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Curso Básico Bíblico LAS 12 PIEDRAS FUNDAMENTALES

CLASE 02B: EL ESPIRITU SANTO –Segunda Parte-

© La Familia Internacional Editado por http://audioconectate.net

Junio de 2011

“The Holy Spirit”, Part 2, pg. 1


(12 Piedras Fundamentales clase 02b) El Espíritu Santo, 2ª parte: DONES Y VENTAJAS

1ª PARTE DE LA CLASE: VENTAJAS DE INVESTIRSE DEL ESPÍRITU SANTO Dediquemos un rato a ver cómo puede manifestarse en la vida de cada uno el Espíritu Santo.

EL BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO ES UN BAUTISMO DE AMOR 1Corintios 13:1-2 (1) Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. (2) Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. El bautismo del Espíritu Santo es primordialmente un bautismo de amor. Si no tienen amor, poco importa «si hablan lenguas humanas y angélicas» o si «entendiesen todos los misterios y todas las profecías». El bautismo del Espíritu Santo es amor. El amor de Dios todo lo abarca, a tal punto que nos capacita para amar a quienes humanamente no podríamos, aun en situaciones muy complicadas e incluso llegando a amar a nuestros enemigos como aconsejó Jesús y a personas de carácter difícil. Lucas 6:27. A vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen. Ese bautismo que, según Jesús, correría como ríos de agua desde nuestro interior es una infusión de poder derivada del Amor de Dios. Juan 7:38. El que cree en Mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en Él. Es más, el Espíritu Santo es amor, porque 1 Juan 4:8b. Dios es amor. El bautismo del Espíritu Santo es un bautismo de amor de Dios. Claro que es también un bautismo del poder de Dios, el poder que nos capacita para hablar a otras personas de Jesús, para testificar y transmitir Su Amor a los demás. Es un bautismo de amor de tal “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 2


medida que no podemos contenerlo ni evitar prodigarlo a los demás. Sentimos la apremiante necesidad de hablar a otras personas de Jesús, sentimos que no lo podemos contener. Se trata de un impulso irresistible de hablarles: eso es llenarse hasta rebosar, eso es el bautismo del Espíritu de Dios.

EL ESPÍRITU SANTO NOS AYUDA, INSPIRA Y FORTALECE Efesios 3:16. Para que os dé, conforme a las riquezas de Su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por Su Espíritu. Juan 14:16. Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre. Juan 16:7. Os digo la verdad: Os conviene que Yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

La vela, la mecha y el Espíritu Santo ¿Sabes cómo arde una vela? Lo que arde no es la mecha, aunque ésta sí termina quemándose un poquito, sino la cera; por eso dura tanto. De ello se deriva una buena enseñanza: Si uno consume su propia energía no durará mucho. Recordemos aquellas lámparas de parafina que se utilizaban antiguamente. Si la mecha empezaba a quemarse, no tardaba en consumirse del todo, así de rápido. En cambio, si tenía suficiente parafina, lo que ardía era el combustible y la mecha duraba bastante. La parafina es una buena ilustración del Espíritu Santo. Si somos nosotros los que ardemos, nos consumiremos en poco tiempo. Pero si dejamos que quien arda sea el Espíritu Santo, duramos mucho. Si las circunstancias se vuelven demasiado difíciles, quizá sea porque hemos estado ardiendo demasiado y no hemos dejado que sea el Espíritu Santo el que arda.

EL ESPÍRITU SANTO NOS GUÍA Y NOS AYUDA A ENTENDER LA PALABRA DE DIOS Juan 16:13. Cuando venga el Espíritu de verdad, Él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por Su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Juan 14:26. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en Mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que Yo os he dicho. 1 Corintios 2:12. Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 2 Corintios 3:6b. La letra mata, mas el espíritu vivifica.

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Puedes leer un pasaje de la Escritura toda la vida sin entender su significado, hasta que el Espíritu Santo te habla y lo aplicas a tu situación haciendo que cobre vida. Hay pasajes de la Biblia que se pueden entender muy claramente. Contienen mensajes que sin duda puedes aplicarlos a tu mismo, que siguen vigentes hoy día para ti y para mí. Estos mismos pasajes han transmitido mensajes a los seguidores de Dios y a toda la humanidad durante generaciones, siglos y milenios. Sin embargo, se necesita la guía divina para entender las Escrituras y captar con exactitud lo que dicen. El Espíritu Santo te hace muchísima falta. Precisas la orientación sobrenatural del Espíritu Santo de manera que te guíe en la lectura de la Palabra de Dios.

EL ESPÍRITU SANTO PROFUNDIZA NUESTRA RELACIÓN CON EL SEÑOR Hechos 9:31b. [La iglesia cristiana primitiva] era edificada, andando en el temor del Señor, y llena de los consuelos del Espíritu Santo. Romanos 8:26. El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Juan 14:26. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en Mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que Yo os he dicho. En griego, la palabra que se empleó para traducir consolador es parakletos y quiere decir: «Llamado a estar junto a uno». Se empleaba en un tribunal de justicia para señalar a un abogado, consejero de la defensa o defensor; genéricamente, alguien que intercede en favor de otro. En un sentido más amplio podría ser intercesor o consolador.

EL ESPÍRITU SANTO NOS INFUNDE PODER PARA DAR TESTIMONIO ANTE LOS DEMÁS Hechos 1:8. Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Lucas 4:18. El Espíritu del Señor está sobre Mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos. La principal finalidad del Espíritu Santo es comunicarnos poder para testificar. Muchas veces resulta difícil expresar lo que sentimos o pensamos. No sabemos como ponerlo en palabras. El Espíritu Santo puede inspirar lo que digamos para que se entienda el mensaje mucho mejor de lo que podríamos hacer sin ayuda. Con frecuencia nuestras palabras no bastan, pero el Espíritu Santo puede hacer que nuestras palabras hablen directamente al corazón de los oyentes, de modo que perciban y entiendan la “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 4


profundidad de lo que intentamos expresar, aunque quizás lo hagamos un poco torpemente. El Espíritu Santo puede dar sentido a nuestras palabras y añadir los detalles que omitimos. El apóstol Pablo lo expresó de la siguiente manera: 1 Corintios 2:4-5. Ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. Si somos sinceros y nos esforzamos al máximo, el Señor bendice nuestra testificación. El Espíritu Santo se manifiesta por muy confuso que sea lo que digamos o lo mal que lo expresemos. No debemos tener miedo de equivocarnos, pues el Señor bendecirá lo que digamos en nuestros intentos por divulgar la verdad de la Palabra de Dios.

