, preparaba un químico mezclando el contenido de tres franquitos, el olor era fuerte como de trementina, esa preparación formaba el combustible del modelo de avioncillo.


Eduardo le echaba el líquido al motor de la aeronave, giraba la hélice y arrancaba el aparatico carreteando por la improvisada pista a los pocos metros tomaba vuelo, daba varias vueltas en el cielo, cuando se le acaba el combustible planeando aterrizaba al azar, en muchas ocasiones bien en otras se estropeaba, dependía del viento, los obstáculos y la suerte, el tío Eduardo lo tomaba con delicadeza y lo guardaba en el baúl del coche. La Gata encantada le daba un abrazo y beso de felicitaciones. Él tío había asistido a una academia militar de aviación pero por problemas en un oído nunca pudo pilotear, su sueño se frustro, pero el gusto lo compaginaba con los modelillos voladores. Siempre quedaba registro de los paseos, él tío con su cámara Olympus fotografiaba los instantes de alegría de la reunión, son muchísimos recuerdos guardados en el álbum de la familia Camelo Virviescas. Nunca podía faltar los cigarros Malboro, y la botella de aguardiente en las parrandas y jolgorios, que Eduardo y la Gata a la bebida le daban un tratamiento secreto para que supiera mejor, consistía de traspasarla de la botella a uno de licorera ya curado para mejorar el anisado, luego lo guardaban en el congelador por dos horas, le quedaba muy bueno el licor, recuerdo que una ocasión de los festines en casa, él tío de puso mucho volumen al amplificador un Fisher y desencono los parlantes, lo mando refaccionar y cuando la Gata su esposa estaba bien prendida por las copas le decía “súbale el volumen, que si se dañan yo los pago”.

Capítulo XXIV Doña Carmen madre de Consuelito, nacida el veintiuno de enero de mil novecientos catorce en Chiquinquira en el departamento de Boyacá en Colombia. De niña fue criada como una reina consentida con todos los gustos, con docenas de vestidos en encajes ingleses, de volantona a los quince años, súper bellísima, su mejor época primaveral, se asomaba al balcón de su habitación en un segundo piso en la plaza del pueblo, para que los muchachos la vieran, ella les sonreía y era muerta de la alegría volviéndolos locos, muchos le regalaban chocolates, flores, perfumes y miles de detalles para ganar el corazón de tan primorosa joven. Como a los diecisiete años, desde el balcón conoció a Don José Roberto un muchacho divinamente bien vestido siempre él se destacaba por su elegancia, se en noviarón a escondidas, pues como Carmencita era tan joven, no era la edad apropiada para un noviazgo. A los pocos meses deciden casarse a escondidas en la misa de nueve de la noche, llegado el día, trata de salir de su casa a escondidas pero su padre le impide salir, en esa hora no salían solas las jóvenes, se frustra el primer intento, ella y don José Roberto acuerdan otro día para el matrimonio, se comunicaban por medio de papelitos que una empleada de servicio de la casa les servía de celestina, con la complacencia del sacerdote de la iglesia del pueblo, en el segundo intento Papá Heliodoro le impide su escapada, en los días siguientes Don Helidoro en un dialogo, acorrala al clérigo y él le confiesa la intensiones de los muchachos, en unos de los siguientes días Carmencita intenta salir a escondidas pero esta vez Don Heliodoro y


Doña Carmen madre de Carmencita, le dicen te vas a casar, nosotros te llevamos al altar, le acompañan y desde ese momento son amigos forzados de Don José Roberto. Su padre Don Heliodoro, le enseño a tener un corazón grande lleno de amor y tranquilidad, que su casa fuese como una embajada llena de cariño para visitantes como también para los moradores y vecinos. Mamá Carmen una matrona de corazón desmedido con duradero amor a todos a su alrededor, cuando ofrecía cariño, lo entregaba todo sin condiciones, una abuela inigualable, como todas las ancianas irreprochables y cariñosas, siempre pendiente de todos sus familiares y amigos, son miles los apuntes de su amor eterno, todos los días al desayunar dejaba boronas de pan, que un plato pequeño blanco de porcelana fina recogía y que luego colocaba en el marco de la ventana de su habitación, para que los pajaritos que todas las mañanas le visitaban, comieran, acto que toda su vida realizo, los veía comer con mucha satisfacción, y contaba historias de sus comensales, los copetones y canarios, les conocía sus vidas e hijos, ellos la premiaban con sus cantos, al pie del ventanal durante todas las mañanas. La época de la violencia la marco después de tenerlo todo quedaron sin nada, muchas veces a su casa llegaban los militares y policías a allanar la casa, ella se queda acostada en su cama y de allí no se movía, revolcaban todo la vivienda no encontraban nada y terminaban despidiéndose con disculpas, ella debajo del colchón de su cama guardaba un revolver, una escopeta, un machete y un

martillo, nunca se los encontraron y si hubiese tenido que usarlos los habría usado sin piedad, para salvaguardar la integridad de sus hijos. Recuerdo que en un viaje en que fue a visitarnos, nos llevó una caja grande como una nevera llena de infinidad de regalos, en su neceser le vi unos binóculos, le dije mamá Carmen me los regalas y con una sonrisa suave como la de la mona lisa y una frase muy querida, me los obsequio, para ella lo importante no era lo material, sino vivir tranquilo en paz, me enseño lo primordial de la vida “es dar felicidad”, me decía “mide la fortuna por el grado de felicidad que tengas”, es claro puedes ser millonario, pero si no tienes felicidad eres el hombre más pobre del mundo, me explico, “puedes ser humilde, pero si eres feliz, serás un hombre más afortunado del universo”. Doña Carmen o Mamá Carmen como le gustaba que le llamasen sus nietos, era una matrona de un metro con sesenta centímetros de estatura, de rostro blanco hermoso, con un lunar de bajo de la nariz del lado izquierdo, marca que le daba una distinción encantadora, algo gordita y con unas piernas perfectas preciosas, nunca se le veía sin maquillaje. Era sumamente vanidosa, al despertarse en la mañana lo primero que hacía era maquillarse, algo que no necesitaba, pero por presunción lo repetía todos los días, con el lápiz labial y unos colorantes en las mejillas y un cepillo para peinarse, siempre lucia jovial y lista para un bello día. Muchas veces con una copa de vino o un whiskey, escuchábamos las canciones de Raphael de España o María Dolores Pradera y bailábamos la casa en el aire de Escalona, ella siempre con una bella sonrisa de entusiasmo. !comme vous maman étrange!


Capítulo XXV Después de tres años finaliza la separación del matrimonio de Consuelito y su esposo, de ahí en adelante solo la muerte los separaría físicamente, pero espiritualmente por siempre unidos. Ferna ya como conocido periodista en la Costa Atlántica, en el radio periódico informando de Marcos Pérez Caicedo y algunas publicaciones en el Espectador. Envío por su familia de la capital, a traerlos a la tierra linda, donde florece la alegría, donde reina el compañerismo y vecindad, la rumba carnavalera y Junior tú papá. Un amigo y gran hermano Delascar Juvinado y su señora Linda Romero de Juvinao, le brindaron la casa para el alberge de la familia para que reiniciaran la vida, hogar que casi partiendo de cero toma el inició de un futuro mejor y seguro, tenían una gran fortuna el amor y la amistad de esa buena familia, un tesoro que solo hoy desde lo lejos de los años aprecio con más gratitud, Delascar, Químico Farmaceuta, Político, concejal y dueño de una droguería en el Paseo de Bolívar, poseedor toda su vida de un jeep Willis rojo que siempre lo llevaba a todas partes, que hasta la muerte lo acompaño en un accidente fatal, Su familia conformada por su esposa, un joven llamado Deslascar que años después se convertiría en médico y dos mujercitas muy guapas. Como por seis meses vivieron en la casa de esa familia, allí vivieron, en la noche de un 20 de julio de 1969, en un televisor a tubos, blanco

y negro, contemplaron la llegada del hombre a la luna. Ese suceso marco la fecha de esa nueva vida en esa familia. Meses después Delascar y Ferna hacen un contrato con un individuo de apellido Camacho, de una vivienda el barrio Los Andes, con el pacto de que por cuotas mensuales se fuese pagando, transaron al calor de unos tragos y no leyeron las estipulaciones del documento en letra menuda y con un veneno en una de las clausulas, decía que si en las cuotas mensuales se atrasa un día pierde el pacto de compraventa y queda solo en arriendo perdiendo todo lo abonado, tramposo y ventajoso el tal Camacho. Por tres años vivieron en esa casa, algo pequeña y caliente no tenía cielo raso, era un hábitat muy sofocante, allí nació su cuarto hijo Nayid. Con el tiempo y escuchando la radio Edgar fue comprendiendo la importancia de su padre que le fue legando sus secretos en medio de sus concejos y largos diálogos, Ferna le mostraba, que era ser liberal y entre los amigos se destacó Carlos Carvajalino, oriundo de Ocaña, fundador y dueño de Avisos Neon Cardosa, Don Carlos de joven por correspondencia aprendió a fabricar los avisos de neón y con mucho esfuerzo comenzó negocio por negocio a venderles avisos, logro formar su empresa. Ellos tres platicaban de sus ideas de avanzada liberal, muchas veces hacían reuniones políticas que triunfalmente llevaron a Delascar al Concejo de Barranquilla, movimiento social y defensor de los problemas de la ciudad, en algunas campañas pavimentaron calles


para obtener el favor de la gente en las urnas, pero se estrellaban con la indiferencia y desagradecimiento de la gente. El Radio Periódico Informando, estaba conformado por un Staff de mucho peso en el periodismo costeño, Marcos Pérez Quintero, Alberto Bassillef, Christian Pérez Labrador, Juan Gossain Abdalah, Marcos Pérez Caicedo, José María Del Castillo, Manuel Baldran y Fernando Awad Blanco. Un noticiero muy escuchado en todo el ámbito de la costa Atlántica, durante muchos años fue famoso y dueño de la máxima sintonía en toda la Costa Atlántica.

Capítulo XXVI Por años Consuelito y ferna sueñan con una casa propia y Dios los premia con una vivienda de dos pisos, con tres habitaciones con closet, baño enchapado, completamente terminada, del Instituto de Crédito Territorial, con cuotas fijas. Sin el maldito UPAC, sistemas de financiación de altos intereses, se puede financiar de esta manera, pero la corrupción hace de este negocio un súper negocio, sumamente rentable, en Colombia es un monopolio los bancos, los dueños se cuentan con los dedos de una mano y se inventan miles de trampas para embaucar los clientes, todo lo cobran, desangran sin piedad, es mejor guardar el dinero en el colchón, que en una entidad de esas, no hay presencia del estado, que proteja al ahorrador. Consuelito escoge la casa una bien situada frente a un parque sin jardín pero con un lote al lado, ella empecinada decía algún día construiremos un apartamento, la cuota inicial eran unos diez mil pesos, Ferna consigue seis mil pesos el faltante lo regalo Mamá Carmen, cuando les entregaron, la alegría de la familia era muy grande, Mamá Carmen y Delascar pendientes que necesitaba la familia, varios amigos les dan en la inauguración regalos para la vivienda y Consuelito y Ferna la llenan de amor y felicidad, los muchachos crecen felices en un mundo de periodismo, libros y buenas reuniones los fines de semana, los domingos llegaba Deslascar con algún detalle y una botella de Chivas o Sello Negro y la Tía Mary con Carlos y Astrid listos para una partida de domino, se divertían a más no poder, el almuerzo frijoles con garra o pata de res, las picadas maíz pira, al finalizar la tarde el ganador alardeando con sus notas de puntajes, esas charlas rodeas de camadería y carcajadas, muchos diálogos sobre el país, que Ferna grababa mentalmente para


su editorial del lunes, eran importantes las opiniones sencillas de la gente fuera del medio periodístico. Por la noche Ferna veía los noticieros de televisión, tomaba notas, antes de dormir escuchaba la radio, en ocasiones llamaba a la emisora, narraba por teléfono noticias de última hora. Siempre pendiente al acontecer diario de un país multi problemático. Ferna trabaja como jefe de redacción en el noticiero de la Voz de la Patria, los presentadores del noticiero, Gustavo Castillo y Venturas Díaz, los dos muy amenamente daban las noticias con buen humor de esa manera innovando captan sintonía por varios años, total eso son los costeños gente bromista, algunas veces se pasan como cuando daban la noticia de la muerte de una persona y decían, “Colgó Los Guayos o Dejo de Bailar la Cumbia”, otra vez dijeron en “Puerto Mocho encontraron el cadáver nadando”, jajaja. Él dueño de la emisora el Señor Basalo un Italiano, una persona muy sencilla le fascinaba caminar de su casa a la emisora, no aceptaba que lo llevaran en auto, decía tengo que hacer ejercicio, una lástima no tuve la oportunidad de conocerle, pero por lo que me han contado todo un señor y uno sus los hijos un buen conocedor de la electrónica, él siempre pendiente al mantenimiento, y el mejor sonido radial de la Voz de la Patria, emisora insigne de las primeras en Colombia, en el siglo XX fueron muchos los principios y modernización del país.

Capítulo XXVII Recuerdo anécdotas de Don Fernando Awad Blanco, bromista de gran humor y buen amigo, una noche por los años setenta Ferna me despertó a eso de las once de la noche, me levanto de la cama y me recalco ven a conocer a Césil Alfonso Pardo Bornachera gran locutor popular, dicharachero y querendón, era un señor gordo bonachón y borrachín, me apuraron, decían, saca la mesa unas sillas, trae hielo, sal, pimienta, limones, salsa de tomate, ginger, la licuadora y Cécil saca de una bolsa de papel una botella de tequila, y mezclo en la licuadora todo los ingredientes, en un recipiente para hielo vertió el jugo, un coctel delicioso, él muy hablador y franco con una gran pansa, trigueño, barranquillero y costeño hasta los tuétanos, contaron infinidad de historias de sus mismos compañeros, tejían cuentos, la pasamos muertos de la risa, él contaba de sus aventuras con amigas, era un poco enamorado, padre de diez hijos, el festín tenía motivo. En días anteriores habían pasado los carnavales y él se perdió de la casa los cuatro días de carnaval, el ultimo día llego a la emisora La Voz de la Patria y le dijo a Ferna, “Que hago, me perdí de la casa los cuatro días de carnaval”, Se sentaron a pensar pero nada se les ocurría, al rato, él sugirió salir a tomar una cerveza al frente de la emisora, duraron como algo más de una hora y Ferna viendo el transmovil de la radiodifusora, le dijo, tengo la solución, hablaron en la emisora y salieron en el camión por los barrios cercanos a la casa del amigo, comenzaron la trasmisión, narrando que habían estado recorriendo todo el departamento los cuatro días de Carnaval y que la experiencia era fabulosa, contaban de los pueblos donde


supuestamente visitaron y como los habían recibido, contaban de los cuatro días que el trabajo había sido arduo y agotador, pero se sentían orgullosos de una misión cumplida, la esposa andaba brava y afanada, las vecinas corrieron, le contaron que estaba de correría por eso se perdió todos esos días, ella pidió dinero prestado los recibió al par de sinvergüenzas con una botella de Whisky y un buen sancocho con pescado, para el esposo trabajador. Jajajajajaja La amistad de ellos dos era a prueba de todo, en una ocasión los dos tenían un programa en la emisora Radio Libertad, las cuñas las conseguían ellos de sus amigos comerciantes quienes a final de mes les cancelaban las cuñas publicitarias, en el tercero o cuarto mes Ferna fue donde sus clientes, pero Césil ya les había cobrado en días anteriores. Ferna le reprocho el acto y el muerto de la risa, le dijo en medio de una carcajada “Fernando me perdonas pero tengo diez Hijos que alimentar”, por una semana se no hablaron, pero el noble corazón de Ferna le disculpo y nunca más se volvieron a pelear. Cécil Alfonso Pardo era experto en vallenato y música antillana, fue muy conocido por expresiones como: “¡Cachegua, ponme el disco que voy de afán!” o las famosas “ampollas de cachofilina para que se le quiten los males”, las popularizó. Durante la mejor época de la radio capitalina Pardo trabajó en Radio Santa Fe. En Barranquilla laboró para La Voz de la Patria, Emisora Atlántico, Radio Aeropuerto, Radio Piloto y Radio Libertad. Cécil falleció un 15 de junio de 2011 por causa de diabetes. Muchas veces me contaron de sus aventuras románticas donde se peleaban las admiradoras, ellas se enamoraban de su voz y en medio de unos buenos embellecedores las conquistaban, en una ocasión

llego Ferna con los interiores al revés y Consuelito le formo la cantaleta y él le afirmaba que así había salió desde por la mañana y ella le decía “Pistola yo no soy boba”, con la mano Consuelito le hacia la señal de pistola, por pocos días duraba la pelea, terminaban otra vez enamorados y colorín colorado cacho perdonado.


Capítulo XXVIII Uno de los grandes amigos de Ferna y Consuelito era Gustavo Adolfo Castillo García, se trataban de compadres, pues Ferna quería que él fuera el padrino de su último hijo David, por diversas ocupaciones nunca se pudo, pero como buenos parientes se codeaban.

estás palabras que paralizaba a los barranquilleros para escuchar alguna noticia de interés que era trasmitida por la emisora del momento en la voz de Gus. Ferna y Gus su trayectoria radial. Era en el tiempo de las máquinas Remington y las radios de la época marca Philips, las transmisiones exteriores por línea 500 o sea telefónica, grabadoras de casetes.

Su relación comenzó en la voz de La Patria en el noticiero donde se conocieron y desde allí empezó esa gran amistad, Gustavo siempre de buen humor, con una chispa viva, un genio para los dichos y eslogan.

En los años sesenta comenzó el programa de radio teatral Cosas de mi tierra, en el que artistas nacionales reconocidos del momento participaban a diario, hasta volverse uno de los programas con mayor sintonía a nivel regional cada domingo desde La Voz de la Patria y luego en Radio libertad.

Nacido en Magangué en 1932, „el Viejo Gus, que a pesar de amar su tierra y reconocerla en sus programas radiales, se graduó del Colegio Barranquilla CODEBA y, al salir, se enfocó en su vocación como locutor.

Gustavo Castillo Fue quien además, bautizó a Estercita Forero como la "novia de Barranquilla".

De los radioperiódicos a dúo y entre ellos se destacó “Ojos Oidos y voz de la ciudad” con Ventura Díaz una unión que fue muy escuchada pero con el pasar del tiempo cada uno tomó un rumbo distinto. En la Voz de la Patria con su socio Ventura Diaz Mejia, en su noticiero se destacaba, siempre como “El flash” de la información, siempre con frases y dichos como, “La manta que no respeta pinta…”,“estiró los tenis” para anunciar al que fallecía, o “se va a modelar por muchos años”, por aquel al que llevaban preso a la cárcel La Modelo, “amigo mío” de los famosos, “Ni hablar del peluquín y “qué barbaridad, doña Julia” ó “atención, flash, flash”,

Los domingos en el estadio de fútbol Romelio Martínez eran a reventar con las transmisiones de los partidos de fútbol del equipo Junior por su labor social al dar premios a sus asistentes. Su espíritu servicial lo convirtió en el „ángel‟ de muchos cuando donaba cosas a quienes menos tenían razón. La gente veterana recuerda a Gustavo con sus programas los fines de semana entre ellos “La Tómbola Murcia” que financiaba Almacenes Murcia, un importante almacén de electrodomésticos ya desaparecido. La marca Philips también le debe a Castillo García muchas de sus ventas con el eslogan. “Tarde o temprano su radio será un Philips y Murcia se lo vende en la calle de Jesús.


Un día Ferna me dijo lees libros de escritores muertos, lee también de los que están vivos, hoy escribo Ferna de los grandes que se adelantaron.

