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Documento en blanco, como mi vida, en blanco, blanco, olvidando el negro. En mi casa de nuevo, patas arriba, sucia, con ropa por el medio, sin orden, sin gusto. Mis padres nos acaban de dejar aquí, a mí y a Ág que ya ha salido de casa y no hace ni 20 minutos que nos han dejado, yo de ataque y mis padres igual. Ella tan campante ya ha salido… ha saber para que… me da exactamente igual, lo que no me da igual es como se han quedado mis padres. Como se han quedado tras haberme oído decir a Ág que o se callaba, de decir mentiras y burbujear lo malo, o la partía la cabeza, si sí, me ha salido la brutalidad de decirla que la partía la cabeza, claro, papá me ha dicho que no quiere que sepa nada de ellos, que me olvide de mis padres. Así que aquí estoy, gracias a dios tengo una casa y un ordenador, música y algo de comida en la nevera. Mañana 2 entrevistas de trabajo. Muchas fantasías y mucho que hacerme a la realidad. Me queda un mísero porro y los 50 euros que tenia guardados en paño para un gramo he decidido que… NO MAS COCAINA, a tomar por saco el ponerme, tengo mucho que afrontar y la única manera es estando serena y no perder los días mientras me pongo, y encima me hago daño. No necesito mas daño. De aquí ha de salir algo bueno. Es como si no quisiera parar. Como si no quisiera parar a estar con mi sentir y con mi cabeza, de esta manera, escribiendo, puedo hacerlo mejor, sin sucumbir en el caos.


Era blanco el lobo de Caperucita