EL ESPÍRITU SANTO SE MANIFIESTA EN NUESTRA VIDA DE FORMA PATENTE Gálatas 5:22-23. El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Si te has imbuido del Espíritu Santo, lo obedeces y permites que obre en tu vida, los resultados se hacen patentes. Cuando alguien recibe al Señor, no quiere decir que veamos físicamente a Jesús entrar a su corazón. De la misma manera, no vemos al Espíritu Santo penetrar el alma y vida de una persona, pero tenemos la certeza de que más adelante se hará notoria la diferencia. Se hará evidente en su rostro, en sus ojos, en su sonrisa. La diferencia será claramente visible.

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2ª PARTE DE LA CLASE: LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO En la clase anterior leíste de qué manera envió Jesús el Espíritu Santo a Sus primeros discípulos y las consecuencias que tuvo en la vida de ellos. Ahora vamos a estudiar más detenidamente los dones el Espíritu Santo y cómo pueden cambiar tu vida. Investirse del Espíritu Santo debería dar lugar a cambios. Veamos a cuáles cambios nos referimos:

EL ESPÍRITU SANTO NOS CONCEDE LOS DONES DESCRITOS EN 1 CORINTIOS 12 Abramos la Biblia en 1ª a los Corintios 12 y veamos lo que el apóstol Pablo enseñó con relación a los dones del Espíritu Santo. 1 Corintios 12:1. No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. Enseguida el Apóstol explica a qué se refiere: 1 Corintios 12:4-6. (4) Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. (5) Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. (6) Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. A continuación, enumeramos nueve dones que otorga el Espíritu Santo. Sin embargo, no sólo son nueve, pues hay muchas variantes de los mismos. En esos versículos se expresa así: «Hay diversidad de dones... diversidad de ministerios» es decir, diferencias en la manera en que se reciben los dones... «diversidad de operaciones» diferencias en su modo de manifestarse. Pero Dios el mismo Espíritu es el que «hace todas las cosas en todos». 1 Corintios 12:7 A cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Si tienes a Jesús y te has investido del Espíritu Santo puedes tener acceso al mundo espiritual con sus apasionantes vistas, sonidos, visiones, voces e incluso con las impresionantes demostraciones físicas que trae aparejado, por ejemplo el hablar en lenguas. Nos referimos a las manifestaciones o dones del Espíritu Santo. Además de hablar en lenguas, en 1 Corintios 12:8-10 se enumeran otros ochos dones: 1 Corintios 12:8-10. A éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 6


Pese a todo ello, estos maravillosos dones que otorga el Espíritu Santo y que ahora tenemos casi equivalen a pasatiempos infantiles si se los compara con lo que vendrá. Son sólo pequeños dones entregados por un Padre amoroso a Sus hijitos —simples niños— para comunicarse con ellos y ayudarlos a entenderlo a Él y Su voluntad. No son más que una muestra de las gloriosas realidades que se plasmarán cuando Jesús retorne, oportunidad en que lo veremos tal como es y de hecho nos volveremos como Él. Lo veremos cara a cara y experimentaremos la plenitud de las realidades de Dios, que ahora sólo comprendemos por fe en la dimensión espiritual. En su predicción a los Corintios el apóstol Pablo llegó a enseñar que cuando veamos a Jesús cara a cara, dejaremos esos dones infantiles, esos medios de comunicación con el Espíritu Santo: 1 Corintios 13:8-10. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto [Jesús], entonces lo que es en parte se acabará.

LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO Nueve dones que otorga el Espíritu Santo:  Los dones imperceptibles: sabiduría, ciencia, discernimiento  De revelación: interpretación de lenguas  El don imparable: la fe.  El don de la regeneración: la sanidad  El don llamativo: los milagros  El don orientador: la profecía  El don edificante: las lenguas El Señor decide qué dones entrega a cada persona. 1 Corintios 12:11. Todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como Él quiere. Santiago 1:17. Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. No es imprescindible poseer ninguno de esos dones para demostrar que hemos sido investidos del Espíritu Santo. Los dones más importantes del Espíritu Santo en su mayoría no son llamativos: ciencia, sabiduría, fe, discernimiento y profecía. Tu puedes ver los milagros y las personas que se han curado y puedes oír a alguien que habla en lenguas. Estos otros dones, sin embargo, son menos ostentosos, menos patentes, y por lo general más importantes para el servicio diario que prestas al Señor: la ciencia o conocimientos que te otorga el Señor; la sabiduría que te ilustra en el empleo de esos conocimientos, el “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 7


discernimiento de espíritus no sólo los malos espíritus sino también los buenos, además del espíritu de cada persona con quien entras en contacto y la fe para creer, además del don de profecía, sinónimo de escuchar la voz de Dios. Las más veces esos dones no se traducen en hechos visibles, pero la verdad es que son los más importantes. Los otros dones también te son importantes, aunque más que nada para beneficio de los de afuera, a fin de infundirles fe.

DISCERNIMIENTO El discernimiento se define como facultad de distinguir mentalmente una cosa de otra, especialmente el bien del mal. Es la habilidad de percibir el espíritu e intención de lo que la gente dice o hace. La Palabra de Dios nos exhorta a discernir la diferencia entre el bien y el mal y a probar los espíritus. 1 Juan 4:1-6. Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo. Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.

2. CIENCIA El don de la ciencia va mucho más allá de lo que sería el conocimiento mental; se trata de percibir el corazón y la mente de Dios. Así sabes cosas que de otra forma sabrías. 1 Corintios 2:9-16. Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 8


han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero Él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

SABIDURÍA Santiago 1:5. Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Proverbios 4:7. Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia. Proverbios 8:1, 5-7,11.¿No clama la sabiduría, y da su voz la inteligencia? Entended, oh simples, discreción; y vosotros, necios, entrad en cordura. Oíd, porque hablaré cosas excelentes, y abriré mis labios para cosas rectas. Porque mi boca hablará verdad, y la impiedad abominan mis labios. Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella. ¿Qué es la sabiduría? Es saber emplear el conocimiento de Dios. La sabiduría es un don extraordinario. Una cosa es saber algo o sea, poseer conocimientos al respecto, lo cual es bueno y constituye también un don o carisma del Espíritu Santo; pero otra es saber emplear ese conocimiento. A eso se le llama sabiduría y es otro don del Espíritu Santo. Podrías ser sumamente inteligente y saber bastantes datos, cifras, historia e incluso conocer muy bien la Biblia, pero si no sabes emplear esos conocimientos para ayudar a otra persona, a sí mismo o para un buen fin, ¿de qué serviría? Además, mucho depende de la clase de conocimientos que tengas, si son del bien o del mal y luego, naturalmente, es muy importante cómo se emplea ese conocimiento. Quienes adquieren demasiados conocimientos sin sabiduría acaban por emplearlos para crear espantosos artefactos explosivos y gastar sumas siderales en armamentos mientras millones de personas mueren de inanición.

