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miscelánea

este “centro” para actuar sin su propio canon de referencia —ya sea legitimando o negando al mismo— y la nula capacidad de acción fuera de una visión binaria (centro/periferia) bastante simple. Una guerra interminable: un grupo impone su discurso para después ser suplantado por otro que impone el suyo, que después será derrocado por otro a su vez… Quizá por ello, cuando las primeras pinturas del grupo japonés Gutai llegaron a Estados Unidos eran criticadas como versiones de segunda mano del Expresionismo abstracto; pocas veces se menciona el influjo que tuvo la estampa japonesa en los impresionistas y posimpresionistas franceses de finales del siglo xix, incluso es difícil de explicar la relación entre el cuerpo y el espacio que se encuentra inmiscuida en el arte japonés de la posguerra mediante el lenguaje crítico formalista tradicional. La urgencia de cuestionar las fisuras del centralismo va más allá de la inclusión de outsiders (quienes creen aún posible eludir la interacción del sistema) o de culturas olvidadas sistemáticamente, implica la capacidad de trazar puntos de partida desconocidos a propuestas históricas a menudo engañosamente parecidas.

ciudad y se generó un mercado de ornamentos de bajo costo. En el año 1660, advirtiendo una posible laguna de mercado, el ilustrador de libros japonés Hishikawa Moronobu (Kyonan, 1618Edo 1694), consiguió que su editor vendiera sus trabajos en hojas separadas. A partir de aquel año, las ilustraciones fueron adquiridas en las tiendas de los editores o con vendedores ambulantes; podían pegarse en la pared o también a una pantalla que iluminase cualquier hogar japonés. Después de la propuesta de Moronobu para vender por separado los grabados, la estampa japonesa se popularizó; los precios variaban según la calidad y las dimensiones, pero eran generalmente bajos. Hasta mediados del siglo xix, se podía adquirir un grabado por un precio muy accesible para la mayoría de los habitantes del Japón. Años antes, en la floreciente clase media de Edo, se dejó a un lado la tradición que orillaba al grabado a templos y monasterios, se introdujo un nuevo mundo en crecimiento en la sociedad del centro administrativo del país. Dicha clase deseaba un tipo de arte que reflejara el estilo de vida realista y práctico de la gente sencilla. Este mundo fue descrito por primera vez por los budistas como el Ukiyo, “el mundo triste”, pero a mediados del siglo xvii, II el caracter para Uki cambió su significado de En el año 1657 un gran incendio destruyó la ciu- “triste” a “etéreo”, de modo que Ukiyo pasó a dad de Edo casi por completo. Edo era el cuartel convertirse en el “mundo flotante”, un mundo general del dictador militar Leyasu Tokugawa lleno de placer transitorio y desinhibición. La desde 1603. Desde entonces la ciudad se convir- palabra para dibujos en japonés es “e” y los tió en el centro administrativo del país, aunque la dibujos y grabados del mundo etéreo reciben el antigua capital, Kioto, continuó siendo el hogar nombre de Ukiyo-e. La nueva estética del grabade la imponente corte imperial. Después del do japonés trajo consigo libros inspirados en el incendio, el pueblo inició la reconstrucción de su kabuki —una variante del teatro de Oriente—: AVISPERO

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Avispero | N° 8 | Japón  

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