Capítulo XXIX Para los años setenta y dos o setenta y tres, Ferna comienza a laborar en Radio Libertad de propiedad de Don Roberto Esper Rebaja un señor de origen Sirio Libanes, dueño para ese tiempo de Supermercados Robertico, un buen comerciante con un sentido sano para el comercio y con un gran espíritu comunicador, Radio Libertad con una potencia de Cincuenta Kilovatios la más potente de la costa norte y enlazada con otras emisoras la hacen la más grande cadena radial de la zona norte. Ferna allí con amplia independencia desarrolla ideas que tenía guardadas de tantas experiencias en otras emisoras, que aplica en el noticiero Hablado y programación diaria, hacen un programa de entrevistas diarias llamado “Polémica con Libertad”, todos los días Consuelito, Ferna y Don Roberto se mataban la cabeza buscando a quien entrevistar, no era fácil conseguir el personaje y que tuviese el tiempo, era un programa normal, de buena sintonía, muchas veces los políticos llamaban a Ferna y le indicaban “Nómbrame o habla de mí, no me dejes olvidado”, y él en ocasiones si mencionaba el dignatario, bien o mal, pero los nombraba. Ferna ingresa como jefe de redacción, luego con mucho arrojo y sus genialidades en comunicación pasa a ser subdirector, son años felices para la pareja, llega al hogar el último hijo David, Consuelito todos los días escuchaba a volumen alto el noticiero que lo leía un buen amigo y excelente locutor Eduardo Rey Hernández Vega otro buen camarada y bromista, nos emocionábamos cuando Ferna leía el editorial del día o cuando interrumpían la transmisión radial para anunciar la noticia o chiva del momento, eso hace erizar la piel,


escuchar la voz del progenitor, aún más hoy escuchar sus grabaciones son de un deleite incomparable. Muchas veces se reunían a tomarse unos whiskys, Eduardo Hernández, Ricardo Díaz, Manuel Baldrán, Cristian Pérez Labrador, Eduardo Cuello, José Joaquín Rincón Chávez, Rafael Núñez y otros cientos de amigos, que no alcanzo a recordar y alargaría mucho esta nota, eran veladas amenas, pero si se emborrachaban: Ferna era feliz haciendo picardias chistosas, como entre la mano en el dedo gordo y índice unidos se untaba colorete y al amigo dormido por la pea o borrachera, les estampaba el sello de los dos dedos y quedaba pintado un beso, que en la casa del amigo le causaría problemas por unos días, que luego Ferna con sabiduría sabría reparar, y era feliz o les hacían un trasquilón, llegaban a ser bromas tan pesadas como afeitarle una ceja, hoy ellos recuerdan con mucha notoriedad y simpatía, las señoras hoy ríen, pero en los momentos que llegaban sus esposos pintados de colorete sus bravuras duraban por mucho tiempo, aun hoy dudan que fueran bromas de su amigo y colega. Pero eso no era suficiente para él, por teléfono también jugaba muchas bromas, de diferente carácter y contaba con amigos que lo secundaba en sus chistes, como compañeros, secretarias que llamaban y sembrando la intriga, él se gozaba su cuarto de hora. Recuerdo que con un paisano de él, un radiotécnico de Ocaña que todo el día no tenía nada que hacer, se pusieron de acuerdo para jugarle una broma a un periodista de Radio Libertad, el radiotécnico de apellido Carvajalino llamaba al periodista y lo amenaza, Ferna ve su colaborador asustado cuando cuelga la bocina del aparato telefónico, algo medio preocupado, el sujeto se toma un tinto para

pasar el trago amargo, Ferna llama al cómplice y le cuenta que se tomó un tinto, al rato otra llamaba y le dicen “Gran hp tomate otro tinto que afuera te estamos esperando”, que susto para la víctima, no les comenta nada a los de la emisora y callado se toma un vaso de agua, le llaman de nuevo y le amenazan, “Hp siga tomando agua que cuando salga le llenaran la barriga de P…”, el pobre desesperado habla con Don Roberto Esper quien trata de tranquilizarlo, piden protección a la segunda brigada del ejército, él periodista compra una pistola para su protección y Ferna enterado de todo, cuando estaba solo se toteaba de la risa, durante una semana le jugo esa mala pasada a su compañero y luego con una gran carcajada y jolgorio, dándole una palmada en la espalda, lo invito a tomarse unos traguitos y presentarle a Carvajalino el de la voz amenazante por teléfono. Jajajajaja


Capítulo XXX Para principios de mil novecientos sesenta y uno, a Edgar sus padres lo mandan a vivir y estudiar la secundaria en la capital, el joven llega a casa de su abuela, Mamá Carmen, quien le recibe con bienquerencia. Con ese apego gigante quedan las abuelas que se pierde en el infinito universo de los amores. Sus comidas muy sabrosas, con ese sabor de la experiencia de tantos años de antaño, su amabilidad y amor inolvidable. En el apartamento donde vivía ella lo compartía con un inquilino, un muchacho joven llamado Fernando Rodríguez. El señor Rodríguez cuando llego a vivir al apartamento muchos años atrás era la época donde estaba Consuelito con sus tres hijos y La Gata con su esposo e hijo; ese día pregunto el señor, ¿Aquí no hay niños?, y La Gata (Clemencia) y Doña Carmen contestaron, ¡no aquí es muy tranquilo!, “es silencio absoluto”, cuando se pasó a vivir, aparecieron los tres hijos de Consuelito y el Hijo de la Gata, cuatro pillos, el más terrible, Eduardo Junior, el joven quedo aterrado, más ya que podía hacer, para dónde coger con su trasteo.

Me cuenta, Edgar, que el día de la mudanza del señor, la Gata y mamá Carmen, (decían una frase “Por el equipaje se conoce el pasajero”), ellas andaban pendientes a ver qué muebles que traía y no le vieron cama, ni mesitas de noche, solo un pequeño armario, un colchón y otras bobadas, por la tarde la Gata se paseaba por el corredor varias veces al frente del cuarto a ver por la puerta como se acomodaba y algo misterioso, le llamo la atención, en el piso el

colchón y alrededor cuatro listones bien pintados de laca transparente, a los extremos de la cabecera dos tablas bien pulidas pintadas color madera, asemejando las mesitas de noche. La Gata corrió a donde mamá Carmen y le conto que petate tan rara la del señor, Como es requirió la mamá. Las dos no aguantaron, la intriga y enigma, por la noche le brindaron al joven un chocolate con dos panes, unas mogollas negras y un pedazo de queso campesino, muy sutilmente le preguntaron por el extraña camastro, él joven señor con una sonrisa pícara, les explico que era una cama japonesa porque a él le gustaba la cultura Japonesa, Años más tarde el mismo me contaría que era que estaba empezando y no había dinero para comprar una cama y ese fue el método para asemejar una cama. Ese ingenio y suerte lo harían triunfar con mucho éxito en la vida. Él y mamá, ellos se peleaban por bobadas pero jamás se decían nada ofensivo, solo gestos, la puertas de la entrada al apartamento, un portón de seguridad metálica, él al llegar la golpeaba duro, apropósito y mamá le daba rabia y le decía, “Suave don Fernando” y él le contestaba con otro golpe y le decía “así” y Pung. Al rato se amistaban. Cuando él hablaba por teléfono, mamá Carmen se desquitaba lo apuraba para que colgara rápido, que porque la cuenta telefónica llegaba muy costosa y así esa amistad creció hasta ser parte de la familia, por muchos años ellos compartieron el apartamento con sus alegrías, triunfos y dolores.

Fernando Rodríguez logro ingresar a Singer un almacén de electrodomésticos donde laboro cerca de diez años, recuerdo que en


las quincenas él y Mamá Carmen hacían una colecta entre ellos, para comprar pollo asado, en Surtidora de Aves de la 22, el mejor pollo crocante de Bogotá, él repartía las presas tomando siempre la mejor parte, mamá no le decía nada, lo dejaba que partiera, años después recordaban esos bellos momentos y en medio de sonrisas mamá le decía, “tu tomabas los pedazos más grandes”, recordaban la golpeada de la portezuela y era pa risas sus anécdotas.

Cuando él salió de trabajar en Singer con la liquidación, se asoció con un amigo y arrendaron un galpón para cría de pollos les fue regular, sin saber del negocio con los golpes aprendieron y Fernando se cambió al negocio de comidas, monto una panadería y mamá Carmen era la cajera de confianza, funcionaba en un local donde después de unos años tendría que desocupar porque allí se construiría el palacio de Nariño, la casa presidencial, de allí paso a una cigarrería en la Calle 18 con carrera 4ª cerca al Colombo Francés, contaba entre sus colaboradores con Doña Sonia y un Joven José Ignacio alguien inquieto y paisa echado pa´lante. Un día José vio en el periódico un aviso que Industrias Philips de Bogotá, buscaba dar el casino a un contratista, en esa época la empresa contaba con más de novecientos empleados durante las tres jornadas, a él le llamo la atención y le comento a su jefe Fernando Rodríguez, el cual con un gesto déspota, le dijo, usted tiene mis papeles métalos a ver qué pasa. A las pocas semanas Fernando era el favorecido con el contrato, dejo a José bajo el mando de Doña Sonia, una señora con un genio de sargento primero, con una voz de mando fuerte y mamóna a más no

poder, al mes llego él jefe a la cafetería, sacando pecho, le pregunto al joven con va el negocio, él le conto que estaba harto con la forma de la señora, le afirmo se va ella o me voy yo, ¿Pero qué paso?, pregunto Fernando, él contesto, “estoy aburrido de ella”, Fernando soltó una carcajada y le propuso, “Le vendo la Cafetería”, y el muchacho con gesto triste le contesto y “de donde saco la plata, no tengo ni un centavo para comprarla”, Fernando le afirmo “le doy facilidades de pago usted verá”, a los pocos días el joven empezó con verraquera a trabajar en su negocio, ya como propietario con esas ganas que dan al sentirse dueño y libre, y empiezan a fluir las ideas de emprendimiento para mejorar el local. Todos los meses llegaba Fernando con una imponencia un poco humillante y dándoselas de mucho a ver si José le tenía la cuota del mes, era un tormento cada mes, él joven lo pensaba para aguantar a ese amigo preponte, un mes él estaba preocupado por no tenerle el dinero, su rostro estaba transfigurado pálido, con una cara de preocupación, una viejita amiga y clienta, lo vio, le pregunto “mijo que te pasa”, él le conto, ella con una cara de complacencia le dijo, “cuanto le debes en total”, él dijo la cifra, ella sencillamente le dijo, “en dos horas te presto la plata”, y así fue. Por la tarde llego él amigo a cobrar todo imponente, gritando el saludo amablemente y con un tono burlón le dijo, “me tienes la cuota” y él sonriente le saco el dinero y le pago hasta el último céntimo, él amigo exclamo “a quien mato o robo”, No ahí está el dinero dijo él, “Huy pero le ha ido bien”, exclamo él amigo, él por buen rato miraba el negocio a ver de dónde había salido tanto dinero de la noche a la mañana, interrogo a José pero nada obtuvo y con una gran duda partió a su casa.


El tiempo pasó y nunca Fernando Rodríguez se olvidó de mamá Carmen o Carmentea como le llamaba. Hoy somos buenos amigos y es el dueño de tres lujosos restaurantes en Bogotá, nunca ha cambiado su sencillez, la amabilidad y el ingenio en decoración le han catapultado en un triunfo total en los negocios que emprende. Nota: Ya es menos imponente.

Capítulo XXXI Por medio de Jaime Vargas un sobrino de mamá Carmen le consiguen una beca a Edgar en un colegio llamado “El Ave Fénix”, era un establecimiento sin aprobación oficial que por pocos años funciono piratamente y como el ave Fénix seria solo leyenda; algo pequeño pero allí él encuentra su primer amor, los salones eran por géneros en el salón de primero de bachillerato femenino, asistía una joven muy guapa, lindísima, blanca, delgada, alta, cabello liso negro bien negro, largo algo más abajo de los hombros, rostro con facciones perfectas, bella como los ángeles, llamada Raquel López, me cuenta Edgar “Nos enamoramos y fui simplemente un tonto o infantil, nos enviábamos fotos, papelitos, cartas, la acompañaba todos los días hasta la casa y nunca le toque un dedo, nunca un beso, ni en la mejilla, sin embargo guardo su imagen en mi cerebro muy clara, he imborrable, recuerdo algunas de sus notas románticas, después de treinta y cinco años, visite su casa, allí hay una tiendita, la atiende como la mamá de ella o ella ya vieja, tan arcaica como el viejo Edgar, me cuenta él, no la vi y pensé que hago aquí, ella debe tener su vida, sus hijos, nietos y lo nuestro fue algo fugas de la pre adolescencia, nunca más volví, por casualidad pasaba, pero mi interés no tenía sentido ni lógica, solo un terco recuerdo, “con los años todo cambia, se deforma la forma y la vida toma su cauce, con la fuerza que arrastra todo lo que encuentra y forma su camino contra viento y marea”. Él colegio quedaba muy cerca al palacio de San Carlos, casa presidencial para los años setenta, durante mucho tiempo el joven apreciaba las edificaciones coloniales y republicanas que se ven en la Bogotá colonial, los museos, los monumentos y la gran biblioteca


Luis Ángel Arango donde paso mucho tiempo chismoseando libros, un templo de los libros en la bella capital. Muchas noches él tío Jairo Virviescas periodista le llama por teléfono para que fuera al periódico donde trabajaba el pariente, a tomar tinto y fumar cigarros, era ni más ni menos que el diario El Siglo, a Edgar le daba cosa por ser un medio de los conservadores, él miraba todo con mucho recelo, nunca pero nunca olvido lo que a su familia materna habían sufrido por los tiempos de la violencia. Pensar hoy, que habría podido incursionar al periodismo, pero no allí en el terreno oligarca de los godos. En el periódico ya le conocían y entraba con facilidad a las oficinas y veía en encuadre de las notas periodísticas, las planchas y desde lo lejos distinguía algunos periodistas del periódico, que realmente es un santuario en el ramo económico y su influencia conservadora en Colombia. Jairo era un hombre admirable, con un defecto físico en una pierna que él supo tomar como ventaja y su amor por la lectura y superación con mucho esfuerzo e inteligencia saco su familia adelante, él trabajaba en el día en radio Súper y en la noche en periódico El Siglo, que gran tesón y ejemplo de vida, trabajaba como negro para vivir blanco. Él y Fernando Awad Blanco se acostumbraron a trabajar y escribir con el cigarro en la boca a toda hora, convencidos que el vicio del tabaco les daba la inspiración para pulir sus escritos, y ello los llevo rápido a la tumba a los pasados cincuenta años, les produjo cáncer de garganta y pulmón, una corta vida y larga tortura que concluyo con

que la mujer de capa negra y trinche de acero, se los llevo, la llamada Pelona, dejando como ejemplo y herencia sus historias y notas en los periódicos y emisoras donde prestaron servicio.


Capítulo XXXII Para el siete de abril de mil novecientos setenta y nueve se funda el diario La Libertad de propiedad de Don Roberto Esper Rebaje, él un comerciante de origen Libanés y con una amplia visión en comunicación, periodismo, viejo radiodifusor con su primera emisora Radio Libertad, con un olfato de sabueso para los negocios como supermercado Robertico y alguien que se ganaba el aprecio de sus colaboradores y vecinos por su sencillez, muy querido en Barranquilla, fue uno de los primeros en llevar el Futbol a curramba, Don Fernando Awad Blanco participa en la inauguración con mucho interés y desde entonces era uno de los columnistas del medio casi hasta sus últimos días, José Orellano y otros comunicadores forman parte del medio escrito, Los equipos eran los más modernos de Colombia, recuerdo que Él Tiempo y El Espectador para publicar una foto a color en el periódico, el trabajo demoraban cerca de una semana, las cuales generalmente las publicaban los domingos, mientras la tecnología de La Libertad permitía editarla en veinte cuatro horas a todo color, la rotativa a color de las más modernas de Colombia y su sistema informático Apple sin competencia en ese tiempo, recuerdo que a Ferna le dieron un cursillo de inducción a sistemas Apple y en casa nos mostró una cosa muy extraña un cuadradito de siete por siete centímetros, delgado con una cortina metálica, que siempre cargaba en el bolsillo de la camisa, nos explicó que era un disquet lo último en tecnología, allí guardaba todas las columnas que escribía y cuando las quería ver o modificar recurría a un aparato llamado computador que estaba en la sala de redacción del periódico.

Una noche Ferna me llevo al periódico; si era una maravilla una sala grande con varios escritorios formando dos filas y en cada mueble un monitor a color, una torre y un teclado, Ferna escribió su columna y me dio una palmada en el hombro y me dijo quieres verla le dije, “Como”, el pulso unos botones del teclado y me dijo, “ven”, fuimos a un mueble al final del salón y allí salieron de una máquina llamada impresora las hojas del escrito, dejo unas para la edición y la otra para nosotros, que maravilla, los editores acomodaban las impresiones formando la planilla de la hoja del periódico para luego pasar a metal y hacer las plantillas para la rotativa.

En mi universidad en sistemas veía programación Fortran en ingeniería y otros veían Cobol en administración, era diseñar el programa, mandar a perforar unas tarjetas, luego la llevábamos a una oficina de IBM y ellos tomaban las tarjetas y nos entregaban a un rato un listado impreso del programa diseñado era un sistema arcaico en comparación al del Periódico La Libertad, muchas ideas rondan nuestras mentes, era una nueva revolución la era de la informática y saber que apenas era un pequeño comienzo a un mundo nuevo más versátil, el planeta de las comunicaciones daría un vuelto total en calidad, en innovación y nuevos dueños del mundo.

Recuerden les hablo de los años setenta y nueve, donde el acceso a computadores era para muy pocos y altamente especializados. Pensar que ya trabajamos en hologramas para ver videos de súper alta definición a los precios más bajos de la historia, pronto veremos


la muerte de internet por otro mucho superior con nanos memorias más potentes e innovadoras.

Capítulo XXXIII Fernando Awad Blanco y Consuelo Virviescas Vargas no me perdonarían no hablar de la historia de la radio en Colombia y en especial de Radio Libertad de Don Roberto Esper y La Voz de la Patria del Señor Vallo, en esos tiempos gloriosos donde marcaron recuerdos, experimentos e innovaciones según las herramientas y tecnologías de cada tiempo. Historia de la radio en Colombia Sabes el hundimiento del Titanic el 12 de abril de 1912, ésta nave trató de comunicarse durante tres días sin lograr una respuesta eficaz de las embarcaciones o puertos cercanos; los países vieron la necesidad de reglamentar las emisiones radiofónicas, para mejorar la seguridad de los barcos. Para mil novecientos veinte nacen las estaciones de radio dentro de Estados Unidos. Durante la década siguiente se formalizan cientos de emisoras privadas, el gobierno norteamericano incentiva la aparición de las primeras cadenas radiales de comunicación en toda la extensión de su territorio. En si la radio comienza en mil novecientos veinte dos, inicialmente su fin era emitir “cuñas” publicitarias de productos Europeos y Norteamericanos. Un año más tarde con más experiencia y unos genios nacen programas de narraciones e historias, el sonido resulto ser un material innovador su evolución, fue mejorando ya para mil novecientos treinta dos aparecen los primeros programadores de


música, los discjokeys y con ellos los estribillos, los famosos jingles y cortinillas para comerciales cantados.

atrayente si era onda corta, para escuchar las noticias y vidas de otros países, la radio unía las familias y educaba.

La radio en América Latina y Colombia

En Colombia el presidente Miguel Abadía Méndez fue quien inauguró, en 1929, la primera radiodifusora, llamada HJN. Unos meses más tarde nace, con el nombre de La Voz de Barranquilla, Elias J. Pellet Buitrago, un inquieto ingeniero que trajo de Estados Unidos, un transmisor y una serie de tubos que nadie entendía, En esta inquietud de montaje, estuvieron otras personas, como Victor Amorteguí y Julián Meléndez, que ya venían realizando algunas pruebas. Pero que resultó la más agradable entretención para los barranquilleros. La primera emisora en esta ciudad de la Costa Caribe colombiana. Desde el año de 1923, la empresa inglesa Marconi Wireless Co. se encargó de traer al país la infraestructura necesaria para mejorar las comunicaciones, pero se enfrentó con varios obstáculos en el terreno económico y legal. Sin embargo, la empresa fue, durante veinte años, la única en el país que llevó a cabo esta tarea.