FE Hebreos 11:1,6. Es, pues, la fe la garantía de lo que se espera, la prueba de lo que no se ve (Versión NBI). Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan diligentemente. Aunque sin lugar a dudas, necesitas fe, no se trata de un don muy manifiesto. No se puede ver; no se puede palpar; no se sabe de qué color es; no se puede oír. En cierto modo, a veces se hace notorio en el rostro de las personas. Además, su comportamiento denota cuánta fe tienen. “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 9


Según la Escritura, a todo hijo de Dios que ha nacido de nuevo se le otorga cierta medida de fe. La fe aumenta en la medida en que leemos, asimilamos y actuamos conforme a lo que dice la Palabra de Dios. No obstante, el tener una fe particularmente grande para determinadas cosas es un don que otorga el Espíritu Santo. El contar con el don de fe conduce a los dones más visibles de sanación y milagros. En el capítulo 11 de Hebreos hallaras más detalles acerca de la fe.

La fe de Abraham Romanos 4:19-21. No se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto —siendo de casi cien años—, o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido.

Anécdota graciosa acerca de la fe El sermón del sacerdote se refería al tema de la relación que hay entre la fe y los hechos. Les dijo: «Que ustedes están sentados delante de mí en esta iglesia; es un hecho. Que yo estoy aquí de pie hablando desde este púlpito, eso también es un hecho. ¡Pero la fe es lo único que me lleva a creer que alguien me está escuchando!»

La historia de Etta Por Virginia Brandt Berg Cuando yo pastoreaba una iglesia de Wagoner (Oklahoma, EE.UU.), conocí a una chica cristiana muy dedicada llamada Etta, que deseaba con toda el alma estudiar en la facultad de teología y prepararse para servir al Señor. Durante dos años oró y esperó a recibir el dinero que necesitaba. De hecho, el último año que pasó en casa orando y procurando conseguir el dinero que necesitaba para sus estudios, se endeudó bastante y todo parecía indicar que le sería imposible plasmar su anhelo. Vino a verme llorando y muy desanimada. Le pregunté si estaba segura que era conforme a la voluntad de Dios que fuese, y me contestó que sí. Entonces aseveré: Yo desde luego no esperaría más. Llevas dos años pidiendo el dinero al Señor, pero nunca lo has solicitado de forma tajante ni has demostrado con ninguna de tus acciones que estás esperando que te lo dé. Si de verdad creyeses que Dios va a contestar tu oración y te va a dar el dinero para el pasaje, la matrícula y todo lo demás, ¿qué harías? Haría mi equipaje, escribiría a la facultad para informar que voy y haría todos los preparativos para marcharme contestó ella. Añadí: “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 10


Bueno, pues eso es exactamente lo que yo haría si creyese que Dios ha escuchado mi oración y que es Su voluntad que vaya. Invocaría sin duda Sus promesas y me pondría a arreglarlo todo, tal como haría si tuviera el dinero, porque cuando se tiene fe de verdad se obra como si ya se tuviese el dinero. Si alguien te enviara un telegrama diciéndote que te va a mandar el dinero, creerías lo que dice esa hojita de papel. En cambio, cuando es Dios el que te ha enviado un telegrama por medio de Su preciosa Palabra y ha prometido de forma tajante darte el deseo de tu corazón, no le crees, sino que tu actitud es como si dijeras: «Bah, no es más que la Palabra de Dios; no quiere decir nada. Ojalá alguna persona me dijera que me va a ayudar». Me respondió: No, señora Berg, no tengo ese concepto de la Palabra de Dios. Le demostraré que creo lo que me dice y que tengo plena confianza en las promesas de Dios. Ahora mismo me voy a casa a hacer las maletas y prepararme. El curso empieza dentro de poco y tendré que darme prisa. Desde aquel momento en adelante invocó una promesa de Dios y no volvió a dudar. Siguió adelante con sus preparativos como si ya tuviera el dinero, pues estaba segura de que Dios no le fallaría y que el banco del cielo abriría sus ventanas (Malaquías 3:10) en el momento propicio. Si ella algún día lee esta anécdota, sonreirá al igual que yo al recordar un incidente que ocurrió mientras se preparaba. El día antes de marcharse me llamó por teléfono y me contó que había preparado su ropa y otras cosas, que lo tenía todo bien ordenado en su cuarto, pero le hacía falta un baúl. Por teléfono invocamos la promesa: «Mi Dios suplirá todo lo que os falta conforme a Sus riquezas en gloria» (Filipenses 4:19). Seguí trabajando y me olvidé del asunto. Casi una hora más tarde me llamó por teléfono una amiga mía, la señora M. Me contó que estaba limpiando la casa y que, entre otras cosas, tenía un baúl que no le servía y le estorbaba en el armario, y pensaba que a lo mejor a mí me serviría. Me eché a reír y le dije que ella despachaba un pedido del cielo, sólo que se había equivocado de dirección, y que el Señor quería que enviaran el baúl a casa de Etta. A la noche siguiente fuimos unos cuantos a la estación para despedirnos de aquella buena amiga que se marchaba a estudiar. En la estación Etta me confió al oído: «Hermana Berg, el dinero todavía no ha llegado, pero estoy tranquila, porque tengo la certeza de que el Señor ha escuchado mis ruegos y que recibiré lo que he pedido (1 Juan 5:14-15). Admito que me preocupé un poco y pensé que alguien se había equivocado, porque el consejo de la iglesia me había informado que habían hecho una pequeña colecta para ella. Mientras lo pensaba, oí el silbido del tren en la distancia y a lo lejos vi la luz del faro. Noté que Etta me miraba a la cara fijamente. No tenía nada que decirle. Sentía extrañeza, pero a la vez estaba segura de que Dios no se atrevería a decepcionar a alguien con una fe como la de ella. De repente, un amigo que se llamaba Trollinger, un cristiano muy activo que por aquel entonces era presidente del consejo, entró corriendo en la estación, se acercó y nos contó: “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 11


Estaba trabajando en mi oficina, que está a un par de calles de aquí, cuando de pronto escuché el silbido del tren y me acordé del dinero que me habían dado para Etta y añado otra cantidad, obsequio de mi esposa y de mí. Y aquí hay otro poco dijo otra voz. Era un amigo del Sr. Trollinger que se había encontrado con él camino de la estación. ¡Viajeros al tren! gritó el revisor, ¡Viajeros al tren! Viajeros al tren de las promesas de Dios le dije a Etta. Da resultado, ¿verdad? Es maravilloso contestó ella, impresionante lo que puede lograr la fe. Esta es la historia de alguien que se atrevió a poner la fe en acción y a actuar como si ya tuviera lo que había pedido. Alguien que contó con la fidelidad de Dios.

