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Posibilidades del sonido en los sistemas educativos 2.2.1 Especificidad del medio. Audición y creación de mensajes sonoros 2.2.2. Integración en los planes formativos

Educomunicación. Medios, recursos y nuevas tecnologías para la educación

2.3.

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Fotografía

«La fotografía es, antes que nada, una manera de mirar. No es la mirada misma.» Susan Sontag (1933-2004).

«Quien mira es quien hace el cuadro» Marcel Duchamp (1887-1968).

En poco más de un siglo de existencia, la fotografía se ha convertido en algo casi inseparable de nuestras vidas. Infinitas imágenes se cruzan a diario con nosotros, anunciando, informando y a veces también manipulando múltiples y variados mensajes. Pero también como ciudadanos, hacemos uso constantemente de esas universales cámaras de turismo y viaje, o de los móviles o cualquier otro aparato, que están en todos los hogares del mundo, cuando queremos hacer eterno un instante. Tanto como espectadores como protagonistas de estas cascadas de imágenes instantáneas, las «fotos» han entrado de lleno en nuestra atmósfera cotidiana.

Sin embargo, esta presencia social apabullante ha tenido poco reflejo en las aulas, puesto que mínimo ha sido su uso en la enseñanza. Aunque los alumnos ven miles de imágenes fotográficas diariamente, en contados casos han tenido la posibilidad de realizar tomas con fines pedagógicos. A pesar del tremendo impacto de la fotografía digital, del intercambio de imágenes a través de las redes, de Instagram, de la impactante realidad de las mapas de Google, de las app que proporcionan entidades de diferente tipo, entre ellas infinidad de museos de todo el mundo, de Youtube, Photoshop y las posibilidades de manipular y recrear imágenes, las aulas siguen de espaldas a ello.

La educación no ha sabido integrar ni explotar estos medios, por la inadecuación de su programas, la escasa preparación de los profesores, la incoherente distribución de los recursos, la rigidez de la organización de los espacios y los tiempos, la inflexibilidad de los agrupamientos de los alumnos y sobre todo la falta de toma de conciencia de la necesidad de una alfabetización audiovisual, como instrumento imprescindible para que los alumnos sean capaces de analizar críticamente el universo audiovisual al que cada día se enfrentan.

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2.3.1. El medio fotográfico y el aula

Aunque desde la antigüedad se conoce el principio de la cámara oscura -que es la base de la fotografía-, hasta el siglo XIX no se consigue grabar la imagen a través de la exposición luminosa. Louis Jacques Daguèrre en 1826 consigue la primera toma que se conserva tras una exposición de ocho horas. El medio progresó rápidamente, hasta conseguir, dentro de su magia, una ferviente popularización. A lo largo del siglo XIX, los grandes descubrimientos del siglo XX, y el gran desarrollo de la fotografía digital, hasta el presente, el fotógrafo se convierte en una prestigiosa profesión, símbolo del progreso de la civilización, además de instrumento de cultura y ciencia. Instantáneas familiares, bélicas, paisajísticas, urbanas... van a ir retratando la vida social y personal de todo el siglo. Con el desarrollo de las nuevas tecnologías a partir de la década de los cincuenta, la fotografía comienza a hacerse popular, con la aparición de cámaras fotográficas asequibles para el público, primero en blanco y negro y muy posteriormente en color, en diferentes sistemas analógicos, y final mente, la fotografía digital. Steve Sasson, por encargo de Kodak, creó la primera cámara digital de la historia, en 1975. Desde entonces han ido evolucionando y ampliando sus funciones a límites insospechados.

Hoy día, la fotografía es un lenguaje audiovisual con características propias y muy arraigado en toda la población. La popularización de las cámaras de video digitales y la fotografía digital, que han abaratado en un inmenso grado la fotografía, ya asequible en todas sus posibilidades.

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La fotografía sigue siendo un lenguaje especial de comunicación y expresión que, tras sus avances digitales, y la posibilidad de difundir sus mensajes a tiempo real, sin esperas de revelados, permiten que este medio audiovisual siga muy vigente en el entramado social.