En 1920, la radio comenzó un rápido proceso de expansión alrededor del mundo, era el hito de moda, lo último en tecnología. Recuerdo que para esa época en Bogotá en la séptima cerca de la catedral Primada la gente hacían fila para entrar a un recinto y pagando un centavo por un minuto por medio de unos auriculares escuchaban algo sensacional llamado radio (de onda corta), fue de gran emoción para la gente hablar que escucharon radio por un minuto. Para los años de 1930, Argentina y México ya contaban con grupos de radio aficionados que emitían series de noticias y canciones en Buenos Aires y Ciudad de México. En estos países, la radio consiguió el apoyo de los gobiernos, interesados en incentivar la instalación de estaciones de radio para conseguir una comunicación directa con los habitantes. La televisión en 1948 hace su aparición, se pensó que la radio se iba a acabarse, pero no sucedió; por el contrario, su bajo costo de equipos, lo portátil y algunas funcionaban con baterías fueron grandes ventajas y gracias a su capacidad para esquivar obstáculos como el analfabetismo o la distancia, el formato radial se fortaleció y consiguió instalarse como el acompañante de las labores cotidianas de cientos de habitantes de las ciudades y el campo. La radio reunía a la sociedad alrededor de una sola noticia o la transmisión en directo de algún evento extraordinario. En las noches en la sala de las casas se reunían las familias a escuchar radio y mucho más

La radiodifusión, así como la aviación habían llegado, y lo mejor a la puerta de oro se convertía en pionera en este medio de comunicación. La primera emisora comercial en el país nace en 1931 (su nombre era HKF). A partir de ese momento nacieron muchas emisoras comerciales, a la vez que se implantó la reglamentación que habría de controlarlas. Al principio, estas emisoras eran dirigidas por una sola persona, quien se encargaba de operarlas y, en general, de llevar a cabo todas las tareas que exigía cada una de ellas. De esta manera, las emisoras sólo podían funcionar de manera intermitente,


dependiendo de la disponibilidad de tiempo y recursos de sus dueños. Lo curioso de esa época era que no había radio, los cuales llegaron después, tenerlo era un lujo y escuchar los primeros programas era todo un acontecimiento, más que cuando llegó la televisión, cuenta Alvaro Ruíz Hernández, investigador musical. Otra curiosidad, fue la música, como era poca había que importarla, por eso las transmisiones empezaban a las ocho de la mañana, cerraban a la una, volvían a las cuatro hasta las ocho de la noche. Entre 1930 y 1938, la radio empezó a tomar fortaleza, así se crearon otras emisoras como Atlántico (1934), La Voz de la Patria (1935) y La Voz de la Victor. Esta última surge con Emigdio Velasco, un ciudadano venezolano que tenía en la ciudad la distribución de los discos RCA Victor y los radios de esa misma marca, y quien poco a poco se fue involucrando en el negocio radial hasta llegar a montar su emisora. Pellet Buitrago y Velasco trabajaban en cadena y con el tiempo fusionaron La Voz de Barranquilla y La Voz de la Victor, surgiendo la famosa Emisoras Unidas, unión que desaparece en la década de los 40, quedando una sola Emisoras Unidas, la que aún subsiste en el dial 720, perteneciendo hoy a la Cadena Radial la Libertad de Don Roberto Esper Rebaje. Siempre primera Con el tiempo la radio en Barranquilla ha sufrido una interesante evolución, distinguiéndose siempre por manejar un estilo muy propio impuesto por sus locutores. Fueron primeros en hacer un noticiero con el Diario hablado , como también un

programa deportivo, que lo hizo con Carlos Fernández Garay por Emisora Atlántico.. En lo concerniente a las emisoras AM, aunque estas han venido de más a menos en el país, sin embargo, la ciudad es la única que conserva quizás, el mayor número de emisoras en este sistema, incluso tiene más que ciudad de México, cuenta Ruíz Hernández. La radio en Barranquilla igualmente fue la primera en tener una estación FM, la cual llamaron 96.1 (Radio Tiempo), de la Organización Radial Olímpica, también los iniciadores en programar música bailable a este sistema radial. Es mucho lo que se ha hablado en la radio, mucho lo que se dice, lo único cierto es que a pesar de la creación de las grandes cadenas y centralismo existente, Barranquilla sigue conservando su liderazgo en la radiodifusión, una muestra es el número de emisoras que durante las 24 horas del día, le ofrecen toda una variedad de programas a los oyentes. Cinco décadas frente al micrófono Tomás Emilio Alba, es una de las primeras voces de la radio barranquillera que aún se deja escuchar con potencia y nitidez, luego de más de 50 años detrás de un micrófono. Y es que justamente, él al lado de Sansón Vellojín, ya fallecido, Francisco Amado y Antonio Fernández, fueron los primeros locutores- animadores de la primera estación radial del país, la H.K.D., La Voz de Barranquilla. Su historia en la radio se inicia cuando apenas tenía 14 años. Primero aprendí como se ponían los discos, luego a cambiar las agujas y


manejar transmisores. Pero la oportunidad de pararse frente a un micrófono se la debe a la inauguración del Teatro Rex, pues por alguna razón el locutor no se presentó y una tía de don Elias J. Pellet le dijo que si era capaz de hacer la cuñita, a lo que no dudó. Había que anunciar cada 15 minutos la apertura del teatro con la película La muñeca de carne y hueso, con Shirley Temple, así empecé en el año 1935, hasta el sol de hoy.

transmitir diferentes encuentros deportivos en vivo, más horas de programación con obras humorísticas, y los llamados programas especiales, que se hacían para cubrir los acontecimientos más importantes o para celebrar algún acontecimiento histórico. En Colombia, para el gobierno de Alfonso López Pumarejo, la radio tenía una misión educativa, así como para educar a la gente en historia del país, entre otros temas.

Además de la Voz de Barranquilla, estuvo vinculado con Emisora Atlántico. Radio Piloto y en su propia emisora Radio Cumbia. Actualmente dirige y presenta el programa Estampas musicales que se emite por Radio Cultural Uniautónoma Estéreo, de lunes a viernes entre doce y una de la tarde, desde hace seis años. Está casado hace cincuenta años con Sara Barriga de Alba, de cuya unión existen tres hijos, Tomás Emilio, Nury del Socorro y Vilma Judith.

En 1935, la caída del avión de Scadta en la que murió el cantante Carlos Gardel. El radio periodismo en vivo en directo se inaugura, pues todas las emisoras mandaron reporteros al lugar de los hechos para que, telefónicamente, se contactaran con las estaciones y narraran lo que estaba sucediendo.

La radio y la prensa La lucha entre la radio y la prensa, llega al punto de que ésta última logró que, en 1934, se emitiese un decreto que prohibía a las emisoras radiales leer las noticias publicadas por los periódicos, lo cual sólo podía hacerse doce horas después de que éstos hubiesen sido publicados. No obstante, el auge de la radio, debido a su capacidad de inmediatez y a su agilidad, era evidente, haciendo que a los medios escritos no les quedase otra opción que la de negociar al ver el gran interés que el gobierno tenía en este nuevo medio. Los dueños de las emisoras, quienes hasta entonces lo hacían todo, buscaron organizar sus estaciones de una manera empresarial para darle más calidad a los programas. Además, se comenzaron a

En 1936, como consecuencia de la violencia bipartidista que se vivía en todo el país, el gobierno prohíbe a las emisoras narrar noticias políticas, sancionándose a todas aquellas que incumpliesen la ley. Entre 1937 y 1942 tiene lugar el proceso de establecimiento de la Radiodifusora Nacional de Colombia, ente oficial encargado de divulgar los proyectos culturales del gobierno y, al mismo tiempo, permitir la comunicación entre las zonas más alejadas del centro y la capital, Bogotá. Tres años más tarde, la Segunda Guerra Mundial, comenzaron a llegar, a través de las señales de onda corta, mensajes provenientes de Alemania y de otros países que hablaban sobre la inminente guerra, lo que hizo que Latinoamérica entendiese el gran poder que tenía la radio a nivel mundial, aun a pesar de no haber participado directamente Colombia en la contienda. Dicho poder se evidenció en cuando, en 1948, es asesinado el líder político Jorge Eliécer Gaitán,


lo cual desató un caos sin precedentes en la historia del país, lo que hizo que las emisoras buscaran entretener y orientar a las personas frente a la guerra, de tal manera que terminaron por agilizar y profesionalizar su estructura radial. En 1945 aparecen las primeras emisoras culturales (HJCK) y, por la misma época, las cadenas radiales RCN, Caracol y Todelar, las cuales, hasta el día de hoy, siguen luchando entre ellas por conseguir la mayor audiencia posible, además de seguir siendo las más importantes. Así también, a comienzos de los años 50 aparece Radio Sutatenza, un proyecto de la ACPO (Acción Cultural Popular), liderado por el sacerdote católico Monseñor José Joaquín Salcedo Ramos. Radio Sutatenza fue una emisora dirigida al público campesino de todo el país. Desde su nacimiento en el pueblo boyacense de Sutantenza, la emisora funcionó al lado de varios proyectos de corte educativo y social como las Escuelas Radiofónicas (programas de educación radial para mejorar la vida del campesinado), varias cartillas pedagógicas de distribución gratuita y el periódico El Campesino. Don Roberto Esper hijos de Libanes Árabes, nace en el barrio San Roque, desde los cinco años trabajo, comenzó vendiendo tinto, su padrino Julián Meléndez propietario de de la emisora La Voz del Litoral, sembró en Don Roberto el deseo de tener una emisora, trabajo para Elías Mubdí, en el mercado hizo una colmenita llego a tener mucha clientela por vender muy barato, pero en la época de la violencia perdió todo, empezó de nuevo de cero coloco un almacén llamado Robertico, su vez se volvió empresario trajo a Daniel Santos, Celia Cruz, Bienvenido Granda, La Sonora Matancera, Pedro Vargas, después cristalizo supermercado Robertico donde el

eslogan era “Compre como pobre y coma como rico”, también creó un equipo de futbol llamado Libertad, en 1963 Roberto Esper y Nadin Fayad fundan radio Libertad con una potencia de 50 Kw la más potente en la costa, con el objetivo de servir a toda la comunidad de la Costa Caribe, por esa potencia la gente prefería mandar los mensajes sus familiares, por que llegaban más rápido que Telecom, abarcando sintonía en islas Antillanas, parte de Venezuela, toda la costa Norte Colombiana. Don Roberto con gran visión formo la cadena radial la Libertad formado por emisoras tales como, Ondas del Caribe, radio Tropical, radio Libertad, radio Aeropuerto, Emisoras Unidas, Emisora 1220, Emisoras Fuentes, Don Roberto también funda el periódico La Libertad, compra el vespertino El Espacio de Bogotá, La Verdad de Cartagena, al morir ya casi tenia listo sacar un periódico de Miami y trabajaba en un canal de Televisión. Realmente un Emperador en la comunicación de la Costa Caribe. En 1980, muchos géneros radiales, como las radionovelas y los programas de humor, comenzaron a desaparecer, pues se creía que eran géneros más aptos para la televisión. En la actualidad, con el auge de los nuevos medios, la radio sigue trabajando para mejorar su calidad. Las emisoras y cadenas transmiten música, charlas radiofónicas, programas culturales, noticias y deportes. La radio sigue siendo uno de los medios masivos más importantes, pero, sobre todo, el más ágil e inmediato para conocer lo que está sucediendo. Es un medio que llega a donde otros no llegan y vence muchas de las tecnologías actuales como uno de los grandes inventos de la electrónica.


Capítulo XXXIV Para los años de mil novecientos setenta y seis, Ferna da un salto de ser jefe de redacción de radio Libertad a ser de director de radio Caracol noticias en Barranquilla, su jefe inmediato en Bogotá, Yamit Amat, acompañado de un gran equipo de gala de periodistas de gran talante de todo el país, como el gran Edgar Perea, y las mejores voces de todos tiempos en Colombia, como Otto Greffenstein, Juan Harve Caicedo y otros tantos, que pido disculpas por no acordarme, pero con su ayuda más adelante mencionare, para Ferna una gran experiencia y sentía mucho orgullo pertenecer a ese grupo radial, la faena del informativo era el triple, en confidencias mi padre me contaba su alegría y triunfos e ideas que quería implementar, Caracol noticias un trabajo arduo donde laboraban las 24 horas, pendiente a tener la chiva y estar bien datado, verificando siempre la fuentes, donde hay que ser cronista, narrador, reportero y buen improvisador en cualquier trasmisión cuando algo técnicamente falla hay que seguir la transmisión, la información era para todo el país y fuera de Colombia, siempre luchando por ser los primeros en dar la información y los mejores, mucha responsabilidad, recuerdo que en el bolsillo de la camisa de Ferna, siempre cargaba una agenda pequeña de forro plástico negro, de una importancia y poder, muy valiosa, en ella estaban los teléfonos de todos los personajes del país, desde el teléfono rojo de la presidencia de la República, algunas embajadas, hasta el menos importante alcalde de Colombia. Muchas veces en la mañana mientras Ferna se arreglaba, algún político le llamaba para darle una chiva, o contarle proyectos, que Ferna volvía noticia, Recuerdo que un día de esos yo peleaba con una novia por teléfono, colgaba y ella volvía a llamar, le contestaba

y volvía a colgar en una de esas llamadas conteste, “Hola mi Amor” y era Muza Tarud, llamando a Ferna, “Que pena que me dio”, Jajajaja. Hoy te puedo contar un gran secreto, en el setenta y siete después de terminar bachillerato viaje a Bogotá a tratar de entrar a la universidad a estudiar mi pasión Ingeniería Electrónica en la universidad distrital, busque palancas y conocí a Yamit Amat el muy sencillo me recibió en la emisora, (creo que ese día estaba de buenas pulgas, según me cuentan es algo de mal genio, total es un Genio del periodismo en América Latina), en su oficina en la calle 19 con 8ª, las oficinas de radio Caracol, no me pudieron ayudar, no pase en la distrital, en la Javeriana sí, pero costaba mucho, recuerdo que mi tío Eduardo Camelo y La Gata estaban dispuestos a pagarme la universidad y mi padre no quiso, por un semestre estuve en Bogotá, recuerdo que un día me transportaba en un bus de esos antiguos y realmente de tarifa barata, no había dinero para el transporte y por la radio del bus escucho la voz de Ferna dando una noticia de la costa, la sangre me hervía de alegría, (hacia como seis meses no le escuchaba), quería contarle a todos los pasajeros “Ese es mi Papá”, pero al ver esas caras de los cachacos, frías, secas, cortantes y tristes, me desanimaron y solo hasta hoy saco a relucir este buen recuerdo. Ferna me consiguió estudiar ingeniería civil en la CUC en Barranquilla, con media beca que me daba Titi Crissen uno de los dueños de la universidad, estudiar ingeniería civil un grave error eso no me gustaba y en muchas materias me raje, en física y cálculos el mejor, hasta llegue a ser monitor de laboratorio de Física II y III, que eran referentes a electricidad y electrónica, Hoy Ferna donde estés debes estar orgulloso de tus nietos Jonathan Ingeniero Mecánico y


Edgar Andrés terminando Ingeniería Electrónica, en los primeros semestres con Edgar Andrés, hacíamos juntos sus proyectos quedaban también que creo que la universidad le prohibió mis ayudas y ahora se defiende solo, lo único que hago es darle la idea, el desarrolla hasta terminar el circuito. Lo veo y me veo reflejado en mi tiempo de juventud, cachariando con Felix Mendoza nuestros inventos, Jajajaja. Felix siempre recuerdo ese trasmisor de radio de AM que nunca nos funcionó, que pretendíamos llamar Radio Maru, Jajajajajaja. Un abrazo viejo Felix Mendoza.

Capítulo XXXV La época más extraordinaria en la casa de Consuelito y Ferna, siempre fue la temporada de la navidad, los cumpleaños y los carnavales, siempre ella y él planeaban todo meticulosamente desde semanas antes, él invitaba a sus buenos amigos la gran mayoría periodistas y locutores, llegaban con el mejor gracejo del mundo, muchos me molestaban por ser cachaco, uno de los que más me molestaba era y es Eduardo Rey Hernández, él afirma que a mi gustaba escuchar la canción de La Gata Golosa y otros bambucos y yo le seguía la corriente, Ferna se reía a carcajas, eso me divertía, siempre recuerdo a Ricardo Díaz con un radio transistor pegado al oído para pescar la chiva y estar al día, segundo a segundo con el acontecer del país, Ricardo serio, elocuente de humor fino, todos rememoraban infinidad de anécdotas del medio periodístico, nos hacía sonreír, los titulares erróneos de diarios como El Tiempo, El Heraldo, La Libertad que muchas veces pecan en corrección y edición. Manuel Badran el más callado siempre le emborrachaban, le afeitaban las cejas y le trasquilaban el cabello y le dejaban marcas de colorete en el cuello de la camisa, siempre al otro día la esposa algo alterada llamaba temprano a Consuelito para verificar si había estado de parranda en la casa, ella, ya les conocía las bromas de la fiestas de esos compañeros. Uno de los de más ritmo era Cristian Pérez Labrador el muy bailador y soportaba a sus amigos de tertulio que le jugaban bromas, nunca fallaba a las fiestas el Poeta del Castillo con su amable esposa y siempre improvisando poemas geniales, otro que era muy simpático


el loco Bermúdez un dotado en inteligencia y se pasaba de vivo, y como olvidar a José Joaquín Chaves el algo serio y se gozaba los diálogos y los reforzaba con términos judiciales como gran abogado, otro gran amigo Eduardo Cuello y su esposa Cielito muy buenos, sencillos y ella gran trabajadora, hasta el Mago Borleti participaba de las fiestas, siempre en esas parrandas yo permanecía atento escuchando, mentalmente tomando nota y riendo de sus aventuras y hasta de sus novias, claro que hablaban de ellas, cuando no estaban las esposas. Jajaja como El Gato, ellos unos pillos. Consuelito se esmeraba por prepararles una buena frijoleada ó una espesa sopa de Guandúl, que les ofrecían con mucho cariño y nunca faltaba la picada de maíz pira, que con el tiempo perfeccione preparándola en la olla a presión, se tapa la olla con su tapadera original, se demora en totear el grano y cuando acaba de hacer ruido se retira del fuego y listo, rico maíz pira sin ninguno quemado y se gasta menos aceite. Nunca faltaban Delascar Juvinado y su esposa Linda amigos entrañables, mi tía Mary, mi tío Carlos y Astrid, mi tía se sentía feliz preguntándoles de sus trabajos y en ocasiones les daba concejos ó les criticaba y ellos noblemente se defendían y sonreían. Cuando los tragos hacían su cometido todos terminaban llenos de maicena, estábamos muy felices y ellos Consuelito y Ferna muy satisfechos de haber atendido con el más grande apego y cariño a sus buenos aliados, listos para el otro día a competir por la noticia del día con la mejor ética profesional y gran hermandad. Hoy llega a mí memoria don Roberto Esper que cuando iba a casa, llamaba a Consuelito “la Cachaca”, él única persona que cariñosamente así le llamaba, y él en medio de amigos periodistas,

siempre entre ellos la llamaban la cachaca, pero nunca se lo dijeron por respecto.


Capítulo XXXVI En casa de Consuelito y Ferna, siempre se hablaba de noticias, mi padre siempre leyendo los periódicos y escuchando la radio. Todos los días Ferna se despertaba con un reto, el editorial para el Diario Hablado, desde las cinco de la mañana en piyama escuchando la radio para ponerse al tanto del acontecer del país y el mundo, en ocasiones estaba a la mano la noticia o el escándalo para el editorial, en otros días la nota se escondía, faltaba el tema o todos hablaban de los mismo, el tema debía ser merecedor de un editorial, él con paciencia se preparaba un tinto usando una olla pequeña, y fumándose su primer cigarro, mientras escuchaba Caracol o Radio Libertad, él y ella se tomaban el tinto, él hacía unas llamadas telefónicas a colegas y de pronto Ferna pegaba un brinco a su escritorio, le llegaba la musa ó inspiración se sentaba y tomando la maquinilla le colocaba un papel y a gran velocidad sacaba adelante el editorial, tomaba el teléfono y lo transmitía para el Diario Hablado de radio Libertad. Yo de terco y por mi gusto, escuchaba la Voz de la Costa con sus melodías instrumentales o radio Príncipe con la música romántica con los buenos programas de Marco Aurelio Alvarez, siempre con deleite, me concentro con las melodías instrumental, siempre creía que a Ferna no gustaba que escuchara tales emisoras, muy a pesar que nunca me dijo nada, mi ignorancia era magnánima, Don Gabriel Forero Sanmiguel dueño de esa emisora la Voz de la Costa, era amigo y colega de Ferna, lo mismo que Marco Aurelio Alvarez, dos colosales comunicadores en su especialidad cada uno.