PROFECÍA El don de profecía, que consiste en captar los mensajes que transmite el Señor, es tal vez el más importante de todos los dones del Espíritu. El apóstol Pablo casi lo pone al principio de la lista en el capítulo 14 de su carta a los Corintios. Señala: 1 Corintios 14:3. El que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. 1 Corintios 14:5. Quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación. Al profetizar, hablas en tu lengua materna y que expresas son palabras inspiradas por Dios y que proceden directamente del Señor, de Sus ángeles o de espíritus piadosos. Es tan fácil, que no tienes que esforzarte; es un don y sólo hay que transmitir lo que se recibe. Puede que cierta persona profetice en un lenguaje bellísimo y fluido, semejante al de la Biblia, mientras que otra lo haga lentamente, con interrupciones y de modo menos pulido. Los conductos o instrumentos, por así decirlo, podrían ser distintos. El Señor es el que entrega el mensaje; todo es por inspiración divina. Lo que ocurre es que algunas personas tienen el mismo don o carisma pero manifestado de manera distinta, y cada cual tiene diferentes virtudes, debilidades, aptitudes e incapacidades. A través del don de profecía recibes orientación divina, lo que se hará cada vez más imprescindible a medida que los días se vuelvan más tenebrosos en estos Tiempos del Fin. Hechos 2:17. En los postreros días, dice Dios, derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños. Dado que este tema es muy amplio, lo cubriremos con más detalle en una clase futura. “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 12


El llamamiento de Jeremías Jeremías 1:3-9. «Le vino también en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año undécimo de Sedequías hijo de Josías, rey de Judá, hasta la cautividad de Jerusalén en el mes quinto. Vino, pues, palabra del Señor a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Dios! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo el Señor: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice el Señor. Y extendió el Señor Su mano y tocó mi boca, y me dijo el Señor: He aquí he puesto Mis Palabras en tu boca». Jeremías nació en Anatot, población situada al nordeste de Jerusalén, tierra de Benjamín. El Señor lo llamó a su servicio en calidad de profeta. Corría por entonces el año 627 a. C., decimotercero del reinado de Josías. El llamamiento de Jeremías es uno de los pasajes más instructivos del libro homónimo. Dios declaró que lo había elegido para ser profeta antes que naciera (Jeremías 1:5). A ello el muchacho respondió expresando que no se sentía capaz: «¡Ah! ¡Ah, Señor Dios!» (Versículo 6). Lo que en realidad quiso decir con esa frase fue: «No, Señor Dios». Jeremías rogó, arguyendo que era muy joven y que le faltaban aptitudes para hablar correctamente. El Señor le contestó que le había dado esa vocación no a causa de su edad o aptitudes. Tenía esa vocación porque Él lo había elegido. En ese instante Jeremías vio la mano de Dios que se extendía, le tocaba la boca y anunciaba: «He aquí he puesto Mis Palabras en tu boca» (versículo 9). A partir de ese momento, las palabras del profeta se convirtieron en las Palabras de Dios (Nelson's Illustrated Bible Dictionary).

Plegaria y profecía con relación a conflictos laborales (De Marie Claire, India) Un buen amigo vino a pedirnos oración y consejos. Resulta que una disputa de trabajo y una huelga amenazaban con acabar con su empresa. Oramos y captamos un mensaje de Jesús en profecía, en el que el Señor prometía que iba a resolver la situación en el momento que Él juzgara más conveniente. Además, le dio instrucciones específicas a nuestro amigo. En el mensaje le aconsejó que trabajara más en equipo con su personal, que mejorara su relación con sus empleados y le indicó cómo prepararse para el futuro. Al cabo de dos meses nuestro amigo terminó de poner en práctica todos los consejos que le había dado el Señor. A su debido momento, cuando todos aprendieron lo que les hacía falta, terminó la huelga. La situación actual es mejor que antes que surgiera aquel problema, exactamente como lo dijo el Señor. “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 13


6 y 7. CURACIÓN Y MILAGROS Los dones de curación y milagros ocupan el sexto y séptimo lugar de la lista. Teienes que gozar de buena salud, de lo contrario no podras servir al Señor muy bien. Es importante tener fe en que el Señor es capaz de curarte, tanto por tu propio bien como por el de otros creyentes. A veces, la sanación también es necesaria por el bien de terceros. El Señor en muchas ocasiones curó e hizo milagros para atraer multitudes y lograr que el mensaje llegara masivamente al pueblo y éste lo creyera. Más que nada, sin embargo, Dios se vale así del don de la curación porque ama a la gente, se preocupa por ella y quiere que se cure y se acerque más a Él. Dios no otorga el don de sanación para enaltecer a una persona en particular. Él quiere que se emplee con sinceridad, humildad y amor. Los milagros infunden fe a la gente; son notorios; atraen la atención. La palabra milagro viene del latín mirari (asombrarse de). Jesús aún hace milagros por Sus seguidores de la actualidad y por conducto de ellos. Esos milagros pueden ser de sanación o de otra índole. Promete: Juan 14:12. De cierto, de cierto os digo: El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque Yo voy al Padre.

Curación milagrosa Francisco y Margarita (México) María había estado en coma durante más de veinte días cuando su hermana se puso en contacto con nosotros y nos pidió que orásemos por ella. A los ocho meses de embarazo María habría sufrido un infarto, que le había ocasionado la pérdida del bebé que esperaba. Los médicos no dieron ninguna esperanza de que se recuperara. Afirmaron que incluso si salía del estado de coma, tendrían que extirparle un riñón. Su hermana ya no sabía qué hacer. Fuimos al hospital a orar por María y la mayoría de sus familiares estaban allí. Todos se tomaron las manos, formaron un círculo y oraron para que ella del coma y se recuperara del todo. Al día siguiente, María salió del estado de coma y al cabo de una semana los médicos dijeron que no haría falta extirparle el riñón. Puntualizaron que el giro en su estado de salud no se podría explicar en términos médicos y que debía tratarse de un milagro. Actualmente, María casi se ha reestablecido completamente. El suyo es un caso más que evidencia que «para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios» (Marcos 10:27).