La fotografía, por ello, constituye un buen recurso para el desarrollo de la actividad en las aulas, tanto en el ámbito de la investigación y experimentación, como en los niveles lúdicos y creativos.

En la actualidad, la fotografía está presente en los centros educativos sólo desde un punto de vista receptivo, a través especialmente de las imágenes contenidas en los textos, en las presentaciones digitales y en los móviles, que en los últimos años han ido progresivamente incorporando a sus diseños instantáneas de mayor calidad y valor didáctico. Sin embargo, este limitado uso, debe dar paso también a un conocimiento directo de este medio, así como a una utilización creativa del mismo.

2.3.2. Utilización didáctica

El lenguaje fotográfico ofrece en la planificación didáctica un recurso visual de amplias posibilidades educativas por su enorme popularización, su fuerte carga motivacional, sus potencialidades para la investigación del entorno, el estudio del medio... La fotografía emplea un código específico de interpretación y construcción de la realidad, de especial trascendencia en el proceso educativo. Es, al mismo tiempo, un documento de gran valor didáctico y una privilegiada herramienta de trabajo para los alumnos.

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La aplicación didáctica de la fotografía en el aula, aparte del uso convencional como apoyo a textos, puede orientarse tanto en lo que se ha venido llamando lectura de imágenes, como en el conocimiento del medio en sí mismo, justificado no sólo por su notable influencia social sino por la necesidad de dotar a los alumnos de informaciones básicas sobre este lenguaje gráfico-visual, a fin de que sean capaces de interpretarlo. Según Matilla, la fotografía es por ello una herramienta, un documento y un objeto de trabajo que facilita las actividades creativas en el aula.

A pesar de los avances digitales y de los programas de los interesantes programas de manipulación fotográfica mediante informática, las cámaras, los soportes fotográficos, los principios básicos de la imagen, y las técnicas artísticas de creación fotográfica, junto con elementos básicos de la imagen como la luz, color, ángulos, perspectiva, puntos de vista, etc. pueden iniciar de una forma innovadora -y no como una cascada de conocimientos técnicos apabullantes- a los alumnos en este apasionante mundo.

Por otro lado, no hay que olvidar la fácil y motivadora tarea de hacer fotos prácticamente casi de todo y para todo. El comodín «foto» puede ser un complemento utilísimo en la mayor parte de las materias o especialidades. No está de más, tampoco, y es muy posible hacerlo, montar un sencillo laboratorio, que sin excesivas complicaciones tecnológicas, descubra a los alumnos el proceso químico de la fotografía, que tiene mucho que ver con sus historia, y que hace posible una actividad creativa inolvidable.

Por tanto, podemos establecer diferentes niveles de utilización didáctica, entre los que podríamos destacar: a) Lectura de imágenes, fomentando el contacto con el mundo icónico, a través de la interpretación lúdica y reflexiva de los mensajes visuales, mediante lec-

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turas objetivas y subjetivas, así como recreaciones de los mismos. La imagen informa sobre la realidad, pero también tiene que ser una plataforma que potencie la imaginación y creatividad de los alumnos.

La lectura de imágenes fotográficas ya comercializadas o impresas en los libros, o extraídas de Internet, o realizadas por otros alumnos es un óptimo auxiliar didáctico para las distintas especialidades que junto a su fin instrumental, tiene que tener también una finalidad reflexiva. b) Conocimiento del medio, digital y analógico, a través de un estudio -más inductivo que teórico- del lenguaje fotográfico: cámaras (objetivos, diafragmas, visor, obturadores, accesorios...), soportes fotográficos analógicos (películas, negativos, diapositivas, emulsiones y líquidos...), tipos de revelado, laboratorios... además de los sistemas de información visual, técnicas de composición de la imagen, creatividad fotográfica, etc.