Un buen día cuando yo estaba alrededor de los dieciocho años, me llamaron por teléfono para un trabajo de electrónica de los que hacía por hobby y rebuscándome para ganarme unos centavitos, quien me llamo fue ni más ni menos que el mismo Gabriel Forero Sanmiguel, en su emisora le repare una grabadora y quede asombrado de su orden, en estuches plásticos mantenía los tornillos por diámetros, en otras cajas los accesorios de electrónica, nunca había visto a alguien tan ordenado y muy amigablemente entre los dos refaccionamos el aparato, sinceramente fue un gran honor conocer a Don Gabriel, hasta me dieron ganas de pedirle trabajo en la emisora, pero no fui capaz. Solo hasta ahora caigo en cuenta que quien le dio mi numero teléfono fue el mismo Ferna. En días pasados gracias a los escritos de Consuelito, recibí unas notas de Fernando Forero hijo de Gabriel Forero Sanmiguel, me contaba de cómo son unidos en el medio, me hablo de las maravillosa colaboración que siempre desinteresadamente Don Roberto Esper les colaboraba, él se acordaba cuando los ayudaba con los famosos tubos de modulación, a finales de esos transmisores de tubos, hace 40 años donde el formaba parte de ser la mano derecha de Don Gabriel Forero, Me cuento que Don Roberto Esper inmejorable, sencillo y leal colega, jamás dejo de hacer favores, tanto en radio, como en prensa, más de una vez presto rollos de papel a los colegas de periódicos, me afirmo, eso sí son colegas de verdad.


Capítulo XXXVII Cada hijo, como los tuyos ó los míos, nacen con su vocación ó don. Marcela Awad se destaca con una inclinación a ese mirifico universo de la salud, siempre inquietada por aprender las artes de cirugías, hacer curaciones, dar primeros auxilios, empezó haciendo cursos en la Cruz Roja como voluntaria, desde allí visualizo que podría ser instrumentadora Quirúrgica, cumplió su objetivo estudiando en Barranquilla y luego en la universidad de Antioquia donde se gradúa con buenos meritos y experimentada profesional, destacándose en varias clínicas de Colombia, lo que le llevo a trabajar fuera de Colombia, donde está desde hace varios años y se especializa en cirugías no invasivas por medio de modernas técnicas. Pero no todo es fácil, ni color de rosa. Para ella la prueba más dura de la vida, fue atender a Don Fernando Awad, desde abril hasta el fatídico trece de noviembre de mil novecientos noventa. Marcela con la paciencia vasta e infinita, le atendió siempre mostrándole gran ilusión y mucho entusiasmo, cuando salía de la habitación de él, se desplomaba en tristeza y llanto. Consuelito muy fuerte lo fortalecía con buenas palabras alentadoras y sueños para el futuro. Ferna por muchos años enviciado al cigarrillo, lacra que le genero un cáncer de tráquea y pulmonar, un mal que lentamente va minando, por muchos años él gozaba de buena salud y se jactaba de su buena salud, le atribuíamos ese bienestar al trago, creíamos que el alcohol lo conservaba muy sano, muy a pesar de ser siempre flaco, más sin embargo el mal iba por dentro y no era para más, en la emisora, en una oficina de tres metros por tres, se reunían tres o cuatros periodistas todos fumando no descansaban apagaban un cigarro y

encendían otro, trabajaban en medio de una nube gris y el olor fétido de la nicotina, eso hace mella en el organismo narcotizándolo y envenenando, para ellos con la falsa creencia que el cigarro inspiraba y producía mejores frases en los escritos. Siempre en años anteriores se atribuía el fumar a intelectuales, a personas elegantes, escritores y periodistas, falsa creencia que ha costado la vida de tantos soñadores y personas del diario vivir, se les previene pero ellos con lemas de superioridad e independencias se defienden y no abandonan el detestable vicio. El cáncer es una enfermedad para fuertes y valerosos, saber que nos toca cualquier día, no respeta edad, ni pinta y menos clase social, sentir como se va perdiendo las fuerzas, como falla el organismo y sin poder defenderse y solo entender que la lucha esta pedida y siempre aguardando una esperanza soñadora o un milagro que nos devuelva el cuarto de hora para ganar un tiempito más, con mucha valentía y hombría aguantando el intenso dolor, nunca terminamos de buscar el medicamento, medico, brujo, sacerdote, pastor, milagrosos, o las hierbas que nos formulan los mejores amigos ó desconocidos piadosos, quienes juran que nos sanan y duele cuando un amigo ó conocido pierde la batalla, más es una guerra que con realidad debemos afrontar y cada día a día que logramos vivir un día más, es una maravillosa victoria, que agradecemos al creador. Ferna con mucho coraje, entendía que nada le salvaría, más en momentos fantaseaba salir avante del percance, consultaba con sus amigos médicos algunos le daban mentiras piadosas, alentándole que se mejoraría, el fuerte aguantaba los tratamientos con una fe inquebrantable y esperanzado que todo resultara bien, quería


comprar su computador para desde la casa poder seguir orientando su columna en el periódico La Libertad y confiado en poder inventar con ese aparato una nueva revista política. Fue duro, muy terrible, yo no aguante y me separe huyendo a la capital no podía soportar ese cuadro y menos llegar al final, siempre conservo la imagen del gran Fernando genial, de buen humor y amigo amplio y desinteresado. Charlamos, le escuchaba atento, me enseñaba como ser persona de bien, en los diálogos nos enfrascábamos en debates y siempre con robustos argumentos me ganaba, en política eras un gran maestros, con sus columnas elegías Alcaldes o los tumbabas, con la libertad y esa implacable Pluma de Oro. Un día me enseño que la mejor arma que existe en el mundo es una pluma. Siempre soñaste volver a Ocaña, pero nunca lo pudo efectuar a su amada ciudad natal. Añoraba con una casa en Puerto Colombia junto al mar, para dedicado ah escribir novelas de tinte político y audaz crítica. Juntos escuchábamos las canciones de Pedro Navaja o la Casa en el aire y me enseñaba que eran unas crónicas perfectas, musicalizadas. Hoy solo puedo decir Ferna gracias por todo y siempre estarás en mi corazón. Adiós mi Viejo, mi querido Viejo. Fernando Antonio Awad Blanco (Ocaña, 17 de abril de 1934 – Barranquilla, 13 de noviembre de 1990). Periodista - Escuelas Latino-Americanas Buenos Aires - Argentina - 1964 Tarjeta Profesional de Periodista No. 1,196 Tarjeta Profesional de

Locutor No. 002 Categoría Comentarista Radial. Luego de esporádicas incursiones en los medios periodísticos de su amada Ocaña - Norte de Santander, inició en firme su ejercicio profesional en la capital Colombiana "Bogotá" en la emisora Nueva Granada, donde estuvo laborando un poco más de un año. Se destacó con gran responsabilidad y prestigio como Fundador en Bogotá de Juventudes Liberales, Vicepresidente de la junta Directiva de la Asociación Colombiana de Periodistas. Siendo atraído por el ambiente tropical y amabilidad de la Costa, se dirigió a Santa Marta, donde trabajó en la Emisora Ondas del Caribe, allí hizo periodismo deportivo en compañía de inquietos jóvenes de aquella época; posteriormente en Ciénaga Magdalena fundaron y dieron a la luz pública el primer radio periódico que tuviera esa ciudad, con Aníbal Consuegra Escorcía, Portos Campo Pineda y otros. Especialista en temas de política local y nacional, con una pluma que no le temblaba en impartir crítica y orden. Al lado de Roberto Esper Rebaje fue director y fundador de la Cadena Radial La Libertad, donde por varios años mantuvo el espacio radial Polémica con Libertad, Política con Libertad. En el diario La Libertad publicaba la columna Hablando Claro y conducía la sección de Políticas. En la radio brillo como jefe de redacción y Director de El Reportero Caracol de la Costa, Noticiero Nacional del Grupo Radial Colombiano, Noticiero Flash con Gustavo Castillo Garcia y Ventura Díaz Mejia, Radio Periódico Informando con Marcos Pérez Caicedo y Cristian Pérez Labrador, Civismo en acción en la voz de la Patria, informativo Dominical (Noticiero Semanal), Radio Periódico Ecos con Manuel Vargas Cruz. Publico un semanario llamado Gaceta Popular bajo licencia 322 desde 1956 expedida por Mingobierno. Fue corresponsal de El Espectador 1967 y 1983, La Nación, El Espacio 1967 y 1971, revista Quillan 007. En Santa Marta ocupo la Gerencia


del desaparecido Banco Gran Colombiano. De descendencia SiriLibanes formo parte de la colonia Libanesa en Barranquilla, donde colaboró con la edición y publicación de varias revistas de la colonia. Director y jefe de Redacción de Radio Sutantenza, Todelar de la Costa, La Voz de Barranquilla, La Voz de la Patria, Radio Península, Radio Galeón, entre otros, Jefe de campañas políticas, jefe de prensa de la Gobernación de la Guajira. Y de a Gobernación y la Asamblea del Atlántico. Desapareció para siempre su voz, grave y profunda, y su pluma con punta de diamante críticamente asertiva.

Capítulo XXXVIII Por mucho tiempo después de la partida de Ferna, un silencio con forma voluminosa invadía todo mi ser, en el largo y delgado lapso no deseaba escuchar nada, solo el infinito he incoloro sigilo, sonido mudo como un consolador y restaurador que llenaba los huecos en los rincones del fondo de mi alma, me negaba a aceptar la terca realidad, no podía creer que el mundo siguiera girando sin él, sin mí padre. Por muchos meses en la noche y en los ratos de soledad, le preguntaba a Dios porque te lo llevaste, no obtenía respuestas, solo el infinito silencio como respuesta. Cuando hablaba con Consuelito su dolor más profundo, nos auto compadecíamos y consolábamos con palabras que no alcanzaban a explicar y calmar ese suplicio, ella jamás lleno ese vacío, siempre recordándolo con dulce amor, mis hermanos más fuertes me mostraban mucha comprensión, pero nada me daba la respuesta satisfactoria de esa herida y la duda de donde esta ó donde fue, muchas veces rezaba ó oraba, pero nada llenaba mi corazón, en el radio muchas veces guarde la esperanza de escuchar su voz, pero nunca se volvió a oír. Sus recuerdos adornan mi vida, esas historias y vivencias, todos los días martillaban mi cabeza y muchos arrepentimientos de lo que le pude dar o decir, muchas veces deseando poder hablar de nuevo por un instante con él, con la esperanza de recibir los consejos de oro, para una vida mejor; más en la vida he aprendió que sus enseñanzas y ejemplos siempre me guiarían por el camino acertado. Una noche de tanto rogar por saber, en un sueño nos encontramos, en el espacio azul, sobre un inmenso jardín muy florido, él pausadamente me


explico, “no te afanes, vive tranquilo hijo, yo estoy en un paraíso en medio de un bello campo un jardín verde con miles de flores, muy tranquilo, paso mis días contento, rodeado de mis antiguos familiares y amigos, nos la pasamos recordando los viejos tiempos, siempre riendo, sin afanarnos por el tiempo, libres del trabajo, sin los problemas, ni afanes”, desde esa noche me llene de tranquilidad y comprendí que si hay otra vida en el otro lado, Ferna en muchas ocasiones me decía que después de la muerte no hay nada, pero ese sueño me daba una gran ilusión, sin embargo él siempre me hablo de Dios y Jesús con amor y respeto, siempre en la iglesia de San Roque en las misas del padre Stalin Matute, el día de los periodistas, asistíamos con fe y devoción, magnífica lección de Ferna. Con buenos argumentos aprendí, si hay vida en el otro lado, textos antiguos dan ilusiones de ello, lo mismo que otras antiguas culturas como por ejemplo la egipcia con sus libros de los muertos. La Biblia habla del infierno, el cielo y así muchas más culturas. Hace 22 años después de un accidente, estuve muy mal por más de 24 horas, yo regrese, no recuerdo que paso, ni donde estuve. Pero la verdad volví con mucho gozo y con unas ganas de dar mucho amor, ver las caras alegres cuando regalo algo me llena de felicidad, en si hacer feliz a las personas es como un gran premio, no entiendo pero me satisface, por muchos años he buscado respuestas a esas dudas muy difíciles de resolver, sobre la otra vida. A mis manos llego información de la doctora psiquiatra Elizabeth Kübler-Ross en su libro “On death and dying” de 1969, donde describe las fases del enfermo cuando se aproxima a la muerte, investigación que por muchos años le permitió concluir que: sí existe

vida después de la muerte. Expone muchos casos reales de resurrección y sus experiencias.


Capítulo XXXIX Consuelito reino a manera de una fantástica, madre, hermana y amiga, nunca, nunca nadie como mamá, todas ellas sembrando devoción donde pasan, eternamente floreciendo cariños en los corazones, se esmeran en buscar la estrella a todos sus hijos, millares de veces sus espíritus soportan los vaivenes, muchos vientos, mareas altas, los buenos momentos, con buen humor pasan todos los momentos y pruebas, con complacencia viven los instantes, el creador les prueba con la mejor compresión, a sus amigas les dan gran hermandad, con ellas comparten las evocaciones, infinidad de chácharas se extienden horas y horas, tomando tinto, sentadas cruzadas de piernas en la sala o terraza de la casa, suelen salir de compras, mirando y poco comprando, ven algo muy interesante, económico, suelen llamar “bueno bonito y barato”, aprovechaban y remataban regateando, en los almacenes las conocen, les siguen la corriente para venderles, muchas veces recorren los centros comerciales solo mirando, llegan cargadas de ropas ó objetos, mostrando las últimas maravillas, son bellas mujeres con sus amigas se comparten todo sin rivalidades, ni actos posesivos, toda la vida las mismas, fieles amigas, hoy rememoro a tantas amistades de Consuelito, las Yolandas, Toñita, Nely, Viro, la Mona Cielito, otras escapan a mi mente, amistades de más cuarenta y cinco abriles, en el curso de su vivir por varias primaveras departieron y les unió un vínculo común el aprecio, la simpatía. Vieron crecer y tomar forma las miles de ilusiones, sueños de un árbol frondoso tomando cuerpo del espacio para apropiarse de la luz,

así sus sucesores, nietos apoderándose del mundo, con el paso normal de la subsistencia, el tiempo no perdona, marca los instantes y acumulando segundos uno a uno, llega el envejecer y la melancolía de ver desaparecer compañeros, es muy copioso todo lo que pueden acompañar nuestros aliados en el largo periodo de la existencia, donde llega los momentos grises, al final del otoño. Una de sus primordiales metas, su domicilio muy completo, ese hogar de refugio donde sus familias permanecieran unidas en un solo núcleo muy compacto, indestructible donde albergara y cobijara abrigo a sus allegados, piensan en dejar la herencia a sus familiares en bien común en forma equitativa, mientras él padre aprovisiono de una cultura apoteósica, entro en los umbrales de un espejismo nebuloso hoy simplemente nombrado así; “son las ideas del viejo”, donde sus herederos prima los gustos a otras culturas. Toda mamá les vienen preocupaciones de parte de sus retoños siempre entretelando un algo mejor para ellos, imparten consejos asemejando un viejo sabio quien imparte su saber buscando dar lo mejor, con sus millares de experiencias y historias enriquecidas de varios sabores a triunfos y para no errar en vivencias pasados eh ignorar debido a falta de conocimiento. En todo su vivir de Consuelito los más fieles compañeros fueron, Ferna y uno de mis hermanos Nayid, fue el que más le acompaño, batallaron sosteniendo manteniendo el hogar, para preservar la mayor recordación patriarcal, cuidaron la mansión con la mayor


ilusión y orgullo de Consuelito, los enceres los brillaban monumentalmente en recordación familiar.

Capítulo XXXX Son numerosas sus historias y miles de alegrías, recuerdo a mi tía Mary y Carlos llegaban de Maícao, (en la Guajira), con amplia dicha mostraban sus encantadoras y multicolores mercancías con lo último en novedades; Consuelito y Ferna les compraban los artículos para la residencia, en ella mi tía se apreciaba la felicidad fruto de una buena labor, hoy pienso, nos vendía módicamente y en la vivienda son bastantes las cosas forman la decoración donde se destacan un reloj de péndulo, durante más de treinta marco el tiempo, espejos guardan los semblantes juveniles, Muchos adornos de la vivienda reflejan las personalidades de Consuelito y mi Tía Mary, dos bellas mujeres cándidas, con un excedido amor para toda la familia. Madre, madres emperadoras de la inmortal ternura e infinidad favores a sus delfines.

Sabes siempre la vida continua, los viejos viajan al eterno descanso, pero sus ideas y ejemplos rondaran nuestros rincones del alma, si ellos sembraron en nuestra educación sus labores y oficios, jamás se empolvaran en nuestros adentros sus imágenes e ideales, mi deber y el tuyo es buscar como continuar dando forma esas sombras, son obras grandiosas que nos sepultan como una misión imposible de vencer, vemos como pirámides muy difíciles de escalar, sus pensares y logros nos sepultan como si no fuésemos capaz de resucitar, hoy sentado frente a esta pantalla, mirando el fondo blanco de mi viejo ordenador Dell, analizo que lo mejor que debemos hacer es luchar, nunca jamás rendirnos, guerrear por los ideales de nuestros ancestros, ayer varios amigos y conocidos sufren el dolor la partida de ellos, se marchan, sin anunciar, el día, ni hora y quedamos con la brújula sin norte, solo les puedo afirmar sigue lucha por sus ideas, saca el valor, ese coraje instintivo de continuar con más energía e innovando, la empresa la debes dirigir no permitas que te sustituyan invasores, imitadores ó oportunistas, tu y solo tu familia pueden tomar esa bandera de la herencia, su mejor recuerdo es pintarlo en hojas con los bellos recuerdos, anécdotas y loables historias narradas por las amistades, nuestros viejos marcaron una época de oro en una ciudad de carnaval y alegría. Se marcharon sin avisar sin orientar, pero muy dentro de mí, una fuerza me obliga a contar y desahogar mi cerebro para poder en las noches conciliar el sueño. Fernando Awad, Consuelito Virviescas muy sutil mente en la biblioteca de la casa me colocaban las carnadas, varios cientos de libros la mayoría


de pastas rusticas y unos pocos los mejores con caratulas en cuero y fueron los que leí, hoy agradezco esa inteligente orientación. Roberto Esper por muchísimos años trabajo desde niño luchando para edificar ese imperio a sus herederos les debió dejar esas uñas afiladas para tomar las riendas de sus empresas, su desaparición dejo muchos huecos, los hijos y nietos a tomar esas banderas de libertad y escuela de periodistas, alegraran al viejo donde este, es mejor ponerse colorado la primera vez, que agachar la cabeza eternamente. Ferna y Roberto los unió una especial amistad y la labor por sacar adelante esos medios periodísticos por muchos años. Hoy siento mucho aprecio y cariño por la cadena radial y el periódico. Eduardo el Chichi Vassallo, líder, un experto en detectar las buenas voces, descubrió muchas de ellas en su emisora La Voz de la Patria, donde se formaron y tomaron fama como Edgar Perea, Nelson Pinedo, Gustavo Castillo, Ventura Díaz, Marcos Pérez Caicedo, Fernando Awad y muchos otros hoy con tristeza me entero que la Voz de la Patria cambio por una cristiana según veo por Google. Chichi partió para el otro mundo, se acabo la idea de Don Clemente Vassallo, mueren las ideas de emprendimiento o es tal vez la terquedad de los enredos del vivir. Eduardo (Chichi), fue un experto en orientar la programación adecuada, secreto y éxito de la emisora. Ferna y Chichi los unió una gran amistad y colaboración en ese medio de entrañables amistades y profesionalismo. Desde lo lejos diviso lo desastroso y como esos imperios se desboronar. Me duele el pecho como esos templos como fueron La Voz de la Patria, la cadena radial La Libertad y periódico La Libertad, se desboronan por falta de un plan objetivo, negocios de comunicación que los viejos labraron buscando un buen nombre y patrimonio para sus familias y ciudad.

Edgar Awad Virviescas Desde Yopal, Colombia el país de los colores. Junio 2017 Estas notas van siempre dirigidas a mis nietos Emanuel y Sisi, ustedes son fuertes están en un país sufriendo los avatares de una dictadura loca e inmadura, cuando eso termine ustedes deben triunfar y cuando esa tempestad pase, si no estoy, lean estas notas para que edifiquen su familia con más amor. Siempre en mi corazón por sobre todo mis hijos.