“The Holy Spirit”, Part 2, pg. 14


Milagro de protección Ben (EE.UU.) En los últimos meses han ocurrido tantos accidentes aéreos y vuelos que estuvieron al borde de una catástrofe, que si uno se entera de que en el aeropuerto de Miami un avión de carga se sale de la pista y explota, lo más probable es que no se piense mucho en el incidente. Eso mismo hice yo hasta que mi hija me llamó por teléfono para decirme que la colisión había sido delante de una tienda de computadores propiedad de unos queridos amigos nuestros, que se hallaban en el interior de la misma al momento de producirse el accidente. Los llamamos por teléfono de inmediato y los fuimos a visitar a los pocos días. Cuando llegamos, las máquinas excavadoras todavía estaban removiendo tierra manchada de combustible. Antes de contarnos el extraordinario relato que reproducimos a continuación, nuestros amigos nos leyeron el siguiente pasaje del Salmo 91: «El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo al Señor. Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. Él te librará de... mortandad que en medio del día destruya». Nos explicaron que el avión se estrelló poco después del mediodía y que se deslizó más de cien metros antes de detenerse a escasos pasos de su tienda. El avión empujó a varios automóviles contra el edificio donde está su tienda. Una pieza del motor del avión voló y se estrelló contra la puerta de vidrio de su tienda, abriendo así una vía de escape. Ellos tres y el único cliente que se hallaba allí lograron escabullirse por esa vía y ponerse a salvo. A los pocos segundos se produjo una gran explosión justo en el espacio del edificio por el que acababan de salir. Cuando el fuego se extinguió y les permitieron volver al lugar del accidente, esperaban hallar el interior de la tienda destruido. Se llevaron una sorpresa. La tienda contigua estaba toda quemada, pero los únicos daños sufridos por la de nuestros amigos fueron un letrero derretido que estaba en la entrada y la rotura de la puerta de vidrio que les permitió salir. Junto a la puerta había una partida de monitores de computador lista para enviarse, que no sufrió daño alguno y todavía estaba apilada en orden. Pocos metros más allá, junto al sillón donde mi hijo de seis años se había sentado a descansar durante la visita que hicimos a nuestros amigos la noche anterior al accidente, había una caja de etiquetas de pantalones, que formaba parte del cargamento del avión. Antes de irnos, ayudamos a uno de ellos a pintar un cartel en la puerta de la tienda que con letras grandes rezaba: «Gracias a Dios, sobrevivimos. Salmo 91». A ese mismo amigo más tarde lo entrevistaron en varios programas panelísticos de televisión que se transmiten a todo el país. En cada oportunidad, dio gracias al “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 15


Señor ante las cámaras por haberles brindado protección. ¡Eso sí que fue un milagro!

LENGUAS El don de lenguas es la aptitud de hablar, orar o alabar a Dios en uno o más idiomas que no se han aprendido. Hechos 2:4. Fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. A veces se trata de idiomas terrenales, pero con más frecuencia son lenguas celestiales que parecen ininteligibles al que habla o a cualquier otra persona, a no ser que ésta tenga el don de interpretación. 1 Corintios 14:2. El que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. 

El don de lenguas puede añadir inspiración a nuestras oraciones

1 Corintios 14:14. Si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. Imbuirse del Espíritu Santo no sólo sirve para adquirir fuerzas y vigor en tu misión de testificar a los demás, sino para mejorar la comunicación personal que tienes con el Señor. El don de lenguas es útil porque edifica tu propio espíritu. Es una manifestación milagrosa, aun para ti mismo. Es estupendo liberarse en el Espíritu. Así, el propio espíritu se edifica. Es decir, te inspiras. Cuando oras en lenguas, aunque no sepas lo que se dice, el Espíritu Santo ruega por medio de ti. El Espíritu sabe por qué orar. Anímate, pues, y déjate llevar por el Espíritu Santo. Romanos 8:26b. El Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. La diferencia entre orar y alabar en lenguas y recibir un mensaje en lenguas. Existe una diferencia entre las lenguas de alabanza a Dios, que no hace falta interpretar, y los mensajes en lenguas que sí debieran interpretarse. 

Lenguas de alabanza: 1 Corintios 4:5b. Cada uno recibirá su alabanza de Dios. Hebreos 13:15. Ofrezcamos siempre a Dios, por medio de Él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 16


Mensajes en lenguas: Hechos 19:6. Habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. 1 Corintios 14:5. Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación. La mayoría de las personas que poseen el don de lenguas únicamente lo emplean para rezar o alabar al Señor, lo que estimula y edifica extraordinariamente tu espíritu. Es emocionante, cautivador y milagros. Constituye el más evidente de los dones del Espíritu, el más común, pero el menos provechoso para todos excepto para ti. Otras personas, sin embargo, tienen el don de recibir mensajes en lenguas, lo cual es menos frecuente. Una vez que expresan el mensaje, el Señor revela la interpretación a ellos o a otra persona ahí presente. Entraremos en más detalles sobre esto cuando toquemos el tema de la interpretación. 

Principalmente el don de lenguas es para tu propio beneficio. Si bien no es un don importante, en muchas iglesias es el más conocido. 1 Corintios 14:19. En la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida. 1 Corintios 14:22a. Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos.

El don de lenguas no es esencial; tampoco constituye la prueba inicial de que la persona esté bautizada con el Espíritu Santo. No todos hablan en lenguas cuando reciben el Espíritu Santo. No es necesario contar con ese don para demostrar que se está bautizado con el Espíritu Santo. Habiendo ocho dones más, ¿qué te hace pensar que siempre hay que recibir primero el de lenguas? Muchas personas reciben la infusión del Espíritu Santo sin hablar necesariamente en lenguas. No obstante, a la larga es muy posible que la mayoría de quienes reciban el Espíritu Santo sí hablen en lenguas, pues es una forma estupenda de orar. Como ya dijimos, pese a ser uno de los dones más comunes, en general orar en lenguas aprovecha y edifica más que nada a la persona que lo tiene. “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 17


TESTIMONIOS DE CÓMO SE RECIBE EL DON DE LENGUAS La mayoría de quienes reciben este don hablan lenguas angélicas, que no son idiomas conocidos (1 Corintios 13:1). Sin embargo, en ciertos casos excepcionales, la persona es agraciada con la facultad de hablar otro idioma terrenal que no aprendió por medios tradicionales. Tal es el caso que se narra en el capítulo 2 de Hechos de los Apóstoles.

Hablé estonio sin dificultad El milagro de Pentecostés todavía ocurre en la actualidad. Desde el bautismo del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, se han dado entre los cristianos casos de gente que de improvisto se suelta a hablar idiomas que jamás estudió y que otras personas en ese momento entienden perfectamente. Kertu Gasman y Lia Piir, dos mujeres cristianas del país báltico de Estonia hace poco hablaron de un viaje misionero que hicieron al vecino país de Letonia. En 1989, dos años antes de la independencia de Estonia, las dos formaban parte de un grupo que viajó desde Tallinn, su pueblo natal, a Letonia con la finalidad de orar y evangelizar. El estonio y el letón son idiomas muy distintos, pese a que se hablan en zonas geográficas muy próximas. Así pues, Kertu y Lia debieron comunicarse en ruso. En una reunión de oración, una muchacha letona de repente habló en voz alta en estonio: «Levantad vuestros ojos, porque vuestra esperanza y Salvador vendrán pronto». Kertu, más tarde, se acercó a la chica y le contó que estaba sorprendida de que hablara estonio y la muchacha respondió: «¿Estonio? ¡No hablo ni una palabra en ese idioma!» Los cristianos allí presentes y que aún sufrían bajo el régimen comunista, interpretaron esto como un milagro de Dios para infundirles ánimo.