Estos conocimientos no deben tener fin en sí mismos, ni tender a una excesiva profesionalización de los alumnos en estos medios técnicos. Inicialmente lo que se pretende, fundamentalmente centrado en la práctica, es permitir que conozcan los mecanismos que este lenguaje visual pone en funcionamiento. El conocimiento del medio tiene por ello un fin instrumental y funcional, que no debe caer en una excesiva tecnificación, sobre todo si la actividad se plantea a un nivel general como materia común y no como una opcionalidad voluntaria. c) Hacer fotos es una actividad tan sencilla como ignorada. Sólo requiere simples cámaras o incluso la posibilidad de elaborar manualmente «cámaras oscuras» por los propios alumnos. Sencillas cajas de cartón con orificios son los medios técnicos suficientes para poner en marcha estas rudimentarias cámaras. El uso creativo de la fotografía, analógica o digital, en el aula tiene que responder necesariamente a una planificación didáctica donde se recoja detalladamente cuál

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es la finalidad de las tomas y en qué casos se van a realizar. Las actividades previas y posteriores, así como el «planning» del proceso cobra aquí todo su valor. d) El laboratorio consigue también adentrar al alumno de forma práctica a la «aventura» de manipular y revelar sus propias tomas fotográficas. Sin necesidad de sofisticados medios, es posible montar un laboratorio de blanco y negro de bajo coste y sencillo manejo en una pequeña sala aislada de la luz. e) Los programas de manipulación de imágenes. Existen decenas de programas de manipulación de imágenes, algunos de ellos inserto en los mismos dispositivos, que permiten adaptar, cortar, realizar efectos cada vez más complejos, y los programas que existen en los ordenadores, gran variedad de ellos, que hacen de la creatividad fotográfica una aventura sin fin que permite mayor variedad de efectos que los que antes se podían conseguir en un laboratorio analógico. f) El taller de fotografía, ha de entenderse como elemento aglutinador de todas las actividades previas y como módulo activo y creador vinculado a todas las materias, para ofrecer el lenguaje visual como auxiliar didáctico, como objeto de estudio en sí mismo y especialmente como técnica creativa de trabajo en el aula.

El taller de fotografía no tiene por qué ser concebido exclusivamente como un espacio físico, sino más bien como marco de referencia, como modelo teórico que puede ser compartido por diferentes profesores y alumnos del centro. Con esto no queremos rechazar la ubicación del taller en un momento y lugar concreto. Sin embargo, hay que desprenderse ya de la concepción tradicional que ha asociado el empleo de los medios audiovisuales en los centros, como obligatoriamente vinculado a unos compartimentos y tiempos, donde sólo era posible emplear los medios. Una organización espacial y temporal más flexible permite otras alternativas más creativas y menos uniformes. g) La utilización trasversal de la imagen fotográ-

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fica es posible desde que los ordenadores y móviles entraron en las aulas, y la fotografía y las imágenes digitales deben estar presentes en todas las materias y procedimientos. Por tanto, la fotografía, debe estar presente en todos los espacios educativos, y entrar en las aulas, en función de una planificación previa que no debe supeditarse exclusivamente a ciertos espacios. h) Expresión visual con la fotografía, que debe integrarse en el aula, en definitiva, pues aunque su finalidad primordial no es la de convertir a los alumnos en profesionales o técnicos de la fotografía, puede en un futuro próximo derivar en el interés por otra profesión más. No obstante, los alumnos, en cualquier caso, aprenderán a expresarse mediante la imagen, comprendiéndola, interpretándola y recreándola conscientemente.

La introducción en la enseñanza no es costosa, ni requiere sofisticados recursos técnicos; sí, en cambio, es necesario que responda a una reflexiva planificación didáctica del equipo docente, con una especificación clara de los objetivos educativos y las finalidades de su uso, porque -no lo olvidemos- la fotografía, como cualquier otro medio audiovisual no es más que un simple medio que debe y tiene que estar supeditado a una programación del proceso de enseñanza-aprendizaje. i) La fotografía difundida. Las redes permiten hoy difundir casi en tiempo real las fotografías que se realizan, programas especiales desde los móviles, Internet, en los cursos on-line, proponen posibilidades formativas de las que no debemos prescindir en el mundo de la educomunicación, en el que es fundamental la emisión y la recepción de mensajes y la intercomunicación que se crea.

Es, además, la inclusión de una nueva actitud, la de compartir experiencias y conocimientos con personas cercanas y lejanas, al establecer líneas de intercambio de información visual.

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