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Revista de Arte, Cultura, y Sociedad de la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle


Revista de Arte, Cultura, y Sociedad de la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle


Cuatro Poemas de

Charles Simic Poeta, crítico y traductor estadounidense, Simic, nacido en la antigua Yugoslavia, es una voz singular dentro de la poesía contemporánea. Ha sido reconocido con el Premio Pulitzer y fue nombrado Poet Laureate por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América.


Soledad Ahí, donde la primera migaja cae de la mesa, piensas que nadie la oye chocar contra el suelo. Pero en alguna parte las hormigas ya se están poniendo sus sombreros de cuáqueros y se disponen a visitarte.

(Versión de Hilario Barreiro)


Temor El temor pasa de hombre a hombre sin saberlo, como una hoja pasa su temblor a otra. De repente todo el 谩rbol tiembla y no hay ni rastro de viento. (Versi贸n de Hilario Barreiro)


El Jefe Contrata Quiero un hombre que no tenga nada que ganar. Quiero que su rostro diga: no tengo nada mรกs que perder. Quiero ver por sus manos; que no le importarรกn las horas, que permanecerรก en su puesto, que el salario nunca serรก justo. (Versiรณn de Hilario Barreiro)


Ojos Sujetos con Pinzas Cuánto trabaja la muerte, nadie sabe cuántas largas horas labora cada día. Su pequeña esposa siempre sola, planchando la ropa de la muerte. Sus bellas hijas arreglan la mesa para la cena de la muerte. Los vecinos juegan lanzando herraduras de caballo a una vara en el jardín, o se sientan a beber cerveza frente a la puerta. La muerte, mientras tanto, visita una insólita zona del pueblo en busca de alguien que tose amargamente, pero la dirección es confusa, ni aún la muerte la puede descifrar entre tantas puertas atrancadas por el miedo a la muerte… Y una fina lluvia comienza a caer. Se aproxima una noche de tormenta, un fuerte vendaval. La muerte no tiene ni un periódico para cubrir su cabeza, ni siquiera una peseta para pedir el que cuelga de una pinza, agitado por el viento, y ahora se desviste con cuidado, adormitado, tendiéndose desnudo en su lado de la cama dispuesta sólo para la muerte.

(Versión de Jorge Ávalos)


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