Almas salvadas gracias al don de lenguas Se podrían contar muchos testimonios estupendos de gente que se ha salvado a raíz de que otros hablaran en lenguas. Incluso ha habido algunos casos de personas tan ignorantes que casi no sabían expresarse bien en su lengua materna y que, sin embargo, hablaron perfectamente idiomas extranjeros que nunca habían aprendido. Podemos citar el ejemplo de una señora mayor de humilde condición que oraba frente a un altar junto a un rabino que había acudido allí en busca de la verdad, pues quería saber si Jesús era realmente el Mesías. Ella de pronto se puso a hablar de lo más fluidamente en hebreo y le explicó en su propio idioma todo lo referente a Jesús. “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 18


«Cuando cantaron, lo hicieron en español» Jonathan (Colombia) Hace años, vivía en Nueva York con los integrantes de un conjunto musical que tocaba música rock cristiana. Soy colombiano y hablo inglés y español, pero los integrantes de aquella banda no hablaban ni una jota de castellano. Todos eran anglosajones y no sabían otro idioma que el inglés. En aquel entonces, llevaba seis meses de conocer al Señor. Yo era un nuevo converso. El conjunto había grabado varias cintas durante sus ensayos. Se preparaba para grabar profesionalmente varios temas y además se disponía a dar varias funciones en reuniones juveniles. En una ocasión me encontraba ocupado realizando varias tareas por la casa mientras escuchaba un cassette piloto grabado por aquel conjunto. En uno de los temas, el grupo, llevado por la inspiración del momento, empezó a cantar en lenguas. Al principio no entendí nada de lo que decían, pero a medida que avanzaba la canción, ellos músicos de habla inglesa que no hablaban ni pío de castellano se soltaron a cantar en un español poético bellísimo. Quedé pasmado. De ahí siguieron cantando en castellano un precioso mensaje que versaba acerca del amor, que reinará para siempre. Para una persona como yo, que acaba de recibir al Señor en su corazón y dedicar su vida a Él, aquella experiencia fue una señal extraordinaria de que el Señor concede dones sobrenaturales a Sus hijos.

9. INTERPRETACIÓN DE LENGUAS 1 Corintios 14:13-16. El que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla. Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias?, pues no sabe lo que has dicho. A veces las lenguas no tienen otra finalidad que servir de medio de comunicación entre tu y Dios. Basta con que Él nos entienda. Otras veces contienen mensajes que Jesús quiere que nosotros y quizás otras personas entiendan y les saquen provecho. Si le pides y es conforme a la voluntad de Dios que lo entiendas, el Señor puede darte la interpretación de un mensaje recibido en lenguas. “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 19


Una interpretación es como una profecía. La única diferencia entre interpretar lenguas y recibir directamente una profecía es que en caso de la segunda, no hay un mensaje intermedio en lenguas. Se recibe directamente del Señor sin el paso intermedio que viene a ser expresarlo primero en lenguas y luego interpretarlo.

EMPLEAR LOS DONES DEL ESPÍRITU CON BUENOS MÓVILES El propósito principal de los dones del Espíritu Santo es ayudar a los demás y a nosotros mismos a estrechar nuestra relación con el Señor. Veamos unos ejemplos: un milagro infunde fe a las personas. El Señor puede valerse de una oración en lenguas para edificar nuestro espíritu. Podemos recibir instrucciones por conducto de profecías. Todos estos son dones concedidos por un Padre amoroso a sus hijos para ayudarlos a entenderlo a Él y Su voluntad. No debemos menospreciar ni relegar los dones del Espíritu Santo. 2 Timoteo 1:6. Te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. 1 Corintios 12:31a. Procurad, pues, los dones mejores. Es importante no emplear los dones a la ligera o para hacer jactancia de ello o exclusivamente para nuestro provecho personal.

No se compran Hechos 8:18-21. Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Paciencia Si pides un don, el Señor te responderá, pero optará por darte lo que te sea más importante y determinará el momento más oportuno para que se hagan manifiestos. Debes tener paciencia. 

Santiago. 1:4. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. 

Amor Puedes tener todos los dones del Espíritu Santo: profecía, lenguas, enseñanza, etc. No obstante, sin amor nada de eso tendrá mucho valor. El amor es lo más importante. Veamos lo que dijo el apóstol Pablo en 1 Corintios: “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 20


1 Corintios 12:31-13:1. Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente. Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

PARA RECIBIR LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO Dedica un rato ahora para pedir al Señor que te conceda alguno de los dones de Su Espíritu, si es que lo deseas. Empieza por guardar unos momentos de silencio para reflexionar sobre lo que has estudiado y determinar cuál o cuáles de los dones deseas que el Señor te otorgue. Luego pídeselo con fe, confiando en que lo recibirás. Oración de Cierre Gracias, Jesús, por revelarnos tu palabra. Precisamos de tu espíritu para que nos abra nuestros ojos y nos enseñe tu verdad. Ayúdanos a reconocerte cada vez que leamos tu Palabra, y haz que tu Espíritu Santo nos de el entendimiento para que comprendamos lo que nos quieres decir. Mantennos cerca de ti, Jesús, mientras seguimos nuestro andar, y ayúdanos a transmitir tu espíritu a los demás. Amen.

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12 Piedras Fundamentales – Suplemento de apuntes para la clase 2B

Dones y ventajas El Espíritu Santo, 2ª parte  Objetivo: Aprender cuáles son los dones del Espíritu Santo y los beneficios que nos brinda.

Versículos clave Gálatas 5:22-23a (NVI). El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Hechos 2:17. En los postreros días, dice Dios, derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños.

