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Hacia el samhaĂ­n

Carlos y Sabela LabraĂąa


Es otoño y estamos a día 31 de octubre. En un campo de maíz, tres calabazas esperan que alguien las recoja para que hagan con ellas unas hermosas calaveras y poder celebrar así la noche del Samhaín. De pronto, aparecen dos niños y una niña, que parecen estar buscando algo. -¡Eh,mirad!¿veis lo mismo que yo?-dice David. -¡Calabazas!¡que bien! pensé que no íbamos a encontrar ninguna-dice Fermín. -Claro, eso nos pasa por esperar al último día- contesta Julia. -La calabaza grande para mí- dice David,cogiéndola- voy a tallar una calavera horripilante. -Esta para mí- dice Julia cogiendo otra- con esta calabaza voy a tallar un duende travieso. Nos vamos a partir de risa. -La calabaza que queda es muy pequeña- dice Fermín,con voz triste. -Cógela,anda, que no tenemos tiempo para buscar más- le dice Julia a Fermín. -¡Bah! esa calabaza no sirve para nada -contesta Fermín, haciendo una mueca de asco. -No seas tonto, hombre, que con un poco de imaginación puesdes tallar una buena calavera- le dice David a Fermín. -¡Mira qué listo!¡si tanto te gusta, cámbiamela por la tuya! -De eso nada- le responde David- tú has sido el último. -Pues no la quiero. Es pequeña, fea y retorcida. Ya encontraré otra calabaza- dice Fermín -Mira que el Samhaín es esta noche y no vas a encontrar otra- le dice Julia. -Me da igual, prefiero no llevar ninguna a llevar esa tan fea.Vámonos. Y así, David, Julia y Fermín se van del campo de maíz, dejando sola a la calabaza más pequeña. La calabaza pequeña empieza a llorar y a lamentarse de que los niños no se la hayan llevado para hacer con ella una calavera y poder así asustar en la noche del Samhaín. Unas mazorcas que han visto lo que ha pasado, intentan consolarla. -¿Qué te pasa?¿por qué lloras? -¿Has oído lo que han dicho esos niños? ¿es verdad que soy pequeña, fea y retorcida?- dice la calabaza entre sollozos. -No les hagas caso a esos niños.¡Qué sabrán ellos!- dice una de las mazorcas.


-Ellos si que son retorcidos- dice otra. La calabaza sigue sollozando y dando suspiros, así que una de las mazorcas la mira y le dice: -Y ahora,¿qué te pasa? -Es que yo también quería ir al Samhaín. Dicen que es una fiesta muy bonita. -Pues eso se puede arreglar- dice la mazorca más vieja. -¿Ah,si? ¿y cómo? -pregunta la calabaza interesada. -Dejando de lloriquear y yendo hacia allí -responde la mazorca. -¿Yo? ¡pero si no sé el camino!-exclama la calabaza sorprendida. -Sólo tienes que seguir a los niños- dice otra de las mazorcas. -¿Sola? Si sólo de pensarlo me da miedo. -¡Serás miedica!-dice la mazorca mayor. Entonces, la mazorca más pequeña, que aún no había dicho nada, le dice a una de las mazorcas mayores: -A mí también me gustaría ir al Samhaín. Podríamos ir juntas ¿me dejas ir mamá? -De acuerdo,te dejo ir,pero no volváis tarde - dice la mamá mazorca. -¡Bien!¡vamos a ir juntas! -grita la calabaza -Venga, vámonos que los niños ya nos llevan mucha ventaja -dice la mazorca. Riendo y dando saltos de alegría, la calabaza y la mazorca se marchan juntas hacia la fiesta de Samhaín. -¿Ves a los niños? -pregunta la calabaza. -No, me parece que los perdimos ¿qué vamos a hacer? Yo tampoco sé el camino -dice la mazorca. -Escucha, creo que viene alguien. Le preguntaremos -dice la calabaza. Entonces, aparecen un grupo de hojas que se mueven arrastradas por el viento del otoño.Una de las hojas, al ver a la calabaza y a la mazorca, se acerca a ellas. -Hola -dice la hoja. -¡Hola!¿quienes sois? -Somos hojas de roble-responde la hoja dando vueltas y más vueltas. -¿Es que no te puedes estar quieta? -dice la mazorca -Es que me empuja el viento y no puedo parar de moverme -responde la hoja. -A lo mejor sabes cómo se va al Samhaín -pregunta la calabaza.