Capítulo XXXXI Octubre diez y siete de dos mil diez y seis; María Elena me despertó a las cinco de la mañana, algo seria, dijo, toca que se vaya a Barranquilla, su mamá esta delicada, grave, sin dudarlo conseguí pasaje y viaje, demore mucho en llegar, me dio la sensación que el tiempo cambio a una lentitud muy larga, silenciosa, sin sabor a vida, sin interés y tardía, los minutos en esos casos son horas, las horas días, cavilando como afrontar el presente de nuestro destino. Al llegar por fin, llame a mi hermana, me comento que estaba desayunando, me invito a que llegara a la vivienda a tomar alimento. En el tentempié, Marcela mi hermana, me dijo con palabras francas, que a mamá no le quedaba mucho tiempo, hacia como tres noches anteriores le habían dado tres isquemias seguidas, que Consuelito anteriormente por su fuerza soporto dos derrames y con terapias mejoro su vida, era muy fuerte y las resistió; en esta ocasión era contundente e inevitable, me informo que la mantenían en estado de coma inducido, que poco tiempo duraría, muy real me pinto el cuadro de cómo la encontraría en el dispensario, esa comida fue muy difícil de ingerir, el café era amargo, las tostadas sin sabor, esos momentos son muy duros y difíciles para aceptar. A las nueve de la mañana nos fuimos a la clínica La Asunción, en la habitación del sanatorio, la encontré postrada en la cama, su cara demacrada y pálida, un poco delgada, con una máscara plática transparente con unos cauchos verdes sujetándole desde las orejas a la nariz, el aparatejo le suministraba oxigeno, respiraba

agitadamente, sus brazos y manos, hinchados por los pinchazos y moretones por donde le aplicaban suero, sosteniéndola, le hable, por lapsos dejo de agitarse como si me escuchara, su cuerpo y manos bajos de temperatura, al lado de la cama una mesita de noche metálica color café claro y un sofá negro donde nos sentamos, enfrente a la cama un cuadro de una imagen que se supone y simboliza el rostro de Jesús, mis hermanos rogando que no sufriera más, que descansara, Yo paralizado pensaba que no podía ayudar en nada, tantas pero tantas cosas que sé hacer e inventar, pero frente a mi mamá no podía urdir nada, sabía que si se cortara el cráneo y se extrajera los coágulos y sanara las venas cerebrales de la parte afectada volvería a vivir, pero todavía no tenemos la tecnología para operar así y su edad no ayudaba al caso. Un médico llego al recinto le tomo el pulso, me informo, como estas respirando de agitada está haciendo un esfuerzo muy grande, así pronto se agotara. Desde dos años antes había estado con medio cuerpo paralizado, ella una invencible luchadora, no se dejaba, aunque fuera a rastras se movía, con un orgullo y unas ganas de no ser un estorbo, trabajaba en sus terapias, era increíble ver a mi madre, esa guerrera, compañera y secretaria de Ferna, inmóvil en ese lecho, combatiendo por vivir. Me sentía un inútil no poder ayudarle. “MILLONES DE PALABRAS NO VAN HACER CAMBIAR EL TERCO DESTINO, NI UN MILLÓN DE LAGRIMAS NO LO ENDEREZARÁN, SOLO SER VALIENTE”.


Siempre muy adentro sabia que de allí se levantaría, nos turnábamos con mis hermanos para acompañarle, cuando salía a beber algo, en una cafetería de la esquina del frente, tomaba tinto y lo acompañaba con kibbes (Pasteles de solo carne con trigo, comida típica árabe, de forma ovalada, color castaño), que allí vendían, me recordaban los emocionantes momentos en casa de mi tía Mary quien se esmeraba en preparar los kibbes con un ingrediente secreto “AMOR”, los cocinaba para todas las reuniones y con Consuelito se preocupaban que las tertulias estuvieran bien organizadas, Jairo Flores mi primo contaba anécdotas simpáticas, mi tío Carlos destapaba la de whisky, muy contentos Miriam y Nelson llegaban con los niños y con mis hermanos con sus primos jugaban, Mario Rochel mi otro primo muy callado desde un rincón observaba la reunión y al final daba su opinión clave con humor, rompíamos el festín con fuertes carcajadas por la alegre camaradería, mis amables tías Fany y Solángel siempre me daban apuntes de la familia como dejándome esa responsabilidad de contar las historias de la familia. Recordaba los tiempos de mi niñez jugueteando con mis primos Revelo, Gustavo, Eduardo, Lilia, Marcos y Servio, me venían las imágenes de Mamá Carmen, La Gata, Eduardo, Jairo, Roberto, Nunca olvido los tintos y las onces de chocolate con queso campesino que tomábamos en el apartamento de Mamá Carmen con La Gata, les inventaba historietas de las novelas de la televisión y ellas atentas me escuchaban, Eduardo, Arturo, Andrés, compartiendo mucho cariño y hermandad. Si son muchos los que se han ido y pocos los que quedan, me han hecho el hombre más feliz con sus bellas nostalgias, en esos instantes solo podía saborear los kibbes y un sabor delicioso de una estupenda existencia, evocar y saber que quedaría solo íngrimamente solo, como estar en un desierto donde no ves sino arena, el horizonte, el sol y mucho calor. Todo, todo cambiaria, se marcharon y quede aquí,

el más viejo de los Awad y cualquier día me llamaran a calificar servicios. Aprendí que “NUNCA SABE DECIR ADIÓS”, que por siempre nos acompañaremos, perpetuamente ellos están a mi lado con su sombras blancas, sus recuerdos, me obligan a contar, como si me lanzara a una abismo a escribir y recordarles para sacar ese dolor que muy dentro de mí palpita, se que los volveré a ver allá, en un puñado de años. CONSUELITO “NO TE DIGO ADIÓS, TODA LA VIDA SEGUIRÉ PENSANDO EN TI”


EL MONJE DE LA 15 Edgar de Jesús Awad Virviescas Bogotá octubre de 2010 Desde la Linda República de Colombia. (Basado en una historia real)

El niño curiosea, tira papeles y cositas que encuentra en el cajón desordenado de la mesita de la cama de su Mamá, no sabe que indaga. Pero algo de travesura lo impulsa a revisar para descubrir algo novedoso con que jugar. En el fondo de la gaveta encuentra un texto sin portada algo desojado, con el papel viejo amarillento algo quemado en los bordes, El título del manuscrito se lee en la solapa superior “EL LIBRO INFERNAL”, él infante siente miedo, tira la obra, se recupera y vuelve a poner todo en el compartimiento. Los siguientes años lee de vez en cuando el tratado, el primer tema. La historia de Lucifer, en otros capítulos encuentra cosas raras como quiromancia la lectura de las mano, lectura del tabaco, embrujos, adivinación, hechizos para la buena suerte, para hacer el mal, espiritismo y otros temas para menesteres de brujería, ocultismo, por días hojea la obra a escondidas, con pavor al mal o ser sorprendido por sus padres. Conserva sospechas de que su madre sea una bruja por tener ese libro. Sin embargo sus progenitores profesaban el catolicismo, tenían algunas imágenes de santos, a menudo enseñaba al chico y hermanos a rezar, sin embargo muy rara vez asistían a

misa. Su madre siempre enfatiza no hay que ir al templo a lamber ladrillos; sino asistir con fe y siempre creer en Dios. Los Curas y Monjas tienen sus mañas. Mucho tiempo después, él ya siendo adolecente le gusta la niña más linda del mundo, una tierna muchacha blanca, de nariz respingada, ojos azabache, cabello dorado como el oro de unas quince primaveras, quien no le paraba bolas, ella tenía amores con el vecino de la esquina, él joven de mil formas diferentes trata de llamar la atención de ella, pero nunca obtiene resultados, en aquella época investiga un hechizo en el misterioso tratado. Lo encuentra; El texto le dice que tome de un helecho la flor y el 18 julio le rece a las seis de tarde una oración descrita en la página y esto haría que la mujer se enamore del ser que haga este embrujo. El escrito le garantiza que tendría buenos resultados, él espera por meses que llegue la fecha, para hacer su sortilegio mientras veía cada día más enamorados a esa pareja, cual ha de ser su sorpresa que en octubre ellos terminaron sus amores y en los subsiguientes días la bella pasa a su lado y lo saluda coquetamente a Emilio, esto agita su corazón por fin la hermosa vio que existía este enamorado. Emilio cree que el embrujamiento empieza hacer efecto, después de tanto esperar, pasan los días, la doncella no aparece en el panorama, por fin para diciembre la ve, ayudando a cargar el trasteó de su hogar, ella y su familia se mudan de ciudad, hasta ahí llega la ilusión de Emilio con la mujer más linda del universo. Obsesionado Emilio toma la decisión de preguntar a su madre María Concepción la existencia del raro compendio que siempre ella salvaguarda en el cajón de su mesita. Ella es sorprendida por la


indagación, con un tono de voz bajo y generando confianza principia su narración sobre la historia del extraño volumen. Por diferentes días narra los principales episodios que ocurrieron alrededor del texto en la posada de la quince. No te has olvidado de la Casona de la calle 15 entre carrera 10ª y 12, en aquel lugar fue donde mí Madre y Padre con numerosos sacrificios, alrededor de los años cincuenta instalaron el hotel, cuando llegaron huyendo de la violencia por el Bogotazo por causa de la muerte del Caudillo Jorge Eliecer Gaitán que fue asesinado por un tal Roa o Sierra ex policía, pagado por el sistema político opositor de la época. Para aquel tiempo el presidente era Mariano Ospina Pérez. Llegamos a Bogotá escapando de la violencia, tuvimos que dejar la finca, y la ferretería que teníamos en Chiquinquirá, sin un peso, escabulléndonos del terror de la guerra entre liberales y conservadores, antes de llegar a la capital a pie, pasamos por cuantiosos apuros, sustos y desvelos, en muchas situaciones nos escondimos en lugares insólitos como debajo de los puentes, entre matorrales, en las zanjas, entre ríos y otros lugares para no ser extorsionados o asesinados por los malhechores y saqueadores de ese período. Para 1953 el General Gustavo Rojas Pinilla al mando de las Fuerzas Armadas dirigió el golpe de Estado contra el presidente interino Roberto Urdaneta Arbeláez (que sustituía por enfermedad a Laureano Gómez desde 1951) y fue proclamado presidente de la República. Durante su mandato se produjeron abundantes disturbios, reprimidos con dureza, se cerraron periódicos, creció la deuda, aumentó la

corrupción y se realizaron importantes obras públicas. Fue derrocado por un levantamiento popular en 1957. En aquel año en la fonda de la quince fue donde tú naciste y te criaste. Justo antes que tú nacieras en la casona y en el país venían grandes cambios. Primero la larga enfermedad de Papá y su muerte, llega la televisión a Colombia, nos instalaron el teléfono negro de discado, el derrocamiento al gobierno, a los pocos días tu nacimiento, y los acontecimientos que en el caserón empezaron a desarrollarse nos dejó una huella para toda la vida. Emilio replica, me acuerdo, esa residencia era del siglo XIX era la más antigua y extensa del sector, de paredes blancas y muy gruesas, techada con tejas rojas pequeñas de barro, con tres patios, bastantes cuartos con puertas de dos cuerpos color oscuro, pisos con baldosas blancas y negras formando cuadros de ajedrez, varios pasillos amplios con barandas y columnas de cedro, intercomunicaban toda la mansión ventanales estilo republicano, el tercer patio un solar inmenso al final con unos pedazos de paredes en ruinas, la entrada al caserón era un zaguán que conducía al primer patio bastante amplio en el centro una fuente agua en piedra labrada en forma de hongo, alrededor del patio los cuartos principales con marcos republicanos, una de las habitaciones de mi abuela, las otras de mis tíos y la de nosotros, también había un salón al puro frente de la entrada que era muy grande allí funcionaba el gran restaurante del hospedaje, era un salón con grandes ventanales de madera esculpida en forma de rosas con cortinas rojas, las sillas tenían en las hombreras talladas la cara de un león, las mesas con vistosos floreros y largos manteles blancos. Emilio dice; era muy feliz corriendo por este salón y el


primer patio, mientras que de los otros lugares y patios no me acuerdo mucho.

la posada, hoy día es un afamado periodista. El me enseño mis primeras letras y cuentas en aritmética me acosaba por que estudiara.

De acuerdo hijo esa residencia era enorme tenía 22 habitaciones. Fue construida a principios de mil ochocientos. La gente cuenta que fue la vivienda de personas muy elegantes y adineradas que en diferentes periodos fueron ampliando la casa. Por lo otro no tienes en memoria ciertos lugares, porque procurábamos que nunca estuvieras en los patios ni en las piezas traseras, siempre te resguardamos, no sabíamos que podía acontecer en aquellos lugares de la mansión y con tanto público desconocido que entraba, como tú eras el primer nieto todos te cuidaban y más con el problema de esa mansión. Aquella morada tenía sus misterios y secretos.

Lo bueno es que tienes en memoria todos los detalles de tu niñez, tú dejaste de vivir allá, a los cinco años, yo no quería volver habitar esa vivienda que me dejo nostalgias y sobresaltos, por ese motivo no quiero exponerte a ti ni mis otros hijos a las malas influencias que moraban en aquel lugar, a tu Papá le molestaba todo lo referente a ese sitio.

Emilio asombrado responde, pero madre yo no recuerdo nada de eso, para mí esa construcción me dejo amenos recuerdos de mi niñez, siempre tengo la imagen de Gregorio el hijo de la señora Eva que trabajaba en la cocina, siempre jugábamos y él me botaba los juguetes y peleábamos éramos unos chicos muy felices, me acuerdo de mi Tía con su pelo teñido de amarillo claro y unas encantadoras piernas, tenía muchas amigas que la buscaban para que le leyera el cigarrillo y ella siempre les predecía el futuro y sus posibles novios o esposos. Nunca supe si sus predicciones eran acertadas, oh era un juego. No sé si por ello todos ustedes fumaban tanto, mis tíos, uno pollo Javier y el otro adulto Rigoberto, quien siempre le gustaba beber y siempre con un falso orgullo de superioridad porque era blanco de ojos verdes. Mientras Javier mi tío quien era cojo de nacimiento pero muy buen lector, amante del estudio él se conseguía el dinero de la matriculaba de su colegio, obtenía muy buenas notas, era quien llevaba las cuentas del hotel, hacia los avisos y anuncios de

Ahora cuéntame que era lo que en esa casa aconteció, replico Emilio, porque tanto misterio si cuando iba no había nada estaño y hasta hace poco era un caserón normal, es una lástima que hoy la hayan derrumbado y sea solo un lote para parqueaderos. Qué bueno que caes en cuenta de todo, pero cuando tú gozabas como de dos meses. En los tejados que daban a los patios, empecé a ver un bebito muy lindo, gordito blanquito, monito y con su manito me hacia la señal para que subiera y luego desaparecía, en la familia nadie me creía lo que veía, se burlaban, en los meses siguientes las empleadas empezaron a ver al bebe. Pasado el tiempo las cosas de la cocina principiaron a cambiar de lugar sin que nadie las moviera, lo mismo en comedor principal, esto ocasiono que las trabajadoras renunciaran. Empezamos a tener problemas en el negocio, a los huéspedes les cerraban o abrían puertas y ventanas de los aposentos, ellos iban a ver quién era pero nadie estaba en los pasillos. En las alcobas las camas siempre aparecían desarregladas o las cosas de los cuartos en desorden, En las siguientes semanas empezó aparecerse frecuentemente al


amanecer un Monje muy alto con su capucha en la cabeza, manos escondidas entre la sotana gris, no se le veía la cara por tener la cabeza agachada, sin símbolos religiosos que lo identificaran con alguna congregación, hacia sus apariciones asustaba al que lo veía. El alojamiento comenzó a tener fama de ser un albergue embrujado y los pasajeros dejaron de afrontar el hospedaje y restaurante. Todo eso empezó a afectarnos los nervios, económicamente comenzaron las necesidades. Nos reunimos los miembros del hogar, para pensar que hacer por los misterios que ocurrían. Uno de los primeros en plantear una salida fue Rigoberto ordeno vender el hotel y que Mamá nos repartiera la herencia a cada uno. Esto no nos gustó a ninguno de la familia. Cuando Papá murió, Rigoberto por ser él mayor se puso al frente de los negocios y todo se lo malgasto, quebró, nunca dio cuentas claras de las empresas de Papá y esa plática se perdió. Irónicamente para tu Tía Piedad era algo de nuestra imaginación, no creía lo que ocurría, a ella no la habían afectado los fenómenos y nunca vio ni escucho nada estaño, como para esa época era una señorita muy agraciada, estaba en plena primavera, solo le interesaba la vanidad, su trabajo, sus amigas y Eduardo su novio. Nefasto fue la incredulidad de tu tío Javier; él se propuso enfrentar al Monje Capuchino como él lo llamaba, para Javier él era alguien disfrazado que quería sacar provecho de la situación, poniéndole trampas intento atraparlo, escondiéndose en el cielo raso por horas para capturarlo, usando sabanas, tanques metálicos, cuerdas o palos que pretendía usar como trampas, pero siempre fallo en sus intentos

y por ultimo salió nervioso y lesionado por objetos e imágenes y cosas que lo golpearon, quemaron; obligándolo abandonar la idea de ser cazador de fantasmas. Cierto día el señor Jorge Escalan, amigo y un cliente fiel del restaurante, trabajador de un banco cercano. Planteo una solución, nos aconsejó que trajéramos un sacerdote para que bendijera la edificación y alejara los malos espíritus que allí rondaban. Pasaron unos días, el cura llego al albergue enviado por Don Jorge Escalan. El padre era el capellán de la iglesia de las Nieves, para llegar a la vivienda paso por considerables inconvenientes a pesar de ser muy cercana la parroquia, los accidentes no le permitieron llegar a la hora convenida por algunos percances, su vida estuvo en peligro el vehículo en que se transportaba se quedó sin frenos y luego una mujer loca lo insulto con frases muy hirientes, le escupió la cara. El siervo de Dios era una persona muy calmada y serena. Nos cumplió la cita muy avanzada la tarde. El párroco nos pidió que sacáramos los chiquillos y jóvenes de la gran casona, luego vio a mi hermana, la censuro como lectora de tabaco, le recomendó dejar ese tipo de práctica, con ello lo que atrae son malos ánimos y afectaran a los que la rodean, le afirmo que podía ser la culpable de lo que está aconteciendo en el alberge. Ella hizo un gesto de poca importancia, dio media vuelta y se fue a su cuarto. Para esa época nosotros no teníamos una Biblia y mucho menos la leíamos, en aquella época eran pocas las Biblias en español y en la misa los curas leían pasajes bíblicos en latín y no entendíamos nada. Mi madre solo tenía la imagen del sagrado corazón, como su gran protector y auxiliador.