Lecturas recomendadas de la Biblia Salmos 1, 2, 8, 19, 23, 27, 91

Otras lecturas recomendadas Terminar de leer Los dones de Dios (libro de la serie Actívate) Plegaria y alabanza: «Gracias, Jesús, por darnos los dones de Tu Espíritu» Gracias por la sabiduría y el discernimiento. Nos has recomendado: «Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia» (Proverbios 4:7). Gracias por el conocimiento. El apóstol Pablo escribió: «Nosotros tenemos la mente de Cristo» (1 Corintios 2:16b). Gracias por la fe y que «por la fe entendemos...» (Hebreos 11:3a). “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 22


Gracias por la curación que nos has prometido: «A vosotros los que teméis Mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá curación» (Malaquías 4:2a). Gracias por los milagros; aseguraste: «El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque Yo voy al Padre» (Juan 14:12a). Gracias por las profecías. «El que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación» (1 Corintios 14:3). Gracias por el don de lenguas. Nos dijiste: «Estas señales seguirán a los que creen... hablarán nuevas lenguas» (Marcos 16:17). Gracias por la interpretación de lenguas. «Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla» (1 Corintios 14:13). Gracias por los muchos otros dones que provienen de Ti. «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación» (Santiago 1:17). Gracias, más que nada, por el don del amor. «Ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor» (1 Corintios 13:13). Meditación: «Yo en el Señor he esperado» (Salmos 31:6) John G. Paton estaba traduciendo las Escrituras al idioma del país donde llevaba a cabo su obra misionera. Durante mucho tiempo buscó una palabra equivalente a creer, porque los nativos no tenían una palabra para expresar ese verbo. Cierto día, mientras trabajaba en su traducción, un nativo entró en su cuarto. Estaba muy cansado y se tiró en una silla apoyando los pies en otra. Al rato le comentó que era una sensación muy agradable apoyar todo su peso en las sillas. El Dr. Paton anotó la palabra que el nativo había empleado para decir apoyar todo su peso. Había encontrado la palabra que equivalía a creer. <Reflexión> ¿Confías al Señor toda situación difícil que enfrentas? ¿Te apoyas completamente en Él?

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Examen rápido de conocimientos sobre el Espíritu Santo Elige la respuesta o respuestas correctas 1. ¿Cuál es el motivo primordial por el que el Señor nos concede el Espíritu Santo? a. A fin de concedernos poder espiritual, de que demos testimonio con denuedo y hablemos a los demás de Jesús. b. Para que hablemos en lenguas y, por ende, los demás vean que somos muy «espirituales». c. Para que gocemos de emociones y éxtasis espirituales.

2. ¿Qué transformó a un pescador impetuoso y vacilante como Pedro en un apóstol fogoso y audaz que conquistaba almas para Jesús? a. El temor que le tenía a los dirigentes religiosos. Estaba tan preocupado por las opiniones de la gente, que se ponía a testificar sin tener la más mínima idea de lo que decía. b. En el día de Pentecostés recibió el bautismo del Espíritu Santo y un gran ungimiento que lo condujo a hablar con arrojo y elocuencia. c. Estaba ebrio. Había bebido mucho vino; precisamente de lo que lo acusaron sus críticos (Hechos 2:13). 3. Cuando nos sometemos de corazón y entregamos nuestra vida al Espíritu de Dios, somos: a. Amorosos, compasivos y demostramos interés. b. Egoístas, criticones e introvertidos. c. Fogosos, entusiastas e inspirados. d. Estamos constantemente inmersos en nuestros propios pensamientos e ideas en lugar de dejarnos orientar por el Señor. e. Audaces y extrovertidos al dar testimonio a la gente, aunque nuestra inclinación natural sea la timidez. f. Apáticos como témpanos fríos y sin vida.

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Suplemento

No se desanimen si no pueden testificar con elocuencia: Quien conquista las almas es el Espíritu Santo

Si la persona a la que se testifica es un alma receptiva y sedienta que está lista para recibir al Señor, puede aceptar a Jesús. El Espíritu Santo obrará en su corazón. Lo que conquista a las personas es el Espíritu del Señor. Recuerden que no tiene nada que ver con la facilidad de palabra que tengan ustedes ni con lo elocuentes y expresivos que sean. Quien obra en el corazón de la gente es el Espíritu Santo. Lo único que influye es su obediencia y su fidelidad para hacer todo lo que esté dentro de sus posibilidades. Depende, pues, de su obediencia, su fidelidad, su sinceridad y la compasión que tengan por la gente, a tal punto que hagan todo lo posible por conquistarla para el Señor. Depende exclusivamente de nuestra obediencia, sinceridad, fidelidad e interés por hacer todo lo que podamos por los ganar a los demás para el Señor Lo que no pueden hacer es ajeno a la cuestión. Uno hace lo que puede, y el Espíritu Santo hará lo demás. No debemos compararnos con los que saben hablar mejor, o con los que conocen más versículos que nosotros, o con los que saben responder con mayor facilidad a las preguntas. Basta con que seamos obedientes a lo que dice la Palabra. Lean o reciten Juan 3:16 a la gente. Y si no aciertan a responder a todas sus preguntas, contesten simplemente: «Discúlpame. No sé la respuesta a esa pregunta, pero sí sé que Jesús puede salvarte, hacerte feliz y darte una vida nueva y fabulosa». Lo demás lo obra el Espíritu Santo. Las almas las gana el Espíritu Santo. No tiene mucha importancia de qué modo hablen. Lo que importa es que hablen.

Los nueve dones del Espíritu Santo Los nueve dones: 1 Corintios 12:7-11 1. Discernimiento: 2. Conocimiento: 3. Sabiduría: “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 25


4. Fe: 5. Profecía 6. y 7. Curación y milagros: 8. Lenguas: a. Palabras de alabanza: b. Mensajes en lenguas: 9. Interpretación Emplear los dones de Dios con la motivación correcta Lo más importante, el amor:

Ríos de la montaña: Diamantes de polvo De David Berg Dios montó un espectáculo de luz el otro día, y nosotros lo presenciamos. Él dijo muchas cosas también, las cuales tratamos de escuchar. Estoy seguro de que nos lo había enseñado antes, pero todos andábamos demasiado ocupados para prestarle atención. El Señor hizo penetrar en nuestra habitación tres resplandecientes rayitos de luz. No se colaron por los postigos, que obstruyen la luz, sino por unos diminutos agujeros, que la dejaban entrar. Cuanto más pequeño el agujero, más perfecta la imagen y más exacta la proyección. Cuanto más pequeño seas, más claramente verán los demás a Dios. Cuanto menos hay de nosotros, más dejamos pasar Su luz. Eran rayos multicolores: cada uno mostraba un color distinto de Su Luz, pero era todo la misma luz. Como dice la Biblia, hay diferentes dones, pero todos provienen del Espíritu Santo. Los dones varían, pero el Espíritu es el mismo. Cada persona refleja a su manera la Luz de Dios. Cada cual deja brillar su luz, deja ver las obras particulares que realiza a fin de que los hombres glorifiquen la belleza de Dios. (V. 1 Corintios 12:4.) Podemos ser como rayitos de luz en esta ciudad tan sombría. Hasta unos poquitos rayos de luz pueden causar una impresión. No creas que porque hay tanta oscuridad no vale la pena tener una lucecita, porque en la noche la llama de una sola vela puede divisarse a más de un kilómetro de distancia. Hasta un granito de polvo, a pesar de su pequeñez, puede resplandecer como un diamante si le da un rayo de sol y el cuarto está suficientemente oscuro. Cuanto más “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 26


