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alrededor que indica que no estamos en el lejano oeste sino en las extensas pampas altiplánicas. Su mirada es clara, tan clara y honesta que hace pensar que este hombre siempre confió estar en el camino correcto. Que de loco, nada. En 1942 se presentó con un fabuloso ejemplar de alpaca suri en la feria ganadera internacional de Lima y logró el primer puesto. Después continuaron los éxitos como productor con más de 50 premios y reconocimientos que ahora compiten, entre estampas de la Virgen del Pilar y carteles taurinos (su otra pasión), por un espacio en las abarrotadas paredes del salón principal de la estancia familiar. Siempre mantiene un espacio vacío pendiente de lo que aún pueda venir. —¿Por qué apostar por una raza en la que nadie creía? —Mi padre siempre tuvo fe en la alpaca suri. De él aprendí que la conformación del animal es perfecta: sus cuartos traseros fuertes, su cuello erguido, la altura hasta la cruz precisa; y sobre todo la calidad de su fibra. —¿Qué tiene de especial esa lana para dedicarle toda una vida? —Su fibra es la mejor: es extraordinariamente lustrosa, resbaladiza y flexible. Es semejante al cachemir más fino y a la fibra de la cabra angora. ¡Es que parece seda! —exclama con voz emocionada. Efectivamente esa lana tiene un brillo especial, casi el mismo brillo que enciende la mirada de Juan Enríquez cada vez que se refiere a ella: la fibra de alpaca suri está considerada, después de la fibra de vicuña, como la más fina de entre los camélidos. El secreto de su brillo natural es la suarda, una grasa natural que el animal segrega por todo el cuerpo, que lo hace resistente al frío e impide que penetre la lluvia mientras permanece en alturas extremas. Otro punto a favor es que, desde el blanco hasta el negro oscuro, se han registrado 22 tonos de fibra diferentes: canela, gris perla, café, colores altamente buscados en un cada vez más pujante mercado de productos orgánicos. Con semejantes bondades son ya varios los pequeños criadores que han dado un paso al frente y, no sin temor, han comenzado a ver a esta raza como una alternativa interesante en un escenario donde el precio-fibra está injustamente devaluado. Juan, al que todos consideraban loco hace algunas décadas, ya no está solo.

Alpaca y pobreza “Durante mucho tiempo consideramos que las alpacas de color no era finas, que su fibra no tenía precio y por eso las

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» La fibra de la alpaca suri es, después de la fibra de vicuña, la más fina de entre los camélidos, destacando su brillo y sedosidad únicos.

matábamos”, comenta Marcelo Ccama, un alpaquero de la comunidad de Japo, a una hora por trocha de Cojata, cerca de la frontera con Bolivia. Marcelo pertenece a este reducido grupo de campesinos empeñado en recuperar los ejemplares de color. Mientras sus tres hijos estudian en la capital del distrito, él sobrevive en una cabaña a 4.800 metros sobre el nivel del mar, junto al bofedal donde diariamente pastan sus al-

De las 68.251 alpacas de raza suri registradas en el departamento de Puno actualmente, solo 12.970 son de color.

pacas. “Mi abuelo y mi padre fueron alpaqueros. Yo ahora también lo soy, pero mis hijos ya no quieren serlo. Vivimos en extrema pobreza”. Hace 15 años, cuando la industria quiso blanquear los rebaños de alpacas, una libra de fibra blanca —450 gramos aproximadamente— se vendía a 25 soles, mientras que la de color no superaba los 10 soles. Los pequeños productores cambiaron paulatinamente sus alpacas oscuras por

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El Reino de los Ecologistas Eternos  

Historias de Vida del SGP Perù. Donde proteger el medio ambiente es màs que un pacto de amor

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