El padre efectuó su rito litúrgico hablando latín, pronuncio pocas frases en español. Por razones desconocidas el cirio que trajo para el ritual, no se logró encender por más intentos que se hicieron, siempre soplaba una pequeña brisa que apagaba la vela. En la misa se sintió mucha paz y alegría, por varias semanas hubo mucha tranquilidad. Para el mes agosto de 1958 un pasajero alojado en la pensión salió de su aposento en el anochecer a fumarse un cigarro en el patio de atrás y allí avisto una luz que salía del jardín junto al último cuarto, en esta habitación había un altillo. La luz que vio el forastero era como una fuente de agua luminosa chispeante de siete colores preciosos. La sorpresa del huésped fue impresionante, el cigarro se le cayó de su boca, lo único que pudo hacer fue correr a su pieza donde estuvo intranquilo esperando el otro día. Muy tempano se marchó deprisa. Empiezan nuevos sucesos. De noche las maderas de los pisos y techos comenzaban a crujir, eso ocurría hasta la madrugada. En las semanas siguientes en los corredores muy de noche se escucha alguien arrastrando algo muy pesado, pero uno se asomaba y no había nadie en los pasillos, también se escuchaba por los empedrados de los jardines, bestias ó caballos trotando. Un día para el mes de diciembre a media noche se escuchó un grito aterrador, una de las señoras iba al baño se tropezó con él penitente. Conto que era muy alto de cómo uno con noventa de estatura. En el albergue no había ningún fraile alojado y menos una persona con esa estura, otro día Eva la encargada de la cocina, estaba en ultimo patio lavando su ropa como a eso de las diez de la noche cuando se sintió acompañada, una sombra se ponía el lavadero y era

él espectro de sotana gris, ella quedo desmallada. De ahí en adelante todos andábamos acompañados hasta para ir al baño, lo más simpático fue lo que le ocurrió a tu Tío Rigoberto. Para mediados de ese diciembre él llego tarde con sus amigos para sacar dinero y irse a seguir parrandeando, en la puerta del recinto se les apareció el Monje como en anteriores ocasiones no se le apreciaba la cara y con sus manos entre la sotana. Él se paró en el marco de la puerta y nos los dejo salir del aposento hasta el amanecer, ellos estuvieron en silencio e impávidos. Rigoberto toda su vida fue alguien muy rencoroso, grosero y buena vida, en su lecho de muerte solo pedía que lo perdonáramos. Él fantasma como que intuía los malos sentimientos de Rigoberto, siempre le causo incontables sustos más que a los demás, entre ellos era que no lo dejaba dormir, le jalaban las cobijas, los pies se los tocaban unas manos muy frías y huesudas, pero nunca había nadie en el cuarto, siempre en ese dormitorio se sentía frio. Para el año siguiente los problemas aumentaban el fraile empezó aparecerse de día y de noche, buscamos al religioso del santuario de las nieves pero por más esfuerzos que hizo el padre en sus actos litúrgicos fue en vano nada mejoraba y por el contrario aumentaban las apariciones y ruidos. Don Jorge Escalan se enteró de todo lo acontecido y de cómo aumentaban las manifestaciones, él se puso a indagar que se podría hacer para el caso, un compañero le sugirió de hacer una reunión espiritistas con unos compañeros del banco, los cuales tenían buena experiencia y reputación en tales trances. Don Jorge nos comentó de un posible recurso; pero algunos de mis


hermanos estuvieron reacios, pero posteriormente de largas discusiones se acepta que se hagan las secciones espiritistas, para ahuyentar el espíritu del Monje y los acontecimientos que lo acompañan. Se habló con el especialista un espiritista que era oficinista en el banco y acordó que para el próximo viernes hacer la primera invocación espiritista. Llega el viernes todos estábamos con nervios y curiosidad que como seria eso de la reunión de espiritistas que harían y como seria la tertulia. A eso de las ocho, todos, los cinco caballeros del evento comenzaron a llegar, eran señores muy elegantes y con buen trato, uno de los espiritistas era Manuel Torres un señor de unos treinta, de tés delgada muy gracioso agradable. Comenzaron con unas plegarias dirigidas al Creador y pidieron calma y amor, había que esperar que fueran las doce de la noche para emprender el episodio de comunicación con el más allá. Mientras el tiempo transcurría comenzaron ordenando el comedor, lugar donde se haría la sección, en la mitad del salón colocaron una mesa redonda con siete puestos colocados alrededor de la mesa, traían varios libros éntrelos los cuales se destacaba La Santa Biblia y entre otros el que ya conoces, los colocaron en una mesa auxiliar a un lado de la redonda. En esa ocasión no se escuchaban los sonidos que en otras noches no nos dejaban dormir, el Monje tampoco se apareció. Siendo las doce todos eligen asiento y Don Manuel Torres toma la dirección de la sección, pero faltaba uno, ellos solicitaron que alguno

de la posada ocupara el lugar de la silla vacía. Todos los que estábamos nos negamos a ocupar el puesto, nadie quería sentarse en el lugar por miedo a lo inesperado, por fin don Jorge Escalan se decidió. Nosotros nos fuimos al cuarto contiguo, desde allí podíamos escuchar. Todos se tomaron de las manos y formaron un circulo, pidieron que el espíritu del monje apareciera por varias veces se solicitó, pero no hubo respuesta pasada media hora, la mesa se empezó a moverse, la luz parpadeaba, de pronto unos de los médium empezó a hablar con una voz latosa algo extraña, dijo: “QUE QUIEREN, POR QUE ME MOLESTAN”. Otro médium se contorsiona, también balbució palabra y decía: “A MI ES AQUIEN LLAMAN, YO SOY EL MONJE, AQUÍ ESTOY, QUE QUIEREN BELLACOS MAL NACIDOS POR QUE INTERRUMPEN MI DESCANZO”. Un tercer médium dijo con tono alegre, dijo: “NO SOY YO EL MONJE QUE LLAMAN JA JA JA QUIEREN JUGAR O REIR”. Don Manuel Torres uno de los espiritistas más experimentados solicito que se alejen los espíritus que no hemos llamado por que están demorando la invocación.


Los tres espiritistas poseídos gritaron en coro:

nombraban episodios donde ellos habían sido participes de malos actos, de las fallas de sus trabajos deshonestos y muchas más cosas de sus vidas.

“POR QUE ME LLAMAN”. El espiritista director solicito solo la presencia del monje que ronda este edificio. Los tres médium afirmaban: “YO SOY EL MONJE QUE QUIREN”. Uno de los poseído empezó a ladrar y a correr en cuatro patas, como perro levantaba la pierna y se orinaba, como cualquier perro y continuaba ladrando y pronunciado insolencias en contra de los presentes y llamaba a los que estábamos el otro cuarto, viejas chismosas salgan de la otra sala. Mientras tanto el otro emprendió a reír en grandes carcajadas y a burlarse de las personas presentes y a recordarles momentos burlones de su vida, ese era el espíritu burlón. Mientras tanto el otro médium trataba de hablar pero los otros espíritus no lo dejaban hablar, lo interrumpían, le decían cállate hijo de puta y otras groserías. Don Manuel Torres tomo la biblia y leyó pasajes y pronuncio oraciones para alejar los malos espíritus, pero estos se rehusaban a marcharse, Estos pronunciaban impudicias, les recordaba a los espiritistas que tenían pecados, que eran malos esposos les

Si así fue aparecieron tres espíritus, uno burlón, otro grosero y el otro el espíritu serio el que se suponía que era él Monje. Uno de los médium él era el espíritu bulón, se transformó en un chimpancé actuaba, brincaba y chillaba, esto asustaba a los médium, mientras tanto el otro seguía como perro aullando diciendo insolencias y tratando de morder a los presentes en el salón y el otro médium trata de hablar pero no lo dejan hablar los dos molestos espíritus. El médium director de la sección que tenía la Biblia toma la delantera rezando el padre nuestro todos comienzan a seguir sus oraciones y los espíritus se calman un poco, más tarde luego varias oraciones les pide a los espíritus que abandonen la sección pero el perro y chimpancé se niegan lo mandan para el carajo, y le replican su conducta, el médium toma otro ejemplar y comienza un rito de alejamiento con agua bendita que arroja a los médium que están poseídos, donde cae el agua bendita al cuerpo les hace yagas y las gotas parecen hervir, les ordena dejar los cuerpos de los médium al rato el que hacia el papel de perro cae abatido y agotado por un gran cansancio, el que era un chimpancé se niega reniega y blasfema, a las tres de la madrugada el médium que estaba poseído por el espíritu más calmado abandona su cuerpo y el médium regresa algo asustado mira a todos con gran agradecimiento por haberlo regresado, el que hace de chimpancé sigue rehusando a dejar el cuerpo a las cuatro de la madrugada habiendo fallados en todos los


intentos, unos de los compañeros de los médium toma la decisión de ir donde los Padres Jesuitas para solicitarles una espada para expulsar el mal espíritu, cuando el compañero llega con la espada, el espíritu cambia de ánimo se arrodilla suplica que no lo destierren, Don Manuel Torres encargado de la ceremonia toma la espada y procede con la expulsión, sus palabras y oraciones afectan al espíritu se retuerce, llora y grita. Sufría de grandes dolores y es despedido este espíritu sarcástico, el médium de esta posesión regresa sumamente achacoso con dolores en todo su cuerpo y yagas por las gotas de agua bendita que caían en su cara y manos, pasado todo esto terminan la sección con oraciones a Dios. El salón quedo hecho un desastre todas las sillas desordenadas muebles tiradas cuadros rotos, el piso lleno de orines y olores fétidos. A todos los miembros del grupo les brindamos desayuno, porque terminaron a las seis de la mañana, durante el alimento acuerdan que hay que hacer otra sección espiritista para poder invocar la fuerza que nos interesaba.

los compañeros de oficina lo detuvieron en su intento suicida, a todos lo insulto con groserías y maldiciones, los que lo conocían lo comprendieron, disculparon y llamaron a sus amigos los médium que habían asistido a la sección, se reunieron y realizaron una sección espiritista de urgencia para el día jueves. El jueves en la tarde se preparó el salón del comedor se dispuso de la mesa redonda con siete puestos y un candelabro en el centro de la mesa con dos velas blancas, en una mesa lateral se dispusieron varios volúmenes entre ellos el principal la biblia y otros de menesteres de hechicería, una espada que les había prestado los padres Jesuitas y agua bendita y un candelabro especial de siete velas en fila uniformes procedentes de un solo brazo, Las otras mesas y sillas se sacaron del salón. Mi madre ordeno trapear el salón con agua bendita y le colocaron floreos con margaritas y como parte de la decoración un cuadro grande del Sagrado Corazón de Jesús.

Don Jorge Escalan propuso que se realizara para dentro de ocho días seria para el próximo viernes, todos se pusieron de acuerdo; pero no contaron que podía ocurrir durante ese tiempo.

A las ocho de la noche todos los médium estaban en el salón, Don Pedro Acosta seria el director para evitarle algo inesperado y el señor Jorge escalan el invitado, todos estaban algo nerviosos y temerosos por lo que se disponían a efectuar en ese tiempo leyeron pasajes bíblicos y pronunciaron oraciones.

Tres días pasaron, a eso de las cuatro de la tarde, al médium Pedro Acosta el espíritu grosero el que lo había hecho actuar como perro, se posesiono de él, durante su lugar de trabajo, él trabajaba en las oficinas de un Banco en un quinto piso, de allí se quería tirar por la ventana, don Pedro fue poseído por un demonio que lo manipulaba,

A las doce todos se toman de las manos y comenzaron a invocar el espíritu del monje, por largo rato intentaron con las exhortaciones pero no tenían resultados, luego de pronunciar varios plegarias por fin obtuvieron respuesta uno de los médium empezó hablar en nombre del espíritu del monje afirmo llamarse Emeterio Rodríguez,


pero otro médium emprendió burlas y groserías para interrumpir el dialogo que tenían con el espíritu del Monje.

en otro cuarto solo se escuchaban los gritos de súplica y el llanto de un hombre que solo reclamaba piedad.

Ellos estaban solos en el salón nosotros estábamos en un cuarto contiguo de allí escuchábamos lo que acontecía durante las secciones.

Luego de esto solo queda un silencio rotundo y un frio penetraba nuestros huesos, las paredes sudaban frio, al cabo de un rato cuando todos se recuperaron, Don Jorge Escalan toma la iniciativa y pegunta si sigue ahí el espíritu de Emeterio Rodríguez y un médium contesta “si soy yo para que me llaman”. Don Pedro le solicita el que diga por que se aparece en el alojamiento, que quiere o que tiene pendiente, para poder ayudarlo y que tenga por fin descanso eterno.

Don Pedro Acosta ordeno al espíritu burlón que abandona el cuerpo y el cuarto, El soltó una carcajada temible y le afirmo aquí me quedo bastardo come mierda, Don Pedro con un tono tímido le afirmo que se retirara, sino tendría que tomar medidas más drásticas. El espíritu burlón contesto con tono amenazante que va Pedro tu eres un maricón y ladrón o no recuerdas que a tu Tía Josefa le robabas lo que podías cuando eras muchacho crees que no lo sabemos, come mierda, no me jodas o te nombro más cosas que yo se de ti. Don Pedro toma valor, lo amenaza con expulsarlo por medio de un exorcismo. El espirito se torna más bravo y furioso, la mesa se bambolea las velas se apagan algunas cosas caen de un lugar a otro como si alguien las tirara, el médium que es poseído por el espirito bulón se retuerce y de su boca sale babaza espumosa blanca, don Pedro toma la espada y la Biblia para comenzar el conjuro, levanta la espada mientras hojea un pasaje bíblico entonces el espíritu se arrodilla y pide perdón suplica para no ser conjurado afirma que no molestara ruega, insta que no volverá interrumpir la sección, que dejara de hacer burlas, Don Pedro lo comienza a conjurar arrojándole agua bendita y alzando la espada en el nombre Dios todo poderoso, el médium se arrastra suplica llora por no ser conjurado,

El espirito de Emeterio Rodríguez contesta: Si tengo algo que me ata a esta estancia pero solo lo revelare si la Señora María Concepción si sirve de médium, solo por medio de ella les diré que es lo que me amarra a esta vieja casona. Don Pedro Acosta le afirma que indagara para hacer posible que María Concepción sirva de médium y terminan la sección en la madrugada. Don Pedro y Jorge hablaron con Mamá para que yo fuera la médium en la próxima sección, ella me inquirió de que fuera la médium, pero yo me rehusé no quería ser parte de eso. Por días medite la opción pero siempre sentía mucho miedo, no sabía que era ser médium y por qué tenía que ser yo. Por días siguió apareciendo el Monje a diferentes horas del día a todos nos causaba pánico pero aprendimos a orar y el Monje se desaparecía. Los días pasaron y por fin llego el día de la sección y el Monje se posesiono de uno de los médium estaba reclamando porque yo no


estaba allí los médium le explicaron el problema luego de mucho discutir dijo que nos contaría su pena y comenzó a contar su cuento. Soy Emeterio Rodríguez González nacido en Santafé en el año 1814 hijo de españoles americanos muy prestantes y miembros de la sociedad capitalina, muy muchacho me arreglaron un matrimonio con Doña Isabel Savarín de la Hoz hija de un hogar católico, miembros de la sociedad de Santafereña, los padres de Isabel fueron muy generosos en la dote matrimonial, con Isabel y el oro del patrimonio, tuve una vida muy placentera, llena de lujos. Yo fui Joyero y relojero tuvimos cinco hijos los cuales llenaron mi vida de gran alegría; para cuando cumplía los sesenta, comencé a desarrollar la enfermedad de lepra la peor enfermedad que le puede dar a un ser humano en esa época y empezó mi suplicio mi vida dio un cambio, los miembros de mí hogar empezaron a rechazarme y ocultarme de las amistades, se sentían apenados de mí y les daba terror que la sociedad los repudiara, en esa época eran repudiados y confinados los leprosos. Cuando tenía los sesenta y cinco, la enfermedad era muy notoria y degenerativa. En el último patio de esta mansión hay en el solar allí al fondo mi esposa mando construir una casita con baño, taller de joyería, con cocina y estufa de carbón, en aquel lugar me internaron hasta el final de mis días, en esa habitación yo trabajaba la joyería, mis hijos en la joyería que teníamos allí vendían mis trabajos, fueron incontables almanaques que permanecí hay oculto y asilado olvidado por mis propios hijos y familiares hasta el final de mis días, para eso de 1897 fallecí y partí para el lugar donde me encuentro, en aquel lugar todo es gris, sin un descansó definitivo, deseo retornar al pasado cuando

paseaba vestido como un monje y con la caperuza tapándome la cara ocultando mis desfiguraciones, con ganas de revelar donde deje mis pocos tesoros y objetos que con tanto amor cuide para dejárselos a mis seres queridos, hoy solo para el que tenga buenos ánimos que merezca de mi sentir la única que tiene esas cualidades es María Concepción Valdivieso Vargas ella posee cualidades bonitas y bondadosas tiene un bebe, solo a ella le revelare donde está mi tesoro. El niño que se les aparece en el tejado, él bebe murió aquí el 9 de abril por la turba del Bogotazo, lo que escuchan en los pasillos son los espíritus de caballeros, cuando esta quinta fue parte de la independencia aquí se alojaban soldados, se guardaron armas. Don Pedro Acosta le pregunto: “POR QUÉ SÓLO A ELLA QUIERE DEJARLE SU FORTUNA” El espíritu contesto; Es que ella, es la única persona de esta edificación que no le daría asco atenderme, ella atendió a su padre hasta el último instante, el padeció de cáncer en el estómago y a lo último era muy terrible verlo como se acababa, ella lo atendió todo el tiempo sin tener repulsión. Yo en mi razón de fantasma me doy cuenta de todo lo que sucede en esta lugar, por inmensurable tiempo he visto mucha gente, cosas aquí, pero solo María Concepción tiene cualidades que en estos sesenta ciclos como espanto, jamás vi alguien tan bella de alma, bondad y sacrificio. En la vida hay personas que pasan y no dejan huella. Pero María Concepción deja siempre estampada su vivir como ejemplo de sabiduría y amor lo malo de ella es su chismosearía es un defecto que solo lograra dejar


con los golpes de la vida, María Concepción ven, María Concepción ven sé que me escuchas, ven Concepción por favor ven… Don Pedro Acosta lo interrumpió: Don Emeterio Rodríguez no insista denos otra opción otra persona que sirva de sucesora de su legado y así usted tenga alivio y deje de andar penando dele la oportunidad a otro. El contesto; solo quiero a María Concepción, su hermana es lectora de tabaco y ambiciosa, Rigoberto es un borracho, tramposo y mentiroso, Javier es un ateo, quien duda de la existencia de Dios Jehová y la señora Carolina la madre de ellos es un matrona pero no me inspiro el amor y bondad que si me infunde María Concepción y es una señorita parecida a una de mis hijas, cuando ella tenía esa edad, era compasiva mi hija a pesar de mi penosa enfermedad nunca me olvido. Pero Don Emeterio Rodríguez ella no tiene valor para servir de médium y tiene un nene pequeño que cuidar. No importa ella es la elegida por su compasión y nada le va a pasar. Pero Don Emeterio Rodríguez de nos otra opción y por favor deje de estar asustando a los que viven en este inmueble. No puedo es la manera de estar buscando la paz, el tratar de que mi amor y fortuna quede en quien lo merezca, para hacer una obra que me traslade a otra parte mejor, aquí todo es diferente, lo que importa son los pensamientos, deseos y hechos vitales. Otros gozan de los mejores jardines donde se relajan jugando con cualquier animal y

todos son jovenzuelos tienen una tranquilidad eterna ganados por sus buenas obras en vida. Mientas tanto yo estoy penando. Por favor Don Emeterio Rodríguez deje que otros sean los preferidos y usted tenga su tranquilidad y nos deje un buen recuerdo de usted como una persona caritativa y buena. “NO INSISTA, NO HAY LA PERSONA ADECUADA EN ESTE TECHO”, gritó el espirito. Continuo hablando “la única forma de dejar esta refugio es que ella saque mi entierro y así puedo descansar en paz y dejo de penar, en mi guardado hay mucho amor y expectación, no es lo que valga sino el amor con que yo elabore esas joyas y paginas poéticas de mi aislamiento y desidia en el exilio que fui sometido por una parentela que amaba mucho y solo les causaba repudio, en mi enfermedad lo critico fue cuando perdí mi nariz y algunos dedos, lo único que me daba razón de vida era el amor por ver mis hijos y descendientes, me alegraba verlos aunque fuera desde lejos desde mi fortín de destierro, en aquel lugar vestido de Monje gis lloraba, escribía, realizaba las mejores joyas las más lindas hechas con cariño, soledad y sacrificio de un ostracismo asqueroso. Por eso María Concepción es la preferida por su amor y su compasión”. Don Emeterio Rodríguez dejemos aquí esta reunión, ya está amaneciendo y todos estamos cansados, hoy le haremos una súplica especial para que descanse estos días con mucha tranquilidad. Bueno contesto el espíritu de Don Emeterio Rodríguez gracias pero


para descansar necesito solo la médium que les solicito y es María Concepción Valdivieso quien merece heredar mi legado y ella será muy feliz. Don Pedro Acosta solicito que rogáramos por un buen rato para el descanso de Don Emeterio Rodríguez y que dejara en paz este alojamiento y sus moradores. Por varias semanas las cosas mejoraron, pero a mí los nervios me traicionaban siempre sentía que me seguían, creía que era el Monje, yo le rezaba solicitaba el descanso para Emeterio Rodríguez y así me tranquilizaba fui asiéndome creyente y amadora a Dios. Lo que más aprendí fue el respecto por los seres muertos pues entendí que están en descanso esperando la resurrección y los que deambulan son demonios burlones, groseros y otros que siembran la cizaña que corroe el mundo, Hijo las oraciones tienen gran poder solo hay que saberlas usarse sin cansar a nuestro señor. La plegaria más fuerte es la que nos dio como lección Jesús es el Padre Nuestro y recuerda que dice “Padre nuestro que estas en los cielos, sea santificado el tu nombre. Venga a nos él tu reino. El pan nuestro de cada día dánosle hoy. Y perdónanos nuestros pecados, puesto que también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación.” En salmos encuentras otras muy buenas. Todas ellas nos ayudaron para poder salir de estos eventos. Creyendo fuertemente en Dios fue así como volvimos a tener sosiego. En los días siguientes llego a almorzar un fraile Franciscano