densa es la oscuridad, más brilla la luz. Un pequeño diamante de polvo o un rayito de sol resaltan más cuando la habitación está muy oscura. «Porque cuando el pecado abunda, sobreabunda la gracia» (Romanos 5:20). Lo que se percibe al mirar la llama de una vela no es el fuego mismo, sino las minúsculas partículas incandescentes que la llama calienta al rojo blanco. En realidad no se ve la luz, ya que la luz en sí es invisible. Solamente se aprecia su reflejo en todos esos pequeños diamantes de polvo. No nos atrevemos a mirar directamente al sol: nos podría cegar. Vemos mejor su reflejo en las cosas que ilumina. De la misma manera, únicamente puede verse a Dios en la medida en que lo reflejan Sus hijos, como si fueran diminutos diamantes de polvo. La gente no puede mirar a Dios porque Él resplandece demasiado: es deslumbrante. Se tiene que fijar en nosotros para ver el reflejo que proyectamos de Él. La luz de Dios no se ve a menos que tú la reflejes. Los demás sólo verán a Dios en ti si tú lo reflejas. «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los Cielos» (Mateo 5:16). De no ser por el polvo, no se podría ver la luz; y de no ser por la luz, no se vería el polvo. Los dos son necesarios. Puede que uno nunca vuelva a ver el pequeño diamante de polvo, puesto que algunos son impulsados hacia la luz, no brillan sino por un momento, y vuelven a desvanecerse en la oscuridad. Sólo tienen su momento de verdad. Claro que aunque no resplandezcan sino una vez en la vida con la luz del Señor, vale la pena. Aunque sólo una vez en su existencia brinden vida y alegría a alguien, vale la pena. Pero si pudieran permanecer en la luz del Señor, pasarían su existencia centelleando hasta agotarse, tal como la vela que alumbra toda la casa hasta extinguirse. Cuanto más permanezca la motita de polvo en la luz, más tiempo brillará y seguirá siendo un diamante. Brillan por un breve instante y luego desaparecen, como la vida del hombre, como la hierba del campo que hoy es y mañana deja de ser. ¿Qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina, un vaho que refleja por un momento los rayos de luz divinos y luego se desvanece. (V. Santiago 4:14.) No tenemos el mañana asegurado. Mejor será que brillemos ahora, en tanto que tenemos la luz, o nos perderemos en el olvido, y nadie sabrá siquiera que hemos existido. Porque nadie habrá visto la luz reflejarse en nosotros ni brillar a través de nosotros. Porque habremos habitado siempre en las tinieblas, sin acudir a la luz para que se manifestara que nuestras obras eran de Dios. (V. Juan 3:20,21.) Los rayos de luz que vemos siguen una línea muy recta, muy estrecha. Brillan en una sola dirección, y se difunden desde su origen en un solo sentido. Es decir, que no hay “The Holy Spirit”, Part 2, pg. 27


sino un camino para alcanzar la Fuente. Hay que seguir ese camino, o no se llega nunca. Jesús es la Luz del mundo. (V. Juan 8:12.) Él es el único camino. Solamente en Él hay Luz. Él es el rayo recto y estrecho que lleva al amor de Dios, al sol del amor de Dios. A menos que nos pongamos en medio de ese rayo de amor, no nunca brillaremos; porque «Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre, sino por Mí» (Juan 14:6). Hay que ver todo lo que Dios puede enseñarnos aun a partir de un rayito de luz, si somos tan sencillos e infantiles como para apreciarlo, para mirar y escuchar. «Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de Dios» (Mateo 18:3). Para aprender del Señor hace falta detenerse, mirar y escuchar. Si no, te verás desbordado por todos los afanes de esta vida, en lugar de estar desbordante de Su verdad, amor y alegría. Serás vencido por el mundo en vez de vencer al mundo por medio de Dios. Detente ante la Luz... mira... escucha... y deja que tu polvo se torne en diamantes que muestren la belleza de Dios. Si vives muy atareado, nunca aprenderás nada. O si tienes prisa y andas sumido en tus asuntos, tus cosas. Observa los diamantes de polvo. No se esfuerzan por centellear y brillar. Simplemente dejan que la luz se refleje en ellos. No se afanan por brillar o moverse. No se dirigen a ninguna parte, no tienen prisa. Lo único que hacen es flotar calladamente en el aire de Dios. Sólo se agitan cuando Él desata una tormenta. Aun así, cuando ésta amaina, vuelven a posarse en su lugar. Para... mira... escucha... y conviértete en un diamante de polvo.

“The Holy Spirit”, Part 2, pg. 28


PRUEBA DE LA CLASE 2B, «EL ESPÍRITU SANTO: DONES Y VENTAJAS», DE LAS 12 PIEDRAS FUNDAMENTALES NOMBRE: 1.

FECHA:

Llena el espacio en blanco: El bautismo del Espíritu Santo es un bautismo de ________. (Pista: 1 Juan 4:8b)

2.

Según nos dice Juan 16:13, ¿qué es lo principal que hace por nosotros el Espíritu Santo?

3.

Conforme a Juan 14:26, ¿qué otras dos cosas puede hacer por nosotros el Espíritu Santo?

4.

¿Cuáles son los frutos del Espíritu? (Pista: Gálatas 5:22-23)

5.

¿Qué capítulo del Nuevo Testamento —libro escrito por Pablo— nos habla de los dones del Espíritu Santo?

6.

Enumera los nueve dones del Espíritu. Si te resulta necesario, recurre a las referencias. 1. (1 Juan 4:1-6)

_________________

2. (1 Corintios 2:9-16)

_________________

3. (Santiago 1:5)

_________________

4. (Hebreos 11:1, 6)

_________________

5. (Hechos 2:17)

_________________

6 y 7. (Juan 14:12)

_________________

8. (Hechos 2:4)

_________________

9. (1 Corintios 14:13-16) _________________ 7. Basándonos en 1 Corintios 13, ¿qué es más importante: cuántos dones del Espíritu tenemos o cuánto nos amamos unos a otros? ¿Hubo algo de la clase que no entendiste bien o que te suscitó interrogantes? De ser así, explícalo a tu guía.

“The Holy Spirit”, Part 2, pg. 29


12PF Clase 02b:Dones y Frutos del Espíritu Santo