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Valparaíso, 28 de mayo de 2013

DECLARACIÓN PÚBLICA Durante años el movimiento estudiantil ha sido un actor relevante a nivel nacional, el 2006 perdimos la ingenuidad para aceptar “ofertones” que a la larga sólo buscan perpetuar las condiciones actuales del modelo educacional chileno y desgastar el movimiento. El 2011 fuimos capaces hacernos cargo del malestar que siente la sociedad, al proponer diferentes alternativas para avanzar en las demandas históricas del movimiento, instalar la necesidad de la educación gratuita como forma de perseguir un Estado que garantice nuestro derechos sociales y darle masividad a la movilización, hasta el punto de hacer que la mayoría de Chile no sólo adhiera a ellas, sino que sea capaz de defenderlas como visión de sociedad. Aun así, hemos visto constantemente cómo la clase política en su conjunto nos ha dado la espalda y ha traducido nuestras demandas en soluciones que reparan las imperfecciones del modelo, y al mismo tiempo, lo profundizan. Cuando la gran mayoría de Chile pedimos educación gratuita, nos responden con ampliación de la cobertura de becas y créditos a los quintiles socio-económicos más bajos y que la educación es un “bien de consumo”. Por eso, es nuestro deber hacer un contraste de modelos insistiendo en que la gratuidad, la democratización y el fin efectivo al lucro en todos los niveles de educación propician un nuevo proyecto educativo al servicio y para el desarrollo de la sociedad. Cuando nos dicen que la gratuidad es regresiva, producto que “los más desposeídos financiarán la educación de los más ricos”, debemos ser capaces de acabar con esa postura enfrentando los desafíos sin delegar nuestra fuerza transformadora en los que siempre nos han dado la espalda, sino que al contrario, construyendo alternativa propia que imponga la voz de la mayoría de Chile. Es necesario seguir arrinconando a la clase política proponiendo un cambio en el actual sistema tributario, para así acabar con el falaz argumento que la educación gratuita es regresiva, sino que al contrario, avanza en torno a la igualdad y equidad de la sociedad. Debemos ser capaces también, de quebrar las principales definiciones del actual sistema de educación: focalización del gasto público, educación como mercado de competencias y la falsa libertad de enseñanza, ya que entendemos que la educación no es ni un negocio ni un bien de consumo, sino que un derecho universal que debe ser garantizado para todos y todas por igual. Actualmente percibimos cómo el gobierno busca desfinanciar las carreras menos “rentables” bajando sus aranceles de referencia y cómo deja sin beneficios a muchos estudiantes a lo largo del país mediante una


“requintilización”, claros ejemplos de los reacomodos del sistema que busca mantener el statu quo. Luego del 21 de mayo vemos por un lado a un gobierno intransigente que nunca ha respondido a nuestras demandas, y por otro, a una concertación desesperada por legitimarse traduciendo falsamente nuestras exigencias. Frente a esto, no nos queda más opción que tomar en nuestras manos la realización de nuestras demandas y encarar abiertamente, no al ministro de turno ni a los rectores, sino que a nuestros verdaderos enemigos que se encuentran en las fuerzas políticas que perpetúan el actual modelo. Es claro que los problemas que existen hoy en el sistema educativo a nivel nacional, tienen expresiones locales, que dan cuenta de la cruda realidad que se vive en distintos planteles de nuestro país, casos como la Universidad del Mar demuestran lo nefasto que resulta el lucro en la educación. Debemos entender que como Universidad no estamos ajenos a esa realidad, sino que los constantes conflictos locales que nos aquejan son producto de la materialización de los problemas estructurales que sufre el actual modelo educacional. Producto de esto, se vuelve muy necesario que como estudiantes de la Católica de Valparaíso seamos capaces de continuar posicionando las demandas que nos aquejan, y al mismo tiempo, tomar nuestro compromiso con la educación pública para establecer las bases de un sistema educativo distinto, de manera propositiva y participativa. En esa línea, destacamos el trabajo realizado por los estudiantes que se hicieron partícipes de la construcción y re-estructuración de un petitorio único para la PUCV durante los últimos días, este refleja claramente que las demandas internas son expresiones locales de las problemáticas estructurales del modelo educacional, y que producto de ello no deben alejarse de las demandas centrales. Es preciso que este nivel de discusión y trabajo sea transversal en todos los espacios de la Universidad, para que el movimiento al interior de la Católica de Valparaíso se mantenga cohesionado y en una misma sintonía, ya que consideremos necesario que nuestra Universidad asuma un estado de movilización, que nos permita posicionar nuestras demandas y al mismo tiempo poder trabajar en propuestas que nos permitan cambiar nuestra realidad. Esperando una buena acogida, se despide atentamente,

Ampliado Atrévete: Somos Fuerza, Seamos Cambio


declaración frente a las movilizaciones