acompañado por Eduardo López un asiduo personaje del hospedaje quien le presento a Mamá, conversaron por largo rato y en el momento preciso ella toco el tema de lo que acontecía, el párroco tomo mucha atención, advirtió que lo que allí ocurría eran fenómenos paranormales y lo que habían hecho en las secciones era llamar demonios, Los demonios lo que hacen es decirles mentiras para lograr engañarlos posesionarse de almas débiles, lo mejor que se podía hacer eran unas misas para limpieza, que María Concepción la cuidáramos porque un demonio la quería para instalarse en ella, se tenía que tratar de buscar el entierro para que el ente tenga por fin un descanso. El Clérigo nos indicó que un Padre del templo de la Veracruz quien era muy apropiado para efectuar las ceremonias, porque es un clérigo con mucha fortaleza espiritual acostumbrado a actos litúrgicos en lugares donde hay fantasmas, guacas y entierros, algo muy común en las mansiones de esa época. Conseguir cita con el religioso de la Veracruz, no fue fácil, el fraile siempre estaba muy ocupado, permanecía mucho tiempo fuera de la ciudad en misiones pastorales, por fin nos dieron cita para el mes siguiente, el Padre efectúo varias misas en los tres patios y la última misa fue en el último patio donde la misa fue cantada, seguidamente de esa ceremonia, así se aproximó el final para que llegara la tranquilidad. El oficiante aconsejo buscar el entierro, afirmo que estaban en el último patio, pues allí sintió una gran energía nos sugirió que fuera buscado por personas bienhechoras. Por otro lado dijo sentir entes que visitaban este lugar en periodos cíclicos, porque habrían sufrido


muertes violentas en ese lugar en la época de la independencia y el Bogotazo. Rigoberto tomo con mucho entusiasmo la idea de buscar la guaca, organizo con un grupo de amigos, la misión de cavar en la búsqueda del tesoro, comenzaron entre las ruinas que habían en el solar que formaba parte del último patio de la vivienda, Eran unas ruinas de paredes en adobe destrozadas, quemadas, alguna vez formaron parte de cómo una casita. Se pensaba que ahí fue donde fue recluido Don Emeterio Rodríguez. Rigoberto y sus amigos escarbaron por mucho tiempo, algunos lo hacían bebiendo y esto les causo algunos problemas, en varias ocasiones terminaron atrapados por las zanjas que ellos mismos cavaban algo o alguien los hacia caer terminaban casi sepultados, embarrados y con muchas dificultades para salir del hueco, lo único que encontraban era tierra, barro, basura, cada vez se enfrascaban en discusiones y enemistades que acabo con el equipo y los deseos de ser ricos. Al cabo de los meses todos desarrollaron un extraño sarpullido rojizo en la piel, los médicos que los trataron no pudieron identificar el origen lo atribuyeron a algunos insectos en la zona de excavación. Pasado algún tiempo descubrimos que una pareja de inquilinos que habían habitado algún tiempo el último cuarto del altillo allí encontraron entre el muro y el amachimbrado de madera un envuelto con preciosos anillos y escritos en verso dedicados a los hijos y nietos, firmado por un tal E. Rodríguez. La pareja se mudó al norte donde colocaron un negocio, a una amiga le narraron la historia, luego ella nos la conto. Por eso es que tengo este ejemplar que en

alguna de las secciones espiritistas dejaron olvidado en el comedor. Hoy mismo voy a quemar el libro para olvidar todo lo que sucedió en esa edificación de la 15. Termino contando mi madre María Concepción Valdivieso Vargas. Emilio me conto que han pasado más de cincuenta abriles de esta historia, no han podido quemar el texto satánico, siempre algo se presenta, no lo queman y aun hoy continúa en la mesa de noche.


LOS VIVOS DE LAS SALAS DE VELACION Por: JOSE JOAQUIN RINCON CHAVES Bogotá D.C., 19 de abril de 2017

En Barranquilla se tenía como dogma que un tintico bien caliente, es necesario para acompañar las penas de los deudos en toda sala de velación que se respetara. En razón a lo anterior, la ciudad empezó a notar que en cada empresa funeraria, se pusieran en funcionamiento máquinas de café para que no hubiera necesidad de que algún empleado armado de un termo grande y vasitos pequeños desechables, ofreciera a los dolientes la humeante bebida. Eso, se dejaba para las velaciones de difuntos en barrios populares en donde la bebida se brindada por bandejadas. A estas máquinas dispensadoras de tinto, se les llamaba grecas, sin que se conozca cual era el origen de la palabreja. Algunos sostienen que se inventaron en Italia, pero tampoco hay certeza de esta afirmación, solo las películas de la época que las mostraban en medio del rasgar de vestiduras de las escandalosas mujeres napolitanas y de la inefable cara de Sofia Loren y los cabellos mesados de Gina Lollobrigida, cuando lloraban a sus muertos. La funeraria Jardines del Recuerdo y luego la Siglo XX, La Equitativa y similares, a la par de esa imágenes de cine, introdujeron


las grecas en sus recintos, eso sí, con una módica alza de tarifas para asumir los costos de la reciente y novedosa adquisición. Solo que, como en los cuentos del Chapulín, los empresarios no contaban con la astucia de algunos vecinos que se colaban en las salas fúnebres, no propiamente en calidad de deudos, sino de ansiosos y desesperados avivatos en busca del cafecito reparador de la tomata de la noche anterior. Y no se trataba de cualquieras pelagatos. Los osados descubridores de las fuentes del reavivamiento y, no nos referimos a una posible resurrección, pero si a algo parecido, eran los redactores de dos de los más prestigiosos radio noticieros de la ciudad: Informando y La Voz de la Patria. El trabajo y la distancia desde sus casas, les obligaba a madrugar para iniciar la entrega de noticias desde las seis de la mañana. Los noticieros se disputaban la franja popular y cada cual se esforzaba por producir buen material para los oyentes tempraneros de Marcos Pérez y Gustavo Castillo. Hasta hoy no se sabe quién fue el inventor de la excursión a la sala de velación de la Funeraria Siglo XX, en busca de tinto a las cinco menos cuarto de la mañana. De todas formas, convenido o no, se encontraban cinco o seis de estos especímenes, todos los días, a la misma hora y sin conocer a los difuntos de turno. Por allí desfilaban Aníbal Consuegra, Fernando Awad, Milvio de la Hoz, Jesús Palencia Márquez y otros, que acababan con las existencias de las benditas grecas y dejaban viendo un chispero a los dolientes que repentinamente a esa hora se habían multiplicado sin explicación alguna.

Todo iba muy bien. Hasta intercambio de chivas se producía entre estos consumidores de tinto y el propietario de la funeraria llegó a sopórtalos a tal punto que le ofrecieron pautas comerciales del servicio fúnebre del establecimiento, las que se radiaron por estos noticieros. Pero todo tiene un límite y no fue precisamente por el tintico de la madrugada. Una noche, en que los asiduos del tinto reparador de la sala de velación se habían pasado de copas y se encontraron sin moneda para tomar un taxi, resolvieron el dilema pasando las horas, en el interior de la funeraria. Algunos, se acomodaron en los amplios sillones que encontraron vacíos. Pero uno de ellos, acostumbrado a su buena camita, no quiso pasar trabajos y sin pensarlo dos veces, sin que los amigos se percataran, mullido y sereno, abrió un ataúd y se arrellanó cual niño bendito, hasta la hora de entrada al trabajo. A todos despertó el grito del vigilante de la sala de velación, cuando de manera imprevista uno de los difuntos, se levantó del cajón mortuorio, pidiendo un tinto. Como decía don Marcos Pérez Caicedo, hasta ahí llegaron las canoas y el grupillo de avivatos, hubo de dar por terminada esta simpática costumbre.


LA ABUELA Edgar Awad Virviescas Yopal 7 octubre 2015 (Basado en un sueño que como un volador me puso a escribir esta nota). Dedicado a Mamá Carmen, Clemita Virviescas de Camelo, Jairo Virviescas Vargas, Roberto Virviescas y mi Abuelo Roberto Virviescas, hace mucho partieron.

Con sus manitas gorditas blanquitas, muy arrugaditas, calienticas, suavecitas como hojas de pétalos, hoy la vi, tejía usando hebras de vida y otros hilos de amor y eterna devoción, forma unas zapatillas, con infinita paciencia y ternura, ella va dando lentamente puntada por puntada en cruz, ágilmente mueve las agujas de croché, va formando unos zapaticos brillantes y mágicos para sus bisnietos para que en la existencia caminen dejando huellas de cariño, como solo ella lo supo hacer, sabes vive bajo una eterna primavera celestial, ahí se mece suavemente en su mecedora de oro que tiene adornos y flores todo en oro, plata, esmeraldas, diamantes, nácar, marfil, acompañada de su esposo quien luce traje negro con delgadas líneas verticales blancas, camisa blanca, corbata roja, zapatos de charol negro con un forro blanco a los lados de esos de los años cincuenta y un negro bigote punteado muy cuidado, allí están sus hijos y su mejor amiga, he hija, sentada en un sillón blanco plateado como de mimbre en brillante gris de plata, de espaldar grande y redondo


como la cola de un pavo real, en rededor del espaldar muchísimas margaritas y gigantes perlas, ella va hilando la madeja de hilos de vida y paciencia, la señora en su rostro se ve una inmensa felicidad y una leve sonrisa victoriosa por una misión cumplida después de muchísimos años. Sus miradas son tiernas, en su casa las puertas y ventanas no tienen chapas, ni trancas y menos aldabas es que es una embajada familiar de puertas abiertas y para servir al amigo que sea, en sus paredes muchos cuadros sumamente grandes y espesor delgados donde las fotos tienen vida y a toda hora se mueven las imágenes, son videos y si me les acerco escucho el sonido del video, hay muchos balcones con barandas bordeadas con adornos de oro multicolor y varios canarios y loros, allí ellas se asoman ellos a ver y hablar con Dios, a tomar el sol y apreciar los paisajes de la llanura verde las montañas al fondo, las auroras boreales, amaneceres y hermosos atardeceres de variados colores y para chismosear que hacemos sus hijos desde el otro lado, en su cabeza tiene un blanco sombrero de alas anchas, coronado con azucenas, lo usa como fino toque de elegancia, para lucirlo por muchos milenios de vida en el cielo.

EL DOMINGO, EL DOMINO De la estirpe, hay muchos recuerdos para contar, memorar y recontar, todos los domingos, apenas se ponía el sol, a las cinco y media de la mañana, mi padre recostado en su cama, leía varios periódicos y, a la vez escuchaba en la radio las noticias de emisoras como Radio Libertad, Caracol, RCN, Todelar, monitoreando todos los aconteceres, quizás en busca de la chiva del momento para el noticiero que dirigía o su columna habitual en Diario la Libertad, hacia unas llamadas telefónicas a políticos y colegas, se ponía al corriente del suceder politológico de la región y Colombia, comentaba las noticias a mamá, le consulta, ella le daba sugerencias sobre el tema o el titulo concordante a la situación y metafórico al acontecer circunstancial del día, al rato asimilada toda la información de la mañana, bajaba a su oficina y escribía el artículo de su columna diaria “Hablando Claro” del periódico La Libertad, luego hacia el editorial para el noticiero en su primera emisión de la mañana siguiente a través del noticiero “El Diario Hablado” en la emisora Radio Libertad, mientras que los temas políticos los ventilaba en su espacio radial de Radio Playa Mendoza de 7 a 8 pm. Lo evoco, sentado en su silla gerencial de espaldar alta en cuero negro, peinado como siempre, con el cabello hacia atrás, su nariz grande, una leve sonrisa en su rostro, vestido de guayabera blanca, con sus lentes cuadrados a mitad de la nariz y en la mano derecha entre los dedos, índice y el del corazón, sostenía un cigarro inspirador (vicio que años después lo llevaría a la tumba), yo le miraba y se quedaba quieto, todo orgulloso en su escritorio metálico


pintado de azul marino, sobre la escribanía y frente a él, una máquina de escribir verde marca smit corona, al lado de la maquinilla, un cenicero casi lleno de colillas de cigarro de hedor hediondo a nicotina, debajo del vidrio del escritorio, varias docenas de tarjetas de presentación personal de algunos colegas, políticos, empresas y demás que conocía. Junto al escritorio un teléfono gris de disco numérico, debajo del teléfono un diccionario antiguo amarillento algo empolvado y otro libro de sinónimos y antónimos que nunca usaba, acompañado de una agenda negra pequeña pero muy poderosa, pues en su interior estaban los nombres, direcciones y números telefónicos de centenares de personajes colombianos muy influyentes del país, senadores, concejales, alcaldes, gobernadores y hasta presidentes de Colombia. En su oficina recuerdo las paredes blancas, llenas de diplomas, menciones de honor, condecoraciones y certificados de asistencia a cursos entre otros. Hoy pienso que estaba allí para que aprendiésemos a escribir, siguiendo su ejemplo, sus muchas insinuaciones, pero mi terquedad por la ingeniería me aparto del oficio de escribiente. De su maquina de escribir, todavía escucho el titotitoto sonido muy particular de las letras de plomo chocando contra el papel, estampando centenares de letras negras o rojas, describiendo un mundo multicolor y anotando comentarios justicieros en contra de la mala administración pública o ensalzando las buenas obras de la ciudad currambera. Los domingos se apersonaba del desayuno familiar, muy temprano se levantaba, alistaba uno a uno los ingredientes para el desayuno dominguero, siempre esperaba ese momento, el único día que él nos

preparaba el desayuno, solo hoy sé que ese desayuno, nos lo preparaba un escritor, (café en leche, pan, una abundante y exquisita pericada de huevos con cebolla y tomate ). Entrado el mediodía, mamá llamaba temprano a la tía Mary, se ponían de acuerdo para la reunión ese día y de inmediato, manos a la obra, preparaba su típica frijolada o sopas de guandúl (un frijol color café propia de la costa), a eso de las doce y media, llegaban en su Renoleta Break 12 amarilla la tía Mary, el tío Carlos y Astrid (mi prima), éramos tantos que almorzábamos por tandas pues no cabíamos en la mesa redonda, forjada en hierro y pintada de blanco con dobleces elegantes que simulaban ramas contorsionadas, dando forma a un hongo de cabeza plana. Contaban sucesos de la semana, reíamos de las historias, anécdotas y aventuras de cada uno, llegada tarde, tipo tres de la tarde, se daba paso al juego de mesa, el domino. Instalada la mesa del domino en la terraza de la casa, apostábamos unos 20, 50 y hasta 100 pesitos, en muchas ocasiones alguno hacia una picardía, lo pillábamos, nos reíamos y era la comidilla y burla de toda la tarde, otros al sumar las cuentas no concordaban con la realidad, siempre sumaban a su favor para ganar, (eso sí, dejo constancia que nunca hice trampa y casi siempre perdía), algunas veces con el juego venía el trago corto, tomábamos algún whisky acompañado de alguna picada de queso, salchicha con bollo y la infaltable picadita especial que nunca faltaba “maíz pira”. Mi mamá Consuelo siempre contaba de las travesuras de su gato, siempre pillaba al gato en sus pilatunas (el gato era mi padre, así le decía cariñosamente mamá), por siempre, ellos se han amado, ni la muerte los separó, de todas aquellas personas la más jocosa era mi tía Mary, una mujer de estatura alta, muy bella, siempre ella era la perfecta, se


destacaba con sus narraciones y mi tío Carlos solo la miraba y sonreía, mi tío Carlos fue un hombre sabio y nunca presumía de ello, sabedor de todo, guardaba silencio, callar es de sabios decía, siempre le llevaba la razón a mi tía, ella nunca perdía siempre, poseía la razón aunque estuviera equivocada, pero perpetuamente ganaba aunque perdiera. A mi tío Carlos nunca lo ví discutir, pero me consta que fue el mejor conductor de autos que haya conocido, dedico su vida laboral al Banco Ganadero, lo cual le permitió conocer los más importantes ganaderos de la Costa Norte Colombiana, sin que ello le nublara su cabeza y predominara siempre su sencillez. Mi tía Mary siempre fue muy especial con su familia, en especial con sus sobrinos. En mi caso en particular cuando iba a su casa, me recibía con un tinto grande y un buen pedazo de queso costeño (Queso salado, de la costa Atlántica), y nos sentábamos a comentar cualquier tema y de paso me pedía resolver el problema electrónico del algún cachivache del hogar. Las fiestas de la tía Mary eran muy buenas, un disfrute total, lleno de alegría y goce, donde mi primo Jairo (Medico Radiólogo destacado en los Estados Unidos) se encargaba de amenizar las fiestas, mientras que la tía Mary enriquecía el paladar de los invitados con sus picadas, quibbes y comidas, muchísimas veces con chivo asado o en salsa, acompañado de un buen whisky. Los quibbes (los mejores del mundo), los preparaba con una receta original Libanesa que mi abuelo Nazario Amín Awad Galed les enseño desde pequeñas, ella atesoraba la receta con gran secreto. La

tía Mary era mujer con rasgos turcos, de cuerpo grueso de 1-75 de estatura, lo que contrastaba con su eterno amor, el tío Carlos, quien media 1-60, ni muy delgado, ni muy gordo. Daba gracia verlos juntos cuando la tía usaba zapatos de tacones, mi tío quedaba más pequeño al lado de esa gran mujer voluptuosa, algo así como Benitín y Eneas, toda la vida los mejores amigos, cómplices, padres, hermanos, tíos, abuelos, en fin, son mis mejores ejemplos de familiaridad. Con mis hermanos siempre compartimos todo, hasta el punto que en una ocasión compre una camisa para estrenarla un domingo y finalmente el día que me la iba a poner, ya mí hermano Nazario se me había adelantado, jajajaja, recuerdo entre tanto que llegamos a compartir una novia, él lo sabía, más yo no, solo hasta que en una reunión con mi hermano menor (David) lo comento jocosamente confrontándonos a risas, y si, él la estreno, que rabia me dio Jajaja, esos somos los hermanos para pelar y a los pocos momentos nos amistábamos. Recuerdo que un día David me contó que cuando yo era contratista de varias fábricas, el pago era semanal y quizás por épocas de la edad; acostumbraba los fines de semana a tomar algunas cervezas y tragos junto a mi hermano Nazario, entonces llegábamos por la noche hartos de la borrachera, nos acostaba a dormir la jinchera, él (siendo un niño) veía el fajo de billetes en los bolsillos, tomaba uno (100 pesos) de cada pantalón para comprarse juguetes o ahorrarlos, dinero mismo que en ocasiones nos prestaba para sacarnos de algún apuro a veces, pero los prestaba si solo le pagaba el doble, de lo cual nos reímos hoy día cada vez que nos reunimos.


En cierta ocasión una novia me regalo un perfume Francés, con olor a jardines celestiales y mientras por las mañanas me duchaba, mi papá aprovechaba y se bañaba en perfume con rapidez, en una de esas carreras perfumándose, se le cayó el frasco y se rompió, que pena que le dio a don Fernando Awad Blanco. Hoy sonrío, son convivencias y vivencias inolvidables.

Señor(a)

Siempre se me perdían las cosas y le echaba la culpa a mis hermanos y en realidad era que no me acordaba donde estaban. Hoy tengo mucha suerte y lo que más quiero es mi familia, pídele a la vida lo necesario, los bellos momentos y buenos recuerdos.

En cualquier lugar del mundo

Edgar de Jesús Awad Virviescas Yopal, mayo 31 de 2016

Awad

Sabes cuándo leas esta nota hace años que he muerto, pero quiero en este papel dejarte un legado que si lo aprecias te ayudada en el largo camino de la vida y podrás ser y hacer mucha gente feliz y te lo aseguro serás muy feliz, es algo por lo que siempre he luchado y Dios te apoyara por siempre. Lo primero que te aconsejo estudia y trabaja para ayudar a la gente ni se te ocurra estudiar o trabajar para conseguir dinero si tienes ese propósito te va a ir mal en la vida. Siempre trata de construir un mundo mejor, todos debemos poner un grano de arena para hacer un mundo mejor. Mi hermano Jesús eso fue lo que predico dijo “Ama al prójimo”.