-Yo no lo sé, pero seguro que el viento sí que lo sabe, porque él recorre todos los lugares y conoce todos los sitios.¡Vientooooo!¡Vientoooo! -grita la hoja. De pronto se oye una voz que se parece mucho a un silbido y que parece salir de todas partes. -¿Quien me llama? -La calabaza pequeña -dice la hoja- que quiere saber cómo se va al Samhaín. -¿Ya volvemos a estar a 31 de octubre?¡Cómo pasa el tiempo!A veces pienso que lo empujo yo mismo sin darme cuenta -dice el viento riéndose. -Si vais hacia el oeste, por donde se pone el sol, veréis un bosque grande.Y un poco después, encontraréis la fiesta del Samhaín -contesta el viento dando un resoplido. -Yo también voy con vosotras -dice la hoja de roble- pero tenéis que llevarme sujeta, porque sino el viento me llevará. -Entre la calabaza y la mazorca cogen a la hoja de roble y las tres se dirigen hacia el oeste, hacia donde se pone el sol, en busca de la fiesta del Samhaín. La calabaza, la mazorca y la hoja de roble caminan hasta llegar a un enorme bosque, lleno de castaños. -Éste debe de ser el bosque que nos dijo el viento -dice la mazorca. -Sí, ya estamos muy cerca. No creo que nos falte mucho para llegar. -¡Chisstt! -dice la calabaza- ¿no escucháis un ruido? Parece alguien quejándose. -¡Hola! -dice una voz que sale de entre las hierbas, bajo un castaño muy viejo -soy yo, que estoy triste porque pensé que erais unos niños que pasaron por aquí, que volvíais a por mí. -Y¿quién eres tú? -pregunta la hoja. -Soy una castaña y hace un rato pasaron dos niños y una niña que iban hacia el Samhaín y cogieron muchas castañas para llevarlas a la fiesta y a mí no me vieron porque estaba detrás de una piedra y yo también quería ir al Samhaín -dice la castaña lloriqueando -tuve mala suerte... -Pues nosotras vamos hacia allí -dice la mazorca- ¿Sabes dónde está el camino que lleva a la fiesta? -Yo no, porque soy muy pequeña, pero seguro que el castaño sí que lo


sabe, porque es muy viejo y sabe muchas cosas.¡Despierta castaño!¡Que aquí quieren saber por dónde se va al Samhaín! ¡Despieeeeeeerta! -grita la castaña con todas sus fuerzas. -¡Por todas las castañas pilongas! ¿quién grita de esa manera? -dice el viejo castaño con su enorme vozarrón. -Somos nosotras -dice la calabaza un poco asustada por la atronadora voz del castaño -es que queremos ir al Samhaín. Dicen que es una fiesta muy alegre y nos gustaría conocerla. -¿Al Samhaín? ¡Pero si está muy cerca de aquí! Sólo tenéis que seguir por el sendero que hay detrás de mi y llegaréis a un pequeño pueblo, donde se celebra una de las mejores fiestas de Samhaín. Hay música, la gente baila y se divierte y hay unas calabazas talladas que dan un miedo... -dice el castaño- seguro que os divertiréis mucho. -¡Bien! Vamos a llegar a tiempo -dice la mazorca muy contenta. -¿Puedo ir con vosotras? es que como están allí las demás castañas, me da pena quedarme aquí sola -dice la castaña. -Pues claro que sí. Nos lo vamos a pasar en grande -le dice la hoja de roble a la castaña- Vámonos, que no veo el momento de llegar al pueblo. -¡Adios castaño! ¡Muchas gracias por ayudarnos! -gritan las cuatro mientras se alejan por el sendero hacia el pueblo donde se celebra el Samhaín. -¡Adios! -contesta el castaño- A ver si ahora me dejan dormir tranquilo, que estos jóvenes siempre están tramando algo. Y el castaño se vuelve a dormir, mientras la calabaza, la mazorca, la hoja de roble y la castaña se van. No veo el momento de estar en la fiesta, porque después de lo que nos está costando llegar....- dice la mazorca. -¡Silencio! Creo que se acerca alguien por el camino -dice la calabaza hablando bajito- Estaos quietas y no hagais ruido. -Por un recodo del camino, aparecen un hombre mayor y un niño, que van charlando muy animadamente. -Ya no falta mucho para llegar -dice el señor mayor. -Pero abuelo, yo no tengo calabaza -dice el niño. -No te preocupes por eso, porque lo vamos a pasar bien de todas formas. Cantaremos, bailaremos, comeremos castañas, requesón con miel y nos reiremos mucho -contesta el abuelo. -No va a ser lo mismo.Llevo todo el año esperando el Samhaín y me hacía tanta ilusión tallar mi calavera......


