Page 1

La teoría del caos Juan Martín Sosa Cazales


EL AUTOR DEL CUENTO

Juan Martín Sosa Cazales nació el 17 de septiembre de 1990 en Mar del Plata. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Instituto Albert Einstein. Actualmente tiene planeado seguir la carrera de bioingeniería en la Universidad Nacional de Entre Ríos. Le gustan la música, el cine y la escultura, los juegos de rol, películas de bajo presupuesto, o de artes marciales malas. En cuanto a literatura le fascina el surrealismo.

86


La teoría del caos Por Juan Martín Sosa Cazales

M

i número de DNI es el 58.379.411, el de la cobertura médica el FF-1080, trabajo como ingeniero civil en una compañía internacional y gano U$S 120,000 al año; manejo un deportivo anónimo que me ayuda a superar la crisis de los 40 e intenta en vano recuperar lo perdido. Y ya no sé quien soy. Me solían definir esos datos, mis seudo-logros, aquellos “méritos” que me separaban, hasta cierto punto de los demás. Ahora sé que no hubo mérito ni merecimiento, que todo estaba predestinado a ocurrir de esa manera y que ya lo he hecho–y probablemente volveré a hacerlo todo– un número extraordinario de veces. No soy más que un mínimo factor en una ecuación divina; un juguete a cuerda que cree siempre moverse por primera y única vez, aunque ha repetido su rutina desde el comienzo de los tiempos, solo consciente de su realidad y destino cuando está detenido. La ciencia de la existencia es en realidad sencilla, las conciencias individuales comúnmente llamadas almas, pasan de una vida a otra

87


a medida que van muriendo, hasta que, luego de agotar todas las posibles formas de acción… desaparecen. Una vez que la última alma desaparece el universo deja de existir. Pero las almas no son pérdidas, sino que, en lugar de ello, confluyen en un lugar ajeno al universo conocido, que engloba todo, sea existente o inexistente. Ese lugar es la materia y la energía oscura; ese último bastión enigmático que no puede ser resuelto a menos que el ciclo haya concluido, como ya ha ocurrido; es, en fin, el molde incambiable e imperturbable del que todas las cosas nacieron la primera vez y del que renacerán hasta que nada tenga sentido. En ese momento el hombre se detuvo y miró a su alrededor, el paisaje era más bizarro que cualquier cosa que hubiera visto mientras vivía; sin embargo le resultaba extrañamente familiar, como algo tomado de un sueño o de un lejano pasaje de su infancia. Se encontraba solo, parado sobre un suelo púrpura y liso, que ondulaba en todas direcciones hasta perderse de vista. La imagen era completada por un tipo de luz que emanaba un brillo dorado mientras caía a chorros con lentitud, formando tirabuzones y elipses antes de tocar el suelo en forma suave y desvanecerse, dejando pequeños parches de oscuridad absoluta entre haces. Estaba convencido de que todo esto tenía un significado oculto, aunque no podía recordar cuándo lo había visto. Sobresaltado, se acordó de qué hacía ahí y decidió no perder más tiempo. Nunca pensé que extrañaría mi vida, aquella existencia vacía en la que la rutina transformaba mis días en una masa informe de monotonía y soledad; no obstante, era preferible a la carga que ahora descansa sobre mis hombros Ningún hombre crece pensando que tendrá la posibilidad de alterar el universo, todos tenemos

88


un destino que cumplir, la ilusión de la libertad nace de nuestra ignorancia. En el comienzo de los tiempos todo era simple, puro, lógico y racional. Las causas y consecuencias de cada acción podían ser rastreadas con facilidad y previstas. El orden era sagrado e inquebrantable y se encontraba por encima del bien y el mal. Si creas múltiples escenarios exactos e idénticos y con una ausencia total de factores externos, el resultado siempre será el mismo, no hay probabilidades. Cada ciclo debía acontecer exactamente como su predecesor, ya que el origen sería el mismo. Sin embargo no fue así, algunas almas, descontentas con su papel, se negaron a cumplirlo y sobrellevar su renacimiento. No fueron forzadas a hacerlo, pero les fue imposible participar en los posteriores y quedaron varadas en el lado oscuro. El universo tiende a recuperar su estado original, por lo que una respuesta natural surgió para contrarrestar la falta de las almas. “Fantasmas”, por así decirlo, de sus acciones permanecieron asegurando que las consecuencias de los actos de sus dobles ocurriesen. Esto aseguró la continuidad; sin embargo, fue roto el orden y, por primera vez, se vislumbró la irracionalidad, ya que no se podían encontrar las causas de ciertos sucesos. Una luz apareció a la distancia, como una estrella en el firmamento. Era difícil adaptarse a la falta de las estrellas .Nunca se había detenido a admirarlas cuando vivía, mas en ese momento deseaba ser consolado por cualquier cosa que le recordase lo que era existir y vivir, por lejana que fuese. Cayó en cuenta de lo que la luz significaba. Le quedaba poco tiempo. Pronto debería escoger entre ir hacia la luz y empezar de nuevo lo viejo, o quedarse donde estaba para siempre.

89


De esta manera la confusión y misterio va aumentando, cada ciclo se vuelve más y más caótico y creo saber cómo todo terminará. Llegará el instante, luego de incontables ciclos en que en el momento del renacimiento no quedaran sino fantasmas, entonces se dará fin al ciclo de la eternidad y nada volverá a existir. ¿Qué viene después? No sabría decirlo, soy tan ignorante en ello como lo fui durante mi vida de lo que viene después de la muerte. Quizás encontraré la verdadera nada, quizás pasaré la totalidad del tiempo, ahora tan sin sentido, en esta roca púrpura donde nada es lo que parece o, tal vez, esto es solo parte de un ciclo más grande, un círculo dentro de otro. La luz parpadeó con insistencia, el hombre aceptó lo impostergable. Sabía lo que le aguardaba allí, las leyes omnipotentes demandaban que fuera víctima y perpetrador de un millar de atrocidades antes de volver adonde estaba. Por cada minuto de felicidad habría otro de miseria esperando. Aunque había que reconocer que la alternativa de aguardar en ese lugar, quizás infinitamente, no le resultaba muy interesante. Al final pudo recordar. El paisaje. Después de todo era algo bastante insignificante. Había sido su obra favorita en una exposición a la que su madre lo llevó cuando tenía 8 años. Aún torpemente pintada, lo había fascinado e incluso soñó con ella un par de veces. Se sintió defraudado, estuvo convencido de que su significado sería algo mucho más trascendental, que le dejaría una enorme lección moral y lo ayudaría en su elección… en su lugar, lo único que hizo fue revivir una escena insignificante de su niñez. Impaciente, trató de examinar la memoria más a fondo. El día fue terrible, su tío había fallecido recientemente y tuvo un nuevo

90


ataque de llanto esa mañana. El recorrido de la exposición surgió como un intento de distracción luego del fracaso rotundo de una tarde en el zoológico. Recordó lo que sintió cuando vio la pintura en una esquina aislada, el simple placer estético, la anarquía de las formas; esa noche soñó que estaba dentro del cuadro y, hasta donde pudo recordar, no volvió a llorar por su tío desde entonces. Una sonrisa iluminó las facciones del hombre, después de todo había algunas cosas por las que valía la pena existir. Con la sonrisa aún intacta el hombre se dirigió hacia la luz.

91

"La teoría del caos", de Sosa Cazales  

Cuento seleccionado en el concurso "La ciencia en los cuentos 2007" realizado por IAFE-Conicet con el apoyo del Ministerio de Educación de l...

Advertisement