Sabes Marcela mi hermana en este momento está en Omán trabaja muy duro pero ella ayuda a mucha gente en sus cirugías que orgullo tener esa hermana. Yo no he logrado mucho o de pronto cuando leas esta notica he dejado algunas cosas pero te cuento fui ingeniero en varias empresas como Crown Litometal en Barranquilla, en Rymco Ltda., en Industrias Philips de Colombia pero lo que más me gusto es ser emprendedor y generar empleo y vivir muy bien, me duele no terminar algunas ideas como el bastón para invidentes para este año tengo que terminar el primero no he podido comenzar por el negocio


cada día me adsorbe más, tengo que empezar a fabricarlos, estoy un poco atrasado porque estoy solo, trabajo solo, vivo solo y en verdad no estoy solo, mucha pero mucha gente me ayuda me apoya y siempre me acompañaren Dios, las vecinas aquí en Bogotá me consienten mucho me regalan desayuno, jugos, almuerzos y me dan mucho cariño, que más le puedo pedir a la vida.

Sabes

siempre lucha por ser independiente, jódete trabajando y cuidando el dinero para lograrlo, el dinero no es para ahorrarlo es para invertirlo y él se auto reproduce aquí en Colombia lo mejor es la finca Raíz. Mi negocio siempre fue de tecnología pero hoy día todo cambia rápido y lo que ayer era última generación hoy hay algo mucho mejor con avanzadas ventajas.

Sabes para que te valla bien en la vida atiende bien a las personas se muy amable acomedido y educado con todas las personas la plata no importa lo que importa es la educación y sobre todo el amor con que lo hagas y el dinero te caerá del cielo. “Has el bien sin mirar a quien”.

Sabes hoy estoy en Yopal, que maravilla aquí hay mucho futuro y mucho dinero creo que Yopal es el Dubái de Colombia, María Elena tiene aquí un asadero de pollos y es una mina de oro eso que ella no tiene idea de administración, yo continuo con mis cosas de Ingeniería y comercio total soy un Libanes comerciante y mucha gente me apoya respalda por mi sinceridad y honradez ante todo, sabes siempre hay que ser un señor ante todo. Me duele no haber podido conocer mis tátara nietos pero este es el mejor legado que les

puedo dejar. Lo único que puedo es mandarles un gran abrazo y beso en la frente y sabes desde el cielo los cuidare.

Sabes conocí a Don Fernando Antonio Awad Blanco si tu abuelo era una persona muy serena, súper educada y escribía como los dioses, un día me aterro cuando me conto que solo había estudiado hasta segundo de primaria, el quedo huérfano muy pequeño le tocaba ir a vivir donde las hermanas y por tantos iros y veníres no pudo seguir estudiando. Él tenía un sueño quería ser periodista, en el colegio el quitaba las hojas a sus cuadernos y ellas plasmaba las noticias del colegio y así empezó sus primeros pinínos y su sueño lo hizo realidad logro ser un gran periodista político y sabes me duele nunca le pedí que me enseñara redacción por eso te pido perdón por lo mal redactada esta nota. Te cuento esto para que siempre luches por tus sueños, los Awad & Corredor somos guerreros triunfadores. Ferna tumbo alcaldes con su columna crítica en la prensa el diario “La Libertad” en el Espectador.

Sabes

para estos tiempos los implantes, aparatos, drogas y maquinas han cambiado la vida, pero por siempre seremos seres humanos y nuestro deber es hacer el bien, Sabes un kilo de droga destruye muchas familias, muchas niñas venden su cuerpo por una bicha de droga se ha destruido mucha juventud y viejos, por la droga y el licor, si quieres sigue el ejemplo de este abuelo que nunca compartió esta maldad que destruye el mundo y nuestros amigos.


Sabes nací el 22 de noviembre de hace muchos años 1957. El 22 de noviembre mataron a Kennedy y también el 22 de noviembre es un día muy especial en el Líbano. Qué fecha inolvidable lo malo es que cuando cumplía años, no habían pagado la quincena y no me daban regalos. Huy dependíamos de las quincenas y carajo eran sueldos pequeñitos. Ferna y Conchu hacían milagros para sacar a cinco muchachos adelante, cada triunfo que hacíamos era de mucha alegría para ellos. Ferna sabía que yo era Ingeniero él me decía el poeta nace no se hace y así es el INGENIERO nace no se hace. Gracias mil gracias padres. Mis progenitores eran muy delgados comían poco para poder alimentarnos, pero sabes nunca tuve los zapatos rotos, la ropa era de marca pajarito y todas nuestras navidades fueron muy felices, nunca podré olvidar la primera bicicleta una monard cachona, Conchu nos la compro con la prima de mi papá a escondidas, que rabia para Ferna el no pudo disfrutar de su prima navideña que con tanto trabajo se la gano. Nunca he olvidado cuando Conchu me compro la primera pistola para soldar Wuller de la mejor calidad y Félix mi vecino que me enseño Electrónica, si estoy muy lejos pero siempre los recuerdo. Ha ahora nunca olvido a mis vecinos del barrio El Silencio en Barranquilla ellos confiaron en mí para que les repara sus aparatos y me ganaba unos centavos, Sabes hoy he aprendido que no eran vecinos sino una gran familia. Soy una persona que ha nacido dos veces, en mí segundo nacimiento estoy aprendiendo a que debemos ser mejores, lo que sabemos es para hacer el bien y si por casualidad eres ingeniero diseña, fabrica aparatos que den bienestar a la humanidad, mis clientes cada rato me

erizan la piel cuando me dicen “Que Dios lo bendiga”. Carajo me pone la piel de gallina es lo más lindo que nos pueden decir. Es el mejor pago. Sabes yo les digo “Valla con Dios”.

Sabes Dios me ha bendecido mucho, me duele morir quisiera más vida para haber estudiado más y hacer el bien a mucha gente, quiero bajar el costo de las viviendas con materiales más modernos si yo no logre esa la misión que te dejó por favor termínala por mí. Sabes en el proyecto de paredes modulares plásticas he invertido mucha plata y tiempo, muchas empresas me han cerrado sus puertas otras me han apoyado así que pa´lante en la Casa de Nariño lo conocen y muy tímidamente me apoyaron, el Sena me patrocina apoya y empuja, Sabes el miedo me frena, sé que Dios nos apoya. En la vida nada es fácil cierto Jonathan y Joanna cuando te conozca es mucho lo que lloraremos estoy se los dedico con un infinito amor a mis hijos pobres que desde que llegaron al mundo les toco joderse para salir adelante y sabes Hugo Chaves me inspiro y si yo soy de Izquierda soy Socialista de ultra avanzada. Colombia es el país más lindo del Mundo y tenemos de todo podemos ser un potencia mundial tenemos lo mejor su gente bella, ingeniosa, rebuscadora y amables, siempre respeta a los Boyacos son verracos los más trabajadores y recuerda descendemos orgullosamente de campesinos Boyacenses y Libaneses.

Sabes hace como vientres años en los noventa llegue a Bogotá dejando tantas cosas atrás, los triunfos los diplomas, tantos sentimientos el amor a mis hijos, el hogar destruido, la casa de dos pisos que teníamos en los Robles en Barranquilla y para rematar el


señor Periodista Fernando Antonio Awad Blanco muriendo de cáncer. Aquí en Bogotá me esperaban en el terminal Andrés y Eduardo mis primos hermanos y llegue a casa de Mamá Carmen ella y Clemita me acogieron con gran amor, tengo una deuda muy grande con ellas. Recuerdo nuestras fiestas sus risas la bella música que escuchamos y como olvidar a Numa ese viejito que muchas cosas me dijo para animarme y fortalecer mi alma triste. Llegue con una cajita de cartón como maleta con muy poquita ropa con muy poquitos centavos arribe a esa ciudad fría, tan grande y si era mi ciudad natal. El Das me brindo protección por que el estado confió en mí. Por mucho tiempo me dio seguridad y la Policía ni se diga. Eran los tiempos del terror de Pablo Escobar, bombas por todos lados.

Sabes hace trece años empecé el negocio Electrónicas Awad (2000) con cien mil pesitos que me presto mi esposa María Elena Corredor Plazas mi tercera esposa y apropósito no se les he pagado, solo tenía una vitrina fiada, una mesa rudimentaria bien vieja, unos poquitos repuestos, un gran miedo terrible a que fracasara, los avisos eran de papel descolorido tocaba de lo barato no había para más, trabajaba con las uñas y la Honestidad fue mejor herramienta. La Honestidad abre puertas en todo el mundo.

Sabes

los abuelos Don Nazario Awad Galed fue comerciante Libanes, de los negocios que tuvo el mejor fue una droguería en Ocaña y fue famoso por que puso a caminar al paralitico del pueblo, Don Roberto Virviescas Rodríguez fue telegrafista, tenía ferretería y finca en Boyacá y por ultimo un Hotel en Bogotá. Ferna fue un

periodista político muy bueno. Trabajo en La Voz de la Patria, La Libertad, El Espectador, en Informando entre otros. Sabes ellos triunfaron porque siempre trabajaron en lo que les gustaban y le tenían amor y siempre con mucha con Honestidad….

Sabes

te doy un concejo trabaja con amor en lo que te guste, siempre se el mejor y el más honesto. Trabaja para ayudar la vida de gente y te garantizo que Dios te gratificara.

Sabes para estos días tengo que hacer un inventario, que pereza hay mucho que contabilizar gracias a Dios y a ti David mi hermano que por un año estuviste girándome dinero para que la empresa funcionara y toda la familia que siempre me han comprendido y siempre están unidos los amo a los Awad y Corredor. Hoy mis negocios han cambiado de nombre pero nunca olvidare a Ferretería Electrónicas Awad y es el único negocio que poseía duro trece años. En ese tiempo todo ha cambiado mucho, hay celulares, ipod, tablas, androides, con el tiempo el negocio ha evolucionado tengo maquinas duplicadoras de llaves varios taladros y un viejo portátil Dell que no cambio por nada, ya no vendo, no trabajo, me la paso escuchando música ahora asesoro y a veces ayudamos a los vecinos, en una inundación regale unos poquitas bolsas de leche y algunos niños les he regalado cuadernos y otras bobadas, sabes hay viejitas que me traen comida, pan y amor. Sabes porque, porque en mi negocio trabajo por amor, tengo como seis meses trabajando doce horas de 9 am a 9 pm, cada vez soy más sagas cambio precios, bajos precios doy regalos, pongo avisos innovadores y eso es aplicando lo que aprendí en el Diplomado de administración que me regalo la Alcaldía Mayor de Bogotá y la Alcaldía de Usaquén y sabes meda


tristeza pero la Ferretería Vecina anda mal y claro cada vez le compito muy fuerte y le robo cliente tras cliente, con servicio, con calidad, con conocimiento, honestidad, amabilidad, mucha, mucha fe y con marketing.

Sabes no tienes que trabajar por dinero, el dinero puede trabajar por ti .Compra, vende ó fabrica. Nunca seas esclavo del dinero.

Espero que puedan ver en las fotos que les envío son de hace siete años (2007) acompañado de Edgar Andrés hoy el aviso cambio y sabes Ahora soy Abuelo de dos hermosos bebes. Sabes que quiero que el negocio crezca, Sabes que sueño tener un negocio grande muy grande como Home Center o Éxito o Una ferretería muy grande donde los Awad trabajemos unidos, Sabes nunca me canso porque sueño y sueño hacer realidad este sueño y carajo que quiero que mis nietos y sobrinos formen una cadena de almacenes se podrían llamar Awad Ferretería o tengo otro nombre El Ingeniero Ferretería, o Don Edgar Ferretería o Sabes Ferretería. Hay mucha gente que me han ayudado la mayoría trabajan en familia hermanos esposos hijos y cuñados es lindo. Sabes que es lindo ser independiente no recibir órdenes, no tener jefes, no rendir cuentas, no cumplir horarios, no madrugar, no esperar la quincena y dan unas ganas de trabajar las machas. Bueno esta nota es para informarles que aquí hay trabajo en nuestra empresa solo tú lo decides cuando quieras, creo que me quedan 30 años de vida. Hoy es día para recordar a tanta gente y empresas que me ha ayudado no puedo escribir sus apellidos porque esta nota sería muy larga, Gracias a Dios, Don Nazario, Fernando, Mary y Carlos,

Fanny, Sol ángel, Amín, Mario, Miriam, Carménate, Clemita, Nelson, Félix, Viro, Denis, Nelly y Libadier, Orlando, Dr. Jorge Parra, Jairo, Roberto, Eduardo, Andrés, Arturo, Cipriano y Martha, María Elena, Lidys, Conchu, Alí, Mohame, Julio Cesar, Doctor Alonso Ojeda Awad, Reinaldo y Luz Dari, William, David, Marcela, Marcos y Lilia, Dianys, Armando, Miguel Ángel y Viví, Lili, Adriana, Antonio, Carlos, Ester, Remberto, Guillermo, Ninfa, Hermogenes, Jorge y otros tantos que me ayudan como mis vecinas, clientes y empresas como Crowm Litometal, Industrias Philips, la Presidencia de la República de Colombia, el Sena, Universidad EAN, Corporación Universitaria de la Costa CUC, La Alcaldía Mayor de Bogotá, la Alcaldía de Usaquén, La Secretaría de Desarrollo Económico, Banco Bogotá, Banco Caja Social, Finamerica, Mundo Mujer, Congregación El Recreo (Testigos de Jehová), son muchos los que me apoyan en mis locuras. Gracias Dios por todas tus ayudas, hasta me llega el internet gratis.

Sabes desde 22 de junio de 2013 estoy en Yopal Casanare y ahora mismo quiero montar una empresa no sé si de ingeniería, ferretería o quedarme en el asadero de pollos en todos estos negocios podemos hacer mucha gente feliz y es lo importante. Sabes es muy rico montar por ejemplo “AWAD Ingenierías & Ferretería” o El Ingeniero Ferretería” y es muy lindo el nombre Pollo Lindo y esto lo debemos a un señor llamado Álvaro Corredor Plazas y familia que siempre velan por nuestros sueños. Gracias gracias gracias.

Si esta es parte de mi vida y ojala me puedas apoyar en este sueño algún día y sino espero haberte dejado una lección que un futura te


servirá. Tu puedes triunfar solo tienes que trabajar independiente con amor, Vuela eres libre.

Sabes hoy solo puedo decir “Gracias a la Vida que me ha dado tanto”.

Te

escribo de corazón con mucho amor a mis hermanos hijos, sobrinos, nietos

Edgar de Jesús Awad Virviescas Ingeniero Civil, CUC 1985 Tecnólogo en Electrónica, autodidacta Diplomado en Administración y Formación de Empresas, EAN 2004 Ingeniero Social Colombiano Por ultimo ve con Dios.

Mamá Carmen En el extenso camino de la existencia humana no contamos los pasos que dan las personas sin importar su color, sino las huellas que dejan labradas en alto relieve por siempre en nuestro corazón. Carmen Elisa Vargas Tolosa viuda de Virviescas, Si mí agraciada abuela materna y eterna, es muy posible que tenga analogía con la tuya, el paso de los años las vuelve muy detallistas, metódicas, alcahuetas, dejando millares de enseñanzas, miles de concejos, recuerdos, ejemplos desinteresados para edificar unos mejores sucesores, repartidoras de la chispa de la vida “El Amor”. Es la tarea que por generaciones desempeñan los tiernos abuelos, si los legatarios somos inteligentes aprovecharemos su mejor herencia. Mamá Carmen una matrona sencilla con un porte muy elegante, tez blanca, cabello medio corto de color café oscuro, mirada tierna, franca, ojos café claro, con un lunar debajo de la nariz al lado izquierdo, acuerpada sin perder sus curvas bien delineadas y unas piernas finamente torneadas que ella las lucia con fino coqueteo y mucho orgullo, las atesoraba, muchísimas jóvenes se las envidiaron, de un metro con sesenta centímetros, pero eso sí una mujer muy grande con una filosofía de vida de gran hermandad ejemplar, desprendida, no le dolía quitarse el pan de la boca para dárselo al necesitado, era una mujer sumamente hermosa en lo físico y espiritual, de raza Boyacense de Chiquinquira una de las tierras más bella en Colombia, de gente amable, trabajadora donde no conocen la pereza, se le miden a cualquier responsabilidad nada les queda pequeño ni grande no les interesa horario son como mulas pal


trabajo aman lo que hacen, en siglos pasados en esa tierra se apareció la virgen de Chiquinquira Patrona de Colombia. Mamá Carmen hija de Papá Heliodoro Vargas distinguido General de la guerra de los mil días, hombre alto elegante siempre erguido, educación militar, siempre de traje oscuro de paño inglés, corbatas de tono serio, zapatos brillantes como si fueran de charol, de genio muy apacible y compresivo, La madre de mamá, Carmen Tolosa, oriundos de Boyacá, formaron una familia muy prestante tenían su vivienda en el parque principal del pueblo y muchas otras propiedades, se dieron el gusto de donar una casa muy grande cerca al parque principal donde desde entonces funciona un convento y colegio Católico, Papá Heliodoro persona muy caritativa los jueves por la puerta auxiliar (puerta de servicio doméstico en esa entonces), de su casa regalaban mercados a la gente pobre de la zona, siempre en ese día la gente hacían cola para reclamar la ayuda, por este noble gesto les guardaban mucho respeto a Papá Heliodoro y la Señora Carmen, no solo eran ricos sino que hacían patria con sus obras. Recuerdo una anécdota que Papa Heliodoro en su almacén le preguntaban por una tela y él tenía muchas telas para vender sino la encontraba prontamente las enviaba a que compraran en los almacenes vecinos, Mamá Carmen decía que no sabía de negocios, hoy día que se algo de esos menesteres, admiro a Papá Heliodoro él si sabía de comercio y competencia leal por eso le fue también. Ellos amaban los animales y en especial los perros, en varias ocasiones viajaban a la finca montando sus bestias y cargando unos bulticos en los brazos dando la impresión de llevar bebes, alguien les pregunto por los niños, ellos rieron eran unos perros lo que transportaban con gran cuidado, Mamá Carmen muchas veces me menciono que en su

casa paterna los cubiertos eran de plata y las vajillas de porcelana con bordes pintados en oro y otros lujos como el primer radio a tubos en el pueblo y Alfonso Vargas Tolosa fue uno de los primeros en tener carro en esa época, lo malo era que eran conservadores al cien por ciento. Mamá Carmen muy educada, pero cuando le sacaban el malgenio (cosa que era muy rara) en ese momento de armas tomar era para guardarle respeto. Su voz suave de tono seguro, concejos y frases sabias, Sus manos eran de piel de terciopelo sumamente suaves y calienticas, todas las noches cuidaba sus manos y piernas con su único secreto favorito de belleza crema S pons, que nunca en la vida le falto siempre en su armario, el mueble tenía cuatro cajones y permanecían minuciosamente organizados en cajitas pequeña o de tarros de galletas metálicos y otros en bolsas plásticas sumamente cuidadas, esto le permitía conservar las cosas por muchos años en su poder nada envejecía todo permanecía nuevo, sus cositas no pasaban de moda. En una ocasión estando yo cercano a los diez años salíamos ella, Luceritos su gran amiga y yo, ambas entre las piernas arriba de la rodilla más arriba se aplicaron perfume, me causo curiosidad y me respondieron por si las moscas mijo, hoy día me sonrío. Me enseño muchos apuntes de humor de salón. Pero algo que siempre la caracterizo fue lo servicial, nunca le conocí enemistades ni mal entendidos, su casa era una gran embajada, cuando alguien en la familia estaba mal allí teníamos alberge, nunca podré olvidar sus enseñanzas y malacrianzas por sus consentimientos en ocasiones compinche de mis travesuras recuerdo cuando era un niño de cuatro años que me sentaba en las piernas para darme alimentos por


cucharadas que para que comiera me prometían regalos, paseos y mil cosas más para que me comiera las ensaladas o las sopas, total a que niño le gustan las sopas. Edgar de Jesús Awad Virviescas Yopal 15 de noviembre de 2013

Consuelito  
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