-Ya lo se, pero....¡mira! ¿ves lo que hay en el camino? -dice el abuelo señalando hacia adelante. -¡Una calabaza!-grita el niño- ¡Qué bien! -Y menuda calabaza.Vamos a tallar la mejor calavera de la fiesta -dice el abuelo. -Está un poco retorcida ¿crees que quedará una calavera bonita? -pregunta el niño. -Ya verás, ya, vamos a dar unos sustos con ella, que nos vamos a morir de risa. Vamos a tallarla, que el Samhaín está a punto de empezar. Y cogiendo la calabaza, el abuelo y el nieto se marchan hacia la fiesta. -Se han llevado a la calabaza... -dice la hoja -Ya decía yo que esto no iba a salir bien -contesta la castaña. -No hay que ponerse triste -dice la mazorca- La calabaza consiguió lo que quería. Seguro que va a ser una calavera muy hermosa. -Si, es cierto, pero es que la vamos a echar tanto de menos... -responde la hoja. -¡Venga! Dejaos de lamentaciones y andando, que encima vamos a llegar tarde -les dice la mazorca a la hoja y a la castaña. -Y las tres continuan por el camino hacia el pueblo, al que ya pueden ver muy cerca. En el pueblo, ya ha empezado la fiesta del Samhaín. Por las calles del pueblo, una procesión de niños y niñas llevan sus calabazas talladas y encendidas, dando sustos a la gente que los mira mientras pasan. En el último lugar, van el abuelo y su nieto. -¿Lo estás pasando bien? -pregunta el abuelo. -Muy bien. Esto del Samhaín es mucho más divertido de lo que me imaginaba. Y después del pasacalles ¿qué haremos? -dice el niño -Ahora viene lo mejor ¡ahora vamos a comer! -¡Bien! Voy a dejar aquí en este banco la calabaza que pesa mucho y luego vengo a buscarla -dice el niño. -Y el abuelo y el nieto se van a comer y dejan a la calabaza en un banco del pueblo.


-Menos mal, pensé que no íbamos a llegar nunca -dice la mazorca. -Pero ya estamos aquí y ahora a divertirnos -contesta la hoja. -¡Eh, mirad! ¡Qué calavera más horripilante! -dice la castaña muy asustada -¡Y que miedo que da! -dice la hoja -¡Pero si parece nuestra amiga! -grita la mazorca -¡Anda ya! ¡cómo va a ser nuestra amiga! Si parece un fantasma...-le contesta la hoja. -Jajajajajajaja -se ríe la calabaza- ¡Pues claro que soy yo! ¿A que doy miedo? -¡Pero si no pareces tú! -dice la castaña asombrada. -Estás genial. Tienes que contarnos todo lo que te ha pasado -le dice la mazorca. -¡Cuidado!¡Viene alguien! ¡oigo voces! -advierte la calabaza. La castaña, la hoja y la mazorca se quedan muy quietas mientras por la calle se acercan dos niños y una niña, los mismos que al principio de nuestra historia no quisieron coger a la calabaza del campo de maíz. -¡Uuuuhhhh! ¿No os da miedo mi calavera? -dice David- ¿No es terrorífica? -Y mi duende ¿no es el mejor duende que habéis visto nunca? -dice Julia riéndose. -Este año no encontré ninguna calabaza, pero el año que viene voy a tener la mejor calavera -contesta Fermín. -¡Eh! ¿Habéis visto la calavera que hay en ese banco? -dice Julia señalando a la calabaza. -¡Es impresionante! -dice Fermín con los ojos muy abiertos- Ojalá fuese mía. -Pero...esa calabaza parece... ¡No puede ser! -dice David. -¡Es la calabaza que no quisiste coger en el maizal! -le dice Julia a Fermín. -Madre mía, no parece la misma -se lamenta Fermín. -Ya te dije yo que con un poco de imaginación, se podía hacer una buena calavera, Fermín -dice David. Entonces, la calabaza dice en voz alta: -¡Rabudooooos! -No os hagáis los graciosos -les dice Fermín a David y Julia. -¡Retorcidoooos! -dice la calabaza susurrando. -¡Parad! Que me estáis asustando...


-Pero si yo no he dicho nada- dice Julia -Ni yo tampoco...-añade David. -Entonces...¿quién ha sido?- pregunta Fermín, cada vez más asustado. -¡UUUUUHHHHHHH!- grita ahora la calabaza con todas sus fuerzas. -¡La calabaza está embrujada! ¡Vámonos! ¡vámonos! ¡qué miedooooo! -gritan los tres niños mientras corren y corren y desaparencen por las calles del pueblo. -Jajajajajaja. Fue estupendo, calabaza- dice la hoja de roble. -¡Cómo me he reído!- dice la castaña aún retorciéndose de risa. -¿Cómo lo has hecho?- le preguntó la mazorca. -No lo se, yo estoy tan asombrada como vosotras -contesta la calabaza. -Pues esto sólo puede ser una cosa -dice la castaña con voz misteriosa. -Sí -responde la hoja- esto sólo puede ser... -Y todas a la vez, la calabaza, la mazorca de maíz, la hoja de roble y la castaña gritan: -¡¡¡¡LA MAGIA DE LA NOCHE DEL SAMHAÍN!!!!

FIN

Traducción al castellano del cuento original "Indo para o Samaín" de Carlos y Sabela Labraña  

Traducción ao castelán do conto "Indo para o Samaín"